Capítulo 22

"¡Señor Riddle! ¡Señor Riddle!"

Lucius se deslizó hasta perderse entre la multitud de reporteros y fotógrafos, tratando en vano de ocultar una sonrisa presumida. Sus ojos sondearon desde los flashes de las cámaras hasta los rostros desesperados de los reporteros mientras se empujaban para obtener las respuestas que sus lectores querían saber. Pero lo mejor para mirar, la mejor persona era el malhumorado Secretario Riddle. O… ex Secretario Riddle.

Temprano por la mañana Rufus Scrimgeour finalmente había usado su poder como Ministro para quitarle a Tom Riddle su posición como Secretario del Ministerio. Aunque el hombre podía hacerlo, el asunto sería llevado a la corte. Rufus no tenía evidencia sólida de que Riddle estuviera involucrado en la guerra. Le quitó su trabajo basado solo en sus sospechas. Pero sin importar lo fácil que sería amenazar las órdenes de Scrimgeour y ganar el caso, Riddle solo tenía la intención de sentarse y dirigir al público con mano vaga y algunas palabras bien colocadas.

Riddle había estado esperando justo este movimiento de Scrimgeour. La parte política de la guerra comenzaba. Riddle empezaría a sembrar la duda en la manera en que el pueblo veía al Ministro. Y pronto lo buscarían a él y a los cambios que introduciría en el mundo mágico.

Lucius tenía la suerte de ser uno de los pocos Mortífagos que conocían los verdaderos motivos de Lord Voldemort, o mejor dicho Riddle. Los únicos otros que lo conocían eran Bellatrix Lestrange, Izar y Regulus Black. Los que habían estado en Grimmauld Place el día en que Voldemort había revelado sus planes. Aunque a Bellatrix no podían importarle menos las maniobras políticas y había rumores de que Regulus Black ya no volvería con los Mortífagos.

El único entonces que disfrutaría este espectáculo estaba, seguramente, fuera del país. Una lástima. Pero Entendible. Por ahora.

Lucius se encontró sonriendo a pesar de sus intentos por permaneces impasible en público. Izar Black era un espécimen fascinante.

El chico había estado ausente por semanas. Mientras la mayoría de los Mortífagos creían que Izar era un traidor por sus constantes visitas a Lily Potter y su esposo, Lucius había sido—otra vez—confiado por el Señor Oscuro que la ausencia de Izar era para probar su lealtad. Y su lealtad era exactamente lo que Izar había probado ayer. Lucius no podría haber estado más impresionado por la manera en que Izar había anunciado su lealtad al Señor Oscuro.

Si más hombres pudieran estar tan seguros y orgullosos de sus lealtades como Izar. Su elección de exponerse había complacido al Señor Oscuro. Durante las semanas de su ausencia, Lucius había notado un cambio de humor en su Señor. Nada le parecía bien. Sin embargo, desde ayer a la noche su humor había mejorado.

El respeto de Lucius por Izar había aumentado la otra noche. Había estado dentro del perímetro que habían creado los Inefables cuando el invento se había activado. Había sentido cómo se debilitaba su magia a niveles peligrosos y el cansancio en sus huesos, cómo su orgullo y honor se disolvían lentamente. Lucius sabía cuál era el propósito del invento; que si hubiera tenido éxito, no hubiera sido capaz de vivir consigo mismo.

Era un horror saber que el enemigo era capaz de construir algo que le quitaría a un mago su magia. Aunque se sentía incapaz de hacer un escándalo al respecto. El lado Oscuro tenía al único mago que sabía todo sobre el invento y a la vez sabía cómo detenerlo.

Lucius recordaba estar arrodillado dentro del perímetro, congelado por el miedo. Nunca se había sentido tan miserable en su vida. Se había quedado allí, gritando por el shock y con la falta… con la falta de ese peso reconfortante del poder y la magia. Con los ojos apenas abiertos había simplemente…Merlín—había suplicado que Izar o el Señor Oscuro detuvieran el invento de alguna manera.

Las primeras horas después del incidente, Lucius no podía ni pensar en los que estaba pasando simplemente porque lo avergonzaba. Pero ahora que podía solo lograba maravillarse por lo hermoso que se había visto Izar en su determinación por destruir el invento.

"¿Cómo se siente por la decisión del Ministro Scrimgeour de encausar su posición de Secretario? ¿Cómo planea responder?"

Lucius regresó al presente y observó con intriga como Riddle finalmente se detenía frente a los reporteros. Para el ojo ignorante el Secretario lucía atareado, incluso devastado. Otros podían ver el brillo astuto y depredador en esos ojos marrones.

Con una mano, Riddle desordenó su cabello canoso. "Es molesto no estar más en la oficina donde he servido fielmente por muchos años," respondió con voz controlada. A su alrededor la multitud pareció ceñirse aun más, hipnotizada por el encanto que poseía Riddle. "Durante mis años de servicio no he tenido en cuenta más que los mejores intereses del Ministerio. Pero no solo del Ministerio, sino también de Gran Bretaña y su gente."

Una buena forma de evadir la pregunta. Lucius sabía que Riddle no iba a responder la segunda mitad de la pregunta. Seguramente los reporteros ya la habían olvidado.

Riddle se quitó los lentes y comenzó a frotar el vidrio con un pañuelo. "A pesar de mi fidelidad para con el Ministerio, debo admitir que me alivia no tener que trabajar junto con Rufus Scrimgeour."

Esto causó una nueva avalancha de preguntas pero Riddle permaneció mirando hacia abajo mientras limpiaba sus lentes. Lucius resopló mientras se apoyaba casualmente contra una columna y observaba la escena. Esto sería historia. Y él recordaría cada detalle.

"Cuando Rufus Scrimgeour fue elegido como ministro," comenzó Riddle silenciando a los reporteros. "Esperaba los con ansia los cambios que haría en el Ministerio. El Mundo mágico tiene que ponerse al día con los tiempos cambiantes. Por muchas décadas nos hemos mantenido con las mismas políticas, las mismas creencias, y las mismas leyes. Creí que Scrimgeour sería el hombre que cambiaría el Ministerio para mejor."

Todas mentiras por supuesto. Lucius tuvo que contener otra sonrisa. Riddle sabía exactamente la clase de hombre que era Scrimgeour por lo que el Señor Oscuro prácticamente lo había colocado en la silla de Ministro.

