Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama de mi creación.

Gracias por agregar en favoritos y alertas esta historia, me alegra muchisímo. De verdad, gracias.


Capítulo 53: Hasta el Último Latido

Al llegar al baño, por poco mis piernas flaqueaban al ver unos de mis miedos haciéndose realidad. El agua llegaba por mis tobillos, la gran bañera se rebosaba de agua por el grifo que estaba completamente abierto y pude ver el cuerpo de Angie hundiéndose en la bañera, mientras que ella me miraba y al mismo tiempo sus ojos apagándose.

Sin perder el tiempo, la saqué de ahí y la acosté en el suelo. Sus ojos estaban oscurecidos y cerrados, se veía mucho más delgada y su piel estaba pálida, pero su corazón empezaba a escucharse débil.

No me vas a dejar Angel Rose Swan…

Me acerqué a su cuello para dejarle mi ponzoñosa, lo mismo hice en el interior de sus codos, muñecas, muslos y el resto de su cuerpo donde hubiera una gran circulación de su sangre. En el proceso destrocé su ropa y probé su sangre; su deliciosa sangre, la que tanto me provocaba algo de dolor en mi garganta, sabía muy dulce pero este lo opacaba la alta concentración de drogas que había consumido y el alcohol.

Luego de hacer esto, empecé hacerle masaje cardiaco con rapidez y con cuidado de no destrozarle su pecho.

No me la quitaran…

No veía signos que la ponzoñosa hiciera efecto en su corazón. Poco a poco su corazón iba disminuyendo de latidos.

–No… no… no me hagas esto Angie. –empecé a decirle desesperado mientras le hacía el masaje cardiaco. –Angie no… –su corazón seguía a un ritmo lento. –No me dejes Angel… –repetí desesperado. Ella no me podía dejar… – ¡No me dejes Angel Rose Swan! –le grité en ruego.

Mis suplicas fueron escuchadas, escuché como su corazón empezaba aacelerarse, esto hizo que mi cuerpo que mi alma y corazón regresaran a la vida con cada latido acelerado. Seguí con el masaje un poco más para ayudar al corazón a que la ponzoñosa se distribuyera en el cuerpo. Cuando percibí que su corazón ya no necesitaba más de mi ayuda y el veneno ya estaba en gran parte de su cuerpo, dejé de hacerle el masaje.

Cargué a Angie y la llevé hasta la cama. Ya estando ahí, lamí en los lugares donde la había mordido para cerrar las heridas y distribuir un poco más el veneno en su cuerpo.

Dejé a Angie en la cama mientras recogía el desastre que había dejado a su paso en la casa y boté aquellas cosas dañinas que estuvieron a punto de quitármela.

Todo esto es mi culpa…

Yo la llevé a esto…

No debí dejarla… Debí haberla convertido antes…

Al terminar, encendí la chimenea para calentar la casa y busqué ropa para Angie en el armario. Mientras arreglaba a mi pareja que todavía no hacía la mínima queja y sus ojos se encontraban cerrados, detalle mejor su aspecto.

Su piel estaba pálida, pero no por el frío sino este tenía un aspecto enfermizo y además de que su piel se veía envejecida por los efectos de las drogas; su cabello estaba bastante largo, pero este no tenía brillo y sin una textura definida; sus parpados se veían oscuros por la falta de sueño; la última vez que la vi, ella estaba delgada pero siempre resaltaban sus hermosas curvas, ahora…. Ahora estaba mucho más delgada y sus curvas apenas se apreciaban. Esta era una Angel enferma y demacrada, una irreconocible para mí.

Todo esto es mi culpa…

Voy hacer lo que sea para remediarlo…

Cuando terminé, besé su frente y luego sus labios de manera delicada.

–Voy a reparar todo lo que te causé. Lo prometo Amore. –dije antes de volver a besarla en su frente.

Vi que todavía ella no se inmutaba, pareciera como si estuviera durmiendo pacíficamente.

¿Estarás sufriendo Amore?


