Habían salido del restaurante después de haberse tomado esa porción de tarta que Regina tanto quería. Emma seguía insistiendo para que le dijese hacía donde se dirigían, pero esta se negaba a hacerlo por lo que prefirió dejar de hablar y fingir estar enfadada.
-Quita esos morros.- Le regañó Regina soltando la mano de Emma para colocarse a su espalda y deslizar sus manos por sus caderas mientras continuaban andando.-Te va a encantar.- Murmuró dejando un pequeño mordisco en el cuello.
Emma no pudo evitar sonreír ante la actitud de Regina. Todavía recordaba como Regina se había negado a besarla en público cuando empezaron a salir, y ahora era ella la que tenía que frenar a la morena para no montar un espectáculo.
-¿Dónde vamos?- Preguntó Emma viendo que seguían caminando sin mucho rumbo.
-Hacía el coche.- Contestó Regina que seguía abrazada a la espalda de Emma.
Las dos se encaminaron hacía allí. Regina abrió la puerta de Emma y de nuevo se subieron para encaminarse hacía la segunda sorpresa que la alcaldesa había preparado para Emma.
M&S
Unos minutos después Regina aparcó el coche delante de un enorme y magnifico hotel que se encontraba en el centro de Boston. Emma se quedó mirando bastante impresionada, se había imaginado que sería algo así pero nunca pensó que Regina habría reservado en un hotel como ese.
Regina abrió la ventanilla y habló con el aparcacoches que allí había, el hombre miró su Tablet y allí confirmaba que la alcaldesa tenía reserva y que además incluía aparcamiento.
-Espérame en la recepción.- Le pidió a Emma dándole un beso en los labios.
Emma no estaba muy convencida, pero prefería no contradecir a Regina en esos momentos, ese lugar era espectacular y jamás podía haber soñado con algo así.
-En el maletero hay dos pequeñas maletas, súbalas a la habitación cuando pueda.- Pidió Regina educadamente al joven dejándole una buena propina.
-Claro, señora.- Dijo entonces el muchacho.
Regina entró rápidamente a la recepción y se encontró con Emma observando fijamente una de las grandes estatuas que había en allí. La morena llegó por detrás y le pasó su mano por la espalda para animarla a acompañarla.
-Esto es magnifico.- Aseguró Emma siguiendo a Regina.
-Y no lo has visto todo.- Contestó entonces esta.
Emma sonrió y cogió la mano de su novia mientras que se encaminaban a la recepción, donde había una joven que estaba mirando demasiado a Regina.
La alcaldesa dio su nombre y la mujer las registro en una de las habitaciones, por petición de Regina no le habían dicho a Emma absolutamente nada. Cogieron la tarjeta que les daría paso a la misma y subieron por el ascensor que le había indicado la recepcionista.
-¿Cuándo has planeado todo esto?- Preguntó Emma cuando estaban en el ascensor.
-Durante esta semana.- Contestó entonces Regina.- Quería darte una sorpresa, quería compensarte por todo lo que ha pasado.
Emma no se pudo contener y se abalanzó sobre Regina apoderándose de sus labios frenéticamente. Un beso apasionado y exigente que solo acabó cuando una pareja mayor subió en el ascensor.
Ambas se separaron algo avergonzadas pero el matrimonio las miró y no pudo evitar sonreír.
-No os preocupéis.- Dijo la mujer con el pelo corto blanco.- Aun recuerdo esos años donde Robert y yo no podíamos quitarnos las manos de encima.- Explicó mirando enamorada a su marido que sonrió también.
-Creó que era yo quién más problemas tenía para contenerse.- Confesó el hombre provocando las risas entras las demás mujeres.
-Vosotras disfrutad, con el tiempo toda esa pasión se convierte en cariño, compañía. El amor carnal para a ser un amor más sosegado.- Aseguró la mujer.
Ambas se miraron y sonrieron, el ascensor entonces se paró y se dieron cuenta de que era su planta. Las dos se despidieron del matrimonio y se marcharon hacía la habitación.
-Aquí.- Dijo Regina pasando el lector de la tarjeta sobre el recetor. La puerta entonces sonó y se abrió.
