Sam salió corriendo de la habitación tras su hermano. Lo llamó mientras entraba en el coche, pero Dean no se detuvo, ni siquiera le miró, parecía no haberle escuchado. Puso el motor en marcha y cogió con fuerza el volante.

"Dean espera por favor, espera." Sam se puso delante del coche, no le dejaría arrancar, no dejaría que se marchara después de lo que había visto. No podía perderle a él también. "Vamos a hablar, no te marches."

Desde dentro del coche, Dean miró a su hermano. Le quería, le amaba como no había amado a nadie en toda su vida, pero aún así, Sam le había roto el corazón y Dean se preguntó si algún día podrían volver a ser los mismos

¿Cómo habían podido llegar a algo así?

Cuando se habían acostado el día anterior, todo iba bien, ellos estaban bien con el otro, habían terminado una cacería, habían cenado en un sitio que misteriosamente para Sam, no se trataba del típico bar de carretera y al llegar a la habitación, habían hecho el amor.

Se sentían bien, con el Apocalipsis encima, pero ellos estaban bien. Hacía días que no les atacaba un demonio, por lo que habían podido disfrutar de unos días de tranquilidad, pensando como acabar con Lucifer de una vez por todas. No habían llegado a una conclusión al respecto, pero al menos no habían tenido que salir corriendo en varios días.

Al final se habían quedado dormidos, sin saber que cuando despertaran al día siguiente, aquellos momentos de tranquilidad se desaparecerían de delante de sus ojos de un plumazo.

"Sam quítate de delante del coche." Dijo Dean al levantar por fin la mirada del volante y fijar los ojos en su hermano.

"No Dean, no voy a dejar que te marches sin poder hablar contigo." Sam apretó con fuerza el coche, como si así pudiera detenerlo e impedir que su hermano se marchara. "Se como funcionas Dean, se que tu no sales corriendo, esa es mi especialidad, siempre lo ha sido. Pero tu no eres así."

"Sam por favor, quítate de delante, creo que ya he tenido bastantes descubrimientos por un día, como para encima saber que también estás dispuesto a suicidarte delante del coche."

"No arrancarías."

"No me tientes."

"Dean por favor, se que la he jodido durante toda mi vida, ahora me doy cuenta, así que por favor, vamos a hablar, no me dejes ahora, no me abandones."

Durante un momento, Dean guardó silencio, veía a su hermano, pero estaba demasiado dolido por lo visto en los recuerdos de Sam, como para bajarse sin más del coche y estar con él. sin embargo, no podía dejar de ver en los ojos de su hermano, aquel niño del que había cuidado durante toda su vida, del que se había preocupado más de si mismo, por el que había llorado y del que se había enamorado irremediablemente.

"Dean." Al volver a la realidad, Dean se encontró a su hermano apoyado en la ventanilla del coche.

Podría acelerar en ese mismo momento, podría salir de allí y no volver a verle, por haberle traicionado tantas veces. ¿Por qué Sam había podido salir corriendo en tantas ocasiones y él no tenía el derecho de hacerlo ahora?

Se sentía como un cobarde, como alguien que no puede dejarlo todo atrás por miedo a lo que le espera delante. Tenía miedo, si tenía miedo de abandonar a Sam y dejarlo a su suerte, temía que la próxima vez que se cruzaran sus caminos, Sam ya no fuera su pequeño Sammy, si no que Lucifer le hubiera convencido para destruir el mundo.

Estaba aterrado de perderlo, por mucho que no estuviera dispuesto a reconocerlo en ese momento, estaba muerto de miedo, pues Sam era todo lo que tenía y perderlo, significaría, una muerte segura en vida.

"Dean se que ahora no quieres hacerlo por mi, pero piensa al menos en el futuro de toda la humanidad. Mientras estemos juntos, podemos evitar…"

"Déjalo ya Sam." Sin decir nada más, Dean abrió la puerta, obligando a su hermano a retirarse y comenzó a caminar por la carretera. "Sabes muy bien que a estas alturas Lucifer y sus amigos me importan un mierda. Estamos en una guerra perdida y aún así estoy luchando. ¿Todavía tengo que decirte por qué motivo lo estoy haciendo?"

Sam siguió a su hermano por la carretera, sin saber a donde se dirigía Dean.

"Te he fallado lo se y no sabes cuanto lo siento."

"Eso ya no tiene sentido Sam."

"Claro que lo tiene, estás dolido conmigo y lo siento."

Dean se dio la vuelta de golpe y fulminó a su hermano con la mirada. Apretó los puños con fuerzas, hasta casi hacerse daño. Tenía tantas ganas de ir hasta Sam y pegarle por todo lo que le había hecho durante años.

"No estoy dolido hermanito, estoy decepcionado contigo. Si sabes tan bien que me has fallado tantas veces, ¿por qué las hecho una y otra vez? ¿Por qué cada recuerdo tuyo en el que hemos entrado tan sólo eras feliz cuando no estabas con nosotros, cuando no estabas conmigo?"

"Dean…"

"No Sammy, mira no se lo que haces aquí conmigo. Tendrías que estar casado con la mujer de tu vida, seguro que entonces serías mucho más feliz. ¿Por qué decidiste acostarte conmigo la primera? ¿fue por pena por ver lo desesperado que estaba, porque estaba enamorado de ti y no querías hacerme daño? Gracias, por muy tierno por tu parte, pero no es necesario que sigas haciéndolo."

