Al fin el grupo estaba listo, los integrantes del equipo RED, Snake e incluso N. Gin habían pasado por la armería, Zelda, Kairi y Link consiguieron ropa de abrigo para todos, además de algunas provisiones y Gant convenció a unos soldados para tomar prestado un segundo vehículo: Un coche todoterreno blanco algo antiguo, pero aparentemente funcional. La mayoría empezó a cargar las provisiones, armas y municiones en los vehículos, Kairi se dispuso a ayudar, pero Link la detuvo tomando su hombro, ella se volteó para ver el rostro del rubio marcado por la preocupación.
-¿Qué pasa?
-¿Estás segura que quieres hacer ésto?- Soltó él de repente.
-¿A qué te refieres?- Kairi se sentía confundida.
-Lo que nos viene encima es serio, no se si estás preparada...- Respondió apartando la mirada.- La verdad, no me siento demasiado bien cuando pienso que estarás ahí.
-¿A caso crees que soy demasiado débil para ésto?- Ella retrocedió un par de pasos, aparentemente ofendida. Los demás dejaron sus labores a un lado para prestar atención.- Que sepas que mientras tú has estado fuera no me he quedado de brazos cruzados esperando, he continuado luchando sin parar.
-No me refiero a éso...
-¿¡Pues entonces!?
-Ahora viene la hora de la verdad, seguramente tendremos que matar a los que se interpongan en nuestro camino, y sé que tú nunca has matado a nadie.
-He matado a muchos sincorazón y a otros monstruos.- Trató de defenderse ella.
-¿Y a personas?- Intervino Snake, respaldando a Link.- Una cosa es matar a un ser que se guía por el instinto, y luchar por tu propia supervivencia, pero ahora es algo distinto. Cuando nos infiltramos en éste castillo no matamos a nadie, yo me esforcé para pasar inadvertido y ya está, y estoy seguro que Link reprimió sus sentimientos hacia a los que invadieron su mundo con tal de que no vieses como una persona mata a otra.
-Cierto... Noquee a los que me vieron con el escudo.- Añadió él volviendo a alzar la mirada.- Creo que de los de aquí nadie está libre de culpa salvo tú, Kairi.
-Imposible...- Ella empezó a mirar a su alrededor, buscando a alguien que le apoyase, alguien que levantase la mano con orgullo negando las palabras de Link, pero lo único que vio fue cómo todos sus compañeros apartaban la mirada con algo de resentimiento.- ¿Todos vosotros...?
-Aunque fuese con la intención de liberar a Hyrule, no puedo engañar a nadie.- Murmuró Zelda.
-Todo el equipo RED está integrado de individuos que se les daba bien matar, incluso antes de unirnos al grupo.- Explicó el Engineer.- Tras ése velo de bromas y buen rollo hay un grupo armado y muy peligroso.
-Yo luché en distintas guerras sin estar alistado en ningún ejército.- Soltó el Soldier.
-Tanto el Sniper como yo éramos asesinos profesionales antes de unirnos al equipo RED.- Dijo el Spy, su compañero se limitó a asentir con la cabeza.
-¿Y tú Gant?- Ella se giró para ver al hombre de negro, quién tenía la mirada clavada en el suelo.- O tú, N. Gin.
-No he matado a nadie directamente, pero han habido personas que han muerto por mi culpa...- Respondió el pequeño cyborg.
-Sí... Yo también tengo a algunos muertos a mis espaldas.- Mustió Gant, posando su mano sobre el hombro de N. Gin, quién se veía alicaído. Luego miró a Kairi y soltó una pequeña risa amarga.- Ahora mismo estás rodeada de asesinos, Kairi. Como ves, no somos la gente más buena y bondadosa que podías encontrar...
-Desde luego...- Suspiró el Sniper.- Somos los típicos a los que nadie querría como amigo.
-Pero...- A Kairi le faltaban las palabras, estaba confusa. Por una parte, las palabras de Link tenían sentido: La idea de matar a otro ser humano no era atrayente, para nada, cuando pensaba en ello se le revolvían las tripas. Pero por otro lado, no quería dejar a la estacada a sus amigos, éso iba en contra de todos sus principios. Empezaba a desesperarse.- No... No... No sé...