Riddle inclinó la cabeza hacia un lado cuando finalmente terminó con sus lentes y se los colocó sobre la nariz. El ex Secretario miró al círculo de reporteros con renovada intensidad. "¡Pero hay de mí! Scrimgeour solo ha dado vuelta el Ministerio e introdujo más corrupción en los Departamentos. Puede que Rufus haya sido un Auror extraordinario, pero nunca será un líder exitoso para nuestra sociedad. Su único objetivo es destruir la armada de Mortífagos. Y lo está encarando de manera incorrecta."

Muy bien. Riddle había expuesto con sutileza las debilidades de Scrimgeour. Había mencionado que Rufus era un Auror decente, pero sólo un Auror. No un político.

"¿Y cómo sugiere que el Ministro Scrimgeour mejore sus métodos?" contraatacó un reportero.

"Con todo respeto," comenzó Riddle aireadamente. "Creo que sería imposible para el Ministro Scrimgeour considerar otro método que la fuerza bruta." Riddle negó con la cabeza con una sonrisa encantadora. "Este grupo de Mortífagos solo responden a la fuerza bruta con doble intensidad. No creo que se detengan en sus ataques a los Muggle sin alguna clase de acuerdo."

Esto hizo que los reporteros se detuvieran en shock antes que las Vuelaplumas atacaran de nuevo sus anotadores. Lucius asintió una vez con la cabeza, impresionado por la sutileza de Riddle.

"¿Un acuerdo? ¿Con terroristas?" preguntó otro reportero, su expresión de sorpresa y disgusto.

La reacción del hombre era de esperarse. El público estaba indignado por la idea de Riddle de negociar. Pero cuando Rufus continuara siendo ineficiente, todos comenzarían a notar que sus métodos no estaban funcionando y se volverían a Riddle como último recurso. Un plan brillante del Señor Oscuro.

Riddle miró al reportero con simpatía. "No estoy de acuerdo con la manera en que los Mortífagos expresan sus opiniones. No me gustan las matanzas y la destrucción. Aunque sí creo que sería prudente ceder a algunas de sus demandas. Dentro de los límites razonables por supuesto. Un as acurdo con ellos no pondría a Gran Bretaña en peligro y detendría los ataques y las muertes de nuestros niños y seres queridos."

"¿Y qué le hace creer que los Mortífagos quieren negociar?" preguntó una mujer desde la primera fila.

Riddle soltó una risita divertida mientras comenzaba a caminar en dirección a la puerta del Ministerio y lejos de os reporteros. "Los Mortífagos son demasiado dramáticos. Solo quieren ser escuchados."

Era el final de esta entrevista. Lucius sabía que habría más. La prensa estaba interesada en este nuevo acontecimiento y al público le gustaría oír más sobre esta 'escandalosa' nueva visión. De momento, Rufus apenas sí conservaba el favor del público. Solo harían falta unos ataques más y ciertas pérdidas mayores para que se tomaran en cuenta las ideas de Riddle.

"Izar Black," gritó alguien cuando Riddle ya les daba la espalda.

Lucius pausó en media retirada, curioso por la reacción del Señor Oscuro. El rubio sabía que no culpaba a Izar por revelarse, pero Lucius creía que a su Señor no le gustaba la idea de que su Mortifago estuviera escondiéndose—lejos de él.

Los hombros de Riddle se tensaron y cuando volteó a ver a la atrevida reportera había un brillo posesivo en su mirada. "¿Qué pasa con Izar Black?" murmuró Riddle con voz suave y peligrosa. Algo del Señor Oscuro fue visible en ese instante ante la posible amenaza sobre su Mortífago favorito.

La mujer tuvo la decencia de parecer avergonzada pero su ansia por una buena historia hizo que continuara con la pregunta. "Es un criminal buscado por unirse a los Mortífagos. Muchos Aurors y Inefables fueron testigos de su traición en el ataque de la otra noche. Sé que no ha sido su heredero político por mucho tiempo pero ¿Qué piensa sobre su cambio de lealtades?"

"Los niños son muy impresionables," susurró Riddle. "Izar Black experimentó de primera mano el deficiente liderazgo del Ministro Scrimgeour y seguramente quiso oponerse a la corrupción del Ministerio al unirse a los Mortífagos. Conozco a Izar. Es un joven muy inteligente. Nunca se uniría a una causa sin conocer las consecuencias." Riddle alzó una mano cuando se volvieron a lanzar preguntas. "Eso es todo."

Lucius vio como Tom Riddle se marchaba y previó la asistencia de Izar durante Navidad. Ciertamente mejoraría el humor del Señor Oscuro. No sería una fiesta muy agradable si su Señor estaba imposible.

El rubio sabía que los oficiales del Ministerio vigilarían los terrenos de la Mansión Malfoy, por lo que le mandó un Translador a Izar que le permitiría acceder directamente.

Aun no había recibido respuesta. Pero conocía a Izar lo bastante bien para saber que el chico no perdería la oportunidad de hacer una entrada.

(Death of Today)

Izar estaba de pie frente a la ventana mirando sin ver el paisaje nevado de la Mansión Black en l Escocia. No podía ver mucho a través de la escarcha adherida al cristal. El reflejo del sol matutino sobre el hielo se le hacía casi insoportable.

Hoy Lucius y Narcissa Malfoy abrían su casa a invitados políticos y servidores del Señor Oscuro. Seguramente ahora tenían a los Elfos Domésticos sacudiendo cada rincón de la Mansión y puliendo casa picaporte t candelabro de oro. Hoy también era el día en que Izar finalmente regresaría con el Señor Oscuro. Había muchas cosas que quería discutir con Voldemort. Y también estaba… ese placer culpable de querer estar cerca del hombre y de su maldita arrogancia.

Izar respiró profundamente espiando por la ventana. Los últimos dos días habían sido muy movidos; con asesinatos, amenazas e investigaciones. Había visitado personalmente a cada Inefable que había colaborado con el invento menos a Lily y a Conner Oran. Izar iba a dejar a Oran para el final, quería que el chico temiera por su vida al oír de la muerte de sus compañeros.

