Hola a todos. Pasó un año y cinco días, y doy las gracias a quienes han continuado con la revisión de este fic (aunque le quede muy poco de revisión...). Creo que este y los próximos cuatro capítulo son los que mas me gustan de toda esta historia, hasta ahora. Les sugiero que lean con mucha calma, ya que hice pequeños pero críticos cambios, los cuales pensé mucho antes de colocarlos, pero eso a partir del próximo capitulo...

Bueno, ¡los dejo con la lectura!


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Capítulo 54: "La esperanza de una flor ingenua, la metamorfosis del viento"

Todos hacían su mejor esfuerzo contra sus retos, la batalla era muy dura, pero por más que luchaban, por más que se esforzaban, no podían hacer frente a sus contrincantes, tanto a Marte como a un desconocido Goku, no solo por estar en el cuerpo de Pikachu, sino porque también estaba atacando a sus amigos de forma despiadada. Lo que era peor, ahora Piccolo comenzaría a luchar. Mientras que, en otro escenario, Marte "luchaba" contra una débil Dawn quien lo hacía pese a su inutilidad, cosa que trataba de demostrar que era falso. ¿Cómo les irá? ¿O serán derrotados?


Mientras Piccolo y Goku estaban parados sin hacer un solo movimiento, esperando el momento exacto para atacar, los demás miraban entre ansiosos y nerviosos la reanudación de la pelea. Ahora todas sus cartas estaban puestas en uno de los mejores amigos de Goku, irónicamente o paradójicamente, como quieran decirlo.

—¿Creen que debamos ayudar? —Marina estaba muy nerviosa, no despegaba la mirada de Piccolo y del Pikachu.

—Tranquila Marina —le aconsejó Gary—, Piccolo debe conocer a la perfección tanto técnicas como la forma de luchar de Goku, debe de tener algún plan.

—¿Y si Piccolo es derrotado? —preguntó angustiada Hikari.

—Gary tiene razón —le respondió Rowan—, solo podemos confiar en que al menos podrá tener alguna posibilidad de ganar, pero si llega a ser derrotado, no nos quedará de otra que pelear a mano limpia.

Mientras tanto, tanto Piccolo como Goku esperaban el primer movimiento, veían atentamente cualquier clase de movimiento entre ellos.

—¡Vamos Piccolo —le decía extrañamente el Pikachu—, ataca con confianza, te daré el primer movimiento, aquí parado me empiezo a aburrir!

—¡Estas muy confiado enano, estas peleando con un cuerpo extraño, si quiera estás acostumbrado a él, ¿qué te hace pensar que saldrás ileso si te ataco?! —dijo muy sarcástico el Namek, se veía muy confiado, o al menos eso aparentaba.

—¡Ja! Siquiera me has atacado y ya te das como victorioso —decía el Pikachu mientras comenzaba a bajar sus patas delanteras a tierra, esperando lo que sea—. Aprovecha que te doy la ventaja, no seré más servicial —el tonito sarcástico de Goku ya estaba sacando de sus casillas a Piccolo.

—¡Ya es suficiente, te derrotaré tan rápido que ni cuenta te darás! —le gritó bastante rabioso, lanzándose contra el Pokémon/Saiyajin.

Al segundo que se le acercó Piccolo y comenzó a atacar, Goku comenzó a retroceder lentamente, básicamente para mantener una distancia visible, ya que Piccolo había comenzado a atacar con golpes físicos; golpes que no surtían efecto, ya que eran esquivados con mucha facilidad. Pero en un segundo de descuido del Pikachu, Piccolo acertó un golpe, mandándolo contra un árbol, pero al parecer el golpe no fue muy fuerte, o no lo sintió tanto, ya que el Pikachu usó el árbol como un apoyo para salir disparado contra Piccolo, quien estaba por recibir una cola de acero, que alcanzó a retener con la ayuda de su brazo derecho, solo para quedar a una distancia bastante amplia, quedando a espaldas uno del otro, darse media vuelta y quedarse mirando.

—Es increíble —pensaba Piccolo—, pese a estar unas horas en ese cuerpo, se adaptó como si hubiese nacido en él, es más, el cuerpo adaptó los movimientos y técnicas de combate de Goku, pero al parecer solo puede utilizar las técnicas de ataque del Pikachu de Ash. Tendré que tener cuidado con su electricidad, parece ser que es más fuerte de lo que parece.

