Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozcan son mios.

Todo es de Jeff Davis y su respectivo equipo.

La historia es producto de mi loca y mentalmente desorientada cabeza.

¡Perdón por tardar tanto en actualizar! la escuela me tenía un poco loca y poer varias semanas no me meti en fanfiction y luego al terminar la cuarta temporada de Teen wolf me metio en ciertas ideas para la historia y a la vez en una duda existencial. ¿Soy la única que se enamoro de Parish y Liam? *w*

ok, dejemos eso para después... Lo que si es importante es que tratare de actualizar más seguido y no dejra tanto tiempo. Este cap lo rescribi varias veces por mi msima loca duda existencial, por lo que una noticia: la historia dara un interesante giro de 1000 grados. Hasta yo me doy miedo con los giros :P

Por favor, si comienzo a escribir como si escribiera una telenovela... ¡avisenme! que siento que estpy cerca de eso jajaja

de acuerdo, a lo siguiente:

Todo sucede por una razón... blah, blah, , pero si tiene duda de algo con confianza pueden decirme, blah, blah Soy tan distraida que es muy fácil que se me pasen detalles o parrafos que no deberian de estar... ya sabe... correciones, correciones, correciones.. y eso. :T

ahora si, ¡a leer!

Por cierto, comentar no les mataria :P


50

El portazo que dio continuaba resonando en sus oídos, como una cruel burla de lo que acababa de pasar, pero ni aun así dejo de caminar.

Estaba enojada, estaba agresiva y sentía que algo raro bullía de su interior.

Bilis; coraje líquido. ¿O era algo más? no lo sabía… lo que sentía en su interior, burbujeando y amenazando en salir era algo que le era familiar y a la vez desconocido, como un pista de algo que no alcanzaba a interpretar.

De pronto sintió como su corazón latía con más fuerza, golpeándose contra sus tímpanos y sus dedos comenzaron a…

¡No!, se dijo tratando de normalizar su ya muy agitada respiración, no podía estarse transformando ahora. No con tanta gente cerca.

Apretó los ojos con fuerza y trato de ignorar el sonido de las personas hablando en la planta principal. Desde hace como media hora su oído sestaba tan aguzado que tan sólo hablar con alguien le parecía tan desesperante como estar teniendo el bis, bis de un mosca cerca de su oído.

Sabía que Killa estaba mal, enojada, triste y recelosa consigo misma, pero eso no le daba el derecho de estarle gritando. Su humor de perros no era ninguna excusa. ¿Y qué si una maldita perra fue a Beacon Hills y se hizo pasar por ella? ¿Y qué si se negaba a hablar con ella de lo que le pasaba (del jodido sueño. Si pensaba que no se daba cuenta que trataba de hacer que los temas se dirigieran a ella, ¡estaba muy equivocada!)? ¿Y qué si le parecía ridículo que actuara así sólo por la línea floja que es su vida desde que descubrió que era una wicca; y que su vida posiblemente era una mentira bien trazada? ¡La suya también lo fue y no estaba de quejica! ¿Y qué si el estúpido de David le hablo hace menos de 10 minutos diciéndole que iba a llevar a la fiesta a su ex novia, la estúpida putilla? ¡Y qué!

De repente se detuvo. Tratando de tranquilizar su respiración. Se dio cuenta de cuál era el verdadero problema en cuanto pensó en la putilla-esa. No estaba enojada con Killa o con su tío Braulio por tratar de sobrepasarse con Killa…. De acuerdo, si estaba enojada con él por eso. No podía darse el lujo de perder a más amigas porque su estúpido tío decidía que era súper divertido embarazar a sus mejores amigas. Pero todo estaba en que no se enojó con Killa… bueno si, no le gustaba que le gritara, pero lo que verdad le enojo fue que ella no pudiera tranquilizar su rabiar. ¡No quería que la putilla-esa viniera con David a la fiesta! Después de todas las cosas que le hizo, ¿la traía a la fiesta? ¿Acaso David era un jodido masoquista? ¡Si, lo era! ¡Y, por eso estaba tan enojada! Quería olvidar el hecho de David y la putilla-esa y Killa normalmente hacia eso. Apaciguaba las cosas malas en las personas, pero ella no estaba de ánimos de hacerlo. Se sintió estúpida. ¿De verdad hace menos de un minuto pensó que Killa estaba siendo ridícula por actuar tan enfurruñada después de descubrir todas las mentiras en su vida? Tenía razones para hacerlo. Ella misma se enojó todo un año con sus padres, aunque no se alejó tanto como lo hizo Linus.

Suspiró.

Killa no podía apaciguarla si enterarse de que cierta tipa se pasó por ella, funcionó como un interruptor que puso en "encendido" toda el enojo que sentía por lo que le sucedía.

Dio la vuelta para regresar al camerino (que más bien era una de las habitaciones de descanso del personal que Declyn arreglo para que las chicas se arreglaran) y se dispuso a volver sus pasos. Ni siquiera se había dado cuenta que había pasado el otro "camerino".

Uno de los abejorros se le acercó.

con aquel cabello en puntas con algo de color morado, que más bien parecía que había agarrado un gran puño de gelatina morada y embarrado en su cabello, parecía más un roquero drogado que no se preocupaba por sus aspecto que un abejorro.

— Declyn dice que saques los vasos en forma de piña de la bodega.

— ¿Por qué no lo haces tú?-le preguntó frunciendo el ceño.

— ¡Porque tengo una jodida caja llena de licor en los brazos!-dijo señalando la caja. Bufó, se dio vuelta y siguió su camino.

Rubí refunfuñó algo apenas entendible por lo bajo.

La bodega. Se repitió Rubí. El abejorro era un pendejo. Los vasos en forma de piña y coco no estaban en la bodega, sino en el closet donde estaban las escobas y productos de limpieza.

Porque estaban ahí… esa era la pregunta del milenio.

