Nada de lo que aparece aquí me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Un simple detalle
En su cabeza no paraban de resonar las palabras de Voldemort y de Dumbledore, algo las unía, el peligro. De estar Dumbledore en lo cierto, si los planes de Voldemort estaban encaminados con ese libro la gente apuntada en el estaría en peligro. ¿Pero qué es lo que quería? O mejor dicho ¿a quienes quería? El director había señalado un círculo más específico, la profecía. Lo que reducía la lista inmensamente a personas nacidas en Julio, para ser más exactos a finales de Julio. ¿Pero cómo estar tan seguro? A el mismo no se le había pasado por la cabeza relacionar esa misión que le había encomendado el señor tenebroso con aquella profecía que escucharon en Hogsmeade. Era de locos, no, no podía serlo. Pero... ¿y si lo era? Al fin y al cabo quien mejor conocía lo que podía estar dentro de esa malévola mente era el director de Hogwarts, pero eso no significaba que estuviera acertando. Definitivamente su mente era un hervidero de ideas, una lucha continua desde que Dumbledore pronuncia esas palabras y el había salido del despacho, tratando de buscar una alternativa a ellas. ¿Pero y si estaba en lo cierto y se trataba de algo relacionado con personas apuntadas en el registro de ese libro? ¿Por qué demonios Voldemort querría saber algo así? Severus no entendía en absoluto nada de aquello, ahora mismo solo quería descansar, o por lo menos intentarlo, algo que parecía no iba a resultarle tan fácil como él pensaba. Nada más encontrarse frente a la puerta de su despacho una mano le toco el hombro e instintivamente reacciono sacando su varita y apuntando a la persona.
-¡Severus soy yo!-se apresuro a decir la otra persona alejándose de el unos pasos por miedo.
En cuanto reconoció el color de sus ojos se tranquilizo y retiro la varita de su cara, miro a ambos lados del pasillo asegurándose que nadie les veía, abrió la puerta y dejo hueco para que pasara. Dio un último vistazo al exterior y cerro sellando el despacho con un conjuro.
-¿Se puede saber qué te pasa? Casi me hechizas. He sido sigilosa para que nadie me escuchara pero de haber sabido tu reacción anuncio mi presencia con una lechuza.
-Si dejaras de ser una irresponsable saltándote decenas de normas por estar deambulando por los pasillos...
-No deambulo por los pasillos, sabes perfectamente que he venido a verte-ambos estaban de pie pero separados por una gran distancia la cual ella acorto tras decir eso-¿Acaso ahora te molesta? Que yo recuerde me he saltado esas normas más veces y nunca te ha molestado.
Se encontraba tan tenso que ni siquiera el abrazo que ella le daba conseguía relajarle, cuando Sidney beso sus labios le costó devolverle el beso aunque finalmente cedió durante unos segundos hasta que ella se separo de él.
-¿Qué te pasa?-le dijo dulcemente ella, podía ver la preocupación y el cariño reflejados en el tono miel de su mirada.
-Nada, es solo que...lo de siempre, demasiado trabajo, mucha ineptitud y poco tiempo, ya sabes cómo me exaspera eso.
Ella seguía abrazándole pero retiro una de sus manos para colocarle uno de los mechones de su lacio cabello negro tras la oreja.
-Puedes con ello, estoy segura-le respondió con una sonrisa.
El trato de devolvérsela aunque probablemente habría quedado solo en una mueca.
-¿Que tal tu?
Sidney enterró su cabeza entre su hombro y su cuello y soltó un largo y profundo bufido.
-¿Si me quejo me quitarías puntos?-pregunto ella irónicamente.
El acaricio su pelo con ternura tratando de reconfortarla.
-Probablemente te descontaría diez o quince puntos por ello-ella rio ante el comentario.
Levanto la cabeza y su mirada se poso en la ropa de Severus, esa no era la ropa habitual que el solía llevar, una mirada de extrañeza surco su rostro y se detuvo a examinarla.
-Severus ¿has salido?
-¿Cómo?
Ella retiro un poco la capa negra por el hombro y contemplo que su habitual túnica pulcra y negra había sido sustituida por otro atuendo, como si de ropa de lucha se tratara, con detalles grabados. Su mirada se encontró con la de Severus y por su rostro supo que ocultaba algo.
