Muy buenas noches amigos míos:
Esta intro va a ser muy breve pues cierta persona me amenaza con intentar un spoiler si no los dejo empezar con la lectura ya, parece que se encuentra muy emocionado por la información revelada en este capítulo. (Inner: ya déjalos leer o hago el spoiler de los tres siguientes capítulos) Bueno, bueno así por las buenas cualquiera entiende.
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, los personajes de Tenchu son propiedad de la empresa From Software desde el 2004, anteriormente de Activision quien los compró directamente de Sony Entretainment. Sólo la presente historia es de mi propiedad intelectual y no guarda ninguna relación con el manga/anime o el precitado juego.
Enemigo oculto
Luego de casi dos años de extenuante entrenamiento Naruto, Sasuke y Sakura habían adquirido un gran número de nuevas habilidades, las mismas que no dudaban en poner en práctica cuando la situación así lo requería.
Durante ese lapso muchos cambios ocurrieron en la aldea, entre ellos el matrimonio de Tenten y Neji, Ino y Sai, Temari y Shikamaru, quien se mudó a Konoha unos meses antes del mismo con la anuencia de Gaara, quien se encontraba esperando a un nuevo miembro de su familia, el cual de acuerdo a los médicos sería un varón.
Por su parte el pequeño Itachi había llenado de alegría la vida de sus padres quienes se encontraban algo reacios a la idea del matrimonio, pese a tener ya a una nueva hija en camino.
Mientras tanto en la residencia Namikaze, Hinata y Naruto luchaban una guerra pérdida contra sus tres hijos Jiraiya de casi tres años y las gemelas Natsuki y Mito de apenas seis meses de edad.
- No entiendo cómo siendo gemelas son tan distintas. – dijo la morena mientras acunaba a la pequeña Natsuki entre sus brazos.
- Ni que lo digas. – respondió el rubio mientras luchaba en vano contra una pequeña peli roja de ojos azules que trataba por todos los medios de escabullirse de sus brazos.
- Naruto, ten cuidado. – dijo Hinata mientras trataba de ayudar a su esposo a controlar a su hija.
- Gracias Hina, la verdad es que de no ser por ti me volvería loco, vaya niña para hiperactiva, no se queda quieta ni un segundo. – dijo Naruto sonriendo aliviado.
- Tiene a quien salir ¿No? – rebatió su esposa mientras le regalaba una sonrisa.
- Al menos Natsuki heredó tu carácter. – añadió el Hokage mientras observaba como una pequeña morena de ojos azules descansaba plácidamente en su cuna. – Bueno debo irme, ya voy algo tarde para el entrenamiento con Hikari sensei.
- Ten cuidado Naruto, me preocupa cada vez que entrenas con esa mujer, pues de acuerdo a lo que me contó Sasuke-san está un poco desquiciada. – dijo Hinata mientras le daba un pequeño beso de despedida.
- Tranquila, Hina todo irá bien, además ya casi he dominado por completo el arte de la espada, estoy seguro que en un mes o dos seré perfectamente capaz de despertar el poder oculto de Izaioi, además después de dominar el Rinnegan, todo se ha vuelto mucho más sencillo. – respondió su esposo activando su dojutsu.
- Bueno per ten cuidado y no olvides que prometiste llevarte a Jiraiya a tu oficina esta tarde, para que yo pueda descansar. – dijo la morena un poco más calmada.
- No te preocupes amor, yo me hago cargo, es una promesa. – respondió el rubio sonriendo antes de desaparecer en medio de un destello amarillo.
Algunos segundos más tarde cerca del monte Konoha, Sasuke sostenía un duelo con una mujer quien observaba con satisfacción como su más reciente pupilo mostraba ser un verdadero prodigio con la espada.
- Muy bien ojitos, muy bien, la verdad es que progresas muy rápido. – dijo la castaña mientras esquivaba otro de los ataques del Uchiha.
- ¡Que no me llames así! – dijo el Uchiha mientras bloqueaba el contraataque de su maestra.
- Ya te dije que tendrás un nombre cuando seas digno de él, pirómano multicolor, por ahora simplemente eres ojitos y si no te queda claro, pues bien no me importa. – dijo la mujer mientras lograba desarmar de nuevo al Uchiha, quien se vio forzado a retroceder de un salto, al tiempo que intentaba atacarla con una llamarada blanca.
- Estás como a cien años, pero vas mejorando. – dijo la mujer mientras evitaba el misterioso fuego que ya le había costado dos espadas.