De nuevo, se dio la vuelta y continuó caminando, se internó en el bosque, no quería que nadie le encontrara caminando por la carretera, quería estar sólo, necesitaba estar sólo. Sin embargo, escuchó pasos detrás de él. No necesitaba darse la vuelta para saber perfectamente a quien pertenecían. Aceleró el paso, quería perder de vista a su hermano o de lo contrario, no estaba seguro que sería capaz de hacer.

"Sabes muy bien que nunca te abandonaría."

"Sam, por favor, déjame sólo."

"Si, lo hizo mal durante años, cometí muchas estupideces y escapar de papá me cegó y le me alejó de ti. No sabes cuantas veces pensé en ti, pensé en llamarte, en pedirte perdón e ir a buscarte."

"Pobre Jessica, nunca supo que estabas secretamente enamorado de tu hermano." Dijo Dean con tono sarcástico. "Para todos los que nos conocían, tu eras el hermano perfecto, el más estudioso, el más responsable, todos estaban seguros que serías mucho más que yo. Si supieran todo el daño que nos hiciste a papá y a mi…" Dean se detuvo en mitad del bosque, no podía seguir caminando, no mientras escuchara aquello. "¿Sabes cuantas veces me has hecho llorar?"

Sam sintió un cuchillo clavándose en su corazón. Pocas veces había visto llorar a su hermano, pero nunca porque él se lo hubiera provocado. Sabía que Dean tan sólo lloraba cuando realmente había tocado fondo, cuando no podía más, no porque él le hubiera hecho daño.

"No me mires así, Sam, si he llorado por ti, he llorado porque creía que sentías algo cuando tenías dieciséis años y te besé por primera vez y menos de dos años más tarde, me dijiste que te ibas a la universidad. ¿Sabes lo que me dijo papá cuando me vio llorando al enterarme que tenías novio y que la querías de verdad? Me dijo, que ya no formabas parte de nuestra familia. Pero no le creí, nunca le he creído cuando ha dicho que ya no significabas nada para él ¿Sabes por qué? Porque yo te he querido durante toda mi vida, te querido desde que has nacido y cuando me di cuenta que me había enamorado de mi, más que como un hermano, como el hombre con el que quería pasar el resto de mi vida, me sentí feliz y orgulloso de que fueras ti. Empiezo a pensar que papá tenía razón y que fui un tonto."

Totalmente agotado por las emociones de los últimos días, por todo lo que había descubierto y cansado por saber que toda su vida había sido prácticamente, una mentira que él mismo se había creado para que no se le rompiera el corazón, Dean se sentó bajo un enorme árbol.

Enterró la cabeza entre las piernas, pues todo lo que deseaba hacer en ese momento era desaparecer para siempre. Escuchó los pasos de Sam al acercarse a él y sintió sus manos sobre su cabello. No dijo nada, estaba excesivamente cansado como para decir nada al respecto.

Lentamente, Sam abrazó su cuerpo, con miedo a como pudiera reaccionar al hacerlo, pero al final consiguió que su hermano estuviera entre sus brazos y apoyó la cabeza sobre la de Dean.

"No quiero que lo nuestro termine así. No podría soportar que terminara."

"Siempre has sido infeliz conmigo y con papá."

"No Dean, contigo nunca fui infeliz. ¿Crees que no sabía todo lo que hacías para que yo fuera feliz? Nunca me lo has dicho, porque no querías que lo pasara mal, pero se que tu has sido como un verdadero padre para mi, el mejor hermano que podría haber tenido nunca y… Dean por favor necesito que me mires."

Dean se mantuvo como estaba, pero sintió la mano de su hermano presionando bajo su barbillo, obligándole a levantar el rostro. Tenía los ojos cerrados, no sentía realmente capaz de mirar a Sam y ver por primera vez en su vida un completo desconocido, alguien que durante años, le había traicionado.

Pero al final tuvo que hacerlo, al sentir la mano de Sam acariciando su mejilla, abrió los ojos y se encontró con los ojos de San y aquella sonrisa que, pese a que tratara de negarlo, le había enamorado sin que pudiera evitarlo.

"Nunca he querido a ninguna chica como tu. Cuando estaba con Jessica, me obligaba a mi mismo a pensar que la quería, que sería feliz durante toda mi vida a su lado, porque temía estar realmente enamorado de ti. Nunca quise elegir entre papá y ti, pero no me quedó otra, me agobiaba al lado de papá, sentía que me estaba oprimiendo, que si realmente quería ser yo mismo tenía que estar lejos de él."

"¿A cualquier precio?"

Lo ojos de Sam se humedecieron al darse cuando que los sentimientos de resentimiento hacia su padre, le habían hecho alejarse de la persona que más quería y de la única como la que realmente podría ser feliz.

"Si pudiera echar el tiempo hacia atrás."

"Sam por favor cállate." Dean puso sus dedos sobre los labios de su hermano. "Todo eso ahora da igual. Porque lo que realmente quiero saber es si pase lo que pase estás dispuesto a estar conmigo hasta el final."

Con la mano de su hermano sobre los labios Sam asintió y rodeó su cintura.

"No importan los ángeles, demonios o el fin del mundo. Necesito saber si quieres estar conmigo porque me quieras o porque…" Sam atrajo el cuerpo de su hermano hasta él y apartando la mano que le cerraba los labios, le besó con fuerza, empujándolo contra el árbol.

"Pase lo que pase." Dijo Sam colocándose entre las piernas de Dean. Sujetó las manos de Dean contra el suelo y le besó de nuevo. "Hasta el final." Un tercer besó mucho más intenso hizo que Dean también le abrazara.

"Hasta el final." Pensaron los dos en silencio.