NOTA: Siento no haber subido este fin de semana, tenia el cumpleaños de un amigo, me he costipado de una manera brutal y tengo mocos hasta en los mocos, y aun seguimos con la reforma del cuarto. Ademas mi marido penso que era el mejor momento para formatearme el ordenador, no me aviso y en la ultima copia de seguridad que hice no tenia la carpeta con los archivos de este fic, asi que perdi no solo lo que ya tenia publicado si no los caps que aun tenia por publicar y ya tenia preparados. Casi me da un infarto. Menos mal que cierta persona fue una salvavidas y tenia copias de los caps que ya tenia listos por que me habia estado ayudando con los contenidos. Si no seguramente me habria tirado por una ventana….
CAPITULO 54: limites humanos
Hector estaba bastante satisfecho en general. Su pequeño negocio de pociones habia recivido una oferta fantastica hacia un par de años: Los Malfoy, con su proyecto Moonstone, lo habian contratado para investigar como mejorar la pocion matalobos. Y lo habian conseguido.
Habia sido un trabajo arduo, pesado y concienzudo, pero lo habian conseguido. Ahora le hacian otra oferta para la investigacion y desarrollo de otras pociones. Y le ponian un laboratorio porpio. En la granja Moonstone, donde tambien le darian una pequeña propiedad para el y su familia.
Hector habia pensado mucho en ello. Iba ha aceptar el trabajo. Pero vivir en Moonstone quizas fuera demasiado. Podia ir y venir en red flu todos los dias. Seria pesado...pero no era un problema.
Habian varias ventajas. Vivir en campo abierto con otras familias, como los Longbotton. Un entorno rural puramente magico...un ambiente de trabajo limpio y adecuado. Era una buena oportunidad.
Lo malo es que Lavander no aceptaria jamas mudarse de la casa que tenian en Londres. Hector no pensaba venderla. Mudarse a Moonstone era algo temporal. Y podian divivir su tiempo entre las dos residencias.
Llevaba algun tiempo intentando hablar con ella pero siempre que sacaba el tema Lavander se ponia hecha una arpia. Bueno, una arpia mas de lo normal.
Hector suspiro. Llevaban cinco años casados y ya habia desistido de intentar ser razonable con ella. Ya no sabia como afrontar el problema.
Su matrimonio era espantoso. Pero tenia a sus cuatro adorables niños y eso compensaba muchas cosas. Lo bueno es que apenas tenia que tratar con su esposa.
El intentaba ser razonable, sensato y educado con ella siempre que podia. Pero era dificil cuando lo unico que recivia de ella eran reproches, amargura y gritos.
Hector toco fondo un mes antes de esas navidades, cuando volvio a casa y encontro a sus hijos acurrucados todos juntos en el cuarto de Lawrence. Lavander estaba en el salon ojeando unas revistas y ni se molesto en saludarle. Cuando fue a ver a los niños los cuatro salieron corriendo a abrazarse a su padre y el mas pequeño sollozo.
Por lo visto, Lavander llevaba ignorandolos todo el santo dia. Y eso era algo que hacia todos los dias.
El dia que todo estallo para Hector fue la tarde en la que Lawrence fue muy serio y le pregunto "por que mama no nos quiere?"
Ver las caras desoladas y llenas de temor de sus cuatro pequeños cuando hablaban de Lavander le rompio el alma.
Hasta ahi habian llegado.
Envio una lechuza a Malfoy aceptando el trabajo y la vivienda, y tal y como recivio confirmacion dos dias despues, preparo los baules con todas sus cosas y todas las de los niños. En un solo dia, lo traslado todo via red flu haciendo muchisimos viajes.
Por suerte para el, ese dia Lavander estaba de compras.
Cuando ella volvio a casa, vio a Hector poniendole los abrigos a los pequeños.
-Me voy. Y me los llevo- Dijo el secamente preparado para una confrontacion. Lavander parecia no comprender lo que el queria decir y solo se encogio de hombros.
-No des un portazo al salir.
Lavander se fue directamente a la cocina a preparse la cena. Nunca se molestaba en cocinar nada para Hector ni para los niños.
A Slughorn padre le rechinaron los dientes. Eso era el colmo.
Cogiendo a los cuatro niños, se metio en la chimenea y grito su nueva direccion. Hasta aquí habian llegado.
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Lavander ceno tranquilamente en la cocina.
Por fin habia calma y paz. Esa noche, cuando se fue a dormir, ni siquiera se dio cuenta de que no habia nadie en casa.
Cuando se desperto, y bajo a desayunar, el silencio la preocupo un poco, pero no se molesto en averiguar que pasaba.
Cuando se hizo la hora en la que normalmente Hector iba a trabajar, seguia sin haber movimiento en la casa.
