Capítulo 44
Desgarré el cuello de una de los malditos jaguares que quedaban vivos en la zona, el olor de su sangre se mezcló con el de la guerra a nuestro alrededor, no sabía como pero esos malditos parecía que se multiplicaban, no estaba seguro de cuanto llevábamos luchando pero ya el cielo empezaba a dejar de estar tan oscuro, debíamos estar muy próximos al amanecer.
Busqué con mi mirada a Nell, se había recuperado de sus heridas y parecía estar bien físicamente, pero había algo extraño con ella, lo podía percibir y me preocupaba. Era una mezcla de incertidumbre y miedo, algo que nunca había percibido en ella. Desde el principio se había mostrado ansiosa de luchar, desgarraba todo el que se acercaba, pero ahora, luego del ataque del demonio, parecía mas cuidadosa y de alguna manera la sentía un poco temerosa. Sospechaba cual podía ser la causa de ese cambio y miedo, tal vez hasta que no se vio herida por aquel demonio no se dio cuenta de la cercanía a la muerte cuando se estaba en una guerra, era normal experimentar miedo.
Nell era una excelente luchadora y hasta el momento en el que el demonio la atacó, nadie la había tomado desprevenida. A pesar de ser una luchadora formidable, ella seguía siendo joven y estaba seguro que no había participado en una guerra y mucho menos de este calibre. La guerra sacaba lo peor de nosotros al enfrentarnos cara a cara con la muerte, esa debía ser la razón por la que estaba actuando distinto a lo acostumbrado. El aspecto positivo es que estaba siendo aún más letal que antes.
Al caer el ultimo jaguar, Nell se acercó a mi con rapidez, yo examiné que no tuviera heridas importantes, ella no era la única que no estaba actuando como acostumbraba, yo era posesivo pero en este momento me sentía mas que todo protector, desde nuestra llegada al campo de batalla mi lobo parecía ansioso de sacarla de este lugar, de alejarla del peligro, y a cada minuto la sensación incrementaba.
Un rugido feroz rompió la calma momentánea que se creó en esa zona, todos alzamos la cabeza en dirección al sonido, venía de la ubicación de la manada del norte y fue secundado por varios aullidos de lobo. Nell volvió a verme e intercambiamos miradas en una fracción de segundo, traté de transmitirle seguridad antes de que todos los presentes nos lanzáramos en la misma dirección. Había llegado el momento, Kariya debía haber aparecido en el campo de batalla, aquella era la señal.
Corrimos con rapidez, varios lobos y otros tipos de shifters nos acompañaban. Estaba prohibido intervenir en la lucha entre alfas, aquella señal significaba que Kariya como alfa de los jaguares se estaba enfrentando al alfa que nos representaba en este momento. Kempachi había exigido que el fuera quien lo enfrentara y todos accedimos, el hombre era quien más merecía una retribución de sangre. Los jaguares habían atacado a su hija, ella había sobrevivido pero estaba muy mal herida, él era quien más merecía ser quien acabara con el maldito de Kariya.
Aun si ninguno podía intervenir en la lucha, queríamos estar presentes, los jaguares nunca habían sido conocido por jugar limpio, lo demostraba la presencia de los demonios en este baño de sangre, ellos disfrutaban del caos y se alimentaban de él, los jaguares eran los mejores para cumplir esos deseos y satisfacerlos.
Antes de poder llegar al sitio donde se libraba la batalla, el grupo fue embestido por unos jaguares que surgieron de las sombras. Mi pelaje se erizó y salté al primero que encontré tratando de no perder de vista a Nell. Si ellos habían llegado de las sombras eso quería decir que la brecha había sido nuevamente abierta. Teníamos una gran desventaja con esta nueva situación, nuestro número había disminuido, la mayoría estábamos heridos y cansados.
Desgarré toda la piel que estuvo a mi alcance para poder hacer mi camino hasta Nell, pronto nos vimos rodeados, yo me coloqué frente a ella mientras ellos parecían disfrutar de caminar en círculos a nuestro alrededor, podía oler en el aire su deseo de sangre. Ellos parecían haberse vuelto salvajes, ya no veía aquella inteligencia humana en sus miradas, solo la parte animal, ellos había cruzado hacia el extremo mas retorcido de nuestra naturaleza.
