Un agradecimiento grande a Giulyy por sus aportaciones para este capítulo C:

.


CAPÍTULO 50:

"Blaine y James"


James se sentía totalmente perdido últimamente, no dejaba de pensar en Blaine y quería acercarse a él, tratar de solucionar las cosas, pero no sabía qué hacer o cómo hacerlo. Ya una vez lo intentó y cuando se armó de valor su hijo se había mudado.

Pensó que tal vez era una señal de que debía permanecer lejos de él, sin embargo sentía que no estaba haciendo lo correcto… no lo había hecho en muchos años.

Luego de pensar en todo, decidió regresar a su antigua casa, aquel lugar tan lleno de recuerdos hermosos pero también de otros dolorosos que lo hicieron llorar amargamente. No estaba seguro de por qué lo hacía, pero sentía que debía estar ahí.

Finalmente se quedó dormido en medio de lágrimas. Cuando despertó algo lo golpeó en el corazón, se levantó a toda prisa y se subió en su auto dirigiéndose hacia un lugar específico.

Luego de conducir por un largo tiempo llegó a su destino, caminó por varios minutos y se detuvo de pronto, bajó la mirada y nuevas lágrimas se acunaron en sus ojos – No sé qué hacer, ayúdame por favor. Quiero recuperar a mi hijo, él ha sufrido mucho por mi culpa – frente a él se encontraba la tumba de su mejor amigo – su nombre es Blaine y es el chico más extraordinario – suspiró bueno, ahora ya es un hombre y es gay… Todo aquel sufrimiento y desprecio por el que pasaste por culpa de la sociedad, él también lo vivió, pero fui yo quien lo provocó y no sé cómo remediarlo. No puedo retroceder el tiempo para borrar todo el daño que le causé, pero quiero que me perdone y ser parte de su vida.


Mientras recorría los alrededores, James encontró a algunos de los amigos de Blaine quienes estaban de visita y aprovechó para pedirles información y es así como consiguió el número telefónico de su hijo y logró ponerse en contacto con Kurt, quien no le aseguró que lo convencería pero sí que hablaría con él al respecto.

Dos semanas después hijo y padre se encontraron como habían acordado, aunque aún el ojimiel no entendía de qué tenían que hablar, sin embargo accedió a darle la oportunidad a su progenitor como éste le pidió.

La tensión podía sentirse entre ellos, el ambiente era denso y ninguno de los dos decía nada. James observa a su hijo mientras éste tenía la mirada clavada en el piso y con sus dedos acaricia su anillo de bodas.

Luego de intercambiar varias palabras torpes James le preguntó si alguna vez Kurt le contó sobre la conversación que ellos tuvieron y esperaba con ansias su respuesta, ya que Blaine se quedó en silencio y cerró los ojos con fuerza mientras pasaba ansiosamente una mano sobre sus rizos…

- Sí, me contó. Él y yo no tenemos secretos, no hay absolutamente nada que no nos digamos. Y si se trata de eso, aún cuando ya sé el contexto, me gustaría escucharlo de ti, además de que hay varias cosas que quiero, no, no quiero, necesito preguntarte.

James lo miró a los ojos, tomó una bocanada grande de aire – Ya que conoces la historia, no tengo que repetirla, pero sí aclararte las cosas, fui un completo idiota, cuando nos dijiste a tu madre y a mí que eras gay, simplemente me aterré porque tenía miedo de lo que la sociedad podía hacerte, de los prejuicios, el rechazo, el maltrato y tratando de protegerte de todo eso terminé siendo yo quien lo propició.

Nunca fue mi intención hacerte daño, lo único que quería es que fueras feliz y absurdamente tenía una cierta esperanza de que lo tuyo sólo fuese una fase, algunos adolescentes se sienten confundidos y luego encuentran el camino, pero eso no sucedió y mientras más abierto y seguro te mostrabas, más me aterraba y luego llegó Kurt y todo se puso de cabeza. Sabes que traté, me esforcé por ti, deseaba demostrarte que te amaba y te apoyaba. Todas las veces que te dije que no quería que ustedes se mostraran en público, no pensaba en mí, sino en tu seguridad. Pero sólo podía decirte que era por el apellido, la sociedad, no sé si en algún momento de tanto repetirlo, empecé a creerlo, pero luego reflexionaba y me daba cuenta del error en el que estaba.

