Gray estaba atónito, aún no lograba procesar del todo la información que acababa de recibir, no era fácil. Frente a él estaba la explicación de todo el sufrimiento que había padecido en su infancia, la causa de que los pokémon le temieran y de aquellos extraños sueños que lo atormentaban. Se llevó la mano a la frente un tanto confuso incapaz de articular palabra, mientras a su alrededor la neblina rosa formada por el humo onírico comenzaba a desvanecerse, rompiendo la ilusión en la que habían estado cautivos hacía un momento atrás. Pronto las cosas comenzaron a volver a la normalidad, donde antes estuvo el muchacho vestido de umbreon ahora se veía a Blue, el suelo espectral que antes pisaban pasó a ser un sólido piso de madera, reaparecieron las paredes y las horribles pinturas que pendían de ellas, las puertas de las habitaciones asomaron de entre los últimos retazos de humo junto a la destartalada lamparita del techo. Pero la habitación no estaba como la habían dejado antes, pues habían cuatro seres que antes no estaban presentes y que los miraban con sorpresa.

Geralt, July, Sivir y Demon estaban de pie en el umbral de la puerta mirando a sus compañeros como si de fantasmas se trataran. Hubo un breve silencio que fue roto como la mayoría de las veces por Geralt.

-Eso... Eso que vimos... ¿Es verdad?

-¿Lo vieron todo? –preguntó Shell.

-Pues casi todo, llegamos en la parte en la que el hombre ese se moría... Es una historia un tanto difícil de creer ¿Qué hace Kein aquí? ¿Y dónde está Carmín?

-Se la llevó hypno –contestó Gray con amargura –Igual que a la niña de esa historia –Se cubrió el rostro con las manos y cayó de rodillas en el piso –La perdí... Esto es horrible... Es la misma historia una y otra vez... Tal vez yo no recuerdo aquel pasado lejano pero lo siento como real, eso explica por qué me afectaba tanto cada vez que lo veía... Es doloroso y ahora siento lo mismo... Esa desesperación que te embarga al saber que no podrás recuperar al ser amado... ¡La misma historia una y otra vez!

-¡Umbreon um umbroen umbreon um um umbreon!(¡No maestro, la historia no tiene porqué repetirse!)

-¿De qué hablas Blue?

-Um breon breon, um umbreon breon breon um um, umbreon umbreon um breoooon (Yo sé cómo encontrar a hypno, lo recuerdo todo perfectamente, yo conservo los recuerdos de mi vida pasada, sé donde está su castillo).

-¿¡En serio!? –En los ojos de Gray comenzó a asomar una chispa de esperanza – ¡Pues entonces vamos! ¡No hay tiempo que perder, en este mismo instante la energía de Carmín puede estar siendo drenada! –Levantó la mirada hacia los demás –Chicos, Blue dice que sabe donde queda el escondite de hypno, debemos ir allá por Carmín.

-¡Perfecto! –dijo Bridan –Blue me guiará hasta el escondite de hypno y traeré a Carmín de vuelta.

-¿Quieres ir acaso tú solo? –le gritó Gray algo alterado.

-¡Claro! Crees que dejaría que un niño como tu... -De pronto se detuvo al observar los ojos de Gray, aquellos ojos negros aceituna, los mismos ojos de Capa Gris. Recordó su promesa, que él iba a ayudar a aquellos muchachos, que los iba a apoyar, Según Capa Gris todo iba a salir bien, siempre y cuanto tomara la decisión correcta. Tragándose sus miedos finalmente decidió entregarse ciegamente a las palabras de su viejo amigo –Está bien, vamos todos, no me queda más que confiar en ti y en que tus palabras resultarán ser ciertas al final.

-¿Qué palabras?

-Te lo explico después no hay tiempo.

Gray miró a su alrededor y posó sus ojos en su hermana que lo miraba con preocupación, no sabía lo que iba a pasar, quizás esa fuera la última vez que la veía, así que simplemente se acercó a ella y la abrazó.

