Capítulo 49
Revelaciones y hechizos cruzados.
―¿Qué quierres decir con que no tiene la piedra?
Yaxley se estremeció. Realmente en aquel momento le importó muy poco si Ivanka era la madre de la cría o no, le dio igual si los Lestrange tenían razón o si Potter estaba vivo o muerto. Porque aquel siseo lento y cargado de odio que salía de entre los labios de la búlgara le recordaba demasiado claramente a su Señor en los momentos de mayor furia asesina.
Deseó salir de allí cuanto antes porque no quería correr la misma suerte que el desgraciado de Rabastan si a aquella loca le daba por lanzar maldiciones a diestra y siniestra.
―Escuché al chico de Maidlow decirlo, la piedra está en Hogwarts ―¿Eso había dicho el auror, no?
Yaxley comenzó a sudar y dio gracias a Merlín porque la mujer no tuviera los conocimientos que el Señor Tenebroso tenía de Legeremancia.
―Los chicos la encontraran ―Dijo ella sentándose en un diván de flores con una sonrisa perturbada que hizo que el mortífigo se estremeciera ―Ellos darán con la piedra, como debe de ser.
―Sí, mi señora.
―Mientras tanto prepara a los hombres ―La sonrisa se borró de su rostro y sus rasgos se tensaron marcando algunas arrugas alrededor de sus ojos y su frente ―Debemos estar preparados ―Cerró la mano en un puño sintiendo como sus uñas cortaban la piel y su sangre resbalaba por su palma ―Porque encontremos la piedra o no ―Susurró ―Harry Potter debe pagar con su vida la muerte de Lord Voldemort.
Cuando Yaxley salió, Ivanka lanzó un encantamiento silenciador a la habitación y gritó. Gritó con toda la rabia que sentía dentro, rompió todo cuanto tuvo a mano, desgarró los cortinajes, los doseles de terciopelo de la enorme cama, rompió botes de cristal y porcelana, figuras tétricas que adornaban los rincones del dormitorio… En su furia ciega de destrucción arrasó con todo lo que tuvo a mano durante los siguientes cinco minutos.
Cuando acabó estaba despeinada, resoplando y sudorosa. Siseaba entre dientes y buscaba a su alrededor algo más con lo que desquitarse mientras abría y cerraba los puños luchando contra la rabia.
Malditos fueran todos ellos, maldito Potter, maldito Yaxley y maldito Maidlow. ¿Dónde había metido aquel crío la dichosa piedra? Se acercó a grandes zancadas al escritorio, se quitó la llave negra que llevaba en una cadena al cuello y abrió el primer cajón sacando un viejo diario de cuero ajado. Pasó las páginas hasta llegar a la mitad del libro de páginas amarillentas y sacó un pedazo de pergamino aún más antiguo. Ahí estaba, el dibujo de la piedra de la resurrección engarzada el anillo que había sido de Lord Voldemort. Siguió los bordes de la ilustración con un dedo y leyó en voz baja.
La poción de la resurrección nunca ha sido probada por la imposibilidad de encontrar el elemento básico para su elaboración: La legendaria piedra de Cadmus Peverell. Sin embargo, Reginald Licaon Grimerly, famoso pocionista del siglo XXVIII tras diversos estudios y pruebas concluyó que una variante de la poción Wiggenweld era la clave esencial para que el brebaje fuera un éxito absoluto.
Sin la piedra, sus experimentos solo han tenido triunfos agridulces, resurrecciones temporales de apenas unos minutos, cuatro coma cinco el logro más celebrado.
Desde entonces, Reginald está buscando la reliquia para poder tener datos concluyentes.
