Disclaimer: Ningún personaje de Naruto me pertenece. Obviamente.
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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Yo muy feliz de que el capítulo anterior les haya gustado, me quedo conforme sabiendo al menos eso. Y, bueno, acá estoy subiendo el capítulo 42, que espero también este a la altura de sus expectativas. Y ahora vuelvo a ser redundante, perdonen por eso, pero realmente quiero agradecerles -no porque lo considere una obligación sino más bien como un gesto de devolución hacia ustedes-; a todos quiero decirle gracias por molestarse tanto en seguir la historia, que desde mis humildes conocimientos de escritura, escribí y; más aún, gracias a todos por hacerme saber lo que piensan y dejarme ver que, al menos, hay alguien que disfruta d esta historia. ¡Gracias! ¡¡Nos vemos y besitos!!
Grietas
LII
"Aburrido"
Durante el resto del sábado y el domingo encontró gran dificultad en concentrarse, se suponía que al día siguiente rendirían, finalmente, la parte escrita del examen Jounin pero eso no ayudó en absoluto. Tampoco supuso un alivio como debería serlo para él, después de todo Shikamaru nunca había querido tomar –al menos no por iniciativa propia- el examen. Aún así se encontraba absurdamente desconcentrado, disperso y distraído. Había intentado leer algún libro, en forma de repaso, para el examen pero sólo había logrado leer correctamente un único párrafo del cual al los siguientes cinco minutos ya no recordaba nada. Era irracional. Él no dejaba que nada afectara su concentración, su capacidad racional. Hasta el momento había estado seguro que nada podía opacarla, pero ahora empezaba a tener serias dudas.
Nunca había tomado en demasiada consideración su situación con Ino, no más de lo habitual. Ino, en su opinión, seguía siendo problemática, absurda, despreocupada e impulsiva. Todo lo que él no era, ni deseaba ser. La muchacha era todo aquello de lo que él huía. Entonces no entendía el porque de su turbación. No tenía sentido el que su mente vagara por lo sucedido la mañana anterior. Eso quería creer.
—Hasta cuando no está lo alborota todo —se quejó en voz alta contemplando la página delante suyo. Un largo y tendido suspiro escapó sus labios cuando intentó retomar su lectura. Frustrado, cerró el libro de golpe. Intentar concentrarse era en vano.
—Realmente es problemática —recostando su espalda contra el respaldar de la silla cruzó los brazos detrás de su cabeza, contemplando con expresión aburrida hacia delante. Sólo el blanco de la insípida pared frente a él reflejaba su mirada.
Finalmente rendido, se puso de pie, tomó una rápida ducha –intentando despejarse, si bien brevemente-, se vistió para dormir y se escabulló debajo de las sábanas. Aún allí los pensamientos constantes lo acompañaron y lo hicieron hasta que finalmente perdió la conciencia.
Al día siguiente, despertó con el tintineo insoportable del reloj despertador al lado de su cama y los pensamientos aún allí; arraigados, firmes. Fastidiado, se incorporó y observó la habitación. Todo permanecía tal cual lo había dejado la noche anterior, los libros apilados sobre el escritorio junto con algunos pergaminos y un lápiz abandonado aquí y allá. Nada fuera de lo normal.
Se vistió, quizá más rápidamente de lo normal, acomodó su habitación brevemente y se marchó hacia la cocina en busca de algo para desayunar. Afortunadamente había repuesto los vacíos de su heladera el sábado por la tarde. Preparó un café fuerte, lo bebió sin prestar demasiada atención y se marchó. Cerrando al salir la puerta con llave.
Al bajar las escaleras se sorprendió de ver a su amigo esperándolo, con una sonrisa.
—¿Chouji? —el castaño asintió.
—Buenos días, amigo.
Desconcertado, respondió —Eh... Buenos días. ¿Qué haces aquí?
El robusto muchacho se encogió de hombros —Hoy es el examen escrito, pensé que sería buena idea que fuéramos a la academia juntos. Se lo sugerí a Ino pero dijo que tenía algo que hacer antes y que nos vería allá —tras oír lo último algo en el interior del moreno se agitó, Chouji continuó—. ¿Crees que esté viendo a alguien nuevo?
Shikamaru se encogió de hombros, ignorando deliberadamente la incomodidad que el repentino tema de conversación había provocado —Quizá. ¿Quién sabe?
—Tienes razón, Ino es impredecible.
—Y que lo digas... —masculló, más para sí que para su amigo, emprendiendo camino finalmente hacia la academia. Unas cuadras antes de llegar a destino se encontraron con Kiba, Shino y Hinata.
