Capitulo 52 Tic... tac...
Era una noche silenciosa y tranquila. Sin embargo el peliverde no podía conciliar el sueño y acariciaba suavemente los cabellos de Mihawk que dormía con todo el peso de su cuerpo sobre él, respirando profundamente sobre la curva del cuello de Zoro.
Aún no había hablado con su tutor sobre su futuro, y mientras tanto el tiempo seguía avanzando. Cuando menos quisiera darse cuenta el curso habría finalizando.
-¿Sigues despierto?- sonó la voz del mayor medio dormida y en un susurro.
-No consigo dormir.- respondió en el mismo tono bajito.
-A lo mejor estarías más cómodo en tu cama.
-¿Me estás echando?
Entonces el moreno, lentamente, apartó su cabeza un poco y con su mano sobre la cara del otro hizo que le mirara, solo para besarle profundamente.
Y así pasaban los días, con su neuras y preocupaciones rayándole la cabeza.
-Oi, marimo- le habló Sanji desde su mesa, estando entre ellos el pupitre de Luffy vacío en ese momento.- ¿Qué pasa con esa cara de perro que tienes últimamente? ¿Estás estreñido?
-No, simplemente te me acercas demasiado y tu ducha de colonia me asfixia.
-¡Repite eso!
-Que me asfixias.
-Buenos días.- entraron Nami y Vivi por la puerta al unisono.
-¡Hola preciosas!-evidentemente a Sanji se le fue completamente el cabreo.
Zoro suspiró, manteniéndose en la silla con la mejilla apoyada en la palma de su mano. Podría estar pensando muchas cosas, pero la verdad es que sus ideas se resumían en una sola frase: "¿Cómo se lo digo?". A partir de eso... ya no había más.
-Supongo que la única alternativa es hablar con él. No hace falta una gran estrategia para ello.
Volvió a suspirar casi resoplando.
A todo esto, entró Law en la clase como si tal cosa, acercándose al canoso que mantenía una conversación con Luffy y Chopper al lado de la ventana.
-Ey, Gin ¿Cómo estamos?
-Pues muy bien.- contestó sonrientemente divertido.- ¿Y tu?
-Pues veras amigo mio.- le puso la mano en el hombro con un sonrisa haciéndose el interesante.- Tengo una propuesta para ti de parte de las gemelas de la otra clase.
-¿Kiwi y Mos?
-Si, que te parece ir con una de ellas a bajar las escaleras. Yo iría con la otra ¿Cómo lo ves? Así el genio de letras y el de ciencias irían a la par.
-Mm... interesante, pero no me dejes a mi la gemela malvada.
Nami y Vivi, sentadas delante de Zoro, mirabas tras el peliverde la escena del canoso y el de las ojeras.
-Vaya con Gin.-dijo impresionada la pelirroja.
-Es como si a cada día estuviera mucho más suelto.
Ante el último comentario de la peliazul Zoro miró de reojo a Gin. Vivi tenía razón, había cambiado mucho en poco tiempo; pero para él no era ningún misterio. Todo venía por la muerte de Aizen, desde entonces Gin se había creado una nueva máscara. Ahora era mucho más extrovertido, más impertinente... y más cínico.
-Oi, Marimo.
-¿Y ahora que quieres Sanji?- le preguntó con una vena hinchada en la frente y el ceño fruncido.
-No se si te has dado cuenta pero ha Gin le acaba de salir pareja.
-¿Y a mi qué?
-Que yo que tu me daría prisa o te quedarás de sobra ¿No te dará vergüenza la de buscar pareja?- dijo con malicia.
Al peliverde le tocó justo en la moral, haciendo que frunciera más el ceño. Así que miró al frente y buscó entre los alumnos.
-¡Keimi!- alzó un grito corto haciendo que la chica, que estaba de espaldas se sobresaltara y mirara hacia atrás algo nerviosa.
-¿S-si.. Zoro-chín?
-¿Quieres ir a la graduación conmigo?- esa tajante pregunta llamó al atención de todo el mundo en la clase.
-¿Queeee?-era un semáforo en rojo con ojos saltones.- Zo... Zoro-chin. Yo...
