Capítulo 53: La Inesperada Propuesta de la Capitana Jacky Sparrow

La caída había sido muy vertiginosa en un comienzo, pero luego la pared comenzó a tomar paulatinamente una forma diagonal, por lo que golpearon contra ella, no con mucha fuerza, y ambos rodaron por ella por espacio de unos segundos interminables hasta que, de repente, el piso-pared se terminó y los dos cayeron pesadamente contra otro sucio suelo de tierra apisonada.

Adoloridos y atontados, permanecieron sobre el suelo por un tiempo indeterminado hasta que recuperaron totalmente sus cinco sentidos y dejara de darles vueltas la cabeza.

Una vez que se incorporaron y se sacudieron las ropas comprobando que no estaban heridos, el capitán Jack Sparrow y el comodoro James Norrington no podían creer lo que les había pasado; separados de los demás, estaban en un lugar completamente oscuro, lúgubre y solitario, así que tendrían que depender del uno al otro para salir vivos de aquel atolladero.

-Le dije que no se pusiera a jalar las piedras, capitán Jack Sparrow, mire ahora en el grave problema en que nos ha metido –acusó James inmediatamente con su habitual antipatía.

-¡Bah! Saldremos de esta, confíe en mí –replicó el acusado haciendo una mueca de indiferencia para luego darse la media vuelta y tratar de marcharse por un corredor tenebrosamente oscuro, que creyó ver, seguido por un molesto oficial de la armada real.

Ambos chocaron cómicamente contra una durísima pared de piedra.

-¡Ouch! No creí que aquí habría una pared… -dijo el capitán del Perla Negra mientras se frotaba su adolorida nariz.

-¡Jah! ¿Y así quiere que confíe en usted? ¡Sería lo mismo que confiar mi vida a la Peste Negra! ¡Usted es un pirata por el amor de Dios! –se quejaba mientras se restregaba la golpeada nariz-. ¡Estamos en la completa oscuridad!

Sonriendo burlonamente, Jack dio vuelta la cara y le preguntó:

-¿Y entonces por qué está conmigo?

-¡Porque yo estaba a su lado cuando usted presionó esa maldita palanca!

-¿Y porqué está siempre a mi lado?

-¡Pues porque…! –James no supo qué contestarle, pues sabía muy bien el motivo: estaba enamorado.

-¡Porque tengo que vigilarlo ya que usted es un enemigo de la corona inglesa! –mintió.

-¡Ah! Justamente eso es lo que me fastidia de usted, no es lo suficientemente valiente ni sincero como para expresar lo que siente. Usted no habla con sinceridad, comodoro.

-¡¿Pero cómo se atreve?! –James se sintió ofendido, ¿cómo se osaba ese sucio pirata a difamarlo de esa manera?

-¡Ya, ya! Dejémonos de discutir tonterías –Jack batió las manos fastidiado por la escaramuza-. Tenemos que pensar en la forma de iluminar nuestro camino.

-Eso es fácil, y usted también lo sabe –replicó con ironía.

-¿A qué se refiere? –se alarmó.

-Me refiero al ron, mi desestimado pirata, el ron –fue la terrible y cruel revelación.

-¡¡NO!! ¡¡EL RON, NO!! –exclamó espantado mientras se abrazaba a sí mismo.

-¡No se niegue, podemos utilizarlo como combustible para la llama! ¡Déme una botella inmediatamente!

-¡No! ¿Y qué le hace pensar que llevo mi amado ron conmigo?

-Lo conozco lo suficiente, y sé que tiene varias botellas de ron que le robó a mi amigo George escondido entre sus ropas.

-¡Mentiras! ¡Infamias! ¡Injurias! ¡Le apuesto que no tengo ni una sola gota de ron sobre mí!

-¡Mentiroso! ¡Yo le apuesto a que tiene por lo menos una sola botella de ron!

-¿Y por qué no viene a averiguarlo? –lo desafió con malicia.

-¡Eso es justo lo que haré! –Y el comodoro picó el anzuelo como un tonto.

