Higurashi no Naku Koro ni Matsuri: P&F

Introducción

Este documento son los arcos adicionales de los juegos Higurashi no Naku Koro Ni Matsuri y Higurashi no Naku Koro Ni Kizuna, adaptados los que se puedan a esta historia.

Agradezco con antelación a Ez116 por prestarme a sus OCs y algunas partes de su historia "Cómo llegaste a Nosotros" para poder situar bien algunos de los arcos.

Higurashi le pertenece a Alchemist, Ryukishi07 y 07th Expansion. Phineas y Ferb a Disney, Dan Povenmire y Jeff "Swampy" Marsh. Mikael the Cat le pertenece a Darkblue y la Dra. Victoria a mí.

Arco de las Sillas Musicales

(Music Chairs Chapter)

Extra 01: Revelando la Locura

(Nota del Autor: Los siguientes son 3 o 4 extras que describirán la venganza de Candace en el Arco de las Sillas Musicales con detalles, como ya hice en el fic de Tails y el Meakashi-hen. Esperemos que aclare ciertas cosas de los motivos de Candace para su venganza. Advierto que estos Extras son muy duros, así que leer con discreción.)

(Casa de Isabella)

La chica estaba aburrida, sentada en el sofá… cambiando canales sin interés alguno. Su madre y otras señoras habían ido a una de esas reuniones donde se ponen al día de los cotilleos y chismes varios… algo que a ella, ni le interesaba.

En ese momento el teléfono de su casa empezó a sonar… la chica se levantó y apagó el televisor. Esperó que el timbrazo se repitiera… normalmente eran esos de las teletiendas… pero entonces… volvió a sonar el teléfono.

Isabella caminó hacia el teléfono, sin ver… que una sombra se escabullía… una sombra se acercaba a ella. Esa sombra… era Candace… que iba con su celular… que era el que realmente originó la llamada… y en la otra mano… con un táser.

Eso no era una llamada… era una trampa… era que Candace iba a por su presa… lista para atacar en el momento que la otra tomara el teléfono y descolgase.

- ¿Aló?

Sólo escuchó la estática de la línea y los ruidos de ondas de radio que los teléfonos recogen.

- ¿Aló? ¿Quién és? ¿¡Eh?

En ese momento… escuchó el eco de "eh" en la línea… y entonces su mente tuvo una idea apresurada. Quería confirmarla… pero sería imposible… ¿Acaso… el autor de la llamada estaba en su propia casa? ¿Quién podría entrar si…?

- No te resistas y haz lo que te digo…

Isabella sintió el frio metal ponerse a la altura de su cuello. Tragó en seco… y supo que era una trampa… había sido engañada por su depredador… siendo ella sólo una presa.

- Haz lo que te digo… descuelga el teléfono de nuevo. Si te resistes, tu vida acabará aquí y ahora…

Y entonces sintió una mano cerca del cuello, como amenazándola de obedecer o ser estrangulada hasta morir en ese momento y lugar…

- ¿Qué quieres de mí…?

- Sólo obedece… y vivirás… el porqué lo veremos luego. Llama a Suzy Jhonson…

Isabella quedó palideciendo… ¿Cómo haría eso si su vida peligraba?

- ¡AHORA! ¡Marca el número ahora!

Isabella por dentro se sentía destrozada… imaginó que Candace era un poco loca… ¿Pero esto? ¿En realidad la afectaba tanto lo que pasó con Jeremy? ¿Su desaparición? ¿Eso es en lo que nos transforma el verdadero amor?

Isabella con todo eso en su mente, marcó el número y esperó los timbrazos… y entonces…

- ¿Aló?

- Suzy… soy yo, Isabella…

- Isabella… que sorpresa… - dijo ella - ¿Qué se te ofrece?

- Te quiero… dar… un… regalo… - decía Isabella entrecortada porque Candace le susurraba al otro oído que decir – Es… el muñeco que yo gané…

- ¿¡Ah? ¿¡El Ducky Momo? ¡Voy enseguida para allá!

