Q. Hola papá, disculpa la hora

Ru. No te preocupes Quinn estaba despierto, Nicole ha tenido nauseas toda la noche

Q. Acabamos de llegar a la ciudad y quería ver si no te molestaba que llegáramos a tu casa

Ru. No claro que no, vengan aquí las espero

Q. Entonces en unos minutos nos vemos

Al terminar la llamada la rubia guardo su móvil y tomó la mano de su esposa que estaba fría, la morena no iba tan abrigada y el clima era frío.

Q. ¿Quieres mi chaqueta? –la morena asintió.

R. Abrázame también

La rubia se movió un poco para poder quitarse la chaqueta que le entregó a su morena y después la abrazó.

Q. ¿Mejor?

R. Sí –se acomodó en el pecho de la rubia- pero me gustaría también un café

Q. Cuando lleguemos a casa de mi padre te haré uno

Minutos después llegaron a casa de Russel, bajaron las maletas y pagaron al conductor, Russel ya las esperaba en la puerta, al verlas ayudo a su hija con las maletas. Se saludaron y entraron a la casa.

Ru. ¿Qué hacen aquí hija?, no es que no me guste que me visiten pero pensé que en este momento estarían en San Diego

Q. Venimos de allá, pero recibi un correo que tenía que ir a Yale a elegir dormitorio

Ru. Me parece estupendo y más que tu esposa te acompañe, tendrán tiempo de dar una vuelta… es maravilloso el campus

R. Sí, yo lo quiero conocer

Nicole aparecía, su panza estaba más grande desde la última vez que la habían visto, Quinn la saludo al igual que Rachel solo que la morena le acarició la pancita y miró a la rubia con una sonrisa tierna.

Ru. Espero que la cara que ha puesto Rachel signifique que me van a dar muchos nietos –empezó a reírse haciendo que las dos chicas se sonrojaran.

R. Si, queremos dos pero será hasta que terminemos la universidad

N. Frannie nos dijo que ahora si harán una ceremonia por lo de su matrimonio

Q. Si… aún no sabemos la fecha pero será después de la graduación

Ru. Espero que esta vez sí sea la definitiva porque ya nos habían invitado a una

R. Si, esta es la buena –sonrió.

Q. Ya les avisaremos para que puedan acompañarnos

Ru. Iremos a tu graduación y ahí nos quedaremos hasta la ceremonia

N. ¿Y ya comenzaron con los preparativos?

R. No, aun no. Pero llegando a Lima comenzaremos a preparar todo

Ru. Ahora que Rachel va a estar viviendo en New York les tengo un regalo, les adelantaré… o es su regalo atrasado… -subió las escaleras, mientras las chicas se quedaron viendo entre sí.

R. ¿Otro auto?

Q. Espero que sea un Ferrari –se burlaba, Nicole solo las escuchaba y también reía.

Después de unos pocos minutos Russel bajo de nuevo con una bolsita de regalo y se lo entrego a Rachel. Quinn había ido a la cocina a prepararle el café a su esposa.

Ru. Discúlpame hija pero este regalo se lo daré a tu esposa –le dijo a la rubia que regresaba de la cocina con el café.

Q. Si, esta bien -sonrió.

Ru. ábrelo Rachel, no seas tímida -la morena veía la bolsita que ya tenía entre las manos

La morena abrió la bolsa y se quedó boquiabierta por lo que veía, unas cuantas hojas y una caja color negro.

Q. ¿Qué es?, ¿el certificado de mi Ferrari y la llave? -puso la taza en la mesita que estaba a lado del sillón donde estaba Rachel.

Ru. ¿Quieres un Ferrari? –volteo a ver a su hija.

Q. ¿Me lo vas a regalar?

Ru. Lo pensaré aunque probablemente no

Q. ¿Entonces qué es? –volteo a ver a Rachel que ya tenía las hojas en la mano.

R. No podemos aceptar esto –volteo a ver a Russel.

Ru. No aceptar eso sería un insulto para Nicole y para mi, Nicole lo eligió

N. Si, fue el que más me gusto

Q. ¿Alguien me va a decir que es?

R. Son las escrituras de una propiedad en New York

Ru. Y la llave

N. Es un departamento, cuando tengan más tiempo podemos ir a verlo

Q. Papá habíamos quedado en que no me ibas a dar este tipo de regalos

Ru. No te lo estoy dando a ti, es para las dos… además habíamos quedado en que no te regalaría autos no departamentos, si no hubiéramos quedado en eso tal vez hubiera sido un Ferrari –reía.