-¿Quieres o no?
-¡Si! ¡Si que quiero!
-Pues yasta.- dirigió su vista a la ventana dando por el asunto terminado.
En la clase se prolongó un silenció de incomprensión. Nadie sabía que con la charla que Zoro tenía pendiente con su tutor pedirle salir a una chica a la graduación era una nimiedad.
Entonces entró la profesora Robin, dando el buenos días mientras todos tomaban asiento y dedicándose a pasar lista.
El peliverde seguía en sus trece, molestándose con desgana en levantar la mano para afirmar su presencia en la clase y manteniendo su mirada en el exterior que podía observar a través del vidrio.
-¿Uhm?
Algo llamó su atención, algo que entraba por la puerta principal, algo que le hizo abrir de golpe los ojos, algo que le hizo gritar lo siguiente:
-¡Usopp!- se levantó de golpe tirando la silla, con toda la atención de la clase dedicada a él.
-¿Pero que dices marimo? ¿Te has vuelto loco?
-¡Usopp está entrando por la puerta!
Y por causa y efecto todos se fueron en estampida hacia las ventanas, incluida la profesora de lengua, y pegaron las mejillas al cristal.
-Es... es...- Luffy no podía hablar de la emoción.- ¡Usoooopp!
-¡Buaaa! ¡Buaaa! -lloraba sin parar Luffy a la hora del recreo.- ¡Que contento estoy de que hayas vuelto Usopp! ¡Buaaa!
-Yo también estoy contento de haber vuelto, Luffy.- decía el narizotas con toda la cara hinchada y la nariz rota.
-Hay que ver como te ha dejado la linda Kaya.- comentó Sanji.
-Normal, estaba muy enfadada, no quería preocuparla así.
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-¡Idiota!- le dijo dándole un tortazo con los ojos húmedos nada más verle.
-Pe...- intentaba hablar con la mano en la mejilla atacada.- Pero Kaya.
-¡Idiota!- le guanteó con la otra mano.- ¡Idiota, idiota, idiota!-no paraba de cruzarle la cara- ¿¡Por qué te fuiste de esa manera! ¿¡Sin decir nada!- su voz se quebraba y las lágrimas sobresalían.- ¡Eres un idiota!
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-Se habrá quedado a gusto.- dijo el peliverde con gotitas de sudor.
-Y se suponía que era de constitución débil.-suspiró Nami.- te ha dado una buena paliza.
-Después iré a hablar con ella, cuando se tranquilice.
-Y se te baje la hinchazón.- sugirió Chopper.- porque así solo vas a asutarla.- los demás asintieron.
-Si, y así perderás la única oportunidad de ir al la graduación con alguien.-recordó el rubio.
-¡La graduación!-se llevó las manos a la cabeza.- ¡Es verdad! ¡Necesito pareja! ¡Como si no fuera suficiente estrés recuperar un curso entero al final de la meta!
-Bueno, todavía tienes tiempo.- habló Gin.- no todos tiene pareja.
-Oh, gracias mi nuevo muy mejor amigo forevere and ever. El único que me afirma que no todos tenéis pareja.
-Aunque yo no tengo de que preocuparme porque ya tengo.- dijo tan campante el canoso dejando a cuadros al narizón.- Ya no me arriesgo a pasar una humillanción que recordaré el resto de mi vida y que si se me olvida otros tendrán el favor de recordarme.
A Usopp se le cayó toda una avalancha de piedras mentales.
-Tampoco es que sea muy difícil encontrar a alguien.- comentó el peliverde indiferente.
-¿¡Tu también!
-Y yo.- dijo Chopper.
-¿¡Cómo que tu!
-Vas con Porche ¿verdad?
-Así es Vivi, se la ve muy ilusionada.- no sé supo si dijo eso con cierto miedo.
-¡No puede ser!- se lamentó Usopp y cabizbajo miró a Sanji.-Supongo que tu también tienes.
-Aún no, pero no soy una persona a la que se le dificulte mucho esa tarea.
Usopp suspiró aliviado.
