-¿Habías imaginado un fin de semana como éste? -Darien, con su hijo en brazos le pregunta a Yaten.

El peliplateado niega con la cabeza.

-Creí que estaríamos solos. No se si pueda con esto -Se lamenta.

Mina y Serena se hallan rodeadas de fans que les piden autógrafos y buscan tomarse fotografías con ellas. Las rubias sonríen cortésmente, pese a que desean escapar.

-Si Serena quiere seguir la actuación o abocarse a la fábrica, lo cuál no tengo idea como llegó a dirigirla, la apoyaré.

-Si logramos llegar al hotel, te explicaré como Serena llegó a ser mi jefa.

-¿Tu jefa? -Darien se extraña. Andrew no le mencionó esa parte -¿También de Andrew?

-Y de mi hermano.

Darien intenta analizar la información, sin embargo, ver que más personas cercan a las chicas.

Varios policías se acercan al rebullicio.

-Muévanse, están interrumpiendo el tránsito.

-Gracias a cielo -Jadea Serena.

Tomando la la mano de Mina, corren hacia la parada donde los hombres las esperan.

-Nos marchamos, así sea caminando. -Mina toma en brazos al niño.

-¿Por qué esa gente las molestaba? -Mamoru siente curiosidad.

-Quieren ser nuestros amigos -Mina responde

-Iremos al hotel a cambiarnos y pasar por el Templo de Kotokuin. (el templo es conocido por El Gran Buda, una enor estatua de bronce que es testimonio de la resistencia humana frente a las adversidades) -Darien informa el itinerario.

-No sé si es buena idea que ellas estén al aire libre -Yaten se acerca a un taxi que acaba de detenerse para recoger a un pasajero -Lo siento, el niño tiene asma – Hace una expresión de pánico. Mina aborda el taxi seguida de Serena, luego él y Darien se acomoda junto al taxista -Así es como los pobres les ganamos a los ricos. -Se jacta.

-Lo tomaré en cuenta la próxima vez. -Mina sonríe.

Darien le da la dirección del hotel al conductor.

-a próxima vez dices que necesitas llegar a un baño -No le gustó que metiera a Mamoru.

-Cierra la boca y agradece que haya un hombre inteligente -Mina -Mamoru, necesitas aprender a simular cuando sea necesario -Ignora la expresión funesta de Darien -Si decimos que tienes asma respiras así -Jadea -Hazlo tú.

-¿Así? -Los jadeos graciosos hacen reír a las chicas.

La ira de Darien desaparece al ver a su hijo imitar a Mina...

Al llegar al hotel, las chicas mantienen sus cabezas bajas, mientras Darien se registra y Yaten pide dos habitaciones.

-Lo siento -El gerente dice al peliplateado -Estamos llenos.

-¿Por qué a él si le dieron dos habitaciones? -Ofendido señala a Darien.

-Reservé hace meses, como hago desde hace años -Contesta recibiendo las llaves magnéticas.

Yaten se dirige nuevamente al gerente.

-¿A quién debo sobornar para encontrar hospedaje?

-¿Viene con él? -apunta a Darien que ya se dirige a encontrarse con las chicas y su hijo.

-Si.

-Sobórnelo a él. -Le dice alejándose.

-¡Oiga! -Yaten la llama sin éxito. Renuente, regresa con los otros. -Según esa mujer, debimos reservar hace meses, Darien lo sabía y no me advirtió.

-¿Acaso me comentaste tu intención de asistir a Kamakura?

Mina y Serena se preocupan.

-¿No tenemos donde hospedarnos?

-Tú y este desconsiderado si, -Le dice a Serena -Mina y yo estamos destinados a dormir en una banca de la plaza.

-Oh, no. Eso si que no -Serena indica tajante. -¿Cuántas habitaciones reservaste?

-Dos simples...

-¡Eres el peor de todos los amigos! -Estalla ella -Ve allá y diles que te las cambien a habitaciones dobles.

Manso, Darien la obedece.

-Si, me parece que el idiota tiene remedio -Comenta Mina con los ojos entrecerrados.