—Piccolo es muy inteligente —se decía ahora Goku—, conoce muy bien las técnicas de Goku. Qué suerte que no conoce las de este Pikachu, me aprovecharé de eso —¿Por qué habrá dicho eso en tercera persona? ¿A lo mejor no es Goku el que está atacando? —. ¡Piccolo —le gritó—, se nota que eres un guerrero muy poderoso, creo que esta batalla será más divertida de lo que creía!

—¡Debo decir lo mismo —respondió el aludido—, pese a que te encuentras en ese cuerpo muy poco tiempo, sabes usarlo muy bien, me tienes sorprendido! —terminó de decir, volvieron a la batalla.

Mientras tanto, los demás veían entre asombrados y entusiasmados la batalla.

—¡Es increíble —comentó Yui muy entusiasmada—, están luchando a igual, Piccolo podría ganar!

—Es verdad. Esperemos que si pueda ganarle a Pikachu —comentó muy serio Taichi, inexpresivo.

¿Cómo se llevará a cabo la batalla? Esperemos que a Piccolo le vaya bien.


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Mientras tanto en la dimensión digital, Marte miraba con una sonrisa sarcástica a una Dawn que se le acercaba muy decidida, muerta de miedo, pero con mucha confianza de que lo que haría, era lo correcto. Tenía que pagar, según ella, que por su causa fallaran en una de las misiones.

—¡Te veo muy decidida niñita, pero no creo que sea suficiente para derrotarme! —sarcásticamente le dijo, casi escupiéndole en la cara a Dawn.

—¡Tal vez no te derrote, pero al menos sabré si en verdad les fui útil a mis amigos! —le respondió Dawn, mirando a los ojos al guerrero oscuro con mucha rabia.

—¡De acuerdo, de acuerdo, si tanto insistes! —Marte bajó todo su poder a casi nada, y descubrió su defensa— Seré bueno contigo pequeñita, te daré el gusto de golpearme, ya que te veo con muchos ánimos de hacerlo —con sarcasmo, la alentó a hacer lo que ella quería.

—¡Deja de burlarte de mí! —gritó la pelíazul furiosa, empuñando su mano derecha, dirigiéndolo con mucha velocidad y fuerza, según ella, al mentón de Marte.

Mientras Mimí, Kenny y los demás, solo veían tan exasperante escena.

—¡Esa idiota, la va a matar! —con mucha ira gritó entre dientes Kenny— ¡Tenemos que ir a ayudarla!

—Tranquilo Kenny —intentaba tranquilizarlo Mimí—, no creo que la mate, solo está jugando con ella. El verdadero objetivo de Marte en este momento es Vegeta.

—Espero que tengas razón —dijo con un tono más calmado el joven, sin despegar la mirada de Dawn y Marte.

Increíblemente Dawn acertó su golpe, pero como ya se suponía, sin ningún efecto.

—¿Eso es todo lo que tienes niñita? —sin salir de su sarcasmo, le preguntó a una furiosa Dawn.

—¡Cállate! —y con mucha rabia, le dio una fuerte bofetada sin causar daño, dejando a la coordinadora blanca de la impresión, con sus ojos idos.

—¡Ya basta de juegos! —Marte con cierta molestia, más por hacerle perder el tiempo, lanzó a Dawn expulsando su energía en dirección a Vegeta, estrellándose contra el pseudosuelo del lugar— ¡Vegeta, creo que ya es suficiente, he perdido mucho tiempo jugando con ustedes, debo preparar su infierno eterno!

—¡Es verdad Marte —le respondió Vegeta—, ya hemos perdido bastante tiempo, solo te equivocas en una cosa, yo seré quien te derrote!

—¡Buena broma Vegeta! —le respondió, sin salir de su sarcasmo y luego mirarlo muy molesto— ¡Muere, Saiyajin!

Mientras, Dawn solo veía como la pelea entre el súper saiyajin Vegeta y Marte se reanudaba.