- Hikari sensei, Sasuke si no los conociera diría que quieren matarse el uno al otro. – dijo el jinchuriki haciendo acto de presencia.
- Llegas tarde Naruto, espero que al menos vengas preparado. – dijo la aludida mientras corría a toda velocidad contra él con la espada al frente.
- Tuve un problema con las gemelas. – dijo el rubio desviando el ataque con su espada.
- Bueno, ya basta de excusas insecto, ahora va en serio. – dijo la mujer atacando con mayor ferocidad que antes.
Luego de casi una hora de entrenamiento, Hikari dio por concluida la parte física del mismo y se preparó para dar inicio a la parte espiritual, en la cual Naruto había hecho grandes progresos gracias a su entrenamiento con el loto.
- Vamos chico, tienes que despertar el poder de Izaioi, ya estás cerca, sólo ponte en armonía con el espíritu de la espada. – dijo la castaña.
- Está bien sensei pero déjeme concentrarme. – replicó el rubio.
- Te tardas mucho, en fin parece que tendré que recordarte lo poderosa que se vuelve un arma cuando ella y su esgrimidor se vuelven uno. – dijo la maestra de espadas mientras desenfundaba nuevamente su katana.
- Pero Hikari sensei, si usted me dejara concentrarme… - dijo el rubio mientras observaba como la psicópata de su maestra cortaba de cuajo la cabeza de Yondaime del monte Konoha con un simple movimiento.
- No me mires así, ni que fuera un monumento nacional o algo así, además aún quedan otras cuatro sin contar la tuya. – respondió la mujer mientras volvía a enfundar su arma.
- De hecho si lo es… - respondió el rubio mientras pensaba en cómo arreglar el destrozo ocasionado por su maestra.
- Bueno pues lo siento, ahora volvamos al entrenamiento. – dijo la mujer con la misma tranquilidad con la que dos personas conversan sobre el clima.
- Sasuke, por favor llama a Udon y dile que es una misión de rango S. – dijo el Hokage antes de volver al entrenamiento.
- Es la tercera vez en el mes, ese chico de verás merece un aumento. – dijo el Uchiha antes de desaparecer en medio de un remolino de hojas.
Sin embargo, pese a la aparente calma que reinaba entre las naciones shinobis, las fuerzas del Ranmakyukage seguían actuando desde las sombras, atacando a diestra y siniestra a todos a aquellos shinobis que no compartían sus ideales, siendo el principal blanco de las hostilidades Konoha.
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, la alianza shinobi se vio en la necesidad de buscar nuevas formas de combatir contra este enemigo invisible, llegando al extremo de crear una prisión especial para los hombres del Ranmakyukage, la misma que a la fecha sólo tenía tres inquilinos.
Mientras tanto en otro lugar de Konoha el equipo uno celebraba animadamente junto con el equipo de Konohamaru el reciente ascenso de este último al rango de Jounin.
- Definitivamente te lo mereces Konohamaru, de no ser por ti no hubiéramos dado con los hombres del Ranmakyukage. – dijo Hikaru mientras abrazaba a su primo.
- No digas eso, todos hicimos nuestro trabajo además que oportunidad tenía ese par contra los seis mejores chunin de la aldea. – rebatió Konohamaru.
- No seas modesto Konohamaru, el plan fue por completo idea tuya, ni siquiera a mí se me hubiera ocurrido una idea como esa, mira que usar el jutsu de muerte falsa para hacer que ese sujeto bajara la guardia. – dijo Sendo mientras abrazaba fuertemente a Hanabi.
- Gracias Sendo-kun, pero insisto en que todo fue producto de la coordinación entre nuestros equipos, además fuiste tú quien sello el chakra del sujeto con tu dojutsu. – dijo nuevamente el Sarutobi.
- Como tú sueles decir, yo sólo hice mi parte. – dijo Sendo sonriendo.
- Chicos creo que los buscan. – dijo Ayame mientras les servía una segunda ronda de ramen.
- Hmpf… Disculpen la interrupción, el Hokage requiere la colaboración de Udon-kun, es una misión de rango S. – dijo un anbu con máscara de halcón.
- Está bien voy en seguida. – respondió el aludido mientras se ponía de pie.
- Rokudaime se encuentra a la falda del monte Konoha no tardes o vendré a buscarte y te aseguro que no quieres eso. – dijo el recién llegado en tono amenazante antes de desaparecer en medio de una nube de humo.
- Cada vez que se pone esa máscara es un pesado, espera que le cuente a Sakura-san cómo nos habló y ya verá-chaza. – bufó la peli roja.