Tomo una gran bocanada de aire y camino al coser. Dio vuela al pomo y empujo la puerta. La habitación estaba toda oscura, así que prendió la luz y se dirigió al estante del fondo, donde había muchas cajas y botellas de limpiador bien cerradas.

— Estos deben de ser los vasos de piña-dijo inclinando una caja hacia arriba y leyendo la etiqueta que decía "vasos" y alado el dibujo horrendo de una piña, que más que piña, parecía que intentaron de dibujar la cara del amigo imaginario de Tom Hanks en aquella película que era náufrago.

La puerta se cerró a su espalda y una alarma se encendió en la piel de Rubí. Dejo suavemente la caja en el estante y, en el momento que sintió a alguien poniéndose atrás suyo, dio vuelta atrapando al aire la muñeca de una mujer.

Apenas había visto el rostro de la mujer: cabello negro y largo, piel color cera y unos grandes ojos rojos; cuando sintió una punzada en su vientre… Después la sensación de algo cortando y saliendo de su interior, seguidas por unas imágenes que no comprendió.

Dos personas. Hombre y mujer. Él: de piel oscura; ella: blanca. Ella con sudor corriéndole en todo el cuerpo; él con unas marcas en su pecho, como venas, de color rojo. Los dos en unas camillas de madera al ras del suelo. Escorpiones en el piso cambiando lentamente, moviendo sus tenazas. Olor a mirra. Un hombre agachado en sus rodillas… lo único que veía de él era su ancha espalda y su cabello castaño cano. La nuca se le hizo muy familiar. De repente la imagen se hizo menos nítida. Parecía que alguien puso un cristal en sus ojos, cambiando la resolución. Algo volvió a entrar en su vientre y una nueva imagen apareció. Casi nada había cambiado, aparte del hecho de que… había más personas. Un hombre rubio… ¿Dean? Un castaño alto y de cuerpo muy ancho… ¿Clayton? Un hombre moreno, de aspecto indoamericano y cabello largo, botas y ropa de cuero mirando a las personas en las camillas de madera con preocupación… Y el hombre que le daba un perfecta imagen de su nunca se enderezo y dio la vuelta mirando a los tres hombres… ¿Marvin?, pensó antes de que la imagen se alejara, dejándole ver algo parecido a una cueva o sótano de paredes echas con tierra y raíces asomando en el techo.

Y un velo se postro ante su mirada, no sin antes regalarle la imagen de dos ojos grandes y rojos.

Se movió por todo el pequeño lugar, sin importarle que sus zapatos se llenaran de arena.

Casi era capaz de oler su propia desesperación.

Fue un idiota al creer que podría detener a Joséphine con el grimorio. Ella era fuerte y en esta realidad… ella tenía las cartas en su mano.

Cada carta bien lanzada y trazada tan bien que ni las brujas más letales que conocía eran capaz de darse cuenta que algo jugaba con sus mentes.

De verdad… Joséphine debía de a ver mejorado mucho como para hacer que Aitana y Bryce no se diesen cuenta que estaban viviendo en un mundo falso. ¿Cómo lo hizo? ni quería imaginar cuantas pobres vírgenes lazo al fuego sólo para que él no se diese cuenta de sus planes, sólo para que Tana comenzara a estar furibunda por no a verse dado nunca cuenta que Killa había sido secuestrada por magia en los bosques (quería ver su cara cuando descubra que realmente no fue Laqha quien lo hizo, y que las llaves no eran lo que lo mantenía fuera de este mundo; todo eran sucesos aparte que aprovecho) y sólo para que Bryce no pudiera asociar al tecolote con una advertencia, no como una barrera que evitaba que la ayudara.

Bufó. Pensar le comentaba a dar dolor de cabeza. ¿Cuánto tiempo resistirá sin regresar a sus bunker? se puso la mano en la frente. Entre más tiempo fuera, más fallaban sus poderes y más los recuerdos de fantasía se anteponían a los reales.

Las gaviotas cantaban a los lejos, mientras el calor se acentuaba con el atardecer que comenzaba a bajar poco a poco.

Odiaba el calor. Pero Bryce solo aceptaría verse con él en un lugar público. Odiaba su desesperación que bailaba fuera de cada célula de su piel.

Ser un ser pseudo-inmortal debería de darle alguna ventaja, como… quitarle la habilidad de poder sudar y transpirar.

Bufó mirando el lugar. Estaban debajo de un muelle. Aunque las personas estaban sobre sus cabezas, nadie pida verlos o escucharlos.

Pero poco importa quién los viera o escuchara… ni que la policía fuese arrestarlos por ser seres sobrenaturales.

— Puedes decirme que carajo ocurrió.- espetó Bryce.- ¿Qué quieres decir que encontraste a Joséphine, la atacaste, pero se te escapo frente a tu narizota?

A pesar de que Bryce se movía a veces como si fuera una con el viento, la sintió mucho antes de que esta hablara con voz terriblemente aguda y enojada. Una de las ventajas de ser telepata era poder ver la mente de las personas que se van acercando… los pensamientos de Bryce hacia su persona eran bastante gráficos, lamentablemente.

Sonrió de forma hipócrita. ¿De verdad ella no se había dado cuenta? las pistas habían estado ahí en los últimas semanas y ella… y él… ninguno cumplió si promesa como debía.

— Quiere decir eso.-gruñó separando su mirada de la arena y pequeñas conchas sobre ella. Levanto su vista, clavándole sus ojos castaño rojizo- La encontré… Aquí, justo como lo imagine. Estábamos a las afueras de la ciudad… estuve a un centímetro de atravesar su corazón…-dijo con voz apretada y ojos cerrados. Sabía que aunque lo hubiese hecho de nada serviría… el grimorio… fantasía o no, uno de los hechizos en él los sacaría a todos-Pero es más poderosa de lo que creí. Me lanzo contra un auto que pasaba por la carretera, dejándome inconsciente y… -suspiró-Dagobert me vio.