-Mira, Kairi, yo no soy nadie para obligarte a hacer una cosa u otra.- Link se acercó a la joven, posó ambas manos en sus hombros y le miró directamente a los ojos.- Tú eres quién debe decidir, sabes que si decides retirarte nosotros no te culparemos para nada, pues ya sabemos lo que se siente al matar a alguien y es una sensación horrible. Pero, por otro lado, si decides acompañarnos haremos todo lo posible para apoyarte... Tú decides.
Kairi no mediaba en mediar ninguna respuesta, estaba totalmente confusa. La cabeza de la joven era un torbellino de pensamientos, pero ninguno era claro.
-¿Y si aplazamos nuestra partida hasta mañana?- Soltó Zelda de repente.- No me gustaría que Kairi tomase una decisión precipitada.
Todos se quedaron mirando a la hyliana, había una clara división de opiniones.
-¿Vamos a dejar una noche más a Volgin?- Preguntó N. Gin.
-Me encargaré de que Volgin no haga nada malo, éso te lo puedo asegurar.- Respondió Link.
-Si partimos ahora seguro que llegaremos al mediodía, prefiero infiltrarme de noche.- Mustió Snake rascándose la barbilla.
La noche al fin había terminado, la luz del sol comenzó a atravesar la ventana. Kairi permaneció tumbada en la cama de una de las habitaciones del castillo en silencio, le costaba creer que pasase una noche en el mismo lugar donde se infiltró la primera vez. Aunque la puerta de la habitación permanecía cerrada, se podían escuchar los pasos de la gente que andaba por el pasillo de fuera.
Ella permanecía con la mirada clavada al techo, sumergida en sus pensamientos. Estaba preocupada y confusa al mismo tiempo, no sabía que hacer. Finalmente se incorporó con algo de cansancio, al parecer, no había conseguido descansar demasiado por la noche. Lentamente giró la cabeza y se fijó en un antiguo cuadro colgado en la pared. Se levantó y se acercó a él para observarlo con detenimiento: Se trataba de una pintura basada en una escena de batalla, dónde se mostraba un ejército de monstruos avanzando contra un niño armado con una espada.
Ella no tardó en hacerse preguntas sobre ése cuadro: ¿Estaba basado en un hecho real?, ¿Por qué todos ésos monstruos se abalanzaban sobre un pequeño niño? Y la mayor de todas: ¿Por qué ése niño permanecía ahí, blandiendo su espada?
Al fin, llegó a una conclusión: Aquél niño no salía huyendo porque hay cosas que deben ser enfrentadas tarde o temprano... Ella se quedó ahí un momento, callada y con la mirada baja. De pronto un rostro familiar apareció en su mente: Pelo largo y de punta castaño, ojos azules y expresión alegre, Sora... Recordó sus días tranquilos en las Islas del Destino, cuando construyeron ésa balsa llamada "Highwind" con la que dejar atrás las islas y explorar el mundo con sus propios ojos... Añoraba ésos momentos cuando ella, Sora y Riku siempre estaban juntos, en los buenos momentos y en los malos... Luego recordó que ambos tuvieron que luchar, demostrar su valía y superar pruebas inimaginables... Mientras ella permanecía ahí, dudando en volver a Vergel Radiante o ir con sus compañeros a enfrentarse a uno de los peores peligros que jamás había visto... Cerró el puño, parecía que estaba llegando a una decisión.
Todos estaban en el hangar, parecían estar ociosos, esperando a que Kairi apareciera y diese su respuesta. Snake, quién había recuperado el equipo que le fue confiscado tiempo atrás, estaba revisando su amada Colt 1911 totalmente reparada y su pistola tranquilizante, temeroso de que alguien la hubiese usado, Zelda se encontraba junto los integrantes del equipo RED tomando un café sobre el capó del todoterreno, N. Gin estaba sentado junto en el camión mirando una especie de PDA que sostenía en la mano, Gant permanecía en la cabina del camión escuchando música y Link estaba junto Snake, afilando la Espada Maestra.
Finalmente Kairi apareció en el hangar, todos se voltearon para verla, permanecía serena aunque no podía disimular el ligero temblor que le recorría el puño derecho. Link envainó su espada y se acercó a la joven.
-¿Has tomado una decisión?- Inquirió él con tranquilidad.
-Sí... Voy con vosotros.- Respondió, luego miró al hyliano a los ojos con una leve sonrisa.- Y no pretendas impedírmelo.
-Es tu decisión.- Soltó Link sonriente, luego posó su mano sobre el hombro de la pelirroja.- Tendrás que enseñarme lo que has aprendido.