R. Muchas gracias –se levantó y abrazó a Russel. La rubia hizo lo mismo con Nicoley después cambiaron.

Ru. Por cierto Rachel ya que será la ceremonia ¿has pensado en cambiarte el apellido? Rachel Fabray se escucharía muy bien

Q. Papá –se quejó- somos mujeres independientes

Ru. Bueno pero al menos mis nietos serán Fabray-Berry ¿verdad?

Q. Ya lo veremos en su momento

N. ¿y cómo les fue en las nacionales? –cambio el tema pues sabía que su esposo insistiría en con lo del apellido.

R. Ganamos –se volvía a emocionar y ya le daba unos tragos a su café.

N. Felicidades deben de ser muy talentosos

Ru. Pues claro que iban a ganar si te tenían a ti, deberías de escucharla cantar –le dijo a su esposa.

Quinn solo sonreía sintiéndose tan orgullosa de la morena.

Las chicas subieron a una de las habitaciones para cambiarse para después bajar a desayunar junto con Russel y Nicole.

Ru. ¿En que se irán?

Q. En el tren

Ru. Llévate uno de mis autos

Q. No, no quiero molestar

Ru. De todas maneras vas a regresar para tomar el avión

Q. Bueno, si no lo necesitas entonces si

Terminando el desayuno Russel le entregó las llaves del auto, un BMW negro, las chicas subieron y emprendieron su camino, Rachel manejaba.

Q. ¿Quieres ir a ver el departamento?

R. Lo mismo te iba a decir, pon la dirección en el GPS

Quinn vio la dirección en la escrituras y la puso en el navegador, Rachel siguió las instrucciones hasta llegar al lugar, estaba a unas cuantas cuadras de Broadway, era una torre alta, en la entrada había una cabina de acceso donde un guardia ya esperaba a que el auto de las chicas se acercara. Al llegar la morena se detuvo junto al guardia.

R. Buenos días, somos las dueñas del apartamento cien –el hombre vio la lista.

-Buenos días señora Fabray-Berry, podría molestarla con una identificación –la rubia se reía por como el guardia había llamado a su esposa, sabía que había sido obra de su padre que las haya registrado así. La morena le entrego la identificación al hombre que después de verla se la regreso- Yo soy Matt, estoy encargado de la vigilancia del edificio, si necesitan algo solo déjenme saber

Matt les dio acceso y les informo donde era su lugar de estacionamiento, al salir les informo que su departamento estaba en el último piso. Dejaron el auto y subieron al elevador.

R. Esto se ve muy lujoso Quinn

Q. Mi padre es así… pero ya lo oíste, no debes quejarte por su regalo

R. No me quejo, solo que se me hace demasiado

Q. Pues velo de esta manera ya no tendrás que quedarte en el campus, ahora tienes tu propia casa

R. Eso sí, así podré ahorrarme lo de la estancia en Nyada

El elevador abrió en el último piso, frente a ellas estaba una puerta color chocolate, en la parte superior en la pared color blanco se encontraba el número cien, Rachel saco la llave y abrió la puerta, las dos se quedaron en la puerta viendo el lugar. Entraron, de lado izquierdo estaba la sala, era un lugar grande las paredes estaba pintadas de color blanco a excepción de una de las paredes en la cual estaba la chimenea y está decorada elegantemente con ladrillo café, el techo no era tan alto también de color blanco en el cual había un par de candelabros, en otra de las paredes había un par de ventanas que dejaba ver la ciudad, las dos chicas veían el lugar asombradas, Rachel agarro de la mano a su esposa y la jalo para seguir viendo el departamento, caminaron hacia el lado derecho del pasillo que daba a la cocina comedor, la cual tenía una puerta de cristal que daba a una gran terraza nuevamente mostrando la ciudad, en las bardas había césped y flores bien cuidadas, las dos sonreían viendo todo, ninguna hablaba pues su cara lo decía todo, estaban maravilladas con el lugar y aún no habían visto todo. Regresaron a la sala donde había unas escaleras que daba al segundo piso donde estaban las habitaciones, dos habitaciones, al entrar a la recamara principal la cual era color blanco y piso de madera al igual que toda la casa, quedaron encantadas, era amplio, en una de las paredes estaban dos grandes puertas negras pertenecientes al gran closet, una puerta que daba a un amplio baño con tina y una regadera que la cubría un vidrio transparente, al regresar a la habitación vieron que al fondo había una amplia puerta de vidrio que daba a un balcón mostrando el otro lado de la ciudad, Rachel se quedó parada sintiendo el viento.

