Disclaimer: Los personajes no son míos,.. ¡ya quisiera!,.. son de la fantástica S. Meyer, yo, simplemente , los tomo prestados para soñar con ellos….pero la trama y algunos de ellos si…


¡Hola, mis niñas preciosas!… aquí estoy de vuelta… y como siempre, espero que os guste!…

Además, ¡sorpresita!… tengo el gusto de avisaros que he subido varias imágenes que representan algunas escenas de este capítulo… si quieren, pasen por mi perfil, son… ainsss (suspiro pasando a baba)


¡Disfrutadlo!


LII.

"- Hola mi amor… - musitó entre lágrimas, ahogándose con el nudo que oprimía su garganta mientras pasaba su mano por el cristal, como si estuviera acariciándolo… - …ya estoy aquí, mi niño…"

Había tanta emoción contenida en esas palabras que a Edward le fue difícil contener el sollozo. Y por primera vez, aunque el pequeño Edward permanecía en esa pequeña cuna de cristal, conectado a un sinfín de cables, se alegró de tener a toda su familia unida y un nuevo ánimo le invadió, ahora estaba completamente seguro, su pequeño lo superaría y juntos volverían a casa…

Y así fue como sucedió, desde ese día, Bella no dejó de ir donde su pequeño y aunque al principio no podía más que observarlo y hablarle a través del cristal, no dejaba de hacerlo.

- ¿Cómo está hoy mi pequeñín? - le decía con cariño mientras acariciaba el cristal ansiosa por tocarlo a él. - Eres precioso mi vida y cuando te recuperes, mamá no dejará de abrazarte - le susurraba conteniendo la lágrimas.. - Se fuerte hijo mío, se fuerte…

- Buenas tardes, Señora Cullen - la saludo una voz por detrás, provocando que se asustara.

- Oh, buenas tardes doctor - le devolvió el saludo..

- A ver, a ver…¿cómo está este campeón hoy? - comentó mientras comprobaba su historial. Bella no dejaba de mirarlo, simplemente no podía y aunque el dolor por la reciente herida era inmenso, el deseo de estar ahí, junto a su bebé, era mucho más fuerte.. - ¡Vaya, vaya… que sorpresa! - exclamó el doctor con una radiante sonrisa..

- ¿Qué ocurre doctor, le pasa algo a mi pequeño?- preguntó con preocupación…

- Pues si, pero no es nada malo… - le contestó con otra sonrisa..- ¿ Señora Cullen…- le preguntó, pero ella le interrumpió.

- Bella, por favor, llámeme Bella - le pidió y él sonrió.

- Esta bien, Bella.. ¿ tenías pensamiento de darle el pecho? - le preguntó..

- Qué el … el pecho - balbuceó avergonzada…

- La leche materna es sin duda el mejor nutriente Bella, pero entiendo que con la operación y después de este tiempo…

- No… no… si, - contestó atropelladamente - si quiero darle el pecho pero.. - bajó el rostro con un gran sonrojo - creo que no..no tengo - susurró sintiendo de nuevo un apretón en el pecho..

- ¿Cómo es eso? ¿te has estimulado el pecho para comprobarlo? - le preguntó..

- Qué…- susurró avergonzada..

- Bella, al ser prematuro y que el pequeño no mamase desde el principio pues puede que aún no te haya subido la leche…- le informó - ¿te has fijado si sale algo, por muy poco que sea? - le preguntó..

De nuevo un fuerte sonrojo dibujó sus mejilla y con timidez asintió.

- Ves, ahí lo tienes, ese es el calostro y ahí están acumuladas tal cantidad de proteínas que hará que este pequeñín regrese a casa antes de la cuenta… si estás dispuesta a darle el pecho, claro.. - le sugirió..

- En serio, de verdad que podría darle el pecho… - susurró sintiendo como nuevas lágrimas se agolpaban en sus ojos..

- Y vamos a empezar ahora mismo…

- Pero ¿cómo? - preguntó curiosa, - Eddie está ahí…

- Ven, siéntate aquí, que le pediré a la enfermera que te ayude con el bebé…

- Pero… no será peligroso, y si se enferma por sacarlo….

- No enfermará Bella, le vamos a retirar el oxigeno por ahora, el nivel de surfactante está alcanzando su normalidad y estoy completamente seguro que dándole el pecho, acabará por recuperarse del todo - le dijo interrumpiéndola - Así que… toma asiento y amamanta a tu hijo Bella…

Cómo explicar lo que siente una madre… la primera vez que tiene a su hijo en brazos, es la experiencia más hermosa, más emotiva y mas intensa que jamás se puede llegar a sentir. Y fue eso lo que Bella sintió cuando, después de acomodarse como mejor pudo sobre la butaca que estaba cerca de la incubadora de su pequeño, la enfermera dejó en sus brazos a su pequeño Edward..

Las lágrimas que, desde el primer momento en que despertó y vio que no estaba su bebé no habían dejado de correr por sus ojos, volvieron hacerlo una vez más.. Todo su cuerpo se estremeció cuando sintió ese pequeño cuerpecito entre sus brazos y con cuidado pero como mucho amor, lo presionó sobre sus pecho besando por primera vez, el tope de su pequeña cabecita..

Un sonrisa junto a un sollozo se escapó de sus labios cuanto el pequeño Edward, como acto reflejo al sentir el calor de su mamá, abrió uno de sus ojitos y con su pequeña, casi diminuta mano, se aferró a la carne desnuda de sus pecho..