Kairi no respondió, simplemente abrazó a Link de manera repentina, todos se quedaron mirando ésa escena, algunos con una sonrisa en el rostro. Luego, la joven se separó de Link y se dirigió a los demás.
-Bueno, ¿Nos vamos ya?- Inquirió ella.
-Sí, ya es la hora.- Respondió Snake enfundando sus pistolas y colgándose su G3A3 en la espalda.- Yo conduciré el todoterreno, puedes ir conmigo o ir en el camión.
-Me he acostumbrado al camión, espero que no te importe.
-Tranquila.- Todos empezaron a prepararse.- Yo abriré camino, intentaré ir despacio para que el semi-oruga pueda seguirme.
-Ten cuidado que no te adelante y te tragues el polvo... Y tus palabras.- Respondió Gant desde la cabina del camión.
-¿Quieres intentarlo?- Soltó Snake con una sonrisa.
-Hombres...- Murmuró Zelda negando con la cabeza.
Finalmente Snake, Link, Zelda y el Spy ocuparon el todoterreno mientras que Kairi, , Gant, el Sniper, el Engineer y el Soldier ocuparon el semi-oruga. Ambos vehículos hicieron rugir el motor y salieron del hangar por la puerta grande, dispuestos a dejar atrás el castillo y tomar rumbo dirección oeste.
Los vehículos llevaban algunas horas de recorrido, habían dejado atrás las llanuras para encontrarse ante un terreno algo más escarpado. Frente a ellos se encontraba un precipicio con un único camino posible: Una presa. Al parecer bajo el precipicio se encontraba un rio.
El todoterreno se detuvo, cosa que imitó el semi-oruga. Zelda y Link salieron del coche, junto una gran humareda causada por los cigarrillos del Spy y los puros de Snake. Los dos hylianos empezaron a toser. Kairi se bajó del camión.
-Por éso decidí ir en el camión.- Soltó la joven con algo de burla.
-Fuiste sensata.- Respondió Link recuperándose.
-No comprendo como pueden envenenarse los pulmones de ésa forma tan compulsiva.- Dijo Zelda con desdén.- Se acaban uno y se encienden otro sin dudarlo.
Kairi aprovechó ése momento para contemplar su alrededor, tomando especial atención en la presa. Al mirar hacia abajo vio cómo el Río Zora de aguas cristalinas se convertía en el cenagal que ella conocía al atravesar aquella presa. También notó que el clima era un poco más frío al acercarse a las montañas nevadas que se encontraban a lo lejos.
Link, ya totalmente recuperado, echó la mirada hacia la dirección donde se extendía el cenagal, al sur. Su cara denotaba algo de preocupación.
-Algo no anda bien...- Murmuró Zelda.
-También lo has notado, ¿Cierto?- Soltó Link sin apartar la mirada.
-Tengo una mala sensación extrañamente familiar...- Respondió ella acercándose al hyliano, mirando hacia la misma dirección.- Parece cómo si el mal encarnado estuviese en ésa dirección.
-No te equivocas, "él" está aquí... - Cerró el puño con fuerza.- Y si yo puedo notar su presencia, sé que él habrá tenido la misma sensación.
-Por los Dioses... cada vez tenemos más problemas: Primero Volgin y su ejército y ahora tendremos que lidiar con el mismísimo "Señor de las Tinieblas".- Zelda se mostraba abrumada.- Ésto ya es ridículo.
-¿A que viene tanto susurro, "parejita"?- Kairi se acercó a ellos con energía.- ¿Ahora sois vosotros los asustados?
-No, no pasa nada, Kairi, estábamos contemplando el paisaje éso es todo.- Link intentó mantenerse firme ante la mentira que acababa de decir. Luego miró a Zelda quién permanecía ahí, inmóvil.
Kairi decidió averiguar lo que pasaba, así que empezó a observar con detenimiento hacia la dirección dónde miraba la hyliana, pero solo pudo ver cómo el cenagal se extendía serpenteando a través del cañón y las llanuras vacías. Los tres se quedaron ahí sin prestar demasiada atención a sus alrededores, hasta que algo les sorprendió.
-¡Ha llegado tu hora, maldito mercenario!- Soltó una voz femenina de golpe.
Los tres se giraron alarmados para ver cómo un grupo de misteriosos seres habían sorprendido a todos los que permanecían en los vehículos. Se trataba de seres con aspecto parecido al humano, de piel tersa azulada brillante, sus manos y pies disponían de membranas, de sus antebrazos les salían unas largas aletas, al igual que a la parte posterior de sus cabezas, iban vestidos con protecciones básicas hechas de coral que les cubría pecho, piernas y rostro, también llevaban ceñidores con cantimploras de agua colgadas.