-Dijiste una grosería -La amonesta Mamoru.

-Lo siento -Se disculpa sin sentirlo en realidad.

Serena se mantiene vigilante, notando como Darien asiente y niega con la cabeza a lo que sea que el gerente le dice.

Cabizbajo, regresa.

-No hay cambio.

-Dame acá – Enojada porque se dio por vencido fácilmente, Serena toma las llaves y va a enfrentarse con el hombre- Quiero hablar con el dueño -Actúa como Kenji malhumorado.

El gerente se acerca sorprendiéndose al reconocerla

-Señorita Tsuk...

-El servicio de este lugar es pésimo, su trato para con nosotros es insultante y no me agrada que considerándose lo mejor de Kamakura sean tan malos. -A medida que habla va elevando la voz atrayendo las miradas.

Apenado, el gerente hace varias reverencias.

-Perdone si la hemos ofendido. Díganos cuál es su requerimiento y lo solucionaremos de inmediato.

-Se negó a cambiarle a mi prometido las habitaciones simples por...

-Debió entender mal. De hecho, tenemos una suite con dos habitaciones y sala cuenta con un sofá cama matrimonial. La reservación fue cancelada hace dos minutos. Para usted lo que pida. -Disimuladamente, hace un ademán con la cabeza a la empleada junto a él.

La chica va por la tarjeta, pero con su teléfono toma varias fotografías a Serena.

-¿Solucionaste lo que el tarado no pudo? -Mina se le acerca con Mamoru de la mano, haciendo que el gerente se sienta más complacido.

Darien y Yaten la siguen.

-Le decía a la señorita Tsukino que todo está arreglado, señorita Jo. -Responde el gerente. Yaten se une a la chica colocando su mano en el hombro de ella. Esta vez, el gerente lo trata cortésmente -Señor, tenemos una habitación matrimonial que acaba de ser desocupada.

-¡Vaya! -Exclama.

Al parecer, la reciente fama de Mina y Serena si tiene sus ventajas.

Serena y Mina cruzan miradas. El destino le ha dado la respuesta a Mina. La excita y asusta saber que dormirá dos noches en la misma cama que Yaten.

-El botones Akio los guiará -El gerente hace una seña a un adolescente que juega con una pluma. De inmediato el chico se acerca -Sato, lleva a los señores a a habitación 3-15.

-De inmediato, señor Jiro.

-Si ves a Kishiro, le dices que lo quiero trabajando o se puede ir a vagar a su casa.

-Aquí estoy, señor Jiro. Estaba arreglando las flores.

-Nos vemos más tarde -Mina expresa a Serena entregándo que se dispone a seguir a Akio.

-Kishiro, guía a la señorita Tsukino a la suite presidencial -Ordena Akio -Enviaré un servicio a la habitación de nuestra parte por los inconvenientes que han sufrido.

-Gracias -Serena sigue en su pose aristocrática.

-Agradecería que usted y la señorita Jo firmaran el libro de visitas y nos hagan el honor de dejar su huella por aquí con una fotografía.

-Lo haremos -Darien -Ahora queremos descansar.

Darien se siente admirado por lo que acaba de hacer Serena. Él con su autoridad no logró hacer nada más que el gerente negara todos sus requerimientos.

Silenciosos, siguen al joven que no para de alabar las bondades del hotel y su servicio.

Llegan a la suite.

Serena entra primero, observando a su alrededor. La sala es amplia, las cortinas oscuras contrastan con el color pastel de las paredes. En un rincón se encuentra un bar, junto a él se encuentra una nevera ejecutiva. Al verla, Mamoru se suelta de su padre y corre a abrirla.

Darien paga una generosa propina al botones para que se retire.

Mientras Mamoru inspecciona la nevera y el bar, Serena hace lo mismo con las dos recámaras. Un es oscura y muy masculina. La otra es color marfil. La cama matrimonial está cubierta por una colcha azul cielo.

-Me quedaré con esta -Anuncia a Darien que no ha perdido de vista a su hijo.