Sin pensarlo dos veces, y dejándose llevar por la bronca del momento, James se lanzó hacia donde creía que se encontraba Jack, y poniéndole las manos encima, lo abrazó y comenzó a registrarlo concienzudamente hasta que sus manos apretaron un par de cosillas suaves y blanditas en el pecho de la pirata.

-¡Rayos! –Fue lo único que dijo al soltar bruscamente a la impúdica mujer-. ¡Le toqué los…! ¡Lo siento! –Norrington estaba rojo como un tomate y con los ojos completamente abiertos.

Pero la reacción del supuesto Jack Sparrow fue algo que el comodoro no se esperaba…

-¡Uf! Vaya que lo disfruté… -suspiró la pirata con gran malicia y picardía mientras se arreglaba la ropa-. Debo felicitarlo, mi querido Norry, manosea usted muy bien.

-… Idiota… -murmuró el oficial completamente humillado al darse cuenta recién que todo ello había sido una treta de aquel degenerado pirata.

-Vamos, no se enoje. Aquí tiene la botella de ron que tanto me pedía –dijo mientras la sacaba de la chaqueta y se la alcanzaba-, usted se la ganó.

Enfurecido, James se la arrebató de las manos, luego se rajó un poco de tela de la camisa y colocó el trozo dentro de la botella como si fuera una mecha, que acto seguido, la encendió en el otro extremo con unos cerillos que guardaba en uno de sus bolsillos, consiguiendo finalmente, la tan ansiada luz.

Por fin los dos pudieron ver con alguna claridad el sitio donde se encontraban. El lugar en donde habían caído era una habitación de piedra, no muy grande, con un enrome hueco cuadrado que se encontraba arriba, (que era por donde ellos habían caído). Pero había una salida de aquel lugar, un pasillo largo, oscuro y tenebroso por el que decidieron recorrer con las esperanzas se salir de aquel siniestro lugar laberíntico.

Mientras caminaban en completo silencio sosteniendo aquella improvisada antorcha en una de las manos del comodoro, y corriendo las telarañas con la otra, el capitán Sparrow no pudo evitar comenzar a reírse por la cómica situación de hacía un rato.

-¿Qué es tan gracioso? –inquirió Norrington muy molesto.

-La cara que seguramente usted puso cuando se dio cuenta de lo que estaba tocando, viejo.

-A mí no me pareció nada divertido, capitán Sparrow.

-¡Oh, vamos, Norry! ¿Qué le pasa ahora? ¿Por qué está tan odioso conmigo? Bueno, si yo fuera el apuesto y atractivo hombre que solía ser (y me extraño mucho, lo confieso), lo entendería. Pero como ahora soy una bellísima y sensual dama por la que usted muere, me parece extraño tanta agresión de su parte, y...

-¡Ya cállese si no quiere que lo ensarte como a una salchicha! ¡Y ya no me llame "Norry"! –exclamó con un tono de ansiedad y desesperación.

-Bueno, como diga su señoría… -dijo Jack mientras hacía un gesto de "¿y a éste qué le pasa?".

A pesar de haberle reprochado su conducta, a James no le gustaba tener que hablarle de esa manera, pero desde que habían encontrado el templo, se había dado cuenta que pronto perdería a la mujer que amaba en cuanto encontraran la manera de romper el hechizo, ¡y eso no lo podía soportar! ¡Perderla sería perder la razón de su existencia! ¿Pero qué otra cosa podría hacer? La pirata quería volver a ser quien era antes, borrar todo rastro de aquella atrevida mujer que lo había conquistado sin remedio aquel día que apareció sobre la cubierta de su nave perseguida por un pirata, aquella mujer que se había tropezado sobre él haciéndolo sentir que volvía nuevamente a la vida después del rechazo de Elizabeth, aquella mujer que lo volvía loco con su adicción al ron y a la palabrería sin sentido (pero muy sagaz a la misma vez), aquella mujer que le tomaba el pelo como a un tono, aquella mujer que sabía comprarlo con sólo un tierna mirada de cachorrito, aquella mujer que lo había hecho reír con sus ocurrencias, aquella mujer que lo había besado aquella noche lluviosa sobre el Perla Negra para salvarle la vida, ¡aquella mujer por la que daría su vida sin dudarlo un solo instante! Se le rompía el corazón pensando en todo eso, pero tenía que contener su angustia, tenía que aceptar la triste realidad, pues muy dentro de su ser, sabía que aquello jamás podría haber dado resultado, jamás. ¿Pero qué pasaba con el trato que había hecho con Lord Beckett? Le llevaría la Piedra Mística, claro estaba, ¿pero sería capaz de entregarle a su amada? ¡No! ¡Claro que no! Primero preferiría verla desaparecer tras la verdadera identidad de Jack Sparrow que entregarla en manos de aquel cruel hombre especulador.

