Severus Snape siendo dueño de un cuervo pertenece a J.L. Matthews (vayan todos a leer su historia. Es grandiosa). Sin embargo encontré un nuevo nombre para él esta vez.
El nombre de la pandilla "Tiburones" está tomada del musical "West Side Story", por supuesto. No recuerdo dónde encontré el nombre "Rakers" pero debo haberlo leído en alguna parte.
La idea de Snape con una familia propia viene del fic de Al "Time of trial". (Gracias, Al. Parece que siempre tengo las mejores ideas leyendo tus fics).
La familia Glizzard y Gringolf Glizzard pertenecen a mi amiga Pega Pony, y también todas las canciones de Gringolf. ¡Gracias por prestármelos!
Mi amigo Edmond es dueño de sí mismo y de su caballo Apolo.
Viejo Joe y el Joe de Tess pertenecen a Zebee.
Nota de la autora:
No, no dejaré que el nuevo libro me asuste. Terminaré esto y continuaré con mis otros fics como había planeado.
Nota de la traductora:
Silverfox es de Austria (no confundir con Australia) y su lengua materna es el alemán, pero escribió "Runaway Dragon" en inglés, si deseas leer la versión original, puedes encontrarla en fanfiction.net y si deseas escribirle (en alemán o inglés, preferentemente), su dirección es silverfox@kabsi.at
Capítulo 54: NAVIDAD EN WEST HOGSMEADE
Y antes de que Draco lo supiera, la última semana de clases había terminado y las vacaciones de Navidad habían comenzado. Era difícil de creer el que quizá nunca regresaría ahí, pensó mientras salía del aula de Estudios Muggles ese viernes. En el vestíbulo, entre todos los estudiantes empujando y dando tumbos ansiosos por salir, él se detuvo una vez más para mirar la escalera principal.
No, no era ni con mucho tan grandiosa como Hogwarts con sus escaleras movedizas y salones decorados con pinturas, bustos y armaduras, pero la echaría de menos, si se le permitía volver a Hogwarts. De alguna manera, se sentía ahí como en casa.
-¡Vamos, Dragón! ¿Quieres quedarte aquí por horas? –la impaciente llamada de Jack lo despertó-. Tenemos un patrullaje que hacer.
-¿Patrullar? ¿Hoy? –preguntó Draco a Mike mientras bajaban las pocas gradas que llevaban a la puerta principal de la escuela.
-Sí, hoy –confirmó Mike-. Durante las vacaciones, todos tienen más tiempo para estas cosas y, si no demostramos que estamos alertas para defender nuestro territorio ahora, pronto tendremos otro desafío de los Tiburones en nuestras manos. Todos estarán patrullando hoy.
Ciertamente, se encontraron con todas las pandillas del vecindario durante su patrullaje ese día. Los Vengadores apenas respondieron a sus insultos antes de alejarse apresuradamente y el Anillo Negro desfiló frente a ellos sin mostrar mucho interés, pero la competencia de gritos con los Tiburones casi se convirtió en una verdadera pelea. Pero al final los Tiburones retrocedieron. Todavía no tenían miembros nuevos y probablemente se sentían en desventaja con sólo el número de los Rakers.
***
Durante el fin de semana, el jardinero, con un poco de ayuda del hombre al que llamaban "el Joe de Tess" y algunos de los otros vecinos, decoró el árbol más grande del parque con velas y estrellas de paja. No eran nada comparados con los artísticos pero frágiles adornos navideños a los que Draco estaba acostumbrado por Hogwarts, pero aún así eran gesto agradaba de parte de las autoridades de la ciudad, a pesar de que le dejaban todo el trabajo a un pobre jardinero.
-¿Pero el Joe de Tess no trabaja también para el gobierno de la ciudad? –preguntó Susie sorprendida, cuando Sammie lo mencionó.
-Lo hace –confirmó Matt-, pero ahora está en su tiempo libre.
-Y aún así le quedan todos esos elegantes árboles del centro de Hogsmeade para decorar –agregó Charlie-. Apuesto que no recibe mucha ayuda con esos tampoco.
-Pero es bonito –comentó Draco, todavía mirando al árbol.
-Sí –confirmó Cathy-. Y no está sobrecargado, como esos otros árboles. Se ven ridículos, si quieres saber mi opinion.
-¡Woof! –declaró Ese Perro y corrió a levanter la pata en el tronco del árbol de Navidad.
-¿Eso significa que a él también le gusta? –preguntó Beth con una sonrisa burlona.
-Eso creo –dijo Draco-. Al menos significa que está reclamándolo para sí.
Ese Perro olfateó el árbol para comprobar su firma, y entonces se distrajo con un copo de nieve.
-¡Woof! –ladró, tratando de alcanzarlo.
Draco no supo si había fallado o si el copo de nieve simplemente se había derretido en su hocico, pero Ese Perro pareció decepcionado por un momento, y entonces saltó todavía más alto buscando el siguiente copo.
-¡Caw! ¡Perro! –declaró Hugin y Ese Perro volvió la cabeza hacia ellos, interrogante. De alguna manera, reaccionaba mejor cuando lo llamaba el cuervo que cuando lo hacían los humanos.