Todo a mí alrededor se volvió negro. Todo era muy frío y muy oscuro. Lo último que recordaba era el rostro de Carlisle mirándome con horror.

Tengo miedo, mucho miedo. No volveré a ver a los que amo.

Pero a la vez me sentía en paz, ya no sentía dolor de nada. Tenía dos posibilidades probablemente. Iba a ver a mis padres en el cielo o me condenarían ir al infierno por haber cometido una gran atrocidad; o simplemente iba a estar aquí en este oscuro y frío lugar para siempre.

De pronto, siento un calor agradable en mi cuello, en el interior de mis codos, muñecas, muslos y en el resto de mi cuerpo. Era un calor como si alguien me estuviera besando o pasando lamidas.

Ese calor fue aumentando poco a poco. Ya se empezaba a volver desagradable como si estuviera en pleno verano al sur de California.

Alguien que me quite esto…

Luego empecé a sentir como ese calor desagradable se volvió a uno insoportable, a uno como si me estuvieran quemando viva.

¡Alguien que pare esto…!

Quería gritar por auxilio, pero me sentía entumecida en todo sentido. Sentía toda clase de dolores, todos dolores que había sentido en mi vida se quedaban minúsculos en comparación con esto.

Creo que si estoy en el infierno pagando por la estupidez que hice…

Ya no quiero esto…

Cuando acabará esto…

Traté de no pensar en la quemazón. Pensé en mi vida en la tierra, cada uno de los recuerdos hermosos y horribles. Recordé mucho esos momentos, pero la quemazón ganaba terreno y no podía enfocarme bien en ellos.

Lo intenté e intenté… pero el infierno que sentía hacía que olvidara aquello. Mis recuerdos poco a poco se volvieron borrosos o manchones negros, así como la cinta de una película está dañada.

Mis recuerdos con mi familia, amigos y los Cullen se desvanecían como el polvo. Mis hermosos y horribles recuerdos se desvanecían como cuando le echas acido aalgo. Mis recuerdos con Carlisle era una mezcla de todo, se volvía polvo, se derretía y eran puntos negros.

Mi nombre es Angel Rose Swan. Nací en Santa Monica, California. Tengo 20 años y cumplo este año 21. Mis padres son Rose y Ben Swan, mis hermanos son Robert y Daniel Swan. Tengo una prima llamada Isabella "Bella" Marie Swan, la cual quiero mucho, y su padre es Charlie Swan que es hermano de mi padre. Estudio en Long Beach, California; estudio Alemán como Lengua Extranjera. Me gusta leer, cantar, bailar y jugar videojuegos. Mi pareja es Carlisle Cullen, un excelente doctor y cirujano en Forks, el lugar donde vivo; su secreto es ser vampiro; al igual que él, está su familia, todos son vampiros y uno de ellos, Edward Cullen, es esposo de mi prima Bella y ambos tienen una hija hibrida llamada Renesmee.

Mi nombre es Angel Rose Swan… Tengo 20 años y cumplo este año 21… Mis padres son Rose y Ben Swan, mis hermanos Robert y Daniel Swan. Tengo una prima llamada Isabella Swan… Estudio Alemán como Lengua Extranjera en Long Beach… me gusta leer, cantar, bailar y jugar videojuegos… mi pareja es Carlisle Cullen, un excelente doctor y cirujano en Forks, el lugar donde vivo; él es vampiro al igual que su familia…

Mi nombre es Angel Rose Swan… Tengo 20 años… Estudio Alemán como Lengua Extranjera… Mis padres son Rose y Ben Swan, mis hermanos Robert y Daniel Swan… Me gusta cantar y bailar… Mi pareja es Carlisle Cullen, un vampiro…

Mi nombre es Angel Rose Swan… Tengo 20 años… Mi pareja es Carlisle Cullen… me gusta cantar y bailar…

Mi nombre es Angel Rose Swan… mi pareja es Carlisle…

Mi nombre es Angel….

¡BASTA POR FAVOR! ¡QUIERO MORIR!

