CAPÍTULO XLIX
LA GESTA DE MEDUSA;
LA ÉGIDA DE URANO
(Hace dos años. En algún lugar de Urano)
La noche era calurosa, el viento tibio que soplaba hacia aún más insoportable el ambiente, dando una pesada sensación de asfixio.
La hermosa princesa de Urano se levantó del lecho y vistiendo sus pantalones y una bata, se encamino hacia la ventana para respirar el aire caliente de la madrugada. Su frente estaba perlada por el sudor, su garganta necesitaba beber un poco de agua.
La mujer que la acompañaba se quedó sentada sobre la cama, mientras observaba a la joven recargada sobre el barandal del balcón. "¿Qué hace?", pregunto al verla absorta en sus propios pensamientos.
La Uraniana fijo la vista en el cielo y sin responder a su cuestionamiento, sonrió: "Mi padre me dijo que cuando fuera mayor iría a Luna, donde conocería a unas hermosas princesas... espero y ese día llegue pronto", emocionada expreso mientras observaba hacia donde ella imaginaba que ese lugar se encontraba.
Aún desnuda como estaba, la joven se levantó del lecho y acercándose a ella la tomo por el hombro; "¿Me llevara?", pregunto sabiendo la respuesta que obtendría.
"¿Llevarte?, ¿Para qué?... adonde vaya encontrare mujeres como tú… además hay esta Venus… nadie podría resistirse al cuerpo ni al encanto de esa mujer ", con indiferencia replico. Entonces fijo la vista en aquella hermosa estrella que brillaba aún y cuando era de día, "Ese lugar se llama Neptuno", señalo para que la joven lo viera.
"Lo sé"
Haruka sonrió, deleitándose con su fulgor de sus destellos verde azules, "Mi padre también decía que en ese lugar los mares son muy profundos, también decía que las mujeres son muy hermosas. ¿Sabes? En este preciso momento me gustaría escapar e ir para admirar la belleza de esas preciosas mujeres", con el rostro lleno de ilusión expreso.
"No lo haga, sabe que eso la pondría en peligro", la joven mujer preocupada pidió.
"¿Cómo serán?, ¿Cómo será su voz?, ¿Su piel será tan suave como los pétalos de flores?... ¿De qué forma amaran?... ¿Se entregaran por completo?... me gustaría mucho ir y conocer a su princesa, quien seguramente es la mujer más hermosa que ahí habita"
Ante esas palabras la joven negó con la cabeza y arriesgándose, con enojo cuestiono a la deiforme semidiosa; "¿Abandonaras a las Uranianas que te aman por el desprecio de una Neptuniana?, Sabes a la perfección que en ese lugar nos aborrecen"
Tenousei la contemplo con indiferencia para burlonamente responder; "Jamás he querido a ninguna, ni siquiera a ti. Si algún día he de enamorarme de una Neptuniana... ¿Por que no de un Netuniano?, entonces que así sea", con burla replico, luego observo el reloj. "Es hora de irme"
"¿Por qué?, hace solo una hora que llego", la pelinegra no entendiendo el error que había cometido, cuestiono.
"Necesito volver al castillo. No puedo quedarme", con prisa comenzó a vestirse.
"¿No disfruta de mi compañía?", la mujer pregunto.
"La disfruto", replico mientras se acomodaba el rubio cabello.
"Parece todo lo contrario", triste, la joven bajo la mirada.
Haruka torció la boca, formando una sonrisa forzada en sus labios, "Eres igual que tu padre, igual que Dennis. No me gusta que nadie cuestione mis decisiones. Haces preguntas como si yo estuviera forzada a responderlas. No te equivoques, conoces tu lugar… a la única que le deberé explicaciones es a aquella a la que yo verdaderamente ame y ni así tendré que responder por un pasado que no le incumbe", habiendo dicho se dirigió a la puerta.
"¿Vendrá mañana?", la pelinegra una vez más se atrevió a cuestionarla.
La princesa negó con la cabeza; "Iba a volver, pero no más. Eres demasiado impertinente", habiendo replicado cerró la puerta tras de sí.
(Fondo Marino. Presente)
"No sabes cuánto odio y desprecio siento por ti", Haruka grito a punto de herir a la criatura en el rostro.
"No lo hagas. Te lo suplico", débilmente la hermosa aguamarina volvió a murmurar.
Urano escucho la súplica de su esposa, haciendo que detuviera el ataque, "¿Qué?". Pregunto a pocos pasos de Medusa.
"Por favor, no lo hagas", con las pocas fuerzas que le quedaban, comenzó a ponerse de pie.
