CAP 52:

Luego de las dos horas de teoría, entraron en el laboratorio de pociones. Por primera vez en todos los años que Hermione había sido alumna de Snape, el profesor no había entrado y bajado las persianas del salón.

El lugar lucía inusualmente iluminado y menos sombrío.

En esa práctica debían preparar la Poción Crece Huesos.

En Hogwarts, todos sabían de la existencia de hechizos para curar fracturas. Madame Pomfrey los usaba constantemente, tras los partidos de quidditch, cuando algún jugador caía de su escoba o era golpeado por una Bludgger... o con los estudiantes de primer año, tras alguna clase de Vuelo con la profesora Rolanda Hooch.

No obstante, hacer crecer huesos era un proceso difícil y raras veces necesario. Todos recordaban el incidente donde Gilderoy Lockhart había desaparecido los huesos del antebrazo de Harry en segundo año… por eso sabían de la existencia de una poción tras extraña.

Para Hermione, era más claro aun el recuerdo de las 8 horas de dolor que sufrió Harry tras beber aquella poción.

Consultó el libro:

Ingredientes: Basilio de gusarapo, rosa (pétalos), Varitaseum.

Preparación: Mezclar jugo de basilio de gusarapo con Varitaseum. Cuando tenga un color verde, hervir media hora en un caldero de hierro y zinc. Revolver 5 veces en el sentido de las agujas del reloj o explotara la mezcla.

Era todo lo que debían hacer, pues luego tendrían que dejar añejar la poción durante 5 días para continuar el proceso, congelarla durante un día y luego descongelarla junto a un roble.

- Gracias Merlín – escuchó decir a Neville – por fin una poción fácil!

"Si… Parece fácil" – pensó Hermione.

Tan fácil que no podía ser cierto.

"Si fuera tan fácil la haríamos en primer año… no en nivel de EXTASIS" – pensó. Fue en busca de los ingredientes al almacén en el frente del salón y pronto descubrió cuál era el problema.

Todos los estudiantes cogían botes distintos de gusarapos.

Los gusarapos son algo parecido a gusanos, pero referido o a los renacuajos o a estadios larvarios de algunos animales acuáticos, o directamente a larvas de insectos tricópteros o mosquitos… en realidad la palabra "gusarapo" era muy poco científica y sobre todo… nada específica.

Había demasiadas opciones a usar. Por eso cada persona cogía un bote diferente… y el libro no especificaba qué usar.

"Maravilloso" – pensó Hermione irónicamente – Esto es una mierda – dijo para si misma en voz muy baja, refiriéndose al libro.

Hermione decidió echar un vistazo a todas las larvas que había en el almacén… quizá al leer el nombre de alguna… recibía iluminación divina y resolvía su problema.

Larva acantor (Acantocéfalos), Larva actinotroca (Foronídeos), Larva actínula (Hidrozoos), Larva anfiblástula (Poríferos), Larva auricularia (Holoturoideos), Larva bipinnaria (Asteroideos), Larva braquiolaria (Asteroideos), Larva celoblástula (Poríferos), Larva cercaria (Trematodos), Larva cidípida (Ctenóforos)…

Acaso aquella sección de ingredientes era infinita? Por qué Snape no dejó los ingredientes ya seleccionados en la mesa de cada estudiante como solía hacer en lugar de hacerles ir a buscarlos en procesión causando tal nivel de tráfico en el almacén?

Esa situación era absurda y muy mal planeada logísticamente… tomando en cuenta el escaso espacio que había entre los estantes… cualquier estudiante podía tropezar y romper un frasco… y…

La respuesta a sus pensamientos llegó pronto.

Snape estaba en las mesas verificando lo que cada estudiante había cogido del almacén… y los estaba expulsando del aula a todos.

"Diablos" – pensó ella – esa era la cuestión de la práctica… saber elegir los ingredientes.

Y ella tampoco sabía cuál elegir.

El libro no aclaraba nada… podía ser cualquier gusarapo?

La respuesta lógica era que no.

Dijera el libro lo que dijera… una poción así requerirá ingredientes específicos.

Continuó leyendo los envases: Larva cifonauta (Briozoos), Larva heterocera migratoria (Lepidóptero) Larva cipris (Cirrípedos), Larva coracidio (Cestodos), Larva cotilocidio (Trematodos), Larva dauer (Nematodos), Larva de Desor (Heteronemertinos), Larva de Göte (Turbelarios), Larva de Müller (Turbelarios), Larva dipléurula (Equinodermos), Larva diporpa (Monogéneos), Larva doliolaria (Crinoideos, Holoturoideos), Larva equinoderoide (Nematomorfos), Larva equinoplúteus (Equinoideos), Larva estomoblástula (Poríferos), Larva estrongiloide (Nematodos), Larva gloquidio (Bivalvos), Larva hexacanta u oncosfera (Cestodos), Larva infusoriforme (Rombozoos), Larva metacercaria (Trematodos), Larva microfilaria (Nematodos), Larva miracidio (Trematodos).

