Capitulo 54

—Entró en paro respiratorio por el dolor— el psicólogo se limpiaba las manos con una playera que le entregaron –sugiero que en cuanto todo esto termine le apliquen algunas vacunas y la revise un médico—

—Venkman…yo…nosotros— titubeo Spengler.

—Lo que Spans quiere decir es…— Ray también tartamudeaba.

—ok, se que están tan agradecidos conmigo que se han quedado sin palabras— los interrumpió con su clásico tono burlón acentuó su sonrisa –aunque el hecho de verlos convertidos en un par de inútiles por miedo de dañarla más no tiene precio, finalmente aceptan que debieron traerme desde un principio—

—Si… tal vez— reconoció Egon –aunque tenías planes en la ciudad—

— ¡solo se trata de un estúpido programa! dejé varios capítulos grabados, espero poder llegar a hacer uno en vivo terminando con esto—sonrió — ¿Qué es eso entonces Spengler?— curioso levantó la cajita plástica poniéndola a contra luz.

—No lo sé, debo revisarla con un microscopio al menos—

—por ahora hay que esperar a que Silvana despierte— Ray suspiró mirando hacia la camioneta –si sigue inconsciente no vamos a poder atacar esta noche—

—Déjenla descansar, por ahora debemos organizar nuestra ofensiva ya que las circunstancias han cambiado; mi madre viene en camino para revisar a la humana— Ahharu aterrizó limpiamente a un lado de Peter haciéndolo saltar, Botis aterrizo en el sitio donde acababa de pararse y su impresionante persona lo hizo dar otro salto, sin percatarse que Baal y Andras salían de la selva quedando cada uno a su lado; pálido y muy asustado atinó a refugiarse entre sus dos amigos.

— ¡Al menos avisen que están aquí! ¡No me he acostumbrado a ustedes!— reclamó furioso, solo provoco unas risas burlonas en los recién llegados.

—Hechicero— Botis se dirigió a Egon –mi legión está lista para seguir tus ordenes—

— ¿Hechicero?— murmuró Venkman incrédulo.

—una larga historia— le contestó Spengler –espéranos aquí Peter— le indicó –Ray y yo vamos a organizarnos con… los caballeros— sonrió de lado y se adentraron en la selva.

El tiempo pasó con lentitud, aprovechó el tiempo para revisar los signos de la chica que ya había regularizado su respiración, sus latidos y presión arterial parecían normales, solo debía esperar a que despertara.

— ¿Impaciente cariño?— Lilith lo observaba sonriente, recargada en la camioneta.

— ¡Diablos dejen de hacer eso!— reclamó furioso, la luz del atardecer opacaba ya algunas figuras y la silueta de la demonio se dibujaba perfectamente, las garras que marcaba la articulación de sus alas sobresalían amenazantes.

— ¡Tranquilo!— se burló acercándose a él –creo que tienes bastantes motivos para estar asustado—

—Si quieres que haga un acto de conciencia… olvídalo— gruñó enojado –estoy aquí por mis amigos, es todo—

—te entiendo, y se que como amigo eres muy fiel— sonriendo le acaricio con una de las garras de su mano el mentón — ¿pero que me dices de Barrett?—

— ¿Cómo tu….?— la miró desafiante — ¡te dije que lo olvidaras, no voy a hacer ningún acto de conciencia!—

—Ustedes los humanos son tan divertidos— le hizo un guiño y se transformo en la chelista –es tan sencillo sacarlos de sus casillas—

—deja de hacer eso— murmuró confundido –no te metas con ella—

—Es decir que te preocupa—

— ¡Es decir que no te metas con Dana!—

—Y ¿si en este momento te enseño como habría sido tu vida a su lado?— le volvió a hacer un guiño coqueto, apareció un hermoso bebito de rizada cabellera oscura y ojitos chispeantes que le sonreía, era el vivo retrato de su padre.

—No te creería— tragó saliva –ella ha tomado otro camino y eso es todo—

—Tomo el camino por su gusto o ¿Por qué tu la obligaste?— Lilith disfrutaba realmente confundirlo.

—ok lo admito, soy un imbécil que la dejo ir ¿contenta?—

—No— suspiró y desapareció el niño, ella misma retomó su forma original, abrió la puerta lateral de la camioneta –me ha dicho mi hijo que está inconsciente ¿Qué sucedió?—

—la cosa que tenia en el brazo la torturaba ¿Qué era?—

—cuando la tocó el reflejo dejó algo de él en su brazo— un poco contrariada comenzó a revisar la herida –al estar presa mi hermana era vital que esa sustancia se mantuviera en el cuerpo mortal— acercó la carne rosada a su nariz, olisqueo y paso su lengua bífida y negra por la lesión cerrándola de inmediato –al no estar dentro de Silvana la esencia de Nahama, el limo era innecesario, sobre todo por la personalidad de Silvana— acomodó el brazo de la muchacha que ya respiraba normal.