- ¿Sabes? Tu actitud me confundía mucho, a veces te portabas de una forma conmigo y luego de otra. Cuando empezaste a intentarlo, me sentí feliz, esos momentos en los que estabas tranquilo y conversabas conmigo, aunque fueran sólo unas pocas palabras, cuando dejabas que Kurt fuese a la casa, aunque a veces te desaparecías o lo ignorabas, pero de algún modo era tu forma de demostrar que lo aceptabas, que aceptabas nuestra relación, que me aceptabas. Esos eran los momentos en los que decidía perdonarte por todo lo demás, pero luego volvías a actuar de esa forma despiadada y cruel y me hacías sentir tan mal, tan confundido y tan herido.

- Créeme, yo me sentía igual de confundido. No entendía como en algunas ocasiones podía dejar de lado todo lo que me atormentaba y tratar de hacer mejor las cosas y como otras veces simplemente no podía y sentía miedo, sentía rabia y frustración. En mi corazón sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal, pero mi cabeza no me dejaba tomar la decisión correcta.

Blaine tenía un nudo en la garganta, haciendo fuerza sólo pudo articular un "¿por qué?"

James entendió a qué se refería, la voz quebrada de su hijo, la expresión de tristeza y los ojos llenos de lágrimas se lo decían. Era una pregunta que él mismo se había hecho por mucho tiempo.

- Porque fui un cobarde, porque a pesar de darme cuenta del daño que te hacía, absurdamente llegué a pensar que el mundo podría dañarte más. Nunca tuve el valor para ser el padre que necesitabas.

- ¿Tienes idea de todo lo que sufrí tratando de entender por qué habías dejado de amarme, por qué me tratabas de forma diferente, por qué me decías cosas tan crueles? Cada palabra tuya hacía un agujero en mi corazón, tu indiferencia me destrozaba. Por momentos no sabía qué era peor, que sólo hicieras de cuenta que yo no existía o cuando me tratabas mal.

- Blaine, no hay forma en que pueda demostrarte lo mucho que lamento todas las cosas que te dije o hice. Luego de hacerlo había una gran lucha en mi interior porque sentía rabia conmigo mismo por herirte de esa forma y a la vez me sentía impotente por no poder consolarte o decirte lo arrepentido que estaba.

En ese momento el ojimiel se sentó en el piso y cubrió su rostro con sus manos – en verdad odiaba que me pegaras, eso me destrozaba. Cuando me pegaste por primera vez sentí mi alma agrietarse, sé que fui insolente contigo en ese momento, aunque sólo trataba de defenderme de tu ataque, pero jamás esperé eso. Y a partir de ahí, parecía que cada vez era más fácil para ti alzar tu mano con furia y golpearme. Incluso llegué a pensar que me odiabas, porque no podía entender cómo era posible agredir de esa forma a tu propia sangre y toda esa rabia que me mostrabas cada vez que lo hacías.

- Por Dios, yo no te odio, nunca lo hice y jamás creí que hubieses pensado eso. Hijo, ahora sé que lo que hice no tiene justificación, aunque para mí la tenía en esos momentos, sólo pensaba en que necesitaba corregirte, pero después entendí lo estúpido y aberrante que eso había sido.

- Hice todo porque te volvieras a sentir orgulloso de mí, me inscribí a tantos clubes como pude, estudiaba mucho para tener un excelente promedio, estaba involucrado en todas las actividades extracurriculares que me fueron posibles. Y no es que no las disfrutara, lo hacía porque eran cosas que me gustaban, pero en gran parte lo hice por ti, pero nada funcionaba.

- Nunca he dejado de amarte hijo, te amo con todo mi corazón y te voy a amar hasta el último día de mi vida y siempre he estado muy orgulloso de ti, jamás podría dejar de estarlo.

En ese momento Blaine no pudo contenerse más y empezó a llorar desconsoladamente. James se quedó congelado observándolo mientras lágrimas surcaban su rostro, fue hasta ese momento en que entendió la magnitud del daño que le había causado a su hijo. Quería acercarse a él y abrazarlo, pero era como si sus pies se hubiesen anclado al suelo ya que no conseguía moverse. Cuando finalmente el ojimiel logró tranquilizarse un poco, miró hacia el techo y se mordió el labio – ¿Sabes por cuánto tiempo deseé escucharte decir eso? Hubiera dado cualquier cosa por escuchar esas palabras antes.