-¿Y tu Luffy? A ti no te interesan esas cosas. Seguro que ...
-¡Vivi!- cortó la frase de su amigo.- ¡Ven conmigo al baile!- gritó contento acercando mucho su sonriente e iluminada cara a la de la chica que empezaba a ponerse más roja que la nariz de Rudolf puesta a las brasas.
Silencio de sorpresa y expectación.
-¿Yo?- todo lo que se le ocurrió decir con su débil voz.
-Claro tonta ¿Quien si no? Venga, será divertido.
-Pu... pues... yo...- miró de reojo a Nami- yo... -miró a suelo.
-Dice que si.- contestó la pelirroja por ella sorprendiéndola.
-¿¡Pero Nami!
-¡Yupi! ¡Ya verás que risas nos echamos, Vivi! ¡Juas, juas, juas!
La peliazul, enrojecida y avergonzada, apartó la mirada, en parte culpable por su amiga, en parte contenta por lo evidente.
-No puede ser...- dijo Usopp con una voz de alma en pena, arrodillado en una esquina emanando un aura purpúrea.- Venir para sufrir en soledad mi graduación. Además de que mi madre está también cabreada y no sé si querrá bailar conmigo.
-¿Eh? ¿Para que quieres bailar con tu madre?- preguntó con un tono de "te has vuelto tonto".
-¿Cómo que pare qué, marimo? Pues para el baile de gra... ¿No lo sabías?
-¿El qué?
-Zoro.- le habló Vivi preocupada.- en la graduación, después de que bajemos las escaleras en pareja, hay una baile con lo padres. Las chicas bailan con sus padres y los chicos con sus madres.
-¿Que?- le había pillado completamente desprevenido.- Pero... yo tenía entendido que solo era un baile. Creía que tendría que bailar con Keimi.- las miradas de los demás se desviaron de él incómodos.- ¿Gin, tú lo sabias?
-Si...- se puso la mano en el cogote.- de hecho... bailaré con la vecina de al lado. No es mi madre pero... bueno, me cuidó mucho cuando era pequeño.
-Ah...-no sabía que decir y el silencio incómodo se prolongaba.
-¡MUY BIEN!- se levantó con nuevas energías.-¡Ya que me lo pedís con tanta insistencia os contaré la historia del increíble viaje del gran Usopp! Osease yo.- se colocó la mano bajo la barbilla con orgullo.- Era un día como cualquier otro, sin embargo algo cambió dentro de mi, sin saber que mi destino era convertirme en un gran héroe aclamado por el mundo entero.
-¿¡En serio!- le miraba Luffy y Chopper con los ojos iluminados.
-Que es mentira.- soltó Sanji.
-¿Tu que sabrás paleto?- le rugió el supuesto mentiroso.
La campana sonó finalizando la jornada de clases por ese día, y como siempre lo alumnos no se hicieron los perezosos para recoger sus cosas y largarse a casa. Sin embargo, siempre había alguien que se quedaba algo rezagado.
-Nami ¿No vienes?- le preguntó su amiga en el vano de la puerta, solo quedaban ellas dos.
-No, vete tu,-le sonrió.- yo tengo que comentarle una cosa a la profesora Robin.
-No me importa esperarte.
-Nah, déjalo, después de todo tienes a Igaram haciendo guardia ¿no?
-... esta bien. Nos vemos mañana.
-Hasta mañana.
Vivi estaba a punto de irse, no obstante miró a su amiga una vez más.
-Muchas gracias por lo de hoy. Y por todo en general.
-No se de que me hablas.- contestó sin mirala y recogiendo sus libros.
La otra sonrió y finalmente se fue.
Cuando Nami fue plenamente consciente de que estaba sola expiró aire como si de esa manera quisiera sacarse una estaca en el pecho y seguido fue lentamente a la ventana. Desde allí, con los brazos cruzados, pudo ver como Vivi era interceptada por Luffy, que efectivamente se había quedando a esperarla y ahora hacía payasadas delante de ella.
Resopló, amargada y resignada por igual.
-¿Nami-swan?- no se dio la vuelta mas sabía de sobra quien era.
