Advertencia:Cualquier parecido que veas en ésta historia con otras ajenas a mi persona, es la simple señal de que lo que te estás fumando no es nada bueno, o que necesitas urgentemente comprarte una vida.
Disclaimer: Odio decirlo, pero "Axis Powers Hetalia" como obra maestra no me pertenece, sino a Hidekazu Himaruya. No es mi intención lucrar con su creación, sino hacer de ésta historia una actividad de mero entretenimiento para quien se interese en leerla.
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Arwen:
Awww~ ¡Muchas gracias! De verdad que los clásicos de Disney han sido toda una inspiración para mí a lo largo de la escritura de este fanfic, como habrás visto, no solo con sus canciones. Hay muchas frases lindas y motivadoras, escenas épicas y personajes que han encontrado su lugar, traducidos al simpático universo de Hetalia para crear este alocado universo alterno donde las aventuras nunca faltan, y donde la magia se hace presente para hacer los sueños realidad.
Lo que yo no puedo creer es que este fanfic ya cumpla un año siendo publicado O.o experiencia así solo había tenido con Fem!Crisis (pasando también por lapsos en que tardaba en actualizar, o me costaba sacar capítulos), y ahora, con esta historia :)
El pobre Antonio la pagó muy caras por su valentía, aunque sirvió también para salvar a Lovino y darle tiempo a Natalya para poder atacar a Sadiq, y que él no fuese a intervenir más en la recopilación de las piezas de la Llave Sagrada... todos vamos a recordarlo como un buen muchacho, luchador, noble y simpático hasta el último momento :'(
Jejeje~, hubo momento en América que también me gustaron mucho escribir. Por sobretodo, gracias a que aquí usé la canción "Bárbaros" ¡Una de mis favoritas de Disney! Y la épica escena de Pocahontas deteniendo la pelea para salvar a sus dos grandes amores: su pueblo, y John Smith :')
La tripulación vikinga es tan excéntrica como la de Arthur, solo que en el segundo caso el único cuerdo parece ser el capitán, y en el de los vikingos, el capitán es el que tiene zafados algunos tornillos X3 hubiese sido divertido explorarlos un poco más en la historia, pero de hacerlo, hubiese perdido el hilo en muchas parts, y quizás hasta habrían absorbido el protagonismo X3 Pero sí, estos equipos serían muy buen material para una historia aparte, relatando sus aventuras de búsquedas de tesoros, lucha contra monstruos y rapto de sirenas y damiselas desde sus hogares ;D
Como dice el dicho: "Más vale tarde que nunca". Aunque a estas alturas de la historia te hayas decidido a dejar comentarios, lo que para mí importa es que mi trabajo te haya gustado tanto como para animarte a expresar tu parecer sobre él ¡Se agradece la consideración!
Gracias por los buenos deseos :'D ¡Nos leemos!
LIV
Diez piezas de una llave mágica esparcidas alrededor del mundo que otorgan un deseo libre de condiciones que podría cambiar el destino de la humanidad…
— Es una historria que se le cuenta comúnmente a los niños para hacerrlos dorrmir. Perro hay registrros oficiales y varrias evidencias y hallazgos a lo larrgo de la historia han comprrobado la existencia de piezas que bien podrrían ser parrte de un complejo rompecabezas como lo detalla ésta leyenda, reparrtidas por el mundo en que vivimos. — les había dicho el tétrico Conde Dmitri, de Rumania, cuando lo visitaron en su biblioteca… el mismo día que Feliciano, Ludwig y Lovino conocieron a Antonio… —Dice aquí que ésta llave abrre un porrtal entrre el mundo como lo conocemos, y la dimensión de los serres divinos, y su poseedor, quien logrre las encontrrar las diez piezas que la conforrman y reunirrlas, le serrá concedido un deseo librre de reglas y condiciones. Se dice incluso que el poder de éste deseo podrría devolver a los muerrtos a la vida, viajar a trravés del tiempo, o cambiar completamente a una perrsona en su forrma de ser, o en su aparriencia
"Devolver a los muertos a la vida…"
Tratar de convencer a su hermano había sido en principio una tarea difícil…
— ¡Sí! ¡Iré con Antonio y Ludwig a buscar las piezas de la Llave Sagrada y pediremos un deseo!
— ¡Que NO! ¡No dejaré que vayas con un extraño y el bandido come-patatas. Eres incapaz de comportarte o de cuidarte solo. Así que si tú vas, YO VOY TAMBIÉN.