- Yo hubiera dado cualquier cosa por no ser la porquería de padre que fui contigo. Necesitabas de mi amor, de mis cuidados, de mi apoyo y no supe cómo hacerlo. Tenía tanto miedo del daño que el mundo pudiera hacerte…

- He tenido que pasar por diferentes cosas, la vida no ha sido fácil, las personas que no entienden la homosexualidad siempre han existido y seguirán existiendo, aunque tal vez ahora sean menos, las personas cada vez tienen una mente más abierta, aunque lamentablemente creo que siempre existirán los homofóbicos, sin embargo, cualquiera de las cosas por las que tuve que pasar a causa de esto, no fue nada en comparación con todo el daño que tú me hiciste. ¿Y sabes cuál es la diferencia? Que la sociedad está compuesta por toda clase de personas, personas ignorantes en muchos aspectos, personas de las que no me importa su opinión porque no significan nada para mí, en cambio tú eres mi padre, siempre fuiste mi héroe, la persona como la que quería ser al crecer, alguien a quien admiraba y amaba profundamente.

Blaine respiraba pesadamente mientras pasaba las manos por su cabello frenéticamente como tratando de asimilar todo lo que escuchaba a la vez de que sacaba todo lo que había llevado guardado por tantos años.

James iba a hablar cuando su hijo lo interrumpió con la siguiente pregunta ¿Por qué esperaste hasta este momento para decírmelo?

- Le conté toda la verdad a Kurt hace unos años y él te lo dijo. No es que no lo sabías – dijo tratando de buscar algo para defenderse, aunque reconocía que era absurdo hacerlo.

- ¿QUEEE? ¿ES UNA BROMA ACASO? – gritó agitadamente – Se lo contaste a Kurt, no a mí. Ni siquiera sabías si él me lo había contado o no. A mí no me dijiste nunca nada y sólo me dejaste creer por tantos años cosas que me lastimaron mucho. No puedo creer que estés buscando una excusa – dijo con ironía.

- ¡No lo hago! Fue una respuesta estúpida, lo sé. Sé que nada de lo que hice fue correcto, me tomó mucho darme cuenta, pero finalmente lo hice, aún así no tuve el valor suficiente para decírtelo por miedo a que no me quisieras escuchar, a tu rechazo, hasta a tu odio justificado.

Blaine sólo negó con la cabeza – No has respondido, ¿Por qué ahora?

- Porque no quiero morirme sabiendo que tu corazón tiene los peores recuerdos de mi y que piensas cosas totalmente equivocadas.

- ¿Morirte? – preguntó con voz temblorosa - ¿Estás enfermo de nuevo?

- Oh no, mi salud está muy bien ahora. Hijo, los años siguen transcurriendo y no me estoy haciendo más joven, además nadie tiene la vida comprada. Sin embargo, siempre he sido un cobarde, el gran James Anderson es un patético y total cobarde que no sabía cómo enfrentar a su hijo y simplemente abrir su corazón, a pesar de que tu canción me lo recordaba a diario.

Blaine lo miró confundido – ¿Mi canción? ¿Qué canción?

- La que cantaste en tu graduación de la preparatoria.

- ¿Quién te dijo? – preguntó Blaine confundido.

- Nadie, estuve ahí y te escuché cantar.

- No estuviste, tu asiento siempre permaneció vacío – reclamó.

- Eso no significa que no estuviese presente y que no podía ocupar otro asiento.

Los ojos del moreno se abrieron con asombro y algo de incredulidad ante esa declaración.

- Estuve en otro lado del salón observándote todo el tiempo, te tomé varias fotos y te filmé cuando cantaste y luego cuando recibiste el reconocimiento que…

Fue interrumpido por su hijo abruptamente – ¿ESTUVISTE AHÍ Y NO FUISTE CAPAZ DE ACERCARTE A MÍ? ¡MALDITA SEA! ¿SABES CUÁNTO DESEABA QUE ESTUVIESES CONMIGO EN ESE MOMENTO? – hizo una pausa para respirar un poco – Kurt y yo fuimos los mejores alumnos de nuestra generación, quería que me dijeras que estabas orgulloso por todo el empeño que había puesto para graduarme con honores, pero no, una vez más me dejaste creer que yo no te importaba.

- Pensé en hacerlo – dijo James con la voz cansada – pero luego te escuché cantar y sé que esa canción fue para mí y cada frase me fue partiendo y cuando llegaste a la parte de "Nada va a cambiar las cosas que dijiste. Nada va a hacer que las cosas estén bien de nuevo. Por favor no des la vuelta al pasado. No puedo creer lo difícil que es tan sólo hablar contigo. Pero tú no entiendes, porque lo perdimos todo y nada dura para siempre" – recitó James con los ojos cerrados – simplemente no pude acercarme.