Q. ¿Te gusta? –la abrazó por detrás y recargo su cabeza en el hombro.

R. Me encanta, Nicole tiene un buen gusto

Q. No puedo esperar a que vivamos aquí… solo tú y yo

R. Yo tampoco mi amor

Q. Ven vamos a ver la última habitación –la tomó de la mano.

La otra habitación era más pequeña que la principal, las puertas del closet eran color blanco, una puerta a un baño el cual tenía una regadera, el baño y el lavamanos, la habitación también tenía una gran puerta de vidrio que daba al mismo balcón que la principal.

Q. Deberíamos de irnos si no se nos va hacer tarde

R. Esta va a ser nuestra casa Quinn

Q. Si, solo faltará amueblarla

R. Ya tendremos tiempo para eso

Las chicas salieron del lugar, las dos iban sonriendo, al salir de la torre Matt se despidió.

M. Que tengan un buen día señoras Fabray-Berry

R. Igualmente Matt –Quinn volvió a reírse por como le decía Matt- ustedes los Fabray están obsesionados con su apellido

Q. Es una tradición familiar –reía.

Las chicas se quedaron calladas por un momento, Rachel conducía ya para tomar el camino a New Heaven y Quinn ponía algo de música.

R. Tú nunca me has dicho lo que piensas sobre el cambio de apellido… ¿Por qué tengo que ser yo la que se lo cambie?

Q. Pues no es algo que me obsesione, como dije somos mujeres independientes… aunque no puedo negar que sería muy sexy que fueras Rachel Fabray-Berry

R. También sería muy sexy que fueras Quinn Berry-Fabray

Q. Pues a mí no me importaría, pero tendría muchos problemas con mi familia si llegara a hacerlo… lo digo en serio

R. Si, te creo, pero creo que tendremos una discusión cuando nazca nuestro primer hijo

Q. Todavía falta mucho

Siguieron su camino hasta llegar a New Heaven, iban conduciendo a la vez que veían los edificios, en el GPS buscaron la entrada al campus, al llegar estacionaron el auto y bajaron, caminaron unos pasos hasta llegar a un kiosco donde daban información, les entregaron varios folletos y un mapa.

R. Este mapa es muy complicado –veía el papel que traía entre las manos.

Q. Lo sé –trataba de ver la hoja que la morena traía.

R. Ponen los nombres como si supiéramos donde nos encontramos

Caminaron y caminaron, había varios jóvenes que al parecer también estaban perdidos.

R. Quinn nunca vamos a llegar siguiendo este mapa, preguntémosle a alguien

Quinn pregunto a uno muchachos que estaban platicando y le dijeron como llegar, estaba hacía el otro lado al cual habían caminado.

Q. Es para el otro lado amor

R. Quiero descansar un rato, ya me canse

Q. No, ya quiero llegar, perdimos ya mucho tiempo… súbete a mi espalda yo te llevo

R. No

Q. Anda súbete, sabes que no es problema para mi… así aprovecho y puedo tocarte las piernas

R. Quinn –le dio un manotazo en el hombro- bueno –se subió a una de las bancas y después se acomodó en la espalda de Quinn para que la llevará de caballito. Rachel seguía viendo el mapa sin darse cuenta que tapaba la vista a su esposa.

Q. No me dejas ver Rachel –la morena se rio y quito el papel- el muchacho dijo que había un jardín y una entrada en forma de arco que va a ser ese

Rachel bajo de la espalda de Quinn y caminaron hasta la entrada donde había una mesa con varias personas en ella atendiendo a los chicos que llegaban.

Q. Hola –se dirigió a uno de los jóvenes- buenas tardes, vengo a ver las habitaciones

-Por supuesto, tienes que registrarte aquí –le entregó unos papeles y una pluma. La rubia llenó las hojas con sus datos y después se las regreso al joven- puedes comenzar con este pasillo y seguir con los tres pisos hacía arriba, aquí –le entregó un folleto- encontraras toda la información que necesitas y si necesitas algo puedes preguntar a algunos de mis compañeros que están por los pasillos, usan una playera y una credencial como esta –la playera era azul con la leyenda de Yale en color blanco en el centro y un gafete de la universidad.

