-¿Por qué no podemos quedarnos en la hacienda?-me pregunto Josep cuando lo estaba acostando.

-es mejor si nos quedamos aquí-dije acurrucándolo en la cama del hotel.

-¿estas enojada con el abuelo?-pregunto tomando mi mano, negué-¿entonces puedo ir a verlo?

-mañana te llevare a verlo, ¿sí?-bese su frente y forcé una sonrisa, él no tenía la culpa de lo que yo sintiera.

Mientras estaba en la cama y Espy estaba a mi lado agarrando mi índice, desee que no fuera tan difícil poder hablar con los niños…

FLASHBACK

-tienes que decirles-me dijo peeta al oído cuando veíamos como Anna jugaba con los niños en el patio trasero.

-¿Cómo se supone que deba decírselos? Ellos pensaban que no tenía una madre y ¿ahora de repente si tengo?- pregunte concentrada lavando los platos.

-ven-dijo tomando mi mano-te ayudare-deje que me arrastrara a donde ellos estaban, pero no pude hablar una vez que estuvimos ahí-niños, con su mamá-dijo mirándome-quisimos que supieran algo importante sobre Anna-ellos lo miraron confundidos, peeta miro a mi madre y después a mí-ella es la mamá de su mamá-les confeso tranquilo, esperaba ver como ellos reaccionarían.

-pero…-dijo dudoso Alex-¿entonces Anna es nuestra abuela? pero…mamá no tenía una mamá.

-ellas estuvieron separadas por un tiempo-explico peeta tomando su mejilla-pero ahora están juntas de nuevo.

-¿Cómo Espy y mamá?-pregunto Josep, sentí una presión en el corazón, quizá por eso había podido comprenderla, porque por un tiempo yo también estuve lejos de mi hija.

-si-dijo mirándome esta vez a mí-pero ahora ellas también están juntas-apretó mi mano.

Los tres sonrieron y volvieron a invitar a mi madre a sus juegos, después de eso empezaron a llamarla abuela, la manera en que la trataban no había cambiado, siempre la habían tratado con amor, como si supieran sin saberlo que ella era parte de su familia…

FIN FLASHBACK

Peeta siempre había sido capaz de explicarles las cosas más complejas, cosas que a mí me tomarían un tiempo explicar. Lo necesitaba ahora, para que les explicara porque no quería estar cerca de mi padre…

En lo único que podía pensar era en Peeta, en poder verlo, haría lo que sea por poder hacerlo, sonreí mirando a Espy, el estaría feliz cuando viera como ha crecido, el estaría bien…

-¿estas segura que no quieres que te acompañe?-me pregunto Prim desde el asiento delantero del auto de Aarón, estábamos estacionados afuera de la que ahora era la casa de Gale, era grande y hermosa, del tipo de casas en las que vive una familia y no un hombre solo.

-no…-dije mirando la puerta de la entrada desde el asiento trasero, Will estaba a mi lado y tomo una de mis manos que se volvían puños sobre mis piernas, le sonreí levemente-estaré bien.

-iré a buscarte si demoras-me prometió, asentí y por fin pude abrir la puerta del auto.

Mientras caminaba hacia la entrada, pensé que las piedras esparcidas del suelo me delatarían, que el saldría en cualquier momento y entonces no sabría qué decir, llegue hasta la puerta y toque...

-buen día, ¿en qué puedo ayudarle?-me atendió una mujer de mediana edad, traía un uniforme y su pelo negro recogido, pensé que sería alguien que trabajaba en la casa para él.

-estoy buscando al señor Gale Hawthorne-dije concentrándome en poder formular oraciones coherentes y no analizando todo lo que mis ojos veían.

-de parte de…-me invito a pasar, di pasos sigilosos adentro de esa casa.

-soy katniss abernathy-dije poniendo un poco de mi cabello por detrás de mí oreja.

-puede esperar en la sala hasta que el señor Hawthorne la reciba-me llevo hasta un sillón color canela en medio de un salón que era tan grande como toda la planta baja de mi casa en el 4, la mujer tuvo la suficiente confianza para dejarme sola…

-tenía otra idea de ti entrando en esta casa por primera vez, ¿sabes?-dude un momento en si darme vuelta para mirarlo, él lo dijo entrando en la habitación y sentándose en un sillón en frente de mí, no hubo necesidad de que lo buscara con mi mirada…

Había cambiado… parecía otra persona por completo, sus rasgos eran más duros cubiertos por una barba que había dejado crecer, no había ni destellos de las sonrisas que siempre había tenido para mí, pensé que lo merecía, le había hecho daño, mire mis manos nerviosa arrepintiéndome por estar aquí.

-era para ti-dijo inclinándose hacia adelante, apoyando sus codos sobre sus rodillas, unió sus manos, sus ojos no dejaban de buscar los míos, pude mirarlo.

-perdóname Gale-mire al suelo de nuevo, era lo único que podía decir realmente.