El se soltó de su abrazo y con una mano cubrió su atuendo con la capa. Ella le observo de pies a cabeza, se dio cuenta de la suciedad que traía, tanto en las botas que llevaba ahora como en la capa. Si, había salido. La cuestión era ¿dónde y a qué? Se planto frente a él con los brazos cruzados esperando una respuesta.
-No he ido a ningún sitio-contesto gélidamente el.
-¿Seguro? La suciedad en tu...nueva ropa dice lo contrario.
-Porque no mejor en vez de fijarte en detalles insignificantes como esos te expandes en ampliar los planes con el señor Crouch.
-No cambies de tema Severus, en cuanto a mis planes están yendo a la perfección.
-¿Seguro?-pregunto alzando una ceja-¿Que has conseguido hasta ahora a parte de pasear con el por al castillo?
-¿Perdona?-contesto ella sorprendida e indignada.
-No estoy ciego, ni yo ni medio Hogwarts, los rumores corren y el espectáculo que ofreció esta noche el señor Crouch visitando la mesa Gryffindor es algo que se ha comentado.
Más tranquila por una parte pero aún molesta por otra se acerco hasta donde él estaba, apoyado en la mesa de su despacho.
-¿Prefieres que vaya directamente y le diga Hola Barty, me acerco a ti porque necesito información? Severus por favor, sabes perfectamente que no es precisamente estúpido, mucho menos siendo de Slytherin y por como es el. Le comprendo y sé que es un chico al que le cuesta confiar en la gente, como a mí, no puedo tener gran información en los pocos días que llevamos de amistad de nuevo.
Por su rostro ella sabía que estaba molesto pero eso sin embargo no apartaba de su mente lo que él estaba tratando de esquivar, su atuendo. Era extraño, muy extraño, como si de ropa de gala se tratara, pero a la vez tenia refuerzos que solo tenía la ropa con la que se combatía. ¿Qué hacia Severus con ello puesto? Y sobre todo, ¿a donde había ido con ello? Conocía lo suficiente a ese hombre como para saber que no le iba a decir nada al respecto así que opto por memorizar todo lo que pudo su atuendo tratando de hacerlo disimuladamente.
-No se trata de eso-contesto él.
-¿Entonces?-alzó una de sus cejas como solía hacer el.
-Entonces nada, sugiero que te centres en continuar y avanzar. De lo contrario Dumbledore...
-¿Dumbledore qué?-dijo ella sarcásticamente-¿Me expulsara? Al cuerno con el Severus, haces demasiado caso a todo lo que él dice o deja de decir.
Severus la miro extrañado y ella estaba tan cansada de esa situación que lo único que quería era dejarlo ahí. Esa noche ninguno de los dos iba a ceder, mejor abandonar esa situación a terminar peleados.
-Será mejor que me vaya, solo quería verte un rato pero...parece que no he escogido la mejor noche-con mucho pesar y cansancio se dirigió a la puerta-Hasta mañana.
Salió rápidamente, tanto que no se percato en que el había dado varios pasos para detenerla y pedirle disculpas por su actitud. Tan solo cerró tras ella y se marcho de allí, pero no se dirigió a la torre Gryffindor, sino a pasear. Quería relajarse, si se iba directa a la cama no iba a conciliar el sueño, como mucho se pasaría dando vueltas en la cama toda la noche.
Sin importarle las consecuencias de ello salió a los terrenos del castillo, la noche estaba muy calmada, demasiado. Solo se oían sus pasos y algún que otro ruido proveniente del bosque prohibido. Se acerco a paso lento hasta la orilla del lago y se sentó. Trataba de mirar al horizonte y calmar sus problemas al igual que ese paisaje la tranquilizaba a ella.
Por la mañana un cuchicheo cercano la despertó, con pesar fue abriendo lentamente sus ojos y al lado de su cama se percato de que estaban todas sus amigas. Sin entender muy bien que pasaba tan solo se limito a sentarse en la cama y mirar.
-Si a mí un chico me regalara algo así me derretiría-comento Helena.
-La cuestión es que no te las regalan porque no quieren que lo hagas-le contesto Romina.
-Inmadura-le respondió su amiga.
Sus amigas se encontraban de espaldas a ella pero se dio cuenta de cómo se pasaban algo.
-¿Que es lo que escondéis?-dijo al fin Sidney.