— Eso ya lo sé, maldito bastardo-ladró Bryce y odio la forma en la que Francis la miro. Las señas físicas de Killa, menos acentuadas que antes, le llamaban la atención; su mirada estaba nadando entre la felicidad y la tristeza.-Me llamo hace unos minutos.-levantó una de sus manos, y dejándola pocos centímetros alejada de sus rostro, la movió en círculos. Rápidamente su forma se revirtió, regresando al original.- fue interesante escuchar sus quejas mientras estaba en medio de distintos puestos y personas que paseaban por la costa, comprando y comiendo. Posiblemente creyeron que era una estúpida adolescente peleándose con su novio.-se cruzó de brazos- Al parecer Joséphine no ha ido a ella. Dago me aseguró que en estos momentos ella está en el techo de club-bar-lo que sea con una expresión tensa.

Expresión tensa… ¿ya comenzó a sospechar? no, se dijo. La expresión debe de ser resultado de un drama adolescente digno de MTV.

Francis suspiró taciturno y la miro. Bryce se veía tensa, algo enojada y… y sin el menor indicio de que sospechara lo que el descubrió al estar en aquella parte del bosque… (Dios Bendiga a Portland, pensó para sus adentros). ¿Cómo rayos no se dio cuenta? Él lo había sentido todos estos días, pero no podía decírselo; no ahí, cada vez que decía las palabras a alguna persona o a su gato, su lengua sacaba alguna otra estupidez. Tuvo que sacar lo del grimorio y Joséphine para tener un par de minutos en los que su lengua no estuvieses atada. Pero, ¿Cómo rayos convencía a Bryce de acompañarlo a los bosques? ¿Cómo hacia que le creyera? después de aparecer cuando lo creía muerto sólo hizo que una brecha de desconfianza se abriera entre los dos. Miro el horizonte. Todo era tan real, pero a la vez tan falso. De acuerdo, no podía culpar a Bryce, mucho menos a Tana de no darse cuenta. Él aun siendo telepata no se dio cuenta hasta hace una semana.

— Es horrible que ella este cargando con los pecados de Willka… de todos nosotros-musitó sin darse cuenta que lo dijo en voz alta.

— No es un pecado-espetó Bryce, evidentemente enojada-Joséphine era una maldita puta que no dejaba de asesinar y ponernos en peligro; a nosotras, a nuestro aquelarre. Willka hizo lo necesario para pararla.

Su mirada bajo a la arena, a sus pies y luego regresaron a él. Francis se veía mucho más joven desde la última vez que lo vio. ¿Cómo era posible? desde que inició su amistad con Jonah y conoció a aquel gitano, él había decidido envejecer como todo humano. Vivió como tal, usando sus poderes lo menos posible y envejeciendo y viviendo lo que todo humano vivía. Envejeció, siguió con Jonah una amistad tan larga que nadie imagino que duraría y siendo unos viejos cascarrabias, fueron al mismo asilo y murió ahí de un paro cardiaco sólo meses antes que Jonah. Francis nunca se separó de Jonah. Por eso se sorprendió al verlo vivo y saber que él no sabía que su mejor amigo y a veces enemigo, le había dado el grimorio familiar a una niña.

¿Por qué sentía que algo no cuadraba?

Los ojos rojizos de Francis estaban muy dilatados… ¿Volvería a los malos hábitos?

— La mato. –masculló y Bryce noto algo raro en su voz. El comentario anterior… este… no parecía que hablaran de lo mismo.

— Unos aldeanos rígidamente religiosos la mataron.-replicó Bryce- Ella… nosotras… sólo facilitamos que la capturaran. –lo fulminó con la mirada-Y no hables de ella. No a menos que nos ayude a vencerla.

— Si puede o no ayudar a vencerá es lo de menos.-farfulló Francis. Debía de actuar rápido. se dijo mirando a todas partes. Sentía la fuerza oscura de los lacayos de Laqha cerca. ¿Por qué ese estúpido dios-rey no se quedó muerto? Willka, Adeleine lo vencieron. Íngrid lo hizo con ayuda de Bryce, Marvin, ese novio que tenía y Marcus… ¿Por qué no se quedó en aquel mundo, terminando con sus intentos de obtener el poder que supuestamente se le fue hurtado?- El punto es que una chica que no ha dejado de recibir golpe tras golpe desde que se enteró que es una bruja está en peligro. ¿No es suficiente con el hecho de que para un dios es su boleto de salida? ¡Y ni siquiera lo sabe! Todos, menos tú, Tana, las ancianas y yo, creen que las llaves se crearon para encerrar un poder para facilitar la dominación del mundo, cuando realmente encerraron al único ser que puede hacer que el balance se rompa. Ser… Bryce, no poder… Un ser que solo es maldad y que ni los mismos cazadores de brujas podrán controlar, como muy estúpidamente creen. –gruñó-Porque rayos el rey no se rinde.

— Quita ese tono de voz, a menos que quieres que yo te lo quite-amenazó Bryce fulminándolo con la mirada-¿Crees que no sé a lo que nos enfrentamos? ¡Lo sé!-gritó con ademanes exagerados- Willka lo sabía, Adeleine lo sabía, Jonah lo sabía e Ingrid lo sabía, ¡pero ella no! ¡ELLA NO! ¡Y la única razón por la que no lo sabe es por unas estúpidas reglas! Por unas estúpidas viejas charlatanas que creen que tienen los conocimientos de que es mejor, sin tener una puta idea de quién es la persona cuya vida están manipulando.

— Puedes decírselo tú. –propuso Francis con voz ronca.

