27 DE DICIEMBRE DE 1995

-¿Cariño? Despierta, cielo. Ya es de día… Vamos, arriba…

-Hum…

Es mi madre, que me saca de mi sueño.

-Mamá, son vacaciones, ¿A qué viene tanto madrugón?-protesto.

-Vamos, no seas perezosa. Nos has de ayudar a empaquetar las cosas.

-¿Ya? ¡Pero si no sabemos a dónde vamos a mudarnos!

-Pero después será muy tarde para ponerse con ello. ¡Tienes más ropa de la que crees!

-Si tú lo dices…

-Anda, no pongas excusas y desperézate. Tu padre te ha preparado el desayuno.

-¿Papá se ha puesto a cocinar? ¿Tiene fiebre o qué?

-Anda, entierra el hacha de guerra, ¿Vale?

-Sí, mamá.

Me despego las sábanas. Veo la cama de Kya hecha.

-¿Eh? ¿Y Kya?

-Está despierta ya. Se ha levantado hace un rato. Ya está desayunando.

-Oh, vaya. Qué ímpetu por unas tostadas quemadas y un vaso de leche pasada.

-¡Kylie, qué mala eres! ¡Encima que tu padre cocina por primera vez en su vida!

-Tú lo has dicho.

Salimos de mi habitación.

-Buenos días, dormilona.

-Hola, Kya. ¿Viejo Hyde?

-Decidido. ¡Hoy no desayunas!

-Ay, no, otra vez igual. Anda, ve a lavarte la cara, hija.

Obedezco. Instantáneamente me siento más despierta.

-Mira, te he preparado un chocolate caliente y unos huevos fritos con panceta. ¿Te gusta o la señorita prefiere caviar?

-No, me basta. Total, yo no sé hacerlo mejor.

Intento tener el resto del desayuno en paz. Estaba bastante bueno, cosa que me ha sorprendido. Después me cepillo los dientes y me visto.

Estamos un buen rato empaquetando cosas cuando me acuerdo de Francine. Kya me encubre y me escabullo a su casa.

-¡Hyde!

-Buenas, Francine.

-Dime, ¿Has encontrado algo?

-Pues sí. Aquí tiene.

Le doy el libro de contabilidad, la placa ovalada de policía y la foto de Hugh Speck.

-Creo que con esto podrá demostrar que Hortense es tan corrupta como su padre.

-¡¿Dónde has encontrado esto?!

-En un cuarto secreto donde Cóndor vendía las joyas robadas.

-¿Un cuarto secreto?

-Es lo que he dicho. ¿Cree que le servirá?

-Esto es exactamente lo que necesitaba para desbancar a Speck. Gracias, niña.

-¡No me llame "niña", hágame el favor!

-El resto es cosa mía, tranquila.

-Dígame, ¿A dónde piensa mudarse?

-¿En serio quieres saberlo? Pues no tengo otra familia que mi anciano abuelo, así que supongo que me iré a vivir con él a Idaho.

-¿Idaho?

-Sí, vive allí con un viejo amigo. Estoy segura de que me hará un hueco después de que haya alertado a todo el mundo sobre Hortense.

-Me alegro.

La vieja me sonríe. Yo le hago igual.

-Ahora, si me perdonas, me tengo que ir. Que te vaya bien.

Francine cierra la puerta. Pues nada, tengo el presentimiento de que la mayoría absoluta no le va a servir a Hortense para librarse de esto. He estado pensando, y ya que nos vamos, podría despedirme de los vecinos. Supongo que es lo mínimo, después de toda la vida.

-Los que están más cerca son los Jeunets.

Llamo al 305. Los tres hermanos me abren.

-¡Hola, Kylie!

-¿Qué tal vais con la novela?

-Bien, tirando.

-¿Y la máquina?

-Lo hemos estado pensando, y nos la vamos a llevar a nuestro nuevo piso.

-¿Cuándo os marcháis?

-El día 29.

-Es una pena irse de aquí. Me gusta este piso.

-Y os echaremos de menos a todos.

-Igualmente. Por eso venía.

-¿De verdad?

-¡Oh, qué amable!

-Gracias por molestarte.

-No hay de qué, chicos. Espero que vuestra novela tenga mucho éxito, pero tenéis que enviarme mi parte de derechos de imagen.

-Espera sentada. Tal vez nunca tenga éxito, pero esperamos lo contrario.

-Oye, Kylie, dijiste te gustaría leerla.

-Y por eso, queríamos pediros un favor tanto a Kya como a ti.

Ahora hablan los tres a la vez.