Y diciendo eso colgó el teléfono. Candace miró a Isabella y, todavía teniendo su mano al cuello, la apartó del teléfono y marcó otro número.

El teléfono timbró… y entonces…

- ¿Aló… David? – dijo Candace – Si… lo entiendo… haré todas las averiguaciones…

Isabella seguía sin entender que cosa había hecho que Candace actuase de ese modo… pero entonces, cuando pensaba que todo no se podía poner peor… sintió que la tiraban de los pelos con fuerza hacia Candace, que la miraba con un rostro que no podría pintar lengua alguna.

- ¿Adivina la buena nueva? ¡La última noticia de tu Tropa de Exploradoras!

- Candace… duele…

- Y más que te va a doler… ¿No lo sabes? Fred y Victoria han sido maldecidos por Oyashiro-sama… es una pena la verdad…

- ¿Eh? ¿Fred… Victoria…?

- Fred fue encontrado ahogado en el Lago Barbafea… y Victoria fue encontrada estrangulada y quemada en un cilindro en el Área Adyacente… ¿Sabrás algo al respecto?

- ¿Eh? No… ¿¡Pero qué clase de monstruo haría eso…?

- Oh… por favor, es fácil hacer la deducción… ¡La Maldición de Oyashiro-sama!

Y sacó su táser y poniéndolo a la altura de la tráquea de Isabella, para que la exploradora lo viese, le aplicó una descarga. El cuerpo de Isabella cayó al suelo como quien deja caer un cuaderno.

- Jeremy… al fin lo entendí… al fin entiendo que toda esta cadena de crímenes en Danville… esta farsa que llaman 'Maldición de Oyashiro-sama' es culpa de Isabella y sus Exploradoras… la Tropa 46321… debes estar orgulloso… porque yo resolví finalmente el misterio. No te preocupes… yo te rescataré… yo… Candace Flynn te salvaré de esos fanáticos…

Candace arrastró el cuerpo de Isabella y lo escondió en el baño. Justo cuando acababa de hacer eso… el timbre sonó. Candace supo que esa persona no podía ser otra más que Suzy. Ahora ya la tenía a su merced… podría hacer que confiese y pida perdón por todo lo que hizo…

- ¡Isabella! ¡Abre la puerta, quiero mi regalo ahora!

Candace se puso detrás de donde la puerta se abriría, de modo que la plancha de madera no dejaría ver a Suzy quien era la que estaba detrás y extendiendo la mano, tiró del pestillo abriendo la puerta. De este modo Suzy entró confiada… a su perdición.

- Muy bien… ¿Ahora dónde está mi…?

No pudo continuar. El repentino golpe del táser de Candace la hizo caer al suelo inconsciente. Candace cerró la puerta tras sí, sonriendo malvadamente por haber logrado capturar a su segunda presa. Sus dos sospechosos que sería interrogados para sonsacar la verdad de Oyashiro-sama y su maldición… porque si bien ella toleraría esas cosas… cometieron un gran error… meterse con Jeremy… y fue eso lo que llevó a que se enfrentasen a su ira.

- Jeremy… pronto me vengaré de ellos y te encontraré…

Entonces se le presentó un problema. ¿Cómo los interrogaría? Necesitaba encontrar un buen escondite. ¿Qué es lo que haría? Ya conocía la Bodega Abandonada de Doofenshmirtz. El problema era llegar hacia ahí. No podía tomar un vehículo si es que cargaba con dos mujeres secuestradas. Tenía que haber otra forma…

Pero ya había llegado demasiado lejos… no era momento de rendirse o arrepentirse. Pensó en refrescar un poco su mente, de modo que fue a la cocina, a servirse algo de pan con mantequilla de maní. Mientras comía su sándwich miró hacia la ventana que daba al patio y vio una caja grande que decía: "Refrigeradores del Área Limítrofe". Candace volvió la vista hacia el refrigerador y se dio cuenta que era nuevo.