Q. Muchas gracias

Las chicas recorrieron varias habitaciones, a Quinn no le había gustado la mayoría, a todas las que entraban la rubia las veía con un gesto de desagrado.

R. Ya hemos recorrido muchas Quinn y veo que ninguna te agrada, ¿qué estás buscando?

Q. Que estén más ventiladas, que no estén tan pequeñas y quizá una individual –se asomó por la ventana de la habitación en la que se encontraban.

R. pues según este folleto –su esposa le había entregado el papel- todas las habitaciones son compartidas

Q. Pues sí pero al menos me gustaría que estuviera dividida por una pared –se quejó.

R. Si así fuera te dejaría casi sin espacio

Q. No me importaría estar sin espacio… sabes que tengo un humeante problema –seguía viendo por la ventana, la morena se acercó a ella y la abrazó.

R. ¿Estas segura que es eso y no que quieres una gran ventana para ver a las bellas universitarias? –veía también el paisaje. Quinn dio media vuelta para abrazarla de frente.

Q. Sabes que no tengo ojos para nadie que no seas tú –la beso y la fue llevando contra la pared, el beso comenzó a tornarse más apasionado, Rachel comenzó a acariciar la espalda de su esposa y subió la pierna a su cadera, la rubia acarició la pierna.

-Chicas no pueden hacer eso aquí –uno de los encargados había entrado a la habitación, al escuchar la voz se separaron rápidamente, Quinn comenzó a reírse y Rachel solo escondió su cara en el hombro de su esposa pues estaba avergonzada de que las encontraran en esa situación.

Q. Si, perdón -el chico se retiró.

R. Ves, ahora he extendido mi fama de pervertida hasta New Heaven y en el primer día

Q. Debe de ser un nuevo record –comenzó a reírse y la morena le dio un golpe en el brazo.

R. No es gracioso… ¿entonces escogerás alguno?

Q. Vamos a comer algo y lo pensaré

R. Pero vas a perder las mejores habitaciones

Q. Todas son exactamente iguales amor, además tenemos hasta mañana para que me puede decidir por alguna

R. Bueno, entonces vayamos a comer que también tengo hambre

Las chicas salieron del edificio sin rumbo solo buscando donde podrían comer, no tardaron mucho en encontrar una cafetería donde pidieron sándwich veganos y unos jugos para llevar pues Rachel quería comer sentada en el césped. Encontraron un lugar donde había más jóvenes sentados aprovechando el buen clima del día sentados algunos y otros sentados en el pasto. Estaban terminando de comer cuando un chico las interrumpió.

-Hola chicas bienvenidas a Yale, espero nos puedan acompañar a una pequeña reunión que se dará para conocer a los nuevos alumnos, aunque no necesitamos ninguna excusa pero aprovecharemos que nuevas personas vienen en estos días para elegir habitación –le entregó un folleto a Quinn y le iba entregar uno a Rachel pero la morena se negó.

R. No, con este tenemos –le sonrió al muchacho- deberían ser más ecológicos, dan muchos folletos aquí en la universidad –el chico ignoró el comentario de la morena.

-Bueno las esperamos, será bueno tener dos chicas lindas como ustedes –le guiño un ojo a Rachel, la morena al ver el gesto del chico puso su mano en la boca para que el chico pudiera apreciar el anillo que llevaba- entiendo, pero aun no tienes el de casada –le volvió a guiñar el ojo y se fue. Quinn sonreía porque le encantaba que su esposa mostrará el anillo.

R. Que insolentes son aquí en Yale… por cierto ¿cuándo le pediremos los anillos a mi padre?... me gustaría que la gente sepa que estoy casada y evitarme momentos incomodos al igual que quiero que sepan que ya no estas disponible

Q. Ya me los dio –dijo antes de darle una mordida a su sándwich- quiero dártelo en la ceremonia

R. No sabía que ya te los había dado pero me gusta tu idea

Q. Deberíamos de ir a la reunión, no tenemos nada más que hacer

R. Si, así sé que tipos de reunión hacen aquí en Yale

Q. No seas insegura amor, aunque estemos lejos mi amor por ti será el mismo

R. No estoy insegura de ti… pero de los demás si –Quinn se acercó y beso a su esposa en los labios.

Q. Entonces tendré que pasearme por Nyada

Terminaron de comer y se quedaron un rato más disfrutando de la naturaleza que les ofrecía el lugar, Quinn estaba acostada con la cabeza recargada en la piernas de Rachel quien le acariciaba el cabello.