-¿Podrías ser las primeras en leer la novela cuando esté acabada?

-¿En serio?

-¡Claro! Te iremos a visitar a tu casa nueva.

-Y allí os daremos la primera copia.

-¿A dónde te vas a mudar?

-Aún no lo sé, pero tengo vuestro teléfono. Cuando lo sepa, os llamaré.

-¡De acuerdo!

-¡Que os vaya todo muy bien!

-Mira, te firmaremos en la agenda.

Los trillizos cogen la primera página de mi agenda y la llenan con sus firmas. "Amelie, Geneviève y Raphael, los Jeunets 'xD'" me han escrito.

-Gracias, chicos.

-¿Nos podrías dar tu firma?

-Sí, nunca la hemos visto.

-Y la podríamos usar en la novela….

No hace falta decir nada: cojo el boli que tengo junto a la agenda y firmo en un papel que me tienden los Jeunets. "Muchos recuerdos, Kylie"

-¡No entiendo cómo puedes escribir así de bien con la izquierda!

-¡Sí! ¿Cómo lo haces?

-¿Tienes algún truco?

-Eso es un secreto que no cuento a nadie.-Me río.

Los Jeunets me dicen adiós con la mano y cierran la puerta. Yo vuelvo al segundo piso, y llamo a la puerta de Mark.

-Oh, hola, Kylie.

-Hola, Mark. ¿Qué tal? Supongo que preparándote para ir a la estación.

-Sí, exacto. Todo depende de Ely y Regina. Espero poder fiarme de su palabra.

-Espero que te vaya muy bien. No te preocupes, conseguirás librarte de esa gente.

-Gracias, muchas gracias, Kylie. Por todo digo. Ahora, si no te importa…

-Antes de eso, ¿Podrías firmarme aquí? Para tener un recuerdo.

-No hay problema.

Mark coge un boli y firma con delicadeza.

-Espero que te sirva. Hasta siempre, Kylie.

Mark cierra la puerta. Quiero ir a preguntar a Sue y Tommy, pero Kya sale de casa y me indica que entre, así que obedezco. Para cuando he entrado, hay un montón de cajas en el suelo, y algunas maletas, me imagino que llenas.

-Vamos, Kylie, hemos de llevar todo esto al coche.

-¿Todo? Pero si no hay nada. ¿Nos vamos ya? Creía que no…

-Para tenerlo, más que nada. Después es una lata….-se escusa mi madre.

Pues nada, cojo mi maleta y un par de cajas y miro al interior de la casa vacía por última vez. Una sensación de nostalgia y tristeza de lo más desagradable me invade el alma.

-¿Kylie? ¿Estás bien?

-S-sí, lo siento, Kya. Vamos.

Cierro la puerta tras de mí y guardo la llave en el bolsillo. No voy a deshacerme de ella, aunque no creo a la señora Patrice le importe. Total, lo van a derribar… Ay, no… Solo de pensarlo me siento mucho peor de golpe.

Bajamos las escaleras como podemos (de lo cargados que estamos) y lo dejamos todo en la entrada. El coche está enfrente, y le va a tocar a mi viejo cargarlo (por supuesto, no voy a ponerme a cargar cosas)

-¡Anda, hola!

-¿Ya os vais?

Son Tommy y Sue. Bajan por las escaleras cada uno con una guitarra enfundada.

-No, no nos vamos. Solamente estamos cargando el coche.

-Oh, bueno. Nosotros nos iremos ya mismo…-Anuncia Tommy.

-Tío, estoy súper-triste. ¡No quiero marcharme de este sitio!-solloza Sue.

-Ah, por cierto, ¿Me firmáis aquí?

-¿Eh? ¿Para qué? ¿Es una especie de libro de firmas? Lo digo porque están todos…

-Sí, es algo así. ¿Os importa?

-Claro que no.

Los hermanos Wolf sueltan las guitarras un segundo y me firman la agenda. "Con mucho cariño, para una de nuestras mejores amigas, Tommy y Sue"

-Esperad, ahora vuelvo. Ayer me dejé algo en el Lucky's. A ver si Claire lo tiene…-Tommy abandona la escena.

-Oye, Sue. ¿Ya está todo arreglado con la señora Patrice?

-Pues sí, colega. Nos vamos a una audición para conseguir un curro. ¡Y nos pagan hoy mismo!

-Vaya, eso es fantástico. Seguro que llegáis muy lejos.

-Oye, te noto como cambiada. ¿Estás bien?

-Sí, supongo. Y ahora que lo pienso, ¿No deberías haber firmado como Sue-Ellen?