—No puedo creerlo —se decía rendida, llorando desconsoladamente—, ni siquiera sirvo para enfrentar mis propios problemas. Siempre he dependido de mis amigos, y ahora que quiero luchar sola, solo recibo humillación de mi rival. Ya no sé qué hacer.


...


Mientras tanto, Piccolo seguía luchando contra el Pikachu poseído, increíblemente al mismo ritmo. Se detuvieron por un momento mientras se miraban fijamente, después de luchar por unos minutos, increíblemente sin siquiera con la respiración agitada.

—¡En verdad tus movimientos son muy ágiles, veo que no sólo te has adaptado a ese cuerpo, sino que también a la batalla, Goku! —le felicitaba el Namek, muy entusiasmado.

—¡Es verdad, no creí que me acoplara con tanta facilidad a este cuerpo, es una lástima que no podrás vencerme! —le respondió el Pokémon.

—¡Ja! ¿Eso crees, ingenuo? —le rio con tono burlón— Con ese cuerpo no puedes transformarte en súper Saiyajin, y olvídate de usar el kaioken y la genkidama, ni siquiera creo que puedas usar las técnicas de Goku como el Kame hame ha, ¡si con suerte puedes usar las técnicas de esa rata!

Los demás escucharon con mucho alivio y algo de felicidad aquellas palabras. Al parecer, Piccolo había encontrado el modo de derrotar a Goku.

—¡Es increíble que se haya dado cuenta de tantos detalles en pocos minutos! —exclamó sorprendido Taichi.

—Es cierto. Misty me había comentado que Piccolo fue quien los encontró cuando llegaron a buscar las esferas del dragón —interrumpió Gary con más tranquilidad—. Por lo visto, Goku y Piccolo se conocen muy bien, tanto emocional como en sus estilos de batalla.

—Y como Ash fue con ellos, también debe haber visto y conoce la forma de luchar de Pikachu —señalaba Rowan—, eso quiere decir que puede abordar cualquier estilo de batalla. Lo tenía todo muy bien calculado.

—¡Esperen un momento, eso quiere decir que cuando ocurrió el intercambio, Pikachu dejó todos sus conocimientos en su cuerpo! — intentaba descifrar Yamato — ¡El objetivo de Pikachu era que Goku usara su cuerpo hasta que se recuperara de su enfermedad, eso quiere decir que todos los conocimientos de Goku se fueron con su alma!

—Bueno, es más o menos lo que trataba que decir, pero más resumido —sentenció Rowan algo extrañado.

—¿Entonces qué posibilidades hay que las técnicas de Goku se hayan ido al cuerpo de Pikachu? —preguntó Marina algo inquieta.

—Es verdad, puede ser una posibilidad —dijo algo preocupado Rowan.

Pero como Piccolo tiene tan buen oído, escuchó a todos y les respondió.

—¡No se preocupen por eso, Kaiosama nos dijo hace mucho que técnicas como el kaioken y la genkidama solo podría usarlas si su cuerpo y mente de estaban conectados! ¡Ahora Goku está en el cuerpo de Pikachu y viceversa, por lo que no podrá usar sus técnicas, es más, ni siquiera creo que pueda usar el Kame hame ha, necesita de sus manos, y ni eso tiene! —les explicó Piccolo detalladamente, dando una posibilidad de triunfo a los demás.

—¿En verdad piensas eso? —un rostro malicioso se vio en Pikachu, llamando la atención de todos.

—¡¿Qué?! —exclamó algo aturdido Piccolo— ¡¿No me digas qué…?!

—Mejor no te digo nada. Observa.

De pronto, la tierra comenzó a temblar súbitamente, y en el lugar donde estaba posicionado Pikachu comenzó a formarse un enorme agujero, mientras que su cuerpo comenzaba a expulsar energía con tonalidades plateadas. Todos miraban atónitos como el Pikachu, al parecer, comenzaba a aumentar su fuerza sin ningún esfuerzo.

—¡No puedo creerlo, sin ningún esfuerzo ya tiene tal poder —exclamó asombrado Piccolo—, y lo peor es que sigue aumentando su fuerza, pareciera no tener un límite!

—¡Tranquilo Piccolo, aun no te sorprendas, aun me queda un poco más! —le replicó el Pokémon, sin dejar de aumentar su poder.