Una sonrisa recorrió el rostro de esa chica… ¡La caja era el escondite perfecto! Así que salio raudamente hacia afuera para ver si la caja podría servirle de algo. Vio que todavía conservaba todos los armazones de embalaje que la hacían mantener forma de caja y soportar la refrigeradora que tenía adentro inicialmente.

Candace arrastró el cuerpo de Suzy hacia el patio y cargándolo lo dejó caer dentro de la caja, tapándolo con la primera base de embalaje. Acto seguido se dirigió a Isabella… y tirándola de los cabellos la puso encima de la primera base de embalaje y tapándola con una segunda, cerró la caja. Era perfecto… ya nada la impediría trasladarse a la Bodega Abandonada que ella había ubicado días atrás.

- Jeremy… yo le enseñaré modales a tu hermanita…

Tap... Tap…

Candace se giró al oír ese ruido… como pasos. No había nadie en esa casa, por lo que a Candace le preocupó dicho sonido. ¿Eran sus hermanos? ¿Quién era?

- ¿Quién es?

No se podía ver a nadie… pero de todos modos los pasos se repitieron. Candace se puso a la defensiva de nuevo… pero no logró ver a nadie. ¿Qué era eso?

- ¿Jeremy…? ¿Eres tú…? ¿Estás pidiendo que te vengue?

Esos pasos se volvieron a oír… Tap… Tap…

- Jeremy…

Esta vez Candace estaba lagrimeando. Si no podía verlo… y oía sus pisadas… eso quiere decir que Jeremy… no estaba vivo… sino que había sido sacrificado. Y pensar que la desaparición de su enamorado sería justo para eso… para aplacar la ira de un dios llamado Oyashiro-sama. Candace se sentía triste… porque no sólo le falló en su amor… sino le falló protegiéndolo. No importaba ahora lo que ella hiciese… igual Jeremy no podría regresar.

Pero entonces pensó… que si no podía volver… al menos podía… calmar su alma que clamaba por venganza. De seguro era por eso que Jeremy se le manifestaba en pasos después de la muerte… porque como su novia… tenía que cumplirle una última misión.

Candace se limpió las lágrimas y supo que ya no era sólo por venganza… era por amor, así que empujó la caja hacia la calle y esperó un Taxi…

Casi no recordaba los detalles de como pidió trasladar "implementos" a la Bodega Abandonada, porque en su mente solo había una cosa… hacer hablar a los responsables de la muerte de Jeremy. Su mente estaba en "piloto automático" y sólo regresó cuando pudo verse en la Bodega Abandonada junto con la caja.

La Bodega Abandonada era un tiradero, pero se agradecía que el acceso de la misma diera primero a unas oficinas, y que a partir de ellas recién se pudiera bajar hacia el espacio de la misma. No tuvo problemas en llevar la caja haca la oficina y luego, cerrar tras sí la puerta de acceso. Decidió explorar el lugar un poco antes de iniciar su venganza.

Físicamente la Bodega era un sitio lleno de cilindros, cajas, contenedores y herramientas varias en el suelo y oxidadas. Una polea de la cual colgaba una cadena y cuyo control, en forma de manivela de poso estaba disponible, una mesa de madera y una especie de contenedor de madera, pero con forma de barrotes… como si se tratase de una cárcel. Pero obviamente se trataba de una forma extravagente de contenedor. Y sorprendentemente… entre todo eso… una silla de ruedas.

Candace se sorprendió ante la silla… pero siguió explorando el lugar y encontró una especie de foso cerca de un grupo de contenedores. Miró hacia abajo y escuchó el correr de agua… de seguro era una especie de desague para el desecho de tóxicos, después de todo era una zona industrial.