— ¿P-por qué… te metí en esto…?— se preguntó Feliciano en voz baja, echando una rápida ojeada por el rabillo del ojo hacia donde estaba Lovino, llorando sobre el cadáver de su compañero de aventuras.
— Cuando os escuché hablar sobre esa aventura tan emocionante, dudé si pediros que me dejarais acompañaros, pero ahora ¡Mírennos! Seremos como los tres mosqueteros.
— Pero somos cuatro.
— ¡Exacto! ¿No lo sabes? ¡Ellos también eran cuatro!
— Payaso…
— ¡Éramos un equipo…!
Ahora, la aventura debía continuar sin él…
Con las manos temblorosas y unas inaguantables ganas de llorar carcomiéndolo dolorosamente por dentro, Feliciano procedió a armar el rompecabezas.
Las piezas ovaladas tenían una muesca a cada uno de sus lados más alargados, de modo que siguiendo una secuencia lógica únicamente determinada por las formas de los cortes, se conformaba un perfecto redondel.
Lo más complicado sería lo que ocurriera tras acabar con su labor de unir las diez piezas de la llave…
¿Qué pediría? ¿En qué usaría ese poder tan grande cuya responsabilidad había caído sobre él?
Meditó en silencio, mientras continuaba con solemne lentitud uniendo las piezas de la Llave Sagrada.
Recordaba a todas aquellas personas que, de una forma u otra, se habían involucrado con ellos en su odisea alrededor del mundo, comprometiendo sus vidas y sus sueños, depositando en los viajeros su confianza, siéndoles en incontables ocasiones una ayuda sin la cual no podría haber continuado…
Estaba Michelle. La simpática y dulce sirenita que los había rescatado de ahogarse después de que el Capitán Kirkland los arrojara de su barco. Ella y sus hermanas les habían dado una nueva oportunidad para seguir con vida, con un pequeño inconveniente de por medio que los llevó de un aprieto a otro:
— ¡No me gusta cuando mis hermanas comienzan a hablar así de mí! Si ellas supieran todas las maravillas que hay en la superficie ¡Entenderían por qué me esmero tanto en conocer su mundo!
Las ansias de Michelle por conocer el mundo fuera del mar eran tan grandes como las ganas que tenía él en ese entonces de poder complacerla con ese deseo en sus manos…
— ¡Michelle! Si volvemos aquí, contactaremos contigo y haremos un nuevo viaje para ti ¡Uno aún más divertido! Y con platillos sabrosos, regalos bonitos ¡Y traeremos música, para que puedas bailar y cantar con nosotros! — le había prometido Feliciano.
— ¿Bailar? ¡Oh, no podría! No con ésta cola en lugar de piernas.
— Bueno, así como pudiste convertirnos a nosotros en "sirenos" con esas algas, debe existir el modo en que, por un tiempo, tú puedas tener piernas… entonces ¡Seré yo el primero que baile contigo…!
Michelle era una de esas tantas personas que encontraron en el camino que merecía ese deseo mil veces más que ellos…
Luego de eso, un grupo de amables vikingos los había llevado hasta el Nuevo Mundo. Un continente hasta ese momento desconocido por los europeos, aunque el costo había sido alto. Los cinco tripulantes habían desaparecido junto a su embarcación, y por un momento, se habían llevado sus esperanzas de salir airosos de su misión…
Sin embargo, su corazón y el de sus compañeros se llenaron de renovadas y más intensas energías cuando se vieron enfrentados a un conflicto de magnitudes insospechadamente grandes que podría haber causado la muerte de miles de personas…
— Alfred, por favor… todos estamos muy asustados pensando en que María cometa una locura…— había dicho la Reina del Norte —Necesitamos que seas tú mismo quien vaya con ella para explicarle que está en un grave error ¡Diles todo lo que me has dicho desde que nos hicimos amigos…! Hazles saber a todos, en especial a María, que no quieres lastimarnos y que si se desatara la guerra, nadie acabaría bien…
— No lo sé, Itzel. Si lo que quiere María es en realidad medir fuerzas, he de enseñarle quién es la potencia militar más influyente en este mundo. Al costo de la sangre de sus hombres, habrá de entender que no se ha de jugar con fuego…
El valor de Itzel, la Reina del Norte, había sido determinante para poner freno a los impulsivos arrebatos de sus pares Alfred y María:
— ¿Nadie de ustedes entiende…? María… ¡Yo lo amo! Y, Alfred… ¡Ella es como de mi sangre! ¡No puedo permitir que sigan con esta estúpida guerra… ¡Y no me moveré hasta que cada uno de ustedes regrese en son de paz a sus casas! ¡No permitiré que mientras yo viva esta tierra y su gente sea consumida por el odio y la ira! ¡No permitiré intolerancias! ¡A cualquier costo, les exijo que se detengan, hablen y verán que la única solución es la paz…!