Kairi se quedó asombrada y horrorizada ante ésas criaturas al ver que sus alabardas de coral apuntaban al cuello de casi todos sus compañeros. El único que se había librado era Gant, quién ya había salido del camión y empuñaba su llave-espada.
-Malditas sardinas con patas, ¡Dejadnos pasar!- Exigió el mercenario.
-Os acercáis a nuestros dominios y con dos hylianos prisioneros.- Respondió el ser que había hablado antes, acercándose a Gant armado con una espada de coral.-Gant, créeme, no vas a salir vivo de ésta.
-¿Retla, eres tú?- Zelda avanzó un par de pasos.
-¿Zelda?- El ser se quitó la máscara de coral, descubriendo un rostro femenino de ojos púrpuras, también se podían apreciar lo que parecían ser branquias al rededor del cuello.- No te preocupes, pronto podrás volver a la Montaña de la Muerte, tranquila.- Acto seguido miró al hombre de negro y le apuntó con su espada.- La has fastidiado, tomar a la mismísima Zelda como prisionera... dejaré que tus hombres te vean morir antes de que los míos los maten.
-Vamos, dame una excusa.- Le desafió Gant poniéndose en guardia.- Me voy hacer un espeto con tu cadáver.
-¿Y qué tal si nadie mata a nadie?- La hyliana se aproximó a los dos con tranquilidad.- Retla, sé que tú y todos los zora tenéis motivos por odiar a los humanos, y no me extraña que le tengas ganas a Gant en especial, es odioso.- El mercenario iba a responder indignado, pero ella continuó.- Pero todos ellos vienen conmigo, vamos a por Volgin.
-¿¡Qué!?- Retla se mostraba perpleja.- ¿Planeáis un ataque a ése mal nacido con éstos humanos?
-Efectivamente, así que ordena a los demás zora que bajen sus armas.- Exigió Link dando un paso al frente.
-¿Y quién eres tú para...?- Dejó de hablar de golpe al fijarse en la empuñadura que asomaba sobre el hombro izquierdo del hyliano. Con un gesto de su mano hizo que los demás zora bajasen sus armas.- Veo que posees la Espada Maestra, ¿A caso eres el héroe?
-Éso pretendo averiguar...
-Será posible...- Kairi dio un codazo a Link, luego se dirigió a él en voz baja.- No nos conviene hacerles enfadar, tú di que sí y listo.
Finalmente, para la tranquilidad de Kairi, los zora decidieron no atacar al grupo, aunque aparentemente existía cierto rencor hacia N. Gin y especialmente hacia Gant. Mientras los demás retrocedían, Retla decidió acercarse al trío con decisión para dirigirse a Zelda.
-Bueno, me gustaría tener una explicación de lo que está pasando, y también de por qué os acompañan el "chico cohete" y el "señor simpatía".- Dijo la Zora refiriéndose al finale a N. Gin y a Gant respectivamente.
-De acuerdo, te pondré al tanto.
La hyliana tomó a Retla del hombro y se la llevó en busca de algo de privacidad, dejando a Kairi y a Link solos. Ellos decidieron regresar a los vehículos, dónde se encontraban sus demás compañeros bastante agitados y armados. Snake salió del todoterreno con malos humos.
-Menudo recibimiento, y lo peor es que no les he oído llegar, nos han pillado totalmente desprevenidos.- Bufó mientras miraba a los demás zora que permanecían a varios metros, inmóviles.
-Es su especialidad: Golpear y desaparecer.- Explicó Link con tranquilidad.
-Una táctica rastrera, muy rastrera.- Se quejó Gant sin despegar la mirada de los zora.- ¡Sí hablo de vosotros, besugos! ¡Voy a disfrutar pidiendo doble ración de sardina en un chiringuito de playa!
-¡Cierra el pico!- Exclamó Kairi claramente molesta.- Lo último que necesitamos son más enemigos.- Se frotó las sienes para tomar un respiro y tranquilizarse.- Nunca te había visto tan despectivo, ¿Qué te pasa?
-Es solo que... Mira, tengo mis motivos para odiarlos.