El primero, al verlos, sonrió y agitó el brazo llamando la atención de ambos —¡Ey!
—Buenos días —saludó Chouji al acercarse mientras que Shikamaru se limitó simplemente a hacer un gesto de la mano.
Hinata sonrió gentilmente —Buenos días —su voz como siempre suave y melódica. Shino, por su parte, permaneció inmóvil, observando a los recién llegados en silencio.
Entonces, la Hyuuga, se percató de la ausencia del tercer miembro del equipo 10 —¿Ino?
Chouji se encogió de hombros y Shikamaru frunció levemente el ceño —Dijo que la veríamos allá.
La muchacha asintió débilmente con la cabeza —Oh. Ya veo. Seguro que se esta esforzando mucho.
El Nara sonrió de forma casi imperceptible, considerando que probablemente Ino estaría aún leyendo y releyendo todos y cada uno de los libros hasta el cansancio, con tal de probarse a sí misma y, sobre todo, vencer a Sakura. Después de todo, era una promesa que había hecho —Quizá demasiado.
Chouji rió —Puede que tengas razón. ¿Ustedes están listos para el examen?
—¡¡Claro que sí!! —exclamó Kiba, confiado, sonriendo —Esta vez superaré por mucho más a Naruto. Ya lo verá —la muchacha se removió en su lugar incómoda.
—Yo- yo solo espero poder pasarlo... —murmuró Hinata insegura. Kiba, a su lado, se volteó a verla, colocando su mano en el hombro de ella.
—Que dices Hinata, seguramente te irá bien. Mejor que yo y quizá mejor que Shino —el mencionado simplemente se encogió de hombros.
—¿Tú- tu crees?
—¡Lo sé!. No te preocupes —exclamó, asegurándole. La muchacha asintió algo más tranquila.
—¿Vamos? —dijo finalmente Shino, observando la hora. Si no se apresuraban llegarían tarde. Todos asintieron y retomaron su camino hacia la academia, durante el cual Kiba intentó confortar a Hinata una y otra vez y Shikamaru permaneció en completo silencio. Pensando la mejor forma de abordar el problema en que se encontraba metido, gracias a Ino.
Finalmente, y tras caminar aproximadamente 15 minutos, llegaron. Los cinco caminaron directamente hacia el aula y se ubicaron en sus respectivos asientos. Junto a Shikamaru se encontraba el asiento vacío de Ino. Chouji pareció también desconcertado al ver esto.
—¿Quizá no venga? —sugirió. El moreno negó con la cabeza. Ino nunca perdería un desafío sin siquiera luchar, sin siquiera intentarlo. Menos aún darle la satisfacción a Sakura de no presentarse—. Supongo que tienes razón... pero ella no suele ser impuntual. ¿Recuerdas como se enfadaba con nosotros por llegar tarde a los entrenamientos con Asuma-sensei?
—Si, era realmente problemático tener que oírla gritar durante media hora por algo tan tonto como eso.
—Es extraño en Ino. ¿Le habrá sucedido algo? —el moreno, incómodo, se removió en su asiento.
—¡Nah! No lo creo... —replicó pero su voz sonó aún menos convincente de lo que hubiera deseado. Afortunadamente, su amigo no lo notó.
En ese instante, Sakura, quien se encontraba sentada frente a ellos, volteó a verlos. Sorprendida de encontrar el asiento de su amiga y rival vacío —¿Dónde demonios se encuentra esa cerda?
Ambos se encogieron de hombros —No lo sabemos.
—Más le vale aparecer o me aseguraré de buscarla y traerla yo misma hasta su lugar —la puerta se abrió entonces e ingresó al aula la mencionada, sonriendo socarronamente a la pelirrosa. La cual en respuesta se cruzó de brazos, sonriendo discretamente.
—Menos mal que llegaste, cerda.
—No me lo perdería por nada, frente de marquesina. Aún tengo que obtener una calificación mayor que la tuya.
—¡Ja! Dudo que puedas hacerlo.
La rubia se dejó caer en su asiento, sin apartar la mirada de su amiga, sin siquiera saludar a sus dos compañeros de equipo —Ya veremos eso.
—Seguro.
Chouji decidió intervenir, dudoso —Eh... Ino.
—¡¿Qué?!
—Buenos días —la joven muchacha agitó su brazo restándole importancia.
—Si, si, claro. Buenos días.
Chouji, frustrado, se enderezó en su asiento. Cruzándose de brazos —Eso no fue muy amable de su parte.
Shikamaru asintió, contemplándola fijo, sin siquiera apartar la mirada de ella por un solo segundo, pero Ino continuaba evitando su mirada, quizá, deliberadamente —Fue como volver al pasado, cuando teníamos 12.
