Continuemos con esta historia.

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Capítulo 50: Alianzas.

-¡Cuidado! – el grito de Tsunade llegó demasiado tarde, Gaara y A fueron lanzados por los aires.

Habían logrado sellar al anterior Tsuchikage, pero Madara era otro asunto, la única vez que le tocaron fue para descubrir que llevaba células de Hashirama Senju implantadas en su cuerpo, lo cual solo les infundo más temor. Era inmortal y, aparte, poseía el poder del primer Hokage.

Perfecto.

-E-es muy fuerte – Mei jadeaba por el esfuerzo.

-…Y nuestros ninja no nos pueden ayudar – Onoki echó un rápido vistazo a los shinobi que yacían varios metros más lejos, intentando reponerse y curar a los heridos. Incluirlos en aquella batalla sólo cobraría vidas de manera innecesaria.

-Maldición, estamos en clara desventaja – Tsunade cerraba la hemorragia que tenía el más joven de los cinco líderes.

-Pero no nos daremos por vencidos – intervino A, aguantando una mueca de dolor.

-Claro que no – convinieron. Eran consientes de lo que pasaría si se daban por vencidos en ese momento.

-Bueno, vamos de nuevo – anunció el anciano.

Tenían que ser persistentes, tenían que soportarlo.

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-Te has vuelto más fuerte, Juugo – Kimimaro ya había usado todas sus danzas en contra del de cabellera naranja, pero este había logrado sobrevivir a cada una de ellas, una muestra de su crecimiento.

-¿Eso piensas, Kimimaro? – el chico tenía la mitad de su cuerpo aun transformada, pero su chakra ya estaba muy bajo, con la fuerza que le quedaba mantenía a su rival prisionero con su brazo transformado. Era todo lo que podía hacer por el momento, tenía que esperar al equipo de sellado.

-Sí, en definitiva eres mucho más fuerte que la última vez que te vi.

-Bueno, tuve que hacerme más fuerte, por mí mismo, por mis amigos…por mi aldea – deshizo la transformación de su cara y piernas, dejando solo la prisión. Lo demás ya no era necesario.

-¿Tus amigos? – Kimimaro uso un tono impregnado de curiosidad – ¿tú aldea?

-Sí, ahora soy un ninja de Konoha y tengo amigos ahí, Sasuke, Karin, Suigetsu y otros – dijo con una media sonrisa. Él, en ese tiempo, había llegado a considerar a Konoha su hogar, a sus compañeros sus amigos. Él había cambiado, había logrado controlarse gracias a ellos.

Se había hecho fuerte y había encontrado muchas razones para seguir peleando, para seguir viviendo.

-Ya veo, has logrado encontrar tu lugar y controlar tu maldición – Kimimaro le devolvió la sonrisa – me alegro mucho por ti, Juugo.

-Mh, aunque… – el chico le vio, sonriendo con melancolía –…me gustaría que siguieras con vida, para así disfrutar de esto juntos. ¿Sabes? Descubrí que Orochimaru-sama no lo era todo en mi mundo.

-¿Qué quieres decir?

-Tú, en todos los temas, siempre metías a Orochimaru-sama, como si el mundo de todos los que estuvimos a su servicio girara en torno a él, pero eso no era cierto.

-¿Ah?

-Orochimaru-sama sólo era una de las personas en nuestros mundos, pero había muchas otras.

-Sin embargo, Orochimaru-sama era la más importante de todas – el peliblanco no estaba comprendiendo las palabras de quien fue su compañero, podría decirse que estaba enfadándose – y…

-No – negó el chico de cabellos naranjas – porque, al menos para mí, tú eras la persona más importante en mi mundo, Kimimaro – los ojos de Kaguya se abrieron de la sorpresa – no estuve intentando curarme por Orochimaru-sama, no aguanté todo lo que vino después por Orochimaru-sama, lo hice por ti, por la persona que consideraba mi hermano – leves lágrimas se asomaron en esos pacíficos ojos – lo hice para demostrarte que no te equivocaste al creer en mi.

-Juugo…

-Quería ser fuerte para ayudarte como tú me ayudaste a mí, deseaba ser fuerte para poder proteger a Sasuke-sama, el recuerdo que me dejaste, Kimimaro, apuesto que, si vivieras de nuevo, te darías cuenta de que Orochimaru-sama solo era una de las tantas personas que tenías a tu alrededor.

-Estoy vivo de nuevo y no lo veo así.

-Es porque eres sólo un cuerpo resucitado.

-Tengo mi voluntad.

-No, no la tienes, tu alma está atada a quien te trajo de vuelta.

Kimimaro se quedó en silencio, pensando. Juugo había madurado de una manera bastante peculiar. Juugo había cambiado para bien.