-"¡Dios mío! ¿Qué haré?" –pensó desesperado, pero de repente, el capitán Jack Sparrow comenzó a cantar despreocupadamente una de sus canciones piratas favoritas, como si no tuviera preocupación alguna en su vida:

-Yo-ho, yo-ho un gran pirata soy. Saqueamos, robamos, sin miedo hasta el fin. Brindad compañeros Yo-ho. Nos gusta pelear, hay que destrozar. Brindad compañeros Yo-ho…

-¡Demonios! –se molestó el comodoro al verlo tan indiferente sin saber todo el dolor que le estaba provocando-. ¿Cómo se le ocurre ponerse a cantar en una situación como ésta? ¡Es usted un imbécil!

-¡Un momento, comodoro Norrington! –el aludido alzó las manos igualmente molesto y cansado-. Desde que entramos a este lugar no ha hecho otra cosa que fastidiarme. Puedo soportar su pedantería, pero el que me esté aguijoneando con sus continuas pullas a pesar de mis intentos de llevarnos bien, eso no lo puedo soportar, ¿sabe?

-¡Jah! ¿Llevarnos bien? ¿Fastidiarlo? ¡Por favor! ¡Si usted es el que siempre está molestándome con sus impertinencias! –luego agregó con un tono bastante hiriente:

-Usted no es más que un pirata mediocre convertido en una asquerosa ramera.

Sí, James Norrington estaba desesperado, adolorido, confundido, y sobre todo, perdidamente enamorado. Él no podía manejar toda aquella maraña de sentimientos encontrados, así que, asustado y frustrado, no pudo cometer peor error que arremeter cruelmente contra la persona a quien amaba con locura.

Fue una de las pocas veces que Jack Sparrow se había sentido ofendido y humillado por otra persona, y eso, era algo que no lo podía soportar, sobre todo, viniendo de otro hombre. Sobre todo, viniendo de ESE hombre por quien había renunciado a su orgullo masculino frente a los demás. ESE hombre a quien había besado para salvarle la vida.

-Creo que esto tendremos que arreglarlo con un duelo de espadas, comodoro –resolvió el pirata muy decidido mientras desenfundaba su sable.

-Estoy de acuerdo con eso –aceptó mientras hacía lo mismo que él/ella, y dejaba a un lado la botella/mechero.

-Prefiero morir en tus manos que tener que traicionarte –pensó con determinación.

No hubo más cruces de palabras, los dos se lanzaron inmediatamente al ataque, descargando y recibiendo poderosos golpes de espadas por igual. Utilizando toda clase de artimañas honestas y deshonestas, los dos peleaban por igual, pero Jack Sparrow tenía una gran ventaja: nada podía matarlo mientras llevara el anillo puesto.

Saltos, acrobacias, técnicas de esgrima, espadazos sin ningún sentido artístico, trampas, todo era válido en aquel combate desesperado en dónde solamente el comodoro Norrington salía herido por el filo del sable de Jack. No eran heridas importantes, no lo pondrían en peligro, pero aún trataba de enfadarlo más y más para que lo atacara a muerte.

El capitán Sparrow sentía que los ataques de Norry se hacían cada vez más peligrosos y violentos, como si tratara de obligarlo para que lo atacase con más fuerza, como si quisiera ser eliminado. No entendía el por qué se su actitud, pero no quería seguirle el juego por más ofendido que estuviera, no quería matarlo, no era ese su estilo ni tampoco su fin.