Poción de la resurrección, instrucciones para su correcta elaboración, por Reginald Licaon Grimerly:
Poner un caldero de peltre número dos al fuego durante tres minutos con llama baja, pasado ese tiempo justo agregar cuarenta gramos de miel pura y cuatro gotas de oro líquido. Remover doscientas veces de forma lenta en el sentido de las agujas del reloj, doscientas veces en el sentido contrario y tres veces más de nuevo en el sentido de las agujas del reloj. Inmediatamente después agregar cuatro pétalos de rosa blanca, removiendo hasta que la pócima esté completamente líquida. Una vez apagado el fuego añadir la piedra de la resurrección y dejar al sol durante dos días, guardando el recipiente en el ocaso para evitar la luz de la luna.
Se sabía aquella receta al pie de la letra. En realidad podría recitar de memoria cada palabra de aquel diario sin una sola confusión. Llevaba años en sus manos más de diecinueve años y había aprendido cada página desde entonces, reverenciando cada rúbrica y cada letra.
Aquel era el diario de Lord Voldemort, su grimorio, el lugar en el que había plasmado sus conocimientos y su sabiduría para que perdurara en la historia, como él debió perdurar. Pero ella se encargaría de encontrar aquella piedra y devolverlo a la vida, al lugar al que pertenecía. Sonrió acariciando el pequeño libro antes de volver a guardarlo y cerrar el cajón. Ella había conseguido lo que nadie antes, había atado cada cabo, colocado cada pieza para que todo funcionara y no dejaría que aquel niñato que jugaba a ser auror estropeara lo que tanto esfuerzo le había costado conseguir.
Mientras los alumnos buscaban en aquel Bosque de Hogwarts ella daría caza al niño que debió morir y acabaría con la esperanza de aquel nuevo mundo que Kingsley intentaba construir.
…
No quiero que vayas.
Esas palabras rondaban por los labios de Hermione mientras contemplaba como Draco se vestía en silencio. Ella estaba preparada también, finalmente había ganado la discusión e iría junto a Harry y Byron hasta Godric´s Hollow. La sensación de Harry de que algo andaba mal se había metido también bajo su piel y no era capaz de sacársela de encima. Theo y Blaise, después de un intercambio de opiniones bastante difícil, le habían hecho prometer que a la mínima señal de problemas les llamaría. Le mostraron los galeones y ella no pudo más que aceptar. Era la forma que Draco tendría para avisar en caso de encontrarse en peligro de modo que no iba a negarle a sus amigos la posibilidad de ofrecer su ayuda a la Orden.
Pese a todo, al plan, a las monedas e incluso a que dos aurores fueran junto a ellos, Hermione se sentía intranquila. Harry había tenido razón ¿Por qué en aquella ocasión Pansy no le había facilitado la salida de Hogwarts? En la situación en la que estaban Draco no tendría más opción que ir hasta Hogsmade y aparecerse hasta el pequeño pueblo semimágico en el que Harry había nacido.
Aquello era otro factor que intranquilizaba a la Gryffindor. ¿Por qué Pansy quería que Draco fuera precisamente allí? ¿Qué nexo tenía ella con aquel lugar? Hermione se levantó y rodeó la cintura de Malfoy con los brazos, apoyando la frente en su espalda, rindiéndose a aquel pequeño momento de debilidad, el único que iba a permitirse aquella noche.
―Dime que no vaya y no iré, Hermione.
La chica sonrió. Él sabía que ella no le pediría tal cosa, pero suspiró y se giró tomándola por los hombros para mirarla a los ojos con seriedad.
―Todo irá bien ―Mintió sin un solo parpadeo, no en vano era un Slytherin ―Y te avisaré si algo va mal ―Volvió a mentir vilmente, porque no iba a exponerla al peligro sin una muy buena razón para ello.
Draco Malfoy había tardado mucho tiempo en dejar atrás la cobardía, pero ahora que podría ser la vida de Hermione la que estuviera en peligro, estaba dispuesto a cualquier cosa por protegerla.
Hermione hundió los dedos en el platinado cabello del chico y le besó con suavidad.
―Vamos entonces ―Susurró sobre su boca. ―Iremos a Grimmauld Place y nos apareceremos desde allí ¿De acuerdo?