-¡Juugo-san! – una voz a las espaldas del poseedor de la maldición les hizo ver a un grupo de tres personas aproximándose.

-¿Quiénes son?

-Somos del equipo de sellado, lamentamos la demora – se excusó la única mujer del grupo. Ah, claro, a quienes esperaba – procederemos de inmediato – a una señal de la kunoichi los otros dos se movilizaron.

Juugo miró a Kimimaro, un poco asustado, un poco triste. Era momento de otra despedida.

-Tranquilo, Juugo, he entendido lo que me quieres decir, estoy dispuesto a darme por vencido – le miró de forma fraternal. Sí, ahora era él quien aprendía del menor.

-Kimimaro – las lágrimas amenazaban con salir y Kimimaro casi rió, eso era tan nostálgico.

Los pergaminos especiales comenzaron a recubrir el cuerpo, Juugo deshizo su agarre, volviendo por completo a la normalidad.

-Vive como hasta ahora, Juugo, sé muy feliz – comenzó a decir conforme su cuerpo era envuelto – hasta la próxima, hermano – susurró al final. Él estaría bien.

-Kimimaro – dos lágrimas surcaron sus mejillas, el viento se llevó esas preciadas palabras que antaño había querido escuchar – hasta pronto.

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-He, no eres tan malo con la espada, chico – alabó Kisame mientras él y Suigetsu forcejeaban. El muchacho había sabido como darle una grata pelea, un momento de diversión.

-Yo pensé que estarías más oxidado, viejo – se burló el albino. Kisame ocultó una risa divertida.

-Esa no es forma de hablarle a tus superiores.

-Si te puedo vencer yo sería tu superior – sonrió de medio lado Suigetsu.

-En tus sueños – Kisame soltó una patada, con la cual Houzuki tuvo que dar una voltereta hacia atrás.

Hoshigaki aprovechó la baja de guardia para crear nuevos sellos y lanzarle una técnica de estilo agua, que de nueva cuenta fue esquivada.

-Te tengo – sonrió el mayor poniéndose a espaldas de Suigetsu. Sí, había sido divertido, pero ya era hora de ir completando sus deberes.

-¡¿Eh?! – El golpe mortal fue dado, pero Samehada atravesó el cuerpo hecho de agua – hmp, los ataque físicos no funcionan conmigo – el joven pisó tierra sonriendo con suficiencia.

-Ah, pero si te estás olvidando de la habilidad de mi espada – sonrió burlón el de piel azul. Sí, no más juegos.

-¿Q-qué? – el chico se tambaleó un poco, mareado – mi…chakra.

-Así es, mi pequeña se alimenta del chakra de las personas, tu chakra no es de lo mejor, más le basta – Kisame palmeó a Samehada, como si la estuviera felicitando.

-Maldición, fui un descuidado – Suigetsu apretó el mango de su espada, molesto por ser tan estúpido en un momento así de crucial – ¡pero no perderé por eso! – se lanzó al ataque.

-Eres persistente, me recuerdas a alguien – la sonrisa de burla no desapareció al tiempo que retenía todos los embates – alguien muy tonto, por cierto.

-Deseo esa espada ¡y la voy a tener! – dijo el menor, sin prestar atención a sus últimas palabras.

-Jajajaja, pues ven por ella, mocoso – al parecer, Kisame podría divertirse otro poco jugando con el chico.

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-Neji-niisan, ¿estás bien? – Hinata se acercó a su familiar.

-Sí, tranquila – le sonrió desactivando su byakugan para descansar un poco.

-Pfff, parece que hemos acabado con todos, ¿verdad, Akamaru? – por respuesta Kiba obtuvo un alegre ladrido del perro.

-Ha sido muy difícil – Shino mantenía las manos en los bolsillos, negándose a demostrar todo su cansancio.

-Y que lo digas – Karui se sentó, exhausta.

-Ahora debemos llevar a los heridos con los ninja médico – Hana Inuzuka habló, sabiendo que cada segundo contaba en esa guerra.

-Concuerdo – asintió Neji, manteniéndose en pie, limpiando el sudor en su frente.

-Bueno, dividámonos, los que estén más cansados lleven a los heridos a que les curen, el resto: una mitad iremos a la costa y la otra a dónde se encuentra el equipo de Kisutchi – dijo con voz autoritaria la mujer.

-Tengan mucho cuidado – el clon de Naruto se mantenía en pie, a duras penas – las cosas no están yendo muy bien y…oh – nueva información llegó hasta él – el equipo de Kisutchi se ha encontrado con Deidara y Sasori – frunció el ceño, preocupado – hm, parece que están muy enfadados conmigo.

-¿Por qué dices eso?