De los diecisiete Inefables que habían trabajado en el invento, doce habían caído bajo su varita y cuatro habían satisfecho a Izar con sus promesas de nunca considerar construirlo otra vez. Los cuatro habían sobrevivido solo con la promesa de que los estaría vigilando.

¿El otro?

"¿Dormiste bien?" murmuró Izar aun mirando la ventana para ocultar su sonrisa.

A su espalda oyó una inhalación. Su agudo oído podía distinguir con facilidad los frenéticos latidos del corazón de la mujer. Ella había sido la última Inefable que había visitado anoche. Elizabeth Spenelli, una bella sangresucia de pelo negro e increíbles ojos azules.

El objetivo de Izar había sido destruir a la mayor cantidad de Inefables en el menor tiempo posible. Si hubiera demorado más el Ministerio hubiera tenido tiempo para localizar al resto del grupo y poner una ridícula cantidad de protecciones a su alrededor. Era un dolor de cabeza con el que no había querido enfrentarse, la razón por la que había terminado con la cacería ayer.

Había sido muy tarde cuando llegó a la casa de Elizabeth. Al ser tan tarde—o temprano—no había podido pensar con claridad con sus gritos histéricos y sus súplicas. Así que la había traído aquí para dormir mientras pensaba si matarla o dejarla vivir.

Lo triste era… que no había dormido nada. El Profeta había llegado con la noticia de que Riddle ya no era el Secretario e Izar había estado meditando al respecto desde entonces. Había pensado en muchas cosas los últimos días. En Regulus. Y en Aiden.

Después de dejar San Mungo la noche después del ataque, Izar fue a Grimmauld Place a empacar algunas cosas; más que todo los Horrocruxes en los que había estado trabajando y cualquier cosa que valiera la pena ser salvada. Aiden le había contado que el hombre 'de los ojos rojos' había estado ahí mientras Izar estaba en el Ministerio. Aparentemente, Voldemort le había inducido a Aiden una visión por la fuerza para tener una vaga idea del próximo ataque.

Inducirles visiones a los Videntes era una experiencia increíblemente dolorosa. Izar maldijo a Voldemort por lo bajo cundo Aiden le confesó lo sucedido y pudo ver sangre en su camisa, evidencia de un sangrado de nariz. El Señor Oscuro nunca volvería a colocar una mano sobre Aiden otra vez. Si se le hacía eso con frecuencia, la mente de Aiden podía colapsar. Además, el chico era suyo, no de Voldemort.

Aun así, Izar se había disculpado con Aiden por no haber estado ahí y comenzó a empacar. Al ver lo que hacía, Aiden comenzó a llorar y suplicó a Izar que no se fuera. El chico anunció que sería la última vez que lo vería si se iba. Izar apenas había hecho caso a la confesión apartando a Aiden para poder largarse.

Ahora que lo pensaba bien, Izar se preguntaba si en verdad no había sido la última vez que viera al mocoso. Y si era la última vez que veía a Aiden, ¿Sería también la última que vería a su padre?

Sin importar lo mucho que Izar quería estar con él, sabía que esto era lo mejor. Regulus se había ocultado por la mayor parte de su vida. Su padre merecía vivir una vida relativamente normal. Y al menos un Black tenía que mantener las apariencias. Aun así se preguntaba por el súbito cambio de opinión de Regulus y su inesperado buen humor considerando las consecuencias de su condición.

Izar respiró profundamente para controlarse. Con las manos juntas detrás de su espalda, continuó mirando por la ventana.

Severus Snape. El hombre había estado escarbando y arreglando cosas en la mente de Regulus mientras se recuperaba. Izar no tenía idea de qué habían conversado, que habían hecho ni qué había pasado. Pero si había alguien a quien culpar, ese era Snape. E Izar tenía toda la intención de confrontarlo en Navidad.

"Dormí lo mejor que pude, considerando las circunstancias," dijo la mujer sacando a Izar de sus cavilaciones.

"¿Qué quieres decir?" preguntó Izar con cautela. Tenía un terrible dolor de cabeza. No debería estar aquí, con ella justo ahora. Estaba exhausto, furioso e impaciente. Cuando decidiera su destino sería parcial. A menos, claro, que le llegara algo de tolerancia en los próximos segundos.

Lo que era extremadamente improbable.

"La puerta estaba cerrada. La ventana estaba cerrada. Ni siquiera pude ir al baño. ¿Cómo crees que dormí?" dijo entre dientes. "Sé muy bien por qué me secuestraste."

Izar finalmente volteó para mirarla. Estaba sentada en la gran mesa de desayuno, la comida frente a ella estaba sin tocar. Izar tampoco había comido. El Elfo Doméstico que vivía en la Mansión se las había preparado. Por suerte había logrado entrar a la Mansión Black sin resistencia. Aparentemente Regulus aun le permitía usar las propiedades de la familia a pesar de su renuencia a ayudar en la guerra. No era como si Izar fuera a quedarse allí por mucho…

"¿En verdad?" dijo Izar acercándose a ella con lentitud. "¿Y por qué crees que te secuestré?"

Sus ojos azules eran increíblemente claros, resaltando el brillo inteligente en ellos. El blanco de sus ojos estaba rosáceo y la piel sensible en torno a sus pestañas estaba irritada. Había estado llorando anoche pero esta mañana no había rastro de las lágrimas. En lugar de eso, mantenía su barbilla en alto orgullosa. Era una mujer de treinta y tantos. Era muy atractiva a pesar de su sangre inmunda.

"Quieres que te ayude a construirla otra vez para ellos, para el lado Oscuro."Curvó su labio superior y lo miró con ojos asesinos. "Prefiero morir a ayudarlos."

Esa respuesta era todo lo que necesitaba. Su oposición se generaba por su desprecio por el lado Oscuro, no por el invento en sí. Todos los demás con los que había hablado habían hablado en contra del invento, no de los Mortífagos. De hecho, ni siquiera habían mencionado a los magos oscuros ni nada similar. En sus respuestas solo había habido vergüenza por lo que habían creado. Se habían visto abrumados y aterrorizados por el poder que habían concentrado.

"Lizzy, Lizzy…" susurró Izar chasqueando la lengua. Se apoyó contra la mesa a su lado y estiró una mano para acariciar su mandíbula. Izar sonrió cuando trató de apartarse pero la sostuvo con firmeza. "¿Tienes esposo? ¿Hijos tal vez?"