"Debo acabar con esta amenaza", la rubia Uraniana con fuerza empuño su espada. "No entiendo porque quieres que perdone su miserable vida"
Medusa sonrió, luego dejo que de su garganta escapara una terrible carcajada, "No puedo creerlo. El gran Urano se somete a la autoridad y a la enagua de su esposa... Ay Urano, pensé que tenías más pantalones, pero ya veo que esos los tiene tu esposa"
Tenousei se volvió a ella aún con la firme intención de herirla, "Cállate… te enviare a lo más profundo del inframundo"
"Estoy segura que al igual que Amara jamás dejaste que ninguna mujer te dijera que hacer, jamás permitiste que nadie cuestionara tu autoridad, ¿Ahora dejas que una Neptuniana lo haga? Apuesto a que ella y las demás de su clase se burlaban de ustedes. Seguramente se mofaban de su superioridad"
"No la escuches, sabes que eso no es verdad", Michiru dijo, estaba tan débil que por momentos parecía que volvería a perder el conocimiento.
"No sabes nada", la rubia semidiosa la contemplo con ira.
"Lo sé Urano, tú también lo sabes. En verdad me parece increíble que dejes que esa mujer te diga que hacer. Eres más débil que Amara", la criatura chillo con burla.
"Urano, no la escuches y vámonos", la aguamarina como pudo se apoyó en una roca para no caer.
"Tienes razón, yo jamás permití que ninguna mujer cuestionara mi autoridad o mis decisiones. Ahora solo a ella debo mis explicaciones. Medusa, no me importa lo que pienses de mí, quizás te puedo parecer débil por cumplir la voluntad que ahora me ordena mi esposa, pero no lo soy. Si por mi fuera ya tendría tu cabeza en mis manos", habiendo dicho le dio la espalda a la criatura.
Medusa frunció el entrecejo, "¿Dónde están tus promesas de terminar conmigo?, ¿Ya las olvidaste?", con sarcasmo volvió a reír.
Urano la ignoro y acercándose a su esposa, la tomo en sus deiformes brazos, "No te esfuerces, yo te llevare en mis brazos… no entiendo porque no me dejas terminar con ella"
"Muchas gracias", Michiru dijo apoyando la cabeza en su hombro e ignorando sus últimas palabras.
Ver a Urano llevando amorosamente a su esposa en los brazos, sin duda por un momento conmovió a Medusa. Por un momento pensó en que debería dejar de luchar y dejarlas marcharse en paz, sin embargo su negro corazón volvió a llenarse de aquel profundo y oscuro rencor; "¿Eso es todo?, ¿No pelearan?, ¿Tan fácilmente se rendirán?", grito y entonces ataco a la deiforme por la espalda.
Con dolor la rubia se volvió hacia ella para confrontarla; "Cobarde"
"Bájame", la hermosa Michiru pidió, algo a lo que su amada accedió. Tambaleándose, comenzó a acercarse a aquella grotesca criatura.
(Mazmorras del palacio Tritón)
Después de una larga hora, aquel amable oficial apareció; "Ya volví", dijo con una sonrisa en los labios y con un bolso de cuero en las manos.
"Gracias a los dioses", Midori replico mientras que con su mano tomaba lo que el joven a través de la reja le estaba entregando.
"A mi esposa le explique la situación de este pobre bebé y ella accedió a ayudarlos. Ahí hay pañales, una gorra y lo más importante, leche", con una sonrisa explico, "También puso queso y pan para ustedes"
"Muchas gracias", Midori agradeció y sin perder un minuto más comenzó a alimentar al pequeño quien gustoso aferro los labios a la mamila, "¿Te gusta?", la joven pregunto con una sonrisa mientras que Océano hacia tiernos sonidos en señal de que estaba disfrutándolo.
"Tengo que volver a mi puesto, más tarde vendré a verlos", el oficial dijo.
"Espera, ¿Como te llamas?", Midori cuestiono.
El hombre se quito el petaso, luego procedió a responder, "Me llamo Herón"
"Muchas gracias Herón, no olvidare lo que has hecho por nosotros", la doncella replico conmovida. Gracias a ese noble sujeto el bebé había logrado probar alimento.
"Ayudar es un placer, con su permiso", inclino la cabeza y acto seguido se retiró.
Mitoki por su parte tampoco perdió tiempo y de inmediato del bolso extrajo el pan y el queso, "Vamos a comer algo, estoy hambriento"
Midori se acercó a la pequeña ventana para contemplar la madrugada, "Pronto amanecerá… espero y la reina no tarde para que venga y nos saque de este lugar"
"Ojala y así sea. No me gustaría quedarme aquí de por vida. Tengo familia y debo volver a su lado. No quiero que piensen que los abandone", el hombre dijo con la boca llena de comida.