Con eso supo que tenía toda la información que requería. De todos modos… el efecto del táser no duraría mucho tiempo, así que tenía que apresurarse en retener a sus víctimas.

Asi que se dirigió a la caja y la abrió, sacando primero a Isabella, a la cual metió dentro del excéntrico contenedor. Aparentemente, había un candado cerca, ya que en realidad ese contenedor, era una especie de jaula para vehículos y su transporte.

Con respecto a Suzy, la colocó en la silla y amarró sus piernas y sus manos con un cable coaxial que encontró tirado por ahí. Apretó fuerte, para que no pudiese escapar, porque aunque Suzy sólo era una niña… si sabía el peligro que podía implicar si no se aseguraba por completo.

Isabella por su lado, empezó a recuperar la conciencia. Tan pronto abrió los ojos se vio encerrada en esa jaula en forma de contenedor. Candace seguía con Suzy, por lo que al darse cuenta de lo que pasaba, Isabella intentó abrir el candado. No lo logró por lo que se desesperó, intentando abrir el candando con sus manos, intentando romperlo. Era una estupidez… pero si estaba secuestrada… ¿Quién sabía que más era capaz de hacerle Candace?

En ese momento, desesperada por no poder hacer nada al candado, Isabella golpeó la celda, de modo que llamó la atención de Candace.

- ¡Candace! ¿¡Qué diablos es esto?

- Ahh… mira, al fin ya despertaste…

- Candace… ¿Qué rayos es esto? ¡¿Dónde estamos?

- ¿Acaso la gran Jefa de la Tropa 46321 pensó que nadie la atraparía?

- Pues como Jefa de la Tropa que soy… te ordeno que me saques de esta celda…

- ¡Jajajajajajaa! ¿Sabes que sólo das pena ordenando cosas en esa situación tuya? Deberías haber sonado mas enérgica… porque así como estás tienes todas las de perder…

- ¡Esto no es una broma! – dijo Isabella - ¡Sácame o si no…!

- ¿O si no qué…? – dijo Candace mirándola con una mirada siniestra.

Isabella entendió que el método de la presión no era efectivo… era Candace con quien estaba tratando… así que decidió probar ser un poco más sumisa… aunque eso signifique tragarse su orgullo… aceptar que esa mujer que se puso a sus órdenes, ahora le mandaba a ella.

- ¿Qué es lo que quieres? La Tropa puede… darte lo que necesites…

- ¡Jojojojojojo! ¿Crees que aceptando tus bandas o tus estúpidos boletos de concierto voy a dejarte ir? ¿Qué tienes en la cabeza? ¿Aserrín? Esto no es por unas migajas…

- ¿Qué quieres de mí? ¿Porqué me tienes encerrada? ¡Candace! ¡Esto… no es divertido!

- ¡Jejejejee! Quemar a Victoria tuvo su gracia… ¿Pero y cómo hiciste lo de Fred? ¿Cómo lo obligaron a ahogarse? ¿Lo tiraron al lago? Pero de seguro sabía nadar…

Por primera vez en mucho tiempo, Isabella experimentó lo que es el miedo. No ese miedo tonto que nos provocan las casas embrujadas o el que usamos para el hipo… claro que no… sino que sentía el miedo real… el miedo… que hace que nos inundemos de adrenalina y sentir que nuestro corazón se sale por nuestra boca…

- ¿Y… cómo… diablos… quieres que yo lo sepa…?

- Oye Isabella… - dijo Candace – Dejame recomendarte algo… decirte… que ya no estás con esas pulgosas exploradoras que deben vender galletas para ir a bailar… hablar así no te da ningún poder de intimidación…

- ¡Hey! – dijo Isabella al sentirse furiosa por oír esas injurias.

- ¿Sabes que realmente me uní a tu tropa por puro interés? ¿Crees que por ponerte ruda me voy a detener? Ya he llegado demasiado lejos… ¿Crees que por tu cara voy a parar…?