-no fue tu culpa-se apoyó en el respaldo del sillón, lo mire confundida- tengo al verdadero culpable de eso-trague saliva, no, negué-confeso todo… que mato a Cartwright, que te secuestro a ti y a los niños, que es un rebelde-agarro su mentón entre su pulgar e índice-todo menos donde te tuvo escondida todo este tiempo…dime ¿a dónde te arrastro?

-no me arrastro a ninguna parte-le dije a punto de explotar, esto no estaba pasando, Peeta no podría haberse culpado por matar a Cartwright-nada de lo que estás diciendo es cierto, el no mato a Cartwright, no me secuestro ni a mí, ni a sus hijos…

-se perfectamente que haces aquí-me interrumpió-no dudaba de tu valor para venir…pero no estaba seguro de que te enteraras de lo que está pasando-sonrió un momento, miro sus manos y después mi cara sin expresión que no podía dejar de observarlo, necesitaba saber sus movimientos antes de que los hiciera-supongo que tendré que agradecérselo a haymitch, de nuevo.

-¿Qué tiene que ver el con esto?-pregunte a la defensiva.

-¿Cómo crees que me entere del contrato de tu familia con los mellark?-mire hacia la chimenea de la habitación… no… mordí el interior de mi mejilla para tragarme mis lágrimas- y ahora sin proponérselo, o quizá sí, te ha atraído de nuevo hasta aquí, conmigo-apreté mis dientes, como un animal atrapado en una red, así era como me sentía ahora mismo.

-¿Qué es lo que quieres?-pregunte mirando hacia la ventana.

-ahora que estas en el 12, no es conveniente que te relacionen con un rebelde, y después de lo que te dije estoy seguro de que no querrás volver a la hacienda-dijo parándose y caminando hacia la ventana.

-no estoy en la hacienda, estoy en un hotel-mire una foto de él, mis hijos y yo encima de la chimenea, no la había visto antes, no estaba segura si aún sentía lo mismo por mí, pero algo me decía que ir por ese lado sería peligroso.

-entonces tú y los niños vendrán a vivir aquí, como tuvo que ser desde hace mucho-la determinación con la que lo dijo me helo la sangre, el Gale que trataba de ganarse mi cariño había desaparecido totalmente, ahora parecía que le importaba muy poco lo que yo pudiera sentir en este momento.

El sabia porque estaba aquí, estaba esperando que sucediera, tenía a la única persona por la que vendría a hablar con él… peeta, no sabía cómo reaccionar, me había sentido fuerte en un principio, haría lo que fuera, eso estaba claro, pero no tenía claro los límites de "lo que fuera".

-quiero verlo-dije antes que todo, necesitaba saber que él estaba bien, el negó.

-no querrás verlo, no creo que estés preparada para ello-me pare y camine hacia él.

-si no me dejas verlo, no hare nada de lo que me pidas-corrió un poco de mi cabello hacia atrás de mis hombros y su mano rozo mi brazo en el camino, di un paso hacia atrás, no quería que me tocara, no conocía a la persona que tenía en frente…

Me subí a su auto después de eso, tuve que explicarles a mis hermanos y a Aarón que íbamos a ver a peeta y que Gale haría lo posible por sacarlo de prisión. Fingí que todo estaba bien, sin que él me lo pidiera, puede que estar cerca de Gale me recordaba la persona que mi padre quería que fuera, pero yo no llevaba ventaja en este negocio, él tenía algo que quería, mientras yo no sabía lo que él podría querer.

No quise mirarlo en todo el camino, era tan difícil hablar con él, tenía miedo de que si empezaba alguna negociación me pediría algo que no le podría dar, y entonces perdería a Peeta…

Un vidrio me separaba de él, podía verlo, pero él no a mí, cuando apenas entre lo busque impaciente entre los hombres que compartían la celda gris en la que estaban, mi corazón se detuvo cuando lo vi sentado apoyado sobre la pared, su cara estaba hinchada por los golpes, tenía un ojo negro, sangre en la comisura de su boca, sus manos estaban lastimadas y el uniforme gris que traía puesto no lo protegería del frio.

Sentí un cosquilleo que fue de mi nariz hasta mis ojos, las lágrimas no tardaron en aparecer, mi mano que estaba apoyada en el vidrio se envolvió en un puño… parpadee y limpie mis ojos, no había podido evitar llorar, quería no hacerlo para que Gale no se diera cuenta de que esto me afectaba, pero no pude y me odie por eso…

-los métodos de tortura suelen acabar con ellos antes de que puedan decirnos algo útil-limpie mi nariz con el dorso de mi mano.

-¡eres un maldito!-dije dándome vuelta y yéndome sobre él, me detuvo por mis antebrazos antes de siquiera poder tocarlo.