Que su padre se supiera esas frases de memoria impactó a Blaine haciendo que lo mirase y se pusiese de pie sin quitarle los ojos de encima.

- Llevo las fotos y los videos aquí en el celular – dijo el hombre tratando de romper la tensión, sacó su celular y el moreno se acercó para verlas sin poder creerlo todavía – Estuve muy orgulloso de ti esa noche, mi hijo junto a su novio graduándose con honores y siendo los mejores de su generación. Eso me impactó mucho, pues hablaba de lo dedicado y responsable que era Kurt también. Tengo una foto de ustedes dos con los diplomas de graduados y los reconocimientos que les dieron, estuve a punto de borrarla en varias ocasiones porque seguía culpando a ese chico por muchas cosas sin sentido – Blaine lo miró anonadado y observó la fotografía que su padre le mostró.

- Estoy orgulloso del gran ser humano y del hombre extraordinario que eres, también lo estoy del fabuloso artista en el que te has convertido. Ese día de la convención, todos hablaban de lo felices y honrados que estaban de que un artista tan galardonado y de fama mundial fuese nuestra nueva imagen y de pronto vi el video promocional y eras tú ese artista al que se referían, al principio estuve totalmente impactado y luego no pude sentir más que orgullo de lo que habías logrado con tu carrera. Algunos de mis amigos de años y varios de los socios te reconocieron y cuando me dijeron que el chico del video era mi hijo les contesté con mucha altivez que lo eras. En algún momento alguien dijo que el chico elegido para la campaña era gay y que hasta estaba casado con un diseñador y empezaron a hacer comentarios negativos, pero intervine de inmediato.

- ¿Qué les contestaste?

- Que estaba más que orgulloso de mi hijo y me sentía feliz de que hubiese encontrado a un hombre tan maravilloso con quien compartir su vida.

Blaine respiró agitadamente y por un momento sus piernas se doblaron ligeramente.

- ¿Cuándo supiste que me casé con Kurt? – preguntó todavía tratando de regular su respiración a la vez que sostenía su estómago.

- Tu madre me dijo y honestamente no sabía cómo sentirme al respecto. Me sorprendió el hecho de que estuviesen juntos después de tantos años. No siempre los amores de la adolescencia se convierten en algo serio y que ustedes siguieran juntos después de varios años era algo bueno, pero aún así Kurt seguía sin agradarme del todo.

- ¿Cuándo cambiaste de idea? Porque dijiste que Kurt es maravilloso, y sí que lo es.

- Cuando estuve enfermo y él me cuidó. De todas las personas en el mundo que pudieron hacerlo, Kurt fue el único que se ofreció a hacerlo. Y no puedo culpar a nadie, porque yo fui el responsable de alejar a las personas que amaba de mi vida. Y a pesar de todo lo que les hice a ustedes dos, estaba ahí demostrándome la clase de ser humano íntegro y puro que era, poseedor de un corazón tan noble que fue capaz de hacer de lado todas mis estupideces y mostrar algo de compasión ante mi enfermedad y permanecer a mi lado, cuando ni siquiera mi familia lo hizo.

- Kurt es la persona más extraordinaria y noble que he conocido y soy muy feliz a su lado. Doy gracias cada día por tenerlo en mi vida. Las cosas no siempre fueron fáciles, tuvimos problemas y varias complicaciones, pero supimos sacar nuestra relación adelante. Casarme con él ha sido una bendición.

- Pude darme cuenta de lo feliz que él te hacía el día de su boda – Blaine lo miró con una mezcla entre confusión, intriga e incertidumbre – sí, estuve ahí también, aunque nunca me viste. Bueno, me viste, pero no me reconociste.

- ¿De qué estás hablando?

- ¿Recuerdas al hombre de gabardina azul que estaba al fondo del salón donde se casaron? Lo miraste en varias ocasiones como tratando de saber quién era.

- ¿Eras tú? – su voz temblaba.

