Capitulo 52: Nuevos entrenamientos
(Wolfblood) Aun era temprano cuando llegó a la Comarca. La mano y el brazo en si latían dolorosamente mientras se balanceaba de un lado a otro.
Observó a los alfas y algunos licanos llevarse a los Cazadores a algunas celdas improvisadas cerca de las minas para que esperaran el juicio que se realizaría en un par de horas o días, todo dependía de su estado de animo, que no era mucho debía aclarar. Había sido todo un problema lograr que estos leyeran las entrada del Fidelio, ya que, desde hace algunos días Remus no tenía permitido salir de la Comarca para dar la entrada a los nuevos allegados por si había algún ataque dentro o fuera de esta misma. William tenía un pequeño grupo de lobos encargado de la protección de Lupin. Porque al fin y al cabo era demasiado util aún.
Mientras caminaba hacía la casa principal por las desoladas y durmientes calles del pueblo, fue Avaneris la que llegó volando con una pequeña escolta de hadas. El hada reina, siempre tan sutil con él comenzó a moverse circularmente llevándose sus delgadas manos de un lado a otro como si le estuviera regañando apuntando varias partes de su cuerpo y moviendose aun sin detenerse en nada conciso. Él solo sonrió.
-. Lo sé, vieja amiga. Pero no eres mi madre, no me regañes.- el hada soltó algo parecido a un bufido resignado/molesto y se sentó en su hombro mientras se sujetaba de su pelo.
Conocía muy bien a esa hada; era su más antigua amiga después de todo, sabía que no se quedaria quieta tan rápido y así lo hizo, cuando le toco el lobulo de la oreja, y él le comprendió.
-. Bien, todo lo bien que podrá estar, creo. Necesito que me ayudes eso si- el hada soltó otro ruidito.- La voy a emparejar con uno de mis alfas- Avaneris salió disparada frente a su cara con las manos en la cintura. Por su aleteo rápido y su "mohín" en la cara no estaba nada contenta.- ya hemos conversado de esto, Avaneris. No voy a permitir que...
Ni si quiera había terminado la idea y el hada dio un respingón molesto, bajo como una flecha hacía su mano donde dándole una patada salió volando con su escolta. Él se quejo por el golpe pero no hizo mayor drama mientras se hacía una nota mental de ir a ver al hada antes de que se enojara más; aquella hada como muchos otros debían comenzar a comprender que lo hacía por un bien común; y obviamente por el bien de ella.
-. ¿Maestro?- pregunto una voz que lo hizo volver en si. ¡Ho! ya había llegado a la casa. William lo miro sorprendido mientras una demacrada figura le aparecía en frente en dos segundos.
Le costo procesar que aquel licano con unas avanzadas ojeras, el rostro demacrado y renovadas canas fuera el mismo Remus Lupin que había visto tan solo hace unos pocos días que parecía estar más joven que nunca. En estos momentos el mundo se le había vuelto patas arriba... o mejor dicho: la hija.
-. ¿Cómo esta?- pregunto con la voz nerviosa y atolondrada.
-. Bien- contesto carraspeando un poco- un poco magullada, pero viva y bien.
-. ¡O gracias a Dios!- susurró este llevándose un mano al pecho.
-. Esta estable, lo suficientemente bien para alegar contra el mundo como es habitual en ella, Remus. Relájate, tienes una hija dura de matar.- tal vez no fue la mejor elecciones de palabras pero William salió al rescate.
-. ¿Qué hace aquí, maestro?- cuestiono mientras le ponía una mano en el hombro al licano que pareció volver un poco más a la vida al procesar sus palabras de manera más suave.- no creo que este aquí solo para dar un informe medico sobre Fe.
-. No, la verdad no- levanto la mano ante la mirada sorprendida de ambos hombres- se puede decir que... ¿Pequeños problemas técnicos?.
(Febrix) ¿De noche? ¿Tanto había dormido?. Se giro en la cama solo para darse cuenta que estaba en la enfermería del colegio. Por lo menos se sentía descansada y aun soñolienta. ¿Cuándo había...? Agh... bueno, no importa.
-. Si que eres buena durmiendo- soltó una voz de más conocida detrás suyo, se giro en la cama mientras veía semi acostada en la otra a su "amada" profesora favorita.
-. ¿Qué haces aquí?- pregunto suavemente sin ganas de regañar.
-. Tan educada como siempre- soltó la mujer mientras se sentaba en la cama- te estaba cuidando
-. No mientas- soltó- eso no te lo crees ni tu.
-. Mmm sí, bueno, solo estoy esperando unas pociones, y, ansiosa por darte una muy buena noticia- algo en la sonrisa de la mujer a ella le dio un escalofrió por la espina.- ¿No quieres saberlo?
-. ¿Quiero saberlo?
-. No, pero te lo voy a decir igual. Wolfblood se fue a la Comarca
-. ¿Y que tiene eso de impresionante?- pregunto ovillándose en la cama mucho mas cómoda, envuelta aun en la modorra.