-¡viniste hasta mi ¿esperando que?!-me grito-¡¿que lo libere después de todo lo que me hizo?!-me sacudió- ¡dímelo! ¡¿Pensaste alguna vez en mí antes de que esto pasara?!

-¡suéltame!-dije tratando de soltarme de sus manos-¡me estas lastimando Gale!-me soltó bruscamente, haciéndome retroceder un paso.

-ese es tu problema Katniss-dijo casi resignado- ¡él es el que te hace daño!-dijo señalando la celda que teníamos al lado-desde que te conocí solo he tratado de protegerte, he tratado de hacerte feliz el tiempo que estuviste a mi lado-me lo decía enojado, como un reproche- pero siempre has vuelto a él, como si te gustara sufrir, le perdonas sus engaños, sus abandonos, ¡¿dime porque no volvió antes por ti?! ¡Pasaron 4 años demonios! ¡¿Cuánto tenía que pasar para que lo olvidaras?!

-podrían pasar 10, 20 o 50 años-dije secando mi mejilla, le hablaba serena, no quería alterarme como él y menos desconociendo de lo que sería capaz si lo enojaba más-pero nunca, nunca, voy a dejar de amarlo-le asegure negando como si el no pudiera entenderlo-¡esa tarde yo mate a Cartwright y no iba a casarme contigo!-al diablo la tranquilidad- ¡y si lo matas entonces te matare, aunque sea lo último que haga!-lo amenace, me tomo del brazo.

-no vas a destruirte así-me advirtió, trate de soltarme de su agarre pero no pude- mucho menos por el… si lo tengo que tener prisionero para siempre, entonces lo tendré, de ti depende que siga vivo-me tomo por mi mentón- si no vuelves conmigo, mañana no estará vivo…

Estaba ahí, justo lo que quería, en un principio había pensado que ya no sentía nada por mí, que solo me traería a ver a peeta para hacerme sufrir y que lo mataría de todas maneras, pero me acababa de asegurar que todavía me quería, quizá no se parecía ni un poco al amor sincero que tenía por mi antes, y puede que solo sea una obsesión, nunca fui muy buena identificando sentimientos, y menos los que yo inspiraba, pero lo que si sabía es que si permanecía a su lado, entonces Peeta viviría…

Seque mis lágrimas y cerré el trato, todavía no estaba segura de cuanto podía manejar a Gale, pero cuando descubriera su limite lo haría sufrir por lo que me está haciendo, porque él me quito lo único que me detenía para no ser una horrible persona…

No podría nunca describir su expresión cuando vio a esperanza y tampoco me interesaba mucho, mientras más daño podría causarle, más me sentía satisfecha. Solo para probarlo le dije que debería de recibir a Will y mi madre en la casa y no puso objeción.

Ver sus ojos solo lograba que mi odio creciera más así que decidí dejar de hacerlo, tuve que mentirles a mis hijos también, diciéndoles que Gale ayudaría a sacar a su padre de la cárcel.

Así como estaba no pensaba bien las cosas o las pensaba demasiado, ya no lo sabía cuándo acepte que visitáramos a mi papá…

Mis hijos bajaron corriendo y entraron a su casa, era suya, ya no era mía, había renunciado a todo lo que él podría ofrecerme. Me dolía pensar que no podía alejar a mis hijos de personas como mi padre, o como Gale, pero me encargaría de que nunca estuvieran solos con ellos, los protegería de cualquier cosa, porque son lo más preciado que tengo.

Por un momento pensé que algo en mi corazón se movía con fuerza cuando vi a mi padre sobre sus rodillas abrazando a luna, estaba llorando y a unos metros de nosotros, mire a mi lado… estaba Gale, entonces solo podía sentir odio por los dos. Quizá si este reencuentro se daba con peeta a mi lado podría haber llegado hasta abrazarlo, pero él no estaba aquí, estaba encerrado y el hombre que estaba a mi lado podía matarlo…

-no te acerques a mí-dije bajo cuando se acercó con los brazos abiertos, mire por encima de su hombro y vi a mis tres niños abrazando a effie, ellos no se darían cuenta de mi desprecio por él.

-katniss…-dijo aun con los brazos extendidos y su sonrisa extinguiéndose poco a poco.

-te odio-le hable con rabia, tanta en mi alma que pensé que podría explotar.


Hola! Ufff este capítulo fue muy muy intenso, me costó mucho escribirlo ya que es un suceso muy triste en la vida de katniss, y además es solo el principio de esto, peeta en las manos de Gale, katniss enfrentando a su padre, descubriendo más de sus mentiras, está viviendo una transición entre la personalidad que había logrado cuando estaba con peeta y la que había tenido con su padre, porque piensa que eso le va a ayudar a pasar por esto sin salir lastimada, pero…hasta donde va estar dispuesta a llegar? Es que su deseo por mantener con vida a peeta no encontrara límites?

Espero el capítulo les haya apasionado, gracias por los comentarios, nos leemos pronto!