Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a tufano79, solo me adjudico la traducción.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction

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Capítulo Cincuenta

POV Edward.

La siguiente mañana, desperté por el teléfono de mi casa sonando. A ciegas, lo contesté.

—¿Hola? —murmuré al auricular.

—Realmente suenas como mierda, Cullen —dijo la áspera voz de Garrett—. Como el resto de tu grupo, en realidad.

—¿Puedes culparnos? —pregunté, tratando de hablar en voz baja. Bella estaba acurrucada con su espalda contra mí. Estaba abrazando mi brazo y roncando adorablemente—. ¿Qué hay, jefe?

—Solo llamo para hacerte saber que el siguiente turno los cubrirá a ustedes hoy. Ven mañana. Los consejeros y terapeutas estarán aquí si los necesitas —explicó Garrett en voz baja—. Eso fue algo rudo. Muchas personas murieron ayer y a muchos de ustedes les afectó eso. Creo que perdimos a Newton a causa de ello.

—¿Murió? —pregunté.

—No. Vino esta mañana y me dio su carta de renuncia. No dijo por qué se iba, solo que lo haría —dijo Garrett—. Ahora, disfruta tu día libre. Duerme. Holgazanea. Mastúrbate…

Rodé mis ojos.

—Volveré a dormir. Lo veo mañana, jefe, aunque es un viejo sucio.

—¿Viejo? Solo tengo treinta y cinco. Siete años mayor que tú —se mofó. Colgué antes de que pudiera comenzar sobre cómo estaba en la mejor forma. Tiré el teléfono a la mesa de noche, acurrucándome alrededor de Bella y abrazándola fuerte. Me dormí rápidamente.

Cuando me desperté de nuevo, mi cama estaba vacía. Mirando el reloj, eran pasadas las once. Arrugué la nariz. Odiaba dormir hasta tan tarde. Arrastrando mi dolorido cuerpo fuera de la cama, encontré a Bella en la cocina. Aún vestía mi camisa y hablaba con Emmett mientras él comía un enorme omelet. Mi mejor amigo me sonrió con superioridad.

—Buenos días, bella durmiente. —Rio—. Lindo cabello. ¿Metiste tus dedos en el tomacorriente?

Me pasé los dedos por el cabello y era un desastre. Me sonrojé.

—Como si tú fueras perfecto cuando te levantas —gruñí, sentándome en el mesón. Bella me tendió una taza de café, sonriendo suavemente—. Gracias, hermosa.

—Gracias por el omelet, Bella. Tengo que usar este día libre extra para ir a comprar muebles. Me mudaré el viernes. —Emmett sonrió—. Te veré luego. Adiós, Electricward. —Le enseñé el dedo medio, frunciendo el ceño mientras salía del departamento.

—¿Cómo estás? —preguntó Bella, haciendo otro omelet—. Estuviste dando vueltas en la cama toda la noche.

—Estaré bien —dije, encogiéndome de hombros ligeramente—. Estoy agradecido por el día extra. Estoy tan dolorido. Esa fue una emergencia físicamente exhaustiva. —Moví la cabeza, mi cuello sonando.

—Oh, conecté tu teléfono celular. Alice había tratado de llamarte de nuevo y vino como a las nueve. Me sacó de la habitación. Alice me dijo que tenías que contarme algo —dijo Bella, arqueando una ceja—. Ella insistió.

—Maldita Alice —gruñí—. Amo a mi hermana, pero es una persona entrometida y chismosa.

—Por qué no comes primero y luego puedes contarme —sugirió Bella, su voz tomando un tono fuerte. ¡Dios Santo! Colocó un gran omelet frente a mí, completamente relleno con salchicha, tocino, queso y pimiento.

—¿Tú vas a comer? —pregunté, mi voz baja.

—Comí con Emmett —respondió, volteándose para lavar los platos. Fruncí el ceño, comiendo mi enorme desayuno mientras Bella lavaba los platos. Su espalda estaba hacia mí y podía notar que estaba molesta. Cuando terminé mi comida, ella tomó mi plato y lo enjuagó antes de colocarlo en el lavavajillas. Volteándose, me dedicó una mirada severa y el "ceño de perra".

