miko kaoru-sama: cuando sea el momento indicado se verá algo como eso. (Si te interesa lo que están pensando los personajes, en los capítulos - primero, segundo, etc, etc - siempre escribo algo que está pensando uno de ellos).
tamyinu26: Me alegro que haya resultado sorpresa, yo pensé que se vería predecible, suerte que no, creo que las lecturas se hacen mucho más interesantes cuando hay un quiebre que no te esperas.
Saphira Lullaby: debo confesar que, como estaba chica cuando comencé a escribir la historia, está muy en el aire (derrepente trato de arreglarla un poquito, pero no tanto, igual me gusta que se noté la evolución en mi redacción y cosas así), y no engancha mucho, de hecho, si yo no fuera quien la escribió y empezara a leerla, posiblemente también la hubiese dejado de lado, quizás hubiese pensado "otra típica historia en que Inuyasha deja a Kagome por Kikyou y luego se arrepiente" (si te fijas bien, hay un montón de ese tipo), así que sólo crucé los dedos deseando que la gente fuese lo suficientemente curiosa o paciente para llegar a la parte más distintiva o interesante... Mencionaste lo de los personajes, que llegaste a comprenderlos ¡No sabes cuan feliz me hizo eso! En serio, me alegra que lo que tengo intensiones de transmitir realmente se transmita, para mi era muy importante esa parte (por eso igual la historia se hizo larga y con algunos capítulos - por llamarlos de algún modo- relleno) porque sí no hacía eso, entonces no sería posible lograr el efecto que quería lograr en el climax de la historia y en su desenlace. Para mi no es lo mismo leer un drama con personajes desarrollados y uno con personajes escuálidos, al final, se pierde el mismo sentido del drama, no hay catarsis, y ya por sí la historia pierde fuerza... Lo mismo lo de la música, como que es más emocionante, al menos yo me imagino todo con movimiento más que como una simple lectura, pensé que quizás alguna otra persona también lo vería así... "I'm With You - Avril Lavigne" un gran acierto, cada vez que la escuchaba en la radio pensaba "exacta para que Kagome se la dedique a Kiseki". En cuanto a las otras dos, me gustaron mucho, en serio, buen gusto... Las actualizaciones son una vez por semana (generalmente los sábados, ocasionalmente los viernes, cuando me da la cosa lo subo cualquier dia - ejemplo: ahora- pero eso pasa menos) Me alegro que te haya gustado tanto la historia ¡Bienvenida! Espero seguir leyéndote.
meli-chii: para serte sincera, ese bicho de inseguridad aún no se me va, porque francamente le tenía fe a la primera parte, el problema son las otras, particularmente la tercera (sólo diré eso jaja), así que aún no puedo tirarme de guata al sol ultra aliviada, no por ahora... jajajjaja.
lady castillo: ¿muy pronto se sabrá? jajaja
Oí al destino decir que mi vida es mi perdición
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Uno: Mal momento. Mal amigo.
(Intro: Dabid Bolzoni - Yo soy aquel)
Octavo - Me arrojaste al olvido, pero yo no te soltaré... aunque no lo quieras te sostendré y te liberaré de ese agujero.
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Furiosa, la sangre le hervía, ese hombre se paseaba frente a ella sin siquiera mirarla y sin siquiera sentirse apenado ante lo ocurrido la noche anterior, pero más allá de todo eso estaba colerizada por otra persona que no era él, sólo por eso se había levantado ese día dejando el llanto de lado. Era el receso, camino por los pasillos con paso firme, llego al patio y ahí la encontró, estaba con el resto de muñecas uniformadas en compañía de sus pompones, si antes estaba furiosa en el momento en que vio el rostro sonriente y despreocupado de esa mujer no supo cómo explicar el sentimiento rencoroso que surgió en ella. Grito su nombre, Suzuki la miró algo indiferente, pero tan sólo al ver la forma en que se le acercaba Kagome supo que no pasaría un buen momento, iba a decirle algo, pero ella no le dio tiempo, al instante en que la porrista estuvo a su alcance Kagome le propino un golpe que le volteo el rostro y la mitad del cuerpo, estaba atónita, no encontraba una explicación para esa agresión, las personas que estaban ahí se alejaron un poco pero se mantuvieron lo suficientemente cerca como para poder ver y oír lo que pasaba.