-. Que no va a volver en algunas semanas hasta que recupere la movilidad de la mano, por lo que me pidió muy fervorosamente de que, desde mañana- sonrió malignamente- serás mi pupila de espadas, con Harry.
Se le helo el cuerpo de golpe y literalmente con la boca abierta, se levanto olvidando la modorra.
-. ¡Estas loca que...
-. Silencio- soltó otra voz detrás, desde el pasillo de camas vacías venia la enfermera- me alegro que hayas despertado, pero por favor no te exaltes querida.
-. ¿Cómo que?¿Por qué? No... no quiero- soltó enojada. ¿Qué su maestra fuera Anari?¡¿Anari?!
-. Tu maestro tiene su mano mala, Febrix.- soltó la profesora y ella se achico un poco en ella, porque al fin y al cabo era culpa de ella.- gracias- soltó cuando la enfermera le dio una cajita con pociones- y siendo así, no podrá sostener una espada para jugar contigo, así que, siendo yo la única por aquí que tiene una de esas. Yo te entrenare
-. Querida, levántate, deja revisar esas heridas- la enfermera le corrió un poco la túnica que llevaba ahora y solo una línea roja se veía donde la madre de Elen le había enviando fuerte golpe.
Al no encontrar alguna forma de refutar lo dicho por la profesora se sumió en el silencio.
-. Por lo menos se hubiera despedido- susurró más para si cuando la enfermera le puso una crema en la herida.
-. En fin. Gracias por las pociones, madame- soltó la vampira mientras se iba.- te espero mañana a las diez en la sala de Defensa.
No pudo más que soltar un quejido de horror. ¿Entrenar con Anari?¿Que era eso?¿Había hecho algo muy malo?¿He? Wolfblood le acaba de mandar a un calvario.
-. Creo que mañana puedes faltar a las dos primeras horas, querida. Tu cicatrización es excelente como la de tu padre. Y me alegro tanto de- le tomo la barbilla y se la levanto- que haya desaparecido esa cicatriz. Fue muy limpia la transfiguración de la piel. Magia muy antigua te curo allí. Si hubieras dejado que la curara con implementos mágicos nuestros, por lo menos se hubiera demorado dos semanas con las pociones y cremas. Te despeja tanto el rostro. Ahora, ¿Quieres otra poción para descansar o lo harás así?
-. Así- susurró- ¿Tiene un espejo?- pregunto llevándose la mano a la piel lisa y suave de su cuello. Le dieron escalofríos.
Sostuvo el espejo hacía abajo por lo menos unos 7 minutos, incapaz de levantarlo para ver su cuello y su piel lisa sin cicatriz. La enfermera le dejo una poción para dormir por si no podía y se marcho a su despacho. Incapaz de hacerlo, demasiado cobarde para ver su nueva realidad, se acurruco entres las sabanas y se dejo vencer por el sueño y el cansancio.
(Wolfblood) No había querido ir al hospital solo porque estaba cansado y hambriento, así que Emil junto con Nadecko inspeccionaban su mano mientras comía un plato de manzanas y tenía una jaquecosa discusión con su demasiado efusivo pupilo. Los demás presentes, Remus y William se mantenían más alejados con un poco menos de presión en el rostro luego de que llegara el molesto chucho que era uno de sus mejores guerreros.
-. Por favor, por favor, por favor, por favor...- casi cinco minutos después y unos cuantos dolores de cabezas más se dirigió a la paris del suso dicho.
-. ¿No lo puedes callar?- le pregunto a Nadecko logrando que la licana sonriera y mirara a su demasiado feliz pareja que parecía dispuesto a saltar por la ventana por lo que quería. Deberían de dejar de darle azúcar al pobre, era demasiada energía para después de una transformación.
-. Max, por favor, silencio. Utiliza el cerebro cariño, que para ello te dieron uno y busca un argumento antes que nos mates con dolores de cabeza.
-. Esta bien, amor- soltó el suso dicho Max con voz empalagosa mientras se paraba bien y él se dispuso a escuchar los buenos argumentos que el hombre debía de haber logrado razonar.- la haz dejado con una vampira.
Se quedo en silencio para que el hombre continuara, pero parecía que aquello había sido todo y lo decía todo. Suspiro mientras Emil le echaba algo a su mano y el se quejo pasito ante la comezón.
-. Es una vampira que es buena amiga de Remus, buena aliada de los de la Orden y buena espadachín, cuidara bien de Febrix.- eso ultimo esperaba que se realizara por lo menos lo mejor posible.
-. Sigue siendo una vampira, una cuasi vampira.- hizo notar como si fuera el epicentro del problema.
-. Una cuasi vampira que esta entrenando a Harry y que no le iría mal entrenar con Febrix. No se porque insistes, creí que querías quedarte aquí con Nadecko para los preparativos de las fiestas de unión.
La suso dicho se paro bien y miro a su pareja con ojo critico. Este no le siguió la mirada y pareció temblar brevemente mientras Nadecko volvió a inspeccionar la herida de la mano, luego de la muda amenaza.
