Leer antes de comenzar el capitulo.

Hola, espero que estén muy bien y pasando un lindo domingo, una sincera disculpa por tardar tanto con este capítulo, la verdad es que no había tenido tiempo para traducir, como es muy extenso (bastante diría yo, poco mas de 14 hojas en world) y tuve cierre de evaluación, tuve que entregar muchos trabajos/proyectos todo este periodo evaluativo de marzo-abril (estudio diseño publicitario) así que apenas este viernes que salí de vacaciones corrí a traducir porque ya tenía bastante abandonada esta traducción (pude traducir algunos capítulos de mi otra traducción (porque eran cortos) alguna vez, aunque fueron solo dos, así que ya era hora de que continuara con esta historia, muchas gracias por su paciencia, ¡de verdad que son lo máximo mis lectores!, y muchísimas gracias por sus comentarios y por agregar a favoritos, bueno sobra decir que cada vez nos encontramos mas cerca del final, estamos a solo un capitulo mas el epilogo para terminar este fic. Así que con todo esto dicho no les interrumpo más, ¡a leer!

Capítulo 53. Llamarada de gloria.

El Gran Comedor estaba a oscuras. Pequeños gemidos de los hermanos menores de los graduados podían escucharse en la quietud del inmenso espacio. Las velas habían sido en parte apagadas por el fuerte viento azotando a través ventanales, ahora destrozados, y en parte por el grupo de jóvenes mortífagos ya presentes en el salón.

Miles de pensamientos estaban corriendo por la cabeza de Sirius, el principal era el hecho de que tenían que salir del espacio cerrado lleno de gente que no estaba preparada para luchar.

Después de la maldición inicial que casi había golpeado a Remus y Tonks, los miembros presentes de la Orden en la ceremonia, incluidos los Weasley, Kingsley y Amelia Bones, trataron de calmar a la aterrorizada multitud como se abrían camino hacia el exterior.

No lo lograron.

Antes de que alguno de ellos llegara a las grandes puertas no menos de treinta aturdidores talaron a Dumbledore.

Entonces fue cuando comprendieron que esto no sería bueno.

La mitad de la casa de Slytherin tenía sus varitas afuera y estaban sobre los magos y brujas más poderosos en la sala. Lo que realmente sorprendió a Hermione y le hizo hervir la sangre fueron las dispersiones de los estudiantes de Ravenclaw, Hufflepuff y hasta Gryffindor que estaba con la casa de la serpiente.

Ahora el espacio estaba segmentado.

Las familias fueron conducidas al frente, los sangre pura separados de los mestizos y de los nacidos de muggles. Los años habían sido separados, con menos varitas destinadas a los primeros años que a los séptimos. El grupo más pequeño era aquel de los padres muggles quienes habían llegado a Hogwarts para ver a sus hijos graduados. Hermione miró con temor como sus padres, junto con otros cuatro, eran sacados de la sala.

Hermione se estremeció.

Sirius le envió una mirada preocupada y vio el miedo en sus ojos chocolates. No el miedo a la lucha, el temor por sus padres. Él trató de enviarle su sonrisa más tranquilizadora, pero la expresión de Hermione se mantuvo firme como giró su mirada hacia la puerta por donde acababan de sacar a sus padres.

Sirius gruñó.

Draco Malfoy estaba de pie con sus compañeros de casa, su varita apuntaba la parte posterior de la cabeza de Hermione. Sirius recibió un golpe fuerte con la varita de su propio captor y decidió entonces que la primera persona en su lista era Theodore Nott Jr.

Sirius miró a Harry. Su ahijado tenía cinco de séptimo año rodeándolo, sus varitas no vacilaban incluso bajo la insolente mirada procedente de sus penetrantes ojos verdes.

Sirius encontró la mirada de Remus. Hubo una comunicación silenciosa entre los dos. Necesitaban salir de esta sala y al exterior.

Ahora.

No tenían ventaja en un espacio cerrado lleno de rehenes. La lucha estaba afuera donde la mayoría de los mortífagos estaban, si no salían pronto ellos iban a llegar al Gran Comedor, donde los miembros de la Orden y los demás no tenían posibilidades de ganar.