La energía alrededor del Pikachu era enorme, su aura plateada era abrumadora, cuadriplicaba su estatura estando parado en sus cuatro patas, hasta que su aura se tornó rojiza, al tiempo que la musculatura de su cuerpo aumentó; no era mucho, pero se veía al Pikachu un tanto más grande de lo normal, aun así, continuó aumentando su energía, hasta que llegó al límite que deseaba.

—Muy bien Piccolo, ¿listo para el segundo round? —con mucha seguridad le preguntó el Pikachu.

—¡Veo que tienes varias cartas bajo la manga, enano! —le respondió mientras aumentó su poder de golpe, haciéndose visible un aura plateada— ¡Me parece, me empezaba a aburrir! —le terminó de decir, pero su mente tenía pensamientos de preocupación y miedo— ¡Maldición, no sólo puede usar el kaioken, también puede controlarlo a su manera, y no solo eso, también superó el poder de Goku como súper saiyajin! ¡No podré vencerlo, está fuera de mis límites y mi fuerza!


...


Lamentablemente, Vegeta tampoco la tenía tan fácil, pese al gran esfuerzo puesto de su parte, Marte llevaba la ventaja no solo en poder, sino también en velocidad, y eso se veía en los rostros de los luchadores, ya que Vegeta se veía exhausto, estaba jadeando del cansancio, mientras que Marte estaba como si nada, muy tranquilo.

—¡Vamos Vegeta, ¿dónde quedaron esos ánimos de eliminarme?! —Marte ya se burlaba de la paupérrima condición de su contrincante.

—¡Ese maldito, no me puede tener en estas condiciones, soy un súper Saiyajin! —se decía aun con la frente en alto por orgullo— ¡Veamos cómo sales de mi técnica más poderosa! —de su mano derecha abierta, juntó sus dedos, concentró energía, y gritó con furia— ¡Big Bang Attack! —y un rayo de energía salió de la palma de su mano a gran velocidad dirigiéndose a Marte.

—No creerás que me vas a vencer con eso, ¿verdad Vegeta? —le preguntó mientras se cubría con los brazos.

Marte esperó el ataque a propósito, el cual impactó con mucha potencia, creando una explosión en el lugar, levantando una nube producto del choque, la que cubrió el resultado del ataque.

—¿Es todo lo que tienes, Vegeta? —se escuchó entre la nube, la cual de a poco se empezó a disipar. Todos miraban anonadados, ¡el ataque ni rasguños le hizo a Marte! — Me has decepcionado Vegeta, esperaba más de ti. No tengo más tiempo que perder, los eliminaré, y empezare por ti, Vegeta —decía mientras levantaba su brazo izquierdo, apuntándolo con su mano abierta— ¡Desaparece Saiyajin!

Marte comenzó a cargar un ataque de alto poder contra un inmóvil Vegeta, quien aún estaba conmocionado por la superioridad de su enemigo.

—¡No… —gritó Dawn, quien solo miraba la escena muy traumada—, ahora mataran al señor Vegeta! —de pronto despertó de su estado, y recordó la promesa que había hecho— ¡Es verdad, le prometí al señor Vegeta que no sería más una débil e inútil, y se lo demostraré! —y como pudo llegó hasta el lugar de batalla, interponiéndose entre la trayectoria del ataque— ¡No permitiré que le hagas daño al señor Vegeta!

—¡¿Qué estás haciendo, mocosa?! —preguntó un tanto molesto Vegeta— ¡¿De verdad tantas ganas tienes de morir?!

—¡Si tengo que morir protegiendo a mis amigos, entonces con gusto lo haré! —le respondió airosa la peli azul.

—¡Entonces los mataré a los dos! —les gritó Marte, solo para disparar su poderoso ataque.

Pero cuando el ataque estuvo a poco de llegar a su objetivo, algo se estrelló contra él, deshaciéndolo por completo. Muy extrañados, los tres miraron en dirección de donde había venido ese algo, y vieron que tanto Pokémon como Digimon lanzaron sus mejores ataques combinados para salvar a Dawn y Vegeta, por el momento.

—Veo que ustedes quieren por adelantado su estadía en el infierno, imbéciles —dijo en voz baja, muy molesto—. ¡Me tienen harto, desaparezcan sabandijas! —y comenzó a preparar nuevamente su ataque más poderoso contra el grupo.