-. Sí, sí, claro que quiero quedarme, pero podría ir a entrenarle, puedo aparecerme. Soy buen espadachín... al menos que- se quedo en silencio escudriñándole- que no quieras compartir.- fue en ese momento en que Remus tomo atención de la conversación. El padre de la licana tenía ciertas palabras en las que con el nombre de su hija, no iban y su atención estaba inmediatamente en ellos.
-. ¿Compartir que Max?- pregunto silenciosamente Remus mientras él sonreía ante la cara del licano. Descompuesta y nerviosa.
-. Lo digo en el buen sentido de la palabra, Remus. No es que yo quiera compartir a tu hija... o sea, bueno, entiéndeme. Yo solo quiero entrenarle.- susurró luego al verse demasiado arrinconado para decir algo coherente que no sonara "pervertido".
-. El padre ha hablado. Febrix seguirá entrenando con Anari y cuando me recupere seguiré yo. Nadie más lo hará.
-. Egoísta- susurró Max mientras se alejaba indignadamente por la puerta con más melodrama del necesario, Nadecko bufo y rodó los ojos; Emil solo sonrió y comenzó a vendar su mano.
-. La luparia ya fue retenida, maestro- soltó la mujer mientras seguía vendando la mano- es solo tiempo ahora esperar a que comience a expulsarla algunos ejercicios para que no se entuma.
-. ¿Cuánto tiempos más o menos?- la mujer hizo una mueca.
-. Bueno- se rasco la mejilla- no lo sé exactamente. No hay exactamente libros que hablen de la anatomía de un licántropo inmortal.
No contesto y solo bufo moviendo dolorosamente los dedos. Más vale recuperar luego la movilidad de la mano antes de que Anari le mate a su pupila.
(Harry) Sabía que Febrix aun estaba enojada con él, tal vez en los entrenamientos sufriera todo su mala leche, pero algo le mantenía tranquilo del hecho es que no saliera y se quedara allí en el colegio con ellos. Fe realmente le había preocupado luego de desmayarse, pero no había forma que no lo hiciera, había pasado una transformación horrible, había sido atacada por los cazadores y toda su sed de venganza, pues era raro que no se dejara caer.
Él había vuelto con todos al colegio, con Febrix en brazos de Josh y todos un poco más tranquilos de que esto haya terminado, y él mas calmado al saber que Elen no seria juzgada del mismo modo que sus padres, pero no menos preocupado al fin y al cabo.
Era ya de noche y su entrenamiento comenzaría luego.
En esos momentos Ron y Hermione achicaron sus espadas al terminar. Anari observó la hora.
-. Ya son las diez y aun no llega- soltó la mujer mientras él se levantaba.
-. Pues no creo que sea su hora más entretenida del día- sonrió él. Ron y Hermione sonrieron con él al recordar el más mal humor de la licana al recordarle brevemente que tenía hoy, entrenamiento con ellos.
-. Pues nosotros nos vamos...
-. Esperen un poco- soltó Anari. Él se giro para ver el amago de una sonrisa macabra. La puerta de enfrente se abrió y por allí entro una perezosa Febrix. Soltó un ruido que debió haber sido un "hola" o algo así- Llegas tarde- soltó Anari enviándole una mirada a sus dos amigos.
-. Me perdí- contesto sarcástica la licántropa.
Él se le quedo mirando unos momentos, era aún tan raro ver su rostro sin la cicatriz, se veía tan despejado y limpio. Él día anterior había hecho que los murmullos se propagaran por el colegio, pero estos habían sido sofocados cuando un nuevo rumor de que una alumna había sido retirada del colegio. Las noticias se expandían como pólvora.
-. Ems nosotros- soltó Hermione mirando a la profesora.
-. Acabo de sufrir una excelente idea, Hermione saca tu varita, Ronald- este hizo un gesto porque no le gustaba que la Anari le llamara por el nombre completo- tu espada.
Ambos chicos le miraron antes de hacer caso de lo que hacía. Él levanto los hombros sin saber bien de que iba todo esto.
-. Harry, Febrix saquen sus espadas.- la profesora hizo un movimiento con la varita y los bancos y todo lo que quedaba en la sala desapareció.
-. ¿Qué estas haciendo?- pregunto Febrix mientras se cargaba su espada al hombro y con la otra mano se colocaba unas pesas en las muñecas.
-. Sácate las pesas, no las vas a ocupar. Ustedes dos- apuntando a sus amigos- colócate detrás de Ron, Hermione y prepara la varita.
-. No puedes...
-. ¿Por qué no?- soltó la profesora. Al parecer Hermione también había captado lo que iban a hacer por la sonrisa entre sorprendida y nerviosa. Él lo noto al momento al ver a Ron ponerse en defensa aun perdido. Iban a pelear con ellos.- Hermione es mucho mejor con una varita en mano que con una espada, sin ofender querida,- su amiga se sonrojo- pero no eres mala, pero de seguro que un buen hechizo te salvara la vida antes de que un corte y Ronald esta en un concepto de muy buen espadachín.- Febrix hizo un ruidito como de desinflarse- ¿Cuál es el problema?.