-Está bien -La ve solo un instante. Al ver nuevamente a Mamoru, éste ha destapado una pequeña botella de ginebra-¡No bebas eso, hijo! -Darien logra alcanzarlo antes de que pruebe el licor.

-Me parece que tendremos problemas con eso -Serena se aproxima. Saca de la nevera todas las muestras de licor, dejando las sodas dietéticas y dos latas de agua de coco. -Iremos a comprar mucho helado. -Promete a Mamoru. Le ofrece una manzana de la mesa.

-Gracias. -Corre a la recámara oscura -Me da miedo.

-¿Quieres quedarte conmigo?

-Esta si es bonita. -Entra a la alcoba tocando lo que encuentra a su paso.

Darien contempla como Serena se comporta con Mamoru. Apuesta esperanzado a que ese fin de semana arreglen las cosas.

Busca en la valija el kimono y el hakama de Mamoru.

-Cámbiale la ropa mientras busco las medias y sandalias -Le ofrece a Serena.

-Ya escuchaste a tu padre, vamos a cambiarnos de ropa.

Encerrándose en la habitación, dejan a Darien afuera.

.-

Mina, que había salido a inspeccionar el piso, regresa encontrando a Yaten malhumorado.

-¿Qué pasa? -Le pregunta.

-¿Tienes que hacer de inspector sanitario?

-Algunas costumbres no desaparecen -Entra al tocador, revisando las toallas.

-Todo está limpio.

-Eso lo decido yo -Revisa debajo de la cama -Dormiré del lado derecho -pasa el índice sobre la mesa de noche, comprueba la pulcritud de la alcoba -Si roncas, te pasa a mi lado de la cama o me quitas la cobija, te puedo asegurar que si dormirás en la plaza.

Riendo, Yaten la abraza por la espalda. El corazón de Mina se acelera.

-No creo hacer ninguna de esas cosas. -Besa el pulso acelerado de su cuello.

Ella cierra los ojos, ladeando la cabeza permitiéndole así, más libertad.

El peliplateado acaricia la estrecha cintura. Envalentonado por la sumisión de Mina, introduce la mano debajo de la remera de ella, alterándose al sentir la suave y cálida piel.

Mina se estremece cuando el roza la base de sus senos. Yaten la gira para besarla.

Permanecen besándose mucho tiempo. El peliplateado se despoja de su camisa, toma la mano de Mina, colocándola en su pecho. Ella lo acaricia, rozando sus tetillas.

Yaten vuelve a besarla. Levantando la remera blanca de ella, acuna sus senos cubiertos por el encaje del brassier.

Tocan a la puerta.

-Yaten...

-Ya se irán.

Vuelven a tocar.

Con esfuerzo, Mina se separa de Yaten, dirigiéndose a la puerta. Se detiene frente a ésta, respira profunto y mece su cabello antes de Abrir.

-¿No estás lista para salir?

La voz de Serena hace que Yaten se esconda en el tocador. Lava su rostro con agua fría esperando que su excitación mengüe. Se acerca a la puerta a escuchar.

-Lo siento, estuve revisando que todo estuviera limpio.

-Saca a tus padres de tu cuerpo y comienza a cambiarte.

-Darien y el niño nos esperan abajo. Iremos a ver las primeras exhibiciones. -Yaten abre ligeramente la puerta. Observa a Serena ataviada con su kimono rosa. Con su cabello rubio cubierto por una peluca negra de geisha y su rostro limpio de rastro de maquillaje, la chica está irreconocible. En ese momento revisa la maleta de él. -¿Dónde está tu bomboncito?

-Al fondo a la derecha -Expresa Mina -Y es mi caramelito.

-Bombón, caramelo. Igual producen caries.

-No te pases. -Advierte su amiga -No te gustaría saber como llamo a Darien.

-Idiota, mediocre, zopenco, retrasado, infiel, baboso, ¿Olvidé alguno?

-Espécimen. -Asiente Mina.

-Dile a tu caries que se apure. Estaré afuera de esta puerta esperándolos. -Sin darle derecho a pataleta, Serena abandona la alcoba...

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