Uno de ellos saltó sobre nosotros pero yo lancé un zarpazo que lastimó todo su rostro haciéndolo retroceder, los otros parecieron alterarse y los gruñidos no se hicieron esperar, a nuestro alrededor también ocurrían diversas luchas pero lo que en este momento a mi me importaba era proteger a mi pareja. Nell estaba a mi espalda, su postura era amenazante pero yo podía sentir lo asustada que estaba, aun así no lo demostraba y se estaba defendiendo con uñas y dientes. Aquello hacía que mi sangre hirviera y quisiera desgarrar a todos los presentes por crear ese sentimiento en mi pareja.
Logramos deshacernos de varios pero todo era un caos, de las sombras surgían demonios y estaban reduciendo drásticamente el grupo en la zona, sus habilidades hacían que el campo de batalla fuera impredecibles. Nell y yo por unos momentos nos vimos acorralado pero de la nada, nuevas brechas de sombras se abrieron y de ellas surgieron demonios. Un gran alivio me invadió al reconocer a uno de los que llegaba.
Los ojos rojos de Tsukishima se encontraron con los míos, dio unas instrucciones a los hombres que lo acompañaban, para luego atacar a los demonios y jaguares, ellos debían ser los guerreros demonios. Y mi asombro aumentó cuando junto a ellos llegó prácticamente un ejército de elfs que no tardaron nada en unirse a la refriega. Demasiado rápido la zona se vio librada de los demonios y jaguares.
Tsukishima se acercó a nosotros, yo cambié para poder intercambiar palabras con él.
—Kempachi está acabando con Kariya, ya solo lo que queda es barrer a esta escoria. Déjanos eso a nosotros, lo mejor es que regreses a Las Noches —Su tono de voz me hizo saber que estaba pasando algo
—¿Algo que daba saber? —inquirí.
—El príncipe puede necesitarte. Aizen escapó de Dangai, es muy probable que vaya en su contra, esta muy interesado en él y tengo la sensación que es porque parecer ser el único capaz de detenerlo
Asentí ante sus palabras, le dirigí una mirada a Nell, ella se acercó y cambió junto a mí, tomó mi mano. Tsukishima nos llevó a través de la sombras hasta nuestra habitación en Las Noches y luego desapareció.
Nell dejó escapar el aire de sus pulmones como si hubiera estado conteniéndolo, soltó un suspiro de alivio antes de derrumbarse en la cama, parecía extremadamente cansada, su cuerpo aun tenía algunos hematomas y heridas leve pero no veía nada en ella que podía considerarse como grave.
Me acerqué a la cama, ella simplemente me invitó a recostarme junto a ella, olvidé en ese momento que debía presentarme ante Ulquiorra. Primero tenía que asegurarme que todo estuviera bien con mi pareja, la rodeé con mis brazos mientras ella enterraba su nariz en mi cuello, parecía que mi olor la relajaba, yo acaricié su suave cabello tratando de transmitirle seguridad.
—¿Que ocurre, Nell? —pregunté, ello no hizo alguna señal de escucharme pero sabía que lo hacía, tardó en responder.
—Estoy bien, solo…—cortó la frase, yo la acerqué aún más a mí.
—Te entiendo, —dije, mis palabras parecieron sorprenderla, alzó la mirada para verme—, es algo normal sentir miedo. Yo no voy a negar que amo los enfrentamientos pero una guerra siempre es algo que deja grandes impresiones e imágenes crueles en nuestra mente. No es agradable.
—En parte esa es una razón —Nell se incorporó, parecía que esas palabras tenían un significado grande para ella, yo me sentí extrañamente nervioso por ellas.
—¿Qué ocurre? —Puede ver como sus ojos se humedecían y ella se encogía, nunca había visto a Nell en ese estado.
—Grimm, te juro que no lo sabía, yo…yo solo no me había dado cuenta, todo esto nos había tenido tan ocupado que yo…que no lo noté —Su mirada se mantuvo baja y podía sentir en su tono demasiada culpa. Yo no entendía lo que ocurría.
—¿De qué diablos hablas, Nell? —pregunté, ella tardó en alzar la mirada—. Nell, ¿puedes decirme que ocurre? —aquello pareció hacerla estallar, sus ojos estaban llenos de lágrimas y yo me sentí aún más confundido.
—El demonio me tomó desprevenida por una razón, él podía jugar con la mente de su oponente pero él descubrió algo…algo que yo inconscientemente había sabido pero que hasta ahora había ignorado sin darme cuenta —apretó sus manos y en ese momento me vio a los ojos decidida—.Grimmjow, no sé cómo te tomes esto, pero creo que habrá una nueva pantera en este concilio —Sus palabras por un momento me dejaron en el aire.
—¿De qué diablos…—La observé confundido hasta que ella llevó su mano a su vientre en forma de una suave caricia—. ¿No me digas?... ¡Mierda!