Sirius y Remus vieron dos fallas en la estrategia de los estudiantes que los aprisionaban. Uno, habían dejado a sólo a un estudiante con Remus, debieron haber sabido que un hombre lobo era poderoso aun sin su varita. Dos, habían hecho enfadar a Sirius.

No hagas enfadar a Sirius.

Sus ojos grises centellaban como se preparaba. Con un guiño a Remus, que le devolvió el gesto asintiendo todo comenzó.

A un costado, Draco le deslizó subrepticiamente su varita a Hermione.

Remus se detuvo y cogió con la guardia baja a Pansy Parkinson enviándola a volar por la habitación y derrumbando a la mitad de los estudiantes que rodeaban a Harry.

Al mismo tiempo Sirius se transformó en Canuto. La siguiente cosa que Nott supo es que tenía un gigante perro negro sentado sobre su pecho exhibiéndole sus dientes mientras emitía un gruñido sordo desde lo más profundo de su garganta. No perdiendo mas el tiempo Canuto se lanzó sobre la varita en la mano de Nott rasgando a través de la carne y el hueso mientras partía la varita de mimbre en dos.

Ignorando la sangre brotando del Slytherin, Sirius se balanceó hacia Draco quien estaba ahora luchando espalda a espalda con Hermione mientras los hechizos y las maldiciones comenzaron a volar, volviéndose alto Sirius se transformó de nuevo y cogió su varita que se había caído al suelo junto al decadente Nott.

Harry y Remus se las había arreglado para desarmar a los captores de los miembros de la Orden y a los estudiantes mayores y estaban ahora trabajando en desarmar al resto.

Mientras rechazaba maldiciones Sirius se dirigió a la puerta, consciente de que muchos otros alrededor de él estaban haciendo lo mismo.

Con una última mirada alrededor de la habitación Sirius salió a la carrera por los pasillos con otras personas siguiéndole de cerca los pasos.

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Afuera, la lluvia se había detenido. El aire era fresco y crujiente, los terrenos mojados y fangosos. Cincuenta magos y brujas ahora se reunían en el exterior para encontrarse con los mortífagos, quienes no apreciaron esto.

Las túnicas de Hermione se sacudieron alrededor de sus piernas, ella sintió a Sirius a su lado, y a Harry a su otro costado. Su mirada fija recorrió a lo largo las filas de los mortífagos, ellos los superaban en número, dos a uno; las probabilidades a Hermione no le gustaban, pero no podía hacer nada al respecto. No había señales de Voldemort, pero si caras familiares, ligeramente visibles debajo de las capuchas oscuras.

Con un último vistazo en Hermione, sus ojos expresaron lo que palabras no podían, Sirius dio un paso adelante. Y comenzó. Los hechizos volaban por el aire en ambas direcciones, los destellos brillantes iluminaban el cielo. Hermione ya se había separado de Sirius y estaba luchando al lado de Harry.

Dentro de cinco minutos, fue difícil saber quién era quién. La única diferencia perceptible era el distintivo verde de destellos de luz procedentes de los mortífagos dado que la intensidad de la batalla había aumentado, pero esto pronto iba a cambiar, ya que las fuerzas de la Luz buscaban venganza por sus amigos caídos.

Sirius se agachó y giró enviando hechizo tras hechizo en dirección del enemigo, con su mirada fija en ángulo recto en una figura alta, con cabellera rubia vapuleándose con su capucha.

Embrollando el avance de Sirius, como consecuencia de un desafío a duelo de magos decentes, Malfoy le apuntó alzando su varita. Sirius, sin embargo, tenía otros planes.

Avanzando a grandes zancadas Sirius no se detuvo hasta que llegó al rubio, su puño se conectó con la nariz de Malfoy con un repugnante crujido.

Sirius sonrió como Malfoy cayó al suelo con un ruido sordo, la sangre brotaba de su rostro. Sin esperar a que se levantara, Sirius le colocó una patada bien apuntada al costado de Malfoy.