— Puedo decirle que está tras la puerta, su papel en está maldita pesadilla, las cosas que hicieron las mujeres Bellamy desde Willka y las cosas que hizo su bisabuelo. Básicamente, que su vida estuvo jodida desde mucho antes de empezar, pero no puedo decirle el nombre del peligro. El verdadero nombre del peligro que está tras ella. Dios.-rió sin alegría-Ni yo misma se a que nos enfrentamos. Dudó que Laqha siga con su plan original. Después de Esther algo cambio.

— Díselo-insistió Francis. "El conocimiento es poder" se dijo. Si sabe su verdadero papel…. quizás… quizás ella se dé cuenta de lo que pasaba. Del juego del rey.

El conocimiento podría hacerla ver el juego en el que estaba presente. Killa era muy buena haciendo loca conjeturas.

¿No fue lo que hizo con aquel loco demonio de fuego? Ella fue la única que hizo conjeturas de que era y de cómo vencerlo.

Cerró los ojos. Por lo que veía en la mente de la manada… Ella era una maestra haciendo planes y sacando conclusiones bajo presión.

— No seas condescendiente, Francis.-la voz de Bryce le hizo abrir los ojos y salir del trance. Cada vez era más sencillo, por lo que tenía cada vez menos tiempo.- Sabes muy bien que no puedo, este o no de acuerdo con esas viejas, hay códigos. Códigos que debo respetar; códigos que no puedo romper a diferencia de otros. Y tú-lo señaló- no deseas que se lo diga. Eres tu quien dice que es malo conocer mucho del propio destino.

— ¡Manda eso a la mierda! ¡Es el rey de quien estamos hablando!-gritó caminando de un lugar a otro- Un bastado sabelotodo y hambriento de poder. No basto con tratar de quitarle el poder a todos los del aquelarre…. ¡No le basto poseer a aquel estúpido novio de Ingrid para poder regresar! Y por su….

— ¡Espera!-lo detuvo Bryce. Su cara era un acertijo.- ¿Cómo que no le importo poseer al novio de Ingrid para poder regresar? Laqha o el rey, como estúpidamente lo seguís llamado-farfulló con tono enojado-No ha poseído a nadie. la única vez que lo ha hecho-dijo haciendo ademanes extraños-nosotros lo detuvimos. ¡Evitamos que usara a Willka como un estúpido sacrificio! ¡¿Por qué jodidos dices que bajo y poseyó a alguien!

— ¡Porque lo hizo! ¡Lo hizo hace casi 19 años!-gritó y hasta las gaviotas cercanas salieron volando.

— No te entiendo-dijo Bryce después de un momento, con la cara tiesa por la sorpresa.- ¿Estás perdiendo un tornillo?

¿De qué estaba hablando? ¿Por qué se desviaba? ella vino a verlo porque dejo escapar a Joséphine y porque estar en Beacon Hills era una verdadera pérdida de tiempo y poder. Frunció el ceño.

— No es verdad, Bryce-dijo mirándola con la mirada rota-Tú entre todas las personas deberías de darte cuanta. ¡Por algo Killa tiene las pesadillas o entra tan fácilmente al otro plano! ¡Por algo un tecolote es su animal protector!-continuó desesperado.

— ¡Como sabes eso!-le grito.

— ¡Soy telepata!

— ¡Ni siendo telepata podrías entrar a mi mente y saber eso! ¡No te he dejado! ¡Y tampoco has estado cerca de Killa!

Cierto. La mente de Bryce en estos momentos era muy fuerte para dejarlo entrar, pero él lo sabía. Lo último también era cierto… al ser el único telepata algo excitaba que se acercara a la chica.

Increíble que aquel indio pudiera darle conciencia. Aunque más importante era saber porque él estaba en el mundo en primer lugar.

Un telepata no era bienvenido.

— Me estás asustando, Francis. –confeso- Primero finges tu muerte. Luego apareces diciéndome que Joséphine, una mujer que debería de estar muerta, no lo está y fue revivida por quien sabe quién y que necesitamos el grimorio de los Bellamy para matarla. Me dices que no pudiste vigilar a tu mejor amigo para darte cuenta de que le dio el libro a una niña y ahora me andas diciendo cosas incongruentes. ¿De qué rayos hablas?

«Este mundo no es una fantasía», trato de decirle, pero su lengua se enredó.

Bryce enarcó una ceja — ¿Y bien?

Abrió y cerró la boca. No podía decírselo. Podía pensarlo, pero no decírselo. ¿Qué clase de fantasía se habían metido? ¡Por los 7 círculos del infierno! ¿Cómo un par de jóvenes podían joderla tanto?

— Bryce…-de pronto un dolor le resonó en la cabeza y grito.

— ¡Francis!-gritó Bryce preocupada.

Francis se dobló de rodillas, cayendo a la arena. Las imágenes llegaban a su cabeza. Ese horrible ser… se aceraba más rápido. Lo vio. Sabe lo que trata de hacer y sabe que se dio cuenta que hasta los recuerdos de Bryce fueron cambiados. Y es obvio que los de tana también. ¿Tanta basura? ¿De verdad, tantas molestias del rey para hacer que Killa estuviese quedándose sola desde dentro de su cabeza?

— ¡Francis!

— ¡Ya viene!-gritó Francis retorciéndose, llorando y sudando.

— ¿Quién viene?-pregunto Bryce sin comprender.

— lo siento mucho-sollozó Francis moviéndose hasta quedar con su frente cerca de las rodillas de Bryce.

Ella le tomo la cara, obligándolo a mirarla.

— ¿Qué sientes?-preguntó confundida. ya no había desdeño en su mirada, sólo pura preocupación.

— Debo de hacerte recordar. esos muchachos nos necesitan y el… morirán si no lo hago.

— ¿Qué cosa?-preguntó Bryce aún más confundida si era posible.

Francis le clavo su mirada. Su cabello estaba húmedo por el sudor, su rostro casi rojo, como si hubiese corrido un maratón. Y sus ojos brillando de un dorado muy raro.