Hermione estaba ya mareada mientras leía todos esos frascos… sin recibir aun la iluminación celestial o astrológica o de dónde coño fuera sobre cuál usar. Entonces escuchó a Neville hablando más fuerte de lo normal:

- Pero si ni siquiera he empezado? – reclamaba Neville a Snape.

- Diez puntos menos de Gryffindor – dijo Snape con su voz aterciopelada sin elevar el tono – y márchese ya… a menos que busque un castigo

"Mierda… no tengo ni puta idea de qué usar" – pensó mientras seguía leyendo.

Larva mitraria (Poliquetos), Larva nauplio (Crustáceos), Larva ofioplúteus (Ofiuroideos), Larva oncomiracidio (Monogéneos), Larva pandora (larva) (Ciclióforos), Larva parenquímula (Poríferos), Larva pedivelígera (Bivalvos), Larva pericalimna (Escafópodos), Larva pilidio (pillidium) (Nemertinos), Larva plánula (Cnidarios), Larva plúteus (Equinoideos, Ofiuroideos), Larva pseudotrocófora (Poliplacóforos), Larva rabditoide (Nematodos), Larva redia o miracidio (Trematodos), Larva tornaria (Enteropneusta), Larva amocetes (Lampreas), Larva renacuajo (anfibios).

Y era todo. No había más frascos.

Y Hermione aún no había elegido.

"Me van a expulsar del salón" – pensó. Pero notó que no estaba estresada por eso. En cualquier otro momento hubiera tenido que concentrarse para no hiperventilar por el estrés de fallar en una clase y obtener una mala calificación.

Pero ahora no. Incluso estaba resignada a ser expulsada igual que todos los demás.

Los estudiantes que quedaban estaban prácticamente escondidos en el almacén sin elegir aun los ingredientes. Todos los que habían elegido… habían sido expulsados.

"Quizá Neville tenga razón… esto es muy injusto… el libro no especifica QUÉ elegir" – pensó… y entonces se hizo la luz.

Estaban en clase práctica… antes de eso habían pasado dos horas de teoría soporífera, donde Snape había descrito todos los tipos de larvas que ella acababa de leer.

Si... una eterna e incansable clase de anatomía de los 48 tipos de larvas, tanto vertebrados como invertebrados, con sus respectivos hábitats… escuchada con la voz baja y susurrante del profesor Snape.

Había sido el infierno.

Snape podía ser un genio en pociones… pero como ponente… no captaba la atención de los estudiantes. Hermione ni siquiera creía que realmente al profesor de pociones le interesara captar la atención de los estudiantes. Más bien parecía que hablaba al pizarrón y movía la varita para que se fuera dibujando lo que él tenía en mente.

Si la gente prestaba atención o se dormía… le daba igual… mientras no emitieran ruido alguno y no le interrumpieran… Snape pasaba de ellos olímpicamente.

A Hermione le había costado prestar atención en clase y tomar apuntes. Ella no era menos sensible que los demás a esa voz susurrante y grave del profesor. Pero si había conseguido estar despierta.

Pensó un momento. Debían usar Basilio de gusarapo.. y sacarle el jugo.

""Basilio" no es ninguna parte anatómica de una larva!" – pensó Hermione. Basilio es una planta… Albahaca… y una larva solo puede tener albahaca… si vive o se alimenta de albahaca!

- Accio – dijo Hermione y trajo hasta sí, sus apuntes.

Y ahí estaba: Autographa gamma… heterocera migratoria.

Cogió el bote y salió hacia su sitio. Snape se acercó hasta su mesa y tras pasearse con parsimonia y ver lo que tenía se marchó.

Hermione soltó todo el aire de sus pulmones por el alivio. El resto de estudiantes que estaban escondidos aun sin elegir ingrediente… copiaron lo que hizo Hermione y lograron volver a sus mesas sin ser expulsados.

Aquel envase contenía cientos de larvas de 30 mm de longitud con tres pares de patas cortas verdes con manchas blancas.

Hermione con una pinza logró extraer los restos de albahaca de sus patas, pero estaban secos.

"Mierda… con esto no podré obtener ningún jugo con el cual hacer la poción" – pensó – tendré que sacarles el jugo del tubo digestivo.