Pero el frenesí de la pelea no podía detenerse, pues la desesperación y el agravio aún permanecían en sus corazones y ninguno de los dos dejaría de combatir hasta haberse descargado, pero algo pasó que decidió que el destino cambiara radicalmente hacia un posible futuro entre ellos dos.

Mientras más enfrascados se encontraban en su ajuste de cuentas, una gran baldosa que había pisado Norrington se había hundido para dejar sorpresivamente un pozo sin fondo por donde el comodoro perdió pie y cayó en él ante los sorprendidos ojos de la pirata.

-¡¡NORRY!! –gritó asustado.

Todo hubiera terminado muy mal para James Norrington si Jack no lo hubiera tomado rápidamente por la muñeca deteniendo así su caída, pero con tan mala suerte, que el mismo peso del comodoro hizo que el capitán Sparrow perdiera el equilibrio y cayese también por el pozo, pero éste pudo aferrarse rápidamente al borde del pozo con su mano libre mientras mantenía aferrado a James con la otra.

Pasaron unos segundos hasta que los dos terminaran de asimilar la peligrosa situación en la que se encontraban, y entonces, la infatigable lengua de Jack Saparrow entró en acción:

-¡Uf! ¡Pero qué pesado resultaste ser! –protestó la pirata mientras trataba de soportar el peso de aquel hombre todo el tiempo que pudiera, pero con horror sentía cómo su pequeña mano femenina comenzaba a soltarse de aquel borde de piedra.

-¡Jack! –exclamó James desesperado al darse cuenta que no soportarían mucho tiempo así-. ¡Suéltame ya!, no tenías por qué haber arriesgado tu vida por mí, no podrás soportar el peso de los dos… ¡Sálvate tú!

Era raro que el inflexible comodoro Norrington prefiriera que Sparrow salvara su vida a costa de la suya, pero prefería a eso que tener que perder o traicionar a la mujer que tanto amaba.

-¿Estás loco o eres un eunuco? ¿Crees que te dejaré morir así como así? Si juntos nos metimos en éste lío, junto saldremos de él.

Resultaba extraño escucharle decir eso. ¿Acaso el aprovechado y egoísta capitán del Perla Negra: Jack Sparrow estaba dispuesto a arriesgar su vida por otra persona? ¿Y sobre todo arriesgar su vida por uno de sus enemigos? Nadie creería esto si lo escuchara de la boca de alguien, pero el amor (o en este caso: el hechizo) obra de formas misteriosas sobre todo tipo de personas, hasta con las que son crueles o egoístas.

-¡No! ¿Acaso no entiendes? ¡Moriremos los dos si no me sueltas!

-Te equivocas… Norry. Yo no puedo morir, pero tú sí… ¡Uf! ¡Y es por eso que no te puedo soltar! –Jack comenzó a sentir como si su hombro comenzara a separarse de su antebrazo. Era un dolor terrible.

-¡Tonto! ¡Suelta mi mano de una vez! ¿Acaso no me odias? ¡Si no lo haces, tú también caerás y no sé lo que habrá abajo!

-¡Bah! Pareces el perico de Cotton diciendo lo mismo cada rato… No pienso soltarte y punto. Ya verás cómo lograré que subamos de nuevo… ¡Uy! –se asustó al resbalar una vez más. Faltaba poco para que cayeran al vacío, ya que solamente se estaban sosteniendo por la punta de sus dedos femeninos.

-¿P-pero porqué? No lo entiendo, somos enemigos… ¡podrás liberarte de mí de una buena vez! ¡Yo te juro que cuando vuelvas a ser el capitán Jack Sparrow te perseguiré hasta lograr matarte! ¡Suéltame inmediatamente si no quieres tenerme como a tu peor enemigo! ¡¡Juro que te perseguiré hasta el fin del mundo cuando vuelvas a ser aquel maldito pirata que tanto desprecio!! ¡¡Pagarás por todo lo que me has hecho!!

