Renuncia

Era el primero de Septiembre, un nuevo año en Hogwarts comenzaba y Remus hablaba con Neville Longbottom sobre su posición como aprendiz de Herbología, mientras disfrutaban de la cena de bienvenida.

- Es extraño ver el Gran Comedor desde aquí - comentó Neville - se siente extraño.

- Es cuestión de costumbre - le aseguró Remus riéndo - mi primer año como profesor estuve por lo menos tres veces apunto de sentarme con los Gryffindor en vez de aquí.

- No solo en tu primer año - le recordó Filius.

Todos, incluso Minerva McGonagall, que estaba a su otro lado, rieron discretamente mientras recordaban las historias de sus primeros años de docencia. Los alumnos disfrutaban de los postres del castillo mientras Remus escuchaba a Pomona Sprout contar sobre la primera vez que una Hufflepuff llegó a su oficina con un problema femenino. Él sabía que debía estar feliz de tener un trabajo, que el castillo lo acogiera a pesar de ser un hombre lobo y no podía negar que amaba la docencia, pero tampoco no podía negar que extrañaba estar con Teddy. Agradecía haber pasado un verano con su hijo, pero pensar en los meses que iban a pasar sin verlo en las mañanas le costaba.

Se estaba perdiendo grandes momentos de su hijo, quien había empezado a controlar un poco de su magia y a pesar de que hablaba con él vía Flu, extrañaba acostarlo y contarle sus historias favoritas antes de dormir. Minerva le había dicho que Teddy siempre podía vivir con él en el castillo, como lo hizo la profesora Vector en su tiempo, pero Remus no podía separar a Andrómeda de su nieto.

La relación con su suegra no era distante, pero no dejaba de pensar en la amenaza de custodia que había hecho cuando se enteró de Hermione, aun así, él nunca intentaría alejar a Andrómeda de su nieto, que era la única conexión que tenía con su hija.

Además, aunque amaba ser profesor, enseñar a jóvenes y ser jefe de la casa de Gryffindor, no podía negar que ocupaba gran parte del tiempo del día, nunca podría traer constantemente a Teddy. La única razón de que tuvo tiempo de estar con Hermione como estudiantes, era por que ella se encargaba de ayudar con correcciones, planes de estudios y además hacía tutorías que ahora tenía que hacer el mismo.

Amaba ser profesor pero extrañaba a Teddy y por eso había pasado gran parte del verano buscando otro trabajo, uno de oficina que le permitiera volver con su hijo después del trabajo, pero a pesar de que Kingsley le había propuesto ser consultor del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, ser un hombre lobo le impedía trabajar directamente con el ministerio.

El ministro le había insistido que si Hermione lograba aprobar su reforma, él sería el primero en poner un trabajo frente a él, pero Remus había perdido hace mucho tiempo la esperanza con las leyes del ministerio. Si creía en Hermione y sus capacidades, pero sabía que la bruja necesitaría un milagro para que los retrogradas miembros del Wizengamot la escucharan y cambiaras leyes.

Había seguido sus primeras luchas frente al Wizengamot y se dio cuenta que no debía tener esperanzas.

Porque a veces sentía esperanzas, en esos momentos cotidianos pensaba en ella. Frente a su escritorio, solo en su alcoba, cuando debía ir a la casa de los sustos. Recordaba su sonrisa, su ayuda, su primer beso. A veces sentía un deseo de abandonarlo todo, de salir de Hogwarts e ir a buscarla, abrazarla con fuerza, decirle que se olvide de la reforma y que lo acompañe a cualquier parte. A Gales donde había vivido su madre, podrían buscar una cabaña y llenarla de sus libros preferidos, de té y chocolate caliente, aceptaría incluso a su gato. Él podría estar con su hijo paseando por los bosques y al volver tendría veladas llenas de conversaciones y besos.

Esperaba que luego de los años la olvidaría un poco, pero la extrañaba igual o incluso más que el primer mes.

- ¿Esperas ganar la copa este año? - preguntó Neville apuntando a su ex mesa - la profesora Sprout me ha insistido en que el año pasado por primera vez Hufflepuff venció a nuestra casa.

- Fue solo porque en último momento unos alumnos de séptimo decidieron hacer una broma antes de graduarse - comentó Remus recordando el incidente - tienen suerte de que no fueron expulsados, pero perdieron más de quinientos puntos un día antes de la entrega de la copa.

- Bueno, espero que en este año se comporten - dijo Neville - antes de venir al castillo le aposté a Hannah Abbott que ganaríamos la copa.

- ¿Y qué apostaste?

- Veinte galleons.

Remus quería ser optimista y asegurarle que ganarían, pero dos lechuzas entraron al gran comedor, interrumpiendo sus pensamientos. Todos siguieron a la grandes aves pardas que aleteaban elegantemente por los aires, como sabiendo que eran una sorpresa para todos y como si quisieran hacer un espectáculo de su entrada.

Y es que era una rareza ver un ave que entrara a una hora no permitida. Eran muy pocas las personas que podían pasar por alto el horario de correo del castillo y por ende todos miraban sorprendidos como las aves buscaban a la persona a la que le debían entregar su carga.

Remus iba a preguntarle a Neville a quién creía que buscaban las aves, pero a penas iba a abrir la boca, ambas aves empezaron a descender y colocaron frente a él un sobre morado y otro color café, que apenas tocó la mesa se agrandó hasta el porte de un archivador relleno.