— oh, no-dijo Bryce dándose cuenta de lo que quería hacer Francis, pero ya era tarde. Algo salió de los ojos de Francis golpeándola y dejándola noqueada. lo último que sintió fue la arena en su espalda.

Killa apretó sus manos en puños sobre el cemento y miro como sus lágrimas caían en él, oscureciéndolo y haciéndole sentir más descontrolada de lo que estaba.

Trato de normalizar su respiración, sin resultados. Su corazón golpeaba con fuerza su pecho, sus oídos, y sentía un calor quemar cada poro y célula de su piel.

Sorprendente que a ver curado a Rubí; verla, sentirla desangrándose bajo sus dedos, haya sido lo único que necesitaba para que sus poderes se descontrolaran ya sin estar bajo el efecto de algún ritual wiccano.

Cuando sintió el agudo dolor en su vientre, corrió lo más rápido que pudo del pequeño pseudo-camerino en que estaba. Empujo a uno de los chicos que pasaba y Braulio le gritaba, preguntándole dónde iba y que sucedió, hasta que entró al pequeño almacén y vio a Rubí sin conocimiento y recargando en los pies del estante.

Sintió el mismo miedo que sintió al pensar que lastimaría a Linus y Derek al inicio de la semana. No creyó que lo volvería a sentir tan pronto.

La acuno contra su pecho. La curo y sintió que estaba a punto de perderla. No le importaba que reviviera minutos u horas después, sintió que la perdía.

Agradeció dos cosas: que David llegara y que Braulio no preguntara de la escena que presencio. Poco después de curar a Rubí, y con la mirada de Braulio, sorprendida y taladrándole, el celular de su amiga sonó y como era David (lo sintió) lo respondió. David estaba en el vestíbulo, preguntando donde estaban y cuando se lo dijo no tardo ni un minuto en estar donde ellos estaban. Casi tiraba a puerta, ya que Braulio la cerró con seguro.

Váyanse- le había dicho Braulio cuando dejo entrar a David y este se había puesto al otro lado de Rubí, que descansaba su cabeza en su pecho, y el resto de su cuerpo se apoyaba en el suyo-Yo limpio aquí, mientras ustedes cuidan a mi sobrina. Tengan cuidado de que no los vea nadie y corran, si es posible… ¿Qué esperan? ¡Váyanse! ¡Yo limpiare está mierda!

De eso ya un buen rato.

Por suerte pudieron salir corriendo y no se toparon con nadie (a veces tenía un verdadero ángel). Tampoco la sangre cayó al piso. David dejo a Rubí sobre un pequeño sillón verde de la habitación y ella la cambio y limpio la sangre, así como se cambió de falda y se limpió la sangre que había caído sobre ella.

En el baño, viéndose en el espejo, se había sentido tan… sucia… mal consigo misma… tan culpable, que no resistió estar tan cerca de Rubí y David. El miedo de lastimarlos le inundo cuando su piel comenzó a quemarle. Sin decirle mucho a David, salió por la ventana de la habitación y subió al techo por la escalera de incendios.

Y ahora estaba ahí. Recargada sobre la orilla de la barde de cemento del techo, tratando de controlarse y presionando con fuerza el trisquel que le había dado Derek el jueves. Su mano derecha apenas si cerraba bien por el pedazo de metal y el frio que le traspasaba ligeramente la piel apenas si le hacía cosquillas.

Cuando Derek la llevaba a su casa, le explicó más cosas sobre el trisquel (cosa que no pudieron hacer el día anterior por muy obvias y lógicas razones); pero dudaba que decir Alpha, Beta y Omega le ayudara de mucho.

Lo trato hace unos minutos, lo trato hace un minuto y se rindió.

— No puedo-se dijo apretando el trisquel. Sintió una latigazo de energía por su piel y de repente algo tras de sí exploto.

Cuando oyó el ruido de algo caer en la calle y se inclinó un poco a mirar, se dio cuenta que era una esas cajas con aspas. ¿Cómo se llamaban? Como si importara.

Se hecho hacia atrás, hacia un lado, golpeando con una pared. Elevó sus rodillas hacia su pecho, y sus manos ahuecaron su cabeza, empujando su cabeza hacia abajo. ¿Qué rayos le pasa?, pensó mientras lloraba con más fuerza. ¿Por qué no podía controlarse? ¿Por qué ver a Rubí desangrándose, a un paso de la muerte, la descontrolo así? La muerte para Rubí era como… nada. Ya lo tenía aceptado. A veces, aunque sonase cruel, creía que a Rubí le gustaba morir… o mínimo le da una ventaja.

Y luego… cuando entró a aquella habitación sintió algo raro en su piel. Miedo y poder.

Recordar lo que sitió fortaleció las oleadas de calor en su piel, oyó un sonido parecido a lo de algo ahuecando una superficie con fuerza y de repente su cuerpo se hizo hacia atrás, terminando su espalda sobre algo hundido. Si sus poderes hicieron eso no le importo, no se alejó.

Sus manos dejaron su cabeza y fueron al suelo. Fue nuevamente consiente del trisquel cuando lo oyó resonar con el suelo.

— Alfa, Beta, Omega-recitó poniéndole frente a sus ojos. Lo apretó con fuerza cuando sintió que una oleada de calor comenzaba a formarse en su piel. El sudor le comenzó a empañar la frente y algunas gotas comenzaron a bajar a sus ojos. –No soy una mujer lobo, no servirá conmigo-repuso limpiándose el sudor de los ojos.

Echó su cabeza hacia atrás, golpeándola suavemente y trato de concentrase en otra cosa.

Ella lo sabía cuándo Derek se lo dijo. El mantra de su familia no podría funcionar con una wicca. Menos con una cuyas explosiones de descontrol sucedían por razones completamente raras; sorprendía mucho cuando sucedían y al parecer, siendo lo más sorprendente, el descontrol lo sufría su cuerpo, no las personas a su alrededor. Era como si de alguna forma su subconsciente supiera lo que vendría, supiera su miedo a lastimar a los demás, y activara un alarma cada vez que el momento de descontrol se acercaba para que unos hombrecitos o más bien mujercitas muy parecida a ella se movilizaran rápido para hacer que el descontrol lo resintiera ella y no los demás.