Hermione se concentró y logró recordar las palabras de Snape, diciendo los pasos a seguir en la manipulación de larvas, como si las estuviera escuchando de nuevo, con su voz sedosa, hablando sin parar y soltando raudales de información a velocidad vetiginosa. Sacó la lupa de entre sus cosas y empezó

(Haced un esfuerzo lectoras… voz de Snape hablando rápido y bajo)

Larva en observación bajo lupa, es indispensable la correcta sujeción del ejemplar para poder hacer foco en un plano focal reducido, con limitaciones de luz incidente y la interferencia de reflejos no deseados, y en particular, con limitada profundidad de campo, como la que se presenta en la porción ventral del último segmento abdominal.

La larva se debe sujetar con las yemas de los dedos pulgar e índice de la mano izquierda justo sobre los laterales del tórax que es el segmento donde se encuentran las patas, de manera que el raster quede expuesto perpendicular a la visión. Luego, con la otra mano se acerca la lupa hasta casi hacer contacto con el ojo. Finalmente se acerca la larva en la posición indicada hasta lograr foco.

La buena iluminación del sector a observar es indispensable y en tal sentido se debe permitir la llegada directa del haz de luz (o si en días nublados, orientarlos hacia el sector de mayor luminosidad).

Hermione lanzó un hechizo para concentrar la luz proveniente del ambiente decembrino de Escocia hacia su mesa de trabajo y se volvió a concentrar.

No notó como Snape expulsó al resto de estudiantes, que a pesar de copiar a Hermione en la elección de ingrediente… no lograron manipularlo adecuadamente.

En la distancia, Snape la observaba. Sigilosamente se colocó justo detrás de ella, viendo lo que hacía.

Por primera vez en su vida como profesor, Severus Snape se sintió orgulloso de un estudiante.

Hermione, ajena a la presencia de alguien tras ella, seguía concentrada:

La eliminación de los reflejos que impiden una visión adecuada se logra rotando la larva en varias direcciones. Por ejemplo, para ver el número de máculas sensoriales en el último artejo antenal, se parte con la sujeción antes expuesta, luego se hace rotar la larva unos 90° sobre su eje longitudinal imaginario de manera que ahora la parte ventral de la cabeza de la larva apoya sobre la yema de nuestro dedo índice. La superficie de nuestra yema provee un color de contraste para detectar las máculas.

Por fin Hermione encontró el punto donde debía cortar. Fue a buscar su daga de plata para hacerlo… y no estaba.

- Maldita sea – dijo en voz alta sin darse cuenta y frustrada de no encontrar lo que buscaba. Miraba a su alrededor y en su cajón y no la encontraba – dónde coño…

Lo más terrible del trabajo en un laboratorio es cuando estás en un momento crucial… al cual te ha costado llegar… y justo en ese momento…. Descubres que te falta algo!

- Solo por esta vez – dijo una voz aterciopelada tras ella, que era indiscutiblemente la del Profesor Snape, mientras le extendía una magnífica daga de plata.

- Gracias – musitó ella y continuó con su labor.

Hermione nunca había visto un instrumento tan delicado y elegante a la vez que afilado.

Pudo sacar el jugo de Basilio que necesitaba solo procesando 3 larvas… alias gusarapos… a partir de ahí la poción fue pan comido.

- Deje el caldero en aquella esquina Señorita Granger – dijo Snape cuando notó que había terminado.

Quedaban 20 minutos para terminar la clase aun. Hermione respiró hondo. Éste era el momento de hablar con Snape.

Antes de poder decir algo Snape se le adelantó:

- Señorita Granger, me permite unas palabras

- Si claro – dijo ella, acercándose hasta su escritorio y agradeciendo internamente que Snape, inconscientemente, le estuviera facilitando las cosas.

Con un movimiento de su varita, Snape hizo aparecer un pequeño baúl.

- Esto es suyo. Disponga su agenda para que este fin de semana haga con él lo que considere pertinente – dijo con un tono de voz suave muy poco usual en él.

Hermione se acercó para abrirlo, y al ver lo que contenía sintió fluir la rabia por sus venas.

Era la indemnización pagada por Ron.

- No sé si quiero tener eso

Severus guardó silencio por un momento. Estaba sentado en su escritorio y bajó los ojos a sus manos entrecruzadas durante un momento, para luego devolverlos al rostro de ella y decir en tono comprensivo:

- Regalar esto, no hará que el Sr Weasley vaya a Azkaban.

Hermione pensó que aceptarlo significaría estar de acuerdo con esa sentencia…pero de nuevo… Acaso el Wizengamot estaba esperando su aprobación?, o cambiarían la sentencia si ella regalaba el dinero?, de pronto se darían cuenta de la absurda decisión que habían tomado y como la humillaron al poner precio al robo de su virginidad?

No.

No cambiaría nada.

Probablemente Ron ni siquiera se enteraría de tal cosa… nadie iría a tirarle uno a uno los galeones a la cara con tal fuerza que pudiera alguna moneda hacerle heridas que sangraran así fuera un poco.