-Sivir, fue un gusto conocerte, de verdad, me gustó bailar contigo, las fiestas son muy divertidas.

-Je, pues podemos hacer otra fiesta cuando quieras, así que no hables como si fuera la última vez –Gray apartó el rostro sin saber que responder –Oye... ¡Gray! Por favor no te portes así que me vas a asustar.

-Lo siento Sivir –Dichas estas palabras, el muchacho se alejó sin voltear atrás. Los demás no tardaron en seguirlo, dejando a Sivir sola en la habitación, la última en partir fue Shell quien primero se devolvió a recoger las pokebolas de Carmín pues pensó que serían útiles.

Sivir corrió fuera de la posada queriendo alcanzarlos pero no pudo, solo los vio alejarse mientras sentía un agudo dolor en su corazón. Las lágrimas de rabia le inundaban el rostro, lo último que alcanzó a ver fue la cola de Demon perdiéndose entre las calles de la ciudad, entonces en un susurro se dijo.

-Maldito hypno... ¡Maldito seas! Primero me arrebatas a mis padres y me veo separada de mi hermano, por tu culpa viví toda mi infancia aterrada, ahora te robas a mi cuñada y por tu culpa también voy a perder a mi hermano ¡Pero esto no se va a quedar así! ¡Pinsas sal!

Arrojó una pokebola de la que salió un gligar al que le ordenó seguir la pista del grupo. El pokémon obedeció y emprendió el vuelo perdiéndose entre las casas de la ciudad, Sivir se quedó de pie tratando de calmarse para poder realizar su próximo movimiento, pero fue interrumpida por un triste lamento, alguien estaba llorando detrás de ella. Se volteó a ver y se encontró con la espeon de Carmín quien lloraba desconsolada, la pobre pokémon tenía la terrible sensación de que nunca más iba a ver a Blue o a su entrenadora, por ello las lágrimas no paraban de salir de sus ojos, rodaban por su mejillas cual perlas de tristeza, para caer sobre el huevo que reposaba entre sus patas.

El bosque susurrante que rodeaba a ciudad Solar era oscuro, los árboles poseían un ramaje tan frondoso que hasta a la misma luz del sol se le hacía difícil abrirse paso hacia abajo, además de tener formas tétricas y retorcidas como si fueran humanos agonizantes, una gruesa capa de hojas y ramas secas cubría el suelo crujiendo a cada paso que daban. Ahora que era de noche, aquel lugar era tan sólo una masa negra en la que era imposible siquiera verse la punta de la nariz, sin la guía de Blue avanzar por aquel bosque de pesadilla hubiera sido imposible, incluso los mismos lugareños no osaban pisar aquel lugar por el riesgo de terminar perdidos para siempre, pero este umbreon parecía conocer muy bien el camino, no dudaba en ningún momento, avanzaba implacable.

La mayoría de los pokémon en cuanto veían las luces de Blue que brillaban intermitentemente de forma violenta salían huyendo, esta era una forma de advertencia, entre el código pokémon indicaba que atacaría a cualquiera que se acercara demasiado, por eso al menos durante la primera mitad del camino a través del bosque, no tuvieron inconvenientes, pero la situación no tardó en cambiar.

Blue repentinamente detuvo su marcha y se quedó quieto observando todo a su alrededor, se veía muy nervioso, sus pelos estaban erizados, gruñía exhibiendo toda su dentadura y en sus ojos no se veía la dulzura que habitualmente los embargaba. Gray jamás vio a su pokémon tan agresivo, entonces de algún lugar entre las penumbras que los rodeaban, una rama filuda salió disparada en dirección a Gray, el proyectil le hubiera atravesado el pecho de no ser por Blue que lo interceptó atrapándolo con su hocico.

-¡Umbreon umm! (¡Vienen más!).