"No pueden hacernos eso. Por favor no pierdas la esperanza"
(Fondo Marino)
Valientemente Michiru comenzó a acercarse a aquella criatura. Sin duda alguna estaba débil, más su valeroso ánimo se mantenía firme.
"Al menos tú si tienes agallas para pelear contra mí. Aunque realmente debo decir que estas muy débil a causa de mi veneno"
La hermosa soberana sonrió y negando con la cabeza prosiguió a responder, "No Medusa, yo no voy a pelear contigo… me he dado cuenta de que tú tampoco quieres enfrentarte a nosotros"
"¿Por qué no?, ¿Es que acaso tienes miedo?", irónicamente pregunto.
"No Medusa, no te tengo miedo. Es solo que he descubierto que no vale la pena pelear contigo… vete"
"¿Quieres que me vaya?, ¿Quieres que abandone la prisión a la que Nerissa me condeno?, por favor no seas ingenua"
"No soy ingenua", Michiru mantenía la sonrisa en los labios, "Tu odio te ciega, pero en el fondo… muy en el fondo sigues siendo buena"
"Un monstruo como yo no puede ser bueno"
"Sabes que eres buena y es por eso mismo que te perdono", la hermosa mujer de cabellos aguamarina exclamo.
"Michi, no puedes hacer eso", Haruka replico sorprendida de sus palabras.
"Puedo hacerlo… Medusa, yo perdono todo el mal que nos has hecho", gentilmente expreso.
"Eres tú quien tiene que pedirme perdón a mí", furiosa volvió a chillar.
"No… Yo no sé porque Nerissa te condeno a esta terrible maldición, pero supongo que debió ser por algo muy grave… aun así te perdono"
"A mí no me sirve tu perdón, mi venganza no está completa", abalanzando su deforme cuerpo en contra de ella grito.
"Tú rencor es contra Amara, asesinarme a mí. A ella no la lastimes", valientemente Urano se interpuso entre la criatura y su esposa.
En ese momento Medusa las observo con compasión y al hacerlo, una lágrima resbalo por su mejilla. "Está bien, pueden irse. No volveré a molestarlas", dijo volviendo a transformarse en una hermosa mujer.
"¿Qué?", la rubia semidiosa creyó no escuchar con claridad aquello que había murmurado.
La joven de cabellos castaños sonrió, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas; "Ahora comprendo todo, ahora soy capaz de entender muchas cosas". Parecía que aquel cuerpo era dominado por dos entidades, la primera estaba llena de egoísmo y rencor, la que ahora hablaba era compasiva.
"Dime, te escucho", Neptuno pidió.
"Tienes razón, en mi corazón aún queda un grano de bondad. Al ver que ambas parecían haber muerto... pensé en su pequeño hijo. Mi odio me decía que fuera y terminara con él… pero también me decía que no podía ser tan cruel. Tienen razón, yo no debí herirlos por algo que hace mucho tiempo paso y de lo que Amara y yo fuimos culpables… en mi actos solo hay venganza, en los tuyos hay amor… Amara jamás hubiera muerto por mí. Ella jamás hubiera arriesgado su vida para salvarme, pero sé que por Nerissa lo hubiera hecho"
"Así es el verdadero amor. Yo estoy dispuesta a morir por Urano", Michiru se acercó a ella, colocando su mano sobre su hombro.
"Eso lo comprendí cuando aceptaste ese cruel hado y no te importo morir con tal de permanecer al lado de Urano. El amor y tu acto pudieron más que mi odio corriendo por sus cuerpos… ahora me doy cuenta de que el amor y el sacrificio fue su salvación… la venganza, ni el odio ni el egoísmo son tan fuertes como ese sentimiento tan puro"
Haruka aun con la espada en la mano, escuchaba aquellas palabras tan lastimosas.
"Lo es"
"Tarde lo he comprendido, ya cuando cause tanto dolor"
"El odio te cegó. Combatí tu odio con mi amor, por eso fui capaz de salvar a Haruka y de salvarme a mí misma. En tu veneno pude percibir esa bondad que aún queda en ti"
Medusa levanto la mirada y viendo a la aguamarina a los ojos, murmuro aquellas palabras, "Por favor, perdóname"
(Mazmorras del palacio Tritón)
"¡Oye!", casi en silencio Herón se acercó a la reja.
