Peter se tumbó en el sofá y suspiró con fuerza. Más de tres horas después de haber empezado a intentar colocar a la gente en el banquete de bodas y ya no era capaz de pensar más. En ese momento se abrió la puerta de la calle se abrió y Mohinder entró en el enorme apartamento.
Toda su vida había cambiado en los últimos días. Nathan les había dicho que podían quedarse a vivir con ellos todo el tiempo que quisiera. "La casa es muy grande, podemos estar todos y os podemos ayudar con los niños. Al fin y al cabo seguís siendo padres primerizos."
Peter se sentía más orgulloso que nunca de tener ese hermano mayor. Habían tenido sus problemas y sus diferencias, que habían llegado a ser casi insalvables, pero ahora que lo pensaba, Peter se daba cuenta que no se imaginaba la vida sin tener a su hermano a su lado para ayudarle.
Así que poco tiempo después de que los dos hubieran encontrado trabajo, decidieron encontrar su propia casa. Vivían de alquiler, aunque deseaban comprarse una casa propia algún día. Sin embargo, su mayor prioridad era tener un lugar en el que sus hijos pudieran crecer felices y por fin lo habían encontrado.
El apartamento era grande, gracias a sus sueldos se lo podían permitir. Tenían un cuarto de invitados por el que ya habían pasado todos sus amigos, alguna noche que habían quedado a cenar. Molly estaba encantada de visitar a sus tíos y cuidar de los bebés, lo cual les hizo pensar a Peter y Mohinder, que habían encontrado a la niñera perfecta en cuanto tuviera un par de años más.
Matt estaba encantado de ver a su pequeña Molly crecer, aunque sus amigos estaban empeñados en que tenía que encontrar a la mujer de su vida, a una madre para Molly si prefería verlo así, pero él tan sólo tenía ojos para la niña.
Así y todo, con trabajos y casa recién estrenados, Peter y Mohinder empezaban a ser felices por fin. La boda estaba cada vez más cerca y los planes y decisiones se les iban amontonando por momentos. Los niños apenas les dejaban dormir por la noche, pero el insomnio merecía la pena cuando veían por fin las caritas de sus hijos.
Aquella tarde, Mohinder tenía aspecto de cansado y lo demostró al dejarse caer en el sofá junto a Peter. Este se levantó y se colocó a su lado para poder besarle. "Siento el retraso, pero a veces pienso que la genética no es lo mío después de todo. No encuentro el fallo en el programa y no se, dudo que podamos solucionarlo."
Con los ojos todavía cerrados, Mohinder notó la boca de Peter sobre su cuello, que le iba besando poco a poco y lamiendo cada centímetro de la piel. Suspiró complacido y sonrió, callándose sin más, pues había olvidado todos los problemas que había tenido en el trabajo.
"Eso está mejor. ¿Por qué no salimos a cenar esta noche? Hiro nos ha dicho que viene para acá con Ando y que quiere ver a los amigos de siempre y a la familia claro." Al mirar la sonrisa risueña de Peter, que se había sentado sobre sus piernas, Mohinder se sintió feliz, como si el duro día de trabajo no hubiera existido, como si las fuerzas volvieran otra vez a él.
"¿Y los niños?"
"Heidi me ha dicho que estaría encantada de cuidar a sus sobrinos." Mohinder se incorporó y se apoderó de los labios de Peter. Un día entero sin haber podido besarle era excesivo para él. Lo sujetó con fuerza de la cintura y atrajo su cuerpo, hasta que prácticamente se convirtieron en uno solo.
"Eso va a parecer una reunión de viejos alumnos, pero me parecen bien, hace mucho que no estamos todos juntos." Aquellos días en los que habían luchado por su vida al lado de Hiro, Ando, Claire y los demás, parecían muy lejanos ahora, perdidos en un pasado que estaban dispuestos a hacer lo que hiciera falta para que no volviera a ocurrir. "¿Qué tal llevamos lo de la boda?"
"Eso mismo te quería preguntar. Mira tengo aquí, estás dos mesas y no se donde colocar a la gente." A través del walkie, escucharon a uno de los bebés llorar. Después de tantos días, ya sabían que se traba de la pequeña Cath, siempre era la primera en despertarse y la que lo hacía con peor humor. "Tranquilo, quédate aquí, que ya voy yo." Peter besó al profesor, se levantó y fue a ver a sus hijos.
Mohinder se tumbó en el sofá. El trabajo le estaba consumiendo, aunque no le hubiera dicho nada a Peter, cada día estaba más cansado y cada día entendía menos lo que estaba haciendo. No comprendía porque le traían todas aquellas muestras de sangre y porque nunca le daban ninguna explicación. Tenía que analizarlas sin más y luego dar su informe a un misterioso equipo al que nunca había visto.
Ya había preguntado cientos de veces cual era el propósito de todo aquello, pero por más que lo había hecho, jamás le habían dado una respuesta convincente. Tan sólo un día, escuchando una conversación casi a escondidas a través de una puerta, Mohinder logró escuchar algo que no le gustó nada, aunque entonces no le dio demasiada importancia.
"No sabe nada, pero no deja de hacer preguntas."
"Dile la verdad, no tenemos porque escondernos, al fin y al cabo sabe de que va todo esto y seguro que lo entenderá." Mohinder se preguntó si estaban hablando de él, pero desde luego no iba a preguntar aquellos dos científicos como si nada.
Sin embargo, aquel día, esa misma tarde, escuchó algo que le puso los pelos de punta y por mucho que quería decírselo a Peter, no deseaba molestarle con sus inquietudes, ahora que las cosas comenzaban a salirles bien.
"También han colocado a su novio."