"No voy a decirte nada," escupió ella.

Izar inclinó la cabeza frotándose el puente de la nariz. "Tú pierdes supongo," murmuró cansado. "Quería saber a quién enviarle mis condolencias."

Antes que ella pudiera decir otra palabra, Izar alzó su varita y murmuró la Maldición Asesina. Su cuerpo delgado cayó hacia adelante en la silla antes de caer al suelo. Izar se quedó mirando como sus músculos vaginales se relajaban liberando el hedor a orina por toda la habitación.

En verdad había tenido que usar el baño… Obviamente era un pésimo anfitrión.

Se enderezó y cruzó el living hasta su habitación. Luego ordenaría a un Elfo Doméstico que se deshiciese del cuerpo. Mientras tanto tenía que terminar con su Horrocrux. Se preguntaba si su sensibilidad a la magia no sería una ventaja para resolver los problemas con el falso Horrocrux.

Le había tomado semanas a Izar lograr que la Magia Oscura entrara en la rata sin matarla. Pero las Artes Oscuras eran muy temperamentales y no les gustaba estar confinadas en un espacio tan pequeño. Necesitaba algo más y no podía encontrar la solución.

Izar entró a su habitación y abrió su baúl, todo el tiempo ignorando a Nagini y su faceta de mascota. Ya podía sentir la magia de su invento fallido sin verlo. Se sentía compacto, Oscuro e increíblemente furioso. Exactamente como tenía que ser un Horrocrux, pero necesitaba más. Necesitaba más intensidad y ser más atrayente para que sus víctimas se acercaran. Los magos de la luz que lo buscaran tendrían que sentir un torrente de emociones incontrolables cuando estuvieran cerca del Horrocrux. Tenían que sentirse incómodos por la intensidad de la Magia Oscura.

¿Pero qué? ¿Qué hechizo o maleficio podría crear tal intensidad? ¿Qué haría que las Artes Oscuras se fusionaran en un Horrocrux completo?

Izar tomó la jaula de la rata y la acercó para inspeccionarla. A sus ojos, la maga danzaba alrededor del roedor sumiéndola en las sombras. Podía ver las artes oscuras luchando entre sí y se preguntó qué haría que dejaran de removerse y causar estragos.

Los hechizos simples no funcionarían. Serían avasallados con rapidez por la magia oscura en el pequeño espacio.

A menos claro que fuera un poderoso hechizo de magia blanca o sacrificio. Como un espíritu. O amor. O…

O fuerza vital.

Izar cruzó las piernas súbitamente ansioso. Darle su fuerza vital al invento podía funcionar. Y ni siquiera tenía que drenar toda su fuerza; sólo un poco de energía sería suficiente. Y con el tiempo, con comida y descanso, su fuerza vital se regeneraría. Si fuera humano, el donar energía creando siete Horrocruxes lo mataría. Pero considerando que él estaba muerto, sólo lo debilitaría—posiblemente lo cansaría por unas cuantas horas, tal vez días.

Existían hechizos que se podían realizar sobre víctimas ala borde de la muerte. Hechizos que transmitirían algo de su vida—o energía—al ser amado agonizante. Lo reviviría el tiempo suficiente para recibir atención médica.

Un hechizo de magia blanca, no le sentaba, pero era necesario para completar el falso Horrocrux.

Izar bajó la rata sintiéndose más confiado y ansioso que en años. "Oh mi preciosa Nagini," siseó encantado. "Ven aquí."

(Death of Today)

"Me siento extraña…casi como un cosquilleo en todo el cuerpo. Mis escamas no se han caído ¿verdad?

Izar se removió en su descanso culpa del insoportable siseo junto a su oído.

"Despierta tu, humano tonto. ¿Qué me hiciste esta vez? Estuve viendo esa rata espectacular por horas, esperando pacientemente mi comida y todo lo que tú estuviste haciendo fue echarte ahí como un inútil. Sácala de su jaula—"

"¡Silencio!" siseó Izar con severidad. Con el entrecejo fruncido lentamente abrió los ojos. Miró a su alrededor y volvió a cerrarlos, recordándose otra vez por qué era necesario dar su fuerza vital. De momento no se le ocurría ninguna razón suficiente. Se sentía para la mierda.

"Bien, estas despierto," su tono de voz parecía levemente preocupado mientras la lengua dividida se aventuraba y le cosquilleaba la piel sobre las cejas.

Izar suspiró, permitiendo que la tota serpiente lo reconfortara mientras recordaba lo que había sucedido antes de perder el conocimiento. Nagini había sobrevivido la fusión de las artes oscuras sólo con una leve náusea, según ella. Eso si las serpientes siquiera podían sentir náuseas. Luego Izar continuó con el ritual y destiló un poco de su fuerza vital en ella. Ni siquiera había llegado a ver los resultados antes de caer inconsciente.

Ahora estaba echado en el suelo y si se enfocaba podía sentir a Nagini, como un faro. Su sensibilidad a la magia se veía atraída por la oscuridad y de no tener tan habilidad sería lo mismo—solo que no tan poderoso. Era perfecta. Y la Luz la confundiría con un verdadero Horrocrux. Izar se aseguró de colocar una maldición de sacrificio en Nagini. Cuando alguien tratara de matarla, moriría también.

Se sentía satisfecho consigo mismo, pero no podía sentir nada más por el cansancio

Izar gruñó apartando a Nagini de su rostro. Estudió la habitación con ojos somnolientos antes de detenerse en el cielo oscuro.

Comenzó a alarmarse. De un salto se puso de pie solo para apoyarse contra la pared cuando el mundo comenzó a girar. Izar miró hacia el techo tratando de calmar sus nauseas y sintió algo parecido a bilis subirle por la garganta. Los inmortales no vomitaban ¿verdad?

Ya era casi de noche, lo que quería decir que ya iba tarde a la fiesta de Navidad de los Malfoy. Ahora que su mente ya estaba más despierta podía sentir la quemazón de su Marca Tenebrosa. No era persistente ni doloroso; era casi como si su tardanza estuviera molestando al Señor Oscuro. El hombre aún no estaba enojado, pero a eso iba. Una pequeña parte de su mente se divirtió con la idea de llegar a la mansión Malfoy mañana solo para molestar a Voldemort.