… Y también había resultado muy motivador para él escucharla, tan ansiosa de paz y de justicia entre los hombres. Tenía razón al decir que la gente debía dejar de consumirse por el odio y la ira… un deseo como ese también valía la pena de ser cumplido.
Muchos problemas que aquejaban al mundo acabarían para siempre…
Pero…
Había también otras tantas súplicas que quedarían sin atender. Y pudiendo él hacer algo por esas desafortunadas almas en desgracia… no se perdonaría jamás el haberlas abandonado…
— ¿Cuánto tiempo lleva trabajando aquí, Brigadier?
— Desde que tengo memoria.
— ¿Uh?
— Vivo en esta cárcel desde que soy un niño...
Hyung había resultado ser un anfitrión peligroso. Su encuentro con él en la cárcel más grande el Imperio Chino – La Corte de los Milagros- estuvo a punto de convertirse en una mortal tragedia en dos oportunidades. La primera: cuando los había capturado después que usaran la entrada secreta hacia las catacumbas que había bajo la prisión.
La segunda vez…
—Joven príncipe, permítame decirle que los monstruos existen. Viven dentro de cada uno de nosotros. El problema se produce cuando dejamos que ellos ganen…
— ¡Tenemos que detenerlo antes de que ocurra una tragedia! ¡Sir Ludwig! —la capitana Kim Ly había conseguido ponerlos a salvo — ¡¿Tiene experiencia peleando con dragones?!
Surgieron muchos cuestionamientos éticos y emocionales durante ese casi fatídico encuentro entre el caballero alemán y la capitana vietnamita:
"¡Es mi amigo! ¡No quiero matarlo…!"
Y aunque en teoría hubiese sido la mejor opción, Hyung no tenía la culpa.
Él era otra de las víctimas de las crueldades del destino.
—En primer lugar, majestad, lo que ha visto es la manifestación de una maldición que aqueja a Hyung desde que es un niño. Cuando su ira se sale de control, su cuerpo cambia y se transforma en ese… "monstruo" que tuvo la desgracia de conocer. Por ese mismo motivo es que lo encerraron…
Alguien que a pesar de la enorme amenaza que presentó para Feliciano y sus amigos, no era una mala persona, y merecía ser rescatado…
No hacerlo sería un acto muy desconsiderado de su parte.
Sin embargo, la lista no terminaba allí.
El mismísimo Emperador Yao, el mandatario del imperio más poderoso del mundo, los había recibido en su hogar cuando llegaron a Pekín. Al principio con mucho recelo, al saber que aún no tenían un objetivo claro tras su misión en la búsqueda de las piezas de la Llave Sagrada.
Más aún, en señal de agradecimiento por haberlo acompañado en el rescate de sus hermanas -las princesas Xiao Mei y Sun Hee- de las garras de la bruja Sarangerel, Yao contribuyó a que su búsqueda progresara, y les prometió entregarles las dos piezas que había en sus dominios. Además, les dio una excelente idea acerca de cómo invertir sabiamente el poder de las gemas:
— A lo largo de la historia la humanidad ha hecho cosas terribles. Y me incluyo entre quienes las han ordenado, o entre quienes no hemos castigado el mal como es debido-aru. El poder de esa reliquia es inmenso. El destino del mundo entero podría cambiar gracias a ella. Las barreras del espacio y el tiempo son apenas un minúsculo obstáculo, a diferencia de lo que sucede con mis poderes, o los de los otros hechiceros. Podremos parecer muy poderosos, pero nuestras capacidades están limitadas por infinidad de circunstancias que nos impiden poder hacer lo que queramos con nuestro don, aún cuando nuestras intenciones sean buenas. Y si pueden hacerle ese gran favor a la humanidad, y a mí en específico… quisiera que ese deseo pudiese hacer que todos aquellos que han sufrido por la crueldad del destino o las injusticias que hemos cometido los más poderosos pudiesen hallar de hoy en más la felicidad por el resto de sus vidas…
La petición más humanitaria y caritativa que a cualquiera podría habérsele ocurrido. Y la mejor propuesta hasta ese entonces.