En efecto, pronto tres maderos salieron despedidos en dirección a los chicos, pero esta vez fueron destrozados por un par de ataques eléctricos de Demon, pero por poco los alcanzaron. En medio de la oscuridad impenetrable era imposible ver lo que había a su alrededor y esa era su peor desventaja, Blue se dio cuenta de eso y trató de hacer sus anillos aún más brillantes, el radio de visión se expandió un poco, haciendo posible percibir a unas criaturas bajitas y narigonas, que rápidamente se escondieron de ellos alejándose hasta donde la luz de umbreon no los podía alcanzar. Entonces Bridan decidió ayudar liberando a su ditto al cual ordenó transformarse en Blue y hacer brillar sus anillos también, pronto le siguió July quien liberó a su flaaffy que también conocía el movimiento destello.

Con los tres pokémon iluminando alrededor, sus atacantes quedaron al descubierto, se trataba de una pandilla de drowzee, quienes al ya no tener donde esconderse, pues si se alejaban más sus ataques no podrían afectar a sus adversarios, se decidieron a atacar de frente. Se colocaron en formación y todos atacaron con confusión. Los pokémon de los muchachos intentaron esquivar los ataques, pudieron con algunos pero al final fueron alcanzados por aquellos rayos de poder psíquico, pero Blue salió indemne, era inmune a estos ataques, entonces dio un brinco que parecía imposible de realizar para un pokémon como él y mientras estaba en el aire, formó una bola sombra que arrojó contra los drowzee. El oscuro proyectil logró debilitar a los pokémon más débiles, que por desgracia no eran muchos, la mayoría quedó en pie y al ver el peligro que representaba Blue decidieron centrar su atención en él.

Los drowzee sabían que sus ataques psíquicos no dañarían a Blue, así que una pareja de ellos comenzó a correr hacia el siniestro pokémon con sus puños brillando en alto, dispuestos a atacarlo con el movimiento megapuño pues sabían que este sí le afectaría. El umbreon los esperaba atento y en el último instante antes de que fueran a golpearlo saltó para esquivar, pero mientras estaba en el aire fue atacado con un cabezazo por otro drowzee que esperaba el momento oportuno para hacerlo, pero esto no acababa ahí. En cuanto el cuerpo de Blue cayó al piso, otro pokémon lo atacó con megapatada arrojándolo lejos, hasta que se estrelló contra un árbol. El pokémon ni bien se había recuperado del impacto cuando más drowzee se dirigieron hacia él para continuar atacándolo con cabezazos, puñetazos y patadas, parecía que matarían a golpes a la pobre criatura, entonces este, en un intento desesperado por sobrevivir, formó una bola sombra y la arrojó contra el piso haciendo que explotara debajo de él y de todos los demás pokémon que lo rodeaban.

La explosión alejó a todos los drowzee a cierta distancia de Blue y los dejó aturdidos, incluso siniestro ser yacía tirado en el piso aparentemente inconsciente, pero uno de los drowzee logró sobreponerse al ataque y en cuanto vio a su adversario tirado incapaz de moverse, no dudó en atacarlo, se abalanzó sobre el pokémon con la intención de acabarlo con megapuño, pero justo antes de concretar su ataque, Blue abrió los ojos y con un rápido movimiento se esfumó de la vista de su atacante para reaparecer a sus espaldas y atacar con finta. Con este sólo movimiento debilitó por completo a drowzee, pero umbreon estaba demasiado furioso y por primera vez sacó a relucir su violento carácter de pokémon siniestro. Atacó con mordisco a su adversario aún cuando este era incapaz de responderle.

Drowzee gritaba y se retorcía del dolor mientras las fauces de Blue se cerraban sobre su cuello, los demás drowzee miraban la escena horrorizados, aquel umbreon atacaba sin piedad a un pokémon que era incapaz de defenderse, aterrados huyeron despavoridos dejando a su compañero atrás. El pokémon psíquico vio con desesperación como todos lo abandonaban condenándolo a un cruel destino, todos aquellos en quienes confiaba lo traicionaban, a nadie le importaba y pronto sería su fin. El pánico y la desesperación lo invadieron mientras lloraba y chillaba clamando piedad, la misma que hasta hace un momento él no pensaba otorgar, pero a pesar de eso, la persona más inesperada se lanzó en su ayuda.