Arrodillándose junto al jadeante mortífago, Sirius lo agarró por el cuello para acercarlo.

—Me la arrebataste —gruñó él, sólo Malfoy podía escucharlo.

A través de la sangre Malfoy se mofó. —No podías tenerla a tu alcance. La dejaste ir.

Sirius gruñó y empujó a Malfoy de vuelta al suelo, con sus ojos grises destellando se quedó de pie atrás, esperando a que el rubio se pusiera en pie.

Malfoy lo hizo, en progreso lento, pero pronto se puso en pie frente al vengativo Black. Ambos tenían sus varitas alzadas y se miraban entre sí, con cautela, esperando el primer movimiento.

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Tonks sintió la familiar agitación de adrenalina explotando a través de ella como se encontraba en medio de la batalla. Lanzó encantamientos de desarme y unas pocas maldiciones en dirección de sus enemigos, rayos rojos, azules y amarillos brotaban de su varita con cada hechizo que murmuraba.

Había estado luchando a lo largo de la batalla al lado de Remus, pero lo perdió en la refriega y ahora se encontraba con los pelirrojos a ambos lados, Fred y George enviaban hechizos, así como algunos objetos no identificables en dirección de los mortífagos.

A su alrededor, magos y brujas cayeron, Oscuridad y Luz, gritos de aquellos bajo imperdonables hacían eco a través de la noche.

Tonks esquivó un rayo de luz verde y volvió su penetrante mirada violeta sobre el mortífago que lo había enviado en su dirección.

Nadie intentaba un Avada Kedavra con Nymphadora Tonks y esperaba salirse con la suya.

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Crucio.

Hermione esquivó el haz de luz enviado en su dirección y envió uno de regreso justo al blanco.

Furnunculus.

El mortífago con el que había estado luchando cayó al suelo de dolor como forúnculos brotaron sobre su cuerpo. Atándolo, Hermione rápidamente siguió avanzando.

Su cabello estaba comenzando a desprenderse de su apretada trenza, sus ropas estaban rasgadas en numerosos lugares y podía sentir la sangre corriendo por su cara desde un corte en la raíz de su cabello. Sus manos temblaban con una combinación de frío y adrenalina, sus ojos estaban oscuros y amplios, en alerta.

A su lado, Harry, Ginny, Neville y Luna estaban enviando variados maleficios a los mortífagos. Más abajo en la colina ella pudo ver a Seamus con Lavander y Cho.

Tarantallegra —gritó Neville al mortífago más cercano, haciéndolo perder el control de sus piernas como ellos comenzaron a avanzar rápidamente.

Hermione estaba luchando y buscando al mismo tiempo.

¿Dónde estaba Sirius?

Ella no tuvo mucho tiempo para reflexionar esta cuestión cuándo un intenso haz de luz verde golpeó de lleno a Neville en el pecho.

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Harry se movía como nunca antes se había movido. Al igual que Tonks y Hermione, la adrenalina de la lucha lo mantenía andando. Hechizo tras hechizo, maleficio tras maleficio, él siguió avanzando. Al mismo tiempo mantuvo sus ojos en Ginny y Hermione. Dos de las personas por las que más se importaba estaban luchando a su lado. Eso lo hizo sentirse agradecido, pero al mismo tiempo jodidamente angustiado.

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Diffindo.

Respirando pesadamente Sirius esquivó la maldición de Malfoy. Él no sabía cuánto tiempo habían estado batiéndose en duelo, pero Malfoy no parecía estar agotado.

Algo golpeó a Sirius en la parte posterior de su cabeza y su visión se nubló. La siguiente cosa que supo es que estaba sobre su espalda en el barro. Malfoy y Monique estaban de pie sobre él, con sonrisas en sus rostros.

—Nadie está aquí para salvarte ahora Black —escupió Monique, sonriendo como apuntaba su varita en el caído animago.

Expalliarmus.

La fuerza del hechizo de Hermione envió a los dos mortífagos volando por el aire.

—¡Sirius! —lo llamó Hermione arrodillándose a su lado.

—Estoy bien —dijo él frotándose la parte posterior de su cabeza.