Trato de contar hasta diez, de adelante hacia atrás, como le había enseñado su padre. No daba resultado.

«Sólo hay 3 cosas que a una persona, sea quien sea, nunca se le pueden quitar, rojita. Su presente, su pasado y su futuro»

Killa abrió los ojos, respirando superficialmente, al notar aquella voz ronca (y con un interesante acento) que apareció en su mente.

¿Qué?

«Por qué no importa, rojita.- la voz volvió a resonar en sus oídos.-Es un mantra que mi madre usaba cuando no resistía la presión. Deja de mirarme con esos ojitos tan dulces y expresivos. Dilo. No preguntes porque, sólo dilo conmigo: hay una cosa que todos tienen en común y siempre los acompaña: su presente, su pasado y su futuro. Repítelo conmigo.»

— Hay una cosa que todos tienen en común y siempre los acompaña: su presente, su pasado y su futuro-musitó aprontando el trisquel contra su pecho. No supo cómo es que se vio repitiendo la mantra, pero continuó haciéndolo. Con los ojos cerrados, trato de enfocarse en el trisquel en su pecho- Hay una cosa que todos tienen en común y siempre los acompaña: su presente, su pasado y su futuro. Hay una cosa que todos tienen en común y siempre los acompaña: su presente, su pasado y su futuro.

Mientras continuaba repitiendo el mantra su respiración se iba normalizando y sentía que el calor en su piel se apaciguaba.

Continuó y continuó con la frase una y otra vez; y cada vez que sentía que ya no podría continuar diciéndola, la misma voz ronca y de acento raro le decía: "de nuevo"

Después de unos minutos se tranquilizó y estuvo segura de que no iba a hacer nada malo con sus poderes. Se sintió débil, pero a la vez tranquila y le gusto la sensación.

Se acomodó mejor en el lugar donde estaba recargada y trato de resistir las ganas de echarse a llorar nuevamente. Ya no podía llorar. Dios… ni siquiera sabía que eran tan sensible hasta que su vida se fue a la mierda de esta manera.

Trato de respirar sin sentir que el aire que entraba no salía. Apretó el trisquel a su pecho y siguió enfocándose en él. El mantra ya no era necesario.

Respiró y respiro, concentrándose en la voz ronca en su mente diciéndole que hacer. Diciéndole rojita. Y antes de que se diera cuenta la voz ronca se oyó muy muy lejana y otra se acercaba.

No le importa. Pensó que era su imaginación.

Miro una vez más el trisquel. El día en que Talia se lo dio le parecía ahora tan lejano. Ella se burló y dijo que no serviría con ella por el simple hecho de ser una bruja y no una Beta. Iba a devolvérselo, pero ahora daba gracias a que no lo hizo. Verlo era lo único que evitaba que el miedo le inundara. Un ancla… algo que le prometía que debía de vivir para poder devolvérselo a sus dueña.

Una taza humeante interceptó su vista.

ayudará con el dolor que sientes-le dijo aquella voz que le gustaba y ahora le daba terror.

Volvió el rostro para mirarlo. Era el. Su cabello, su rostro, sus ojos y aquella arruga en la barbilla que tanto le gustaba y que ahora parecía un fantasma de él.

Sabía que jamás debió de haberle dicho que era a Noah, sabía que debió de haberle borrado la mente con Tana le aconsejo, pero no pudo. Fue igual que con Marvin… no soportaba tenerlo lejos.

No es veneno-aseguró con una risita irónica- No pienso matarte.

Me torturaste-contradijo con voz ronca y llorosa- Y estás matándolo.

daño colateral- respondió sin el atisbo de culpa- Es tu culpa, querida, tampoco te la quites.

no lo hago. –replicó con dientes apretados.

lo sé-sonrió-tomate él te-le dijo acercándoselo.

Ella lo golpeo tirándolo.

Él suspiró. por lo menos Willka era menos desastrosa.

vete a infierno.

ya estuve a él y te aseguro, tanto como el hecho de que no regresare, que ahí hay un lugar con tu nombre-aseguró. se hizo hacia atrás. mirándola.-debiste tomártelo. trate d no ser muy rudo, por su bien.

¿Por su bien?

si…. –su mirada brillo divertida-¿te has sentido diferente? mareos… antojos… ganas de ser un empedernida emocional.

no te entiendo.

Niña, estás embarazada.-sus ojos se abrieron con sorpresa- Lo oí mientras trataba de quitarte tus poderes.-su rostro se contrajo en shock-cuando me di cuenta iba a quitártelos aun así, pero luego pensé-dijo levantando un dedo y señalándola.- dejo que él bebe nazca, si es niño… lo usare para alimentar el fuego de mi poder… es niña… bueno, esperare que crezca para poder quitarle sus poderes… quizás la use para tener descendencia… -parecía que se estaba aguantando la risa- quien sabe, depende de cómo salga.

¿Qué?

Ve el lado bueno… eso-señalo su vientre-es tu único boleto de vida… aunque sea por unos meses.

¿Qué?, volvió a preguntarse y su mirada viajo de nuevo al trisquel.

Abrió los ojos sorprendida. ¿Qué fue lo que acababa de ver?

Su padre… su madre. No, no era su padre, aunque se oiga como él. Si era su madre… pero su consternación era tal…

Parecía suya y… separo sus manos lentamente del trisquel. Su padre estaba ahí y no era su padre, era un ser con voz ronca que se veía y oía como él.

De repente le comenzó a doler la cabeza.