-. Nosotros no hemos...
-. Para eso es el entrenamiento ¿No?- soltó la profesora.- Ustedes colóquense lado a lado. Harry tu puedes hacer hechizos con la espada.
-. No muy fuertes...
-. No queremos hacer una matanza.
-. Ronald, quiero que protejas los hechizos que envié Harry. Eres bueno en ello- su amigo miro a la profesora un poco consternado- después de todo eso del quidditch sirve de algo
-. ¡Hey!- saltó él y Ron al mismo tiempo.
-. Hermione ten cuidado al enviar hechizos que no reboten con la protección de la espada de Ron.- se giro hacía ellos- Y ustedes...-malicia en sus ojos- improvisen.
-. Y yo que tenía ganas de pelear contigo, Potter. Me debes tantas- soltó en un murmullo lo bastante audible mientras se colocaba a su lado con la espada en mano. Él soltó un suspiro.
-. Yo ayudare a Hermione debes en cuando.
(Wolfblood) Yacía convertido en lobo sentado en el alfeizar de la ventana observando la muy agitada ciudad de "día". Los licanos iban de allá para acá, los lobos durmiendo siestas a las puertas de las casas y algunos alfas conversando con sus hombres.
William que yacía más atrás y con un pergamino en mano parecía cansado. Lo escucho suspirar y giro su felpuda cabeza para ver a su pupilo.
-. ¿Qué sucede?- pregunto. William se rasco la pequeña barba.
-. El dinero que necesitamos para hacer las espadas.
-. ¿Sí?
-. Es desbordante- contesto como si fuera obvio.
-. No somos pobres, William- soltó él mientras bostezaba.
-. Sé que hay riquezas dentro de las catacumbas, señor. Pero... es demasiado. Podríamos utilizar el dinero para comprar más comida o algo.
-. Cuando la guerra termine, la mitad de todos estos licántropos volverán a sus hogares de origen. ¿Para que necesitamos ese dinero?
-. Bueno...- lo escucho atolondrarse.
-. Recuerdo que tu le tenías bastantes esperanzas a Fe.
-. Se las tengo. Pero eso no significa que no quiera mantenerme precavido.
-. Baja un tercio de las espadas, la mitad de estos licántropos a penas saben utilizar una varita mucho menos lo harán con espadas.
-. ¿Cuál va a ser la edad de combate?
-. 15
-. ¿15?
-. Diría Catorce, pero no, en esa edad aun no conocen paris y son fuertes y con destreza. Comenzaremos los reclutamientos esta semana.
-. Esta bien.
(Febrix) Luces, quejidos y... suelo.
-. ¡Au!- gimió pasito mientras sus ojos observaban el muy interesante techo de la sala de defensa, mientras había tomado el suelo como su nueva cama de descanso.
Cuando vio a Potter trastabillar y caer por la pared sin espada y más despeinado que nunca se le arranco una risita que solo hizo que le dolieran las costillas por lo incomodo de su situación.
-. ¡Lo siento Harry!- soltó la voz de Hermione. Ella levanto un poco los ojos solo para ver la sonrisa maliciosa en el rostro vampiro.
Había sido el espectáculo más raro y humillante del mundo. Era sorprendente lo poco que se podía complementar cuando no estaban en una situación real. Porque ahora, habían dejado mucho que desear como guerreros legendarios o como fuera. No daban ni pie con bola. Potter atacaba, pero ella poco podía hacer si Anari le mandaba hechizos por atrás mientras trataba de protegerlo de los hechizos de Hermione. Había sido una batalla demasiado rara, entre los ataques frente a frente de Ron y los ataques con varita, los hechizos salidos de la nada, las desviaciones y los ataques sorpresas. Habían sido rebanados sin problema alguno.
Ella había sido lanzada hacía atrás cuando había desviado un ataque de Hermione sin percatarse que Anari la atacaba inmediatamente por detrás no logrando moverse para protegerse del hechizo petrificador que le cayo encima y era por eso ahora era donde estaba.
-. ¡Perfecto! Se complementan a la perfección- soltó Anari con la voz ansiosa y feliz. Ella se enfuruño mientras Potter soltaba un suspiro quejumbroso a dos metros de ella. Al parecer por la rigidez de sus piernas, un hechizo de piernas roca, bastante desagradable lo asolaba.- les daré 5 puntos a cada uno por la ayuda.
-. Genial- escucho a Ron soltar.
Eran un total fiasco. De verdad. Mejor mandarlos así a la guerra de seguro improvisarían mejor si sus vidas corrían verdadero riesgo de muerte.
Observó la sombra a su lado mientras Hermione sonreía culpable.
-. Lo hicieron genial- soltó ella porque mentira no era. De hecho se sorprendió de la capacidad de Ron al detener los hechizo de Potter con tanta maestría, era como atrapar la Blugder que iban dirigidas hacía el Guardián de los aros. Trabajo que empeñaba muy bien, debía reconocerlo.