-Lo lanzaron al antiguo Lago Hylia, que ahora es un cenagal, por una discusión.- Soltó N. Gin desde el camión.- Llegó a la base magullado, recubierto de lodo y oliendo fatal.- Soltó una pequeña carcajada.- ¡Casi fue devorado por ésos Moblins!
Todos los del equipo RED que ocupaban el camión empezaron a reírse a carcajadas ante el rubor del hombre de negro, hasta Kairi soltó una pequeña risa sin poder evitarlo ante tal escena.
-¡Cuando acabe con ellos, tú serás el siguiente N. Gin!- Soltó Gant algo histérico.- Le diré a Tiny que te parta en dos, ¿Qué te parece?
-Discrepo, ése tiene un cerebro minúsculo, parecido al tuyo.- Respondió el cyborg con sorna.- Además, sé que en el fondo me aprecias, serías incapaz de hacerme nada.
-Bueno, ya basta.- Kairi intentó calmar los ánimos.- Si os tenéis que pelear, esperad a que todo ésto acabe.- Cuando pasó por el lado de Gant le dio una pequeña palmada en la espalda.- Me da igual lo que te pasó con ellos, mi imagen de ti no ha cambiado nada.- Ante tal comentario cargado de sarcasmo, lo único que pudo hacer el mercenario fue quedarse mirando a la joven con el ceño fruncido y denotando un pequeño tic en el ojo izquierdo. Ella se aproximó hasta el camión para ver al resto de sus compañeros.- ¿Estáis todos bien?
-Sí, bien.- Respondió el Engineer, tan desenfadado como siempre.- La verdad, nos hemos quedado alucinados al ver ésos seres.
-Cierto, Link ya nos parecía raro, pero, visto lo visto, ahora casi parece normal.- Dijo el Sniper, luego miró al Soldier.- Éste ni se ha despertado...
-Bueno, me alegra ver que estáis todos bien.- Suspiró ella.
Al pasar un tiempo, el grupo decidió que era hora de continuar con el viaje, así partieron de nuevo con cierto rencor por parte de la mayoría hacia los zora. Atravesaron la presa y cada vez estaban más cerca de los caminos helados del Pico Nevado.
A cada metro que avanzaban, el terreno era más hostil: Caminos cubiertos de nieve, tramos de hielo, la nieve que caía dificultando la visión y el constante miedo por un posible derrumbamiento. Ambos vehículos avanzaban a paso lento. Casi todos los ocupantes del camión ya se habían puesto los abrigos, ya que ésa máquina tan antigua no disponía de ningún sistema de calefacción.
-¿Será fácil entrar en ésa base?- Se preguntaba Kairi en voz alta abrochándose su largo abrigo blanco, tiritando.
-Creo que ahí detrás, en una de las cajas, hay unos pantalones gruesos, será mejor que te los pongas.- Soltó Gant sin apartar la mirada del camino.
-Los he visto y son horribles.- Contestó ella más preocupada en resguardarse del frío que de mirar a su compañero.
De pronto, ambos vieron cómo el todoterreno se detenía y abría sus puertas. Parecía que Snake y el Spy se dirigían al maletero. Gant también decidió detener el camión y esperar.
-¿Y ahora qué pasa?- El Engineer se asomó por la pequeña rendija que comunicaba con la cabina confuso.- Creía que iríamos al objetivo sin paradas.
-Supongo que tendrán que poner las cadenas.- Respondió el hombre de negro.- Por algo escogí éste camión, con las orugas es más fácil ir por éste tipo de terreno.
-¿Y van a tardar mucho?- Preguntó la chica con algo de prisa, aún temblando por el frío.
-Bueno, ¿Alguna vez has visto a dos hombres poner cadenas a un coche?- Murmuró con fastidio.- Tienes tiempo de abrigarte, olvida si combinan los colores o no.
-... De acuerdo...- Dijo al fin, acto seguido, Kairi abandonó la cabina.
-¿Vamos a ayudarlos?- Preguntó el Engineer.
-Depende, ¿Tú vas a ir?- Preguntó Gant de forma despreocupada.
-¡Para nada!- Exclamó sin dudarlo ni un segundo, luego soltó risa.- No se necesita un ingeniero para poner las cadenas a una rueda.
-Te acabas de responder a ti mismo, amigo.- Respondió Gant mientras se relajaba en su asiento.- Ponte cómodo, ésos dos van a tardar lo suyo...