— ¿Qué tiene que ver su personalidad?—

—lo que ustedes llaman ectoplasma, es un limo o baba que se alimenta de sus emociones mortales; para que Nahama se mantuviera dentro del cuerpo de esta niña funcionaba como una cadena o atadura—

— ¡Pero se lo quitamos!— fastidiado por tanta palabrería salto molesto – ¡le dolía! ¿Cómo va a recuperar a tu hermana cuando ya no existe ese lazo?—en un parpadeo tenia a la hermosa mujer frente a él.

—hay un lazo más fuerte dentro de ella— contestó acariciándole el mentón con barba crecida –el dolor se manifestó cuando su cuerpo quedó listo como un nuevo envase— sonrió – ¡los humanos se complican tanto!—

— ¡Ustedes son quienes lo complican!— furioso se soltó de la mano helada dándole la espalda – ¡con sus reglas extrañas! ¡Con sus pecados y culpas! ¿¡Por que nos enredan tanto la existencia!?— giró para verla pero ya había desaparecido — ¡Odio que me dejen hablando solo!— gritó exasperado lanzando furiosos manoteos al aire.

Egon y Ray volvieron cuando ya estaba la luna menguante en lo alto, lucían algo consternados y revisaban unos pergaminos amarillentos.

— ¿Y bien?— Peter seguía furioso con la demonio— ¡estoy listo para decapitar demonios!—

—Vamos a tener que esperar todavía Venkman— susurró Raymond subiendo a la camioneta para revisar a la chica — ¡su herida está perfectamente curada!— avisó a Egon que se acercó velozmente.

—Si, vino la fulana de las alas negras a fastidiarme un rato, la reviso y la curó con sus poderes de diablesa—

— ¿Por qué no despierta entonces?— preocupado Spans le revisó las pupilas con una lámpara –aparentemente está bien—

—Pues la bruja dijo que está preparándose para ser un nuevo envase— resoplo, contrario a lo que pensaba la mirada de Egon se iluminó por un segundo, incluso llegó a dibujar una discreta sonrisa — ¿Qué? ¿Ahora de que me perdí?—

—De nada— Spans recuperó su acostumbrada pose –bien, nos han preparado un lugar para pasar la noche…—

— ¿Esos monstruos?— Peter comenzó a analizar la idea de consultar a un psiquiatra después de esta aventura.

—Si, ellos— recalcó Raymond –mañana vamos a colocar las trampas cerca del templo de Puch, nuestros amigos van a marcar el sitio específico—

—Si Andras tiene razón— Egon miraba hacia la selva –vamos a ser atacados esta noche— subió a la camioneta –así que es mejor movernos—

Venkman estaba acostumbrado a ser el cazador, a ser quien se imponía y sacaba la mejor parte; las cosas cambiaron drásticamente, no sabía en que momento un ser repugnante aparecería frente a él, cuando sus amigos le darían una extraña noticia… ¡no dominaba el ambiente y eso le molestaba mucho!

— ¿Por qué dice ese tal Andrés que van a atacarnos?— preguntó tratando de controlarse.

—Andras— recalcó Ray – eligió a parte de su legión para que vigilara los movimientos de Puch, tras los sacrificios de ayer en la noche detectaron a una entidad que creímos haber destruido—

— ¿Tuvieron fiesta entonces?— Venkman hizo un gesto de niño incomprendido.

—Un ser acuático intentó matarme, de no ser por uno de los empleados del italiano tal vez estaría trabajando del lado de Lilith— masculló Egon incomodo.

—Lo siento, creo que deben ponerme al día para no meter la pata cada vez que abro la boca— Apenado Peter decidió ahora si guardar silencio.

Tras varios minutos de conducir por entre caminos ocultos por las altas plantas selváticas, Raymond llegó a una choza de palma en medio de la nada, una luz encendida en el interior los desconcertó un poco.

—Dijeron que estaba abandonada— susurró Stantz a Egon –tenemos que ir a averiguar si es o no la que nos dijeron—

—Yo voy— Venkman bajó de la camioneta sin precaución alguna, tocó la puerta, entró y no paso nada, salió sonriente comiendo algo, les hizo señales con la mano de que podían entrar.

La choza a pesar de ser de palma no se veía dañada o al menos endeble, cuatro camas individuales que a primera vista eran muy cómodas y una mesa con la cena caliente los esperaban, incluso ni un solo insecto parecía penetrar por las ventanas abiertas.

—al menos saben cocinar— apenas y se le entendió a Peter que engullía un trozo de carne, al parecer pierna de pavo.

—Voy por Silvana— Ray salió de inmediato por la joven.

Aunque Sy no parecía tener nada más que estar profundamente dormida les inquietaba el hecho de que llevaba más de día y medio sin probar alimento, insistieron en despertarla más fue imposible.