El hechizo disminuyo mientras Hermione le ayudaba a colocarse derecha. Ella solo se quedo sentada porque las piernas las tenía resentidas. Observó como Anari le quitaba el hechizo y Potter se ponía en pie a duras penas, temblando como una gelatina.
-. Y ustedes dos, pues mucho que desear ¿No?- ella gruño pasito.
-. No hemos tenido la oportunidad de entrenar juntos- soltó Potter.
-. Han estado en dos ataques juntos, y han salido no así como bien parados, pero han logrado estarse vivos, ¿Por qué no pueden hacerlo con sus propios compañeros?
-. ¿La adrenalina del momento?- soltó ella mientras tomaba la espada como bastón para ponerse en pie.
La profesora solo se quedo en silencio.
-. Pueden marcharse chico, gracias por la demostración.- soltó a sus dos compañeros que con grandes sonrisas en sus rostros se marchaban luego de una venia.- a ustedes les queda mucho por hacer
Ambos soltaron un gemido lastimero.
Sábado 1 de Diciembre
(Fenrice) Termino de darle vueltas a los pergaminos mientras Mizu los olfateaba curioso.
Dejo escapar un gruñido frustrado y cansado mientras se estiraba en la mesa, había estado dando vuelta a todos los pergaminos que poseía sobre el libro de Sammantha pero nada le servía mas que buscar al ultimo de los ejecutantes de esta poción, Frank Weibel, trabajador independiente de quien sabe que cosa. Si este no lo tenía su ultima opción sería Severus Snape, quien hace años ya trabajaba para el señor Tenebroso y ocultar semejante información seria un suicidio.
Atrapo a Mizu y este tratando de hincarle los dientes solo por diversión lo dejo en el suelo para verlo corretear hasta la esquina del baño. El maldito bicho no lo había dejado de incordiar, pero por lo menos ahora lo dejaba caminar tranquilo y bajar de la cama sin sufrir un ataque sorpresa, pero siempre que estaba haciendo algo allí en su habitación curioseaba solo para luego hincarle los dientes en los tobillos o en las manos y salir corriendo a refugiarse. También se había autoproclamado dueño de la mitad de su cama, si lo trataba de echar se le lanzaba y no podía matarlo porque Eriste solicitaba la visita de su mascota siempre que iba él. Y él iba más que nunca ahora donde ella, ya que le había estado rogando que le ayudara a ver eso de las clanes de vampiros que llegarían, la mujer tenía buena comunicación con la mayoría de esos clanes, pero se negaba a estar cerca de su padre, por lo que allí estaban las discusiones. Aun no podía lograr sacar el verdadero odio de esta hacía su progenitor, pero no parecía ni lo más interesada en tratar de aclarárselo a él.
Con un movimiento de mano ordeno los papeles, lo mejor seria ir al Ministerio haber si podía sacar el paradero del sujeto. Tal vez había algún archivo o algo que le sirviera.
(Febrix) Estar tensa en esos momentos era poco. Parecía un verdadero robot caminado con la cabeza baja y tan paranoica que de un momento a otro su cuello iba a sufrir una queja mayor.
Porque algo que jamás en toda su vida hubiera deseado, jamás ni siquiera en pesadillas hubieran aparecido es estar ahora, allí, caminando como si nada en medio del Ministerio de Magia. Y lo más horrible de todo es que si no le miraban por Anari, los pocos vampiros que andaban por allí, era por Potter que para que decir que parecía algún tipo de estrella, porque si no era por sonrisas cordiales, era por algún agradecido anciano que se acercaba a estrechar la mano del chico. Por lo que pasar desapercibida era lo ultimo que estaban haciendo.
Tenía la mano apretada alrededor del TII, preparando cualquier movimiento para agarrar a Potter y desaparecer de allí a cualquier lugar lejos de vampiros y aurores.
No tenía idea, como había llegado allí.
Recordaba el día de ayer en que Anari literalmente le arrastro por el frió suelo en alguna parte del entrenamiento, para luego informarles que al día siguiente irían al Ministerio para buscar lo que Sirius les había dejado.
Paso la noche en vela o por lo menos no lo recordaba porque de pronto, solo estaba aquí. Con la capa de William a poco menos que pegada con cola a su cuerpo, la mano izquierda en el TII y la derecha en la varita. Tratando de revivir a Sirius con la mente sola para matarlo de nuevo.
Anari y Potter iban en silencio, en un horrible silencio. Potter iba con el rostro ausente, con la mirada en algún punto que ella no alcanzaba a ver y algo pálido. Unas suaves ojeras debajo de los ojos al parecer incapaz de dormir la noche anterior, la miraba de reojo de vez en cuando sin atisbo alguno más que saber que estaba aun allí y eso le ponía más nerviosa.
Tonks le sonrió desde una esquina alejada y ella bajo la cabeza un poco como saludo. Había visto algunos personajes de la Orden por allí o por allá, todos esparcidos por el amplio hall del Ministerio vigilándolos como si fuera una rutina completamente normal.