¿Por qué todo debía de ser tan confuso? miro el trisquel entre sus dedos. Por la imagen, deducía que no era la primera mujer Bellamy en tener algo de los Hale en sus manos. Y a menos de que tuviera una hermano o hermana que no conocía (lo cual no sería de extrañar después de todo lo que había pasado), él bebe del que hablaban era ella.

Relajo su cuerpo y miro todo con una expresión menos dura, pero muy cercana al poker face. Ya no sentía sus poderes, sólo tenía atención al recuerdo del trisquel.

─ Marvin…-no logro decir más-

Algo comenzó a vibrar en su tobillo.

agitó su cabeza, como apartando todas las ideas frías que le llegaron y levantó la falda de paja y vio como estaba prendida la pantalla de su celular.

Derek…, se dijo aun sin ser capaz de ver el nombre de la persona que la llamaba. No era necesario.

Saco su celular de la pulsera de flores (muy apretada) que se había puesto en el tobillo. Era más que sorprendente que no se le hubiese caído mientras subía las escaleras.

¿En qué momento se lo habrá puesto ahí?

Deslizo su dedo hacia la imagen del teléfono verde y se puso el celular en la oreja.

— Es una suerte que me llamaras, en unos momentos pensaba hacerlo yo.-dijo a modo de saludo. La presión que su corazón había tenido todo el día por él se fue liberando.

Derek suspiró al otro lado de la línea y ella dio gracias que los separaban kilómetros o se daría cuenta de dos cosas: que le pasaba algo y de que mentía.

Es una suerte que la llamada haya salido.

— ¿Lo sabes?

¿Qué tienes una gemela malvada?-Killa suspiró con fuerza. Gemela marcada. Qué horror; una cosa más a la lista- Sí. Stiles me hablo hace unos minutos diciéndomelo. Al parecer temía que viniera a buscarme… a engatusarme.

— ¿Y lo hizo?

Si lo hubiese hecho te aseguro que me hubiese dado cuenta que no eras tú.

Killa arrugó la nariz— Perdóname que desconfié de ti, pero Scott no se dio cuenta en todo un día. Si no fuese por Lydia ni se hubiese dado cuenta. ¿Qué te hace diferente?

No lo sé.-dijo con algo de serenidad- Sólo sé, sin ninguna duda, que me hubiese dado cuenta. La primera vez que nos besamos me di cuenta en que momento pasaste de ser la chica confundida y perdida en sus pensamientos que comenzó a besarme para callar sus pensamientos, a la diosa que decía que me necesitabas; que necesitaba que te hiciera el mía

Frunció el ceño y cualquier cosa que le ocasiono lo que acababa de ver, se le borro de inmediato. No había pensado en su posición. ¿Por qué una diosa de la luna estaba tan interesada en que ella tuviera sexo? Si, sabía (por boca de Linus y Rubí) que para una wicca era mucho más seguro estar nadando con anguilas que continuar siendo virgen, pero… no le cuadraba. ¿Por qué Derek? ¿Por qué ese día? ¿Por qué minutos antes del hombre lobo apareciera? ¿Por qué se desvió de su búsqueda y le dijo a Peter que la llevará con Derek? ¿Por qué Peter quería ayudarla?

Su expresión se relajó con sorpresa. ¿Qué? Lo último…

— La segunda.-pronunció para alejar sus pensamientos. Él último pensamiento.

¿Qué?

— Fue la segunda.-repuso- Una noche antes me robaste un beso.

Sí, pero… ¿Cómo sé que eres tú quien me habla? ¿Cómo sé que no eres la gemela malvada? Muy bien puedes tener su celular.

— De acuerdo, linda forma para no querer hablar sobre ese beso.

Cállate y responde.

— ¿Quieres que te diga las cosas que hicimos el martes? ¿las que hicimos el jueves? ¿quieres que me queje del chupetón o de la no muy sutil mordida que encontré en la parte interna de mi muslo, y que no se en que jodido momento me la hiciste? ¿quieres hablar de tus actos primitivos? Porque a i me gustaría. O ¿quieres que te diga de cierta cosa que encontré en mi mochila hace unas horas pudo a ver hecho que lo hiciéramos? ¿quieres que te diga…?

De acuerdo eres tú-la interrumpió con voz fuerte y muy ronca.- ¿Qué cosa encontraste en tu mochila?- quiso saber, interesado.

— Nada.-respondió y echó su cabeza hacia atrás, mito al cielo oscureciéndose y tomo una bocanada de aire-Estoy bien, Derek. Quien sea que se hizo pasar por mí no me hizo nada ni se paró frente mío y me pregunto o grabo para saber cómo actuar como yo. Estoy bien. Un persona se ha asegurado de que lo esté-musitó tratando de hacer que la voz no se le quebrara.

De repente volvió a sentirse triste. No, conmocionada. Como el suspiró de Derek lo mostro, ella también se sentía aliviada de oírlo. La casi muerte de rubí y escuchar su voz, sin importar que en momentos parecía enfurruñada o parecía reprenderle, le estaba debilitando. A medida que sus palabras salían y cerraba los ojos, apareciendo la escena de Derek sin corazón y Rubí en el suelo sangrando, se sentía cada vez más como una simple muñeca de trapo con las emociones a flor de piel. Sentía ganas de llorar, de gritar de felicidad y de quedarse lo que restaba del mes en su cama oyendo música y con un letrero de no molestar en su puerta.

¿Por qué sufría estos cambios de humor tan bruscos, a su parecer?

Estúpidas hormonas.

No respondas preguntas que no he hecho-le reprendió

— ¿Por qué me llamaste si no es para saber cómo estaba? ¿Cómo me sentía con el hecho de que una mujer u hombre, hay que tomar todas las posibilidades, se hizo pasar por mí? Supongo que pensaste que los mensajes que te mande ayer posiblemente no eran mío, o sí no pensaste en eso, mínimo te preocupaste por mí; de como estoy llevando esto. Mi celular bloquea y no permite las llamadas de Scott, mamá y Stiles, menos las de Lydia y Allison. ¿Supusiste que no poder llamarlos me lastimaría? Viste como me afecto saber que ellos no podrían ir a verme a San Francisco.