-¡¡No!! ¡¡Ya cállate!! ¡No puedo hacerlo, maldita sea! ¡¿Acaso no lo entiendes?! ¡No te soltaré! ¡Soportaré todo lo que tenga que soportar, pero no te soltaré! –La testarudez de James comenzó a sacar de quicio a Jack. Muy molesto y frustrado, éste sabía que si no fuera que estaba bajo los efectos de la maldición, no dudaría en soltar a su enemigo con tal se salvar su pellejo. Pero no podía hacerlo, no tenía el corazón ni las ganas para hacerlo.

-¡¿Pero por qué no quieres hacerlo?! ¡¡No lo entiendo!! ¡¡Explícate!!

-Po-porque yo… yo… ¡¡No puedo!! -Las palabras no se salían de sus labios, su orgullo lo impedía, además, odiaba "abrirse" y mostrar sus sentimientos.

-¡Entonces me soltaré yo mismo! –exclamó el oficial completamente perdido en la desesperación mientras trataba de zafarse de la mano de su amada. Pero ésta no se lo permitió.

-¡¡Madición!! ¡¡No puedo permitir que te mueras sin antes haberte fastidiado hasta el cansancio!!

Si esa era la manera de decirle a James lo mucho que lo estimaba, no fue nada comparado al enorme esfuerzo que hizo Jack Sparrow para izar al comodoro hasta que este pudo tomarse del borde, subir y ayudarla a subir también.

Cansados, nerviosos y estresados, ambos permanecieron acostados en el suelo por largo rato, impactados por la terrible situación que tuvieron que vivir.

-¡¡Todo esto es por culpa de la maldición!! –exclamó de pronto el comodoro Norrington mientras se sentaba y golpeaba sus puños con furia en el duro suelo.

-Ya cálmate, Norry. Por fin nos encontramos en el templo y muy pronto dejaré de ser esta belleza femenina para luego convertirme en el atractivo masculino que solía ser… -replicó Jack tranquilamente sin incorporarse, permaneciendo tendido como estaba, al lado de James.

-Eso… Eso es lo que me mortifica… -fue la sorprendente revelación de éste para la sorpresa de la pirata-. Te perderé para siempre y no sé qué será de mí…

La flamante capitana del Perla Negra se sentó, mirando muy sorprendida a aquel sujeto que abrazaba sus rodillas con la cabeza escondida en ellas.

-¿Por eso era que te comportabas como un verdadero patán conmigo? –le preguntó.

-Sí… Estaba asustado… ¿Qué será de mí cuando desaparezcas de mi vida? ¡Ni la bella Elizabeth me provocó tanto dolor y aflicción como tú!

Permanecieron en silencio por largo rato entes de que Jack Sparrow hiciera su más grande y sorprendente declaración:

-No creas que eres el único que está sufriendo aquí, Norry, pues aunque no se note y no me guste admitirlo, yo también estoy muy confundido, ¿sabe?

-¿A qué te refieres? –inquirió el comodoro muy sorprendido mientras alzaba la cabeza y la miraba con detenimiento.

-Bueno, yo… ¡Ejem! Es por culpa de la maldición… Entiendes, ¿no? No soy yo… –No pudo evitar ponerse colorado-. Estoy confundido por el poder que ejerce sobre mí.

-¿Qué poder? ¿A qué te refieres?

-Lo del hechizo. Me hace dudar… ya sabes, de mí mismo…

James lo observó con mayor interés, provocando que la capitana se sonrojara hasta las raíces de los cabellos.

-… Yo tampoco…, yo tampoco tengo deseos de… de perderte. –Le dijo al fin, a duras penas y dejando a James estupefacto.

-Jacky, yo…

-¡Espera un momento! ¡Necesito valor para seguir confesándome! –lo detuvo con una señal de su mano para luego llevarse a la boca la botella de ron para así beber de su fuerte contenido. El comodoro calló respetuosamente, esperando con ansiedad lo que ella de revelaría.