"Claro, ¿es que no lo sabes? Su madre es la que organiza todo esto, ¿Dónde va a mandar si no a los que desarrollan algún tipo de infección a causa del experimento. Su hijo es demasiada buena persona como para no atenderles y para cuando quiere hacer preguntas, ya se han llevado al afectado. Quiere tener a su gente controlada, aunque ellos no sepan que forman parte de su equipo."
"Pues yo lo siento por él, no saber que tu madre está detrás de todo esto y que luego quiere a tus…" Alguien saliendo por una puerta interrumpió la conversación, pero había sido suficiente para Mohinder, como para saber que estaban hablando de Peter.
Podía decírselo, podía decirle que su madre lo estaba manipulando otra vez, que su madre le había conseguido el trabajo porque quería mantenerlo controlado y que quería algo de él.
Podía decirle todo eso, pero entonces lo volvería a poner en peligro, pues se enfrentaría a Angela y eso era lo último que Mohinder quería. Por eso, decidió permanecer callado y esperar a ver lo que ocurría.
"Ya está, sólo quería que le cambiáramos el pañal y ya se ha vuelto a quedar dormida." Dijo Peter al aparecer por el pasillo. "¿Dónde estábamos? A si la colocación de los invitados." Sin embargo, el teléfono de Peter sonó en ese momento. "Vaya parece que no es un bien día para pensar en la boda." Le dijo con una sonrisa mientras descolgaba.
Mohinder se lo quedó mirando ¿Cómo iba a decirle la verdad con lo feliz que estaba ahora? Aquel era su momento, los preparativos de su boda era un momento especial del día, en el que los dos podían estar juntos y trabajar en lo mismo después de pasar tantas horas en el trabajo.
Decirle ahora todo lo que sabía, sería arruinar un momento precioso y mientras lo miraba sonreírle y hacer gestos mientras hablaba por teléfono, con los que Mohinder tan sólo pudo reírse, el profesor decidió mantener el secreto un poco más, mientras pudiera evitar contárselo.
"Quieren que vaya al hospital. No se que ocurre con un enfermo o algo así. A veces me parece que no tuvieran médicos suficientes que me tienen que llamar a mi en mi día libre."
Mohinder se levantó y fue hasta él, rodeó su cintura con ambas manos y le besó en la mejilla. "¿Cuál es la terrible emergencia que no saben solucionar sin ti?" Preguntó antes de volverle a besar.
"Eso es lo que más me molesta, nos traen a un tipo, infectado con una enfermedad que no hemos visto antes, algo que trabaja muy rápido, que ataca sin miedo por todo el cuerpo, conseguimos curarle y cuando queremos coger algunas muestras del enfermo para hacer pruebas, simplemente llegan sus familiares y se lo llevan. Creo que hoy es lo mismo." Peter suspiró. "Creo que nos estamos enfrentado a algo nuevo y por mucho que conseguimos lugar contra eso, no podemos seguir investigando. Todo esto es muy raro, pero tengo que ir."
"¿Y si dejas el hospital?" Peter lo miró perplejo. "No se, todo eso es muy raro y a lo mejor es peligroso, ¿Por qué no te buscas algo más tranquilo? Después de lo que hemos pasado no me gustaría que te metieras en más problemas."
Mohinder no quería contarle la verdad, pero haría todo lo posible por evitarle el mayor sufrimiento, ya fuera por enterarse de lo que estaba haciendo su madre como por meter las narices en algún tipo de experimento secreto.
"Tu lo has dicho, después de lo que hemos pasado, no me puedo quedar de brazos cruzados sin hacer nada. puede haber gente que lo esté pasando mal y tal vez yo pueda ayudarles."
"Peter por favor, ¿no te das cuenta? Ahora todo es diferente, ahora tenemos a los niños y por nada del mundo querría decirles dentro de tres años que su padre murió por ser un héroe y salvar a un montón de gente. Ya pasamos por esa etapa y ahora nos merecemos vivir. Que sean otros los que arriesguen el cuello, mientras nosotros cuidamos de nuestros hijos."
Mohinder no era un cobarde, había sido el primero que había arriesgado la vida por salvar New York, por salvar a Peter o por salvara sus futuros hijos. Pero ahora no se trataba de ponerse en peligro para hacer un gran bien, si no que hacer algo significaba meterse en la boca del lobo y eso no lo iba a permitir.
Peter le besó con ternura. "No sabes lo mucho que te quiero cuando dices esas cosas. Me encanta que se preocupe por mi doctor Suresh y te prometo que intentaré lo menos posible, meterme en problemas."
"Solo quiero que vuelvas a casa sano y salvo, con problemas o sin ellos, pero de una pieza. ¿vale?" Mohinder consiguió que no le temblara la voz, aunque no le fue nada fácil hacerlo, pensando una y otra vez en lo que Peter podía encontrar si seguía adelante con su investigación.
En el mejor de los casos, volviera a descubrir que su madre los había estado manipulando y que para llevar a cabo sus maquiavélicos planes había estado utilizándoles durante mucho tiempo.
"Te llamo en cuanto esté libre, pero si se hace tarde vete a la cama que tienes un aspecto horrible." Antes de marcharse Peter besó al profesor para despedirse. "Si vuelvo tarde, espero encontrarte en la cama y que hayas descansado." Le susurró con un tono sensual.
Mohinder lo vio marcharse y una lágrima cayó por su mejilla. ¿Cuánto tiempo podría mantener aquel secreto? ¿Era buena idea no contárselo? De nuevo un llanto por el walkie lo sacó de sus pensamientos y dejando a un lado los problemas, volvió a convertirse en el Mohinder papá.