Draco asintió y echó mano a la repisa de la chimena dónde Hermione había dejado los polvos flú que MacGonagall le había dado, pero unos golpes al otro lado del cuadro que daba acceso a su Sala le hicieron titubear y mirar a su compañera con el ceño fruncido.
Hermione se encogió de hombros sin saber lo que ocurría y fue a abrir.
―Hola princesa ―Blaise la apartó con suavidad y entró sin permiso en la torre guiñándola un ojo ―Vaya, hemos llegado por los pelos.
Tras él una cabeza castaña se asomó por la puerta.
―Hola Hermione ―Theo acarició con cariño su mejilla y pasó llevando de la mano a Luna que saludó con un gesto infantil de la mano y una sonrisa.
Oyó a Draco maldecir y parpadeó confundida al ver a Ginny y Neville que seguían a Luna igual de sonrientes que los demás.
Cuando el Gryffindor entró, Hermione no pudo más que asomarse al pasillo, casi esperando que el resto del ED apareciera por la esquina a la carrera.
―Estarán esperando ―Dijo Ginny al verla ―MacGonagall les ha dado libre acceso a su antiguo despacho, si les llamamos ―Sacó su galeón falso y alzó las cejas un par de veces ―no tardarán en llegar.
―Me apuesto lo que quieras ―Añadió Neville ―A que Dean está haciendo guardia en la misma puerta del despacho, por si acaso.
―Ganarías la apuesta ―Dijo Blaise entre risas ―Él y el duendecillo irlandés están allí con Abbott, Bones y MacMillan.
Hermione no pudo evitar sonreír, al final en los malos momentos, cuando las situaciones se volvían difíciles, todos se unían y no importaban ni casas ni colores. La amistad era algo que les había permitido ganar la guerra, un arma que Voldemort desconocía al igual que todos los secuaces que le seguían.
―Que bien ―Espetó Draco poniendo los ojos en blanco ―Llegaré con una comitiva a un pueblo enano que no suele tener visitas… sí, seguro que pasaremos desapercibidos, chicos. No me cabe duda ―Dijo masticando las palabras.
―Deja de gruñir Draco ―Blaise le dio una palmada entre los omóplatos con una sonrisa ―Solo vamos a esperar en casa de Potter ―Cogió un puñado de polvos flú antes que nadie y los lanzó a la chimenea ―Número doce de Grimmoauld Place ―Cuando las llamas verdes lo engulleron les saludó con la mano y una enorme sonrisa pícara en los labios antes de desaparecer.
Los demás le siguieron felizmente y al final solo quedaron de nuevo Draco y Hermione contemplando el lugar por el que todos se habían marchado.
―Dime que esto es una pesadilla, Hermione.
Ella sonrió, empujando suavemente al Slytherin hacia las llamas.
―Esto Draco, es amistad.
Él se marchó refunfuñando y cuando Hermione llegó a Grimmauld Place lo encontró aún farfullando en un rincón y exigiendo a Kreatcher, de buenos modos por suerte para él, que le limpiara la túnica de la ceniza del viaje.
―Hola chicos ―Harry sonreía rodeando a Ginny con un brazo sobre los hombros ―Sentiros como en casa ¿De acuerdo? Nosotros tenemos que irnos ―Comprobó la hora y asintió ―Sí, es el momento ―Tomó la mano de la pelirroja y le apretó los dedos ―Si viene Kate ábrele la puerta ¿Vale?
Ginny torció los labios un instante pero finalmente rio.
―Claro, lo haré y tú, procura volver de una pieza Harry Potter o me enfadaré mucho.
Él sonrió tomándola de la barbilla y se inclinó para besar sus labios y acariciar su mandíbula con el pulgar en un roce suave y discreto.
―No te preocupes. Volveré.
―Vale vale, Terminator, tenemos que marcharnos.
Hermione tiró de él hacia Draco que estaba alisando arrugas inexistentes en su ropa.
―¿Terminator? ―Preguntó Theo a nadie en particular ―¿Qué es eso?