—¿P-Por qué no nos sentamos? —balbuceé.

—Prefiero estar parada.

Mierda.

—De acuerdo, sabes que estaba comprometido. Mi ex era una perra arrastrada a quien le gustaba coger con otros tipos. Luego de estar con ella por tanto tiempo, me sentí solitario. Una noche, luego de un día particularmente malo en la estación, un montón de nosotros fuimos a un club en Bucktown. Mientras estaba allí, conocí a esta chica, Tanya. Era bonita y teníamos algo de química. Una cosa llevó a la otra y terminamos durmiendo juntos en su casa. No estaba buscando una relación. Estaba dolido por Irina y no me sentía listo para poner a mi corazón en el mercado. Aún estaba en proceso de curación. Con Tanya, lo que teníamos era puramente físico. No duró mucho, en realidad. Un par de meses a lo sumo. Fue cuando comenzó a tratar de convertirme en algo para lo que no estaba listo que terminé con ella.

—De acuerdo —dijo Bella en voz baja—. No te culparé por lo que le hiciste a Tanya. O con Tanya. Eres un hombre. Uno atractivo, además.

—La cosa es que me encontré a Tanya en el supermercado cuando estaba comprando las cosas para la cena de ayer. Comenzó a tener este berrinche porque mencioné que tenía una novia —murmuré. Me froté la cara rasposa—. Debí haberte contado sobre ella antes…

—Como dije, Edward, no te culparé por estar soltero. Tenemos nuestros pasados. Lo entiendo —dijo ella.

—Solo temo que esta chica vaya a ser como en Atracción Fatal y comience a hervir conejos —dije irónicamente.

—Irina puede que haga eso. La echaste. —Bella sonrió con suficiencia.

—¿Me culpas? —pregunté.

—No. No realmente. Y esta situación con Tanya, lidiaremos con ella —dijo Bella—. Desafortunadamente, tengo que irme. Tengo una reunión por Skype a las tres con uno de los ejecutivos de Summit sobre su nueva película. Tengo que ir a casa, ducharme y lucir, de alguna manera, presentable. También tengo que llamar a mi padre, informarle sobre mi nuevo número telefónico.

—¿No estás molesta conmigo?

—Sería como si tú estuvieras molesto conmigo por dormir con James —explicó Bella, caminando hacia mí—. Sí, fue un error, pero es parte de mi pasado.

—Exactamente. Tanya, Irina… están en mi pasado. Tú eres mi futuro, Bella —murmuré, jalándola entre mis piernas—. Eres a quien veo cuando cierro mis ojos y eres todo lo que quiero. —Me dedicó una sonrisa, pero era cautelosa—. ¿Quieres salir a cenar esta noche?

—Tengo que trabajar. He estado holgazaneando —murmuró, en un inútil esfuerzo para tratar de controlar mi desquiciado cabello enmarañado—. ¿Tal vez el miércoles? Debería tener mi nuevo auto para entonces. Puedo recogerte.

—¿Quieres que te lleve a casa? —pregunté.

—Alice está en camino. Está en su hora de almuerzo —explicó Bella. Mientras decía eso, mi hermana tocaba la puerta—. Ups, mejor me cambio. —Me besó suavemente antes de correr hacia mi habitación. Alice caminó hacia la cocina, dedicándome una mirada de duda.

—Le conté —dije—. Se lo tomó… ¿bien? —Echándole un vistazo a mi hermana, bufé—. Hubiera preferido contarle a mi manera en vez de que tú le fueras con el chisme, pequeñina.

—Lo siento —dijo Alice—. Te escuché hablando con Emmett y Tanya pasó por el departamento cuando volvíamos de la casa de papá y mamá. No lucía feliz.

—Mierda —gruñí. Bella salió, vestida con su ropa de ayer. Me dio un casto beso antes de hurgar en su cartera. Le disparé a Alice una mirada.

«Hablaré con ella. Duerme un poco más», articuló Alice, guiando a mi novia fuera del departamento. Tristemente, dormir era la última cosa en mi mente.