-¿Que haces todavía aquí?
-Se me olvidó un libro y...- el rubio calló al ponerse a su altura, pudiendo ver lo mismo que su amiga.- Eres muy noble Nami-swan.
-No es que eso me sirva de mucho.- mantuvo el gesto serio.- pero si no me comporto así me quedo sin nada, Luffy no me corresponde y seguir intentándolo solo me haría perder a Vivi. Prefiero apoyarla.- hizo una pausa y volvió a hablar con una sonrisa triste.- Es ridículo. Incluso intenté... -bajó la cabeza.- intenté convencerme de que no quería a Luffy, que era un capricho o un juego, y que... si Vivi le quería de verdad... pues yo...
La voz se le había quebrado un poco, y el rubio solo podía mirarla.
-Nami-swan yo...- iba a poner la mano en su hombro.
-Y encima sigo sin pareja para la graduación.- dijo tras resoplar quitándole importancia y echándole tierra al su problema anterior.- Incluso Usopp, aunque lo niegue, tiene pareja, y yo aquí como una maceta.
Sanji la miró, un poco más que sorprendido por su repentino cambio de actitud, pensando dos veces lo que iba a decir, pero finalmente, tomó en cuenta el valor de la chica ante la situación y lo respetó.
-¿Qué te parecería ir conmigo Nami-swan?- se ofreció contento señalándose a si mismo.
Nami le miró con recelo.
-Buff,-suspiró mirando al techo con cansancio.- lo que me faltaba, ir con un gay de mi grupo de amigos a la graduación. Pero bueno.- volvió a sonreirle.- si no hay más remedio iré contigo.
-¡A mis brazos!- se lanzó a por ella.
-¡No te pases!- le atizó un puñetazo clavándole la cara en el suelo.- ¡Que estoy deprimida, no desesperada capullo!
-¿¡Que el tal Heracles te pagó el viaje de Italia a España!- hablaba Zoro en su cuarto con Usopp desde el móvil.
-Así es, yo le comenté lo de la graduación, la ilusión que me haría hacerla con mis compañeros. Y el me pagó el viaje a condición de que terminase el curso.
-¿Ese tío está forrado?
-Si ya te dije que tiene más dinero que el tato... me siento apadrinado.
-Mira que beneficiarse de un anciano.
-¡Oye! ¿¡Que te has creído! ¡Se lo pienso devolver!
-¿Bajándote los pantalones?
-Oye tío, te han dicho alguna vez que eres un bestia.
-¿Y para que quiere que termines el curso?
-Pues... es que como trabajaba en su periódico también se me ocurrió la idea de hacerme periodista.
-De Peter Parker completo ¿También te lo va a pagar él?
-¡Y yo que sé! ¡No ves que estoy muy ocupado estudiando todo lo que no he estudiado! Además...- su voz temblaba.- siento el aura maligna de mi madre detrás de mi diciéndome que cuelgue ya.
-Vale... nos vemos mañana.
-Hasta mañana.
Zoro suspiró a la vez que le dio al botón de colgar y seguido, con el rostro inexpresivo, caminó hasta su mesa de estudio. Puso su mano en el pequeño pomo del primer cajón. Tras pensárselo dos segundos lo abrió y con la yema de los dedos se paseó por el contenido del dicho cajón.
No le costó mucho encontrar lo que buscaba, estaba a la vista, solo un poco escondido bajo una entrada de concierto caducada. Sin más, sacó el numero de teléfono escrito en papel.
Se lo puso delante de la cara, mirándolo sin mirar. Suspiró y deteniéndose en cada paso tecleó el numero en el móvil. Tras esto se lo colocó al lado de la oreja, con una inseguridad tan grande que sentía que se le atrancaba en la garganta. Los pitidos del comunicando no ayudaban.
-Diga.- sonó al otro lado de la linea. Zoro abrió la boca pero no emitió ningún sonido.- ¿Diga?
-So... Sora.
-¿Zoro?- la voz captó otro tono de nerviosismo.
-Si... soy yo.
Mihawk se encontraba en su pequeña sala de lectura, con libro en mano y gafas delante de sus ojos, cuando dos pequeños golpes sonaron tras la puerta.