- Hola, mi amor - susurró entre lágrimas mientras con la otra mano acariciaba sus manitas, sus bracitos desnudos, su suave mejilla.. - por fin te tengo, mi vida…- y sin poder evitarlo, lo atrajo a su pecho tratando de aliviar toda esa desesperación que había sentido en esos últimos cuatro días…

Después de ese momento íntimo en el que madre e hijo por fin estaban juntos, la enfermera ayudó a Bella a colocar a su hijo de manera que éste, de una modo totalmente natural, buscó el pezón de su madre y comenzó a succionar de él..

Primero, su boquita nerviosa… trataba de abarcar todo mientras con su pequeña lengua lamia esas primeras gotas, provocando que Bella riese al ver su desesperación pero después, y guiada por la enfermera, le ofreció su pezón por entero, asegurándose que su pequeño no solo lamiese esa parte sino la mayor parte de su aureola lo que, no solo fue placentero por la calidez de su boquita sobre su pecho, sino por verlo, ver como su hijo se aferraba fuerte a su piel mientras mamaba como si lo hubiese estado haciendo desde siempre….

Sin duda el segundo momento más mágico y del que no se privaría en un largo tiempo…

Edward, que había salido a ducharse, llegó en el momento justo en el que bella susurraba algo a su pequeño, mientras con una mano sostenía a su hijo y con la otra le posicionaba el pecho para facilitarle la tarea… Y si hasta ahora había pensado haber visto la imagen más hermosa del mundo, sin duda estaba equivocado… Ver a Bella, con los ojos tintineantes, con un pequeño rubor en sus mejilla y una sonrisa de felicidad en sus labios mientras su pequeño se alimentaba de ella, con sus ojos cerrados pero un semblante de lo más relajado en los brazos de su madre, era la imagen más hermosa que pudiera existir, y solo otro hombre, en su posición, entendería ese porque…

La emoción lo envolvió en ese mismo instante y permaneció por un tiempo observando como el pequeño se aferraba al dedo de su madre mientras sus boca temblaba graciosamente sin dejar el pecho de Bella…

Pero entonces Bella apartó por un segundo la vista de sus hijo y la enfocó en él. Y ahora si… estaba todo completo… lo miró con tanto amor, que Edward no pudo contener la emoción y con los ojos humedecidos se fue acercando a ellos..

- Hola, mi amor… - susurró nada más llegar acomodándose a su lado y besando con todo sus amor los labios de su esposa. Beso que no dudó en responder Bella que no podía sentirse más feliz al tener a los dos hombres que más amaba en el mundo junto a ella..

Así permanecieron hasta que el pequeño finalmente se sació y después de ponerlo en su hombro y con suavidad golpear su espaldita para que expulsara el aire que podía haber tragado… se lo pasó a Edward..

Y éste no pudo evitar emocionarse al sentir por fin el pequeño cuerpo de su hijo entre sus brazos, el que a su vez, no pudo evitar hacer una mueca de disgusto al dejar de sentir el calor de su mamá, lo que los hizo reír a los dos….

- ¡Vaya! - exclamó Edward emocionado - me parece a mi que me ha salido tremendo rival - comentó burlón sin dejar de mirar por un segundo el rostro de su pequeño, y viendo en él, un retrato casi exacto de él mismo…- se parece a mi… - susurró orgulloso mirando a Bella emocionado..

- Si que se parece a ti, mi amor, ahora te tengo por duplicado - le susurró ella divertidamente.. - Te quiero…- musitó después viéndolo de nuevo con ese mismo amor en sus ojos…

- Y yo también te quiero…- le contestó él acortando la distancia para volver a besarla.. Algo, que adoraba…

Una semana después, el pequeño Edward y gracias en parte a la dedicación que Bella tuvo con él, fue dado de alta por fin y junto a su mamá, pudieron regresar a casa…

El recibimiento no pudo ser más emotivo… Todos estaban allí esperando ansioso a que ellos llegaran…

Esme, Alice, Connie y hasta María corrieron en cuanto los oyeron llegar y enseguida la rodearon haciendo mil carantoñas y comentarios cariñosos al nuevo consentido de la casa… un consentido que comenzó a llorar ante tanto alboroto…

El resto esperó felicitando a Edward que con la sonrisa más radiante del mundo, se sentía el ser más afortunado.. Después de haber pasado tanto miedo de perderlos, le llegó la hora de sentirse dichoso…

Bella, al igual que Edward, resplandecía con luz propia… y no podía apartar un solo instante los ojos de su pequeño, que iba pasando de mano en mano deseosa de que llegar a los suyos de nuevo… y así, todos festejando… pasaron el resto de la tarde..

- ¡Felicidades guapísima! - le felicitó Nahuel en un momento en el que ella estaba tranquila mirando embobada a su bebé que dormía en sus brazos… - Es hermoso, Bella… me alegro que todo haya salido bien..

- Gracias, Nahuel - le contestó mirándolo emocionada - No te imaginas el miedo que he pasado…- le susurró volviendo la mirada a su pequeño.

- Lo sé, Bella… pero ahora olvídate de eso y disfruta de tu familia… sois una familia envidiable - le confesó mirando hacia Edward que justo en ese momento volvía su mirada a ellos y se quedaba, como siempre, embobado en ella…- ¡míralo!, es increíble lo mucho que te ama ese hombre Bella, si supieras lo destrozado que estaba cuando temía perderos… - le dijo volviendo la mirada en ella - y lo entiendo, no se que pasaría por mi mente si a María le ocurriese algo - fijó la mirada en ella que hablaba animadamente con Alice y Jasper.