El Sol ya empezaba a caer por sobre las turbias aguas del Lago Hylia, los moblin del lugar, ya armados, les acompañaban otros seres: Guerreros reptilianos equipados con armaduras ligeras algo toscas y armados con espadas, hachas de mano y escudos. También se encontraban seres esqueléticos armados con espadas algo antiguas e incluso algunos llevaban grandes mazas. Todos se mantenían inmóviles, no se atrevían a moverse ante la presencia de su líder: Ganondorf...
-¡Escuchadme bien, panda de desgraciados!- El gerudo permanecía ante ésa horda de monstruos con ambas manos en la espalda, luego empezó a pasearse ante ellos observando sus rostros.- Sois todo lo que me queda de mi antiguo ejército, algo que me parece penoso.- Algunos de los monstruos no pudieron evitar bajar la mirada ante ése comentario.- Durante siglos habéis batallado contra los hylianos para reclamar lo que es vuestro, pero ahora tenemos un nuevo enemigo, uno que se esconde en los confines del Pico Nevado.- Ganondorf se detuvo y dio una gran bocanada de aire.- ¡Ahora es nuestro deber liberar ésta tierra de los invasores!- Todos se quedaron confundidos.- ¡Para poder invadirla nosotros después!
Todos estallaron en ovaciones y gritos de guerra, algunos incluso empezaron a chocar sus armas sobre sus escudos mostrando así su motivación.
-¡Vamos a ir hasta su sucia madriguera, echaremos abajo todas las montañas si es preciso!- Rugió Ganondorf.- ¡Así que seguidme, que sus huesos sean el mástil de nuestros estandartes!
El gerudo inició su marcha y todo su séquito le siguió con paso lento pero firme, nada los detendría hasta llegar hasta el Pico Nevado y matar a todo aquél que se encontraran. No estaban dispuestos a vencer, solo estaban dispuestos a exterminar...
Finalmente, los vehículos, tras ésa dramática parada para poner las cadenas, llegaron hasta su destino: Se encontraban ante un pequeño grupo de abetos nevados dónde escondieron los vehículos, los desocuparon y continuaron a pie durante varios metros hasta llegar a una tapa de alcantarilla bastante cubierta por la nieve. Todos estaban completamente abrigados y mirando dicha tapa.
-¿A quién se le ocurre poner esta tapa aquí?- Se preguntó el Soldier cargando con su lanzacohetes.
-Los arquitectos de la base y del sistema de alcantarillados eran personas secuestradas que sabían que serían ejecutados al finalizar la construcción.- Explicó N. Gin.- Ellos intentaron crear varias salidas para cuando el momento llegase, pero no lo consiguieron...
-Vaya... Pobre gente...- Murmuró Kairi apenada.
-Veo que dispone de cerradura, no tenemos la llave ni las herramientas para retirar ésta tapa.- Dijo Snake mientras la observaba con detenimiento.
-Tranquilos, tengo la solución.- Anunció Gant con energía acercándose a la tapa de alcantarilla.- Retroceded, puede ser peligroso.
Todos hicieron caso de lo más extrañados, el mercenario miró la pesada tapa de hierro. Su brazo robótico empezó a emitir extraños ruidos mecánicos, algunas placas metálicas de la parte inferior de su antebrazo empezaron a posicionarse en su mano derecha, especialmente en sus nudillos, una compuerta de su codo se abrió, de su interior empezó a aparecer una luz acompañada de un sonido parecido a un propulsor. Finalmente la luz fue sustituida por una llamarada y Gant desató un poderoso puñetazo a la tapa de alcantarilla. A causa del impacto, todos retrocedieron aún más, una gran cantidad de nieve se levantó cubriendo la figura del mercenario.
Cuando la nieve se disipó, Gant había desaparecido, solo quedaba un enorme agujero en el suelo de de dónde emergía un horrendo hedor. Kairi se asomó por ése agujero para ver a su compañero ya en el interior de la alcantarilla, también se podían oír sus gruñidos de dolor.
-¿Por qué has hecho éso?- Preguntó la pelirroja alzando un poco la voz.
-Tenía que probar el propulsor de codo.- La voz de Gant se podía oír con algo de eco al proveer de ésa alcantarilla.- ¡Era el único modo!
-Tienes una llave que lo abre cualquier cerradura y magia para poder mover ésa dichosa tapa.- Respondió ella con desdén.- ¿Por qué no as usado tu llave-espada?
-¿Sabes por qué? Pues porque no se me ha ocurrido.- Ante ésa aclaración, todos los demás empezaron a reír.- ¡Dejad de burlaros y bajad de una vez!