R. Leí en el folleto que serán tres años en lo que terminarás la universidad –suspiro- es mucho tiempo

Q. Tengo la opción de terminar en dos siempre y cuando tenga buenas calificaciones

R. Dos años no es tanto tiempo –seguía jugando con el cabello de su esposa.

Q. No, no es tanto

R. Veo que te estuviste informando

Q. Si, además vi que tienen un programa académico para la comunidad LGBT creo que tendré que ir a darme una vuelta por donde estén

R. No! Solo quieres ir a conocer mujeres… tu eres mía nada más –Quinn comenzó a reír.

Q. Solo te molesto –levantó un poco la cabeza para poder besar a su esposa- Deberíamos de ir a buscar el lugar donde será la reunión

R. Pero es muy temprano

Q. Si pero de aquí a que lo encontramos

R. Además me gustaría cambiarme y si nos quedaremos hasta mañana deberíamos buscar algún lugar donde quedarnos

Q. Debimos haberlo hecho cuando llegamos, seguramente estarán todos llenos con los que vinieron hoy, a ver si encontramos un hotel decente –se levantó y ayudo a Rachel a levantarse.

R. ¿En dónde dejamos el auto?

Q. Buena pregunta –se agarró la barbilla pensando. Rachel volteaba hacía los dos lados.

Después de un buen rato caminando y de preguntar a varias personas sobre un edificio el cual recordaban haberse estacionado llegaron al lugar donde estaba, se subieron y comenzaron a buscar un hotel, Rachel conducía mientras Quinn revisaba todos los folletos que le habían entregado, se quitó los zapatos y subió los pies al tablero, el vestido se le recorrió hacía abajo.

R. Tienes razón –la rubia volteo a ver a su esposa- eso si distrae –le veía de forma sexosa las piernas. Quinn al ver de lo que se trataba soltó una carcajada.

Vieron un hotel en el cual pararon y afortunadamente encontraron una habitación decente, tomaron un baño el cual aprovecharon para darse amor. Al salir se cambiaron para la reunión, Rachel se puso un vestido color azul marino que le llegaba arriba de las rodillas y zapatillas del mismo color, el cabello lo llevaba en una coleta. Quinn llevaba unos jeans negros, una playera azul y su chaqueta, cuando estuvieron listas salieron hacía el lugar.

Q. ¿Por qué traes ropa tan formal? -iban en el auto, la rubia conducía- no es que no me gusta, te ves preciosa pero lo digo porque yo solo traigo jeans y como dos vestidos incluido el que use esta mañana y el que usamos en las nacionales

R. Quinn yo tuve que ir a Nyada y tenía que estar presentable, me lleve varías opciones que pudiera utilizar para la ocasión, además que una futura estrella siempre tiene que verse bien

Q. Pues te ves muy hermosa… ahora si me gustaría que trajeras el anillo de matrimonio –Rachel se le quedo viendo- ¿qué?, solo espero no tener que pelear con nadie porqué te estén viendo

R. No más peleas Quinn, no en tu primer día en Yale… además ya nos atraparon besándonos, ahora no nos vayan a correr por comenzar peleas

Q. Solo bromeaba

R. Además si alguien va a tener que pelear con alguien soy yo, te ves tan sexy –se mordió el labio.

Q. Podríamos regresar al hotel

R. ¿Qué?, un hotel cerca de una universidad que está llena de jóvenes lujuriosos, imagínate lo antigénico que debe de estar

Q. ¿Pero en el baño si pudiste?

R. Estaba bajo el agua además que no tocaba nada que no fuera tu cuerpo

Q. Algunas veces no entiendo las reglas de higiene de Rachel Berry

R. Te haré una presentación en power point para que las aprendas y así tener una mejor convivencia cuando vivamos juntas

Q. Estoy ansiosa –se estaciono cerca de las calles que venía en el folleto.

Las calles estaban iluminadas con los faroles del campus, a lo lejos se veía un tumulto de gente y se escuchaba música. Rachel se agarró del brazo de Quinn. Al llegar ya había mucha gente reunida, había varias mesas con diferentes aperitivos, bebidas con y sin alcohol.