- María es también afortunada de tenerte, Nahuel - le dijo ella mirando al mismo lugar - y seguro serán una gran familia…

La tarde fue dando paso a la noche y Bella finalmente se disculpó con la familia ya que se sentía agotada y el pequeño Edward tenía que tomar su baño.

Esme y Connie se ofrecieron a ayudarla y ella, con cariño y sabiendo la ilusión tan grande que le hacían, aceptó la ayuda y juntas se encargaron del primer baño en la casa del pequeñín…

Por suerte el ombliguito ya se le había desprendido con lo que fue mucho más fácil encargarse de esa tarea… Bella reía feliz al ver las carantoñas que las dos abuelitas postizas, aunque para ella sus verdaderas abuelas, le hacían a su pequeño y como él las miraba haciendo muecas a veces de satisfacción pero en la mayoría de disgusto…

Ella aprovechó un momento en el que ambas se entretenían poniéndole el pijamita para darse una ducha y ya refrescada, se despidió de ellas llevando a su pequeño al moisés que había colocado al lado de su cama..

Aunque el pequeño Edward tenía su propio cuarto al lado del de sus padres, decidieron que al principio el pequeño durmiese junto a ellos por temor de que le ocurriese algo durante la noche y ella no lo notase… Y Edward no puso reparo en ello, ya que su temor era el mismo y así se sentía más tranquilo…

- ¡Dios, estos no se cansan nunca! - entró murmurando Edward a la habitación. Pero nada más poner los ojos en ella, algo se le encogió en el pecho. Bella miraba a la pequeña cuna pero sus ojos volvían a estar rojos. - Ey, ey… - le susurró llegando hasta ella y abrazándola - ¿Qué te ocurre, mi amor ? - le preguntó sumamente preocupado dejando un suave beso sobre sus cabellos, pero entonces sintió como el cuerpo de Bella temblaba por el llanto...

- Bella, mi amor…¿qué te pasa, pequeña? - volvió a preguntarle y ésta, aún conteniendo los sollozos, lo miró sumamente entristecida..

- Es que.. es que…- balbuceaba ente lágrimas, - al no ver a Rose y Emmett, no he podido evitar pensar en…

- Bella…- musitó Edward estrechándola fuertemente contra su pecho. - Lo sé, pequeña, lo sé… sé que te sientes mal - le confesó…

- Edward…- la voz entrecortada por el llanto salía distorsionada de sus labios -…necesito saber.. Yo… necesito saber… - le pidió desconsolada..- tú has hablado con ella ¿sabes algo de…? - pero fue incapaz de nombrarlo, un escalofrío la recorrió con sólo recordar su imagen…

- Si, Bella, estate tranquila, ya lo tienen…- fue lo único que le dijo…

- Pero… porque no me dij…- pero su frase quedó sin finalizar. Era obvio que él no le dijese nada, bastante estaban pasando como para añadirle otro sufrimiento más…

- Lo siento, Bella… pero… no creí que fuese conveniente..- le confesó él con una mueca de disgusto en la cara…

- Lo sé - musitó ella al ver su rostro. - Esta bien Edward, hiciste bien - le confesó tratando de hacerle sentir mejor…

- Sólo sé eso Bella, no tengo muchos detalles, te imaginaras que tenía cosas más importantes en mi cabeza en esos momentos pero mañana, si quieres, llamaré a Rose…

-No..no… yo hablaré con ella - le dijo interrumpiéndolo.. - necesito saber y como seguirán las cosas a partir de ahora..

-No Bella, no dejaré que sigas sufriendo a causa de esto… yo la llamaré y te tendré informada, aparte de Rose, enviaré a mis abogados para que se encarguen de todo… ese canalla no verá más la luz del sol, te lo aseguro…- le dijo apretando los dientes al recordar de quien se trataba..

- Siento mucho no haberlo dicho antes… - musitó Bella sintiéndose culpable..- podría haberse evitado….yo… yo no podía, entiéndeme…. Él, él estaba tan cerca de mi, de nosotros que temía que cumpliera su amenaza - le confesó desmoronándose al fin..

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Edward cuando la oyó decir eso. Si ella supiese… se decía para si recordando todo lo que le había dicho Rosalie. El podía haberla hecho daño, sin duda, él la hubiese agredido en cualquier ocasión en la que se la hubiese encontrado sola y eso le superó… - Te juro que ese maldito no volverá hacerte daño, mi vida, te lo juro, aunque tenga que matarlo con mis propias mano…- le aseguró abrazándola de nuevo y sintiendo como la rabia recorría todas sus venas..

- Tendré que volver, ¿verdad? - preguntó en un susurro.

- ¡No! - exclamó él - ¡no volverás!, ya saben quién es y tienen pruebas, tendrán que hacerlo sin ti, no pienso dejar que estés cerca de ese animal… no lo permitiré - dijo con rotundidad.

- Pero…

- Bella…- musitó su nombre tratando de controlar la ira que lo cegaba, - Mis abogados se encargarán, además tú no puedes, no estás en condiciones y Eddie es muy pequeño para viajar… no lo podemos exponer, así que… ¡olvídate de eso, no volverás! - dijo contundente.