Regina se colocó detrás de Emma y tapó sus ojos con las manos. Emma se resistió un poco pero la morena fue muy persuasiva así que al final se dejó hacer.
Lentamente las dos entraban en la habitación, Regina estaba muy contenta de como había quedado. Había dado instrucciones por teléfono pero no sabía si conseguiría lo que deseaba.
Le quitó las manos de los ojos y Emma los abrió lentamente quedando alucinada con todo lo que allí había. Era una habitación enorme, la cama de matrimonio podía albergar a más de cuatro personas cómodamente, esta estaba cubierta de flores y globos, además había una botella de champan enfriándose y dos copas.
El gran sillón mostraba también varias flores y en la mesita que tenía había una gran cesta de bienvenida, llena de chocolates y varias cosas más. Una música ligera salía de la pared que había al lado de la cama, al parecer los altavoces estaban integrados en la pared.
Además había una enorme pantalla de televisión que simulaba las llamas de una chimenea.
-Esto es magnífico. - Aseguró entonces Emma.
-¿Te gusta?- Preguntó Regina que vio las maletas colocadas ya en la puerta que daba al baño.
-Sí, ¿Cómo no iba a gustarme?- Preguntó entonces Emma.
Regina sonrió y dejó su vestido caer al suelo, quedando tan solo con una sexy lencería negra y sus altos tacones también negros. Emma se relamió sin poder evitarlo, ese cuerpo era su gran perdición y lo sabía.
Lentamente se acercó a Regina y la obligó a girarse, sus cuerpos chocaron fuertemente, un gemido nació en las dos. La morena deseaba dar rienda suelta a esa pasión que se había contenido pero decidió relajarse, quería seguir con sus planes.
-Dejemos esto para después.- Murmuró dejando un beso en los labios.- Vamos a ir al spa.- Dijo para explicarse.
Aunque Emma no le estaba haciendo mucho caso, sus manos ya estaban acariciando el culo de Regina que solo estaba cubierto por la suave lencería.
-Emma…- Le pidió Regina que sabía que no aguantaría demasiado.
-No tengo ropa para ir al spa.- Murmuró mientras besaba el cuello de la morena y la acariciaba posesivamente.
-Tienes una maleta ahí.- Dijo la alcaldesa separándose de ella y señalando la maleta.
-¿De donde ha salido?- Preguntó sin entender nada.
-La he traído yo.- Contestó con una sonrisa triunfadora.- Tenías ropa en la mansión así que simplemente he elegido lo que te podría ser útil.- Aseguró Regina que abría su maleta sobre el sillón, no quería estropear la decoración de la cama todavía.
Emma alzó una ceja y abrió su maleta dándose cuenta de que había varias camisetas, una camisa muy bien doblada además de un par de pantalones. Al mover esto se encontró con algo de ropa interior y un bikini negro que había dejado en la mansión.
Regina había pensado en todo y eso solo podía hacer que su corazón se hinchase de orgullo y de amor. Esa mujer era increíblemente perfeccionista y eso le gustaba.
-¿No podemos aprovechar esta habitación?- Preguntó Emma mirando como Regina sacaba también su bikini.
-Lo haremos, pero primero iremos al spa.- Contestó Regina. Había pedido al hotel que cerrasen una de las piscinas además de una sauna para ellas solas.
Deseaba aprovechar ese tiempo con Emma, y no quería desperdiciar el spa. Sabía que las dos disfrutarían de eso.
M&S
Ambas se vistieron y salieron hacía el spa. El hotel les había dejado un par de albornoces así que simplemente se los pusieron, la morena había dejado elegir a Emma lo que querían hacer primero. A parte de la piscina y la sauna había contratado un masaje para ambas. Emma decidió que primero recibirían ese masaje, así llegarían mucho más relajadas a la sauna.
¿Os ha gustado? Espero vuestros comentarios.
Sé que estamos a punto de llegar a los 500 comentarios y que suelo hacer doble actualización, pero no sé si tendré internet durante unos días. Aun así intentaré dejaros otro capítulo esta noche.
Gracias por la paciencia.