Hermione asintió y se levantó, con su varita preparada para defenderse de las maldiciones del enemigo como Sirius con cuidado se puso en pie.

Hermione fijó su mirada en Monique.

Había esperado este momento durante veinte años.

Monique se levantó y se acercó a Hermione, ambas comenzaron a rodearse en círculos.

Monique fue la primera en moverse, el hechizo fue tan rápido que Hermione no tuvo ni tiempo de registrar el haz de luz antes de sentirse volando por el aire, ella chocó contra un árbol grande con un fuerte golpe y cayó al suelo.

Sirius se trasladó a ayudarla, pero fue bloqueado por un sonriente Malfoy. Su cara era un espectáculo. Sus fríos ojos brillaban, su boca en su habitual desprecio estaba ahora cubierta por una capa de sangre recién seca de su nariz rota.

¡Expelliarmus! —gritó Sirius, desesperado por ver si Hermione estaba bien.

Malfoy esquivó el haz de luz, riéndose del intento desesperado de Sirius por conseguir pasarlo.

Desde la esquina de los ojos de Sirius, vio a Monique deambular hasta la forma propensa de Hermione bajo el árbol.

Gruñendo, Sirius envió una andanada de maldiciones en dirección a Malfoy.

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Hermione se quedó inmóvil, tenía un dolor punzante en su pierna derecha, pero trató de ignorarlo. Abriendo un ojo vio a Sirius luchando desesperadamente para llegar a ella mientras que Monique deambulaba en su dirección.

Esperando por la otra bruja, a que llegara a unos pocos metros de su posición mientras mantenía un ojo en su varita, Hermione envió un tiro rápido, bajo e inesperado a la rodilla izquierda de Monique.

Gritando de rabia y agonía el puño de Monique conectó el costado de la cara de Hermione antes de que el dolor le causara retorcerse, dándole la oportunidad a Hermione de ponerse en pie, sintiéndose un poco aturdida por el golpe.

A su izquierda, vio a Sirius todavía ocupado con el mayor de los Malfoy.

Hermione tomó vista rápidamente de su entorno y estuvo de pronto agradecida por su dolorosa colisión con el árbol, que le había impedido salir volando por el acantilado al peñasco en la orilla del lago debajo.

Poniéndose en pie Monique sacó su varita una vez más. La fría mirada calculadora en sus ojos hizo a Hermione reaccionar con rapidez.

Impedimenta —un rayo de luz de color púrpura se disparó de la varita de Hermione para momentáneamente frenar a la mortífaga.

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Sirius exhaló un suspiro de alivio interno cuando vio a Hermione levantarse.

Estaba empezando a enfadarse con Malfoy, nunca pensó que sería así de difícil derribar al estúpido rubio, pero tenía que darle al ex-Slytherin una pequeña cantidad de crédito. Actualmente Sirius podía sentir una serie de cortes profundos, algunos de Malfoy, algunos de maldiciones perdidas. Tenía frío, estaba mojado, lodoso y golpeado. Mas que todo estaba enfermo y cansado de la molesta, puntiaguda cara arrogante con cabello rubio.

Se estaba poniendo cansado del baile en el que estaba con Lucius Malfoy.

Enviando un disparo jinx en dirección a Malfoy, su suerte golpeó cuando este aporreó a su oponente en su costado, disparando al rubio, haciéndolo aterrizar de cara sobre la tierra.

Varios gritos fuertes de terror llevaron la mirada de Sirius en torno al centro de la batalla.

Voldemort.

Caminando a través de las pilas de muertos y heridos de ambos bandos, Voldemort tenía un objetivo en la mira.

Harry Potter.

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—Harry.

La voz de Hermione fue un mero susurro como vio al hombre con ojos de serpiente caminar con orgullo a través del barro y la sangre.

De repente, ella tuvo dos poderosas manos abrigadas alrededor de su cuello. Asfixiándose, Hermione trató desesperadamente de girar del apretón de Monique como su suministro de oxígeno estaba despacio acortándose.