Bella no pudo más que ahogar su llanto, verlo en ese estado era lo que más temía.. Siempre había sabido que si Edward descubriera quién había sido, podría llegar hacer una locura y no estaba dispuesta a permitir eso…

- Vamos Bella, descansa… debes de estar agotada, ya no te preocupes por eso, mi vida, yo te protegeré… - le susurró mientras la ayudaba a acomodarse en la cama..

Bella hizo un esfuerzo para olvidar todo eso, y fijó de nuevo la mirada en la cunita de su bebé que involuntariamente hizo la mueca de una sonrisa haciendo que su corazón diera un brinco de alegría…

- No dejaré que ese indeseable me amargue la dicha de tenerte, mi vida - susurró estirándose con cuidado para tomar su manita.

Mientra seguía perdida mirando como su bebé dormía tranquilo ajeno a todo, Edward regresó del baño con su pijama puesto y se acomodó a su lado.

- Que tranquilo está…- susurró sobre su hombro viéndolo al igual que ella..

- Si que lo está - confirmó ella volviéndose hacia él. - Me alegro estar de nuevo en casa - susurró clavando los ojos en él.

- Te aseguro que no más que yo - le contestó él antes de atraerla a sus brazos y perderse de nuevo en sus labios…- Dios Bella, he pasado tanto miedo - le confesó apretándola más a él. - Hubo momentos en el que creí que te perdería… - había tanto dolor en su voz, que Bella no pudo evitar que de nuevo sus ojos se humedeciese..

- Lo siento mi amor, lo siento..- susurró Bella al sentirlo tan vulnerable.. - pero te lo prometí - dijo elevando un poco la voz y fijando de nuevo los ojos en él, - mientras pueda, no dejaré de cumplir mi promesa Edward - con eso trataba de borrar esa mueca de dolor de su cara..

- Y no sabes cuanto me alegra oír eso - le contestó él besando de nuevo sus labios..- Ven, vamos a dormir, que verás cuando dentro de un par de horas este hombrecito te reclame…- le susurró haciéndola reír.

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Mientras Edward, Bella y el pequeño Eddie retomaban sus vidas de nuevo en la casa. En Seattle, la noticia de la detención del joven editor acusado por violación , estaba armado una gran revuelo.

Rosalie, nada más conocer el nombre del agresor por boca de Edward, se movilizó de tal manera que en menos de veinticuatro horas, el presunto agresor era detenido por el FBI y pasaba a disposición judicial…

Después de tomarle declaración, donde él se declaraba inocente de todos los cargos, y dado el alto riesgo de fuga que existía, el juez del caso denegó la salida bajo fianza que el abogado defensor pidió para su cliente, ya que los delitos que se le imputaban eran de suma gravedad… Pasando éste a prisión preventiva hasta el día que se celebrase el juicio. Un juicio que se celebraría pasados unos meses…

Hasta entonces, Mike permanecía aislado del resto de los presos por petición de sus abogados. En esos meses, tantos los abogados de la defensa, como los de la acusación y la fiscalía, trabajaban para tener listas todas las pruebas, todos los testimonio con el fin de estar preparados cuando el juicio diera lugar…

- Es necesario Edward, sabes que lo es - le reprochaba Rosalie que había viajado por fin a Londres para convencerlo de que Bella testificara…

- ¡He dicho que no, y no se hable más! - le espetó Edward, aunque en un primer momento le perdonó la llamada, no podía evitar culparla por haber estado apunto de perder a su familia…

- No es justo Edward y sabes que no me vale con tu negativa - le contraataco ella.. - He decidido hablarlo esta vez primero contigo, pero es ella la que tiene que decir no, no tú…- le aseguró con los dientes apretados. Entendía la postura de él, pero eso iba más allá de ellos, se trataba de meter el mayor tiempo posible a ese animal en la cárcel y el testimonio de Bella, era fundamental, ya que la otra victima no era capaz de asegurar que fuese él su agresor..

- No me hagas esto Rosalie, ¿sabes que será una tortura para ella? - le pidió con los ojos rojos de rabia..

- No me queda otra Edward, - le dijo suavizando su tono - ella me ha preguntado nada más me vio y por ti, sólo le he dicho que esta en la cárcel, pero… sabes que ese maldito podría estar en la calle en menos de cuatro años, Edward, si sus abogados consiguen la pena mínima… en cuatro años éste está fuera…¿eso es lo que quieres…? ¿podrás dormir tranquilo sabiendo que ese hombre, que está obsesionado con ella, está en la calle?.

- ¡No, claro que no! - le respondió él con odio… sabía que Rosalie tenia razón, pero ¡por dios! que no quería hacer pasar a su pequeña por eso…

- ¿y no hay otra forma? - le preguntó sintiéndose derrotado..

- No la hay, Edward, Bella tiene que testificar…

- ¡Dios! - exclamó enfurecido pasando sus manos repetidamente por sus cabellos..

- Sé como te sientes Edward, créeme que yo odio esto tanto como tú, pero es indispensable… Bella tiene que pasar página, y sólo enfrentándose a él lo hará… lo sabes…

- Dame unos días, déjame ver como se lo digo…- le pidió con la voz entrecortada..