Izar apartó a Nagini con el pie ignorando su siseo furioso y se acercó a su baúl. Tenía que prepararse para la fiesta. Su túnica mugrienta ciertamente no era apropiada.

Después de lo que le pareció una hora, Izar luchó por salir de la ducha y vestirse. Se puso de pie frente al espejo tratando de ajustar su capa. Había elegido este atuendo especialmente para esa noche. No solo necesitaba confianza cuando enfrentara el escrutinio de los Mortífagos, sino también le presentaría Nagini a Voldemort. Elegir la ropa era una preocupación algo mezquina, pero tenía que admitir que esta túnica negra de cuello alto con detalles en rojo le sentaba… bastante bien. Mucho mejor que las túnicas blancas que Voldemort le hacía usar.

Se pasó la mano por las ondas negras de su cabello sonriendo mientras rodeaba su baúl. "Tienes que volver a tu jaula," siseó a Nagini mientras buscaba el Traslador que le había mandado Malfoy

"No lo creo," respondió molesta la serpiente. "¿No me prestas atención en días y esperas que vuelva a esa pequeña jaula?"

Su arrogancia se estaba poniendo ridícula. Con lo cansado que estaba no sabía cuánto podría soportar esto antes de estallar. "Vas a conocer a tu Amo esta noche. No quiero que nadie más te vea." Izar sacó una cadena de plata de su baúl y la examinó con cuidado notando las ondas mágicas a su alrededor. Un objeto demasiado caro para ser un simple Traslador.

No podía imaginar algo menos para los Malfoy.

Nagini siseó con furia y dirigió su largo cuerpo hacia el baúl de Izar "Espero que él sea más atento," dijo.

Izar asintió distraídamente cerrando el baúl en cuanto entró. "No te preocupes," murmuró. "Los dos se van a llevar estupendo." Podía pasar que las personalidades del Señor Oscuro y de Nagini chocasen o que Voldemort simplemente mimara a la serpiente irritante porque eran tan compatibles. Aunque, ahora que lo pensaba, Izar estaba seguro que el Señor Oscuro iba como siempre a domarla y a convertirla en un sumiso pedazo de gelatina.

Izar trazó con su mirada la habitación oscura y vacía, repitiendo en su mente la última Navidad con Regulus. Este año iba a estar solo, arreglándoselas solo. Solo esperaba que su falta de energía no lo hiciera más lento a las amenazas y comentarios.

Respirando con profundidad, Izar aferró la manija de su baúl en una mano y su varita y el Traslador en la otra. Lo tocó dos veces con la punta y la mansión Black desapareció mientras se fundía en el tiempo y el espacio.

El impacto en el suelo provocó que flexionara las rodillas; peor más allá de eso permaneció erguido. Lentamente permitió que sus sentidos escanearan la habitación antes de abrir los ojos.

En la esquina podía oír un viejo reloj marcando los segundos. Ll amó su atención el calor de la chimenea a su espalda y el sonido de un pulso frente a él. En cuanto llegó, dicho pulso se aceleró con rapidez. Además de eso, el hombre permaneció impasible.

"Lucius," susurró Izar abriendo los ojos para ver a la cabeza de la familia Malfoy sentado en un sillón.

Estaban solos en una sala con una alfombra Persa bajo sus pies y un pequeño bar en una esquina bajo un espejo de marco de oro. Al apoyar su baúl en el suelo desapareció, seguramente yendo a su habitación. Izar no se preocupó demasiado. Las barreras alrededor del mismo crearían una desagradable sorpresa para cualquier lo bastante tonto como para intentar abrirlo.

Izar guardó su varita bajo el escrutinio de Lucius y caminó lentamente hasta el bar. Miró por un momento el fuerte licor allí, fingiendo interés mas sin interés por beber nada. "¿Debería...,"se detuvo mientras volvía a colocar las pinzas para el hielo en su sitio. "¿Debería sentirme halagado de que estés descuidando a tus otros invitados solo para esperar mi dudosa venida?" preguntó descaradamente.

"Sabía que vendrías," respondió Lucius con placer. "El Señor Oscuro por otra parte, no sabe de tu llegada. Una pequeña sorpresa para él supongo."

"El Señor Oscuro siempre sabe, Lucius." Lo reprimió Izar. "Tampoco le emocionan las sorpresas como a ti y a mí." Finalmente apartó la vista de los cubos de hielo que parecían más diamantes que agua congelada.

El glamur y la ostentación de la mansión Malfoy lo tranquilizaban. Estaba entre hombres con máscaras que vivían manipulando y traicionando. No podía molestarse si alguien decidía soltarse la lengua. Porque aunque Izar quería que Regulus fuera feliz, su padre estaba depositando una pesada carga en sus hombros. Si el Señor Oscuro se enteraba de que Regulus ni tan siquiera los apoyaba, Izar iba a tener que intervenir antes que Voldemort tomara medidas. El hombre ya lo había traicionado una vez. Su padre le dijo que permanecería neutral, mas le valía mantenerse alejado y su boca cerrada.

Lucius, en especial, era un respiro de tranquilidad. Izar disfrutaba estar cerca de Malfoy. La personalidad del hombre era como su oro.

"Creo que tienes razón," respondió Lucius." Sin embargo todos nosotros vamos a estar más cómodos cerca del Señor Oscuro una vez que hayas hecho una aparición."

Izar alzó las cejas "¿Qué quieres decir?"

Una sonrisa cruel y divertida apareció en los labios de Lucius. "Estas cinco semanas de ausencia fueron completamente agotadoras para los Mortífagos. Puede que prefieran afirmar otra cosa pero saben tan bien como yo que el Señor Oscuro estaba mucho más propenso a repartir castigos. Al principio no conocía la fuente del problema, pero después encontré el factor común. Tú y tu ausencia lo tenían desquiciado."

El hombre estaba sugiriendo su relación con Voldemort. Y aunque el hombre estaba en lo correcto, Izar no permitió que se viera más que su máscara inexpresiva. "Es interesante que pienses que el Señor Oscuro estaba inestable, Lucius. ¿No crees que nuestro Señor está en su derecho de repartir castigos sus seguidores que lo merecen?" contrarrestó.