Las chicas se giraron y vio como en los brazos de Helena descansaba un ramo de flores rojas.
-Vaya, vaya, vaya...hasta que te despiertas-dijo Helena-Pensé que me podría quedar con tus flores.
-¿Mis?
-Si-dijo con pena-Toma-le extendió el ramo.
-¿De quiénes son?
-Tiene un pergamino pero esta hechizado-respondió Helena mostrándole su mano con unas marcas rojas y unas pústulas violetas-Al parecer tu admirador se ha encargado de que solo tú sepas quien es.
Sidney recogió las flores con una sonrisa en su cara y con algo de miedo toco el pergamino, al ser la destinataria no le hizo nada. Sus amigas estaban frente a ella, esperando por conocer el contenido y sobre todo la identidad del admirador. Las miro con algo de nerviosismo.
-Podríamos dejarla a solas-dijo Romina-No quiero endulzarme con tanto romanticismo.
-Ey yo quiero saber que pone, me lo he ganado-contesto Helena mostrando su mano.
-Vamos.
Romina cogió a su amiga y la saco fuera de la habitación dejándola sola. Tomo el rollo de pergamino entre sus manos y lo fue desenrollando.
"Que mejor manera de despertar para una preciosa flor que rodeada de sus iguales. El aroma de estas rosas me recuerda al de tu pelo, iluminado bajo el sol en medio del campo. Un simple detalle.
Barty."
Sorprendida por el gesto su sonrisa seguía en su rostro. Se acerco el ramo para olerlo y conjuro un jarrón para depositarlas. Lo lleno de agua y lo situó al lado de su cama, no sin antes coger una de las flores y guardarse el pergamino.
Bajo a desayunar con una enorme sonrisa por fuera y algo de temor por dentro. Estaba contenta por el detalle que el había tenido, pero por otra parte no era un detalle de la persona que esperaba. Severus. Le vería en el comedor, y lo más probable es que no le dirigiera la palabra, ni tuviera una mirada y mucho menos un gesto con ella. Nada. Mientras que con Barty no había hecho falta absolutamente nada para que él tuviera un detalle, con Severus ni teniendo discusión los había. No podía amargarse, o por lo menos no podía dejar que los demás la vieran amargada, con la mejor de sus sonrisas y con su pelo adornado con una de las flores del ramo, camino por el gran comedor a la espera de ver a Barty y darle las gracias.
Poco tuvo que esperar para hacerlo, en cuanto camino entre las mesas vio un grupo de chicos que estaban charlando entre ellos y reían. Con porte elegante en medio de todos ellos se encontraba el, quien tenía una sonrisa en su cara y sus facciones se mostraban más afiladas. No quería interrumpirle así que se quedo a unos metros de el, mirándole casi hipnotizada, no se podía negar lo atractivo que era, tenía un encanto que hacía casi imposible no mirarle. El gesto arrogante le daba un toque de distinción por encima de los demás. Pero antes de que pudiera marcharse Barty la vio y su sonrisa se agrando, el resto de chicos observaban la escena y lo único que hizo el fue un gesto con la mano para que se acercara hasta donde estaban ellos. Sorprendida pero decidida se acerco hasta ellos bajo las miradas inquisitivas de muchos Gryffindors.
-¡Buenos días!-saludo educadamente a todos dirigiendo su mirada a todos los chicos y terminando de fijar su vista en el.
Barty tomo su mano derecha y se inclino ante ella dejando un beso en su piel.
-Buenos días-dijo con voz amable.
-Tan solo venia a saludarte y darte las gracias-señalo su pelo adornado con la rosa-Es muy bonito, no me lo esperaba.
-No es nada, como te dije solo un detalle. Uno de los muchos que te aseguro tendré contigo.
Le sonrió con facilidad.
-Bueno, tan solo era eso...os dejo, espero que tengáis un buen día...
-No, no hace falta que te vayas-sostuvo su mano con algo más de fuerza entre las suyas.
Le miro extrañada y se dio cuenta de las miradas entre sus amigos dirigidas hacia él, no parecían estar contentos con la invitación de él.
-En serio, no quiero ser una molestia, estoy segura de que tendréis cosas de las que hablar...
-Cosas que podemos hablar contigo presente, complácenos con tu presencia.
