54.

Siempre que tenía la suerte de despertar atrapado entre sus brazos, se quedaba quieto para no despertarle. Porque sabía, que apenas abriera los ojos, se pondría en marcha de nuevo y ya no podría tenerlo quieto por largo tiempo.

Por que sus vidas eran así. Tan rápidas, tan fugaces, tan intangibles.

Cerró los ojos y se hundió un poco más en ese abrazo. Como desearía estar siempre rodeado de esa sensación de compañía y tranquilidad.

Heero se removió un poco. No pudo evitar sonreír al sentir ser apretado levemente por los brazos del 01, como si inconscientemente estuviera comprobando que él aún seguía allí, para luego acercar su rostro a su cuello y quedarse quieto.

Tuvo la idea de lograr esta vez convencer a Heero de quedarse allí todo el día. Sentía en el interior que lo lograría.

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DarkCryonic

Febrero de 2012