- Ella es fuerte Edward, y si se siente apoyada por ti, se que lo hará… - le dijo tratando de animarle - necesitáis cerrar este capítulo de vuestra vida…

Edward salió del despacho sumido en sus propios pensamientos, habían pasado sus mejores navidades… Todos se habían reunido en la Mansión para celebrar la primera Navidad del pequeño Eddie, que con dos meses ya de vida, hacia las delicias de todos…

Ver la felicidad de su Bella cuando jugueteaba con su pequeño sobre la alfombra, con los miles de regalos que los exagerados tíos y abuelos le habían regalado, le hacía estrujar el corazón de alegría; por eso odiaba enturbiar de nuevo esa dicha con ese nuevo acontecimiento; pero ahí, apoyado del marco de la puerta mientras veía como su hijo reía entre gorgoritos mirando embelesado a su mamá que le hacia toda clases de muecas con la cara, supo que tenía que hacerlo.

Se estremeció al recordar lo que venía sucediendo desde que regresaron del hospital. Bella se despertaba sobresaltada tras tener otra pesadilla, una pesadilla que la atormentaba cada noche desde que supo que ese hombre lo había vuelto hacer. Se despertaba tan asustada y vulnerable que no podía más que abrazarla y susurrarle que jamás volvería hacerle daño… que él no lo permitiría..

Y eso pasaba por encarcelarlo todo el tiempo que fuese posible, más, tras saber lo perturbado que estaba…

Después de su baño y de terminar de darle el pecho, Bella dejó en la pequeña cunita a Eddie y le tatareó la nana que su papá había compuesto para ellos mientras lo mecía..

Ella sonrió al ver como él cerraba tranquilamente sus ojitos al oírla pero unas manos que la abrazaron por la cintura la hizo callar…

- Adoro oírte cantar - le susurró Edward apartando con una de sus manos el cabello y dejando su precioso y suave cuello a su merced.

Bella se estremeció al sentir su aliento sobre su piel y un hondo suspiro se escapó de sus labios mientras se dejaba caer sobre su pecho…

- Y yo adoro esta canción - le confesó ella. - Gracias Edward, es tan hermosa… - le susurró dejando de mecer la cunita ya que Eddie estaba completamente dormido y volviéndose hacia su esposo que la miraba con tal devoción que dolía…

Edward se fue removiendo hasta quedar apoyado sobre el cabecero de la cama mientras ella, se colocaba a horcajadas sobre él… Se estremeció al recordar lo mucho que le había costado a él hacerle de nuevo el amor, por temor a dañarla y lo preocupada que estaba ella porque pensaba que ya no le atraía… Pero aquella noche, que no hacia más de dos semanas, que al fin le confesó sus temores, él la tomó como hacía tiempo no la tomaba y de nuevo sintió la dicha de estar unida a él..

-¿Qué te preocupa? - le preguntó ella alisando con sus dedos las arrugas que se había marcado en su frente…

- No, no es nada…- mintió Edward mirando el pequeño y ya casi recuperado cuerpo de Bella sentada sobre él. Todo su cuerpo se estremeció cuando ella se removió provocando que sus sexos se rozasen y no podía negarlo, no le hacia falta más para estar más que listo para ella.

- Me estás mintiendo - le acusó Bella en un susurro llevando sus labios a los de él y rozándolo con extrema dulzura..

Era cierto, la estaba mintiendo, no encontraba el valor para decirle que tendría que enfrentarse de nuevo a su agresor, y lo que era peor, cara a cara… Un suspiro pesado se escapó de entre sus labios mientras llevaba sus manos a los hombros de Bella y con delicadeza, comenzó a bajar los tirantes de su sedoso camisón.

La piel de Bella se estremeció sin remedio, con solo acariciarla, Edward era capaz de desarmarla de hacerla olvidar hasta su nombre y al parecer es lo que pretendía ya que cuando se separó los suficientemente de él, para poder respirar, vió que la miraba con tal intensidad que una corriente eléctrica la atravesó por completo..

- Edward…- susurró casi en un gemido cuando sus dedos se fueron deslizando junto a los tirantes dejando al descubierto sus exuberantes pechos.

- Eres tan hermosa, Bella… - susurró con admiración mientras se erguía lo suficiente para besar el nacimiento de sus pechos, mientras sus manos comenzaban a viajar por toda sus espalda.

Bella dejó caer la cabeza hacia tras ofreciéndose por completo, sintiendo como un calor insoportable se empezaba acumulaba en su entrepierna con sólo sentir el cálido aliento de Edward sobre su piel..

- Ardo en deseos de poseerte, de hacerte mía otra vez..- le confesaba llevando una de sus manos a uno de sus pecho, masajeándolo suave pero tortuosamente mientras que su boca sequía perdida en el valle de sus pecho y con la otra mano, presionaba fuertemente una de sus nalgas mandando en el acto, otra ola de placer al centro mismo de Bella..

- Pues hazme tuya…- consiguió musitar con la voz jadeante mientras movía sus caderas en busca de es fricción que tanto necesitaba…

Edward no necesitó más que oírla para dejar sus pechos y volviendo atacar sus labios, con verdadera vehemencia, la hizo caer suavemente para que quedase tumbada sobre su espalda y él entre sus piernas.

- Y pienso hacerlo…- le aseguró besándola hambrientamente mientras que con una de sus manos subía su camisón, asegurándose de pasar sus dedos a lo largo de todo su muslo, hasta dejarlo enrollado en su cintura, para después, enrollando dos de sus dedos en el fino elástico de su tanga, dar un tirón desgarrándolo por completo..