Había mucha gente altruista rondando despreciada por el mundo, escondida en sus miedos, sus limitaciones y penurias. Y aunque algunas de ellas tenían métodos macabros y reprochables, era cosa de detenerse a oírlos y meditar en sus más sinceros deseos de justicia y felicidad para el mundo, para darse cuenta de que tétricos y todo, en el fondo, no eran tan malignos…
— ¿T-tomó el lugar de Alexander… para salvar a su nación…?
— Ha sido un proceso lento, pero siempre hemos avanzado por buen camino. En estos meses, he conseguido hacer que lo que antes eran servicios privados, como el transporte en Transiberiano, el acceso a la educación y las instalaciones de salud sea de carácter público. Supongo que se habrán dado cuenta de que no hay nada que ahora mi pueblo no pueda hacer conmigo al mando. Ahora son felices.
— E-excelencia ¿Me permite? — no solo Ludwig parecía confundido al comienzo. Ninguno de los cuatro confiaba en el emperador Iván — Escuché en el mercado algunas cosas que no me cuadran con su versión del nuevo mando. Sin ánimos de ofenderlo ¿No ha recibido quejas de parte de sus trabajadores y los campesinos del Imperio de la Luna?
— ¡Ah! Estoy pensando re-nombrarlo "Imperio de la Nieve" ¿No suena más lindo? Je… El clima no nos ha acompañado mucho últimamente. Éramos una sociedad muy acostumbrada al trabajo en el campo, y con tanta nieve y hielo, es imposible conseguir buenas cosechas en lo que va del año… ¡Es extraño! Considerando que el Hemisferio Norte está en verano. Por esa razón aún hay hambre ¡Pero ya mejorará! El invierno no puede durar para siempre. Yo mismo podría arreglarlo.
Al final, las cosas no habían salido como ellos hubiesen querido. Y había otras tantas posibilidades factibles en las cuales invertir ese deseo, que decidirse ahora era realmente difícil. Demasiada presión para él…
— ¡Maldita sea, despierta…! ¡No puedes dejarnos ahora…! ¡Antonio… bastardo… NO PUEDES MORIR…!
No solo ellos habían sufrido una gran pérdida. A poca distancia de él, Gansükh seguía congelándose, y en cualquier momento sus indicadores vitales iban a apagarse a causa del frío. Todavía tenía fuerzas para hablar. Y Feliciano había conseguido oírlo:
—… T-t-e… te fallé… hijo mío… perdónenme… YONG… HYUNG…
Yong Soo… y Hyung…
—…n-no… pude… no fui capaz… de reunir otra vez a nuestra familia…
Para ser un bárbaro, aparentemente, tenía motivos muy nobles por los cuales esmerarse tanto en conseguir las piezas de la Llave Sagrada, como para llegar al extremo de destruir cosas a su paso y acabar con decenas de vidas. Incluso más que ellos, podía ser que él mereciera pedir ese deseo…
— ¡Tenemos que hacer algo por ellos! ¡No son malas personas! ¡Ninguno de ellos tiene un corazón oscuro! Iván… Natalya… ¡Podemos hacer algo por ellos…!
Yekaterina lo había dicho. Nadie había llegado hasta allí con malas intenciones. Solo sus propias ambiciones. Sus nobles… y humanitarias ambiciones…
Y el poder de decidir, finalmente, había recaído en sus manos…
— No soy la persona más apta para formular una petición de tan alta importancia. Carezco de grandes ambiciones. Y mis niveles de empatía están por debajo de los de mis compañeros de esta aventura. Y aunque, quizás, intelectualmente soy el más capacitado para eso… este deseo estará mejor en manos de una persona con un corazón bondadoso y puro… alguien que en esta Odisea ha crecido mucho como persona… él, más que ningún otro, se ha hecho merecedor de este mérito.
Ludwig… había puesto del destino del mundo en sus manos…
— ¿L-Ludwig…?
— Confío en ti esta enorme responsabilidad, Feliciano.