Ni lloros, ni piececitos corriendo, ni voces infantiles...nada. Lavander no pudo mas. La curiosidad la estaba matando.
Fue a mirar y encontro literalmente, los cuartos de los niños vacios. Eso la hizo entrar en panico.
Fue al cuarto de Hector. Y a su despacho. Y al pequeño laboratorio que el tenia en el sotano de la casa.
Todo vacio.
Trago saliva.
Y luego se puso furiosa.
Me voy. Y me llevo a los niños.
Asi, sin explicaciones ni nada! Y sin razon!
Mentirosa- dijo una voz en su cabeza.
Lavander se puso furiosa. Bien, ya volverian. Hector no podia hacer eso. Cuando volviera a casa con los niños la iba a oir.
Pero Hector no volvio ese dia. Ni al siguiente. Ni en una semana. Lavander estaba en modo panico total. Y estaba sola.
Es lo que siempre habia querido desde que se presento voluntaria para la dichosa ley, no? Librarse de Hector. Y librarse de esos niños que no habia querido. No?
Mis hijos….
Esos a los que no habia acunado. A los que no habia tratado con cariño. A los que ni habia abrazado ni a los que habia cambiado pañales. A los que no habia besado las pupas….esos niños que cada vez que lloraban, no habian conseguido que fuera ella la que fuera a ver que pasaba o a que tenian miedo.
De pronto, cinco años de negligencia la asaltaron. Todas esas emociones que habia reprimido, estrangulado y apartado de su mente volvieron a ella con una venganza apocaliptica.
Y no podia respirar.
El panico mas absoluto, la vergüenza mas atroz y la culpa mas abominable la asaltaron de forma despiadada.
Hector se habia ido, y se habia llevado a los niños. Respiro. Intentento calmarse. Era algo que podia arreglar.
Intento ponerse en contacto via llamas con su marido y recivio un mensaje diciendole que no tenia autorizacion para contactar con esa persona. Eso la puso histerica.
Se fue al ministerio.
Donde una oficionista muy educada la informo de que dado su comportamiento tras una inspeccion de su caso solicitada por su marido, y una conversacion de expertos con sus hijos, le habian entregado a Hector la custodia completa. No podian divorciarse ni buscar otras parejas, pero Hector se habia separado de ella. Habia dado pruebas de negligencia con recuerdos que los agentes del ministerio habian revisado en pensaderos. Asi como de abusos verbales y emocionales.
Lavander no podia respirar. Todo habia acabado.
Hector no podia hacer eso….verdad? Hector no haria eso….
Hector era educado, y tierno. Y atento...y siempre estaba ahi.
Hector la habia tratado como una reina en cada embarazo, y siempre atendia a sus necesidades. Hector no la abandonaria asi,….no la separaria de los niños…
Mis hijos….todas y cada una de las veces que la habian necesitado y no estuvo alli por que no habia querido estar ahi le asaltaron la mente impidiendole respirar.
-Su marido esta dispuesto a pasarle una pension y le ha nombrado albacea de la pripiedad en Londres en la que han residido hasta ahora para que pueda vivir alli.
Lavander solo asintio. Esto no podia estar pasando. Envio lechuzas que le fueron devueltas sin abrir.
Intento ir via red Flu para descubrir que las guardas de la nueva casa familiar no la dejaban entrar. Queria llorar de frustracion.
Un mes mas tarde Lavander estaba casi catatonica en la casa. Sin poder reaccionar.
Habia estado enfadada mucho tiempo y se habia desahogado con Hector, que habia sido tan victima de las circunstancias como ella. No lo habia querido. Y no lo habia aceptado. Y ahora se daba cuenta de que pese a todos los esfuerzos de el, ella no habia hecho nada por poner de su parte.
Lavander queria arañarse la cara. Le habia cogido cariño a Hector. Eso era cierto. Pero nunca lo demostraba. De hecho, llegaba a extremos absurdos para demostrar todo lo contrario. Por que queria que el fuera el que la buscara. Que se esforzara.
Pero el lo habia hecho, verdad? Siempre habia estado ahi. A su forma discreta, educada y conservadora.
Y sus hijos….los habia querido a todos y a cada uno de ellos. Lawrence, Leopold, Margareth y Anastasia.
Pero Lavander era consciente tambien de que los habia usado como armas para herir a Hector. Hacer daño a los niños habia herido profundamente a su marido. Y por lo visto, habia cruzado una linea de no retorno.
Eres un monstruo….-le repetia incansablemente esa voz de su cabeza.
Lavander se miro al espejo y se aterro de verse a si misma. Se habia convertido en una mujer apatica, rancia y amargada. Una mujer que habia llegado a maltratar emocional y verbalmente a sus hijos con tal de provocar esa misma apatia y amargura a su marido.