- Bueno chicos mejor me voy antes de que Sasuke-san regrese. – dijo el castaño con calma.
- Iré contigo. – dijo Hikaru poniéndose de pie.
- No es necesario linda, debe ser algún nuevo destrozo de esa loca de la espada. – dijo Udon suspirando.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Sendo.
- Porque de lo contrario no hubiera enviado a Sasuke-san. – dijo el castaño mientras se ajustaba sus gafas antes de ponerse en marcha.
Cuando Udon llegó al punto indicado, encontró al Hokage realizando una kata con su espada.
- Me mando buscar Hokage-sama. – dijo el castaño con calma cuando vio que Naruto terminó su kata.
- Sí Udon-kun, necesito pedirte un pequeño favor. - dijo el rubio.
- Estoy a vuestras órdenes Hokage-sama.
- Pues bien, verás ¿Recuerdas que hace unos días reparaste la roca memorial?
- Hai, fue bastante difícil, pero al final logre repararla. – respondió el castaño.
- Pues necesito que hagas lo mismo con una pequeña piedra que tengo por aquí. – dijo el jinchuriki algo tenso.
- Muéstremela por favor. - respondió el chunin sin saber qué era lo que le esperaba.
- Sígueme por favor. – dijo el Hokage conduciendo a Udon al lugar donde se encontraba la cabeza cercenada del cuarto Hokage.
- Pero qué diablos. – dijo el chico al notar tremendo estropicio.
- ¿Ocurre algo Udon? – pregunto Naruto algo nervioso.
- Con el debido respeto Naruto-sama ¿Está usted loco? ¿Cómo pretende que repare algo así? Lo más probable es que me quede sin chakra antes de empezar.
- No te preocupes por el chakra resulta que tengo una fuente ilimitada de chakra justo aquí y sé usarla muy bien, así que tú sólo ejecuta el jutsu y yo me encargo de tu flujo de chakra.
- Está bien ya voy. – dijo el castaño resignado.
Luego de casi dos horas de trabajo, Udon fue capaz de hacer que la cabeza de Minato "regresara" a su lugar, tal como había hecho con la piedra memorial y la columna de piedra blanca en el viejo templo Senjuu.
- Vaya que día al menos ya termine mi entrenamiento con Nagato de lo contrario me iría directo a casa. - dijo el rubio mientras entraba a su oficina cargando a su hijo.
- No exageres Naruto, yo he tenido peores. – le reclamó Tsunade.
- Oba-chan ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que deberías estar haciéndote cargo del hospital en lugar de mi oficina? – le reclamó el rubio.
- La verdad es que no hay mucho que hacer en el hospital últimamente, así que preferí venir aquí para conversar contigo sobre la prisión de la alianza. – dijo la sanin con calma.
- Sabes bien que no podemos hablar de eso en este lugar. – respondió el rubio.
- Tranquilo, no pienso decir nada sobre su ubicación o algo así, lo que si me preocupa un poco es que ahora Ibiki y sus tres alumnos se encuentren allí, con ellos fuera Konoha ha perdido a sus mejores interrogadores y eso sí que es grave. – dijo la rubia restándole importancia a las palabras de sus sucesor.
- No te preocupes por eso, te aseguro que el teme es perfectamente capaz de cubrir el puesto de Ibiki en caso de ser necesario, además con el Rinnegan nadie puede ocultarme secreto alguno. – dijo el rubio con calma.
- No lo sé Naruto, la verdad aunque los métodos de ambos son muy efectivos, la verdad es que también resultan muy riesgosos. – dijo Tsunade con calma.
- Mira oba-chan, deja que yo me encargue de eso por ahora, te prometo que si algo pase te tendré al tanto, ahora bien si quieres quedarte, me temo que hoy no tengo nada de trabajo para ti salvo que quieras hacerla de niñera de tu ahijado. – dijo Naruto tratando de engañar a Tsunade.
- No engañas a nadie con eso Naruto, si quieres que cuide a Jiraiya, sólo pídelo y punto sabes que me encanta pasar tiempo con él. – dijo la sanin mientras cargaba al pequeño niño.
Definitivamente las cosas estaban en orden en Konoha y si no fuera por los eventuales ataques del Ranmakyukage nadie sospecharía del mal que se ocultaba en las afueras de la villa.
Aquella noche, en una galería subterránea a unos cinco kilómetros de la villa las fuerzas del Ranmakyukage se preparaban para lanzar un nuevo ataque sobre la villa.