— ¡P-pero…! ¡Pero…! ¡Y-yo no sé qué hacer…! ¡Hay tanto que me gustaría pedir para arreglar esta desgracia…! ¡Ludwig, no puedo…! ¡Voy a arruinarlo!
— No lo harás. Estoy seguro de eso— lo había besado en la frente— Sé que harás lo correcto. Adelante. Pide tu deseo.
Unió la última pieza del mágico rompecabezas, completando la esfera. De ella, comenzó a emanar una fortísima luz que cegó parcialmente a todos los presentes. Al principio de forma muy focalizada, de modo que conseguían distinguirse todavía nítidamente los colores particulares de cada pieza. Luego, el resplandor creció y se volvió completamente blanco.
"Pide tu deseo"
— ¡W-wa~…!
La refulgente luz pareció absorberlo todo.
De pronto, Feliciano se encontró a sí mismo en un espacio luminoso y en blanco, hincado en medio de la nada. Sentía algo sólido bajo su cuerpo que sostenía su peso como el suelo común y corriente, pero hasta donde alcanzaba la vista, él era la única figura tangible que habitaba esa dimensión.
— ¿D-dónde estoy? ¿Cómo fue que llegué aquí…? ¡HOLA…! ¡¿Ha-hay alguien…?!
No hubo respuestas.
De pronto, las gemas que sostenía unidad sobre sus manos comenzaron a levitar. Feliciano observó atónito aquella manifestación de la magia. Su sorpresa creció aún más cuando, habiendo alcanzado una altura que calculó al ojo como cuatro metros por sobre su cabeza, el conjunto de joyas de colores emitió una nueva luz, esta vez de un potente color celeste que impedía al príncipe verlo directamente sin que le dolieran los ojos.
Frente a él, se había abierto un portal, del cual, emergió una voz lejana como un eco, que Feliciano no pudo distinguir como ninguna otra que hubiese oído antes ¡Incluso! No pudiendo diferenciar si quien hablaba desde el otro lado de la luz celeste era un hombre o una mujer…
— Afortunado viajero…— inició la voz con tono solemne. Feliciano sintió una fría corriente eléctrica bajando por su espinazo — Tú… que has conquistado más allá del codiciado deseo de vivir… Dime ¿Cómo te llamas?
El príncipe tardó en responder. Cuando lo hizo, apenas y tenía un hilo de voz.
— S-s-soy… Feliciano Vargas… Príncipe de…
— Feliciano— interrumpió la voz con tono ameno — Dime… ¿Crees en los milagros?
— ¿Uh? P-pues… ¡Sí! — dijo muy convencido, moviendo enérgicamente la cabeza.
— Ah… ¡Por eso es que has logrado llegar hasta mí! Déjame decirte que veo en ti un gran valor, Feliciano… has tenido que pasar por mucho antes de llegar hasta este punto ¿No?
— S-sí…— el noble bajó la vista, apenado.
— Tu esfuerzo merece una recompensa, Feliciano. El Paraíso está al final del camino… Dime… ¿Hay algo que desees con tanta fuerza que se haga realidad? ¿Algo por lo que darías tu vida si fuese necesario?
El muchacho tragó espesamente. Era una pregunta difícil, que no podía contestarse con tanta ligereza. Una declaración de tan fuerte magnitud debía meditarse hasta estar verdaderamente seguro… que existía algo tan, tan valioso para él…
Lovino… Ludwig… Antonio…
Tan valioso… como para renunciar a su vida en virtud de ello… con todo lo que eso significaba. No volver a verlos jamás… y sin la absoluta certeza de que después de eso, fueran a ser verdaderamente felices…
— ¿Y si te dijera que no es necesario ningún sacrificio más a cambio? — prosiguió la voz, al notar que no obtuvo respuestas por parte del príncipe — Ya has vivido muchos tormentos de seguro… por eso has venido hasta mí, buscando respuestas a tus inquietudes y soluciones a tus problemas… ¿Verdad?
— Pues… yo…
— Estás de suerte, Feliciano. Lo que acabas de hacer, es invocar un ente cuyo poder va más allá de tu imaginación mortal. No existen para mí obstáculos como el espacio y el tiempo. Ni siquiera la muerte es un problema para mí… puedo manipular la realidad de tu mundo a mi antojo… por eso quisiera saber… ¿Existe algo tan valioso para ti, algo que de veras desearía que se hiciera realidad, por lo que darías cualquier cosa? ¿Incluso tu propia vida?