- Edward…- gimió extasiada Bella ante su ímpetu pero no pudo evitar que su cuerpo se arqueara ofreciéndose involuntariamente…

- Eso es preciosa, quiero ver como te retuerces de placer - le susurró con voz ronca. En su interior, se libraba una gran batalla; por una parte, el deseo sobrehumano de hundirse de nuevo en ella y por otro, la rabia por lo que tenía que decirle, por exponerla de nuevo ante eso recuerdos que la atormentarían; y por eso quería hacerla gritar de placer, necesitaba verla llegar al clímax máximo para asegurarse que ella recordara lo que él estaba dispuesto hacerle sentir al contrario de lo que le hizo aquel animal.

Y era lo que estaba recibiendo, los gemidos de placer de Bella eran tan audibles que hasta el pequeño Eddie se removió en su cunita pero nada le impidió a Edward seguir manteniéndola en ese punto de excitación…

De sus labios fue deslizándose por sus pechos, su estomago, su ombligo, salvando el trozo de tela que permanecía arrugado en su cintura para pasar sus labios junto a su lengua por la delgada línea, aún enrojecida, que evidenciaba el nacimiento de su hijo. Bella siseó por la contrariada sensación que le producía que la tocase ahí, la sensibilidad de ese trozo de piel había desaparecido pero en contrapunto su contorno era mucho mas sensitivo…

Edward acarició con devoción la pequeña incisión con su pulgar para después seguir su camino hacia su lugar favorito, y abriendo aún más sus pierna para tenerla completamente a su merced, se lanzó a lamer y degustar su sexo, sintiendo como su propio cuerpo temblaba de excitación al oír los siseos y gemidos de Bella.

- Dios mío, Edward…- apenas consiguió musitar entre jadeos, embistiendo su cadera contra su boca y aferrándose fuertemente a las sábanas.

- Eso es Bella, di mi nombre, jadea mi nombre - le susurraba sobre su sexo lamiendo una y otra vez mientras con dos de sus dedos bordeaba su entrada con intención de penetrarla…

- Oh, Edward… no, no lo soporto más - le confesó y entonces la penetró con los dedos haciendo que en el acto ella mordiera la almohada acallando el grito de placer que le provocó llegar al clímax…

- Dios Bella, eres exquisita - murmuraba sin dejar de lamer mientras ella seguía ahogando sus gemidos de placer y se retorcía temblorosamente ante la exquisitez de su orgasmo…

Edward se fue separando de sus sexo y de nuevo, se deslizó hasta llegar a su labios y con una arrebatadora pasión, devorarla por entera.. Su boca abarcaba toda su cavidad mientras sus lenguas luchaban por enredarse, sentirse, explorarse..

Los gemidos eran amortiguados por sus bocas y sin previo aviso, movió su cadera de manera que la penetró de una sola estocada…

- Dios…- susurró Edward al sentir el abrasador calor que había en su interior y ella, sintiéndose colmada, dejó escapar otro gemido largo cuando éste comenzó a embestirla sin piedad…

Oír sus gemidos sus gruñidos cerca de su oído la estaban llevando de nuevo a otra cima… a una incluso más alta, pero cuando pensaba que estaba a punto de llegar, él salió de ella fijando sus oscurecidos ojos en los de ella. Y sin decirle una palabra, tomó una de sus piernas y la hizo girar quedando espalda a él…

Edward no tardó en dejar caer todo su cuerpo sobre el de ella, sintiendo como ella gemía de placer con solo sentir su gran erección en su trasero, que empujaba una y otra vez sin llegar a penetrarla. El seguía sin decir palabra, sólo su respiración jadeante y gemidos se escapaban de sus labios… Bella estaba enloquecida, él la estaba tomando de una manera diferente a como siempre la había hecho, había algo distinto; necesidad, deseo, rabia, no sabía definir bien el qué, pero que la estaba haciendo sentir lo que jamás había sentido…

Todo su cuerpo temblaba de anticipación, sus paredes vaginales se contraían deseosos de albergarlo de nuevo, de sentir su empuje, de sentirse completa; pero el seguía torturándola pasando su erección sin llegar a penetrarla…

-¿quieres sentirme Bella? - comenzó a preguntarle con la voz entrecortada…- ¿Quieres que entere en ti?- seguía preguntándola..

- Si…si…- lloriqueo Bella removiéndose dolorosamente haciéndole ver su necesitad de tenerlo…

- Quiero que enloquezcas de placer Bella, ¿quieres que te haga enloquecer...? - su insistente interrogatorio llegaba a molestarla…

- Edward por favor…- le suplicó sintiendo una dolorosa desesperación sexual…

El se fue levantando lentamente llevándosela consigo hasta ponerla en cuatro, - No te asustes - le susurró, pero al contrario de lo que le pedía, esa se puso mucho más ansiosa. Porque se iba a asustar, pero entonces sintió, como Edward comenzaba a penetrarla con dos dedos, lo que la hizo gemir . Sus dedos se adentraban a un ritmo regular, hasta que incluyó uno más, haciéndola retorcerse, ella misma pasó una de sus manos por debajo de su vientre y llegó hasta su clítoris que estaba empapado y comenzó a acariciarse mientra sentía los dedos de Edward chocar con los suyos…

- Eso es preciosa, acaríciate, ayúdame a darte placer - sus palabras la hacían humedecerse más, pero entonces el sacó sus dedos y después de tantear con su miembro la entrada, se clavó en ella haciéndolos sisear a los dos..