La emoción que sentí en ese momento fue algo tan indescriptible, nunca esperé que esas palabras me alegraran, nunca me había visualizado a mí mismo con una familia ni nada, ahora tenía una pareja que cada día aumentaba mi obsesión por ella y ahora tenía un cachorro en camino. No tardé en rodearla con mis brazos y enterrar mi nariz en su cuello, besé varias veces la marca que portaba y que representaba nuestro vínculo.
Luego de la emoción, caí en cuenta en gran peligro que había corrido Nelliel. Los primeros meses de gestación de un shifters eran los más delicados, realmente todo el proceso era de cuidado, pero en nuestro caso las probabilidades de problemas aumentaban a ser una pareja mixta de shifters. Maldición, ella había estado en media guerra, entonces en ese momento entendí su miedo y sus palabras.
—Debiste decirme en el momento, pude…pude perderlos
Nell tenía que comprender que ya no podía ser impulsiva, ella debía cuidarse. Podía ver la culpa en sus ojos y aunque quería reconfortarla, tenía que dejarle claro que su seguridad no iba a estar en discusión.
—No quería dejarte, sé que no fue la mejor decisión pero no podía hacerlo en ese momento, además yo sabía que nos protegerías —me guiñó un ojo tratando de aligerar un poco las cosas pero yo en este momento no podía complacerla.
—Debes ser más cuidadosa, tienes que jurarlo —Nell frunció el ceño y sabía que esto iba a ser el comienzo de una discusión, pero yo no estaba dispuesto a dar mi brazo torcer.
—Evitaré el peligro, cuando consideré que realmente no puedo con él. No me pidas más, que estoy embarazada no inútil —bufó.
—Y tú no me pidas que no sea sobreprotector. Si ya era posesivo contigo, ahora lo seré peor. Una pantera es muy agresiva cuando su pareja y cachorro están en peligro
—Tú eres agresivo de cualquier manera y…está bien, pero vas a tener que buscar la manera de distraerme para no meterme en problemas —suspiró resignada, yo sonreí, había ganado esta vez.
—Eso no será problema
Besé sus labios con deseo, traté de tomarlo con calma pero Nell no parecía tener la misma idea, parecía haber estado esperando esto. Prácticamente subió en mí y exigió un beso mucho más demandante, pronto abrió la boca permitiendo que la explorara a gusto mientras llevaba mis manos a su cintura y las deslizaba hacia abajo. Mordí su labio inferior haciendo que ella gimiera un poco, sus ojos se cerraron y me mostraron la visión que amaba de ella, esa expresión de placer que solo era mía, ella se empujó contra mí. El beso terminó con nosotros chocando nuestras frentes mientras tomábamos el aire que nos faltaba.
—Nell…
—Te amo, lo sé. No tienes que decirlo, ahora bésame que te necesito y luego averiguamos si Ulquiorra realmente necesita ayuda —Parecía realmente ansiosa, amaba cuando estaba en esa faceta.
—Me encanta tu lista de prioridades —dije riéndome.
—Oh, te aseguro que si
Ella esta vez inició el besó de forma demandante, yo dejé que mis manos vaguearan por su piel desnuda, apretando aquellos lugares que sabía que le provocaban placer, sentía un tremendo deseo por escucharla gemir, por complacerla, por hacerla sentir bien. Ella parecía tener en mente lo mismo, se empujó contra mí, amaba el hecho de que en ese momento no teníamos ninguna ropa que estorbara y yo podía sentir su cuerpo contra el mío.
Dejé de besar sus labios para descender por sus cuello, dejando un camino de marcas por él, ella ya llevaba mi esencia y su olor estaba mezclado con el mío pero igual disfrutaba de dejarle marcas en su cuello, que todo el mundo supiera que ella ya me pertenecía, que era mía.
Pronto cambié de posiciones con ella y la coloqué con cuidado debajo de mí, besé cada uno de sus pechos disfrutando del glorioso sonido que ella dejaba escapar cada vez que mi lengua humedecía sus pezones, seguí bajando hasta detenerme en ese lugar tan maravilloso donde ahora nuestro cachorro se forma, besé con dulzura y dejé mis manos deslizarse suavemente sobre él, era una promesa que iba a cuidar de ellos.
—Maldición, Grimm. Por favor, sigue —Sus dedos jugaban con mis cabellos y me invitaban a bajar. Sonreí, mi pareja estaba ansiosa.