—Lo sentimos mucho, chicos —dijo Mimí resignada, mientras miraba fijamente a Dawn y Vegeta.

—Es lo único que podemos hacer por ustedes —finalizó Kenny satisfecho—. Chicos, por favor derroten a Marte… y Dawn… —decía entre lágrimas en sus ojos—, valora la oportunidad y la amistad que compartimos.

—Kenny… —Dawn miraba a la distancia a su mejor amigo, o su más que amigo, intentando contener su llanto.

—Que escena tan tierna… —comentó Marte de forma sarcástica— ¡Fuego mortal!

La esfera que había formado en su mano, la que tenía tamaño medio se achicó, para luego lanzar un rayo de fuego muy potente y muy veloz. La velocidad y fuerza del ataque fue la suficiente como para que no pudieran reaccionar, lo único que vieron fue como el fuego mortal de Marte terminaba con sus amigos y compañeros. Tanto Dawn como Vegeta, vieron entre asombrados e impactados el poder y velocidad de aquel ataque. Después que aquel rayo desapareció, quedo a la vista un desolador resultado, todos estaban en el suelo sin reacción alguna.

—¡No, chicos! —gritó horrorizada Dawn, quien fue rápidamente a atender al grupo. Por quien primero llegó a su auxilio, fue por su Piplup, quien no reaccionaba— ¡Chicos, por favor despierten, no me hagan esto, díganme que están bien! —les gritaba entre enojada y angustiada.

—Es increíble la velocidad y fuerza de Marte —se decía Vegeta, un tanto preocupado—. Si nos llega un ataque como ese, seguro será nuestro fin.

Por más que Dawn los examinaba, tanto a sus Pokémon y los de Kenny, no hallaba respuesta de que estuviesen conscientes, por lo que corrió donde su amigo y compañero desde los inicios de su infancia.

—¡Kenny, por favor despierta, háblame! —pero no contestaba. Llevó su oído izquierdo a su pecho, y se percató de la realidad— No puedo creerlo…, todos están… muertos… —apenas dijo eso, vio como los seres digitales desaparecían de la nada— No…, esto no puede estar sucediendo… —se decía al borde de la locura— Esto debe ser una pesadilla…, ¡Si, lo más seguro es que terminó la fiesta que le hicimos a Ash y ahora estamos todos durmiendo…, sí, eso debe ser…! —exclamó con una sonrisa escalofriante, con el rostro desfigurado.

—¡No te pongas a llorar ahora! —le gritó fuertemente Vegeta a Dawn, al ver en el estado que estaba — ¡Si esa es tu idea de demostrarme que no eres basura, volviéndote loca, entonces no hubieses venido! ¡Así son las batallas, siempre hay bajas, recuerda que el más fuerte siempre prevalece! — el discurso ególatra y egoísta de Vegeta, hizo despertar del trance a Dawn. Tenía razón, ponerse a llorar y volverse loca ahora, no solucionaría nada.


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Mientras tanto, Piccolo apenas podía aguantar la batalla, solo era golpeado repetidamente por Goku, o al menos eso se veía.

—¡Vamos Piccolo, ¿o las ganas de luchar se te esfumaron?! —le burlaba mientras usaba su cola de acero para debilitarlo aún más— ¡Vamos, pelea!

Mientras tanto, los demás veían estupefactos la masacre, e impotentes porque no podían hacer nada.

—¡Tenemos que hacer algo rápido o matarán a Piccolo! —suplicaba casi en lágrimas Hikari.

—¡Pero no podemos hacer nada, no somos rivales para él! —respondió a las súplicas Takeru, bastante desesperado.

Pero de pronto, Pikachu detuvo su ataque y se paró en sus cuatro patas mientras sonreía perversamente, mientras Piccolo apenas si podía sostenerse.

—¡Llego tu hora Piccolo, te derrotaré con lo que menos piensas! ¡Lo siento, pero verás que tan equivocado estabas cuando dijiste que necesitaba mis manos para usar el Kame hame ha!

—¡Maldición, ya no tengo energías! —pensaba con mucha rabia contenida— ¡No sé cómo puede decir algo así, sin conocer la técnica a la perfección! —y aun manteniendo su rudeza, le desafió— ¡Eso quisiera ver, hablador!