Anari, la mujer era otra cosa, aunque iba en silencio parecía que sus ojos no se mantenían en un lugar ni medio segundo que ya estaba mirando otra cosa. Y de pronto sufrió el despertar de un conocimiento: Era hija del Ministro. Entrecerró el cejo al ahora sentirse más paranoica que nunca. La profesora esperaba un encuentro directo con su padre, o por lo menos eso creía.
Se erizo en ella cuando dos vampiro le pasaron por detrás.
-. ¿Puedes cambiar la cara?- susurró Anari mirándole por el rabillo. Ella bufo con un toque desesperado siguiendo a los dos cadáveres perderse por una esquina.
-. Solo cuando salgamos de aquí en una pieza. Este es el ultimo lugar donde deberíamos estar.
-. Este es el lugar donde nadie puede atacar. No se les puede culpar de nada- soltó Anari como obvio.
-. Pues yo conozco varias razones, muchas de ellas ciertas para que nos atrapen- susurró aun presa del pánico. Harry solo parecía estar metido en sus pensamientos al escucharles hablar, sus manos dentro de la capa sosteniendo su espada al parecer, o por lo menos esperaba que estuviera haciendo ello.
-. Sí alguien se atreviera a hacer algo, te aseguro que muchos de los presentes saltarían para defender al niño que vivió después de todos es el Elegido...- soltó con algo de gracia.
-. ¿Ha?- pregunto Harry mirándole. Ella levanto los ojos y se dirigió a la profesora, quien había hecho el mismo movimiento.
-. Claro, y a mi que me coman los leones, ¿Cierto?
-. Pues, no estaría mal- ella le miro feo- no exageres, ¿Crees realmente que te harían algo, siendo que vienes conmigo y con Potter?
-. Te la estas creyendo mucho ¿No?
-. ¡Ho! Vamos. Solo tienen que ir, entrar, especificar sus identidades y se les hará entrega de lo que Black les dejo y listo, volveremos a nuestra aburrida rutina diaria. No me digas que estas ansiosa por una nueva tunda- ella entrecerró el cejo.
Era tan solo en estos cuando echaba de menos a Wolfblood, pero no se iba a quejar, claro que no, no le iba a dar la satisfacción a su profesora ni mucho menos alegar la falta de tan solo dos días que su maestro hacía en ella. No, claro que no, ella tenía orgullo y no iba a sucumbir a esas burlas.
Que haya salido por los aires más veces que todo un mes con Wolfblood, y que hubiera sido estrellada contra tantas paredes no iba a ser mella en ella, aunque lo últimos moretones del brazo no desaparecieran. Anari era más bruta, alguien que utilizaba obviamente los hechizos por medio de la espada, ella aun no podía hacer eso, Potter ya se manejaba por lo que estaba en clara desventaja, ella solo tenía fuerza y se cansaba después de Potter. Cosa que obviamente no servía si te hacían volar cada dos por tres. En estos momentos odiaba a Wolfblood por tanto entrenamiento físico más que mágico. Potter por ser chico y ya de por si tener una buena contextura con el quidditch no requería de esos músculos de más que ella había estado ejercitando todo este tiempo. Por lo menos en ellos estaban iguales. En agilidad estaban iguales, ambos parecían mastodontes sobre una pelota de tenis, pero en destreza y fuerza en golpe eran claramente buenos contrincantes.
Las luchas dobles habían culminado, por lo que ahora mas que nada, era atacar a Anari tratando de seguir patrones de comportamiento. Porque, aunque su ego había caído tres patadas cuando Anari destino a Potter como el atacante y ella la de defensiva, no podía estar más de acuerdo luego. Potter podía mantener un ritmo ya con la profesora porque la conocía, y ella podía detener esos hechizos salidos de la nada tratando de proteger al suso dicho, aunque por todos los golpazos y arrastrones, muchos de esos hechizos ella no podía detener.
(Fenrice) Apareció en el despacho del secretario del Ministro. Norms el actual secretario vampiro de su padre de grandes ojos avellana y cabello negro le miro sin expresión definida en su ya de por si neutral rostro. Solo de él saco una leve reverencia de cabeza en señal de respeto.
Este, junto con 5 vampiros más era los lacayos más apegados que había conocido. No hablaban si su padre no le hablaba antes, no comían sin la breve autorización de este y cuidaban de su madrastra y su hermanastro como si no hacerlo los fueran a matar. Si su padre se lanzaba por un risco, seguramente ellos se aventajarían primero para que cayera blandito. Eran sus malditos esclavos.
No fue necesario preguntar por su padre, por que este justo salió de su despacho. Su rostro siempre tan orgulloso y claramente altanero ni siquiera se mostró sorprendido al verlo. En sus ojos había algo más, algo que no había visto en años.
-. ¿Qué sucede?- pregunto un poco curioso, solo un poco por esa extraña sombra en sus facciones. Tratado de recordar donde había visto era mirada antes.
-. ¿A que haz venido entonces?- pregunto mientras Norms dejaba el despacho en silencio. Su padre se arreglo su impecable traje sin estar realmente interesado en ello.
-. ¿Por qué debí haber venido por algo en especial?- pregunto ahora más curioso que nunca. Su padre levanto una ceja mientras se giraba hacía él.