-¡Qué fue lo que le hiciste!- Rugió Kagome.
-¡Quien te crees para golpearme!- le grito de vuelta mientras se enderezaba, pero eso no valió la pena, Kagome la empujo haciéndola caer al suelo.
-¡Es tú culpa, tú le hiciste algo, tú lo cambiaste! - grito de nuevo, Suzuki entendió de quien hablaban.- ¡Aléjate de él, no quiero que te le vuelvas a acercar!
-¿Cambió? A mí me parece que nunca lo conociste - comentó de forma venenosa.
Aquello fue suficiente, en ese instante sí que perdió el control, se abalanzó sobre ella como una fiera, los espectadores comenzaron a aumentar y la noticia de que Higurashi y Kohishikawa se peleaban en medio del patio recorrió toda la escuela. Sin embargo no era tanto como una pelea, no podía llamársele así, más bien era una paliza, Kagome estuvo todo el tiempo encima de Suzuki y, a pesar de que le llegaron algunos rasguños y tirones de pate de ella, Kagome tenía el total control del asunto, quería matarla, estaba furiosa, la odiaba, la odiaba como a nadie y se lo hacía saber a misma vez que le gritaba que qué le había hecho a Kiseki. Kagome se hubiese quedado ahí todo el día si no fuese porque alguien la agarro de atrás y la separo de su contrincante.
-¡Qué demonios estás haciendo!- la voz era inconfundible, era él, quien la sostenía y evitaba que se abalanzara nuevamente sobre la chica que trataba de pararse del suelo.
En ese instante llegó Inuyasha, quien tal como Kiseki había oído sobre el acontecimiento en el patio, vio que aquel hombre estaba demasiado cerca de la chica, se apresuró y se interpuso entre ellos diciéndole claramente que no se atreviera a acercársele, para Inuyasha, Takeda Teo no tenía ni siquiera el derecho de dirigirle la mirada a su amiga. Él no dijo nada, mantuvo el mismo semblante y desvió la mirada, luego tuvo que agarrar a Suzuki, la muchacha se había repuesto y buscaba vengarse, Kagome lo notó y también quiso ir contra ella, pero en esa oportunidad fue Inuyasha quien la sostuvo a pesar de los pataleos.
-¡Compórtate! – Le grito Kiseki a Suzuki – Piensa bien en lo que intentas hacer – lo último lo dijo serio, casi como una amenaza, aquello la tranquilizó mas no causo ese efecto en Kagome, quien todavía era sostenida por su compañero.
-Yo no soy quien lo hizo ser el que es hoy – Habló Suzuki para luego arreglar un poco su cabello y retirarse del lugar siendo seguida por su novio.
Los espectadores se dispersaron de inmediato y Kagome quedó con mayor rabia que antes, a fin de cuentas esa mujer seguía al lado de Kiseki, lavándole la cabeza y haciéndolo hacer quizás qué cosas.
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-¿Qué lugar es este? – preguntó Kagome mientras subían el ascensor de un lujoso edificio.
-Ya lo verás…- respondió Inuyasha mientras las puertas se abrían.
En el lugar circulaba gente desconocida, algunos iban apurados, otros conversaban agradablemente y otros parecían recién salidos del gimnasio, Inuyasha la condujo hasta una oficina para hacerla reencontrarse con cierta persona, los dos hombres en ese lugar pensaron que se vería más sorprendida, pero la verdad era que se lo esperaba. Era la oficina de Yamamoto Io, Inuyasha había estado teniendo contacto con él desde el suceso con el verdugo, ahí se había adentrado en los intereses de la compañía y la verdad era que estaba bastante interesado, quería estar en el lado que se encargaba de acabar con los malvados, sentía que debía ser partícipe de eso, pero también creía que Kagome al igual que él debía formar parte de eso, sin embargo se negó sin pensarlo.
-Yamamoto-San tú buscas matar al hombre que amo y quieres que yo te ayude a acabar con él, jamás haría tal cosa.
-¡¿Kagome no te das cuenta de lo que es, de lo que ha hecho?!- gruño Inuyasha enfadado.
-Claro que me doy cuenta, me doy cuenta mejor que nadie… Pero no voy a ser partícipe de su muerte y tampoco voy a permitir que lo maten.