Miro a los chicos y vio como Barty les lanzo una mirada segura, como si de su jefe se tratara y estuviera lanzándoles una orden que tenían que acatar. El rostro de los chicos se fue relajando y comenzaron a ceder. La dejaron un hueco a su lado y poco a poco se fueron sentando a su alrededor. Con amabilidad Barty la ayudo a sentarse en la mesa Slytherin. Si su padre, el gran idiota y arrogante James Potter e incluso su amigo el famoso Sirius Black, vieran esa escena, la cara que pondrían se asemejaría más a alguien que acaba de ver una Banshee.
-Bueno, en nombre de todos quiero darte la bienvenida a la mesa Slytherin, estamos encantados de tenerte desayunando con nosotros, ¿no es cierto?-dijo Barty mirando al resto.
Todos asintieron pero sin duda la miraban con cierto recelo, muchos comenzaron a desayunar y dejaron de mirarla pero sentía la mirada de muchos otros, totalmente fija en ella, como quien tenía una amenaza a su lado y esperaba que en cualquier momento estallara. Desde luego muchos no se fiaban de ella y su principal objetivo ya no era ganarse solamente la confianza de él, sino la de sus amigos.
Mirando la escena desde la distancia se encontraban sus amigas, quienes no entendían que diablos hacia su amiga sentada en la mesa de los eternos rivales. Helena tan solo pensaba que se debía a que su amiga estaba con ese chico de Slytherin. Romina, quien sabía más cosas que su amiga era la que tenía más dudas. Sabía que su amiga estaba completamente enamorada de Snape, la pregunta ahora era ¿qué hacía con Barty? Mientras tanto, por la puerta de profesores aparecía el tercero en discordia. Venía dispuesto a disculparse con ella. Tomo asiento en su sitio habitual y mientras se servía el café la busco sin hallarla, fue a través de la mirada de los Gryffindors cuando la hallo sentada en la mesa de su casa. Donde para colmo estaba sentada en el grupo de Crouch mientras este jugaba con su pelo y con una flor que llevaba que la hacía ver más hermosa aún. La mañana sin duda comenzaba bastante mal.
Durante el desayuno lo único que hizo fue mirarla, trataba de que no se notase pero estaba seguro de que habría levantado sospechas. Su mirada insistente no parecía ser lo suficientemente eficaz como para alejarles. Crouch se había topado con su mirada y aún así parecía divertido, ajeno a la amenaza implícita en ella. Acariciaba la cara de la joven, jugaba con su pelo e incluso se acercaba a su oído a susurrarle cosas con las cuales ella estallaba en risas. La sangre parecía hervir por sus venas y la magia parecía estar a punto de explotar, pero sin embargo trataba de canalizar su rabia en una servilleta, la cual estuvo al borde del incendio varias veces. Sabiendo que ser hostil no funcionaba con ella termino su desayuno dispuesto a hacer a que había venido. Salió por la puerta y la espero en el pasillo mientras empleaba como excusa estar vigilando el pasillo.
Sidney tardo en salir bastante y cuando lo hizo estaba acompañada de todo el grupo junto al cual había desayunado, el único que hablaba con ella era el joven Crouch, el resto parecía estar junto a ellos como protectores o como matones, según se viera.
-Señor Crouch-llamo Severus.
Este se paro haciendo que todos los demás hicieran lo mismo.
-Profesor Snape-saludo.
-El profesor Flitwick requiere verle con suma rapidez.
-¿Por qué?
-¿Acaso tengo cara de lechuza? Vaya y deje de hacer preguntas estúpidas-respondió el.
Enseguida todo el grupo se disperso y cada uno tomo un rumbo, dejando a la chica sola frente a él.
-Potter, acompáñeme.
-Tengo clase-respondió ella.
-Me importa muy poco.
-Pues resulta que a mi si, si me disculpa profesor...
Se dispuso a irse pero él la tomo del brazo y la atrajo hacia el suavemente.
-Por favor-susurro el tratando de no montar una escena.
La soltó y esperando que le siguiera comenzó a andar hacia uno de los tapices que escondían un hueco. A los pocos segundos de meterse el entro ella, quien con gesto serio esperaba a que el hablara.
-Solo quería pedirte disculpas, mi actitud de anoche no fue la correcta.
Espero a que ella dijera algo pero no paso nada.
-Quería que lo supieras.