—Déjenla, dijo la bruja que debía dormir— repitió cansinamente Peter atacando una segunda pieza de carne.

Cenaron y durmieron alternadamente, la advertencia del demonio Andras no era para ignorarse o tomarse a la ligera.

La pantalla luminosa del reloj de Spengler dejaba ver que era pasada la media noche, vigilaba desde unos minutos antes relevando a Venkman y no se alejó de la chica.

Fuera de la choza todo estaba en silencio, inclusive el viento había dejado de soplar y una pesada tranquilidad flotaba en el ambiente; inquieto pensó que dejar los equipos en la camioneta había sido un error, encendió la lámpara de gas que estaba sobre la mesa e iluminó por la ventana para ver más allá.

Unos pasos de dejaron escuchar en cuanto sacó la mano por la ventana con la lámpara encendida, curioso se asomo y distinguió la silueta de un ser bípedo parado a unos metros de él. Entornó los ojos para aguzar la visión y ajustó sus gafas, solo era una silueta, pero suficiente para alertarlo.

—Ray— lo llamó a media voz — ¡Raymond despierta!— insistió, su amigo se levantó de inmediato — ¿tenemos algo para defendernos?—

— ¡Maldición las mochilas!— recordó dándose un golpe en la frente.

—Si, las dejamos en la camioneta y ahí hay algo— señalo a la silueta que seguía inmóvil –aunque se ve de pequeña estatura—

—No es más alto que Sy— murmuró aguzando también la vista –y es muy delgado— sonrió con suficiencia –podemos entre los dos fácilmente con eso—

— ¿estás seguro? Baal aparentemente es frágil—

—cierto… ¿Qué hacemos entonces? ¿Despertamos a los demás?—

—Ella debe dormir, necesita energía para lo que viene— Spengler no le quitaba la vista a la silueta –si despertamos a Peter va a sufrir un colapso nervioso—

— ¿Dónde están Lilith y sus amigos cuando se les necesita?— molesto Ray tomó uno de los platos sucios, eran de barro — ¡podemos romperlas, aguzar alguna de las piezas para que al menos lo lesionemos!—

—Si, hazlo— respondió sin ponerle mucha atención, realmente le intrigaba saber qué era eso que los vigilaba.

Transcurrieron algunos minutos, al parecer eso que los rondaba dudaba también en avanzar, se decidió a dar unos pasos y quedó dentro del rango de la luz de la linterna.

—Fascinante— murmuró Egon dando un golpecito a Ray para que no se moviera y asustara al extraño ser –es idéntico al del cenote—

—Pero también se ve distinto— contestó su amigo bajando la voz –parece como si lo envolviera una burbuja de agua—

Efectivamente, a la luz pálida de la linterna se reflejaban destellos, chispeando como si el agua ondeara agitada por la brisa, dentro de esa burbuja, el extraño ser parecía titubear en seguir avanzando o replegarse.

—Ambystoma mexicanum— recitó Egon –es un anfibio—

—Pero es un humanoide, no tiene cola—

—Como el que me atacó—

El ser dio otro paso, como si estuviera provocándolos, al parecer no les temía y los miraba fijamente con sus pequeños ojos brillantes.

—fascinante— repitió Egon al tener más cerca al espécimen, era claramente una mutación aunque no entendía de que tipo, si de reptil a humanoide o de humano a reptil, la piel negra totalmente desprovista de cabellos o pelo reflejaba también la luz que atravesaba su burbuja, algunas manchas pardas delineaban lo que sería el interior de los muslos y piernas bien delineadas como las de un bípedo pero terminadas en anchos pies palmeados, los brazos colgaban relajados a sus costados con idénticas manchas en el interior y la espalda curveada como si estuviera caminando con cansancio, por lo que notaba era un ser asexuado pero la pequeña bolsa de óvulos flotaba vacía, entonces era un ser joven pensó, una hembra joven.

Lo que resultaba realmente aterrador en ese monstruo era el rostro, achatado, casi plano rodeado de unos apéndices que flotaban también en el agua, los ojillos muy separados y dos orificios nasales inmóviles, el toque final para un ser tan dantesco era la enorme boca desprovista de labios y que parecía sonreír inocentemente.

—Efectivamente Egon, es un ajolote, un enorme, gigantesco y asqueroso ajolote sin cola— recalco con asco Raymond tomando otros dos platos de barro –si rompemos su burbuja puede ser que se ahogue como el otro—

—es un anfibio, nos va a dar pelea aunque rompamos su esfera, por su tamaño no dudo que pueda usar sus pulmones ya que no alcanzo a ver sus branquias, el otro tal vez enfermó o era muy viejo— siseo tratando de no alertar al ser – revisa a Silvana, debe traer con ella la daga—

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La fiesta está a punto de comenzar y los invitados toman sus lugares.