-Esa ya no es la idea – interrumpió Yamamoto – Aquella fue la primera intención, mande a mis mejore hombre e incluso me resigne a intentar acabar con él yo mismo, pero ahora la idea cambió, él no se merece algo tan fácil como la muerte, planeo encerrarlo de por vida, aislarlo de todo para siempre.
-Aun así sería hacerle daño… lo siento – se volteó y se retiró ignorando los llamados de Inuyasha.
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Las compras del mes, odiaba hacer las compras del mes y su madre lo sabía, sin embargo la había enviado igual con la excusa de que necesitaba distraerse, claramente había notado que a su hija le preocupaba algo. Tenía dudas sobre qué leche llevar, estaba frente a ella analizando una marca tras otra sin notar que un hombre de traje se le acercó.
-¿Complicada? – Comentó captando su atención, ella asintió – Tú también me estás complicando mucho – la forma en que lo dijo hizo que el cuerpo de Kagome se tensara – te estás metiendo donde no debes y eso me molesta. Deja de interferir.
-Kusawa Motoharu – lo delató.
-Contactos con la compañía ¿Eh?
Inuyasha le había hablado de él, le había contado con lujo de detalles todo lo que Yamamoto le había narrado sobre su persona, él era, junto con Suzuki, a quien más estaba detestando Kagome en el último tiempo, era uno de los responsables de los actos de Kiseki, si el menor de los gemelos era el verdugo entonces aquel sujeto era el rey, era el líder del grupo de asesinos, se había encargado de reclutar gente y de hacerlas subordinadas a él, quería formar un ejército que fuera capaz de destruir a la compañía, un loco deseoso de poder, una persona a quien no le importaba pasar sobre quien fuese para obtener lo que quiere, él controlaba a su gente como marionetas y entre las marionetas estaba Takeda Teo.
En el último tiempo Kagome había estado siguiendo al Takeda menor, era algo molesto, lo seguía incluso aunque fuese de forma descarada y que él notara perfectamente que ella estaba ahí, quería evitar que siguiera cometiendo aquellos delitos, se negaba a permitir que el corazón de ese hombre fuese completamente corrompido, no le importaba cuanto le gritase para que lo dejase en paz, no importaba que Suzuki se burlara de ella, nada de eso tenía interés, ni siquiera que Kiseki le recalcara que era sólo un estorbo, ella no lo abandonaría, no lo soltaría para que pudiese terminar de convertiste en un monstruo, a pesar de que ya no la amara, Kagome jamás lo dejaría a la deriva, lo sacaría de ese agujero horrible en el que se había metido costara lo que costara, estaba decidida a ello y nadie podía hacerla cambiar de opinión, de hecho, se lo había hecho saber a él mismo.
-¿Por qué no te aburres…? – preguntó con desgana sentado en una pandereta.
-No voy a abandonarte.
-¿Tratas de purificarme Kagome? – una sonrisa irónica nació en él – pierdes el tiempo.
-¿Por qué lo haces?- sus pupilas se encontraron - ¿No sabes lo difícil que es amar a un asesino? Me hace sentir culpable.
-Entonces deja de amarme… - contestó con dolor en su rostro.
-Eso nunca pasará… aunque llegue a odiarte por todo lo que haces, jamás dejare de amarte… jamás me alejare de ti.
Kiseki agacho la cabeza ocultando sus ojos, lanzaba una y otra vez una pequeña risa que apagaba de inmediato, luego se puso de pie sobre la pandereta, iba a irse, pero antes de hacerlo habló.
-No vayas a olvidar lo que dijiste…
El hombre estaba frente a ella, Kagome tenía en mente escapar, por lo narrado por su amigo era evidente que no estaba frente a un hombre seguro, sin embargo, se quedó, era la oportunidad perfecta para entender qué tenía de atractivo Kusawa Motoharu para tener de verdugo a Kiseki. Se paró con firmeza sobre sus dos pies, quería demostrarle que no se sentía intimidada y que no se retractaría de su decisión de no abandonar a la persona que amaba. Él la miró atento de pies a cabeza, era como si la estuviese examinando.
-Vas a ver como terminare alejándolo de tus sucias manos – aseguró Kagome.
-Lo veo un poco imposible… - sonrió de tal forma que Kagome deseo golpearlo – Él es mi preciado diamante en bruto, es valioso, así que deja de estorbar en su brillante camino.