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Los ojos de Sirius se ampliaron como vio a Monique agarrar a Hermione por detrás. Enviándole un golpe al costado de Malfoy, Sirius despegó en dirección a ella. Hermione estaba posicionada delante de Monique bloqueando la línea de visión de Sirius.

Él no podía enviar una maldición.

Saliendo en carrera se transformó en Canuto, el elegante perro negro corría a través del terreno. La única manera que vio de conseguir que Monique soltara a Hermione era chocando con ellas dos.

Lo que no vio fue el acantilado.

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Los ojos de Hermione se abrieron mucho como vio a Canuto ganar velocidad y correr directamente hacia ellas. El aire restante se escapó de sus pulmones como se sintió caer de espaldas.

Las manos de Monique liberaron su cuello, como ella hizo el esfuerzo para agarrarse de algo.... cualquier cosa.

Ya era demasiado tarde y la gravedad las enviaba, a ella y a Hermione, por el borde.

Hermione cerró los ojos esperando por el impacto.

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Los sentidos desarrollados de Remus estaban en marcha. Sus orejas recogían cada grito, cada ultimo respiro como la batalla era librada a su alrededor. Él no podía encontrar a Sirius o a Hermione. Había sido también separado de Tonks.

Se estaba sintiendo confundido.

El olor de muerte y sangre trajo al lobo más cercano a la superficie y junto con la batalla externa, que estaba librando con los mortífagos, también estaba luchando simultáneamente una batalla interna con el lobo.

El lobo sí quería sangre. Pero Remus podía controlar esto. El lobo también quería a su manada.

Remus no podía controlar esto.

Remus quería a su manada tanto como Lunático lo hacía. A él nunca le gustó luchar solo. Y eso era lo que estaba haciendo.

Luchando solo.

No tenía a nadie que le cubriera la espalda. Sus sentidos compensaban esto, razonó, pero también era bueno tener a alguien cerca, alguien que él no estuviera tratando de matar.

Sangre.

Ahí había mucha sangre, alguna de ella, suya, la mayor parte de ella, no. Esto estaba comenzando a dominar sus sentidos. Hechizo tras hechizo derribó mortífagos como gritos de tortura llegaron a sus oídos. Él no era el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras de Hogwarts por nada. Él era bueno. Era mejor que los mortífagos con los que estaba luchando, después de haber derribado a docenas por su propia cuenta. Un flash a su izquierda captó su ardiente mirada ámbar, y se volvió para enfrentarlo...

Plata.

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—¡Hermione! ¡Abre los ojos! ... CARIÑO... ¡mírame!

Hermione abrió sus ojos lentamente. Ella no estaba cayendo... aunque no estaba lejos de estarlo.

Momentos antes de que Sirius impactara a Hermione y Monique él había visto el acantilado. Incapaz de detenerse a tiempo, se transformó de regreso de su forma de animago, en un movimiento fluido, y había agarrado la mano de Hermione. Ella estaba ahora colgando del acantilado. Sirius la sostenía fuertemente de su mano impidiéndole caer en el peñasco debajo.

—¡Oh Dios!

—Hermione. Está todo bien. Mírame.

Hermione miró sus ojos grises.

—No voy a dejarte ir —dijo él tratando de levantarla. —AARGGGG.

Su apretón se estaba debilitando como luchaba por ponerla de regreso sobre el borde del acantilado.

¡Sirius! —gritó Hermione como ella comenzó a resbalarse.

—¡NO VOY A DEJARTE IR! —su rostro estaba lleno de determinación. Luego lo sintió. En los confines de su memoria recordó a Lily, hablando acerca de madres encontrando una fuerza extraordinaria para salvar a sus hijos... y algo sobre un coche muggle.

¡Sirius! —lágrimas estaba corriendo por el rostro de Hermione como ella entró en pánico, tratando desesperadamente de mantener su mano en la de Sirius.

Con un tirón masivo él jaló a Hermione hacia arriba, centímetro a centímetro tiró más arriba de su brazo hasta que ella pudo agarrarse de sus hombros. Trabajando juntos ahora, Hermione y Sirius se derrumbaron en la parte superior del acantilado ambos en los brazos del otro. Respirando pesadamente se sentaron allí por un momento, Sirius sostuvo a Hermione en un fuerte abrazo para calmarla.