Lucius sonrió por toda respuesta. El hombre estaba tan pulcro como siempre ataviado en su traje negro con una capa de satén del mismo color. El largo cabello rubio estaba recogido en una perfecta cola de caballo en la base de su cuello haciendo resaltar sus facciones. Los fríos ojos grises podían engañar a muchos, pero Izar podía ver con facilidad el brillo en ellos.

"Estas tan presentable como siempre. Despierto, preparado e increíblemente llamativo," murmuró Lucius mientras lo estudiaba de abajo hacia arriba y se detenía en su rostro. "Pero tus ojos dicen otra cosa."

Izar se encogió de hombros con elegancia. "No es muy sencillo dormir mientras huyes, Lucius."

Malfoy se puso de pie y se acercó a Izar con lentitud. "Ven; déjame escoltarte a la parte de atrás."

Izar permitió que la mano en su hombro lo guiara al patio de atrás donde se reunían los Mortífagos. "Infórmame," comenzó Izar mientras zigzagueaban por los corredores en dirección a la puerta que recordaba del año anterior. Unos metros más y estarían afuera. "Los Mortífagos aún me quieren muerto ¿verdad?"

Lucius lo miró por un segundo. "Creían que habías traicionado al Señor Oscuro. Justo como hizo tu padre por segunda vez." Ante la mención de Regulus el rostro del rubio se ensombreció. "No todos los Mortífagos están bendecidos con mi inteligencia. La mayoría de nosotros creemos que eres leal mientras que otros dejan que sean los celos los que hablen por ellos. Te apuñalarán por la espalda en cuanto bajes la guardia."

"Bien," respondió Izar encantado. "Cualquier otra cosa estaría fuera de lo ordinario."

El rubio alzó una ceja entretenido antes de soltar su hombro y asentir en dirección al Mortífago de tercer rango cuidando la puerta. Este inclinó la cabeza hacia un lado como fría bienvenida y se apartó para dejarlos pasar. Malfoy pasó primero y sostuvo la puerta abierta para Izar. Éste no vaciló un instante y atravesó el umbral, ansioso por regresar a donde pertenecía.

El tema de este año era obviamente fuego, agua y hielo. Había pequeñas fuentes y cascadas por todo el mirador con llamar azules y rojas danzando sobre la superficie del agua, fusionándose para crear un exótico púrpura. Los centros de mesa eran esculturas de hielo con gemas de diferentes colores en la base. La suculenta comida ya estaba servida, su exquisito aroma colmaba el patio. Había pequeños vasos como de hielo adornados en bajorrelieve que flotaba debajo del techo de la carpa con pequeñas llamas dentro de ellos para servir de iluminación a los invitados.

Igual que el año anterior el suelo estaba dividido en tres niveles para marcar la jerarquía. En el nivel más elevado, amueblado con mesas y sillas negras, estaban el Señor Oscuro con su Círculo Interno. Izar estaba de pie en la zona reservada para los de segundo rango y bajando un par de peldaños estaban los Mortífagos de tercer rango.

"Ridículamente impresionante, como siempre," murmuró Izar a Lucius.

El rubio asintió con la cabeza. "Me aseguraré de pasar tus cumplidos a Narcissa."

"¡Izar!"

Izar volteó justo a tiempo para abrir sus brazos y equilibrarse tanto él como Daphne. Permaneció rígido mientras sus delgados brazos presionaban su torso. Por suerte, ella se apartó abruptamente; no quería llamar más la atención de lo que ya había hecho. La pequeña bruja miró a Izar con una pequeña sonrisa en sus labios brillantes. "Te extrañé tanto," susurró solo para él.

No había pensado mucho en Daphne durante las últimas semanas. De hecho, la última vez que le había prestado atención a Daphne había sido en el baile del Ministerio, justo antes de que Rufus Scrimgeour fuera electo como Ministro. Sin embargo le sorprendía lo contento que estaba de verla. Un año atrás nunca hubiera pensado que le agradaría la presencia de sus compañeros.

"Y sabes que yo te extrañé igual," le aseguró Izar colocando las manos en sus delgados hombros. Podía sentir la respiración de Lucius en su cuello, el hombre no se había ido. Era irritante.

La sonrisa de Daphne desapareció al notar también a Lucius. "¿Lo necesitan en otra parte?" Acercó una mano para acariciar la túnica de Izar antes de volverse hacia la plataforma de los de tercer rango. "Porque los demás esperaban poder hablar con él." Exhibió a Lucius una sonrisa encantadora. Izar sabía por qué. "No le negarías a Draco la oportunidad ¿verdad?"

Lucius colocó una mano en el hombro de Izar apartándolo de Daphne. Izar hizo una mueca, no encontraba muy placentero el verse en el medio de esto. Especialmente cuando estaban frente al resto de los Mortífagos. Por ellos permaneció impasible, la presión que ejercía en sus labios siendo la única evidencia de su molestia al ser disputado.

"Me temo que el Señor Oscuro ya ha reclamado la atención de Izar, Señorita Greengrass," respondió Lucius con sencillez. Ante la mención del Señor Oscuro, Daphne lo dejó ir a regañadientes. "Luego estoy seguro de que usted y mi hijo tendrán todo el tiempo que quieran con él."

Izar podía sentir las miradas sobre ellos. Un par de ojos en particular le estaban provocando hormigueos en la piel. S le hizo un nudo en el estómago al pensar en estar cerca del Señor Oscuro otra vez. El hombre y su arrogancia y encanto sin reservas. Izar tenía que admitir a regañadientes que había extrañado su presencia abrumadora y sus desafíos demandantes. Claro que nunca lo admitiría en voz alta. Necesitaba a alguien con quien batirse verbalmente otra vez. Y solo Voldemort podía cubrir ese puesto.

"¿Lo prometes?" Daphne se acercó más ignorando a Lucius y mirando a Izar.

Él se desenredó de ella y d Malfoy. "Tienes mi palabra," respondió apaciguándola. Ella intentó sonreír pero Izar notó algo diferente en sus ojos. Los pensó un instante pero antes que pudiera sacar cualquier conclusión Lucius pasó a su lado instándolo a seguir.

El trayecto hacia la plataforma del Círculo interno fue mucho más fácil que el del año anterior. Ahora tenía más confianza, mejor manejo de sus habilidades y la habilidad para protegerse. A pesar de las circunstancias rodeando la invención de Conner Oran, Izar no se sentía preocupado por el juicio de los Mortífagos.