-Mira –comenzó luego de beberse un buen poco de ron-, tú y yo no podemos estar separados, pero tampoco podemos estar juntos. ¿Sabe? Le propongo esto: ¿qué le parece si decidimos no romper con la maldición y me quedo así para siempre para que los dos podamos tener una excelente, lujuriosa y clandestina relación deshonesta? Yo sigo siendo un pirata y usted sigue siendo un oficial. Si desea, puede casarse con quien quiera, pero tenga por seguro que podremos vernos secretamente cada vez que lo deseemos. ¿Qué le parece? ¿No resulta genial esta idea? ¡Al final todos seremos felices!

Todo eso lo dijo como en una ensoñación, como si lo estuviera imaginando.

El comodoro Norrington abrió enormemente los ojos, impresionado por semejante propuesta sucia y pecaminosa, que sólo podría venir de un sujeto tan depravado como aquel pirata.

-¡No! ¡Me niego terminantemente! –exclamó muy molesto y alarmado, poniéndose inmediatamente de pie-. ¿Cómo se atreve a proponerme semejante cosa? ¡Yo soy todo un caballero!

-¡Oh, vamos! ¡No finja tanta rectitud, comodoro! –Jack se levantó y se aproximó con su típico balanceo-. En cada uno de nosotros hay un ser degenerado que desea desatarse de tantas reglas aunque sea una sólo vez en su vida, ¿sabe? Me refiero al "libertinaje".

James lo miró un tanto pensativo, dudando de sí mismo y de su deber frente a la corona inglesa. ¿Sería capaz de arriesgar su alma y su cuello por una mujer pecaminosa?

-Sé que todo esto es y será una locura, Jacky, pero… ¿No sería mejor que nos desposáramos?

-¡¿Desposarnos?! ¡Jah! ¡Eso sería desastrosamente aburrido! –se burló la pirata exagerando el tono-. ¡Ni loco pienso perder mi libertad!

Luego, mucho más decidido con su plan, se acercó aún más al intranquilo hombre y le dijo con tono tentador:

-¿Es que acaso no te gusta la idea, Norry? –Lo tomó del brazo y lo sintió estremecerse bajo su poder seductor-. ¿No te gusta la idea de divertirte haciendo cosillas indecibles y degeneradas conmigo, ocultos ante toda una sociedad aburrida y sistematizada? –Entonces, la pirata acercó sus labios hacia su oído para murmurarle más palabras sugestivas-: ¿Acaso no te gustaría sentir el placer de hacer lo incorrecto? ¿Pecaminoso? ¿Prohibido? ¿Totalmente inconfesable? No te imaginas las cosas sucias que puedo hacerte… ¿sabe?

Totalmente alarmado y abochornado, Norrington se apartó bruscamente de ella y la miró detenidamente.

-Tú… Tú me harás perder la cabeza… -dijo-. ¡Ambos estaremos condenados al infierno por cometer semejante pecado!

-No existe el pecado si existe el amor… -la desinhibida pirata se le acercó otra vez y colocó sus hermosas y delgadas manos sobre su pecho.

James se le quedó mirando, confundido, pero atraído hacia sus sensuales caricias y dulces palabras.

-Esto es una completa locura… -apenas pudo decir.

-Será entonces nuestra locura, Norry –le respondió mientras llevaba sus brazos por detrás de su cuello y acercaba su rostro al de él.

Cuando sus labios estuvieron a punto de fundirse en un apasionado beso, James murmuró mientras cerraba los ojos:

-Está bien, acepto tu propuesta. Prefiero condenar mi alma al infierno por toda la eternidad en una terrible agonía antes que entrar al cielo sin ti, mi amor… -pasó cariñosamente sus brazos por la delgada cintura de ella.

-Eres un patético romántico… -le replicó mientras por fin lo besaba con indecible pasión.