―Son unos chinches morados del Himalaya que solo salen las noches de luna llena ―Dijo Luna acercándose al elfo ―Hola Kreatcher ¿Tienes un poco de pudding? ―Ignorando a los demás se dio la vuelta y Theo la contempló bajar a las cocinas.
Miró a Blaise pero éste alzó las manos con un gesto que decía a las claras A mí no me mires eso es problema tuyo.
―Bueno ¿Nos vamos o qué? ―La voz de Ron llegó desde la escalera, por la que bajaba frotándose las manos con una enorme sonrisa.
―¡Ron! ―Hermione se lanzó a sus brazos y el pelirrojo la recibió en ellos disfrutando de la mirada de odio que les echó Malfoy. La apretó más fuerte contra sí besando su sien y el Slytherin gruñó. Ah música para mis oídos, pensó con un glorioso sentimiento de plenitud antes de soltarla ―¿Vienes con nosotros?
Él compuso una sonrisa ladeada de lo más interesante e hinchó pecho.
―Por supuesto ¿Qué ibais a hacer sin mí? ―Preguntó cruzándose de brazos.
―No hagas preguntas ―Farfulló Draco agarrando a Hermione para separarla de su amigo ―de las que no quieres oír la respuesta, Weasley.
Ron se aguantó una carcajada e ignoró a Malfoy volviéndose hacia Harry.
―¿Dónde está Maidlow?
―Aquí.
Byron salió de la cocina y se acercó a ellos.
―Nott, yo que tú bajaría allí abajo, tu novia está poniendo hojas de lechuga en las paredes y Edwina no parece demasiado contenta con ella.
Theo masculló un gracias y se apresuró a bajar tras Luna seguido muy de cerca por Blaise que no quería perderse el momento.
―Estaremos atentos ―Dijo Ginny mirando a Harry .
―Buena suerte ―Neville les sonrió para infundirles ánimo y se marchó con los demás.
―Este es el plan ―Byron miró a Malfoy con seriedad ―Nosotros usaremos la red flú, tú te aparecerás.
―¿La red flú? ―Preguntó Draco ―¿Adónde?
―Tenemos una casa franca allí―Dijo Bryon ―Llegaremos a Godric´s Hollow y nos dividiremos. Cinco minutos después de que nos vayamos tú nos sigues. Cinco minutos, Malfoy. Debes darnos tiempo para colocarnos. Necesitamos cubrir las zonas más importantes. Intentaremos encontrar la ubicación de Pansy antes de que llegues pero si no es posible procura no entrar en ninguna casa, al menos en los minutos siguientes a tu aparición.
―Está bien ―Draco asintió sin dejar de mirar a Hermione ―Ten cuidado ―Le dijo sin importarle que los demás estuvieran delante ―No hagas ninguna imprudencia, Granger.
Harry carraspeó y abandonó Grimmauld Place en primer lugar, seguido por Byron y Ron.
Hermione puso un pie en la chimenea a punto de seguirlos cuando Malfoy tiró de su antebrazo para girarla.
―Lo dije en serio, Hermione ―Susurró sobre sus labios pegando su frente a la de la muchacha ―No quiero que te pongas en la línea de fuego si algo sucede ¿De acuerdo?
―Draco no va a pasar nada ―Dijo ella tratando de tranquilizarlo pese a su propio malestar.
―Prometemelo Hermione.
―No puedo hacer eso y lo sabes. Pero no ocurrirá nada ―Se empujó contra su boca dándole un último beso y sonrió ―Buena suerte.
Cuando ella desapareció Draco maldijo y miró su reloj con gesto adusto.
Cinco minutos y empezaría la función.
…
―¿Dónde estamos?
Hermione miró a su alrededor y se fijó en que la casa parecía medio abandonada. Era fría e inhóspita.
―En mi casa ―Dijo con una sonrisa torcida su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
―Oh…
Él solo rio y les instó a abandonar el lugar.