-Adelante.- dijo a la vez que pasaba página.
-Mihawk.- asomó con cautela la cabeza el peliverde.- ¿Puedo... hablar contigo?
-Claro, pasa.- a la vez que el chico se acercaba, él cerró el libro y se quitó las gafas.
Eso último no es que le hiciera mucha gracia al peliverde, siempre era mucho más difícil enfrentarse directamente a sus ojos.
-Es sobre mi graduación. Hoy me han dicho que hay un baile de... padres e hijos.
El mayor resopló apartando la mirada.
-Lo siento, yo también lo sabía, pero no quise preocuparte por ello.
-He invitado a mi madre.
El moreno volvió a mirarle con toda la incredulidad, incluso más, que podía expresar.
-¿Cómo has contactado con ella?
-Tenía su numero.- miró para otro lado.- un día... me la encontré y me lo dio por si acaso.
-No me dijiste nada.
-Es que fue todo muy repentino, no podía creérmelo y... después no surgió. Tu tampoco me dijiste lo del baile.-le dirigió las pupilas con reproche.
Mihawk suspiró dejando de mirarle y volviéndolo a encarar.
-¿Estás seguro de invitar a Sora? Otra persona puede sustituirla mientras sea mujer.
-No. Estoy... seguro.- sonó de todo menos seguro.
-Entonces como tu quieras.- iba a ponerse de nuevo las gafas cuando el chico habló otra vez.
-Hay algo más.- su voz temblaba un poco, y esa frase se había alzado con nerviosismo. Mihawk le miró.-Es... es sobre... lo que he decidido hacer... después de graduarme.
Esta vez el gesto del otro fue de extrañeza.
-Creí que tenías planeado trabajar en el dojo.
-Y... así es todavía pero...- bajó la cabeza, en esas situaciones le costaba la vida encararlo.- Me voy a ir.
-¿Qué?
-Que me voy a ir. De... de viaje. Yo solo.
El silencio se prolongaba como una tortura.
-¿A dónde piensas ir?
-A... donde sea.-sus palabras se resistían en salir mientras que apretaba los puños sin darse cuenta.- Quiero ir a sitios, por mi mismo, aprender de otros dojos, y tal vez de otros deportes como esgrima. Quiero seguir conociendo otras cosas, y otras personas. Pero sobre todo... quiero hacerme fuerte. Saber hasta donde puedo llegar por mi propia cuenta y solo depender de mi. Sigo pensando en trabajar en el dojo, pero antes... quiero marcar mi propio camino y explorar todas mis posibilidades.- aunque fue un alivio haberlo soltado todo no escuchaba nada por parte de Mihawk, del que ni siquiera sabía que cara estaba poniendo puesto que no podía levantar la cabeza.
Pero a los cuatro segundos que se le hicieron eternos, escuchó como el mayor se levantaba y notó como se acercaba a él solo para ponerse frente a él.
-Mírame.
A duras penas, le hizo caso. Mantenía un gesto serio, clavándole las pupilas.
-¿Es lo que quieres?
Ante eso, Zoro frunció el ceño, su decisión tenía diversas consecuencias que no le hacían ninguna gracia, pero él las había aceptado. Su convicción era verdadera, y no quería que Mihawk pensara que era una idea nacida de la nada o un capricho de juventud.
-Si, es lo que quiero.-respondió con firmeza.
Mihawk inspiró y expiró resignado; y abrazó al tembloroso peliverde que evidentemente no se esperaba esa reacción. Apretó su cuerpo contra el suyo y besó su cabello por encima de su oreja. Suspiró por la nariz cerrando los parpados.
-Te voy a echar mucho de menos.
Los ojos del joven se pusieron vidrioso y en una acto reflejo los escondió en el pecho del mayor al que se abrazó con fuerza. Él también lo iba a extrañar mucho, tanto que le daban ganas de morirse; sin embargo, no podía permitir que siguiera protegiéndole y cuidándole. No podía.
-Y yo a ti.
Mientras tanto, el tiempo seguía avanzando.
Continuará...