Draco sonrió y le lanzó a Ese Perro una bola de nieve para que la persiguiera. Hugin, aunque todavía seguía siendo muy infantil en forma ocasional, no era alguien con quien se pudiera jugar usando nieve, pero el perro aparentemente no se cansaba de eso. Corrió tras la bola hasta que ésta desapareció en la masa de nieve en el suelo y Susie le lanzó otra directamente, la cual atrapó y comió con una mirada bastante disgustada ante lo fría que era, eso hizo que los chicos rieran y le lanzaran todavía más bolas de nieve.
***
El lunes era día de mercado, como de costumbre, pero esta vez Draco tenía planes muy especiales. Tenía que comprar regalos de Navidad para todos sus amigos, preferiblemente sin que nadie los viera todavía. Considerando que todos estarían ese día en el mercado, eso no resultaría sencillo y, para complicar todavía más las cosas, tenía su lista usual de compras para hacer.
Con dos bolsas de dinero separadas y Ese Perro en su mochila, Draco partió a probar suerte. Su primera parada fue en los puestos de vegetales ya que tía Sarah y tío Severus podían todavía algo sospechoso en su forma de actuar si tomaba otra dirección. Puesto que estaba todavía muy cerca de ellos, continuó con los puestos de frutas y, para su alivio, no había nada más en su lista de compras.
Por supuesto, con tío Severus ahí para hacer una parte de las compras, la lista era más corta. Ahora, ¿a dónde debería ir a continuación? Los regalos más importantes eran los de los Snape, pero no estaba muy seguro de qué darles. Ya se había decidido por un auto de juguete para Billy, ¿pero qué podía ser un buen regalo para Severus o Sarah?
Después de un momento de indecisión, se dirigió a la droguería. Tal vez se le ocurriría algo ahí.
-Hola, ¿no eres tú el joven amigo del profesor Snape? –lo saludó el dueño cuando entró. Aparentemente, las vacaciones navideñas era una época bastante lenta en su tienda y sólo había otros tres clientes ahí dentro.
-Su sobrino, sí –corrigió Draco ligeramente y observó mientras el mago empacaba un frasco de alas de escarabajo para la anciana bruja a la que estaba atendiendo.
-Ah, familia, ya veo –el tendero asintió para sí mismo-. ¿Buscas a tu tío, entonces? Todavía no ha pasado por aquí hoy –continuó mientras sacaba un paquete ya listo de debajo del mostrador y se lo entregaba a su próximo cliente-. Esto será un galleon cinco, señor Mochan. Me temo que todavía faltan los dientes de lagarto. Hubo una confusión con mis proveedores y enviaron escamas de lagarto.
-No, en realidad estoy buscando regalos de Navidad para mi tía y tío –respondió Draco, apoyándose contra el mostrador-. No estoy muy seguro de qué comprarles y pensé que este podría ser el mejor lugar para buscar algo.
-Ah, solo un momento –dijo el tendero-. Déjame atender a la joven dama y te mostraré algo.
La niña que había estado mirándolos con timidez sonrió.
-Mamá me dijo que pidiera los ingredientes para la poción pepperrup –dijo-. Pero no sé cuáles son.
-No hay problema –le sonrió el tendero-. Yo sé. Son los ingredientes que vendo con más frecuencia –le dijo a Draco mientras los empacaba-. Podría prepararlos con los ojos cerrados.
-¿Y no se aburre de eso? –le preguntó Draco.
-A veces –admitió-. Es por eso que siempre me alegra ver a tu tío. De vez en cuando puede ser difícil conseguir algunas de las cosas que quiere, pero siempre es interesante... Aquí tienes, jovencita. Serán siete sickles. ¿Puedo ofrecerte un bombón?
La niña asintió con entusiasmo mientras colocaba el dinero en el mostrador y el tendero le presentaba un frasco de dulces.
-Gracias, señor –dijo ella educadamente mientras tomaba un bombón rojo. Se lo metió a la boca antes de tomar sus compras y salir corriendo.
-Qué dulce niñita –comentó el mago-. Ahora, contigo, mi joven amigo –sacó un libro de debajo del mostrador-. Esto debería ser perfecto para tu tía. Una bruja china hija de muggles escribió esto acerca de las similitudes entre las pociones médicas y las medicinas muggles. Tu tía ha estado preguntándome por este libro durante meses, pero apenas lo recibí la semana pasada. No sería difícil para mí convencerla de que no lo tendrá hasta después de Navidad.
La cara de Draco se iluminó.
-¡Es perfecto!
-Para tu tío, podríamos preparar un paquete especial de ingredientes. Está trabajando en un proyecto con la poción de wolfsbane, ¿no es así?
-Sí, al menos esa es la base de su proyecto –confirmó Draco.
-Bien, entonces debe necesitar principalmente ingredientes para eso. Te sugeriría agregar un surtido de estos frascos especialmente hechizados –el tendero señaló uno de sus estantes, donde tenía frascos para ingredientes de toda clase y tamaño.
-¿Especialmente hechizados? –preguntó Draco mientras los contemplaba con curiosidad.
-Los que tienen los anillos rojos mantienen calientes los ingredientes en su interior, mientras que los de los anillos azules los mantienen fríos. Los negros los mantienen en la oscuridad, por supuesto, y los transparentes son los realmente especiales. Sellan al vacío, ¿ves?, para proteger ingredientes que pierden sus propiedades al contacto con el aire. Todos ellos están también encantados para ser irrompibles, por supuesto.
Draco asintió con entusiasmo.
-Sí, estoy seguro de que le gustarán.
-Entonces agregaremos un paquete de tubos de ensayo y acabo de recibir calderos que se encogen.