— T… tal vez…
— Ah. Esa no es una respuesta que haya escuchado antes— objetó sorprendida la andrógina voz — Siento que hay una gran perturbación en tu corazón, Feliciano. Seré breve y me expresaré con claridad, para que logres despejar tus inquietudes…NO NECESITAS SACRIFICARTE. Yo puedo hacerlo todo. Como tú has liberado mi poder después de tanto tiempo, tienes el honor y el privilegio de pedirme lo que quieras ¡Lo que sea que tengas en mente! No importa lo imposible que parezca, no importa lo difícil y alocado que sea… cumpliré tu mayor deseo, Feliciano.
— Mi mayor deseo…
— La razón por la que tanto has luchado para encontrarme.
Todos los músculos del príncipe se tensaron a la vez. Las lágrimas se agolparon en sus ojos, enrojeciéndolos en el acto. Calló por largo rato, más el ente tras el portal no lo presionó. Miles de pensamientos giraban en la mente del joven italiano, amenazando con causarle un cortocircuito por exceder los niveles de emoción que acostumbraba a soportar La angustia y confusión batallaban dentro de él con más ferocidad que nunca.
—No he venido solo… ni siquiera he llegado hasta ti por mis propias motivaciones… yo… salí de casa sin saber nada acerca de la vida en el exterior— admitió. Hipó en el primer sollozo — Quería… vivir una gran aventura junto a los amigos que hice en el camino… y probarme a mí mismo… que podía dejar de ser la persona inútil y molesta que ignoraba todo acerca de penas y preocupaciones, viviendo en un lujoso castillo donde todo lo que quería estaba al alcance de mis manos.
Hubo de refregarse los ojos, y hacer una pausa para recomponerse y seguir hablando, con la voz menos quebrada.
— Nunca tuve en mente nada que quisiera pedirte cuando llegara este momento… más que cosas superfluas… tenía una idea muy lejana acerca de lo que me hacía falta para alcanzar la felicidad… ¡Porque creí que ya lo tenía todo! Pero… jamás pensé… que este viaje me enseñaría tantas cosas… que conocería a tantas personas que día a día viven esforzándose por ser felices… incluso cuando sus vidas son un infierno… día a día los problemas los atormentan… ¡Pero… ellos no tuvieron las facilidades que yo para encontrarte!
Sollozó con más fuerza.
— Mi hermano y mis amigos… ¡Ellos siempre estuvieron conmigo! ¡Ninguno tenía algo especial en mente para pedirte…! ¡Solo… queríamos evitar que gente peligrosa llegara a tener acceso a este deseo! Pero… me di cuenta que todo este tiempo he estado cometiendo un grave error… hay personas allá afuera que merecen este deseo mucho más que nosotros… ¡Pero Ludwig cree que soy el indicado para encomendarte algo tan grande que logre arreglar todo el desastre que hay allá afuera!
— No hay imposibles para mí, Feliciano. Ahora… teniendo todas esas cosas que me has dicho presentes en tu mente… ¿Hay algo especial que quisieras pedirme? ¿Algo tan grande y magnífico, como bien dices, que logre solucionar todas las penurias que tuviste que pasar allá afuera para llegar hasta aquí?
Trémulamente, el jovencito asintió con la cabeza. En medio del lagrimal que le empapaba el rostro, floreció una sonrisa dulce y sincera:
— Hay tantas personas maravillosas que se han visto involucradas en tu búsqueda, y esperan allá afuera a ver algún día sus mayores anhelos cumplidos… ¡Yo voy a darles esa oportunidad con tu ayuda! — antes de proseguir, Feliciano tomó una gran bocanada de aire — ¡Mi deseo es que los anhelos más profundos de todas las personas que han sido implicadas en este viaje se vuelvan realidad!
Se produjo entonces un largo vacío de silencio, antes de que la luz celeste comenzara a brillar con más y más fuerza. Feliciano tuvo que cubrirse la cara para no dañarse los ojos. A su alrededor, la temperatura ambiental subió hasta tornarse agradable. El sólido vacío bajo sus pies desapareció, y su cuerpo comenzó a flotar en medio de una brisa tibia que giraba en torno a él.
La voz tras el portal se hizo oír una vez más.