Si lo devolvía, incluso era probable que algún oficial corrupto del Ministerio se quedara con él.

Snape tenía razón.

Poco a poco Hermione empezó a asentir en señal de aceptación. Era humillante que pusieran un precio a ese delito. Pero no sería menos humillante si se deshacía del dinero.

- Tiene razón.

Se hizo un momento de silencio incómodo mientras Hermione encogía el baúl y lo guardaba en su bolsillo.

Snape empezó a tomar un pergamino del escritorio, disponiéndose a trabajar.

Hermione extendió de vuelta la daga que Severus le había prestado y musitó un suave – Gracias… - y se quedó trancada sin saber cómo empezar

- La próxima vez procure tener todo el instrumental a mano – dijo Snape en un tono que sonó mucho menos áspero y menos venenoso de lo que se hubiera esperado de él, mientras tomaba su daga y la guardaba en su escritorio.

- No solo por eso… - y volvió a trancarse. No era miedo de hablar lo que tenía. Después de todo era una Gryffindor. El problema era que no tenía las palabras adecuadas… las palabras adecuadas para él… y para decir todo lo que quería. Lo miró fijamente y se sorprendió lo fácil que fue perderse en sus ojos cuando le devolvió la mirada. Un par de gemas negras y pulidas, con un brillo especial e hipnotizante que terminaron de robarle el curso de sus pensamientos – sino por…

- De nada – dijo Snape con un inusual tono de voz, que no era exactamente dulce…. Pero transmitía cierto calor, que acabó por alcanzar el pecho de ella de un modo inexplicable.

Snape había hablado en favor de Hermione, no solo aliviando en buena parte sus mentiras hacia el resto de los profesores… sino incluso mintiendo ligeramente para declarar que estaba en conocimiento de su trabajo y de su relación con Ignatius… cuando en realidad la había descubierto y pillado "con las manos en la masa"… o más bien con las manos de Ignatius en sus nalgas.

Además había intervenido haciendo ver ridículas algunas de las ideas de Dobler o del mismo Fiscal.

Hermione abría y cerraba la boca en intentos frustrados de decir lo que pensaba, abandonada de su conocida elocuencia.

No solo tenía que agradecer eso.

También aquellas cartas.

Ella, nunca imaginó que Severus Snape, el murciélago de las mazmorras, fuera capaz de dar palabras tan profundas como aquellas. Le habían ayudado a niveles que no era capaz de explicar.

Y la poción que la hizo dormir luego de 5 días de insomnio.

- Es que… - y no dijo más. Hermione no sabía cómo explicarle todo lo que estaba intentando agradecerle. Seguía con los labios entreabiertos, ya temblorosos… a la espera de palabras o pensamiento lúcido para expresarse.

Ambos mantenían los ojos encadenados el uno en el otro, compartiendo un momento de silencio en el que se estaba diciendo mucho más de lo que ambos pensaban… mucho más de lo que ambos eran capaces de entender o de interpretar.

- Lo sé – acabó por decir Severus asintiendo… tratando de transmitir en un movimiento de su cabeza que sabía a lo que se refería… que entendía que sus acciones fueron valoradas mucho más de lo que podía expresar una frase.

Hermione por fin sintió disminuir la tensión en su cuerpo. Entendió que había transmitido lo que intentaba decir… y eso era lo que importaba.

Podía haber pasado ahí el resto de la noche y no hubiera encontrado las palabras justas.

- Buenas noches Señorita Granger – dijo Severus y ella se dio vuelta para partir… pero volvió a girar sobre si misma.

- Esto… creo que es suyo – dijo ella entregándole las gafas de sol.

Snape dio un asentimiento seco con la cabeza y las tomó, rozando levemente la mano de Hermione.

Sus largos y finos dedos, entre ásperos y suaves, causaron que su piel se pusiera de gallina... y la sensación se extendió hasta llegarle al cuello de un modo agradable.

Snape miró las gafas durante varios segundos. Hermione no entendía cómo Snape podía tener unas gafas de sol, menos aun unas gafas de modelo tan femenino como esas, pero en ese momento y con la confusión de aquella sensación non iba a preguntar nada.

- El Filtro de los Muertos en Vida… no siempre funciona cuando se trata de Azkaban – dijo Snape seriamente y viéndola a ella. Su mirada había cambiado. Era más fría y distante ahora – pensé que podían ayudar con las luces al salir del Ministerio.

Hermione asintió secamente y repitió un tierno Gracias.

Snape había estado en Azkaban, luego de la primera caída de Voldemort. El mismo Dumbledore le defendió para lograr que saliera de ahí. Había pasado por lo que ella… pero peor… pues tuvo la compañía de los dementores.

Si Azkaban había sido para ella tan horrible… lo que debió vivir Snape debía ser indescriptible.