- Esto… yo…

- ¡CLARO QUE NO! – gritó Candace contorneando la cara y mirándola por las rejas.

- Esto… ¿Qué…?

- ¡Jejejeje! Me da mucho gusto verte tener miedo por primera vez… - dijo riéndose, como disfrutando de la desesperación de Isabella - ¿Colaborarás?

- Sss… si… - dijo Isabella presa del pánico.

El rostro de Candace cambió de nuevo a una expresión tétrica.

- Muy bien… ahora escucha y responde: Sobre estas misteriosas muertes en Danville, que la gente llama "Maldición de Oyashiro-sama" ¿Acaso eso no era una farsa de ustedes y su grupito?

Isabella sintió miedo… no ya por el rostro de Candace, sino por esa pregunta tan rara…

¿Acaso era una trampa? ¿Acaso no era una pregunta donde sin importar lo que respondieran la matarían o algo peor? Estaba en una bodega, incomunicada del mundo… y ahora… estaba a la merced de esa mujer… que notaba que estaba loca. Y supo que tal vez para garantizarse su vida… tendría que responder lo que ella quería oír…

- Yo… creo… que eso… fue el caso…

- ¿Ah? ¿Cómo es que la Líder de la Tropa habla del tema tan vagamente? ¿Acaso ustedes no eran las que ejecutaban la maldición? ¿Acaso tú no fuiste la que maldejiste a Louis?

- ¿¡Eh? ¿¡Cómo sabes que…?

- ¡Jojojojojo! Veo que insistes en hacerte la boba… pues bueno, pasamos a Suzy… me divertiré interrogándola para que se te refresque la memoria… ¿Qué tal te suena?

- ¡Candace! ¿¡Cómo sabes lo de Louis?

- Ahh… ¿Quieres saber quien fue la soplona? Jojojojo… ¡La que hace las preguntas soy yo! ¿Louis fue asesinado por atacar los intereses de su tropa… verdad? ¿Pero y qué pasó con Victoria y Fred? ¿Qué cosa descubrieron que fuera peor…?

- No sé de que me hablas… Candace…

- Pues probemos algo mejor… ¿¡ME DIRÁS DE UNA MALDITA VEZ DONDE TIENEN A JEREMY?

- Jeremy… sólo… su hermana… sabe…

- ¡Pchhfft! Te diré algo… ¿Sabías que esa muñeca que te dio Phineas, se la robaron a Suzy?

- ¡¿La robaron? ¡Eso es mentira! ¡Phineas nunca…!

- ¿Ahh? ¿No lo sabías? Jojojojo… creo saber que pasó aquí…

Candace entendió que posiblemente Isabella no tenía nada que ver con lo de Jeremy… pero si eso era cierto, entonces Suzy era todavía más culpable de lo que pensaba en un principio. Normalmente suele ser común que el culpable sea el más mayor del grupo, pero… toda regla podría tener su excepción. Y ya tenía el método para que Suzy hablase.

Candace se acercó a donde estaba Suzy, con la cabeza caída, como dormida en esa silla de ruedas, amarrada como un animal aguardando el momento de su matanza. Candace golpeó la silla con una patada, esperando sorprenderla.

- ¡Oye, niñita perfecta! ¿Quieres hacerme el favor de levantarte? ¡Hey, hey!

Suzy no movía ni un centímetro de su cuerpo.

- ¿Crees que si te haces la dormida te ignoraré y no te pasará nada? ¡Que error!

Candace le tiró un bofetón a Suzy, pero su cabeza volvió a caer. Parecía profundamente dormida, pero Candace estaba muy alterada para fijarse en su respiración. La ecuación era simple… si no respondía, más dolor la haría despertar.

Candace tomó de los pelos a Suzy y los tiró para arriba, alzándole la cabeza. No vio ni una mueca dentro del rostro de Suzy… ni un solo músculo se movio de su sitio. ¡Esa maldita si que sabía soportar el dolor! Pero no le sorprendía… si era tan malvada a tan corta edad, seguro que sabía soportar bien el dolor.