-No, no de esos –declaró Draco-. No los aprueba. Dice que un caldero debe ser bueno y sólido para que sirva apropiadamente.
-Ya veo. Muy tradicionalista, ¿verdad? Pero deberíamos agregar algunas hojas de limón. Parece que las usa mucho.
-Sí, son su ingrediente saborizante favorito –concordó Draco.
-Y te haré un precio realmente especial si llevas las escamas de lagarto que me enviaron accidentalmente en lugar de los dientes de lagarto del señor MacCoan. No tengo muchos clientes que estén familiarizados con su uso y tu tío sin duda les encontrará alguna utilidad. En el peor de los casos, podrá usarlas con sus estudiantes.
-Nunca he trabajado con escamas de lagarto –admitió Draco-. ¿Para qué sirven?
-Más que todo para suavizar los efectos de las escamas de dragón, pero tienen algunos efectos interesantes y variados que puedes lograr al combinarlas con otros ingredientes. Una herramienta para Maestros, por supuesto. Un preparador ocasional jamás podría predecir los efectos que pueden tener al combinarse con otros materiales, y no apreciaría el ajuste delicado de los efectos que es su especialidad. Todos sus demás efectos se consiguen más fácilmente con ingredientes estándar.
-¿Son un ingrediente sustituto, entonces? –Draco sonrió-. A tío Severus le gustará eso. Disfruta variando sus pociones de la versión estándar.
-¿Te agrada mi sugerencia?
-Mucho, señor, gracias.
Draco estaba muy contento con los resultados de su visita a la droguería y decidió comprar a continuación el regalo de Billy. El primer puesto de juguetes que visitó, desafortunadamente, no tenía autitos de juguete, pero encontró un lindo gato negro de peluche que compró como mascota para Cathy.
En el segundo intento encontró lo que estaba buscando. Había toda clase de juguetes muggles en las cajas de ese puesto de juguetes y Draco escogió para Billy no sólo un auto verde que era casi tan grande como su mano, sino también dos pequeños juguetes de soplar para Beth y Susie. Uno era un conejito blanco, el otro una rana o sapo, y cuando soplabas en ellos saltaban por la mesa sorprendentemente rápido para juguetes sin magia.
Su siguiente parada fue en la librería. Necesitaba un regalo para Mike y tenía sensación de que disfrutaría más un libro que un juguete. ¿Pero qué libro le gustaría?
Le tomaría algo de tiempo hallar ese regalo. Un librito sobre fútbol llamó la atención de Draco, pero estaba hecho para niños de once a catorce años. A Mike le gustaría más algo para adultos. Ese sería mejor para Susie, pero Draco ya había comprado su regalo. Puso el libro de nuevo donde estaba y ya iba a salir cuando pensó en Sammie. Probablemente no era perfecto, ya que a Sammie no le gustaba leer, pero Sammie amaba el fútbol.
Draco tomó el librito una vez más y caminó hacia la sección de libros mágicos. Ahí encontró muchos libros que podrían interesarle a Mike. Después de unos minutos de indecisión, tomó un lexicón de Encantamientos para su amigo y fue a pagar ambos libros.
Había todavía una mesa con material para escribir y recordó de pronto que Matt se había quejado de que había perdido su lápiz muggle. Probablemente se alegraría de recibir uno nuevo, pensó Draco, y escogió uno bonito con dibujos de tigres en toda su extensión. También había un borrador con forma de tigre que Draco tomó junto con el lápiz.
Justo al lado de los borradores había una exhibición de diarios muggles, los primeros que Draco veía en su vida, con el dibujo de una bailarina. "¡Charlie!" pensó Draco. El dibujo lucía exactamente como recordaba a Charlie en el escenario durante el gran espectáculo de su clase de ballet.
Draco sonrió. Ya sólo faltaban Mary, Larry y Jack. Pero esos eran difíciles. Era muy probable que no les gustaran ni libros ni juguetes. Decidió elegir un lápiz muggle para Jack y algunos dulces para Mary y Larry.
Ya había entregado sus compras al vendedor detrás del mostrador cuando sus ojos se encontraron con un pequeño llavero con forma de pelota de fútbol. En un impulso, lo compró también. No fue sino hasta después de que salió de la librería que pensó en a quién dárselo.
Mary y Larry ya tenían llaveros iguales con calaveras que Mary había llevado a casa luego de salir con Beth en una ocasión. Draco pensaba que eran terriblemente feos, pero la pareja los amaba. Nunca se separaban de ellos.
Sacó la pequeña pelota de su bolsa y la contempló por un rato. ¿Era apropiado darle un regalo de Navidad a una aspirante? A Mely ciertamente le encantaría el llavero y no era precisamente un regalo caro, apenas algo para reconocer su existencia, pero eso era exactamente lo que los miembros de la pandilla evitaban normalmente. ¿Quizá debería preguntarle a Sarah al respecto?
Bueno, por el momento necesitaba conseguir los dulces para Mary y Larry y la fila en la dulcería era realmente larga ese día. Recordando que Larry le había dicho que Mary amaba las grajeas de todos los sabores, Draco escogió una bonita caja navideña para ella, y entonces escogió un paquete de ranas de chocolate para Larry y una caja de dulces de limón para cada uno. Con suerte, les gustarían los dulces de limón.
