Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.

Victuuri / SugarDaddy / Canon Divergente

Sinopsis: Tras un fuerte conflicto, Víctor abandona Rusia y a la federación de patinaje con la intención de buscar patrocinadores nuevos para su siguiente temporada. Allí conocerá a Yuuri Katsuki, un excéntrico empresario millonario que estará dispuesto a convertirse en su sponsor si acepta un trato.

Advertencia: Victuuri Versatiles, Sugar Daddy, Bullying y Homofobia, posible OoC y Canon divergente.


51 — La gran intromisión

La cita había sido cancelada nuevamente y Mari Katsuki estaba harta de tal descaro. Era evidente el trato que le estaban dando y le resultaba intolerable, pues era evidente que pretendían menospreciarlos como empresa. Jamás en su vida en Japón había vivido tal humillación, ni siquiera cuando estuvo tocando todas las puertas de los bancos de Fukuoka buscando financiación para su hermano; y no, no pensaba justificarlo ni siquiera como un tema cultural. La FFKK estaba decidida a alargar la situación y ella no tenía tiempo que perder, pero, de ninguna manera, se iría con las manos vacías.

Frustrada e irritada, caminaba por el pasillo tras salir del ascensor en compañía del grupo de abogados: Igor, Alexander, Kenji, Hikari y Vlad. Los cinco hombres veían a la mujer caminar con fuerza y rabia, dejando que su abrigo gris bailara al son de sus movimientos mientras sus tacones creaban ruido en el piso y su cabello se deslizaba en el aire perfectamente peinado. Las uñas pintadas de un tono perla se movían inquietas como si buscaran agarrar algo. Igor tenía la idea de que si cayera algo en esas manos sería estrujado hasta partirse.

Kenji entonces se adelantó, para seguir el paso de la mujer que ya parecía cansada de sentirse burlada. Igor no creía que fuera buena idea acercarse, tenía la impresión de que sería como meterse con una leona en celo y se regodeó por lo agradable que resultó la idea. Debería dejar de estar fantaseando…

—Mari-sama. —Ella se detuvo con el bolso en mano y apoyando su peso en la pierna izquierda. El resto se acercó de manera discreta—. Considero que deberíamos abocarnos a tratar los contratos con los antiguos patrocinadores y dejar de perder el tiempo con esta organización. Es evidente que no piensan soltar a Nikiforov.

—Tienes razón —Mari masticaba las palabras, mientras retorcía sus dedos, visiblemente estresada.

—De seguir así, también deberíamos plantearnos si es fructífero permanecer aquí y pagar esa deuda. —Los ojos de Mari le miraron, afilados.

—¿Qué quieres decir?

—Mari-sama, si Nikiforov no va a competir en esta temporada, ¿tiene sentido que Yuri on Ice se haga cargo de toda esta demanda? Solo quiero velar por los intereses de la empresa —recalcó con frialdad y Mari le mantuvo la mirada fija—. ¿Qué considera usted?

—Considero que necesito un cigarro.

Sin más, la mujer se apartó del abogado y siguió caminando hasta la salida del enorme edificio para salir a la avenida. Los otros la siguieron en silencio, pero viéndola tan inquieta Igor creyó conveniente acercarse y tratar de dialogar.

Se movió con cuidado hasta que logró llamar la atención de la japonesa quien le miró con los ojos encendidos desde su pequeña estatura. Porque sí, era pequeña, pero temible y con un carácter implacable. Durante todos esos días no había visto más que fortaleza y seguridad en el cuerpo de una mujer.

—Lamento que mis compatriotas sean tan grosero con ustedes, Srta. Katsuki. —Ella parecía no cambiar su expresión asesina—. No sé, ¿quizás quieras que visitemos algún café cercano y replanteemos la situación?

—Solo quiero un cigarro, sino tienes uno agradezco que me dejes en paz. —Igor estiró las cejas hacía arriba al verla tan ofuscada, pero sin hacer mayor mueca, sacó de su saco una caja de cigarro y luego le ofreció un encendedor. Ella los tomó, no sin antes mirarlo con cierta resistencia. Luego encendió el cigarro y aspiró la nicotina con necesidad.

Igor le dio tiempo al cigarro de ejercer su efecto y notó el momento en que este ocurrió. Mari había soltado la tensión de sus hombros y el rostro se había ablandado para dar muestra del cansancio que se veía bajo el maquillaje.