-. O sea que no sabes quien esta hoy aquí.
-. ¿Debería saber?
-. Pues, si. No es mas que tu arrecia enemiga, hijo.- cuando paso por su lado creo que no tuvo el gusto de ver su rostro sorprendido por el "hijo", porque no había escuchado esa palabra desde hace años con aquel sentimiento de verdadera paternidad.- ¿Me acompañas o no?
Se giro rápido sin ver a su padre mientras Norms se colocaba un paso más atrás de ellos. Tu arrecia enemiga. ¿Enemiga?... ¡Ho Merlín! ¿Febrix?
(Harry) Sintió a Febrix detenerse en el mismo momento en que se iban a girar por uno de los pasillos que le llevarían al tan esperado despacho de inspección, por lo menos no habían muchos espectadores que le observaran. Justo en el momento en que Anari tambien se detuvo y la licana se oculto rápidamente detrás de la profesora. Sintió el frió en el pasillo, y luego un escalofrió cuando vio a los dos seres delante de ellos.
La mano se le erizo alrededor de la varita, cuando fue Anari quien le agarro el brazo para moverlo un poco hacía atrás.
Observó al vampiro menor, a Fenrice quien venía con las cejas fruncidas y sus ojos estaban clavados donde debería estar una muy incomoda Febrix. No parecía muy contento de estar allí ni mucho menos que la licana se ocultara de su vista. El otro, con un parecido inigualable al menor solo que más mayor y con ojos verde agua, con ropas más sofisticadas y el rostro penumbroso solo miraba a Anari con lo que parecía una breve sorpresa.
(Febrix) Bien, sí, eso había sido la cosa más cobarde que había hecho, pero de lo que estaba segura es que no se enfrentaría verbalmente a ese vampiro siendo que estaba con Anari, Harry y el padre del primero allí. Estaba muy segura que este haría algún comentario demasiado explicito para ella y estaría en la horca a ultimas horas de la noche, así que mientras Fenrice no le viera y no hicieran contacto visual mejor para ella.
-. Ministro- soltó su profesora con la voz tan normal como si hablara con el director. Ella miro a Potter que tenía la vista clavada al parecer en el otro vampiro, las manos le sudaron al ritmo de un cobarde, cobarde, cobarde.
-. Anari- la voz del Ministro hizo que le se erizara la espina. Sintió un poco de pánico al notar la fuerte esencia de vampiro que había en el ambiente. Se sintió demasiado pequeña y en peligro, en demasiado peligro.- veo a lo que te han rebajado a una simple niñera.
-. No me quejo, la paga es buena.- contesta esta con un levantamiento de hombros- además- siguió movimiento brevemente- tiene sus conveniencias.
-. Si volvieras...- susurró el hombre.
-. Si volviera que lejano eso, ¿No?¿Ministro? Estamos algo faltos de tiempo.
(Fenrice) ¡Oso esconderse!¡Esconderse de él!¡De él! O Febrix eso se pagaría. ¡Él sabía comportarse con la gente, claro que sí, en especial si uno de esos era su padre y su hermana, ellos su hermosa familia con un padre que seguramente la información la utilizaría para extorsionarlo y una hermana muy complacida en darle una paliza. ¿Qué creía que haría él? Algún comentario fuera de lugar, ¡Claro que no! El sabía comportarse.... siempre que no se le sacara de lugar, obviamente.
Cuando ya se dio por vencido que sus fuerzas síquicas no eran muchas para poder mover un cuerpo humano, se enderezo claramente ofendido notando en ese momento los quemantes verdes de un chico que aunque más menudo que él tenía cierto potencial a peligro. Le sonrió cínicamente a Harry Potter solo para mosquearlo y ver si se alteraba logrando que su licana se moviera. Pero no. Harry Potter miro hacía lado y volvió a sonreír. Una sonrisa tan macabra que a él le erizo el pelillo del cuello. ¿Qué planeaba?.
(Febrix) ¿Y esa sonrisa?¿Por qué Potter le sonreía así?¿Y ahora?
-. ¿Que planeas?- le pregunto por la conexión.
-. Señor Ministro- soltó Harry y ella casi se desboca cuando este le hablo. ¡Callate Potter, Callate!
No vio la reacción de los otros tres vampiros pero sabía que podía ser algo muy parecido a su propia expresión.
-. Señor Potter- soltó el Ministro. Ella volvió a sudar frió.- lamento la mala presentación.
-. Comprendo.
-. Harry estamos algo apurados.- ahora fue Anari la que reacciono.
-. Lo sé. ¿Gustaría acompañarnos? Para maximizar nuestra seguridad, ya sabe, a veces somos un poco mal recibidos.
-. Lamento tener que negar semejante honor, pero le aseguro señor Potter que nadie intentara hacer nada... aquí- soltó el hombre. Ella se iba a desmayar.- se lo aseguro.
-. Lastima.- miro a la profesora levantándose de hombros- Bien.
-. Vamos entonces.- con las leves inclinaciones correspondientes. Potter paso por entre los dos vampiros, en el mismo momento en que el Ministro paso por el suyo.