- Sí, era yo. Quería verte en ese día, saber qué tan feliz eras con la decisión de unir tu vida a otra persona de forma permanente. No estaba seguro de estar en ese lugar hasta que vi la forma en que tus ojos brillaron cuando miraste a Kurt. Entraste del brazo de tu madre y él del brazo de su padre, los cuatro avanzaron juntos hasta donde estaba tu abuelo y luego ustedes se tomaron de la mano. En ese momento pude ver lo mucho que lo amabas, todo lo que Kurt significaba para ti y lo feliz que te hacía. Supuse que para él fue igual, aunque no pude ver su rostro, desde donde estaba sentado sólo te podía ver a ti.

La expresión en el rostro de Blaine era indescifrable, estaba muy confundido y sorprendido por toda la información que estaba recibiendo, su boca se abrió pero nada salió de ella. James le puso una mano en el hombro – también tengo fotos y videos de tu boda aquí en el celular y antes de que me preguntes por qué no me hice presente como debí hacerlo, déjame decirte que no lo consideré justo. Pensé que aparecerme en tu boda después de todo el sufrimiento que les causé a los dos sólo los haría pasar un mal momento, sobre todo a ti. No estaba seguro de que me quisieras en tu boda, pero sí estaba seguro de que no quería arruinar tu felicidad de ninguna manera y mi presencia ahí sólo sería incómoda después de como terminaron las cosas la última vez que nos vimos.

Blaine apartó la mano de su padre de su hombro y retrocedió hasta toparse con el escritorio, se dio la vuelta y caminó hasta el gran ventanal que permitía ver toda la ciudad. No dijo ni hizo nada, sólo estaba ahí parado tratando de asimilar las cosas.

- Hijo, no sé qué tanto te importe ahora escucharlo o saberlo, pero me arrepiento de todo el daño que te hice. No ha habido un solo día de mi vida en el que no me haya sentido miserable por haberte hecho sufrir de una u otra forma. Sé que esto no repara las cosas ni puede volver el tiempo atrás, pero realmente lo lamento, lamento no haber sido un buen padre, lamento no haber estado para ti, lamento no haber sabido apoyarte, lamento no demostrarte cuánto en verdad te amaba. Te amo Blaine, más que a nada. Tú y tu hermano son mi vida y no me van a alcanzar los años que me quedan para compensar el dolor que te causé.

Blaine giró para ver a su padre y éste pudo darse cuenta de que su hijo había estado llorando en silencio, un silencio que fue roto por un llanto desgarrador, pues el ojimiel no pudo contener más todo lo que llevaba por dentro y gritó con todas sus fuerzas para luego llorar como no lo había hecho nunca.

James no sabía qué hacer, empezó a avanzar hacia su hijo y sólo alcanzó a decir "Blaine" antes de que éste se lanzara a sus brazos y llorara desesperadamente. El hombre lo abrazó como lo hacía cuando el ojimiel era un niño y estaba asustado o triste por algo y pudo sentir en ese momento la fragilidad de su hijo, una fragilidad que él habría provocado.

Las piernas le empezaron a temblar y su padre lo aferró más a su cuerpo, pero él sintió que las fuerzas le faltaban también y terminaron los dos sentados en el piso. El llanto del moreno era cada vez más desgarrador y su cuerpo empezó a temblar, ante esto James se rompió y empezó a llorar también, acunó a su hijo entre sus brazos y no dejó de repetirle lo mucho que lo amaba y cuánto lamentaba todo lo que le había hecho.

El tiempo se volvió eterno, permanecieron en el piso llorando por minutos, horas, días, nadie sabía, pero se sintieron como siglos de inmenso dolor que estuvo retenido por tanto tiempo y ahora finalmente había sido liberado.

James finalmente dejó de llorar pero Blaine no, y lo dejó que se siguiera desahogando, después de todo, él llevaba muchas más cosas por dentro que necesitaba sacar. Sentía como el cuerpo de su hijo seguía temblando y le costaba cada vez más respirar, entonces trató de hacerlo calmar, aunque sin mucho éxito hasta que Blaine sintió que había sacado todo y ya no tenía más lágrimas que derramar, fue entonces cuando se fue calmando y el llanto copioso se transformó en un sollozo ahogado y su cuerpo debilitado se fue acomodando hasta quedar su cabeza recostada sobre el regazo de su padre.

Con una mano James sobaba el cabello de su hijo y con la otra frotaba círculos en su espalda. Siguieron hablando por un largo tiempo hasta que el hombre más joven dijo que se tenía que ir, pero su padre le dijo que no era prudente que condujera en esas condiciones y era mejor si llamaba a alguien para que lo fuera a recoger. El ojimiel sacó el celular de su bolsillo y sólo mandó un mensaje.