Sí, el capitán Jack Sparrow había tomado una increíble decisión; completamente desesperado y sabiendo que ya no podía hacerle frente a los impulsos femeninos que la maldición le imponía, había decidido entregarse al hombre que había elegido. Después de todo, no le parecía una mala idea vivir un amor prohibido, más bien le parecía una idea muy atractiva. Lo único que iba a cambiar en su vida, era su cuerpo y nada más, todo lo demás seguiría siendo lo mismo, o mejor. Y por supuesto que detrás de tanta pasión había un beneficio para él, ya que sabía perfectamente que el comodoro lo protegería de cualquier intento de ser eliminado por la flota naval. En otras palabras, ahora tenía un aliado importante dentro de la armada real inglesa y eso lo beneficiaría enormemente. Además del placer, también tendría la libertad total para actuar con su piratería en el mar caribeño.

-Eres todo mío, mi querido comodoro –pensó con malicia mientras lo besaba sin ningún sentimiento de aversión-. Ahora tendré a alguien que me permita vivir tranquilamente como pirata sin temor a que me persigan y me condenen a la horca.

Notas de una Autora sin Internet:

Y bueno, ¿qué les pareció? ¿se lo imaginaban? El capitán Sparrow comenzó a dejarse arrastrar por la maldición, pero no por eso dejará de ser tan oportunista. ¿Realmente sentirá algo por su "Norry"? ¿O realmente lo está utilizando como a todos los demás? Creo que el capítulo que viene será el último de esta onceava parte, Jacobson hará algo que nadie se la esperaba. ¡Pronto comenzará la última parte que rebosará de plena acción!

¡Bienvenida a mi loquísimo fics, Flor Pirata! ¡Espero que te siga gustando mi historia! Jack ha tomado una decisión muy seria junto a Norrington, pero ambos no han tomado en cuenta "ciertos" inconvenientes de la Maldición…

Mi querida Sweet Adiccion: ¿A qué te refieres con que te enseñe a atraer personas? ¿Te refieres a los fics? ¿O a otra cosa? ¡Con gusto te ayudaré!

Mi querida Pisom: Muchas están catalogando a Will como "cursi", pobrecillo, aún le falta sorprenderse aún más. Como ves, Norry no se ha matado, ¡pero semejante sorpresa se llevó ahora! ¿Me contarás algo de la peli?

Mi querida Jackelin Sparrow: ¿Te quedaste ahora mucho más boquiabierta que antes? ¡¡SI!! ¡¡JACK ES UN CORRUPTOR!!

Mi querida Aldi: ¿ya estás mejor con tu voz? No te preocupes, el que me cuenten la peli jamás me la han arruinado, ¡siempre me olvido lo que me cuentan! ¡Jeh! Esa cabecita pervertida… yo también peco con eso, pero no puedo escribir algo así aquí, ¿no?

Mi querida Isa.Leonhart: Jack no tiene remedio… Norry se llevó la sorpresa de su vida, y a aceptado la pervertida propuesta de Jack… La reconciliación de Will con Elizabeth tendrá MUCHO que ver más adelante para romper la maldición.

Mi querida CeledrianMoon: ¿te sorprendió la decisión que Jack tomó acerca de su "nueva" vida? Siempre, siempre Jack encuentra la manera de sacarle partido a las cosas, ¿no?

Mi querida Janita: ¡Que envidia te tengo a vos y a tus amigas! ¿Me contarás algo de la peli? Mirá que yo no me hago drama si me la cuentan. ¿Todos los malos mueren? ¿TODOS? Sé por buena fuente que filmarán otras dos pelis más de Piratas del Caribe.

Mi querida Jenny Flint: Veo que te gustó mucho este fragmento que resulta muy revelador para mi siguiente fics. …Es que a veces me brilla la inventiva literaria…, jeh. Bueno, ya hablando en serio, cuando por fin pueda ver la tercera parte de Piratas, podré poner a Chou Yun Fat en el fics. Es un misterio hasta para mí saber si Norry está enamorado o hechizado por Jacky.

¡Odio tener que venir al Cyber teniendo Internet en mi casa! (Bueno, ya no lo tengo, ¡snif!

¡Las quiero como no tienen idea!

¡Sayounara Bye Bye!

Gabriella Yu

Hace un rato ví la peli de Riddick "Pitch Black" (Oscuridad Total), ¡Escribiré un fics sobre él!

Más tarde veré la peli china "So Close" por I-Sat.