-¿Brillante camino de asesino?
-Eso y más. – Inhalo fuerte – No te entrometas.
-No permitiré que mate a ninguna persona más. Lo único que estás logrando es que traten de acabar con tu preciado diamante.
-¿Y crees que esa gente es competencia para él? Por algo digo que es un diamante en bruto – sostuvo una caja de leche en sus manos y contemplo la tabla nutricional – ¿Qué haces aquí? Creía que habías dicho que no ibas a permitir que volviera a matar – la miró con indiferencia – si mal no recuerdo tiene a una víctima pendiente oculta en la compañía ¿No? – Kagome lo miró con los ojos bien abiertos – Vuelvo a preguntar; ¿Qué haces aquí?
Kagome soltó de súbito el canasto con mercadería y se echó a correr, no dijo nada, él había sido claro, Kiseki estaba en camino de matar a Yunn, cogió su teléfono y marcó al único número que sabía podía ayudarla.
-¿Quién es la persona a quien le debes más lealtad en el mundo?- preguntó sin siquiera saludar, Inuyasha pregunto que qué clase de pregunta era esa, pero Kagome le grito que simplemente se ocupara de contestar, el guardo silencio un segundo y luego dijo su nombre - ¿Estás en la compañía?- espero la respuesta positiva – Muévete a un lugar donde estés solo – ordeno esperando un momento a que lo hiciera mientras ella seguía corriendo – Escúchame muy bien, debes sacar a Yunn de ahí, pero no debes decirle nada a nadie.
-¿Por qué tengo que hacerlo?
-¡Porque sí!- gruño.
-¿A quién le debes mayor lealtad? – la atacó.
-Kiseki va para allá… ¡Pero no puedes decirle nada a Yamamoto-San!
-¡¿Cómo quieres que no le diga algo como eso?!
-Si sabe que Kiseki va para allá le tenderá una trampa y le hará daño.
-Por supuesto, eso es lo que hay que hacer.
-¡No! ¡Me debes lealtad, por eso no puedes hacerle daño ni decir una palabra de esto!
-¡Me estás manipulando!
-¡Llámalo como quieras!
-Va a matar a gente inocente…
-Él sólo quiere a Yunn, si la sacas de ahí se irá.- hubo silencio por el otro lado – Por favor…
-… Está bien- colgó.
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Kiseki apareció escandalosamente en la compañía, había llegado volando, también había conservado sus alas de dragón al igual que el fuego, entró por la ventana destrozando los gruesos vidrios, inmediatamente comenzaron a atacarlo, pero Kusawa tenía razón, ellos no tenían nada que hacer contra él, buscó a la mujer que debía aniquilar dejando un desastre tras de sí, tenía información del lugar exacto dónde encontrarla, pero cuando llegó ahí no la encontró, en su lugar sólo halló una nota. "Agradece que soy leal a Kagome" Era evidente quien la había escrito y más lo era quien le había advertido a Inuyasha acerca de su llegada, maldijo en silencio y se dispuso a salir del lugar, pero se encontró con obstáculos, Yamamoto no lo dejaría salir ileso, menos después de haber profanado su lugar sagrado, la compañía.
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Inuyasha corría por las calles con Yunn siendo agarrada de su brazo, ella no entendió lo que había pasado, aquel hombre no se había tomado la molestia de explicarle, sólo la garro del brazo luego de haber escrito una nota y desde entonces no habían dejado de correr. Eso hasta que desde la dirección contraria deslumbraron a Kagome.
-Llegó justo cuando salimos, escuche un estruendo- Relató Inuyasha con la respiración agitada.
-¿Alguien los vio? – Inuyasha negó con la cabeza- Bien, vamos, tenemos que alejarnos de aquí, no creo que se quede tranquilo con tan solo no encontrarla.
-¿De qué están hablando? ¡Explíquenme!
-El verdugo te está buscando – dijo Inuyasha dejándolo todo absolutamente claro, ahora Yunn corría con mayor energía que antes.