Unos cuantos dulces muggles más servirían para sus otros amigos. Se preguntó brevemente qué pensarían Vincent y Gregory de eso, pero, después de todo, nunca antes habían rechazado comida, especialmente no tratándose de algo dulce. Neville, de eso estaba seguro, estaría encantado. Había mencionado que su abuela normalmente le permitía pocos dulces, ya que temía que engordara.
Las fiestas fueron grandiosas. Aún a pesar de que muy pocas familias del Parque Merlín tenían árboles de Navidad, muchas hicieron repostería para esos días y varios de los Rakers llegaban con bolsas de galletas rotas o deformadas que sus madres no deseaban presentar a sus invitados en Navidad, pero eran demasiado buenas como para tirarlas. Por lo tanto, Draco pasó la mayor parte de sus tardes sentado en el cobertizo conversando con sus amigos y mordisqueando galletas.
Sarah no horneó nada, pero cuando Draco le pidió algo para corresponder a sus amigos, ella hizo aparecer un caldero lleno de té, eso, luego de que Severus agregó algunos encantamientos de calor al caldero y Cathy consiguió una bandeja con vasos, resultó ser perfecto para acompañar las galletas ligeramente resecas.
Desafortunadamente, la hermanita de Matt estaba enferma otra vez y, a pesar de todo lo mucho que afirmaba odiarla, Matt estaba muy callado e infeliz. Sarah preparó otra vez su poción especial de resfriado para bebés, pero en esta ocasión no pareció ayudar y, por lo tanto, Draco y los Snape pasaron la mayor parte del 24 de diciembre en el laboratorio, tratando de preparar una poción más fuerte, que no resultara dañina para la pequeña paciente.
Sarah estaba pensando en usar una poción débil para neumonía, mientras que Severus estaba a favor de debilitar la poción peperrup e incluso trataron de encontrar una forma de darle el sabor del té favorito de la bebé, que era en ese momento lo único que bebía voluntariamente.
Draco casi sentía ganas de llorar cada vez que miraba a la mamá de Matt, que estaba sentada en la cama de él meciendo a su niña enferma. El único sonido que provenía de la bebé era una tos ocasional o un estornudo.
Draco solo podía esperar que lo que fuera que tuviera no resultara ser contagioso, pero Sarah no había querido correr ningún riesgo y había llevado a Billy a casa de tía Sabrina para que pasara ahí el día.
-¡Oh, esto no funciona! –exclamó Sarah, frustrada, en algún momento alrededor de la hora del almuerzo-. Si vamos a debilitar la poción para neumonía, no podremos usar las hojas de la planta flamígera azul, pero sin eso como acelerador, nos tomará casi una semana preparar la poción.
-Te dije que no funcionaría –le recordó Severus-. Pero si podemos sustituir las hormigas de fuego en la pociónn peperrup, tendremos una poción lista para hoy. Desafortunadamente, no tenemos los ingredientes para eso y todas las droguerías están cerradas por las fiestas.
-Tal vez podemos enviarle un búho al profesor Funnel pidiéndole ayuda –sugirió Draco-. ¿Qué ingredientes pueden sustituir a las hormigas de fuego?
-Alas de escarabajo o patas frescas de araña –respondió Severus distraídamente-. Es muy poco probable que Frank tenga algo de eso en esta época del año. Otra posibilidad sería agregar un pétalo de flor de hielo y cinco escamas de lagarto, pero, desafortunadamente, no tenemos tampoco escamas de lagarto.
¡Escamas de lagarto!
-¡Sí tenemos! –gritó Draco con entusiasmo, sorprendiendo a Sarah con su repentino estallido. Afortunadamente, el frasco que dejó caer ya estaba vacío-. ¡Yo tengo escamas de lagarto!
Severus se quedó mirándolo.
-¿Para qué? Ni siquiera se supone que sepas ya para qué sirven.
Draco se sonrojó.
-Son parte de tu regalo de Navidad –admitió suavemente-. Estaban en oferta en la droguería y el dueño me dijo que normalmente las usaban sólo los Maestros de Pociones.
-Oh, es el destino –declaró la mamá de Matt-. Dios no permitirá que mi bebé muera en Navidad.
Severus sacudió la cabeza.
-No creo en el destino. No tenemos pruebas de que la poción vaya a salvarla. Realmente deberías llevarla con un medimago.
-No tenemos dinero para eso. La última vez que enfermó, nos costó todo lo que habíamos ahorrado para emergencias –la mamá de Matt sacudió la cabeza-. Por favor, sé que esta poción ayudará.
-Aunque no la cure, debería ayudarla bastante como para darnos tiempo para preparar la poción para neumonía –decidió Sarah-. Draco, trae esas escamas de lagarto.
Draco miró a Severus un poco tristemente.
-Tendré que abrir tu regalo.
-Una vida es más importante que un regalo de Navidad –declaró Severus calmadamente-. Y, ¿sabes?, no tenías que darme nada. Igual te quiero.
-Oh, tendrás el resto del regalo de todos modos –le aseguró Draco rápidamente. ¿Tío Severus acababa de decir que lo quería?-. Es sólo que no estará muy bien envuelto.
La poción estuvo lista tres horas después y se le administró a la bebé en el biberón viejo de Billy, que Sarah había estado planeando darle a la señora Brown, pero no había tenido tiempo de entregárselo todavía.
La pequeña tenía su propio biberón, por supuesto, pero todavía tenía dentro algo de leche que habían tratado de darle antes y Sarah estaba estrictamente en contra de mezclar la poción con cualquier otra cosa.