Edward comenzó a arremeter contra ella, Bella hizo el amago de apartar la mano de sus sexo para aferrarse a las sábanas, pero él se lo impidió…

- Sigue tocándote bella, quiero que sientas todo a la vez, - Bella incapaz de pensar coherentemente no lograba entender que pretendía, solo se dejaba llevar por las miles de oleadas que la azotaban, erizando su piel, alterando completamente su respiración, acelerando alarmadamente sus pulsaciones.. Pero entonces algo la hizo tensarse…

De pronto, los dedos de Edward comenzaron a tantear su ano, y eso era totalmente nuevo y desconocido para ella… tanto, que no pudo evitar removerse casi negando la acción, pero Edward, sin dejar de acariciarla ni penetrarla, se inclinó todo lo que pudo para susurrarle..

- Confía en mi, Bella, quiero que confíes en mí…- Y era exactamente lo que él necesitaba, sentir que ella confiaba completamente en él, dejarle claro que nada, nada de lo que le hiciese lo haría para hacerla daño, sino buscando siempre su placer, su bienestar…

- Edward…- musitó ella pero comenzó a relajarse, claro que confiaba en él, y aunque esa caricia la aturdía, no negaba que era placentera.

- Eso es pequeña, déjame enseñarte cuanto más te puedo hacer disfrutar - y diciendo eso, comenzó a presionar mientras seguía penetrando fuerte contra ella. - sigue tocándote Bella, siente, siéntelo todo…- le ordenó.

Bella en un principio, siseó al sentir una presión un tanto desagradable en su otra entrada, pero no podía negar que el placer que estaba sintiendo era superior a lo que otras veces había sentido.. Y comenzó a relajarse, se obligó a relajase para que él siguiera penetrándola por los dos lados. Podía sentirlo todo, como él le pidió. Su miembro colmándola por completo, grande, grueso, y su dedo, haciéndole sentir un dolor exquisito en su trasero y todo junto era el mismo cielo, sus dedos comenzaron a moverse con rapidez, era insoportable, su clítoris, su vagina, su ano, todos los sentidos a la vez y cuando él comenzó a penetrar con su dedo ya no lo soportó más y volvió a entregarse por completo al más bestial orgasmo que jamás había sentido…

Edward continuó penetrándola fuerte mientras ella temblaba sin remedio lo que le hizo llegar a su propia liberación a los pocos minutos… Sus jadeos, sus gemidos, sus gritos, su sexo y su ano contrayéndose estrangulando sus pene y su dedo al seguir siendo penetrada mientras le atizaba el orgasmo. Todo unido le hizo liberarse brutalmente en ella…

Edward, tras vaciarse completamente, salió de ella sintiendo como su pequeño cuerpo caía extasiado sobre el colchón. El no tardó en dejarse caer a su lado y pasando su brazo la hizo apoyarse sobre sus pecho.

- Gracias por confiar en mi, Bella… - susurró jadeante sobre su cabeza antes de dejarle un tierno beso. - Esto significa mucho para mí…- le confesó..

Bella, que ante tanto placer no pudo contener las lágrimas. Levantó su rostro para cruzarse con su mirada…

- Confío en ti, en nadie más podría confiar como confío en ti - le confesó ella estirándose hasta llegar a su labios..- me has dejado sin fuerza - susurró sobre sus labios sin poder ni tan siquiera sonreír, ya que seguía respirando agitadamente…

- Me alegra saber que yo fui el culpable - le confesó él sonriendo sobre sus labios..

Ella volvió a dejar otro suave beso pero se sentía tan, tan cansada, que no pudo más que acomodarse con su rostro enterrado en su cuello y pasando tanto una pierna como un brazo sobre la cintura y el muslo de Edward…

- Duerme mi vida, descansa…- susurró él apretándola contra su pecho..

Una hora más tarde, unos pequeños gorgoteos hizo que Edward se despertara. El pequeño Eddie se había despertado y comenzaba a removerse en su pequeña cunita..

Edward miró la hora en el reloj de la mesita y aún faltaba media hora para su siguiente toma, así que, tratando de que Bella descansara otro rato más, la separó de él de tal forma que ella se volvió dándole la espalda, profundamente dormida.. Y con cuidado de no despertarla, se levantó, se colocó el pantalón del pijama y cogió al pequeño bribón antes de que rompiera en llanto..

- ¿Qué pasa campeón? - le preguntó tomándolo con delicadeza y colocándole el chupete. El pequeño lo miró con sus grandes ojos y comenzó a succionar graciosamente su chupete sin dejar de mirar a su padre… Edward se volvió una vez más para ver la espalda desnuda de Bella que era iluminada por una sutil luz azulada proveniente de la luna.. - Ven, vamos, no despertemos a mamá…- le susurró haciéndole cosquillitas con su nariz en su estomaguito. Lo llevó hasta su habitación y tras comprobar que estaba mojado, comenzó a cambiarlo...

Rió al recordar lo complicado que le pareció al principio, pero en cambio ahora, era capaz de competir con cualquiera para ver quien lo hacía más rápido.. No dejó de susurrarle y hacerle pedorretas sobre su barriguita lo que hacia que el pequeño sonriera y le tirase del cabello.

- Eres un bebé precioso, aunque….es lógico, te pareces a tu papá…- le decía burlonamente. El pequeño, seguía mirándolo con fascinación provocando que el chupete temblase en su boca cada vez que esbozaba una sonrisa… - ¿Así qué ya tienes hambre, eh? - seguía hablando con él.- pero aún no te toca, eres un goloso… aunque no puedo culparte por eso, los pechos de tu mamá son adictivos…- le susurró confidencialmente volviendo hacer cosquillitas sobre la piel desnuda del pequeño; éste, una vez más, sonrió ante la sensación que le producía esas caricias… -

- ¿Así que son adictivos…?- susurró Bella desde atrás.