-Ja, ja, ja, "Sue-Ellen"… ¿Cómo te has enterado?

-Lo dijeron en la radio. Para que veas que es verdad que te escuché.

-¿De verdad? Pensaba que lo decíais de coña… Muchas gracias, colega.

Sue me da un abrazo amistoso.

-Pareceré estúpida, pero no hagas estupideces, ¿Vale?

-Te lo juro por mi madre.

-¡Eh, Kylie!

Claire, Cynthia y Sidney salen del Lucky's acompañados de Tom.

-¿Ya os marcháis?-pregunta Cynthia.

-No, todavía no, creo. Solamente dejamos el coche listo.

-Oh, vale. Pues nosotros también estamos desmontando el bar, por así decirlo…-Declara Sidney, con aire de tristeza.

-Seguro que encontráis otro local….

-Gracias por los ánimos, pequeña. Ahora, deberíamos irnos.

-Claro, Claire. Hasta siempre.

Sidney y Cynthia se adelanta, pero en un momento dado, Claire da media vuelta y me habla con una gran sonrisa.

-Oye, Tommy me ha dicho que estás haciendo un recopilatorio de firmas. ¿Te importa que me apunte?

-No, claro que no. Adelante, Claire.

Claire me firma sin remilgos. "Para una buena amiga, Claire. =D"

-Gracias, Claire.

-Ahora debo irme. ¡Cuídate mucho, Kylie!

Claire me dedica una cálida sonrisa de las suyas y vuelve con sus padres.

-Debéis iros, no quiero que lleguéis tarde a la audición.

-De acuerdo, Hyde. Nos vemos. Y si ya no nos podemos ver, llámame, ¿Vale?

-Eso está hecho, chicos.

-Adiós, Kylie.

Tommy me da un pequeño abrazo y sale por la puerta.

-Adiós, Kylie…

-Chao, Sue. Cuídate mucho.

Sue empieza a salir. Pero después, se da la vuelta. Y veo perfectamente cómo empiezan a brotarle lágrimas de los ojos.

-¡Mierda, joder!

Sue me da un gran abrazo entre llantos.

-¡Vamos, Sue, no te me pongas así!

-¡Te echaré de menos, joder! ¡Es toda la vida! ¡Y tú me has ayudado a ser persona!

-¡Venga ya, yo no he hecho nada! Has sido tú que has madurado. Anda, no te pongas así, que si no a mí me va a dar algo.

Sue cede la presión y se seca las lágrimas.

-Eres una tía de narices, Hyde. De verdad, eres una de mis mejores colegas. Que la vida te sonría, macho.

-Igualmente, Sue-Ellen.

-¡Tú sigue así y retiro lo dicho!

Sue me da otro abrazo y se despide del todo. Después, se va. Y a mí me queda algo dentro que no sé qué es.

Kya ayer nos pidió ir a un sitio. Y ahora nos iremos hacia allí.

-¡Kylie, vamos!-me alerta mi madre.

Salgo al exterior del edificio. De repente, me pongo a mirar al bloque por fuera, y me invaden todo tipo de sensaciones.

-Mira, Kylie, ¿Ves esa ventana? Esa es nuestra casa…-Me señala mi padre.

Al oír eso, me da la sensación de oír un cristal roto.

-Yo… Ahora vuelvo, ¿Vale? Creo que me he dejado una cosa.

Sin esperar respuesta, me adentro de nuevo en el bastimento y subo por las escaleras. Sé de sobras que no me he dejado nada, pero necesito pasar un rato a solas en mi casa. Por última vez.

-Mi casa… Mi hogar.

Cuando abro la puerta y veo todo vacío, sin muebles, y sin nada, el piso desnudo, me siento alicaída. Poso mis pies hacia el interior. Y todo tipo de recuerdos circulan por mi mente. Muchos de ellos de mi infancia. Recuerdo lo mal que me he sentido a veces… Siempre que me he sentido triste… Y siempre que se me pasaba… Siempre que jugaba… Que pintaba… Que hacía trastadas… Que crecía…

Parece que me puedo ver, de pequeña, y oigo mi voz, enfadada, contenta, normal, triste…

El último vistazo es para mi cuarto. Al verlo también desierto, sin mi cama, mis muebles, mi armario, mis cosas, mi esencia… No la veo a lo "Kylie". Y lo odio. Porque es MI cuarto. Y de repente, otros recuerdos se reflejan en mi memoria. Cada día que me miraba al espejo, que me veía diferente cada vez…. Y cuando me relajaba escuchando música… Y cuando escribía en mi diario… Sobre todo del día en que escribí que no lloraba nunca. Porque era mentira. Mentí. Para hacerme creer que tenía que ser fuerte y no hacerme la idiota. Pero lloraba. Muchas veces. Cuando estaba sola…