Seguí dejando besos mientras bajaba al punto que ella deseaba, pronto saboreé con mi lengua aquel paraíso, mis manos exploraron esas piernas que tanto disfrutaba de ver rodeándome. Pronto Nell estuvo echa un manojo de nervios y gemidos, había encontrado el punto que la hacía enloquecer, deslicé mi lengua una y otra vez contra ella hasta que sentí como poco a poco llegaba a su orgasmo.
Se dejó caer contra la cama con la respiración irregular, yo la tomé en brazos pero ella me alejó y para mi sorpresa se subió sobre mí. Besó mis labios con demasiado deseo, Nell realmente parecía una diosa sobre mí, ella debía ser una hechicera o tal vez hasta en su sangre habría algo de elf, era demasiado adictiva.
—Esto aún no termina —susurró en mi oído, luego mordió el lóbulo de mi oreja mientras se empujaba contra mí.
El vaivén era hipnótico y realmente no podría estar más deseoso de ella, pronto ella misma me condujo al paraíso entre sus piernas, se empujaba contra a mi creado aquel vaivén que me enloquecida. Llevé mis manos a su pequeña cintura, establecí un nuevo ritmo y pronto ambos logramos llegar a aquel clímax tan anhelado.
Nell se dejó caer sobre mí, yo la acomodé de forma que no fuera incómodo para ella, su respiración era irregular pero se abrazó a mí con una gran sonrisa. Mi pareja era una loba muy lujuriosa, el destino había elegido la pareja perfecta para mí, y ahora ella me regalaba algo que ni siquiera sabía que quería tener.
—Nell, te amo…
Nunca espere decirle eso a nadie, pero realmente lo estaba sintiendo, desde la llegada de ella en mi vida, todo había cambiado, mi mundo había dejado de girar sobre su propio eje y ahora giraba en torno al de ella. Cada momento me sentía más atraído y más atrapado por ella, se había vuelto mi todo, y yo una pantera solitaria ahora tenía una familia a la que proteger y amar.
—Yo también, Grimm. Yo también —susurró contra mí.
*.*.*
—¡¿Qué Orihime que?! —Exclamó Nell, empezó a caminar en dirección a la salida de Las Noches pero yo la detuve.
—Nell, espera —Mi mirada fue severa y ella entendió. Se soltó de mí y empezó a dar vueltas en el gran salón como un león encerrado.
—Voy a matar ese condenado demonio
—Has la fila, si es que Ulquiorra deja algo —comentó Tatsuki.
La chica estaba apoyada en el bar con su pareja junto a ella, Renji parecía fuera de lugar mientras que ella parecía en su habitad natural. Rukia, la pareja de Ichigo, se encontraba muy cerca de ellos, podría oler su nerviosismo desde donde estaba. No pude evitar fijar mi vista en su vientre, ella aun no demostraba su estado, volví a ver a Nell, ¿Cómo se vería Nell cuando ya tuviera unos meses?
—¿Donde esta Ulquiorra? —pregunté forzando a mi mente a volver al tema de interés.
—Te juro que pensé que iba a matar a Muramasa, pero el príncipe parecía saber a donde debía dirigirse —comentó uno de sus subordinados.
—Bien, él sabrá avisarnos si necesita ayuda. ¿Algo del norte?
—Aún no hay noticias, señor
—De acuerdo, quiero a todos alerta. —Detuve mi mirada de nuevo en la loba de Ichigo, con ella era que debían tener más cuidado—. Rukia, tú debes estar bajo supervisión de alguien…
—Nosotros —El pelirrojo del oeste fue el primero en hablar, pude ver algo de fuego en la mirada de Tatsuki pero ella también asintió, pobre chico, el destino de dio una patada en el culo como pareja.
—Bien, vamos Nell —dije ya más tranquilo, guiando a mi pareja de vuelta a arriba.
—Pero Orihime…
—Uquiorra se encargara, tú debes ir a descansar —dije, ella me dirigió una mirada asesina y no pude evitar sonreír, ya se lo había advertido.
—Maldito, no abuses —bufó, pero aun así tomó mi mano, sabía que debía estar cansada, yo lo estaba.
¡Gracias por leer!
Volví luego de 500 años sin jajja con un capitulo corto, pero volví. ¿Que les pareció? Viene otro cachorro en camino, y si, acertaron, los siguientes fueron el GrimmNell jajaja
Disculpen la tardanza, estoy terminando materias en la universidad y realmente estaba muy llena de proyectos y parciales. Les aviso que no queda mucho de historia, pero poder actualizar con mas frecuencia.
Gracias por sus reviews ;)