- Blaine, me alegra que hayamos tenido esta plática, debimos hacerlo hace tanto tiempo, pero bueno, lo que importa es que finalmente lo hicimos y todo está bien ahora.

- Nada está bien – respondió tajante – que hayamos conversado no significa que te haya perdonado ni que haya olvidado todo ya. Voy a tratar, pero las cosas no serán fáciles.

- ¡Oh! – suspiró – yo creía que…

- ¿Qué? ¿Que las cosas se iban a solucionar y todo el pasado se iba a borrar por arte de magia? Así no funcionan las cosas, hay muchas heridas que sanar.

- Creo que tienes razón. Es absurdo pensar que sólo por platicar todo sería como si nada hubiese pasado. Voy a compensarte hijo, voy a demostrarte lo mucho que te amo y cuánto quiero que las cosas estén bien de ahora en adelante – Blaine sólo asintió con la cabeza y aferró su mano a la rodilla de su padre.

Habían pasado varios minutos de silencio hasta que el mayor de los Anderson habló – hace un par de días iba pasando por el centro y vi una revista, en la portada estabas tú con Kurt, un niño como de 6 años y una niña más pequeña, no pude leer el encabezado ni nada porque pasé rápido, pero sí los reconocí y esos niños, esos niños son…

- Son nuestros hijos – dijo con la voz entrecortada.

- ¡Oh Dios mío! Sus hijos están grandes ya – dijo aturdido con la noticia. Pero la niña… ella es… idéntica a ti.

- Sí, tenemos una hija que se parece mucho a mí y es porque es mía biológicamente – hizo una pausa para respirar – no quiero hablar de eso ahora.

James se quedó en silencio tratando de asimilarlo, él siempre pensó que al ser su hijo gay, nunca le daría nietos, jamás pensó en las posibilidades, sólo se cerró a la idea y ahí estaba su hijo ahora diciéndole que tenía una niña de su sangre, una pequeña Anderson.

- Soy abuelo – dijo con voz temblorosa.

- Lo eres – dijo con una mueca y luego permaneció en silencio hasta que alguien llamó a la puerta y escuchó la voz familiar…

- ¿Blaine? soy Kurt – James le dijo que entrara, la puerta estaba sin ningún tipo de seguro y el ojiazul entró sin imaginarse la escena que encontraría. Se quedó en shock al ver a los dos hombres en el piso y su esposo con la cabeza en el regazo de su padre. Un sin número de sentimientos lo invadieron.

- ¡Sr. Anderson buenas tardes!

- ¡Buenas tardes Kurt! – dijo con voz cansada y evidente de que había estado llorando.

Amor vamos – dijo acercándose a Blaine, quien volteó y estaba tan hinchado y rojo por lo mucho que había llorado y esto estrujo el corazón de Kurt, quien se agachó y lo ayudó a levantarse con cuidado. Entonces el moreno lo abrazó y él lo envolvió con sus brazos de forma protectora mientras le daba un beso en la cabeza – tranquilo mi amor, ya estoy aquí, vamos a casa.

- No quiero que me vean así – dijo con un puchero.

- Ok, vamos a esperar un poco antes de salir y toma – le dio sus lentes de sol – esto ayudará a que no se vean tus ojos – le acarició el rostro y le dio un beso ligero en los labios.

James observaba con atención la escena hasta que Blaine le pidió un poco de agua.

Al cabo de varios minutos dijo que estaba listo para salir. Kurt lo tomó fuerte de la mano y se la besó, luego la bajó y entrelazó sus dedos – dame las llaves del auto cariño – Blaine se las entregó y se acercó a él para darle un pequeño beso. James no había dejado de observarlos ni un solo minuto.

- Sr. Anderson – dijo Kurt con educación.

- Que tengas una buena tarde Kurt – respondió.

- ¡Gracias por la plática papá! – dijo con voz suave y avanzó hacia la puerta. Antes de cerrarla se volteó a mirarlo – Te quiero en mi vida, sólo que ahora necesito tiempo para pensar y…

- No tienes que explicarme nada hijo.

- Te amo, a pesar de todo te amo mucho – le dijo mirándolo a los ojos.

- No te merezco – musitó con tristeza.

- Ser papá es la mayor bendición que se puede recibir, mis hijos son mi vida entera – suspiró ligeramente – los nombres de tus nietos son Elizabeth, como la mamá de Kurt y Devon, como mi abuelo – dijo antes de cerrar la puerta.