- Finges muy bien maldita… - dijo Candace – En eso tienen razón esos chicos… que puede ser un jodido susto para muchos… pero tú no me ganarás…

Jaló todavía más fuerte los cabellos, arrancando unos cuantos. El cuerpo no se movió. ¿¡Tan fuerte era su capacidad de aguantar? Arrancar los cabellos podría ser una de las cosas más dolorosas que podía sentir una mujer…

Candace metió mano a su bolsillo y sacó un encendedor de cigarrillos. No sabía muy bien como había obtenido uno… pero una idea cruzó su mente, y por eso lo usaría. Si no quería hablar por las buenas… pues… sería al viejo estilo inquisidor…

Encendió el aparato y vió la azulada llama formarse… y solo cuando supo que calentó lo suficiente, tiró de los pelos a Suzy y le mostró la llama, acercándola a su rostro.

- ¿Lo ves? ¿Verdad?

Nada… Suzy seguía sin responder… tan muda como siempre. Furiosa, Candace puso la llama sobre la frente… escuchando el sonido que hacía el fuego al quemar la piel humana. Emitió un desagradable aroma… pero la otra seguía sin moverse.

Candace sacó la llama de ahí y la acercó al ojo izquierdo de Suzy. ¡Tenía que ver el acto reflejo de que el ojo se apartase de la llama!

Pero no lo vió. ¡Era imposible! ¿¡Cómo era posible que una persona pudiera dominar sus actos reflejos? No… eso no era un autocontrol… ¿Podría ser que en realidad…? No… ella no lo aceptaría, por lo que le puso el fuego en el ojo directamente, hinchándolo… hasta que finalmente por la dilatación del calor… el globo ocular reventó, dejando chorrear un líquido blanquecino por su rostro. Y al ver que no se movía… Candace supo lo que pasaba.

- ¡Joder, está muerta! ¡Joder, joder, joder!

Candace estaba furiosa, pateaba la silla en impotencia. No sólo era que hubiera muerto… se le había muerto la única que podría darle respuestas. ¿Acaso murió cuando la atacó con el táser? Sería agradable que hubiese muerto en el proceso de traslado, asfixiada entre el embalaje… pero lo más probable era que no soportase la descarga… ¡Se había muerto sin obligarle a darle respuestas… y sobre todo… muerto sin un castigo!

Candace escupió a su ojo reventado y luego, la desató de las piernas, tomando el cable coaxial y arquéandolo para hacerlo como un látigo… y con los dientes, haciendo perforaciones en el plástico para alcanzar el núcleo de alambre y dejarlo como puntitas arqueadas… de modo que el látigo no solo golpee y deje roja la piel, sino que corte… entre al cuerpo y se enganche a la carne, de modo que al sacarlo, la herida se mayor que la herida de entrada.

- No dijo nada… no aclaró nada… no dijo donde está mi Jeremy… ¡Y lo peor, es que la muy perra a muerto sin sufrir! ¡Imperdonable!

Y le dio el primer latigazo, que cayó en su frente, enredándose las puntas con sus cabellos y clavándose de una vez en su cráneo. Candace haló con fuerza ese látigo, y el mismo…salieron además de trozos de carne, unos trozitos del cuero cabelludo de esa chica.

- ¡Imperdonable! ¡Imperdonable! ¡Imperdonable! ¡Imperdonable! ¡Imperdonable!

Y golpeó de nuevo, en la cara, para arrancar más cabellos y salpicarse de sangre la ropa… luego apuntó al cuerpo, donde ya no se enredó con cabellos, sino que ahora cortaba, tajeaba y la sangre salpicaba manchándole la ropa… y finalmente lanzó el látigo a la altura de la nariz, con una parte que le partió el lábio y la otra se incrustó en el ojo derecho, reventándolo también. La silla se meneaba al ritmo del látigo, y Candace siguió hasta el cansancio.