Asustado se dio cuenta del sello ministerial en uno y el del Wizengamot en otro.

Este era el momento de su despido, se aseguró el hombre lobo, obviamente habían reconsiderado su permiso laboral y se lo debía haber negado. Lo había esperado desde que volvió al castillo, pero habría preferido que no fuera un acto tan público como el que estaban realizando.

- Tomen - le dijo a las dos lechuzas mientras les daba un poco de jamón a cada una.

Ambas lechuzas se marcharon enseguida.

El Gran Comedor cambio de un silencio absoluto a un cuchicheo interminable, Neville y el resto de los docentes lo miraban curiosos mientras abría el sobre morado con el sello ministerial. Eran pocas palabras, escritas en la distintiva letras de su amigo, el ministro de magia.

"Ella lo logró"

Ninguna palabra más, ninguna palabra menos. Remus sabía lo que quería decir, pero una parte de él no quería hacerse ilusiones. Hace años había aprendido que no podía esperanzarse. Sin levantar la mirada abrió el sobre con el sello del Wizengamot y se encontró con la reforma de Hombres Lobos, un contrato de trabajo con el ministerio y la edición de El Profeta del día siguiente.

Ignorando las preguntas de Filius, Remus leyó rápidamente los puntos que abarcaba la reforma y se encontró con la firma del jefe Warlock al final, indicando que todo había sido aprobado. El Profeta titulaba "Derechos para los Hombres Lobo: dos años de lucha contra el tradicionalismo mágico", con una foto de Hermione dando un discurso y entrevistas que aseguraban que la bruja no había dejado de trabajar para lograr la aprobación de la reforma.

El contrato era el de consultor de la división de bestias, el puesto que Kingsley le había comentado en el verano, pero el pergamino estaba ya aprobado para ser efectivo en una semana, con un sueldo digno y regalías.

Hermione lo había logrado. Aún no sabía cómo pero lo había logrado.

- Por Merlin, Remus - escuchó decir a Minerva McGonagall - no nos hagas esperar y dinos de qué se trata.

Remus levantó por primera vez la cabeza, no se había dado cuenta que tenía lágrimas en el rostro y todos dejaron de susurrar, pensando lo peor.

- Minerva - dijo Remus mirando a la directora - lo siento mucho, pero renuncio.

Todos se miraron los unos a los otros, luego a Remus y luego a Minerva quien no pudo ocultar su asombro ante las palabras de Remus.

- Remus, lo que sea que haya mandado el ministerio es solucionable - le aseguró la bruja intentando mantener la compostura- cualquier cosa que el Wizengamot diga podemos refutarlos, más si es el inicio del año escolar.

- No, Minerva - insistió Remus - ella lo logró, Hermione lo logró.

Minerva miró los documentos que estaban sobre la mesa. Mientras todos miraban lo que ocurría, la bruja paso por la reforma de hombres lobo, la portada de El Profeta y luego la oferta de trabajo de Kingsley.

- Remus, no puedes renunciar, hay cláusulas, hay, hay - tartamudeó Minerva algo desesperada - ¡¿Sabes cuánto cuesta encontrar un profesor de Defensa?!

- Ya trabajé más de un año, ya romí la maldición, ya todos saben que no existe y hay muchas personas que querrán el cargo, sin importar el corto aviso.

- ¿Y Gryffindor? - siguió insistiendo la directora.

- Hay pocas personas que personifiquen a nuestra casa más que Neville - sonrió Remus - estoy seguro que Gryffindor ganará la copa con su ayuda.

Neville recibió unas palmaditas en la espalda de parte del hombre lobo y no podía creer lo que estaba escuchando. Él, toda la mesa de docentes estaban atentos a la discusión a pesar de no entender la situación, por no saber que habían traído las lechuzas.

Los alumnos por su parten se dividían entre los que susurraban diciendo teorías de lo que estaba ocurriendo y los que intentaban silenciarlos para poder escuchar a la directora y el profesor.

- Remus...

- De verdad lo siento - la interrumpió Remus - pero estoy seguro.

- ¿Dejarás todo por trabajar en el ministerio? - le preguntó Minerva - pensé que te gustaba enseñar.

- Amo enseñar - le aseguró el hombre lobo - ser parte de Hogwarts es una de las mejores oportunidades que he tenido en la vida.

La directora lo miró confundida.

- Pero la amo, Minerva.

Y así sin más, dejando a todos boquiabiertos, Remus Lupin agarró sus papeles y corrió en busca de sus pertenencias. Sabía si era tarde, pero no iba a esperar ni un segundo más, era legalmente libre de decidir su futuro, al fin podría estar con Teddy y si ella aun lo aceptaba, con Hermione.


¿Me extrañaron? Yo si a ustedes, siempre me faltan detalles en los capítulos y me demoro más de lo que espero, pero solo quedan tres capítulos de esta historia y me emociona terminarla porque mi mente sigue pensando en la siguiente historia que tengo planeada... que en realidad son tres, pero debo elegir cual y me encantaría que prefieren una historia con viaje en el tiempo en la que Hermione viaja por accidente a la epoca post Hogwarts de los Merodeadores, una historia de luto en la que Ron muere en la batalla final y Remus sobrevive o una ley de matrimonio pero un poco más realista de lo que la gente acostumbra.
Gracias por todos sus comentarios y DM!

Canten sin parar, córtense el cabello y rían sin parar.

Simona Polle