— Ciertamente ese un deseo muy humanitario, Feliciano. Permíteme complacerte haciéndolo realidad para ti. En este instante, varios fragmentos de mi poder se han esparcido por el mundo en busca de todas las almas que se han relacionado con esta travesía para dar respuesta a sus imploraciones. No tomará mucho tiempo. Ellos te estarán muy agradecidos por la oportunidad que les has brindado de ser felices por el resto de su vida…
El italiano sintió que de pronto su mente empezaba a sumergirse en un profundo sueño.
— Ahora, debes regresar a tu mundo. Cuando despiertes, verás tu obra finalizada. Espero que eso te llene de una profunda dicha. No hay satisfacción más grande que ver a quienes amas siendo felices… gracias a la bondad de tus acciones.
Después de eso, el muchacho cayó en trance.
.:~Siete años después...~:.
El oleaje de esa noche empujaba el barco con suavidad. La madera de sus partes crujía levemente, toda la estructura se balanceaba parsimoniosamente, como una cuna empujada por la gentil mano de una madre. El viento silbaba tristemente, colándose por las rendijas de su habitación bajo la cubierta, sonando como una melancólica canción de cuna.
—… fue así como el príncipe Feliciano y sus amigos finalizaron su aventura por el mundo, logrando cumplir su deseo. Es el fin.
— ¿Qué…? ¡Mamá, esta historia no puede acabar así! — protestó la mayor de las mellizas, revolviéndose inquietamente bajo sus sábanas — ¡Por favor, continúa! ¡Quiero saber qué pasó con el deseo que pidió el príncipe a la Llave Sagrada!
— E-Emily tiene razón, mami— acotó tímidamente su hermana, incorporándose hasta quedar sentada en su colcha. Tenía todo su largo y precioso cabello rubio revuelto, esparciéndose hacia los lados como una melena de león — Hay cabos sueltos todavía ¡Él y sus amigos se fueron de muchos lugares dejando problemas sin solucionar!
— ¡Ah, Maddy, Emily…! ¡Saben cómo funciona nuestro trato! Yo les cuento una parte de la historia cada noche, y ustedes, como son dos niñas buenas, van a dormir cuando ya mami tiene mucho sueño para continuar. Si son buenas niñas y hacen caso, mañana les diré qué pasó con ese deseo.
— ¡Eres peor que la chica de "Las Mil y Una Noches"! — protestó Emily, inflando infantilmente sus mejillas.
— ¡Por lo menos danos una pista! — suplicó Maddeleine — ¿Tuvo algo que ver con la muerte de Antonio? ¿O-o con la transformación de Hyung en dragón?
— ¡¿Qué ocurrió con Sadiq y con Yekaterina?! ¡Dios, ellos son una muy linda pareja como para quedar en nada! — rezongó la mayor de las mellizas.
— ¿Volvieron a verse Alfred e Itzel? ¿Y… qué hay con Yong Soo? ¿Y las princesas de China? ¿Y los vikingos?
— ¡Quiero saber también qué pasó con Michelle! ¡Y el pobre Ludwig! ¡Sin su brazo derecho en buenas condiciones, jamás podrá aprender la magia del re-equipamiento y luchar como hacía Kim Ly…!
— Eso y mucho más lo sabrán mañana. Ahora, a dormir— la madre de ambas se levantó del banquillo que, todas las noches, ocupaba para cumplir con su labor como relatora de cuentos para sus pequeñas. Caminó calmosamente hacia la puerta, no obstante, antes de llegar a ella, alguien abrió desde afuera.
— ¿Marianne? ¿Sigues despierta? — preguntó el capitán Arthur, asomando con una vela encendida en su mano derecha.
— Tenía que cumplir mi promesa y contarles su cuento de todas las noches al par de pastelitos antes de dormir.
— ¡Papá, papá! ¡El príncipe Feliciano ya pidió su deseo!
— ¡Sí, pero mamá todavía no nos dice qué pasó con él…!
— ¡Eek…!— un violento escalofrío corrió por el cuerpo del pirata — ¡Ah… bueno! Je, pues… eso… van a saberlo mañana ¡Ahora a dormir! ¡Su madre debe estar muy cansada también!
Las muchachitas se lamentaron.
— Buenas noches, mis niñas— se despidió la madre.
— ¡Buenas noches! — contestaron las dos a coro.
Arthur y Marianne salieron del cuarto, y subieron a la cubierta, donde se detuvieron a hablar un momento, como acostumbraban a hacer desde el día en que la bailarina francesa había llegado a la tripulación:
— Ha pasado tanto tiempo… ¿No, Marianne?