Recuerdo que le preguntaba a mi padre por él. Y una vez, y otra, y otra… Y nunca me contestaba, nunca obtenía mi respuesta, la que yo más quería… Sé que no lo hacía con mala intención hacia mí, porque él es así, pero me desgarraba de tristeza. Y me iba a mi cuarto en silencio. Cogía mi muñeca, la que él lleva siempre, y me echaba a llorar durante un buen rato. Y pensaba siempre que no me quería y que no me apreciaba, porque no me hablaba nunca sobre él. Por alguna trastada, se ponía como una fiera. Y eso me dolía.

Y me veo allí, de pequeña, en mi cama, llorando como una imbécil agarrada a mi muñeca. En el presente, me agarro a la entrada de mi habitación y sin darme cuenta y sin quererlo, las lágrimas empiezan a salir de lo más profundo de mí… Porque acabo de acordarme de la parte de después de las trastadas y los gritos.

Una media hora más tarde, papá llamaba a la puerta, y se disculpaba. Una disculpa algo fría, algo mecánica, pero profunda. Y me llevaba al parque a jugar. Siempre que jugábamos al béisbol, por mal que lo hiciese, él me hacía sentir jugadora profesional, y yo me reía mucho viéndole hacer el memo. Me reía y me reía, sin parar. Y entonces, conseguía mi objetivo. Ver sonreír al viejo Hyde. Lo conseguía. Lo sigo consiguiendo ahora. Pero siempre lo he conseguido aquí… Y ahora lo van a tirar abajo… Todo mi pasado… Abajo… Como caen las hojas en otoño… Así, sin miramientos. Mi hogar… Al traste. No quiero marcharme del único sitio en el que me siento a gusto realmente.

La puerta se abre. Lo sé por el crujido. Sé quién es, y maldigo por ello. Justamente ahora, que estoy tan mal…

-Me lo imaginaba. Realmente me lo imaginaba.

Sigo a lo mío. Y no paro de llorar.

-Anda, ven aquí.

Papá y yo nos damos un abrazo muy fuerte, pero yo sigo llorando.

-Escucha, sé que no quieres irte de aquí, pero has de ser fuerte.

-¡Pero este es mi hogar! ¡No quiero irme de mi hogar!

-Te equivocas. Este cuchitril no es tu hogar. Tu hogar es la familia. No importa el sitio, siempre que estemos toda la familia, seguirá siento tu hogar…

Tiene tantísima razón. Pero la verdad no es tan fácil de asimilar.

-¿Ves cómo me has puesto? ¡Ahora el memo soy yo!

-Siempre has sido tú el memo, Hyde…

-Oye, sin pasarse, ¿Eh?

De repente, me viene otra trastada a la cabeza. Pero no una pasado, una que voy a hacer en un futuro muy próximo… Ahora mismo, tal vez. A ver si sacamos hierro al asunto.

-¿Papá?

-Dime.

Empiezo a esbozar una pequeña sonrisa. Mi padre se cree que se me ha pasado. No se imagina que no me río por eso.

-¿Te gusta el nombre "Kylan"?

-¿"Kylan"? ¿Por qué narices me lo preguntas?

-Me ha dicho mamá que te lo pregunte….

-¿Y eso? Qué pregunta más rara…

-Es que…. No sabía qué nombre elegir y quería preguntarte… Como va a ser el hermanito pequeño y eso….

-¿Hermanito de quién?

-¡Pues el mío, hombre! Ah, espera, ¿No lo sabías?

-¡¿Pero qué puñetas?! ¡Esto tiene que ser una maldita broma!

Mi padre se pone a maldecir, y yo me pongo a reír como una loca.

-Espera… ¿De qué te…? ¿Todo era…?

Sigo riendo y riendo.

-¡Huy, ahora sí que me has enfadado! ¡Ven aquí, mocosa!

Mi padre se pone a hacerme cosquillas. ¡No, mierda, mi punto débil! No paro de reír.

Y no me acuerdo del resto, solo de que mi padre me logró convencer de decirle adiós a mi casa. Y así fue. Fue la despedida definitiva del apartamento 202 del edificio Cape West. Este sitio tiene tanto que decir de nosotros los Hyde….

Volvemos al coche. Allí están mi madre y Kya, preparadas para el viaje. Yo también ocupa mi sitio e instantes después, el coche arranca. Me despido con la vista de este cuchitril maravilloso.