-Hey vinieron –el chico que les había entregado el folleto las saludo.

Q. Si –sonrió y agarro la mano de su esposa.

- Beban algo –le entregó un par de vasos rojos que contenía una bebida.

R. Gracias –tomo uno de los vasos al igual que Quinn.

- Disfruten de la noche y traten de conocer gente – se alejó.

R. No voy a beber nada que no me haya servido yo –dejo el vaso en la mesa y le quito a Quinn el suyo que ya se llevaba a la boca.

Q. Yo quiero beber algo

R. En un momento –ya estaba sirviendo dos nuevas bebidas.

Q. Gracias preciosa –la morena le entrego un vaso.

R. Vamos a conocer gente, seguramente algunos de ellos serán tus compañeros

Rachel estuvo presentándose con algunos de los presentes, entablaban alguna conversación, la morena era la que conversaba con ellos y Quinn la escuchaba mientras bebía y comía alguno de los alimentos.

R. No puedo creer que ninguno con los que hemos platicado estudiarán leyes

Q. Es una escuela muy grande Rachel… Ven vamos a bailar

R. No puedo creer que ya estés borracha Quinn Fabray –la rubia iba a responder cuando una chica blanca de cabello negro, alta, delgada y de ojos azules las interrumpió.

-¿Eres Quinn Fabray? –le preguntó a la rubia.

Q. Si –le dijo mirándola. Rachel también la veía pues la chica era muy guapa.

-En verdad eres hermosa… soy Lauren Hartsfeld, tu padre y mi padre son muy amigos

Q. Mucho gusto Lauren –la chica se acercó a Quinn para saludarla de beso, ese movimiento hizo que Rachel se pusiera celosa e hiciera un sonido gutural, las otras dos chicas voltearon a verla- ella es mi esposa Rachel

L. ¿Esposa?

R. Si, su esposa Rachel Berry –estiro su mano para saludar a Lauren quien se acercó y también la saludo de beso.

L. Mi padre no me dijo que estuvieras casada… no importa, pensaba llamarte mañana tú papá me dio tu número de teléfono –Rachel la veía con el ceño fruncido y se abrazó a su rubia.

Q. ¿Puedo saber para qué? –abrazaba a Rachel con un brazo y con la mano desocupada le tomaba a la cerveza.

L. Porque tengo un apartamento para compartir y solo tú tienes el nivel adecuado para compartirlo conmigo

Q. ¿En serio? ¿Podemos ir a verlo? –se veía interesada, la morena volteo a ver a Quinn desconcertada.

L. Claro podemos ir en este momento, síganme no está muy lejos

Mientras caminaban Lauren les conto que también estudiaría leyes, que su papá y Russel habían compartido dormitorio cuando estudiaron ahí. Como les había dicho la chica el lugar solo estaba a diez minutos caminando de donde estaban, era una torre de cuatro pisos, subieron al elevador y llegaron al último piso donde estaba la entrada al departamento, al entrar estaba un espacio no muy grande que era la sala donde había un sillón y una televisión, del otro lado estaba la cocina comedor, estaba un refrigerador y un pequeño comedor para cuatro personas, una estufa y una barra desayunador con tres bancos, más adentro estaban dos puertas que daban a las habitaciones que las separaba un baño, la habitación que estaba de lado izquierdo ya estaba amueblada pues era la de Lauren, la otra habitación estaba vacía, tenía una gran ventana que daba al campus, al verla Quinn sonrió.

Q. Me gusta Rachel –sonrió, sus ojos estaba dorados. Rachel al verla volteo para ver donde estaba Lauren pero la chica no estaba ahí, se acercó a Quinn y le acomodo el cabello para taparlos.

R. Si ya vi que te gusto mucho que hasta te cambiaron los ojos

Q. ¿Crees que debería de tomarlo?

R. Es lo que buscabas ¿no? Una gran ventana y que tuviera puerta

L. ¿Entonces te gusto? –entraba por la puerta con tres botellas de cerveza, Rachel al escucharla volvía a acomodarle el cabello a la rubia.