-Podría reducir su potencia, o ella podría no querer beber tanto. Y su cuerpo absorberá la poción más rápido si no le damos nada más –argumentó.
Alrededor de una hora después, la tos de la bebé pareció ser menos frecuente y su temperatura bajó un poco.
-No es el resultado que deseaba –comentó tío Severus con tristeza-. Su temperatura debería haberse normalizado completamente.
-Es un comienzo –dijo Sarah, tratando de sonar esperanzada-. La poción ayudó y la poción para neumonía ya está preparándose.
Aún así, Draco se fue a dormir muy deprimido ese día. La hermanita de Matt podía estar muriendo, Billy no estaba en casa para jugar y al día siguiente se suponía que sería Navidad. Se preguntaba si Billy habría comido algo si ni Dako ni mami o dada estaban ahí para darle de comer. ¿Qué tan bien conocía Billy a tía Sabrina? ¿Podría dormir en una habitación que no era la suya?
Despertó a la mañana siguiente deseando recibir buenas noticias de la bebé, deseando escuchar que Billy volvería a casa ese mismo día, deseando que Sarah hubiera encontrado una forma más rápida de terminar la poción para neumonía. Lo que no esperaba era los dos paquetes bellamente envueltos a los pies de su cama.
Draco se quedó mirándolos por un momento. ¿Cómo habían llegado ahí sin que lo notara? Por supuesto, en Hogwarts simplemente aparecían así también, pero Hogwarts tenía un ejército de elfos domésticos bien experimentados en hacer aparecer las cosas sin hacer ruido. Después de todo, lo hacían en cada comida.
Pasaron algunos momentos antes de que Draco pensara en tomar sus regalos y examinarlos más de cerca. El más pequeño tenía una forma de libro bastante evidente. Draco lo dejó a un lado por un momento para contemplar el otro. Un cubo más ligero de lo que había esperado al levantarlo.
Le dio vuelta varias veces, pero, aparte de una notita en la que tío Severus le deseaba una feliz Navidad, no había ninguna pista de lo que podía ser. Entonces el libro era de parte de tía Sarah, concluyó Draco.
El gato saltó a la cama junto a él y tocó el paquete como diciendo "¡Ábrelo!".
Draco rompió el papel y el gato inmediatamente trató de tomarlo. ¡Oh, entonces quería jugar pelota! Obedientemente, Draco arrugó el papel en una bola apretada y lo lanzó al piso, a donde saltó el gato para perseguirlo. Pronto la rompió con sus afiladas garras, pero Draco no se detuvo a observar. Ahora tenía una sencilla caja de cartón en sus manos. Todavía sin pistas de lo que había dentro.
Con curiosidad, Draco la abrió y... ¡su propia pelota de fútbol!
Su grito de deleite atrajo a toda la familia al laboratorio. Ese Perro corrió en círculos alrededor de la habitación ladrando con toda la fuerza de sus pulmones mientras Hugin se dirigía a los pedazos de papel.
A la vista de la ruidosa pareja, el gato frunció el ceño al estilo gatuno y salió a la sala.
Una vez más, Draco no lo notó. Estaba demasiado ocupado abrazando a Severus.
Le tomó casi una hora calmarse lo suficiente como para entregar sus regales a los Snape y abrir el regalo de Sarah, que resultó ser un libro escolar muggle. De Ciencia, por supuesto. Mientras lo hojeaba, Draco descubrió toda clase de experimentos de Física descritos ahí y quiso probarlos de inmediato, pero Sarah insistió en que habría tiempo para eso al día siguiente. En ese momento era hora de desayunar y luego debían ir al apartamento de tía Sabrina para pasar el día con ella y recoger a Billy.
-Apúrate a vestirte o se nos hará tarde –Sarah regañó en broma a Draco.
-Pero tenemos todo el día –se quejó Draco, riendo.
-En realidad, no –dijo Severus, repentinamente serio otra vez-. Tengo que estar en el banquete de Navidad en Hogwarts esta noche. Albus nunca me perdonaría si faltara.
Draco hizo un puchero.
-¿No estarás en la cena de Navidad con nosotros?
Severus sacudió la cabeza tristemente.
-No puedo, pero mañana tendremos desayuno y almuerzo de Navidad. Los elfos domésticos siempre me preparan una gran cesta de sobras en Navidad.
Draco suspiró. Bueno, eso era mejor que nada. Estúpido Hogwarts.
Justo después del desayuno, quería salir corriendo a llevar sus regalos de Navidad a los Rakers, pero Severus lo llamó.
-Tus amigos no saldrán hoy, de todos modos –dijo-. Y tengo algo importante que hablar contigo.
-Sólo quería darles sus regalos de Navidad –dijo Draco, con un pucherito. Pero "algo importante" sonaba... bueno, importante, así que se sentó para escuchar lo que Severus tenía que decir.
-Estoy seguro de que ellos estarán igual de felices de recibirlos mañana, Draco –dijo Sarah desde el lado cocina de la sala.
Draco la miró y descubrió que ella en realidad no estaba haciendo nada. Los platos ya estaban lavados y guardados y, si iban a almorzar en el apartamento de tía Sabrina, entonces no había razón para empezar a cocinar en ese momento. Sraha estaba ahí, apoyada en la cocina apagada, mirándolos.
-¿Te gusta aquí? –preguntó Severus de repente. Sarah le dirigió una sonrisa de apoyo.
¿Qué estaban tramando?