Cansada, la joven se acercó a él, "¿Qué ocurre?", pregunto hablando con tono bajo.
"¿Cómo esta él bebe?", el joven pregunto acariciándole la cabeza ya cubierta por una gorra y no por un sucio y viejo calcetín.
"Después de comer ha estado muy tranquilo, tan tranquilo que ahora duerme", Midori replico viendo al pequeño que se había quedado dormido con su manita aferrada a su vestido.
"Eso me alegra, es tan pequeño... no debería estar aquí. Al amanecer termina mi turno y el del jefe, más tarde podre venir y traerte más cosas. Ahora tengo que volver a mi puesto, con tu permiso. Si puedo vendré antes de irme", el joven expreso.
"Gracias"
Herón camino hacia la salida de las mazmorras y al hacerlo, el anciano consejero apareció, "Lo escuche todo, ¿Qué haces ayudando a unos sucios ladrones?", furioso pregunto.
"Un inocente bebé no es un ladrón. Yo solo le conseguí un poco de leche", replico con temor.
"Imbécil, arréstenlo por conspirar en contra el reino de Neptuno", el infame anciano ordeno a Calistrato, quien hacía poco había despertado.
"Lo que hice no fue malo", oponiendo resistencia evitaba que aquellos hombres lo encadenaran.
"¿Cuantas veces has ayudado a los traidores y a los ladrones?", el consejero cuestiono abofeteándole el rostro.
"Es un solo un bebé, no un traidor, ¿De qué forma un inocente puede conspirar en contra de todo un reino?", Herón replico mientras sentía el sabor de su sangre en los labios.
El anciano se carcajeo, "Valiente ha sido tu ayuda. Has decidido ayudar a esos traidores sin pensar en el castigo al que eres acreedor… salvaste a esos ladrones, pero ¿A ti quien te salvara?, ¿Quién cuidara de tu hijo cuando se convierta en un huérfano?, llévenselo a una celda, ya saben qué hacer con él", el consejero ordeno al infame Calistrato.
Aquel tosco oficial se acercó a él y volviendo a golpearlo en el rostro, comenzó a arrástralo dentro de una celda, "No sabes lo que te espera, por traidor serás ejecutado al amanecer"
"No me pueden hacer eso", mal herido, el noble hombre se sentó sobre el suelo.
"¡Vaya! Que podemos, al amanecer esos ladrones también serán condenados", Calistrato replico.
"Es un bebé, ¿Qué pasara con él?", con preocupación cuestiono. Sabía que aquel sujeto podía llegar a ser inhumano, pero no sabía que tanto.
"Que te importa saber… pero si te consuela pudo decirte que quizás lo envíen a un orfanato, o quizás su tierna carne sirva de alimento para las voraces ratas", burlándose comenzó a alejarse.
Abatido, el hombre bajo la mirada, entonces en el fondo de aquella sucia mazmorra algo llamo enormemente su atención. Sobre el húmedo suelo había dos jóvenes guardias que estaban inconscientes. Sin lugar a dudas habían recibido el mismo cruel tato que él, pero ¿Quiénes serían?, se preguntó a si mismo mientras que con dificultad se acercaba a uno de ellos, "¿Oye?", lo llamo sin obtener respuesta.
No, aquello era imposible, esos dos oficiales eran los mismos que custodiaban la entrada al palacio Tritón y eran los mismos que por órdenes de aquel cruel consejero habían arrestado a Midori y a Mitoki.
"¿Me escuchan?", Herón pregunto, pero de nuevo obtuvo por respuesta el silencio.
El tosco jefe se acercó a la celda y con torno burlón fue él quien se encargó de responder, "No te preocupes tanto por ellos. También están vivos, aunque inconscientes"
"¿Qué hicieron como para merecer este trato?", pregunto el desdichado joven.
"Lo mismo que tú, esos hombres trataban de ayudar a aquellos dos ladrones para que escaparan"
"¿Qué robaron esos dos como para semejante trato?", con dolor escupió la sangre que las heridas de su boca producían.
"Ni siquiera yo lo sé, pero el consejero me dijo que los encontró merodeando dentro del palacio, esos dos que custodiaban la entrada eran sus cómplices"
"¿Serán ejecutados?"
"Si, al amanecer y después de ti", Calistrato sonrió, "No creas que es algo personal, pero son ordenes que tengo que acatar"
"Desgraciados", Herón dijo antes de echarse a llorar. Él solo había ayudado a un bebé y ahora la muerte lo acechaba.
(Fondo Marino)
Michiru sonrió gentilmente ante las sinceras palabras de aquella mujer.