Entonces la realidad de la situación los golpeó.

—¡Harry! —exclamó Hermione poniéndose lentamente en pie, con Sirius justo detrás de ella.

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Harry lo sintió antes de verlo.

—¡Ginny! —la llamó. —¡Tienes que correr!

—¿Por qué? ... Oh.

—¡VAMOS, YA!

La pelirroja no se movió, sus ropas estaban rotas, estaba sangrando y rastros de lágrimas manchaban su cara, de cuando había visto a Neville caer. Acercándose a Harry ella se quedó de pie frente a él, mirando sus penetrantes ojos verdes.

—¡Harry Potter, si crees que te voy a abandonar aquí, ahora de todas las veces, tienes otra cosa acercándose!

Harry suspiró y posó una mano en la copa de su mejilla. —No quiero perderte —susurró.

—No, no quieres —respondió ella presionando sus labios contra los de él por un momento. —Te amo.

—Yo también te amo.

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Malfoy estaba de pie allí, la sonrisa seguía firmemente en su lugar. Bloqueándoles su camino hacia Harry. Él levantó su varita de frente a ellos mientras que sus piernas se movían a través de una combinación de dolor y fatiga. Sirius miró a su varita y a la de Hermione, que yacían olvidadas por su intento de salvarla.

Un borrón por un costado tomó a Malfoy por sorpresa como fue abordado al suelo. Gruñendo de dolor como su cabeza impactó contra una roca y su varita se partió en dos.

—¿Draco? —susurró con incredulidad indicando a su hijo.

Draco se puso en pie apuntando con su varita a su padre. —Sí padre. No me digas que estas sorprendido.

Malfoy ignoró la varita de su hijo y se puso en pie. —Ahora Draco... hijo. Apunta esa cosa lejos de mí. Tú no quieres lastimar a tu propio padre ¿verdad?

Draco rodó los ojos antes de dirigirse a Hermione y Sirius. —Vayan, Potter necesita a sus amigos.

Hermione y Sirius no tuvieron necesidad de que se los dijeran dos veces, recogiendo sus varitas del terreno corrieron en direcciónn a donde la batalla todavía estaba irascible, Hermione enviando una última mirada hacia atrás a Draco que seguía apuntando su varita sobre su padre.

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Harry vio a Voldemort aproximarse. A un costado pudo ver a Ginny luchando con Tonks y uno de los gemelos. A su izquierda vio a Hermione y Sirius corriendo por los terrenos para llegar a él. Ahí estaban tres....

¿Dónde estaba Remus?

Nivelando su varita en Voldemort, Harry miró a la criatura a los ojos. Verde y Rojo.

Los colores de la Navidad, fue el primer pensamiento que fluyó por la mente de Harry.

—Potter.

—Riddle.

Voldemort se echó a reír, con una profunda y malvada risa. —Creo que podría tener algo diversión primero. Flagrate.

Harry miró como estaban siendo encerrados lentamente en una pared de fuego, separándolos a él y a Voldemort del resto de la batalla.

Impedimenta —gritó Harry enviando un rayo de luz a Voldemort quien fácilmente lo desvió.

—Eres un niño tonto Potter, no puedes vencerme.

—Ya lo hice —ahora le tocó el turno a Harry de sonreír.

—Oh, pero si lo único que me hiciste fue un favor.... Incindio.

¡Protego! —Harry sintió el calor del hechizo pero se las arregló para desviar a un lado la fuerza entera del encantamiento de fuego.

—¿Un favor? Tú no eras nada hace más de una década. De hecho sigues sin ser nada.

Hubo otra carcajada profunda. —Tú no entiendes, niño, soy mucho más poderoso ahora de que cuando eras un bebé.

—Es curioso eso. Yo también.

No hubo más espacio para palabras como la batalla más grande conocida por el mundo mágico comenzó.