-¿Te refieres a la escuela? –preguntó Draco, confundido-. Seguro que sí. Tengo muchos más amigos allá que en Hogwarts y las clases de Estudios Muggles son mucho mejores. La mayoría de los profesores son grandiosos.
-No, no la escuela, Draco –lo interrumpió Severus-. Aunque nos alegra oír eso. No, estábamos preguntándonos si te gusta vivir en el Parque Merlín. No es a lo que estabas acostumbrado en casa de tus padres.
-Oh, esto es mucho mejor que la vieja mansión –rió Draco-. Allá nunca tuve a nadie con quien jugar o conversar. Aquí hay tanta gente, a veces ni siquiera me alcanza el tiempo para todas las cosas que quiero hacer.
Otra mirada nerviosa en dirección a Sarah. Draco nunca antes había visto a tío Severus nervioso. Sarah sonrió otra vez, pero ella también parecía nerviosa. ¿Qué estaba pasando?
-Bueno, en ese caso, ¿te gustaría quedarte con nosotros un tiempo más? –preguntó Severus.
Oh, entonces era acerca de la escuela, después de todo. Simplemente estaban preocupados porque podía ser expulsado de Hogwarts, ¿o ya sabía que Dumbledore iba a expulsarlo?
-Me encantaría –dijo Draco, honestamente-. Entonces podría pasar más tiempo con mis amigos, jugar más con Billy, ir al mercado con más frecuencia.
-Entonces –Severus se inclinó hacia delante en su silla-. ¿Te molestaría mucho si te... adoptáramos?
Draco lo miró sorprendido. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué acababa de decir?
-¿En serio?
-Bueno, sólo si quieres que lo hagamos –dijo Severus.
Draco prácticamente voló de su silla y alrededor de la mesa para abrazar a Severus por segunda vez ese día.
-¡Me encantaría!
La cara de Severus se iluminó, y le devolvió el abrazo, y cuando Sarah se acercó, ella puso sus brazos alrededor de ellos dos, y el mundo fue casi perfecto. Casi.
-¿Pero no tienen que pedir permiso a todos mis parientes? ¿Y si ellos no lo permiten? –preguntó Draco, temeroso.
-Ya lo hicimos, Draco –Severus sonrió al muchacho que todavía lo sujetaba fuertemente-. Todo lo que necesitamos ahora es el permiso del Ministerio, pero eso será el paso final y no queríamos tomarlo en contra de tu voluntad.
Draco sonrió. Por primera vez estaba feliz de que ninguno de sus parientes lo quisiera. Sí, el mundo era perfecto, absolutamente perfecto. Sólo...
-¿Crees que el Ministerio lo permita? Realmente no les agradamos mucho, ¿verdad?
-Es por eso que tendré que pedirle ayuda a Albus –respondió calmadamente Severus-. Aceptarán si él respalda nuestra petición, y Navidad generalmente los pone de buen humor.
-Entonces, ¿ya están listos para visitar a tía Sabrina? –preguntó Sarah cuando finalmente los soltó y retrocedió-. Probablemente está ansiosa esperándonos. Ya saben lo sola que está.
Resultó que tía Sabrina vivía en el territorio de los Leones. Su apartamento no era muy diferente del de los Snape, pero no tenía vista al parque, ya que estaba en la parte posterior del edificio. Lucía viejo y oscuro, pero todo resplandecía de limpio y Sabrina incluso había puesto algunas ramas verdes de acebo y abeto.
-Son sobras de los árboles que vendían en el mercado –explicó Sabrina cuando notó la expresión sorprendida de Draco al verlas-. En realidad sólo compré el acebo.
-¡Oh, Sabrina, es hermoso! –exclamó Sarah-. Pero, realmente, no debiste. Estoy segura de que fue muy caro.
-Ah, pero puedo permitirme desperdiciar unos pocos sickles una vez al año, ¿o no? No tengo niños que alimentar, después de todo, y cuando mi única familia viene de visita, quiero que sea especial –insistió Sabrina mientras los guiaba a la mesa del comedor, donde sus regalos estaba esperándolos bajo la rama más grande.
Cuando Sabrina le entregó un regalo bellamente envuelto, Draco se sintió un poco culpable por no haber pensado en comprarle nada, pero Sarah rápidamente sacó tres paquetes, uno de parte de ella, otro de parte de Severus y el tercero, según dijo, era de parte de toda la familia.
El regalo de Sabrina para Draco resultó ser un grueso suéter azul.
-No estaba muy segura de qué podría gustarte –le explicó ella, sonrojándose un poco-. Pero pensé que definitivamente podría servirte algo de vestir. Especialmente con este clima.
Mirando por la ventana, Draco se dio cuenta de que había empezado a nevar otra vez. Sí, se veía frío allá afuera. Se puso de inmediato su nuevo suéter y entonces ayudó a vestir a Billy con su propio pequeño suéter, regalo de tía Sabrina. Ahora realmente lucían como hermanos, a pesar de sus diferentes tonos de piel y cabello, pensó Draco mientras se sentaba con Billy en su regazo y sacaba su regalo para el bebé.
Billy encontró bastante difícil desenvolver el paquete, pero lo consiguió con un poco de ayuda de parte de Draco y realmente disfrutó romper el papel en pedazos.
-¿"Ito"? –preguntó Billy cuando vio las ruedas en su auto.
Draco rió.
-No Billy, no es un cochecito. Es un auto. Como los que tienen los muggles en lugar de carruajes. O como las vans que has visto en día de mercado.