Sidney alzo una ceja y el seguía sin entender que era lo que fallaba.
-Me he disculpado, se supone que tú deberías aceptar mis disculpas.
-¿Sabes? Das muchas cosas por supuestas, no entiendo tu actitud-le miro y el seguía sin comprender-¿Crees que con venir y disculparte lo has arreglado? ¿Qué debo hacer ahora según tu? ¿Lanzarme a tus brazos? ¿Besarte quizás?
-Tan solo espero que me digas un disculpas aceptadas-contesto él.
-Las cosas no son tan sencillas como las pintas Severus. Tus cambios de actitud son tan bruscos e inesperados que no sé cómo dirigirme a ti según el día. Unas veces eres encantador y otras eres tan terco como un dragón. Me parece que lo mejor sería que tomaras ejemplo de otros.
Iba a marcharse de allí pero la sujeto apoyándola contra la pared de piedra.
-¿A qué te refieres? ¿A esto?-tomo la flor en su mano, al principio de manera delicada pero poco a poco fue apresándola con más fuerza-No necesito que un mocoso me enseñe como debo tratar a las personas.
-Yo creo que si-le respondió de manera desafiante.
Su mandíbula se tenso, no soportaba la mirada de ella. La ira le carcomía y lo peor es que ella lo sabía y le gustaba.
-Demuéstrame lo contrario-susurro Sidney-Convénceme de que me equivoco.
Así lo hizo, se abalanzo sobre ella con furia. Atrapo sus labios entre los suyos como si de su primer beso se tratara. Sus manos se enredaron en su pelo rompiendo y esparciendo los pétalos por su cuerpo, dejando impregnada la esencia de la flor en la mano de Severus quien a cada roce dejaba el aroma en su cuerpo. Las manos de ella respondían con pasión a su beso, adentrándose por su túnica y acariciando su espalda con fuerza hacia ella. Como si de una competición se tratara, como si tuviera que demostrar que él era la mejor opción, que el podía ofrecerle lo mejor, que era el más apasionado, el que más la quería. En su mente no cesaba de aparecer la imagen de Crouch acariciándola en el desayuno y su rabia se incrementaba. Sus cuerpos estaban totalmente pegados, o mejor dicho su cuerpo tenia atrapado el de ella contra la pared. Sentía como le costaba respirar y aun así sentía la necesidad de él. Ella no quería que el cesara, no quería despegarse de el. Ese ansia, esa respuesta a su cuerpo le demostraba sus sentimientos y calmaba sus celos. Si Severus fuera un hombre poético recitaría que en ese hueco de piedra tras el tapiz, el único sonido que retumbaba era el de los latidos de sus corazones que no podían refrenarse a la pasión que se desataba cuando se besaban.
Sin necesidad de palabras Severus beso su frente y se quedaron mirándose, si todos los problemas pudieran solucionarse con un beso el mundo no estaría en plena guerra.
Perdón y mil veces perdón por el enorme retraso esta vez. Los que seguis mi historia sabeis que no me suelo tardar tanto tiempo en actualizar pero es que termine la carrera y ahora estoy haciendo las prácticas y en cuanto llego a casa solo me apetece dormir. Aprovecho estas vacaciones para terminar este capítulo que tenia empezado y para escribir algunos más para poder actualizar pronto. No he dejado la historia.
Bueno mil gracias por la lectura como siempre y sobre todo por los reviews que me alegran cada vez que recibo uno.
Alexza, celos más Barty más Severus más Sidney no van a ser una buena combinación, tu misma lo has dicho. Esto va a ser muy complejo, porque estaran juntos y a la vez lejos. Perdon por decirte que actualizaba en esos días y luego haberme tardado tanto :( que mal! Un beso!
Lectora de Brasil, asi me gusta, gente dispuesta a fuertes emociones. Un saludo!
ClairSnape, bienvenida y me alegro mucho que te guste historia. Mil gracias por tu comentario y por tus alabanzas sobre mi escritura, trato de mejorar en cada capítulo para ofreceros lo mejor ^_^ Un beso!
73, me recuerdas a mi cuando me encuentro una de estas historias que me enganchan hasta el punto de no dormir! jajaja me halaga mucho, espero que te siga gustando. Un beso!
Un saludo a todos y me tomare estos días para escribir como loca y así poder actualizar pronto.