Q. Sí, me gusta. Lo tomaré –tomó la cerveza que Lauren le ofrecía.

L. Pero hay algunas cosas que debes de saber Quinn –le entregó otra cerveza a Rachel- que muy a menudo verás una gran cantidad de hombres desfilando por aquí en ropa interior o desnudos

R. ¿Fotografías modelos?

L. No

R. ¿Eres una fotógrafa aficionada?

L. No Rachel, soy una aficionada al sexo

Q. Yo también –comenzó a reírse hasta que noto la mirada de Rachel- pero solo con mi esposa… espero que no te moleste que me visite

L. Para nada, esta también será tu casa… solo tendremos que ponernos de acuerdo con los gastos y tienes que amueblar tu cuarto, por cierto deja te doy una copia de las llaves –salió de la habitación

R. Me agrada Lauren

Q. ¿Te agrada solo porque supiste que le gustan mucho los hombres?

R. En parte si

L. Ten –le entregó un juego de llaves que la rubia las tomó y le entregó a Rachel.

Q. Guárdamelas que seguramente las voy a perder

L. ¿Rachel también estudiaras aquí?

R. No, yo estudiaré en Nyada

L. Oh en New York, allá vivo hasta que me mude para acá, ¿también te quedarás en un dormitorio de la universidad?

R. No, me quedaré en nuestro departamento

L. ¿Ya llevan mucho de casadas?

Q. No, llevamos muy poco… ¿tienes otra cerveza? –veía la botella vacía.

L. En el refri, tómala –la rubia salió de la habitación y las otras chicas también salieron tras ella- aquí entre nos ¿tu esposa tiene alguna manía que debería de saber?

R. N…no –pensaba en el fuego- bueno si, es muy desordenada

L. Nos llevaremos bien entonces, yo soy igual… te la cuidaré –dijo sentándose en el sillón.

Q. Oye ¿y tenemos algún estacionamiento?

L. Claro, pero después te diré por que como en media hora tendremos una fiesta para inaugurar nuestro departamento, que es otra cosa que espero que no te moleste, me gustan las fiestas

Q. Mientras nadie invada mi privacidad está bien

El tiempo paso mientras las tres chicas charlaban y seguían bebiendo, a Quinn ya se le notaba que había bebido de más, su cara estaba roja. Lauren les había platicado acerca de su padre quien tenía un bufete de abogados en el cual ella trabajaría al graduarse de la universidad el requisito que su papá le había pedido. Que le gustaba ir a otros países a hacer fiestas y de compras, su familia era de las más adineradas del país y todas las generaciones de la familia Hartsfeld habían estudiado en Yale. Rachel estaba escuchando atenta a Lauren, Quinn también pero prestaba más atención a su cerveza.

El timbre de la puerta sonó y Lauren se levantó del sillón.

L. Llegaron mis invitados

R. ¿Qué opinas de Lauren? –seguía a la chica con la mirada.

Q. Todas las características de una niña rica mimada

R. Pero aun así parece buena persona… y ya deja de tomar, recuerda que mañana te toca conducir de regreso a New York

Q. No te preocupes amor

El departamento comenzó a llenarse de gente, la mayoría eran hombres atractivos. Con los que Rachel tuvo la oportunidad de hablar vio que serían los compañeros de su esposa, algunos trataban algo más pero ella les enseñaba su anillo y se retiraban o ya no trataban algo más con la morena. Quinn estaba en una situación similar pero ella era más directa diciéndoles que no le interesaba, algunos se daban por vencidos y otros preguntaban por Lauren pues sabían que la rubia sería su compañera de casa, Quinn les respondía que si querían algo con Lauren que fueran con ella. Rachel estaba platicando con una chica que iba a estudiar Artes escénicas así que hablaban amenamente del tema.

Q. Voy por otra cerveza amor –Rachel volteo con ella y asintió. La rubia se levantó del sillón y camino hacía el refrigerador y tomó una cerveza, cuando regresaba con su esposa un chico alto, fornido, cabello negro y de ojos azules, paso su brazo alrededor de Quinn, al sentirlo la rubia agarró el brazo y lo aventó. El chico iba a hablar pero la rubia lo interrumpió- No me interesas, soy lesbiana, estoy casada y si buscas algo con Lauren ve tú y pregúntale –el chico sonrió.

Gracias por leer y comentar, saludos