—¡De acuerdo, te daré el placer de ver por primera y última vez un Kame hame ha sin manos! —el Pikachu comenzó a concentrar su energía en su cuerpo, levantó su cola, y comenzó a acumular energía en la punta de esta, mientras gritaba— ¡Ka… me… ha… me…!

—¡No puede ser, está utilizando su cola como canalizador de energía, puede usar el Kame hame ha con su cola! —pensó impresionado Piccolo de la astucia de Goku.

—¡Piccolo —le gritó Gary—, ten cuidado, aprendió electro esfera! ¡Mientras más rápido seas con tus movimientos, serás un blanco más sencillo!

—¡¿Ahora me lo vienes a decir?! —le gritó con tono de regaño, aunque el regaño era a sí mismo— ¡Esto es malo, si no me muevo rápido esa rata me atacará con su velocidad, pero si me muevo lento, ese ataque me dará de lleno…! Veo que hizo una gran combinación, no tengo salida…

—¡Es tu fin, Piccolo! —terminó de decir para ejecutar su ataque— ¡ha…! —dio un brinco, y lanzó la esfera de energía como si fuese un rayo de energía.

—¡Escudo! —se escuchó de la nada.

Lo único que quedó a la vista, fue como el ataque dio de lleno a Piccolo, creando una gran explosión. Todos veían horrorizados lo que parecía el final de la batalla, ya que, bajo sus propias conclusiones, de entre el polvo levantado solo quedaría a la vista un cuerpo sin vida.

—¡Ahora siguen ustedes! —le exclamó al grupo, mientras volteaba a verlos.

—¡Eso no lo creo, maldito! — gritó una voz que sonaba muy quejumbrosa.

Todos miraron en dirección dónde provenía la voz, logrando ver muy sorprendidos de quien se trataba. La card captor Sakura por fin había despertado de su desmayo.

—¡Maldita, te había matado, el golpe que te di había sido más que suficiente! —gritó el Pokémon poseído lleno de ira.

—Mejor observa el resultado de tu técnica, ser asqueroso — le dijo Sakura al Pikachu, intentando retener su ira. El Pokémon miró donde había sido el blanco de su ataque, y vio que Piccolo aún seguía en pie, algo cansado, pero sin ningún efecto del ataque—. Alcancé a usar la carta escudo a tiempo, por suerte mi brazo izquierdo está en buenas condiciones— decía mientras se veía que tenía el báculo de la estrella y la carta del escudo en su mano izquierda, mientras el derecho estaba bañado en sangre por la herida producida por el golpe.

¡Era increíble, Sakura por fin había despertando, y justo a tiempo!

—¡Ni Pikachu ni el señor Goku son así, ellos son buenos, amables, cariñosos, me gusta estar con ellos, pero tú no eres ninguno de los dos! —le gritó por fin liberando la ira que guardaba— ¡Seas quien seas, sal de ese cuerpo, quiero a mis amigos de vuelta! —le dijo… ¿al Pokémon?

Todos estaban sorprendidos ante tal conclusión. ¿En verdad ese ser no era ni Pikachu ni Goku? ¿Entonces quién era?


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Dawn miraba con rabia como Marte había matado de un golpe a sus amigos, en su rostro solo se veía una cosa, quería venganza.

—No te preocupes niñita, no sufrieron, esa técnica solo desprende el alma del cuerpo. Ahora vagarán por la eternidad y jamás descansarán en paz, sufrirán por la eternidad ¡Ja-ja-ja-ja! —reía fríamente Marte, se veía que solo quería seguir viendo el rostro de horror y sufrimiento en Dawn— ¡Pero no te preocupes, ahora tú seguirás, niñita insolente! ¡Prepárate para recibir mi fuego mortal! —y volvió a comenzar a cargar su ataque, con la misma potencia, pero con Dawn como único blanco.

Vegeta miraba la escena algo extrañado de la situación, tenía sentimientos encontrados, solo miraba y recordaba lo que le había prometido Dawn.

—¡Tonta, sal de ahí! —le gritó a Dawn, pero al ver que no reaccionaba, con toda la velocidad que tenía y le quedaba, fue hasta ella, la agarró y la mando a volar, para que al siguiente segundo solo escuchara.