-¡Ito! –decidió Billy de todos modos, abrazando el auto contra su pecho.
Después de comer, Draco tuvo que mostrarle cómo podía hacer correr el auto por el suelo, y el nuevo juguete de hule de parte de Sarah pronto quedó olvidado en una esquina mientras Billy se deleitaba con la nueva clase de juguete. La pequeña pelota multicolor que Severus le había comprado era muy interesante también, pero Sarah se la quitó pronto, insistiendo en que era un juguete para exteriores y que no debía ser tirada dentro de un apartamento.
-Ten –dijo ella cuando Billy empezó a protestar-. Juega con tu auto –y pronto Billy estaba sonriendo alegremente otra vez mientras Draco empujaba el auto hacia él sobre la alfombra.
Sin embargo, Severus tuvo que marcharse demasiado pronto al banquete de Hogwarts. No fue una caminata agradable en el clima frío y la nieve profunda, y cuando llegó se encontró de inmediato con Minerva MacGonagall, que quería saber dónde había estado todo el día. Aparentemente, ella ni siquiera había notado que no había estado ahí desde el principio de las vacaciones.
Después de socializar con los otros profesores, tuvo que soportar otro de los alegres discursos navideños de Albus, y luego una discusión acerca de los efectos sobre las plantas de los encantamientos para crecer, que sólo la profesora Sprout y el profesor Flitwick podían realmente encontrar entretenida.
Afortunadamente, la comida llegó para distraerlos, pero sólo consiguió exclamaciones sobre la habilidad de los elfos domésticos. No era que Severus no pensara que la comida lucía excelente y que tenía que haber costado un montón de trabajo arduo, pero odiaba la falsedad o exageración de los cumplidos que sus colegas repetían cada Navidad, sólo porque era Navidad.
Frunció el ceño para todos ellos y pasó a ocuparse de su comida.
-¿Severus? –dijo Albus una vez que todos estaban distraídos por sus propias conversaciones-. Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo.
Severus asintió.
-También yo quiero hablar contigo.
-Después del banquete –sugirió Albus cuando Severus no pareció inclinado a continuar-. ¿En mi oficina?
Severus asintió y lanzó una mirada de enojo a un Gryffindor de segundo año que estaba muy entretenido dibujando estrellas en el puré de papas.
***
Alrededor de una después, finalmente llegaron a la oficina del director. Severus se sintió aliviado mientras se acomodaba en la cómoda silla que escogía normalmente cuando hablaba con Albus. El director sirvió té para ambos.
Cómo odiaba esos ruidosos banquetes y festividades en los que Albus siempre lo obligaba a participar. Al menos por este año la Navidad había quedado atrás. Ahora sólo faltaba la celebración de Pascua, que era más pequeña, y el horror del banquete de despedida, que al menos tenía la ventaja de anunciar el inicio de las vacaciones de verano, las cuales Severus planeaba pasar principalmente con su familia y tan lejos de todos los Gryffindors como le fuera posible.
-Entonces –dijo al recibir la taza de té de manos de Dumbledore-, ¿qué necesitas decirme?
Albus suspiró.
-Es sobre el incidente de la bola de nieve.
-¿Entonces, ya tomaste una decisión?
Dumbledore titubeó.
-No sería justo tomar una decisión final sin haber hablado con los muchachos cuando regresen, pero, bueno, Aurelia Longbottom estaba muy enojada y creo que habrá que ser consecuentes para mantener el buen nombre de la escuela.
-Dos muchachos suspendidos por un mes –señaló Severus-. ¿No crees que es suficiente? Han pasados años desde la última suspensión en Hogwarts y esa fue sólo por dos semanas.
-¿Pidiendo piedad para los estudiantes, Severus? –bromeó Albus-. Eso no es propio de ti.
-Y no lo admitiré en público –confirmó Severus calmadamente-. La decisión es tuya, Albus, y no protestaré contra lo que decidas, pero creo que ambos chicos son igualmente culpables, así que, en mi opinión, deberían ser castigados de la misma manera. Considera también las consecuencias de expulsar a Potter.
-Las consecuencias de expulsar a Harry Potter, ciertamente –Albus suspiró otra vez-. Es nuestro salvador y el símbolo de la Luz para todo el mundo mágico. Hogwarts está honrado de tener la oportunidad de educarlos. Ha elevado nuestro estatus incluso entre la competencia internacional. Su expulsión sería ampliamente criticada. Sin embargo, más importante todavía, sus guardianes son muggles. Bien podrían decidir que él debe asistir a una escuela muggle después de su expulsión, y eso es un paso que podría tener graves consecuencias no sólo para Harry, sino también para todo el mundo mágico.
-Una decisión política, entonces –contestó Severus.
-Ciertamente –confirmó Albus-. Por razones políticas no podemos permitirnos expulsar a Harry, pero las protestas de Aurelia exigen alguna clase de reacción antes de que lleguen a los medios.
-No es probable –recalcó Severus-. Aurelia Longbottom es una Gryffindor, después de todo. No sería su estilo.
-Pero su hermano era un Ravenclaw. Él podría pensar en una venganza de esa clase.
Severus tuvo que admitir eso con una breve inclinación de cabeza.
-¿Qué es este muchacho Malfoy para ti, Severus? –Albus cambió de dirección abruptamente-. Pareces muy encariñado con él.
-Lo estoy –admitió Severus. No tenía caso negarlo, si quería llevar a cabo su plan-. Mucho.