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—Merlín —susurró Sirius como miró las llamas rodear a su ahijado. —Harry —él no podía reflexionar las implicaciones de la situación de Harry por mucho tiempo mientras se abría camino en la batalla.

No había más hierba. Hagrid no estaría contento. La combinación de la temprana lluvia con los cientos de pies y cuerpos crearon barro, ligeramente revestido de sangre. Mirando alrededor, Sirius notó que habían más muertos que vivos ahora.

La batalla estaba empezando a terminar.

Hermione y Sirius se encontraban atrapados en una pequeña lucha con cuatro mortígafos como Tonks, Ginny y uno de los gemelos repelían a un grupo grande intentando irrumpir en el castillo.

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Harry cayó de rodillas en dolor como Voldemort volvió a sostener un imperdonable especialmente fuerte sobre él. Él se negó a gritar, aunque sus adentros ardieron como el fuego que lo rodeaba. Poco a poco volvió a ponerse en pie, con sus dientes rechinando como se defendió de la maldición, sintió su magia correr a través de él como le envió el hechizo de vuelta a Voldemort tomando al otro mago con la guardia baja.

Exhausto Harry no podía sostener el hechizo por mucho tiempo, pero lo sostuvo el tiempo suficiente como para debilitar a su oponente.

Sangre goteaba de su frente, brazos y rodillas, Harry comenzó a sentir los efectos de la batalla que, ahora no tenía idea de cuánto tiempo había durado. Con su visión nublada como el calor de las llamas comenzaba a afectarle. Apuntó con su varita de nuevo a Voldemort quien soltó otra carcajada.

—Tú y yo sabemos que es inútil —dijo él con sorna. —Mismo núcleo. No ayudará.

Harry no contestó a esto, solo apuntó al Señor Oscuro con sus ojos esmeraldas tratando de ignorar tanto la punzada como los rastros vagos de sangre que perdía.

Voldemort emitió un hechizo de extinción y el fuego alrededor de ellos desapareció. Harry sintió el frío del aire de la noche golpear su cara como miraba con recelo el siguiente movimiento de Voldemort.

—Quizás desde otro ángulo —reflexionó Voldemort, mirando alrededor a los últimos focos de la batalla. —Ahh, querido padrino y mejor amiga. Parece que están ocupados, no creo que noten una maldición asesina dirigida a ellos ¿verdad? —Voldemort tenía ahora su varita apuntando a Sirius y a Hermione que seguían luchando contra los mortífagos.

Harry no mordió el anzuelo, solo sostuvo su varita en Voldemort, observándolo cómo le habían enseñado. Buscando por signos de un hechizo.

—¿Qué hay con la pelirroja? —reflexionó Voldemort. —Muy como tu madre, me pregunto si lucirá igual sin vida en esos lindos ojos verdes.

—Tú elección Potter —continuó Voldemort. —Uno o el otro.

Harry se preparó, enviar una andanada de maldiciones a Voldemort no ayudaría, sino que dejaría exhausto a Harry y lo distraería de donde la varita de su oponente se encontraba apuntada.

Fue entonces cuando lo vio. Vio los hombros de Voldemort y supo lo que iba a hacer.

Harry se apareció con un fuerte chasquido.

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Por el rabillo de su ojo Ginny vio verde y se congeló, no pudo moverse. Había un rayo de luz verde dirigiéndose directamente hacia ella y sus piernas la habían abandonado.

Hubo un fuerte chasquido y la abordaron al terreno. Abriendo sus ojos vio el haz de luz perdido caer en un mortífago antes de encontrarse mirando un par de familiares ojos verdes.

—Harry —dijo ella sin aliento.

Pero el mago de cabello desordenado ya estaba sobre sus pies.

El tiempo transcurrió lentamente.

Harry vio el destello de luz verde en dirección a Sirius y Hermione. Sirius también lo vio. Sin pensarlo empujó a Hermione hacia él, y la protegió con su cuerpo hasta el último momento posible.

Él también escuchó un chasquido.

Mirando hacia atrás, preguntándose débilmente por qué estaba todavía vivo sus ojos se abrieron con incredulidad.

Harry estaba de pie delante de ellos.