- ¡Aahhffff! ¡Aafffff! ¿¡Te ha gustado, eh maldita cría?

Candace podía sentir que en su cuerpo había algo como si fueran gusanos que circulaban como corriendo desesperados por todo lo que ella llamaría venas. Pensó que sería algo del látigo y lo tiró lejos, mientras se terminaba de recuperar.

Tap, Tap…

Era ese ruido de nuevo… ese ser… que la estaba observando, que la seguía cada paso que daba.

- ¿Estás ahí? – dijo ella - ¿Haz venido a verme ejecutar el Verdadero Festival?

Tap, Tap…

- ¿¡Eres tú, Oyashiro-sama? ¿¡Haz venido a verme? ¡Pues felicítame por ser tan buena discípula! ¡Jejejeje! ¡Idiotaaaaa! ¡Serías tu el que debe ejecutar el castigo, no dárselo a niñas idiotas!

Tras ese arranque de rabia, Candace regresó a Isabella, que estaba con los ojos cerrados, tapándose porque no quería presenciar la brutalidad que había presenciado… lo que para ella era una antesala de lo que haría a ella… y sobre todo porque ella consideraba "inocente" a Suzy, lo que hacía esa venganza todavía mas terrorífica a sus ojos.

- ¿Isabella? ¿Sabes que hay debajo de estas bodegas?

- Yo… no… lo sé…

- ¡PUES PRESTAR MÁS ATENCIÓN A LAS CLASES, SO IDIOTA! ¡Hay un Sistema de Drenaje! Es elemental mi querida… esto es una zona industrial… ¿Y qué va a los drenajes?

- Eeeeh… yo… la…

- ¡LA BASURA, PUES, SO BOBA! – le gritó Candace dirgiéndose hacia la silla de ruedas de Suzy – Se comunica con las alcantarillas… que es un destino para ciertos elementos y un excelente método de escape… jejejee…

Candace tomó la silla de ruedas y empezó a empujarla a un lado del local.

- ¡¿Candace? – dijo Isabella golpeando las rejas como queriendo escapar - ¿¡Qué estás haciendo? ¿¡Acaso vas a tirar a Suzy por el drenaje! ¡No lo hagas! ¡No lo hagas!

- No te preocupes… sólo voy a deshacerme del cadáver… porque al fin y al cabo, la cría esa ya está muerta… ¿Para qué tenerla por aquí?

Isabella se atrevió a echarle una oteada a la silla y lo que vió la impactó… era ese rostro desfigurado, con hilitos de sangre bajando por los cortes y con unos huecos rellenos de blanco, como si fuera crema de afeitar en donde podría decirse que tenía los ojos. Quizo vomitar…

- Eres cruel… - dijo Isabella tapándose los ojos – Candace… ¿Porqué? ¿Porqué haces todo esto?

- A saber… - dijo ella empujando a Suzy.

- ¿Es por Jeremy…? ¿Lo estás vengando, verdad? ¿¡Es por eso?

Candace dejó la silla de ruedas y se rescostó sobre la misma para responder.

- Sabes Isabella… pensándomelo bien… tenía razones de sobra para matar a esa cría… no sólo fue enseñar a su perro a morderme… no sólo fue lo de ponerme ardillas por doquier… no fue sólo por entorpecer mi relación con Jeremy ni que su perro me mordiera… no… sino sólo hay una que lo resume todo… ¡EL SER UNA JODIDA MENTIROSA! ¡Lo dijo! ¡Lo dijo! ¡Dijo que teníamos guerra si quería alejar a Jeremy de su lado! ¡Y lo de hoy… lo del Festival… era sólo un concierto! ¡Ni siquiera era una cita! ¡Y no sólo me engañó… sino que engañó a Jeremy, desapareciendo su perro para que parezca que yo…! ¡Para hacer que Jeremy me odie! ¡Y luego… antes de poderme explicar… de poder pedir siquiera perdón… desapareció Jeremy! ¿Por qué demonios hizo eso? ¿¡PORQUEE?