- Señores, ya casi es hora para nuestro asalto final a esa patética villa, cuando Konoha caiga, la alianza se desmoronará como un castillo de Naipes, en especial cuando nos hagamos con el poder de los ocho bijuus. – dijo un hombre que llevaba una túnica negra con el kanji caos grabado en su espalda.
- Pero Ranmakyukage-sama con el debido respeto cada vez que atacamos Konoha, el Hokage y ese Uchiha nos dan una paliza. – dijo uno de los subordinados del hombre de negro.
- Silencio, todas esas derrotas son parte de mi plan para poder coger a Konoha con la guardia baja, en este momento todos los miembros de la alianza deben considerar que somos una amenaza menor, es por ello que a diferencia de las veces anteriores en las cuales sólo atacábamos con el cinco por ciento de nuestras fuerzas, esta vez iremos con todo y recuerden nuestro objetivo será Naruto Uzumaki y la villa, por lo que quiero que destruyan todo a su paso, no dejen a nadie vivo y si encuentran a Hyuga Hinata o los hijos del Hokage, mátenlos de la forma más cruel posible, recompensaré a quien me traiga la cabeza de cualquiera de ellos. – dijo el hombre de la túnica mientras reía sádicamente.
- ¿Cuándo será ese gran ataque mi señor? – pregunto un shinobi corpulento que llevaba dos grandes espadas en la espalda.
- Todo a su tiempo, Garoc, todo a su tiempo, sé que tienes sed sangre pero aún debemos esperar la llegada de nuestras últimas cinco divisiones, con eso definitivamente borraremos a Konoha del mapa. – dijo el hombre antes de retirarse a una pequeña habitación contigua en donde lo esperaban Kabuto y otro shinobi encapuchado.
- Buen discurso Ranmakyukage-sama. – dijo Kabuto mientras le ofrecía una bebida.
- Hmpf… Hace falta más que palabras para vencer al Hokage y a su perro guardián. – dijo el encapuchado.
- Vamos no comas ansias Makoto, muy pronto tú serás el último de los Uchiha. – dijo el Ranmakyukage mientras descubría su rostro y empezaba a jugar con su barba. – Kabuto prepara todo para el Edo Tensei, quiero aplastar esa villa.
- Como mande Ranmakyukage-sama. – dijo el hombre serpiente mientras abandonaba la pequeña habitación.
- ¿Qué debo hacer yo mientras tanto? – preguntó Makoto mientras descubría su rostro el cual era muy similar al de Madara, salvo por su cabello lacio.
- Esperar, sólo esperar, muy pronto Konoha conocerá nuestro odio. – dijo el Ranmakyukage mientras sonreía maliciosamente.
El Ranmakyukage era un hombre de tez clara, una abundante cabellera color castaño claro, la misma que se peinaba con una cola de caballo y una muy acicalada barba que llevaba siempre en forma de candado. En su mejilla derecha se podía ver una cicatriz en forma de "X", sus ojos eran de color verde olivo y parecían ver siempre a través de las personas.
La mirada del Ramnakyukage irradiaba una terrible aura de maldad, la misma que se vía intensificada debido a sus cejas pobladas que parecían darle un aspecto mucho más intimidante, en su frente podían apreciarse tres líneas bien marcadas señal inequívoca que se trataba de un hombre colérico y sediento de sangre.
Lo poco que se sabía del Ranmakyukage es que provenía de una familia adinerada que hizo su fortuna con el tráfico de armas y esclavos, él al igual que muchos miembros de su familia era un shinobi excepcional, quien disfrutaba torturando a sus víctimas hasta que estas suplicaban por una muerte rápida, la misma que nunca llegaba.
La mayoría de los hombres del Ranmakyukage eran criminales de Rango S y unos cuantos de rango A, todos ellos sádicos y dispuestos a todo con tal de conseguir sus metas, quienes veían en la alianza un gran obstáculo para sus planes personales.
Por su parte Makoto era un primo lejano de Sasuke quien se encontraba fuera de la villa durante la masacre Uchiha, durante la cuarta guerra, Makoto intentó pasar las líneas enemigas para intentar vender a sus compañeros al falso Madara, pero fue descubierto por lo que se vio forzado a huir.
Durante los últimos meses Makoto estuvo en busca del Ranmakyukage hasta que por fin dio con su paradero y le ofreció sus servicios luego de matar a cinco de los mejores hombres de Kumogakure para probar así su valía.
Makoto al igual que Sasuke también había logrado despertar el Mangekyo sharingan y el Susano.