—¡Fuego mortal! —Marte volvió a atacar con la misma técnica especial, pero en vez de impactar contra Dawn, este impactó a Vegeta con mucha fuerza.

Después de unos segundos, el ataque se dispersó hasta acabar, dejando ver a un Vegeta que, con su energía al máximo, resistió el ataque con mucho esfuerzo, sobreviviendo.

—¡Señor Vegeta! —gritó Dawn sin salir del shock en el que estaba, pero al notar que el saiyajin seguía en pie, se tranquilizó un poco.

—¡Dawn, en verdad… eres un… estorbo…! —le regañó con la voz entrecortada Vegeta, sólo para que Dawn viera como perdía su transformación de súper saiyajin y caía pesadamente al suelo, sin reacción alguna.

Dawn había caído con facilidad, nuevamente por su causa, sus compañeros tuvieron que sacrificarse para protegerla. Sin necesidad de examinarlo, la pelíazul sacó por conclusión que Vegeta había muerto por protegerla. Ahora estaba sola. Bajó su mirada, y comenzó a llorar con desesperación.

—Ese bastardo… se sacrificó por salvar a una mocosa inútil… ¡Que imbécil! —exclamó Marte muy molesto por la sorpresiva acción del orgulloso Saiyajin— Ahora si no tienes quien te proteja, niñita mal criada —y volvió a cargar su fuego mortal.

—¡Cállate! —Dawn le gritó por fin liberando su odio e ira— ¡Cómo te atreves a hablar de mis amigos de ese modo! —levantó su mirada, y aún con sus ojos llenos lágrimas, lo encaró con una expresión de odio. Era fácil saber hacia quien era ese odio— ¡Nunca te perdonaré… lo que hiciste! ¡Mataste a mis Pokémon, a mis amigos, a Kenny…, a todos! —de pronto, alrededor de Dawn se formó un aura verdosa, la que comenzó a rodearla— ¡No sé cómo, pero por mis amigos, y en especial por la promesa que le hice al señor Vegeta, te eliminaré! —de pronto, una enorme explosión se produjo alrededor de Dawn.

Cuando la explosión se disipó, se dejó ver a Dawn envuelta de aquella extraña energía, y de las bolsas que había en el suelo, para ser más exactos la bolsa que le pidieron a Dawn que se llevara, la bolsa de Satoshi, salieron dos luces, las que llegaron a las manos de la pelíazul. Muy extrañada de la situación, y poseída por la curiosidad, Dawn puso sus manos y ambas luces se posaron sobre estas. Cuándo la luz desapareció, se dejó ver una ultrabola y un objeto extraño para ella.

—¿Qué es esto? —preguntó muy extrañada al ver tan extraño objeto.

—Tranquila, joven Dawn —se empezó a escuchar en su mente —. Estoy para ayudarte y protegerte —le dijo la voz, calmando completamente a la pelíazul—. Este objeto es una joya elemental, se llama tiara celestial — ahora se escuchó en el ambiente.

—¡No me vengas con esas idioteces, muere con mi fuego mortal! —exclamó furioso Marte, lanzando nuevamente su técnica más poderosa.

De la nada, una joven pelíazul apareció de la tiara celestial. Vestía un traje de mangas largas color celeste cielo y una falda que le llegaba hasta las rodillas. Esta joven sin ningún esfuerzo y con sólo una mano, no sólo detuvo el ataque de Marte, también lo anuló absorbiendo la energía negativa, transformándola en positiva. Tenía una mirada seria, casi inexpresiva.

—¡No puede ser, anuló mi fuego mortal! —exclamó Marte sorprendido e incrédulo.

—¡Estaba descansando tranquilamente maldito, no te perdonaré que me hayas despertado! —le amenazó furiosa la extraña, de muy mal humor.

¿Quién será esta joven tan poderosa, que fue capaz de anular el ataque de Marte sin ningún problema? ¿Y qué pasará ahora con Dawn como única sobreviviente? Lo sabremos en el siguiente capítulo.

Esta historia continuará…


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Y asi es como se deja suspendida una historia en la mejor parte ¡jejejeje!. Nos vemos el próximo sábado!