Se habían alejado lo más posible de la compañía, ya había caído la noche, Inuyasha tenía algunas llamadas perdidas de Yamamoto, pero estaba claro que aún no era el momento de devolverlas ni de contestar, estaban en una plaza pensando en qué hacer con Yunn, no podían llevársela con ellos porque era evidente que sería el primer lugar donde su agresor la buscaría, sin embargo no tenían más opciones, lo otro era simplemente devolverla a la compañía, quizás no la volvería a buscar ahí si ya no la encontraron una vez. Estaban pensando en esto cuando de pronto oyeron unas pisadas, horror, jamás se esperaron que apareciera en ese momento frente a ellos, Inuyasha se puso delante de Yunn para protegerla.
-Los he estado buscando por todas partes – comentó dando otro paso.
-Aléjate – dijo Inuyasha – No te atrevas a seguir acercándote.
-Háganlo más fácil y entréguenmela.
-O simplemente deja el papel de verdugo – Respondió Kagome, él sonrió de forma amarga y luego volvió a abrir la boca.
-Vengo a matarla, no me iré de aquí sin verla muerta.
Al escuchar esto Yunn se echó a correr con la idea de escapar, pero Kiseki fue capaz de advertirlo y una cortina de fuego apareció entre ella y la dirección de huida. Inuyasha se abalanzó sobre él con las garras de acero y luego las de fuego, Kiseki lo esquivo, no trató de atacarlo, realmente no quería hacerlo, él sólo quería concluir con lo que le habían encomendado, tenía que hacerlo sí o sí esa noche y nada impediría que eso se efectuara. Le dio unos golpes a Inuyasha y lo dejó adolorido en el piso, se acercó nuevamente a Yunn, pero un obstáculo mayor se puso entre su víctima y él, Kagome no se rendía.
-Basta… no sigas haciendo esto.
-¿Te interpones porque te interesa salvarla o porque no quieres aumentarle carga a la culpa?
-Dije que te detuvieras.
-No. Ahora apártate.
-No.
-¡Apártate!- grito - ¡Deja de entrometerte, deja de tener esperanzas!
-Duda… duda de todo, pero jamás dudes del amor que siento por ti –citó.
La expresión de Kiseki se llenó de dolor, apretó los dientes y saco sus alas, luego voló en su dirección causando que Kagome se cubriera ante un posible golpe, pero sólo le llegó la ventisca, aparto los brazos de su cara, no había nadie de pie a su alrededor, luego miro unos metros por sobre el suelo y ahí lo vio, Kiseki tenía del cuello a Yunn que, estaba pataleando en el aire para poder liberarse.
-¡No! ¡No lo hagas, no! –Suplicó Kagome con un grito, pero la mirada vacía de él indicaba que no estaba escuchando - ¡Por favor, por favor, no!
-Te dije… - apretó un poco más el cuello de la chica, luego una llama nació de la mano que sostenía el cuello - …que dejaras las esperanzas…- el fuego se expandió por todo el cuerpo de la muchacha, el grito era ensordecedor.
Ni Kiseki ni Kagome podían apartar la vista del cuerpo que se consumía por el fuego, ella le gritaba que se detuviese y que revirtiera las quemaduras, pero él sólo aplicaba más calor con cada grito de Kagome, la imagen era horrorosa, Inuyasha llegó corriendo y le tapo los ojos tal como lo hace un padre para proteger a su hija. Kiseki soltó el cadáver de piel negra, ya ni siquiera podía reconocerse si había sido un hombre o una mujer.
(Conclu: Muse - Supermassive Black Hole)
Continuara...
¡Un despiadado asesinato! Ahora Kagome ha visto con sus propios ojos lo que puede llegar a hacer el verdugo ¿Se rendirá? ... ¡Aparece la mente siniestra detrás de los asesinatos! El rey protege a su verdugo, su más valioso hombre, el diamante en bruto ¿Kagome dejará a Kiseki hundirse en ese horrible agujero que cava Kusawa Motoharu para él? ... Y ¿Cuales son los pensamientos de Takeda Teo? Quizás en el próximo capitulo lo sepamos un poco...
¡LLEGAMOS AL CAPITULO 50! ¿Todo un milagro? jajaja Mmmm... me puse a pensar ¿Qué pasa si hago un concurso en conmemoración? ¿Les gustaría? Un par de veces algunos me han mostrado dibujos de la historia ¿Quizás alguien más tenga por ahí? No sé, si les parece, podrían mencionar posibles premios - a consideración las grandes limitaciones jajaja - algo razonable (Exclusión de pedir un adelanto explicito de la historia). Saludooos!
¡DEJEN REVIEWS!