El Akimichi asintió —Ino era mucho menos amable con nosotros en ese entonces.
—Al parecer, aún lo es —murmuró tomando un pequeño trozo de papel, discretamente, garabateando unas palabras y pasándoselo a Ino. Esta lo tomó, aún sin mirarlo a él, y lo leyó. La breve nota leía; Deberíamos hablar.
Por un instante lo miró directamente a los ojos antes de abollar el papel descaradamente en el rostro de él y arrojarlo a un lado, respondiendo claramente: No.
Shikamaru iba a decir algo pero, afortunadamente para ella, Ibiki ingresó al aula dando por empezado el examen. Cuando hubo entregado todas las preguntas a todos y cada uno de los presentes, explico el sistema de calificaciones –similar al del examen de prueba-, advirtió que quien copiara sería expulsado del aula y sancionado y dio un total de 45 minutos para resolver las preguntas. Tras haber dicho todo lo necesario, todos empezaron. Siendo las primeras en comenzar a escribir Ino y Sakura, seguidas de Shino y Hinata, luego Chouji, Kiba y Naruto –quienes parecían dudar de saber las respuestas - y por último él, quien permaneció los primeros 15 minutos observando a Ino presionar la mina del lápiz sobre su hoja fervientemente. Una y otra vez. Abocada completamente a realizar el examen.
Era absurdo pensar que pudiera estar enfada con él, y aún así, sin saber porque, la idea atravesaba su cabeza una y otra vez. Ino había deliberadamente evitado todo contacto con él. Su reacción de antes había sido algo agresiva y no parecía tener intenciones de hablar con él. Y aunque él tampoco apreciaba la idea de hacerlo era algo que sabía debían hacer. Pero ella parecía no querer saber nada con él. Tonto, considerando que había sido ella quien lo había besado a él. Aunque, al fin y al cabo, se trataba de Ino. No resultaba tan extraño considerando la sucesión de los hechos. Sólo ella podría enfadarse, no hablarle por dos semanas, aparecer una noche en su casa para insultarlo y luego al día siguiente besarlo para luego huir. Absurdo, si, pero en absoluto extraño tratándose de la rubia. Quizá, solo debiera intentarlo luego, más tarde. Hablar con ella, eso era.
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Pasados los 45 minutos se encontraban finalmente saliendo de la academia y aún no había tenido la posibilidad de hablar con Ino, algunos –como Naruto y Kiba- quejándose constantemente de lo difícil que había sido el examen. Chouji, quien caminaba a su lado, hablaba con Hinata sobre las preguntas aunque la muchacha parecía prestar más atención al rubio que caminaba delante de ella que al Akimichi. No que al castaño le importara realmente, de hecho no parecía darse cuenta pues seguía hablando sin parar. Ino caminaba unos metros más adelante con Sakura, pero cuando la segunda se apartó Shikamaru aprovechó para acercarse.
Ino no pareció muy feliz de verlo —¿Qué? —espetó.
Él la miró desconcertado —¿Estás enfadada conmigo? —ella lo ignoró y continuó caminando, libros en mano—. Mujer problemática ¿Ahora que hice?
—Te dije que no quería hablar, Shikamaru —respondió tajante con la mirada al frente.
—Estás enfadada —aseguró, aunque aún no estaba seguro de que fuera con él—. ¿Por qué?
Finalmente, ella se detuvo en seco, volteando su rostro hacia el del chico. Clavando sus profundos e intensos ojos cobaltos en los marrones de él. Su mirada reflejaba algo que en el instante no pudo descifrar, algo en la expresión de ella le decía que Ino intentaba con todas sus fuerzas no decir palabras de las que fuera arrepentirse más tarde. Hasta que decidida y con las palabras adecuadamente elegidas murmuró, en un casi susurro —Eres aburrido —y las palabras impactaron en él de lleno.
Permaneció de pie en el corredor, viéndola marcharse y viendo a los demás pasar a su lado, rozando su hombro de vez en cuando, pero no se movió. Simplemente la observó desaparecer entre la multitud con el ceño fruncido. No tenía sentido, lo que había dicho, contradecía sus actos y aún así lo había hecho, lo había llamado aburrido. Algo en lo que no valía la pena perder el tiempo, algo fastidioso y quizá obsoleto. Seguro, en contadas ocasiones lo había llamado de esa forma y él nunca se lo había tomado personal, pero claro esas ocasiones eran considerablemente diferentes a la actual en la que se encontraba. El contexto de la frase había sido diferente, y eso lo cambiaba todo. Por pequeño que ese cambio fuera.