-El otro clon fue al primero que atacó ese loco pirómano – hizo un mohín, cruzándose de brazos – ni me dejó preguntarle por ella – susurró, decepcionado. Con esa ya eran dos veces que sus clones eran destrozados por miembros de Akatsuki sin dejarle tiempo de obtener información útil sobre su amiga.

-Naruto-kun – Hinata se llevó una mano al pecho, preocupada por el chico y su afán de salvar a su excompañera.

-Bueno, como sea, voy con los de la costa, Kisame debe representar un mayor problema que Deidara y Sasori…supongo – sonrió, animándose y animándolos un poco.

-Ok, ¡marchemos! – con los ánimos renovados fueron a sus lugares designados.

-Kish.

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-¿Qué haces aquí? – Kabuto llegó a espaldas de Kishasa, quien contemplaba el bosque, con sus ocasionales explosiones lejanas, sentada en lo alto de la guarida principal de Akatsuki.

-Me sentía muy encerrada y salí un rato, clon de Kabuto-nii – contestó perdiendo sus orbes cafés en el cielo. Kabuto sabía que mentía, ella estaba esperando, esperando por ver a todos volver sanos y salvos. Sin embargo, prefirió callar esos pensamientos.

-Mmm, bueno, ya que estás aquí, vigila, por favor, Kishasa-nee.

-Claro – asintió sin verle. Kabuto le estaba dando una excusa para permanecer en su lugar sin ser molestada.

-Voy con el real.

-Mh – hubo un nuevo asentimiento. El clon casi suspira. Esa chica estaba demasiado pensativa.

-Con cuidado – le acarició la cabeza antes de desvanecerse.

-Igualmente, Kabuto-nii – suspiró perdiéndose en sus pensamientos de nuevo. Había tanto en que pensar que su mente era un caos.

Vaya dolor de cabeza.

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La puesta de sol se aproximaba y eso podía y no ser de utilidad.

Sasuke, Gai y Kakashi corrían a todo lo que sus piernas les daban; debían llegar con Naruto y Killer Bee pronto.

-¡Ya estamos cerca! – avisó el ninja que copia.

-Sí.

En ese instante una gran cortina de polvo y viento les envolvió.

-¡¿Qué demonios…?!

Cuando abrieron los ojos se encontraron con un campo totalmente libre de árboles. En el centro estaban tres biju todavía en pie, Naruto y Bee en modo biju y el tipo enmascarado tras de sus marionetas, sentado sobre la inmensa estatua Gedo.

-¡Naruto! – llamó Sasuke, haciendo a los tres hombres mirarle.

-¿Sasuke? ¡¿Qué demonios hacen acá?!

-¡Vinimos a ayudarte! – Maito estaba emocionado, o al menos intentaba lucir emocionado y no preocupado.

-¡Váyanse, es muy peligroso que se enfrenten a los biju! – Uzumaki les hizo un gesto con la mano.

-No te ayudaremos con las bestias con cola – Kakashi se acercó, seguido de los otros dos – sino con el tipo de la máscara – informó al chico.

-¡Igual es peligroso!

-¡Cierto, no sean imprudentes, ¿es que quieren sus muertes?! – canturreó el moreno de Kumogakure.

-¡Oh, cállense! ¡No les dejaremos toda la diversión y la gloria! – Sasuke activó su sharingan, molesto porque esos dos intentaran librarse de ellos. ¿Es que Naruto era quien ahora había olvidado la palabra "equipo"?

Vaya idiota.

-Mmm, Uchiha Sasuke, tú tienes algo que le pertenece a Akatsuki: los ojos de Uchiha Itachi – habló el de la máscara, observando con detenimiento a los recién llegados.

-¿A Akatsuki? – Sasuke frunció el ceño, más molesto. Nadie hablaría de su hermano como si fuese un simple objeto.

-Te los quitaré – afirmó el enmascarado.

-Inténtalo – sonrió con arrogancia Sasuke.

-No me escuchan – se deprimió un poco Naruto, al saber que sus palabras estaban siendo ignoradas deliberadamente.

-Déjalos, tú preocúpate por acabar con tu tarea – habló Kurama. A Uzumaki no le quedó más que suspirar, resignado.

-Ok, ¡vamos, viejo pulpo!

-¡Vamos, tonto idiota!

-¡Gai, Sasuke, vamos!

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Hola a todos, me disculpo por no haber actualizado la semana pasada, pero el tiempo no estuvo muy a mi favor. En fin, no entraré en detalles por esta ocasión.

Ya queda poco para el final de este fanfic, así que espero se queden hasta entonces.

Mmm, no tengo mucho más que decir.

Nos leemos luego.

~o~o~o

carlescazares123: he aquí la continuación, espero te siga gustando.

Giuseppe: no, gracias a ti por comentar xD aquí continuación.

Nami Scarlet: gracias, me alegra que la historia te esté gustando. Lamento la demora. Espero leernos pronto.