Una vez que llegó a la mesa, Izar tuvo que alzar la vista y lo primero que encontró fueron las pupilas rojas divididas. La reacción al volver a ver a Voldemort fue notable y bastante… desconcertante por parte de Izar. Apartó la mirada con rapidez del Señor Oscuro no sin antes notar una sonrisa presumida en los labios del hombre. Claro que el hombre no sabía que Izar podía ver con claridad cómo su magia mostraba la misma excitación y lujuria. La tensión estaba allí, tan tersa y tangente como siempre.

"Dulce Izar," lo saludó Bellatrix en ese tono infantil. Palmeó la silla vacía a su lado con sus largas uñas. "Finalmente nos bendices con tu presencia. Me preocupaba que te demorase el Ministerio… o tu padre."

Izar le ofreció una pequeña sonrisa antes de sentarse. "¿Y perderme la oportunidad de ver todas estos bellos y sonrientes rostros?" miró alrededor de la mesa a los Mortífagos con el ceño fruncido. "No lo creo."

Dejó que su atención se concentrara en el Señor Oscuro frente a él. El hombre parecía echado hacia atrás mientras se apoyaba contra el respaldo de su asiento estudiando los acontecimientos con ojo crítico. Aunque estaba especialmente enfocado en Izar. Mientras miraba al joven mago en sus ojos apareció un brillo sospechoso y precavido. ¿Qué estaba viendo? Izar juntó las cejas y miró al Señor Oscuro preguntándose qué sabía ahora el sabelotodo.

Había algunas cosas que ocultaba de Voldemort; el hecho de que Regulus podía saber de su estatus como criatura, Lily y todos sus secretos, la dudosa lealtad de su padre y el Horrocrux junto con su decisión de sacrificar parte de su fuerza vital. El heredero Black no sabía que pensaría Voldemort e esto último. Podía ser que el Señor Oscuro lo considerara necesario con tal de matar algunos miembros importantes de la luz o podía pensar que era patético que Izar se estuviera debilitando por cuenta propia.

A pesar de las pocas cosas que Izar no quería decirle, Voldemort también tenía que responder por mucho. Como el ataque a Aiden y el hecho de que lo hubiera suspendido de los Mortífagos no para que se recuperara del ataque de Regulus sino para probar su lealtad con Rufus. Para Izar esas pruebas eran insultantes. ¿Acaso no le había dado a Voldemort todo lo que tenía?

Izar dejó que se mostrara su rebeldía al mirarlo. "Mi Señor," saludó a regañadientes bajando la vista en sumisión por la presencia del resto de los Mortífagos. Lucius, a la derecha de Voldemort, parecía casi congelado por la excitación que emanaba.

"Izar," susurró Voldemort. Sus largos dedos tamborilearon una vez sobre la copa en su mano. "Es bueno verte regresar lo más ileso posible."

Izar resopló. "Fue una larga ausencia, aunque muy productiva." Trato de informarle con los ojos que había disfrutado de su tiempo lejos y que no le había afectado. El fantasma de una sonrisa en los labios de Voldemort era prueba de que el hombre no le creía.

"Muy productiva," repitió Evelyn Mulciber con altivez. El hombre era uno de los tres miembros del círculo interno que habían ido al colegio con Tom Riddle. Los otros dos que quedaban de los Mortífagos originales eran Ayers Rosier y Cene Lestrange. Mientras estos últimos tenían hijos en el círculo interno, el de Mulciber estaba en el rango más bajo. Y Evelyn estaba resentido por eso. "Claro, cuéntame de tu trabajo con los Inefables… y los Potter."

"Me temo que tu limitada inteligencia no comprendería los detalles de mi trabajo," respondió Izar con frialdad. A su lado Bellatrix rió por lo bajo inclinándose hacia Izar como para apoyarlo. Pero él no necesitaba ayuda.

Evelyn presionó la mandíbula pero antes que pudiera responder el normalmente silencioso Ayer Rosier se incorporó. La luz encima de él hacía brillar su calva. "A mí me gustaría saber más del invento que crearon los Inefables, si puedes contarme. ¿Estuviste allí como espía verdad?" Era una pregunta hecha por simple curiosidad, no una burla. A su lado los hermanos Lestrange asintieron, sus ojos negros brillaban con interés.

De hecho, había notado el interés del resto de los miembros del círculo interno por la pregunta de Ayers. Sabía que esto pasaría. Los Mortífagos querían respuestas por lo que había sucedido esa noche con los Inefables.

"Estuve trabajando en el sabotaje, sí, peor fue completada clandestinamente y sin que me enterara." Evitó mencionar que Rufus había ordenado a Conner Oran que la terminara en secreto. Izar prefería que los Mortífagos no supieran del engaño del Ministro. "En cuanto al invento en si," continuó. "No puedo decir mucho, estoy bajo un contrato de silencio. Pero aquellos que estuvieron en su interior saben de qué es capaz."

"¡Eliminar la magia!" exclamó Barty Crouch Junior.

Izar pudo sentir el súbito silencio de los Mortífagos de segundo rango detrás al oír a Barty. Sospechaba que esto había sido tema de discusión entre los Mortífagos. Estaban preocupados, confundidos, asustados. La mayoría no conocían los detalles de lo que había sucedido porque no habían estado dentro, pero no evitaba que temieran lo que los Inefables y el Ministerio eran capaces de hacer.

"Me disculpo por mi comportamiento, mi Señor," continuó Barty en voz más baja. El joven Mortífago se acercó más a Voldemort, sus ojos entrecerrados con preocupación y deseosos de sangre. "Pero ¿qué les impide construir otra? Ahora que Black ha sido expuesto no puede vigilar el Departamento."

Voldemort simplemente agitó una mano restándole importancia. El Señor Oscuro no parecía muy preocupado; claro que nunca nada parecía molestarlo. "Estoy seguro que el Señor Black lo tiene bajo control. ¿No es así, chico? Has estado bastante ocupado las últimas horas."

Todas las miradas se volvieron hacia Izar, algunas curiosas y otras desconfiadas. Ésta miró a Voldemort. "Me deshice de los Inefables que colaboraron con la construcción. También tengo a alguien en el Departamento en quien puedo confiar. No van a crear nada como eso en un largo tiempo."