-¡BLUE DÉJALO! –Gritó Gray con fuerza -¡DÉJALO!

Blue soltó a su presa y retrocedió algunos pasos, parecía confundido de que su entrenador le diera semejante orden.

-Umbreon... um um umbreon, breon um (Pero maestro... Ese drowzee es malo, quiso matarlo).

-Pero que quisiera matarme no significa que tú tengas que matarlo a él.

-Breon breon umbreon um um umbreon umbreon (Pero quiso separarme de usted, quiso matarlo, hay que acabarlo o él acabará con usted) –Blue comenzó a sollozar –Umbreon, umbreon umbreon, breon breon um um umbreon (Tengo miedo, tengo miedo de que usted muera, no lo soportaría de nuevo) –Blue temblaba.

-Tranquilo Blue –Gray se agachó y abrazó a su pokémon –Te prometo que no me pasará nada, estaré bien, saldremos de esta vivos, no necesitas recurrir a métodos tan extremos, sé que si haces esto, después sufrirás por ello, eres un pokémon demasiado amable, mucho más que cualquier pokémon siniestro, así que cálmate y no hagas algo de lo que te arrepentirás después.

-Umbreon (Maestro...).

-Ahora... No podemos dejar a este drowzee así, parece que sus compañeros lo abandonaron.

-Ah, sabía que era buena idea traer los pokémon de Carmín –dijo Shell al tiempo que liberaba a Sam.

Con el pulso cura de Sam sanaron lo mejor que pudieron al pobre drowzee, le brindaron todo el tratamiento que estuvo a su disposición (Incluso Blue ayudó a cuidarlo). Una vez que se aseguraron de que estaría bien, le dejaron algunas bayas cerca suyo y emprendieron nuevamente la marcha, el pokémon vio a sus benefactores alejarse y sintió remordimiento, estaba convencido de que si aquellos muchachos continuaban iban a morir y él, en su estado no podía hacer nada para advertirles del peligro que los acechaba, algunos ya habían logrado atravesar el bosque antes, pero jamás llegaban más allá de la entrada del castillo, el guardián de la puerta nunca lo permitía.

Con el poder de Sam también se encargaron de sanar a Blue a Rafi y a Green, ahora los tres pokémon iban fuera de sus pokebolas iluminando el camino para prevenir cualquier otro posible ataque sorpresa, pero nada ocurrió hasta que llegaron a su destino y se encontraron con el gran castillo de piedra.

Era un castillo hermoso, o por lo menos así se habría visto a la luz del día, contaba con numerosas atalayas coronadas con cúpulas cónicas, como las de los cuentos de hadas, las ventanas también labradas en la roca tenían forma de bala, las más grandes e importantes tenían detalles tallados en los bordes, entre algunas torres habían enormes puentes colgantes que las conectaban, sobre los muros del castillo habían gárgolas de piedra cuyas cabezas apuntaban en dirección a la puerta, como si fueran vigilantes dispuestos a atacar a cualquier intruso que osara cruzar las puertas del palacio.

Pero estas gárgolas, no eran el gran guardián que custodiaba la entrada, el verdadero guardián era un ser bastante más terrenal y simple, pero no por ello menos impresionante, pues lo que los chicos vieron al estar frente a las puertas de su destino, fue un pokémon, uno extremadamente raro en la región Zero, era un luxray.


Apareció un sexy luxray! kyaaaaaaaa! La verdad este chiste tendrá más sentido cuando suba el otro fanfic que tengo peniente colgar en esta plataforma, aunque ese me tomará más trabajo editarlo, aunque lo hice después que este fic, su escritura no es tan prolija como en este, pero quizás el argumento esté algo mejor trabajo, en todo caso es mucho más simple. Pero dejemos eso de lado, que todavía faltan 7 capítulos para terminar esta historia.