—Lamento lo grosera que he sido. —Repentinamente, se disculpó. Igor solo sonrió de forma corta.

—No te preocupes. Estás en tu derecho de ser grosera después de cómo tenemos tratado. Y me incluyo, porque también soy ruso. ¿Pero ayudaría de algo decir que soy mitad ucraniano? —Mari le miró de reojo, soltando el humo de sus labios—. Creo que en estos momentos preferiría ser ucraniano y no ruso.

—Pensé que eran lo mismo.

—No, Ucrania y Rusia tiene una relación bastante compleja. Algo como la amante maltratada.

Mari solo asintió y volvió a sorber el cigarro con ansias, mientras permitía que le relajara después de una semana que ella consideraba perdidas. Habían establecido ya las reuniones con los demás patrocinadores para la semana que inició, pero no liberar a Víctor de la FFKK estaba en contra de sus planes y le ofuscaba que todo se diera por la falta de interés de la federación, sin darle la oportunidad siquiera de hablar, Incluso sentía que no la estaban tomando en cuenta por el hecho de ser mujer.

—Quizás deberíamos cambiar la estrategia. —Igor se acercó más, abriendo su chaqueta marrón para mostrar la camisa champagne que lucía bajo ella. Mari levantó la mirada para observarlo, pues le superaba de altura. Debía medir igual que Víctor, quizás un poco más—. Hablar con los patrocinadores, hacerle creer que somos nosotros ahora los que no estamos interesado en hablar con ellos.

—¿Hay forma de que Víctor sea liberado de la FFKK por otros medios?

—¿Algo como separación de cuerpo marital? —Igor bromeó y Mari levantó una ceja, escéptica—. Tendríamos que revisar si por reglamento hay alguna cláusula, pero creo que sería la menos sana de todas las opciones.

Entonces un auto bastante vistoso apareció. Mari lo miró con curiosidad, porque hasta el momento había visto en Moscú autos de menor lujo, muchos bastantes antiguos incluso rodando por la avenida. Lo que veía allí era algo completamente distinto, y algo hubo que la hizo mirara con atención cuando la puerta fue abierta y un hombre mayor en traje gris apareció. Entonces ella lo identificó: Dmitri Lavrov, presidente de la federación rusa de patinaje sobre hielo, había aparecido.

—Allí está quien nos ha hecho esperar… —mencionó Igor, mientras lo miraba caminar firme hacia la entrada—. Me pregunto si al men…

Para sorpresa del abogado, Mari avanzó rápidamente detrás del hombre trajeado que había entrado. Ya dentro del edificio, donde el resto de los abogados esperaban, ella caminó hasta un cenicero, apagó el cigarro y de un solo movimiento se enrumbó hacia el ascensor donde el hombre se dirigía. Kenji miró sin comprender el camino que había emprendido, Igor se apresuró para intentar alcanzarla, pero se arrepintió en el último minuto, cuando notó la velocidad que la mujer había emprendido sus pasos y el ímpetu que exudaba con cada uno de ellos. Pobre Dmitri, pensó, la leona había encontrado a su presa y no se calmaría hasta agarrarlo de un zarpazo.

—¿A dónde va Mari-sama? —Kenji preguntó a un Igor que miraba sorprendido la escena, con una sonrisa bailando en sus labios.

—A buscar su propia reunión informal.

Y así fue. Apenas la puerta del ascensor se abrió y las personas dentro de él salieron. Mari entró con Dmitri y le miró con firmeza, provocando que el hombre le devolviera la atención. Se veía bastante mayor, sus finos lentes con montura de plata lo hacían lucir imponente, pero Mari no tuvo miedo de presentarse ante él.

—Sr. Lavrov, es un placer por fin conocerlo. —Mari enfiló una sonrisa confiada, mientras extendía su mano con firmeza. El hombre la tomó con cierta inseguridad antes de dirigirle una mirada curiosa a través de los lentes.

—¿Usted es…?