Era un hombre alto, de aguados ojos verdes que le calaron entera cuando sonrió al verle, una sonrisa tan fría y malvada que se le cerro la garganta tan solo bajo su mirada. Anari alcanzo a moverla para que caminara en el momento en que pasaba a llevar brevemente al otro vampiro.
Sintió mecánicamente la mano de Fenrice aferrase a su muñeca en el momento en que este desviaba inmediatamente sus ojos a su cuello, los grises le comieron la piel de allí mientras con los otros dos dedos separados brevemente acaricio su cuello para moverse tan rápido y tan efímero que ella no comprendió nada. Cuando Anari le sacudió ella volvió a respirar.
-. Odio a tu familia- susurró mareada. Mientras Potter esperaba para que continuara.- ¡¿Y tu por que haz hecho eso?!- le reprendió al ojiverde. El chico se le levanto de hombros no dándole importancia.
-. De hecho iba a invitar a Fenrice a que nos acompañara, pero no tuve el tiempo.
Ella se erizo.
-. ¿Es algún tipo de amenaza, Potter?- pregunto ella notando que Anari tomo atención por el completo mientras caminaba por el ultimo pasillo donde debían llegar.
-. Para nada- siguió este como si nada.
(Harry) ¿Qué mejor que colocar a dos enemigos juntos? En especial si uno de esos era su aliada. Era lo más cercano a un encuentro tranquilo en que él pudiera ver reacciones fuera de la adrenalina de una batalla. Era simplemente un poco más de seguridad para su propio beneficio, pero veía que Febrix había comprendido de inmediato su acto y lamentaba, realmente, que la licana le tuviera MAS inquina ahora.
(Fenrice) Así que ya no tenía cicatriz. Sonrisa. Y tampoco su mordida, lamentable, creo que debería de sustituir a la ya remota. Ahora su cuello se veía despejado y más apetitoso que nunca. Ella se veía más bonita que nunca.
-. Demasiado menuda, pequeña e inocente- la voz le sorprendió al ver a su padre aun cerca de él.- te veo un poco... extraño.- él sonrió con sorna, porque sabía que su padre podía leerle la mente, aunque no parecía haberlo hecho durante todo ese rato.
-. Se le ha borrado la cicatriz- soltó él solo para dar a entender lo que podía tenerlo tan "extraño"- y mis dientes.
-. La haz mordido- soltó enfuruñándose un poco, pero luego sonrió.
-. Pues claro- contesto como si fuera obvio. Su padre ladeo la cabeza.
-. Se me acaba de pasar una idea estupenda por la cabeza. Creo que en la próxima batalla que nos veamos o aun mejor, en la próxima revisión que haremos al colegio, encontrar una licana, nos la llevamos y pum. La tengo en mi calabozo.
-. No te atreverías- susurró él un poco conmocionado por la información.
-. ¡Ho! No te preocupes, creo que a Voldemort no le importara que "juegue" con la licana un par de días. Total no la matare y semejante espécimen de la raza será un espectáculo para mis nuevos inquilinos.
Diciendo eso con un breve venía se alejo por un pasillo lateral. "Jugar" con SU Febrix. Primero él, muerto.
¿Reviews?
Por favor, estoy enfermita me ayudaran a sanar. En serio, ¡son milagrosos!
Bien, este más que nada fue capitulo de "relleno" por decirlo de alguna forma. En el proximo capitulo vienen hemorragia o por lo menos para mi así fue. Un lindo capitulo para Sirius Black y sus merodeadores. Recuerdos de los padres de ambos chicos y si estoy creativa algunas que otras cosas. Otra cosa: como ya se me esta alargando mucho el fic, ¡A que no se habían dado cuenta! XD, bueno, la cosa es que Diciembre lo hare cortisimo, como que me basare en ideas globales hasta las fechas importantes donde tengo las ideas ya claras, asi que no me basare en escribirle una tunda diaria a los personajes. XD. Los dibujos de Fenrice, Febrix y Wolfie estan en mi perfil por si los quieren apreciar, todos ellos hecho por Hito.
FrogizZ: Siempre amo tus super reviews, son tan inspiradores porque se nota que te has dado la lata de leer el capitulo y regañar y babear con lo que escribo. Y por eso muchas, MUCHAS gracias como siempre ¡Te readoro!. Sé que en este cap igual debiste de haber odiado a Harry, pero ya tendremos una venganza para el chico, no te preocupes que todo se devuelve. Tambien Fenrice tendra sus recompensas en un futuro proximo, al fin y al cabo es agobiante el vampiro XD. Sobre Remus dandole una golpiza a Harry no creo, al fin y al cabo el pobre hombre no se atreveria a tanto, pero si regañara a Febrix en su debido tiempo. Y me gusta tu ¡Team! el de licanos y el de Fenrice XD. XD. Genialoso XD. Y eso... Gracias como siempre, eres un amor. XD.
Proxima actualización
Entre el mes del octubre
(Es que no se cuanto tenga tiempo para escribir XD)