"Ya te perdone, perdónate tú"
"Michiru, las cosas no se pueden quedar así", a sus espaldas Haruka expreso.
La aguamarina sonrió y acariciando las mejillas de esa mujer, expreso aquellas palabras tan increíbles y llenas de clemencia, "Me gustaría liberarte de la maldición que Nerissa cernió sobre ti, pero no puedo, me es imposible"
"Ya es tarde para mí. Nadie puede salvarme"
"Lamento decirlo, pero así es. Aunque no fue tarde como para que comprendieras que el odio y la venganza no son buenos", Michiru replico.
Medusa sonrió y luego volvió la vista hacia la hermosa Uraniana, quien con indiferencia y odio la miraba. "Perdóname por el mal que te hice"
Haruka torció la boca, "Es tarde, tú misma lo has dicho"
El cuerpo de aquella mujer callo sobre el suelo mientras que terribles dolores acudían a él para atormentarla. Volviendo a convertirse en aquella grotesca criatura chillo y con violencia se arrastró hacia la aguamarina, "No escaparas tan fácilmente", el odio que había en su corazón volvió a apoderarse de lo que quedaba de su alma, aunque en sus fríos ojos aun brillaba un poco de bondad. En efecto, la mujer no era consciente de sus abyectos actos.
Haruka tomo con fuerza su espada para enfrentarla.
Justo cuando Medusa iba a atacar a la hermosa soberana de Neptuno se detuvo y volviendo la vista hacia la Uraniana sonrió, el amor que quedaba en su frió cuerpo por un momento se apodero de su rencoroso corazón; "Ya no quiero causar más dolor, hazlo Urano… libérame de esta maldición… tu esposa no comprende que esta es la única salida". Entonces el odio regreso, apoderándose de ella, "Morirán, esta será su eterna tumba"
"No mires Michiru", Haruka finalmente se interpuso entre ella y la criatura y cuando esta estaba a punto de atacar a su amada, agito su espada y de un tajo le arranco la grotesca cabeza, la cual rodó sobre el húmedo suelo.
Con asombro contemplaron como lo que quedaba de su cuerpo poco a poco se fue convirtiendo en fría piedra. Las serpientes que coronaban su deforme cabeza una a una comenzaron a morir.
"Ha terminado", Michiru expreso.
"Ella no podía volver a ser buena, su cuerpo estaba envenenado por el dio y la venganza", Tenousei se inclino, tomando la cabeza de la criatura y envolviéndola en un trozo del vestido que la castaña llevaba, "En las guerras los vencedores toman las armas de los caídos. Adornare su cabeza con una hermosa piel de cabra y entonces podrá servirme de égida"
Entones el suelo comenzó a cimbrarse, mientras que las rocas de lo que fuera el escondite de aquella criatura comenzaban a derrumbarse, lapidando su inerte cuerpo.
"Tenemos que irnos", Tenousei tomo en los brazos a su esposa.
"Hipocampo, te necesito", con lánguida voz la aguamarina llamo a aquella hermosa criatura. Estaba tan cansada que no le quedaban fueras suficientes como para gritar…
Notas de autor:
Esta historia ahora si pronto llegara a su fin, y la verdad es que he estado reflexionando mucho sobre la petición/capricho de Venus y ahora estoy entre si y entre no. Urano no tiene porque serle infiel a Michiru, eso se los garantizo. Es más Haruka no tiene ni porque enterarse ¿Que opinan?, ¿Quien dice si?, ¿Quien dice no?
La égida era un escudo adornado con la cabeza de Medusa.
Kuro1989, de madrastra mejor Venus, no es tan venenosa como ella.
GreciaTenoh , ya rodó, aunque tal vez dirán que le falto sangre.
Vicky, que bueno que ese desgraciado no te hizo daño y que no cumplió con su propósito de robarte. Oye, tuvimos el mismo pensamiento, Ojo de tigre sin duda hubiera atacado a Michiru, ya ves que le gustaban las chicas jóvenes y atractivas. Ojo de pez le hubiera sacado a Haruka el espejo de los sueños y hasta lo hubiera besado… y pues ojo de águila hubiera andado tras la abuela Setsuna, a ese le gustaban las mayores.
Osaka, el anciano y ese desgraciado merecen un buen castigo. No pueden condenar a ese hombre solo por ayudar a un bebé.
Kyoky, Haruka era demasiado superficial. Así la hice para que cuando conociera a Michiru tuviera un cambio enorme, y vaya que lo tuvo. Ahora tienen que llegar a tiempo para evitar la muerte de esos cinco inocentes y hasta la de su bebé.