Mientras decía eso, Candace pateó la silla de ruedas, de modo que esta perdió estabilidad y cayó al suelo de un golpe violento. La caída sacudió los ojos reventados que secretaron más viscosidad, como si fuera una crema de afeitar en mal estado. Candace levantó la silla de nuevo, mientras ponía la pierna encima de Suzy.

- ¿O acaso se hizo tu compinche para desaparecerlo? ¿¡Es eso en verdad lo que pasó?

- Candace… te juro que yo…

- ¿¡O acaso le sugeriste que era un buen sacrificio a Oyashiro-sama? ¿¡Eh? ¡RESPONDE, MALDITA! ¡RESPONDEEEEE!

Isabella solo tembló y se encogió de miedo producto de esos gritos.

- Mi relación con Jeremy iba muy bien… ¡Pero tú y tus amiguitas idiotas! ¡Maldita sea! ¿Es que acaso conspiran para que no sea feliz? ¡Incluso el molesto de Phineas… y ese maldito mudo y adoptado recogido de los mugrosos… orfanatos de Londres lo joden todo! ¡TODO! ¿¡Quién secuestró a Jeremy? ¿¡Quién mierda lo secuestro? ¡¿EEEEHHHHHH?

- ¡Candace… por favor…! – dijo casi llorando Isabella - ¡No sé nada… yo no lo desaparecí! ¡Yo no se nada… yo… no se nada…! ¡Suzy siempre fue sólo una chica buena…!

- ¡Mentira! ¡MENTIRA! ¡MENTIRA, MENTIRA, MENTIRAAAAAAAA! – dijo Candace mientras pateaba el cuerpo de Suzy varias veces - ¡MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA! ¡Maldita y jodida mentirosa! ¡Devuélvemelo! ¡Devuélvemelo! ¡A mi Jeremy! ¡Ahora! ¡Devuélvemlo! ¡Ahora maldita…! ¡Ahoraaa! ¡Yaaaaa!

Isabella estaba encogida del terror y casi en posición fetal por el miedo que Candace le daba en esa actitud. Nunca la vió tan psicótica… ¿Qué sería lo que le haría a ella?

- Sabes Isabella… - dijo Candace acercándosele – Lamento si te asusté… pero como si tu haz dicho… no sabes nada de lo que le pasó a Jeremy… tu tranquila… no te haré nada malo…

- Candace… gracias…

- Pero si me entero que mientes… si por casualidad me ocultas algo… lo que te espera… es muy poco en comparación… ¡Jejejejejeje! ¡Jajajajajajajajaa! ¡Jajajajajajajaja! ¡Jajajajajajajajaa!

(Maple Drive, Casa de Phineas y Ferb)

El teléfono celular de Ferb empezó a sonar. El chico se encontraba en su habitación, echado descansado y ese ruido lo interrumpió. Se incorporó y contestó.

- ¿Diga? ¿Quién es?

- ¡Ferb! ¿Eres tú? Sé que no reconocerás mi voz… pero soy… un amigo de Candace… soy… Pe… Percy… - dijo la voz – Tienes que ayudarla… está en graves problemas…

- ¿Qué sucede con mi hermana? ¡Debo ayudarla con Phineas!

- ¡No! ¡No le digas nada a Phineas! Tienes que ayudarla tú… por favor… escúchame… te voy a dar unas indicaciones… y no hay tiempo para cuestionarlas… tu hermana está sufriendo un delirio paranoide muy violento… por lo que pasó con Jeremy… tienen que tratarla… por favor… escúchame con atención… toma nota… porque si no la detenemos esto irá a peor…

Ferb tomó nota sorprendido de lo que le decían… pero aunque no fuese su hermana, la ayudaría...