Solo se habia acostado de manera patetica con Hector para concevir. Y jamas le habia dejado tocarla. Hector, a su manera, habia intentado cortejarla y seducirla, incluso habia intentado hablar del tema para convencerla de que convirtieran su matrimonio en algo tolerable y civil, ya que no habia amor entre ellos.
Lavander practicamente le habia escupido en la cara. Y ahora se habia ido.
Recordaba con amargura el dia que le grito, embarazada de Margareth que lo mas agradable de llevar a sus engendros en las entrañas era no tener que sorportar que la tocara. Y que no podia esperar ha haberle parido cuatro monstruitos para poder mantenerse siempre lejos de el.
Lavander se odio a si misma. Hector la habia excusado alegando que eran las hormonas hablando, y que no lo decia en serio. Ese dia Lawrence y Leopold preguntaron que eran engendros. Y por que mama pensaba que ellos eran monstruos.
Hector estuvo sin hablarle una semana despues de eso. Y ella se alegro.
Tu si que eres un monstruo….
Lavander tuvo que reconocer por fin el gran esfuerzo que siempre hacia Hector. Siempre buscando tiempo para ella, siempre intentando entablar conversacion y compartiendo sus hobbies con ella.
Siempre haciendola formar parte de su vida e intentando crear un hogar junto a su esposa. Y Lavander se dedicaba a hacerle desplante tras desplante de manera inmisericorde solo para dejar claro su punto.
Solo que ahora, no era capaz de recordar cual era el punto. Llevaba comportandose como una zorra tanto tiempo que ya no recordaba por que lo hacia.
Hector siempre era tremendamente detallista. Siempre le traia pequeños obsequios, como flores o pociones con las que habia trabajado. Ella siempre los tiraba.
Siempre la regañaba. Pero ni aun cuando discutian le alzaba la voz. Era un caballero y siempre la trataba con deferencia y cortesia. Siempre la trataba como a una dama.
Y tu jamas lo has sido….no has sido mas que una arpia….
Hector no era un heroe. Ni era celebre. Pero siempre podias contar con el. Era puntual, y siempr edejaba notas informandole de donde iba y a cuando iba a tardar. Siempre podias esperarle, porque sabias que iba a volver. Jamas olvidaba una fecha, ni un aniversario. Siempre la tenia en cuenta y era ante todo, un hombre de familia, que anteponia sus responsabilidades como esposo y padre ante todo y ante todos. Hasta ahora. Por que Hector habia antepuesto a sus hijos a su esposa.
Y con razon….
Hector no eraun hombre guapo, ni fisicamente destacable. Pero era una persona detallista y dedicada que ponia gran amor en todo lo que hacia. Y sobretodo, anteponia las necesidades de los suyos a las suyas propias. Incluida su esposa. Y la intimidad sexual.
Aun que tu jamas le diste una oportunidad...y el siempre intentaba complacerte haciendo exactamente lo que le pedias….
3 meses despues de que el se fuera, Lavander se encontro terriblemente sola.
Tuvo que reconocer, con muchisimo dolor, que se habia encariñado de Hector. Y aun que jamas lo habia dicho, amaba a sus hijos. Puede que Hector no fuer ael hombre que ella habria escogido, ni el que habria imaginado del que se llegaria a enamorar. Pero desde luego, siempre habia sido el hombre que habia necesitado: Un marido sensato con los pies en la tierra que siempre le bajaba la
cabeza de las nuves con frias dosis de realidad. Hector estaba chapado a la antigua y parecia sacado de otro sigglo, y pese a no ser un principe en brillante armadura, a su modo particular, un tanto pedante, era siempre un caballero.
De los que siempre dejaban pasar a las damas primero y retiraban la silla para sentarse. De los que aun que llevaran todo el dia trabajando, al llegar a casa, no se sentaba, si no que iba a saludar y a pasar un rato con sus hijos sin quejarse.
Hector no hacia grandes gestos. Pero siempre cerraba el tapon de la pasta de dientes y baja la tapa de la taza del vater. Hector siempre cargaba con las bolsas cuando iban de compras y jamas se quejaba por ello, por que para el, era un deber y un privilegio asistir a su esposa. Hector le habia frotado los pies con primura durante cada embarazo y llevaba un calendario con sus ciclos menstruales y se aseguraba de que siempre hubieran apositos y chocolates en sus dias del mes, asi como bolsas de agua caliente y pociones analgesicas. Eso sin mencionar que llevaba ese calendario con tal precision que siempre se aseguraba de tener un par de dias libres cuando ella estaba en sus dias mas bajos a su lado, cuando el ciclo era mas duro. Lavander tenia muchos dolores con sus reglas. Y el siempre estaba ahi.