—Mari Katsuki, vicepresidenta de la corporación Japonesa Yuri on Ice —dijo con tono seguro tras el apretón de mano que ella afirmó con vehemencia—. Me temo que es un hombre ocupado, hemos tenido problemas para poder reunirnos con usted. —El hombre iba a decir algo, pero ella levantó su palma para detenerlo—. No se preocupe, puedo entenderlo, nuestro CEO también es un hombre muy ocupado, el poder que nuestro producto le ha ofrecido también lo ha llenado de múltiples responsabilidades. Solo quiero tres minutos.

—¿Tres minutos?

—Serán suficiente para explicarle la situación. Sr. Lavrov. —Sin esperar que Dmitri respondiera, ella continuó—. Yuri on Ice tiene planes de expansión muy importantes, entre ellos queremos trabajar para una nueva versión del juego que involucre los eventos oficiales de la ISU. Estamos negociando para obtener los derechos para el uso de la marca, y por, supuesto, estamos interesado en obtener también los derechos para la FFKKR.

El hombre le miró con el interés ya captado, visiblemente llamado por lo que significaba.

—Nada nos gustaría más que contar con la federación de los mejores patinadores del mundo en nuestro juego, pero todo depende, por supuesto, de la disponibilidad que tienen de negociar.

—Pensé que venían solo por Víctor Nikiforov. —Mari sonrió al notar el cambio en el tono de voz del hombre al hablarle fuertemente en inglés con su acento ruso.

—Oh, por supuesto que Víctor Nikiforov es parte de la negociación, una negociación que podamos hacer entre las dos partes para obtener beneficios. —Ella sacó una tarjeta de su bolso para extenderá—. Piénselo como un buen empresario, ¿qué es más beneficioso para la FFKKR? ¿La carrera de un patinador que está en su ocaso, o la seguridad de un contrato de marca durante diez años?

La puerta se abrió. Mari le sonrió implacable, al notar la atención que había obtenido de Dmitri. Entonces, la puerta cuando iba a cerrarse él la sujetó con su mano y de inmediato le ofreció el salir de allí.

—Creo que tendremos que hablar esto con mayor tiempo. ¡Anya! —La mujer en el escritorio de secretaria se apresuró para llegar hacia ellos—. ¿Tengo alguna reunión en este momento?

—No, señor.

—Perfecto. —Miró hacia Mari—. Sra. Katsuki, estoy disponible.

—Oh, que bueno, pero… debo ausentarme ahora. —Ella miró el reloj—. La reunión que teníamos la cancelaron hace tres horas y tengo que irme. No obstante, esperaré su llamada. —Sus ojos eran chocolate humeante para el hombre—. Gracias por su atención, Sr. Lavrov.

Sin más, ella fue la que cerró las puertas del ascensor.


Notas de autor: Empezamos con una nueva semana de daddy y se viene muchas cosas interesantes. Mari, en Rusia, no está dispuesta a dejarse amedrentar pro los rusos y eso es evidente por la forma en que se comporta. Mientras esto ocurre en Rusia, ¿qué creen que está pasando en Japón?

Para los que me leen por aca, quería avisarles que ya actualicé de nuevo a Iridiscencia. Me perdonan la tardanza, pero ya estoy empezando a organizarme y quería traerles un buen capítulo, no uno solo para cumplir. Espero que lo disfruten, y si no lo han leído, corran xD Si aquí están esperando el amor entre ellos que va lento, lento, allá tienen para rebosar, con lemon incluido. ¿Quieren ver el canon divergente de un Yuuri que conoce todo su eros, es el mejor bailarín en Rusia y fue entrenado por Lilia? Oferta oferta xD

También les recuerdo las votaciones del Grand Fanfic Final en Facebook. Pueden buscar la página bajo ese nombre, y votar en su formulario por sus fics y autores favoritos de Yuri on Ice. ¡Yo ya voté! ¿Ya ustedes lo hicieron?


Naruhina149: Yuuri jefe es el Sugar daddy por excelencia xD Cuando Victor lo vea actuando así sé que le dara corrientazos por todos lados xD

Randa1: Oh sí, exactamente el interés del juego está, aunque no ha sido muy masivo porque aún no se entiende como es la dinámica del juego y el juego está en japonés, chino o coreano. Entonces digamos que hay ganas, quieren tenerlo, pero no han logrado entend rmuy bien el sistema y hay restricciones para jugarlo de forma online. Es interesante lo que dices, así que buscaré comentarlo en los capitulos de la siguiente semana, que ocurre algo mediatico importante ;)