―Debemos separarnos, apenas tenemos cuatro minutos para tomar posiciones. Vosotros dos ―les dijo a Harry y a Hermione ―Conocéis el pueblo. Hermione ve a casa de los Potter y tú Harry ve cerca de la casa que fue de Bathilda. Ron ven conmigo, yo estaré en el cementerio y tú en la iglesia.
Cada uno siguió en una dirección, tratando de pasar desapercibido entre las sombras del pueblo.
Hermione no tardó demasiado en llegar a la casa de James y Lily Potter o más bien a los despojos de lo que fue su hogar. Como la última vez que estuvo allí, sintió unas repentinas ganas de llorar. Los restos de aquella tragedia eran los pedazos de la infancia de su mejor amigo y no podía evitar sentirse triste por él, por lo que le arrebataron, por lo que pudo haber tenido.
El sonido de una aparición a su espalda la hizo apresurarse a saltar el muro y esconderse entre las ruinas. Vio a Draco caminar con despreocupación por la calle, con aquel andar elegante lleno de superioridad. Pensó en seguirle pero no le dio tiempo a poner un pie fuera de aquel lugar cuando otra persona se apareció ante sus narices, de espaldas a ella ni siquiera se fijó en que no estaba sola.
Pansy Parkinson… o Ryddle, casi corrió hacia Draco que se volvió al escuchar los pasos en el pavimento.
―¡Desmaius! ―Gritó la histérica mujer.
Fue una suerte que Draco fuera rápido y llevara la varita a mano. Se protegió y dio un paso atrás frunciendo ferozmente el ceño.
―¡Impedimenta! ―Gritó cuando ella atacó de nuevo ―¿Qué coño haces, Pansy?
―¡Eres un traidor, Draco Malfoy! ―Berreaba ella lanzando hechizo tras hechizo con tanta rabia que ni siquiera apuntaba bien ―Fenton me lo dijo ¡Te vio! Con esa… ¡Esa sangre sucia de Granger! ―Disparó una ráfaga de encantamientos más que fueron rechazados o esquivados por Draco y comenzó a llorar de forma histérica ―¡Yo te lo di todo! ¡Todo, maldita sea! Te he ofrecido la gloria y tú… ¡Me das asco! Mezclandote con una impura… has caído tan bajo como Zabinni y Nott, os merecéis morir nada más ¡Crucio!
Draco, quien se había dedicado únicamente a defenderse, no pudo esquivar aquel último hechizo y cayó al suelo con un grito de dolor.
Pansy usaba toda su rabia, sus celos y su furia para dar fuerza al hechizo de tortura y comenzó a reir entre lágrimas mientras Draco se retorcía en el suelo con la varita a un palmo de su mano.
Hermione no podía quedarse así, de brazos cruzados viendo como aquella demente le torturaba delante de sus ojos.
―¡Vendras conmigo Draco, serás mío asi tenga que echarte un Imperio! ¡Desmaius!
La cabeza de Malfoy cayó a plomo sobre el suelo cuando se desmayó y Hermione salió de entre las ruinas dispuesta a impedir que Parkinson se le llevara.
―¡Petrificus totalus!
Se maldijo mil veces cuando falló por un centímetro. Le temblaba el pulso y el hechizo pasó al lado de Pansy sin llegar a darle.
Se giró con rapidez y al verla perdió por completo los papeles.
Comenzó a reir como una maniaca, lanzando rayos verdes y morados en todas direcciones haciendo retroceder a Hermione.
Tenía que ser hija de Bellatrix, pensó la Gryffindor durante un instante mirando a la chica que había sido su compañera de colegio. Estaba despeinada y maldecía entre risas y sollozos estridentes, agarrándose la túnica con una mano para correr tras ella, que se defendía como podía ante la furia de la ex Slytherin.
―No te lo llevarás ―Susurró Hermione en voz baja, así tenga que matarte con mis propias manos ―¡Depulso! ¡Impedimenta!¡Desmaius!
Hermione gritaba hechizos uno tras otro, repeliendo, esquivando y atacando a Pansy con la misma brutalidad con la que la morena la agredía.