Por que como Hector decia, es el deber de todo buen marido atender siempre a las necesidades de su esposa.
Y tu jamas atendiste ni a una sola de sus necesidades. Ni siquiera una vez….
Nunca lo habia correspondido. Ni habia tenido un solo gesto amable hacia el. Y durante cinco años, el nunca habia flaqueado ni la habia tratado diferente. Eso sin contar los desplantes tanto en publico como en privado que le habia hecho. Y los insultos. Y las faltas de respeto...y las humillaciones…
A Lavander le volvia a faltar el aire.
Por lo visto, Hector habia tenido mas que suficiente.
Y con razon….
Lavander no podia decir que Hector fuera el hombre de sus sueños. NI el que ella habria querido. Merlin sabia que nunca lo hubiera escogido. Pero era el hombre que habia necesitado.
Siete meses despues de que el se fuera, consiguio acumular el valor suficiente para ir al ministerio y pedir una reunion con su marido. Reunion a la que el accedio 3 semanas mas tarde, despues de que ella fuera todos los dias a insistir.
Fue un reencuentro muy amargo para Lavander, por que no reconocia al hombre que tenia delante.
Hector siempre habia sido...bueno, Hector. EL hombre que tenia delante era serio, severo y aun que no dejo ni en un solo instante de ser educado y formal, era inmisericorde. Ella habia hecho daño a ese hombre. Y habia hecho daño a los hijos que le habia dado. Y aun que habria podido perdonarle lo primero, no le perdonaba lo segundo.
Tras ese primer encuentro, en el que no aclararon nada por que Hector no cedia ni en lo mas minimo, accedieron a reunirse la semana siguiente.
Y la siguiente.
Y la siguiente.
Seis meses despues, tras muchas suplicas, llantos y actos de arrepentimiento por parte de Lavander, a quien ya no le quedaba mas orgullo que tragarse, Hector accedio a traer a los niños a uno de esos encuentros en el ministerio.
Y a Lavander se le rompio el alma al ver a Lawrence, Leopold y a Margareth esconderse tras las piernas de su padre al verla. Anastasia aun era demasiado pequeña para reconocerla.
Lloro amargamente ese dia.
Habia conseguido con su apatia que sus hijos no solo le tuvieran miedo, si no que no la quisieran. Que rehuyeran de ella. Que la llamaran "señora" en lugar de "mama".
Quizas todas esas veces que ella habia gritado "yo no soy vuestra madre, solo el utero que os ha parido por obligacion" habia provocado mas heridas de las que habia querido.
Lavander fue consciente ese dia de que las acciones tienen consecuencias. Y ella se estaba enfrentando a las suyas.
Hector accedio a reunirse con ella en el piso de Londres una vez a la semana para que ella viera a los niños despues de un par de meses usando el ministerio como punto de encuentro.
Y despues de eso, un año despues, permitio que ella fuera a visitar la casa en la que vivian en Moonstone.
Una preciosa casita rural en una granja donde los niños eran felices jugando con los crios de los Longbottom y los niños de las otras familias que vivian alli.
Lavander quiso llorar.
Esa era la vida que podria tener y que habia hechado a perder.
Año y medio mas tarde, Hector le permito quedarse un fin de semana entero con el y los niños. Y poco a poco, eso se convirtio en una rutina.
Dos y medio despues despues de que Hector se fuera, Lavander no solo le pidio perdon otra vez, si no que lo beso. Algo que no habian hecho desde el dia de su boda.
Hector no respondio a ese primer beso. Ni al segundo, un mes despues.
Pero si le devolvio el tercero, tres meses despues del primero.
Lavander fue inmensamente feliz el dia, tres años despues de que Hector se fuera, cuando el le pidio cortesmente, una cita. Asolas los dos. Sin los niños.
Empezaron a quedar entre semana. Iban a pasear. A cenar...charlaban educadamente de sus intereses comunes y de sus cosas favoritas.
Era facil hablar con Hector. Lavander se pregunto por que nunca lo habia intentando.
Tres años y cuatro meses despues de que Hector se fuera, tuvieron sexo por primera vez. Y no como lo habian tenido hasta la fecha. Lavander se entrego a el realmente. Y Lavander no solo le pidio que se quedara a dormir a su lado despues, si no que fue ella quien le abrazo.
No pudo dejar de preguntarse a si misma como habia podido aguantar tanto tiempo sin Hector en su vida. Por que aun teniendole, lo habia dejado fuera de todas las maneras posibles.
Tres años y siete meses despues de que Hector se fuera, Lavander se mudo a Moonstone. Y por primera vez, supo lo que era tener una familia.
Tenia mucho, mucho por lo que compensar a su marido y a sus hijos. Y se juro a si misma que pasaria el resto de su existencia compensandoles por sus errores.