"¿Y quién es esa persona en la que tanto confías?" preguntó Lucius con un deje de sospecha.

Izar negó lentamente con la cabeza preguntándose por qué se molestaba. Podía sentir el cansancio en todo su cuerpo y se dio cuenta que ir a la mansión Malfoy esa noche no había sido su mejor idea. Estaba demasiado débil, demasiado cansado para enfrentar todas estas preguntas y requerimientos. Cuando despertó después de crear el Horrocrux en Nagini, su entusiasmo había ganado a su lógica. Solo extrañaba estar entre los Mortífagos otra vez—jugando e insultando. Obviamente, interactuar con ellos en su estado no era muy inteligente.

Y el pensar que tendría que enfrentar a Voldemort después…

Esa parte no podría evadirla. A juzgar por la mirada ardiente del hombre, cualquier excusa llegaría a oídos sordos.

A su lado Bellatrix soltó una risita acercándose y rodeándole los hombros con un brazo. Sus rulos le rozaron la mejilla. "Vamos, Lucius. Es obvio que Izar no se refiere a esa perra sangresucia ¿no es así, querido?"

"Potter," siseó un de los hermanos Lestrange con asco.

"Sí, Lily Potter, la bien amada madre de Izar. Esposa del habilidoso Auror, James Potter," decidió ampliar Evelyn Mulciber mirando a Izar con una sonrisa. "Y aparentemente los confiables ojos que esperamos nos alerten si se está inventando algo."

Izar tomó un vaso de agua y se quedó mirando el líquido transparente para calmar su temperamento inestable. El mundo comenzó a girar y su visión se tornó borrosa. No le ayudaba tampoco que le temblasen los dedos causando que el agua resbalara por el borde del vaso y mojara el mantel. "Tengo todo bajo control, Mulciber. La tengo bajo control."

"Eso dices," murmuró el hombre. "Solo es que encuentro esa fe ciega en tu madre algo…" el hombre se detuvo contrayendo el rostro en un horrible sonrisa. "Conmovedora."

El heredero Black rió siniestramente mientras bajaba el vaso y se soltaba del agarre de Bellatrix. Apartando sus dudas se enfocó en permanecer calmado y racional. "Es divertido que creas que mi madre es mi fuente en el Departamento de Misterios. Es una lástima que estés tan equivocado." Izar alzó las cejas desafiando a Mulciber con los ojos. "En verdad creíste que lo sabías todo ¿verdad?"

"Tu mocoso insolente—"

"Aunque me impresiona tu compostura para tratar con un niño de dieciséis, Mulciber, me cansa un poco." El Señor Oscuro finalmente decidió interrumpir a Mulciber. El Mortífago se sonrojó cuando sus camaradas comenzaron a reírse con disimulo por su infortunio. Aunque Voldemort estuviera hablando a Mulciber, sus ojos estaban fijos en Izar. "Deja que el chico conserve sus secretos. Creo que está sirviendo a nuestra causa con toda su habilidad. Tal vez podrías seguir su ejemplo, Mulciber. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo útil?"

Era una de las únicas veces que Voldemort apoyaba a Izar frente a los Mortífagos, especialmente el círculo interno. Era exhilarante ser respaldado por el Señor Oscuro. Izar sentía que podía luchar sus propias batallas. Esta noche, con el cansancio y la enfermedad, podía necesitar un empujón, pero podía defenderse solo. A pesar de todo, era divertido ver a Voldemort humillando a alguien.

"Puedes retirarte," le dijo a Izar por sobre las carcajadas de los Mortífagos. A pesar de la manera en que lo decía, Izar sabía que era una orden. "Tú y yo terminaremos esta discusión en privado."

Y miren, el hombre se daba una excusa para dejar la fiesta también. Perfecto.

Izar presionó los labios mientras se ponía de pié con elegancia e inclinaba la cintura. Sabía que ésta no sería su última interacción con el círculo interno en las celebraciones de navidad. Seguramente Voldemort había captado su inestabilidad y había terminado la conversación.

Inclinándose con rapidez, Izar volteó y bajó los escalones. Tuvo especial cuidado en evitar a los estudiantes de Hogwarts. Tendría más que tiempo suficiente para hablar con ellos. Y con suerte Daphne leería su lenguaje corporal y no lo seguiría. El Señor Oscuro lo seguiría pronto, lo que la desalentaría aún más.

En cuanto entró en la mansión Izar se perdió entre los corredores hasta que estuvo lejos de las miradas. En la comodidad de las sombras se apoyó contra una pared y cerró los ojos. Se permitió unos momentos de vulnerabilidad. Si iba a enfrentar a Voldemort iba a necesitar tantos minutos robados de relajación como pudiera. Tenía que estar despierto y atento para esta confrontación.

A pesar de su náusea y fatiga, Izar se sentía bien allí. Aquí era donde pertenecía y apreciaba cada momento.

Los ojos verdes se abrieron en cuanto sintió el cambio en la atmósfera. Voldemort había entrado en la mansión. Apartándose de la pared, Izar echó los hombros hacia atrás y se paseó con lentitud por el corredor. Mientras el aura poderosa avanzaba se ponía mas ansiosos. Podía oler la proximidad del Señor Oscuro, su magia. Y entonces, Izar sintió una suave caricia en la parte baja de su espalda mientras Voldemort pasaba a su lado.

Si el heredero Black no hubiera tenido su buena visión, el Señor Oscuro hubiera sido una sombra más en el negro corredor. Izar miró la alta figura antes de seguirla.

El hombre lo guió por los salones de la mansión Malfoy, al parecer llevaba a Izar a sus propios aposentos. Y conociendo a Lucius, el hombre probablemente había reservado un ala completa para el Señor Oscuro.

Vaciló un instante cuando Voldemort desapareció dentro de una habitación. La puerta fue dejada abierta para él, una invitación para que le siguiera.

Una sonrisa apareció en los labios de Izar mientras éste ingresaba con confianza.

La puerta se cerró a su espalda.


Nota de Traductora: Creo que eso en inglés se llama un cliffhanger. Pueden buscarlo en google si quieren : ) Lamento que me haya tomado tanto esta cap. He estado con muchas cosas estos últimos días. Tuve tiempo de responder algunos reviews. Muchas gracias a los que siguen escribiendo y… feliz casi febrero (se me viene el 2011 encima)