Deja de poner palabras en mi boca. No supongas, sin saber, Killa.

— ¿Estoy equivocada?

Equivocada o no, es molesto. E incorrecto. No puedes hacer las teorías sin saber que paso antes, realmente.

— Lo siento-chilló-No ando muy bien. Estoy… estoy un poco sensible.

— Lo sé. Aun si estar frente tuyo, sé que mientes cuando dices que estás bien.-suspiró.- ¿Qué tienes Killa? dime la verdad. Te oyes quebrada y andas…

— ¿Rara?

Recelosa. Triste. ¿Estuviste llorando? ¿por qué ibas a llamarme?

— ¿No puedo hablarte solo porque quisiera oírte o saber amo ha estado estos días? ¿O para saber si mi estúpido Scotty ya te busco y trato de patearte?

Puedes. Pero si estas así… dudó que quisieras hablar conmigo sólo por lo que dijiste.

— Yo… sólo necesitaba oír tu voz, bien.

¿Por qué?-ahora él se oía receloso.

— Por un sueño que me asusto mucho.

Killa…

— Te agradezco que me llamaras, Derek, en serio. Necesitaba oírte. Necesitaba oír la voz de todos los que me importan… Debo de irme-dijo viendo el otro edificio.

No te atrevas a colgar, Killa. Aun no…

— Hablamos luego. –y le colgó.

Dejo el celular caer al suelo (de una corta distancia) y volvió a tomar el trisquel que descansaba sobre su estómago.

Sirvió. Con palabras diferentes, pero sirvió. Aquel pedazo de metal le sirvió de enfoque tanto como le sirvió para levantarle nuevas interrogantes.

Increíble que un pedazo de metal pudiera hacer eso.

— No pensé que verme desangrándome te iba a afectar tanto. Recuérdame que debo evitar morir o estar apuntó de morir cuando estemos en la misma área geográfica.

Killa dirigió su vista a la voz femenina que le hablo. En la orilla de la barda, donde se asomaban un par de barrotes de la escalera, Rubí estaba parada y mirándola con una mueca.

Si ella se veía triste, Rubí se veía preocupada y enojada.

— ¿Se supone que eso debe de alegrarme?

— No-replicó Rubí-se supone que debe de hacerte reir.

Killa puso una mueca. Rubí… aveces simplmente creía que le gustaba morir.

Se despertó con una sensación caliente quemando la piel de su estómago (que no tardó en apaciguarse). En algún momento se debió de a ver desmayado, pero no recordaba exactamente en cual. Su último recuerdo eran unos ojos llenos de satisfacción, seguido por una mirada de confusión cuyo dueño era… ¿Killa? ¿David? ¿Su tío embarazador de menores de edad?

Con cierta dificultad abrió sus ojos. En ellos unas sombras se antepusieron, y estas poco a poco comenzaron a dispersarse dejándole ver a su alrededor.

Nuevamente se encontraba en el pseudo camerino donde dejo a Killa antes de ser atacada.

La sensación continua de algo mullido sobre la parte trasera de su cuerpo le hizo darse cuenta que estaba sobre el sillón que Declyn usaba para poner toda la ropa que se negaba a que alguien usara.

Cerró los ojos y se llevó una mano a la cabeza. Le dolía un carajo. Aquel dolor debería de ser acompañado con una temporal pérdida de memoria, pero en lugar de eso Rubí recordaba todo perfectamente. La mujer de cabello negro, sus ojos rojos llenos de satisfacción y luego insatisfacción, la mirada confundida de Killa y su voz pidiéndole que no muriera. El calor recorriéndole el vientre, esparciéndosele desde ahí hasta cada uno de sus miembros y células y el calor dispersándose aun ahora. Y…. se levantó de golpe a recordar lo que ocurrió antes de ver aquellos ojos rojos llenos de satisfacción.

— Tranquila, tranquila.-canturreó una voz masculina, que conocía muy bien, haciéndola para atrás a pesar de que luchaba por levantarse.-Déjame ayudarte-musitó David suspirando en derrota y ayudándola.

Se sentó y miro a un punto de la habitación.

Su rara visión tomaba la gran parte de su atención. ¿Qué era esa visión? ¿Era una visión o un ilusión pre muerte? debía de ser una ilusión, se dijo.

— Rubí…

— ¿Cuánto llevo muerta?—le preguntó, sorprendiéndose del sonido tan seco en su voz. Carraspeó.

Debió de ser una ilusión, se dijo de nuevo. Solamente así Marvin, Clayton y Dean estarían juntos en un lugar tan raro. Dios, solo ahí estaria Clayton. El mejor amigo de su hermana llevaba muerto desde el abril pasado.

— Nada.

Rubí, dejo de pensar y lo miro confundida- ¿co…?-llevó una mano a su garganta y carraspeó.

— Killa te encontró y curo antes de que te desangraras. Yo llegue pocos minutos después. –le contó quitándole su cabello de la cara.-Y al delincuente que tienes como tío está arreglando todo para que nadie se dé cuenta. –David trago con fuerza-¿puedes decirme que paso?

Rubí se lo contó obviando lo de su visión.

─ No comprendo-musitó David- mujer que te ataco? ¿porque esa mujer te ataco si quería?-farfulló poniéndose de rodillas frente a ella- ¿Te acostaste con el novio de una loca cambia formas y te ataco, acaso?

─ No-gritó Rubí.

─ ¿Entonces?-farfulló David. –No entiendo nada.

─ tampoco yo… -miro todo el lugar ¿Y Killa?

─ en el techo.-Rubí lo empujo para poder levantarse- ¡Hey!, ¿dónde vas? ¡Rubí!