Pronto empecé a sentir mi cuerpo, podía moverme, escuchar, sentir y finalmente ver. Cuando pude abrir mis ojos, vi a mi lado un vampiro rubio mirándome con su rostro contraído de dolor. Sentía que lo conocía de alguna parte, pero la quemazón no me dejaba pensar.

–Perdóname Amore. Perdóname. –dijo el hombre rubio mientras me miraba.

Quería decirle que me matara, pero los dolores no me dejaban hablar, solo podía articular gritos y gemidos. Intenté decirle con la mirada que me matara, pero el hombre solo me miraba con dolor, dejando que el fuego me quemara hasta los huesos.


La velocidad con la que Angie estaba transformándose era sorprendente.

Cuando se cumplió las doce horas desde que empezó su transformación, las mordidas que le había hecho ya no estaban; su cabello había dejado de ser castaño muy oscuro y pasó a ser un castaño oscuro rojizo, su cabello volvió a tener brillo y empezaba a formarse delicados bucles, similar a los de Renesmee; su piel se puso más pálida aun,como la mía y sus parpados se mantenían oscuros; las perforaciones de su rostro y orejas se cerraron, y el tatuaje que tenía a un costado de su abdomen empezaba a desaparecer; su delgada y casi anoréxica figura se empezaba a rellenar en los lugares faltantes, volviendo aparecer sus antiguas curvas, solo que esta vez se veían sus músculos más tonificados y definidos.

Cuando pensaba que ella jamás iba a reaccionar, lo hizo. Ella despertó gritandoy gimiendo de dolor sin detenerse, mientras que me miraba y se removía en la cama.

Sus gritos hacían que me doliera y me arrepintiera de haberla transformado, pero era la única forma de salvarla… no podía perderla. No a ella.

Tenía tanta impotencia por no calmarle el dolor, pero era parte del proceso. Quería sufrir esa quemazón en su lugar para que no tuviera de recuerdo ese traumático dolor. Lo único que me quedaba por hacer era darle palabras de ánimo, tratando de calmarla y tener una gran fuerza de voluntad de no revertirle el proceso.

Al cumplirse el primer día, los cambios en Angie eran muy evidentes, ya no podía revertir el proceso. La temperatura de su cuerpo era igual a la mía, los rasgos de su rostro eran perfectos y se acentuaban más, podía notar que ya tenía la fuerza sobrenatural al romper la tela de las sabanas donde estaba acostada. Lo único que no cambiaba eran sus ojos que seguían siendo de color caramelo.

Su corazón seguía palpitando con fuerza y con rapidez. Por unos momentos pensaba que estaba sufriendo de una taquicardia o infarto, pero solo es parte del proceso de transformación. Su cuerpo estaba muriendo y este luchaba para mantenerse con vida.

Ya falta poco…

Al llegar la noche, ya faltando poco para el segundo día, vi como sus ojos caramelos cambiaban a unos rubíes.

–Aguanta un poco más Amore. –le dije mientras acariciaba su mejilla. –Ya todo terminará. Su respuesta fue los gimoteos y gritos de dolor por la quemazón.

Horas después, sus latidos seguían igual de fuertes pero estos disminuían la velocidad y Angie ya había dejado de gritar, pero no dejaba de removerse sobre la cama, tenía los ojos cerrados con fuerza y tenía la boca abierta como si le faltara aire ointentara decir algo. Esto me indicaba que ya faltaba muy poco para su transformación.

TUMB-TUMB

TUMB… TUMB

TUMB…

TUMB…

Me quedé ahí, mirándola expectativo a su reacción. Estaba nervioso… ansioso… asustado cuando me viera, atemorizado por las palabras que me fuera a decir o lo que fuera hacer.


¡Hola chicas!

Angie volverá *grita*, pero diferente *tristeza*.

¿Qué les pareció? ¿Angie tendrá alguna habilidad especial?

Les informo que pronto va a terminar esta historia *tristeza*.

Dejen sus comentarios chicas.

¡Nos vemos!