Brillando de un color verde.

Esto era nuevo....

Harry no supo lo que pasó. Hace un minuto estaba apareciéndose delante de una maldición asesina y al siguiente se sintió sin peso. Tal vez de esta forma era morir....

....Tal vez no.

Harry sintió su magia aumentar a través de él y levantó su varita como los supervivientes de ambos bandos lo miraban.

El primer haz de luz fue de color azul pálido. Golpeó a Voldemort en el hombro izquierdo enviándolo hacia atrás, agitando los brazos mientras trataba de recuperar el equilibrio. El misterioso resplandor verde que rodeaba Harry cambió a azul.

Amistad.

Harry se acercó lentamente a su enemigo. El dolor de la maldición asesina se encumbraba a través de su cuerpo, pero él siguió en pie como otro haz de luz se disparó de su varita. El haz de luz roja golpeó a Voldemort en el mismo lugar que el haz anterior mientras que Harry cambiaba a rojo.

Tutela.

Voldemort estaba de rodillas tratando de levantar su varita que se sentía como plomo en sus manos. Harry dio otro doloroso paso más hacia adelante, sudor y sangre goteaban por su frente. El rayo azul oscuro de luz golpeó a Voldemort en el hombro derecho, él cayó hacia adelante.

Mentor.

Él estaba sobre sus manos y rodillas ahora. En una posición en la que sus seguidores acostumbraban a estar. No él. Harry estaba a metros de distancia, su resplandor azul oscuro se ablandó a un color rosa pálido. Este haz de luz golpeó a Voldemort en el corazón. O donde debía haber estado su corazón por lo menos.

Amor.

Harry estaba de pie junto a Voldemort ahora, con su cara inexpresiva, como le susurró el último punto en la profecía. Su resplandor se transformó a un magnífico oro.

—Parentesco.

Un intenso haz de luz oro golpeó a Voldemort en el punto muerto de su pecho.

El cielo nocturno se iluminó con una espectacular exhibición de luz como el último aliento dejó los fríos labios de Voldemort.

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Sirius y Hermione vieron con asombro cómo la oscuridad de la noche se recobraba, por el débil resplandor oro que Harry estaba emitiendo en el centro del campo de batalla.

Harry se derrumbó.

Tres pares de pies se movieron al mismo tiempo.

Ginny era la más cercana a Harry y corrió a su lado, inclinándose a su lado, colocando su cabeza suavemente en su regazo.

—¿Harry? —susurró. —Harry despierta.

Sirius y Hermione alcanzaron al par. De rodillas a ambos lados de la inmóvil figura revisaron a Harry por lesiones graves.

—Harry, compañero —comenzó Sirius. —Despierta —le temblaban las manos como colocaba la cara de su ahijado en sus manos.

Una pequeña multitud se había congregado alrededor del grupo, amigos observando, con la esperanza de ver algo de vida en el que acababa de derrotar al Señor Oscuro.

—Sirius, no está respirando —susurró Hermione.

Sirius agarró su varita. —Ennervate.

No pasó nada.

—Harry, tienes que despertar... por favor —las lágrimas rodaban por la cara de Ginny como le suplicaba al chico en sus brazos que despertara.

—¡Merlín! ¡ENNERVATE! —intentó Sirius de nuevo, con lágrimas en sus propios ojos grises, mientras trataba de salvar a su ahijado. Hermione junto a él curaba cuantas heridas de Harry eran posibles, esperando que ayudara.

Un pequeño respiro escapó de sus pálidos labios como sus ojos verdes se abrieron un poco.

N/T: Bueno solo me queda decir que me parece magistral la forma en que MoonyNZ escribió las secuencias de batalla :) (También el cannon con la plata y los hombres lobo) de verdad que esta chica es muy talentosa, muchas gracias por leer, esperare con paciencia sus comentarios, si gustan agregar el fic a sus favoritos les agradeceré mucho, así también les será más fácil saber cuando esté lista la siguiente actualización que no tardara mucho, ahora si tengo una semana entera de vacaciones. Espero que el largo compense un poco la tardanza :)