Escuchó los gritos de Harry y de Byron pero no podía pensar, solo se defendía, una y otra y otra vez, atacando con sus propias armas hasta que un impacto en su pecho la hizo caer contra el suelo.
―¡Sectumsempra! ―Gritó Pansy.
Hermione se preparó para sentir el dolor de las incisiones que aparecerían en su cuerpo pero no fue así, en lugar de eso el cuerpo grande de Byron cayó sobre ella mientras Ron y Harry llegaban por la otra calle, peleando con Yaxley que les seguía de cerca.
―¡Ve por ella Harry! ―Gritó Ron parapetándose detrás de una madera mientras intentaba desmayar al mortífago.
―Ten cuidado Ron.
Harry se lanzó en una carrera demente contra Pansy.
―¡Expeliarmus!
―¡Protego! ¿De veras Potter? ¿Pretendes vencerme con un hechizo de primero?
Harry sonrió de lado.
―Así maté a tu padre ―Dijo con odio apuntando al lado de la morena ―¡Bombarda máxima!
El suelo sufrió una sacudida y Pansy cayó, perdiendo la varita con el golpe.
―Enervate ―Hermione despertó a Draco y apoyó la cabeza de Byron en su regazo mientras hacía memoria. Había leído aquella maldición en el libro de pociones de Harry la única vez que lo había tenido entre sus manos y creía recordar que… ―Vulnera Sanentum ―Murmuró haciendo arabescos con la varita sobre el cuerpo de su profesor.
―¡Glacius! ―Gritó Harry cuando vio que Pansy estaba a punto de alcanzar su varita.
―¡Reducto! ―Exclamó a la vez la vos de Draco que se estaba incorporando.
Ambos se quedaron petrificados al ver como la chica se congelaba y al instante siguiente se partía en pedazos por el potente hechizo de Malfoy.
Justicia divina, pensó Harry sin poder evitarlo pese a la sensación de malestar que se asentó en su estómago. Primero la madre, luego la hija.
―¡Joder! ―Ron llegó jadeando y miró el lugar en el que la varita de la ex Slytherin había quedado tirada ―vaya, creo que nos hemos quedado sin información ¿No os parece?
Draco se pasó las manos por el pelo y corrió hacia Hermione tirando de ella para que se levantara. La chica dejó al profesor con cuidado y antes de poder poner ambos pies en el suelo se encontró pegada al pecho del chico que la abrazaba con tanta fuerza que no dudó que al día siguiente estaría llena de moratones. Pero no se quejó, no dijo absolutamente nada, solo se quedó allí, acariciándole el pelo mientras él temblaba.
―¿Dónde está Yaxley, Ron? ―Preguntó Harry.
―En cuanto Parkinson cayó, se apareció y se largó.
Byron que se había sentado y tenía la espalda apoyada en el muro escupió una maldición.
―Llamad a los demás entonces ―Miró a Harry negando con la cabeza ―En cuanto Ivanka se entere querrá nuestra sangre.
Gracias a todos por vuestros comentarios. Siento no poder responder a los review como antes pero estoy escribiendo a 2000 por hora y no doy para más.
No sé cuantos capítulos quedan manu Rocha, pero pocos eso sí puedo decirlo, el fic ya está terminando.
MagicisFidem:Como puedes ver no, no se acostó con Pansy, hubiera sido rizar el rizo demasiado.
Iris: pobre Byron con lo que me gusta a mi xD
Emma felton: seguro que la runión no fue lo que esperabas!
dunhkna: Ron me gusta mucho, que puedo decir, es un personaje que me encanta pese a sus cosas.
mariapotter: la adolescencia es una amalgama de hormonas, sí jajaja
Pues ya que entramos poco a poco en el desenlace espero que os guste de aquí en adelante. Nunca llueve a gusto de todos y es probleble que haya opiniones de todo tipo pero creo que me dejaré llevar por la idea que tuve desde el principio y al acabar os contaré algo de ese final.
Besos
AJ
