Aún recostado en Celestia respiraba de forma pausada, calmándose lentamente. Ella simplemente controlaba que esté bien y tibio bajo su ala, cubierto por la manta que Twilight les había dejado.

"¿Cómo se encuentra?" Preguntó Twilight acercando una taza de té a la princesa.

Por fuera se oía la gran celebración por el final de la carrera, la música interpretada por una banda sonaba de fondo y las risas de todos se oían por doquier. La alegría había regresado a Equestria.

"Muy débil." Respondió Celestia.

"Creo que necesita descansar usted también princesa."

"He llegado a tener hasta treinta y seis horas de trabajo ininterrumpido." Replicó tomando la taza con su magia. "Quiero estar a su lado cuando abra los ojos."

Twilight asentó y luego se acostó al lado de la princesa trayendo unos libros y almohadones con su magia. La puerta comenzó a sonar e ingresó uno de los guardias.

"Mis perdones su majestad." Dijo dando una reverencia. "Pero hay alguien que insiste en verla."

Detrás de él y sin esperar una autorización ingreso un grifo que llevaba un largo velo en su cuello. Se acercó pasando junto al guardia pero Celestia asentó confirmando que estaba bien.

"Amanda, cuanto tiempo sin verte." Dijo.

"El gusto es mío su majestad." Respondió dando una reverencia. "Quiero ofrecerle mis disculpas por lo que ha provocado mi esposo."

"No tienes nada de que disculparte Amanda." Dijo Celestia. "Pero ahora no es propicio..."

"Lo sé, también quería saber de la condición del joven Ian." Interrumpió Amanda sentándose frente a Ellos.

"Duerme, pero respira con mucha dificultad." Respondió la princesa. "Sus heridas fueron demasiado graves."

Ian tomó mucho aire por la boca repentinamente y exhaló con fuerza emitiendo un quejido de dolor. Celestia comenzó a sentir cómo el cuerpo se ponía cada vez más caliente hasta que una aura oscura lo envolvió.

"¿¡Q-qué es esto!?" Exclamó Twilight.

Un destello empujó a Celestia de allí mientras que Amanda no sabía qué hacer ante tal situación. Uno de los guardias ingresó por la puerta al oír los gritos pero fue golpeado por una onda mágica que afectó a todos los presentes haciéndolo salir por la puerta.

"S-su magia está fuera de control." Dijo Celestia.

Ian se retorcía de dolor en el suelo intentando tomar aire por la boca mientras que el aura se oscurecía cada vez más.

"Si esto continúa no resistirá por mucho." Comentó Twilight. "No puede respirar y esta muy débil."

El cuerno de Celestia comenzó a brillar en la misma tonalidad que el aura de Ian y se acercó casi arrastrándose a él.

"¡Twilight, tu también acércate!" Exclamó.

El cuerno de Twilight destelló de forma normal para protegerse y ambas se abalanzaron sobre él evitando que se siga moviendo, lentamente empezó a calmarse y aunque el aura oscura les producía dolor las dos ponis, seguían aferradas a su cuerpo.

"P-parece que funciona." Dijo Twilight.

Suspiró de golpe y el aura oscura se disipó repentinamente, comenzó a respirar débilmente como lo hacía antes, calmandose lentamente, mientras que Celestia y Twilight intentaban incorporarse del dolor.

"¿Q-qué fue eso?" Preguntó Twilight.

"Es el flujo de magia que tienen los humanos." Respondió Celestia mientras lo arropaba bajo su ala nuevamente. "Se canaliza desde el alma a través del cuerpo, tal vez al estar tan débil se salió de control."

"S-siento no haber ayudado en nada." Dijo muy afligida Amanda.

"No tienes de qué preocuparte." Respondió la princesa.

"Está bien, quisiera también hablar con la familia Apple." Comentó Amanda Saliendo de la biblioteca. "Cuidenlo, y muchas gracias por toda la ayuda." Tras decir eso cerró la puerta.

La princesa solo se recostó cerrando sus ojos con el alivio de haber superado tal momento. Quedó dormida sin notarlo, casi al instante; mientra soñaba, sentía que iba caminando en un bosque con una muy espesa neblina sin poder ver o distinguir mucho.

"Vaya, vaya." Dijo una voz. "No veía ese lado tuyo desde que Luna era muy pequeña."

"¿Quién es?" Preguntó Celestia.

Un alicornio apareció detrás de ella, su figura era borrosa pero su voz se oía muy fuerte y clara. Celestia volteó muy sorprendida y dió unos pasos hacia atrás.

"M-madre..."

"Me pone muy feliz verte sana y salva." Dijo. "No creí necesario aparecer por segunda vez en un día pero acabo de sentir una fuerte aura llena de oscuridad… miedo diría yo."

"¿Miedo?" Preguntó Celestia. "Entonces…"

"Si… aquellos que no le temen a la muerte es porque no tienen nada que perder." Interrumpió. "Pero cuando te das cuenta que tu corazón está atado a algo, la muerte puede ser el más grande miedo para cualquiera."

"¿Y qué quieres que haga?"

"Así como le pedí que cuide de ustedes…" Respondió. "Yo quisiera que cuides de él."

"No hacía falta que me lo pidas porque yo…"

"¿Y por qué te la pasas molestándolo?" Interrumpió.

"Ehm… yo…" Divagaba Celestia sin saber dar una respuesta a su madre.

"Creo que tendrías que quitarte esa armadura de princesa tal como lo hiciste con tu alumna Twilight Sparkle."

Celestia se sentó de golpe y asentó agachando lentamente su cabeza, pese a sus años aún no podía ganarle una discusión a su madre. Ella simplemente la abrazó envolviendo sus patas delanteras alrededor de su cuello.

"Para poder dar calor a otros tú debes que tener ese calor también en tu corazón." Susurró al oído.

Despertó de golpe en la biblioteca, Twilight dormía a su lado dando pequeñas patadas con una de sus patas traseras, observó el reloj que marcaba las cinco de la mañana, aún faltaban unos minutos para elevar el sol. Su cuerno comenzó a brillar lentamente mientras lo preparaba.

"¿C-Celestia?" Se oyó una débil voz.

Inclinó su cabeza hacia su ala derecha notando que Ian la observaba fijo, respirando con mucho esfuerzo. No sabía qué decir, no podía reaccionar tras las palabras de su madre.

"F-felicitaciones, el equipo Sweet Apple Acres fue coronado como ganador de la Gran Carrera." Dijo sonriendo y sin saber qué más decirle.

Volvió a cerrar sus ojos quedando dormido nuevamente mientras que Celestia se quedó allí culpandose por no haber dicho alguna otra cosa mejor.

"Ahora es mi turno de protejerte..." Susurró arropandolo nuevamente bajo su ala.

Aún así continuó con su trabajo de elevar el sol para que otro nuevo día llegue a Equestria.

[Debo confesar que no tenía planes de subir esta parte por dos razones: es muy corto y demasiado meloso. Pero como explica unas pequeñeces decidí subirlo de todos modos.]