-Ya veo –dijo Albus, asumiendo que esa era la respuesta más clara que iba a obtener-. Entonces, te molestará que lo expulses.
-Haz lo que tengas que hacer –dijo Severus, luego de respirar hondo-. No afectará mucho mi relación con él.
Albus parpadeó por un momento. Era evidente que Severus había logrado la rara hazaña de confundir al director.
-La decisión es tuya, Albus –enfatizó Severus-. No deseo influenciarte en ninguna manera. Draco ha estado muy feliz asistiendo a la Escuela Mágica de West Hogsmeade durante un mes y estará bien si continúa estudiando ahí.
-Estoy asumiendo que su familia tiene suficiente dinero como para enviarlo a Durmstrang o a Beauxbattons. West Hogsmeade, aunque sea sólo temporalmente...
-Fui yo quien lo envió ahí –Severus interrumpió cortante al director-. Su así llamada "familia" no se habría molestado en hacerlo.
Albus parpadeó un poco más.
-Bueno, tal vez la rama americana de su familia lo habría hecho, pero ya tienen siete niños menores que él –se corrigió Severus-. Dejar a Draco con ellos no habría sido justo para nadie.
-¿Entonces, qué sucederá con el señor Malfoy si lo expulso? –preguntó Albus de repente.
-Como dije, continuará asistiendo a West Hogsmeade. En cualquier caso, Sarah y yo tendríamos problemas para costear la matrícula de Hogwarts durante dos años más –respondió Severus calmadamente.
-¿Planeas pagar el resto de su educación? –esta vez Albus se olvidó por completo de parpadear.
-Planeo adoptarlo –explicó Severus con voz tranquila a pesar de su nerviosismo. Si Albus se negaba a ayudarlo, era muy improbable que el Ministro firmara esos papeles-. De hecho, tengo todos los papeles listos, pero, considerando mi relación con el Ministerio, necesitaré tu ayuda para convencerlos.
-¿El chico Malfoy, Severus? ¿El mejor ejemplo de Slytherin de un mago oscuro adolescente?
-Él no es oscuro, Albus. Puede haberlo parecido en el pasado, pero era sólo un niño tratando de ganar la aprobación de su padre. Una vez separado de Lucius, desarrolló rápidamente fascinación por la cultura muggle e hizo amistad con dos squibs. Ese definitivamente no es el comportamiento de un niño de naturaleza oscura –Severus hizo una pausa-. Pocos, si alguno de mis niños, son realmente oscuros, Albus. Han sido educados para creer en ciertas cosas y actuar de acuerdo a esas creencias. Ponlos en otro ambiente y obtendrás niños completamente distintos.
Albus levantó una mano para detenerlo.
-¿Qué estás tratando de decir, Severus?
-¿Tal vez que Hogwarts, a pesar de todos mis esfuerzos, sigue fallándole a los Slytherins? No lo sé. Pero lo que sí sé es que Draco es mi hijo y que me gustaría hacer eso oficial, pero necesitaré tu ayuda para lograrlo.
-El muchacho tiene una familia muy grande, Severus. Conozco al menos a tres de sus parientes.
-Y yo los conozco a todos. Son alrededor de cincuenta y los únicos que se interesan por el muchacho son los Coleman y Edmond Glizzard. Lo último que necesita Eusebia Coleman es otro niño en sus manos y ella lo sabe. El señor Glizzard es un Invisible que cree que cualquier contacto con su familia pondría a ésta en peligro por los magos oscuros. Tengo confirmaciones escritas de todos ellos apoyándome para adoptar a Draco, tengo el consentimiento del muchacho, todo lo que necesito es la aprobación del Ministerio. Con tu apoyo, eso debería ser fácil de conseguir.
Albus asintió lentamente.
-Muy bien, si eso es lo que quieres, enviaré una lechuza al Departamento de Atención Social. ¿Pero te das cuenta de que aún así podría decidir expulsar al muchacho, sea su apellido Malfoy o Snape?
-Y yo ya te dije que no discutiré lo que decidas. Draco estará bien en cualquiera de las dos escuelas –Severus se levantó y caminó hacia la puerta-. Gracias, Albus.
El director Dumbledore se quedó sentado ahí, mirando hacia la puerta por un momento. Severus raramente le daba las gracias. Por supuesto, ya que rara vez le pedía algo y Albus se esforzaba porque no supiera las cosas que hacía por él voluntariamente, raramente tenía razón alguna para agradecerle. El muchacho realmente debía significar mucho para él.
¿Y ahora, qué? Expulsar a Harry Potter estaba fuera de la cuestión, pero, ¿expulsar al hijo de uno de sus profesores? Y un Cabeza de Casa, además. Podría haber salido adelante con la expulsión del hijo de un profesor relativamente nuevo, pero Severus había estado trabajando para él durante años. Albus consideraba a los miembros más antiguos del plantel como sus amigos y le debía mucho a Severus. ¿Qué le haría a su relación el expulsar a Draco?
Albus suspiró. Justo cuando creía que había llegado a una decisión, la situación completa cambiaba otra vez.
Continuará…
Notas:
¿El Ministerio permitirá la adopción? ¿Albus expulsará a Draco? ¿Los Dursley dejarán que Harry vuelva a la escuela?
En el último capítulo:
La escuela empieza otra vez, hay otra clase de Pociones y Draco busca la oportunidad de jugar con su nuevo balón.