Edward se volvió y no pudo reprimir la sonrisa al verla. Se había colocado el camisón, pero a tras luz, se veía que debajo no llevaba nada; sus pezones se señalaban rabiosamente hasta el punto que sintió su miembro palpitar y el recuerdo de su tanga destrozado, le hizo tragar pasadamente. - ¿Se queda callado, Señor Cullen…? - susurró ella caminando hacía ellos y llegando a su altura, se puso sobre sus punteras para alcanzar sus labios… - No me has respondido, ¿son adictivos?…

- Toda tú eres adictiva - susurró sobre sus labios con una voz ronca, pero nuevos sonidos proveniente del pequeño les hizo separarse…

- ¿Y que tienes tú? - canturreó Bella inclinándose sobre su pequeño para besar su cuellito..

El pequeño Eddie gorgoteo sonriente mientras se enganchaba de los cabellos de su mamá..

Edward acabó de cambiar al pequeño y después de dejar un suave beso sobre su coronilla, se lo pasó a Bella.

-¿Tienes hambre, verdad? mi bebé lindo.. - le susurraba ella, tomando asiento en la mecedora para darle de mamar.

Edward se quedó recogiendo el pañal sucio pero sin apartar la mirada de ellos, simplemente, no podía, esa imagen era tan especial para él que era incapaz de apartar los ojos de ellos.. Aunque el recuerdo de la conversación que mantuvo con Rosalie le hizo fruncir el entrecejo, ¿cómo iba a decirle que tenía que volver?, ¿cómo iba a pedirle que de nuevo se pusiera frente a él?

- Aún no me has dicho lo que te preocupa.

Edward se giró a verla al oírla, estaba tan concentrado en sus pensamientos, que no se había dado cuenta de que ella lo observaba… Bella mantenía al pequeño Edward sobre su hombro dándole pequeños golpecitos mientras éste permanecía completamente relajado con los ojos cerrados.

- No me gusta verte así - le confesó ella levantándose y caminando hacia la habitación seguida de él, para poner de nuevo al pequeño en su cunita…

- Bella…- musitó él que junto a ella, miraba como Eddie se había quedado completamente dormido. Colocó la mano sobre la de Bella que permanecía al borde de la cunita y pasando la otra mano por su cintura enterró su rostro en su cuello.

- Si no me quieres decir… - musitó Bella con tristeza al pensar que él no confiaba en ella.

Pero entonces él suspiró pesadamente sobre su piel y la estrechó con más fuerza.

- No sé como decirte, Bella, odio tener que decírtelo - había tanto dolor y rabia en su voz, que tras pensarlo un segundo, Bella supo en el acto de que se trataba…

- Tengo que volver, ¿verdad? - musitó volviendo su mirada a su pequeño y sintiendo como su corazón volvía a estrujarse…

- Lo siento, mi niña… he querido evitarte esto, pero…

Bella no pudo soportar el dolor concentrado en su voz y conteniendo las lágrimas que comenzaban a humedecer sus ojos, se volvió para verlo, quedando destrozada ante la imagen desolada de Edward…

- No te preocupes Edward, esperaba esto desde hacia tiempo…- le confesó ella sin apartar la mirada de él. - Vendrás conmigo, ¿verdad? - musitó sintiendo como una lágrima comenzaba a deslizarse sobre su mejilla…

- No te dejaré sola en ningún momento, Bella, esto lo afrontaremos juntos, siempre estaré a tu lado. - le aseguró él sintiendo también un nudo en la garganta…

- Es lo único que necesitaba saber… - susurró ella y enseguida Edward la estrechó fuertemente entre sus brazos mientras besaba una y otra vez el tope de su cabeza…- iré…

Continuará…


N/A.

Os lo aseguro, son tantas las sensaciones que esta historia me provoca que la amo, de verdad, por más que releo estos capítulos no dejan de emocionarme, y algo más que emocionarme, porque ¡por Dios!….¡QUE HOMBRE! ... en su faceta de amante...por dios! ¡que calor! pero ahí, con su peque en brazos… no hay nada más sexy que un hombre con el torso desnudo y un bebé en los brazos o jugando con él… no, definitivamente no lo hay (baba)…

Pero claro, no todo puede ser color de rosa, aún les queda superar lo más importante, pero… aunque sé que será duro, también sé que esto lo superaran juntos y por fin, quizás al fin, puedan decir que son felices…. Ainsss, que poquito le queda ya ha esta historia… Si no me fallan los cálculos, tres capítulos más y el epílogo… sniff, sniff, sniff…

AGRADECIMIENTO

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Espero que no se me haya olvidado nadie ¡por Dios!, si es así, hacédmelo saber.

Gracias por vuestros rr, por las alertas, por los favoritos y por supuesto a mis lectoras silenciosas…

Y mis niñas preciosas, que ya alcanzamos la indecente cantidad de 4.917 rr… os lo agradezco en el alma.

Reques de mi alma… que sabéis que os adoro, y deseandito me subo para el club…jajajaj…no se me vayan eh!..

Bueno chicas, espero que os haya gustado y ya saben…¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO!...

Un abrazo enorme a todas, os quiero mucho … HASTA PRONTO …

Besitos!

/(^_^)\ saraes.