— ¡Siete años! Pero parece que todo hubiese sucedido ayer…— una leve carcajada la interrumpió — Pensar que fuiste un ruin villano durante la aventura de esos intrépidos muchachos… "Capitán más Guapo de los Siete Mares".
— ¡Ni me lo recuerdes! Agradezco no habérmelos topado de nuevo. Seguro que hasta los días de hoy me guardan mucho rencor.
— Tal vez ya lo hayan olvidado.
— Si nosotros no lo hemos hecho ¿Por qué ellos sí habrían de? — preguntó el hombre. Con un soplido, apagó la vela — Te tomaste incluso la molestia de preguntar por ellos en una oportunidad, cuando pisamos tierra firme para robar el tesoro de la Reina Isabel en España.
— Bueno, quedé preocupada por ellos en cuanto los dejamos para continuar nuestro viaje. Aún les debo mucho por haberme tratado de "rescatar" cuando me "secuestraste" de París ¿No lo recuerdas? — explicó Marianne.
— Y parece que todavía la culpa te atormenta ¿No? — bromeó el vándalo.
— Si lo dices por el hecho de que le cuento a nuestras hijas cómo fue su aventura por el mundo, es porque es una historia hermosa y muy inspiradora. A mí me gusta.
— Pero mañana acabarás por fin de contarles esa historia tan larga ¿No?
— Lo haré. Lo que sin embargo no deja de sorprenderme, es que hayan aguantado por más de cincuenta noches que interrumpa las narraciones para dejarlas con las dudas hasta el día siguiente… ¿Qué harán cuando se acabe?
— Bueno… poco y nada pude conocer a esos cuatro patanes— dijo Arthur — Puedo decirte con cierta certeza que ninguno de ellos se quedó sin hacer nada después de haber vivido esa experiencia. De seguro el "Cuarteto Maravilla" sigue haciendo de las suyas hasta los días de hoy.
— ¿Tú crees? Arthur… los cuatro tuvieron destinos muy distintos… si siguieron con su viaje, debe haber sido por separado.
— Mejor para ti. La próxima vez que nos detengamos en tierra, podrás recopilar más historias hermosas como esa y seguir alimentando la imaginación de nuestras pequeñas hasta que ellas decidan por su cuenta vivir su propia aventura. Y quién sabe. Tal vez nosotros estemos incluidos en ella.
Ambos se miraron a los ojos, sonriendo.
Notas de la Autora:
Así que han leído el capítulo número cincuenta y cuatro de mi fanfic.
Díganme ¿Qué se siente sabe que es el penúltimo?
Feliciano ha pedido su deseo. Ha sido una decisión muy compleja. Pero gracias a él, los mayores anhelos de todos aquellos que se vieron involucrados en el viaje serán cumplidos. Siete años después, la historia de su aventura sigue haciendo eco. ¿Qué habrá pasado con todos y cada uno de ellos que vieron comprometidos sus sueños por la humanitaria decisión del príncipe?
Lo sabremos en detalle el próximo capítulo.
(Jojo~, soy como Marianne con sus pequeñas Maddeleine y Emily X3 -NyoCanadá y NyoUSA, respectivamente-)
¡Muchísimas gracias a todos los que han seguido esta historia hasta casi su final! De verdad, aprecio tanto todo el apoyo que me han brindado, por su paciencia cuando me atacaba el cansancio y no tenía inspiración para continuar, cuando me ausentaba y se atrasaban las actualizaciones, y por estar allí, celebrando, comentando y dándome ideas cada vez que subía un nuevo capítulo. Se los he dicho antes, pero no está de más repetirlo: sin ustedes, jamás hubiera llegado tan lejos.
A las personas que comentaron el capítulo anterior: Corona de Lacasitos, Arwen, Kayra Isis, Kitty96671 y Dazaru Kimchibun (jojo, y GinYang98, que me comenta los capítulos por Facebook XD) ¡Gracias, de verdad, gracias!
Esta vez, la pregunta es un poquitito distinta de todas las anteriores. Quiero ver cómo está su capacidad de inferencia ;D
¿Qué creen que sucedió con el deseo que pidió Feliciano? ¿Cómo cambió con eso el destino de los afectados?
Nos estaremos leyendo en el próximo y último capítulo de este fanfic :'D
¡Hasta entonces!
