Los personajes y escenarios principales pertenecen a J. K. Rowling a excepción de Evelyn Morgan y algún que otro personaje más que son originales.

Esta historia contiene escenas de violencia y sexo, además de lenguaje fuerte.

Algunos detalles, diálogos, o escenas pueden estar inspirados o tomados de las películas/ libros u otras fuentes.

Para cualquier duda y/o sugerencia estoy a disposición de quien quiera

Capítulo 49

Horas después, Evelyn aún se encontraba en aquella pequeña habitación del hospital esperando a que los daños de la maldición remitieran del todo, con una extraña sensación de alegría en su interior al pensar que aquel infierno había remitido por fin.

La puerta de la sala se abrió dando paso a un serio Snape, quien se acercó unos pasos cerrando tras de sí, posicionándose frente a la cama, mirando a la mujer.

-¿Cómo te encuentras? –Preguntó con su característica frialdad, sin dejar de mirarla.

-Estoy ya bien, el médico me ha dicho que puedo irme. Gracias. –Habló tras una pausa, fijando sus ojos azules en los negros de él, sintiendo que no necesitaba nada más para ser feliz, y el tiempo se lo había demostrado cuando las cosas habían ido mal. Severus siempre había estado allí, sin derrumbarse a pesar de las adversidades, siendo fuerte por todos.

-No pensarías que te iba a dejar a ti sola ocuparte de lo emocionante, ¿verdad? –Respondió con ironía, manteniéndose indiferente, con lo que la profesora sonrió al recordar que jamás cambiaría, y eso era algo que le encantaba.

-Por supuesto, te conozco bien, Severus. –Respondió dibujando una sonrisa, mientras él respondía de igual modo, aunque más tenuemente.

Evelyn se levantó despacio de la cama para acercarse hacia Snape y abrazarlo sin decir ni una palabra. El hombre, algo sorprendido al no esperarse aquello, tardó unos segundos en reaccionar, pero lo hizo sin dudarlo, estrechando a al mujer entre sus brazos, sintiendo una extraña y nueva sensación que con anterioridad no había experimentado. Paz.

Paz consigo mismo, con el mundo que lo rodeaba. Tranquilidad ahora que no había a quién engañar, ante quién mostrarse frío y calculador, pero él siempre había sido así y lo seguiría siendo sin poder remediarlo. ¿Y si ella se cansaba de aquello? ¿Y si realmente descubría qué no podía mantenerse a su lado con esa actitud?

Snape no pudo evitar sentir miedo ante aquellos pensamientos. El tiempo y la vida le habían hecho así irremediablemente, algo que jamás podría apartar de su ser, pero ella no se merecía aquello. La voz de Evelyn lo sacó de sus cavilaciones.

-¿Sabes? Mientras estaba allí retorciéndome de dolor por culpa de la maldición no pude evitar sentirme culpable al saber que iba a morir e iba a dejarte solo. No podía soportar el coraje que me invadía al saber que de nuevo iba a volver a pasar. –La mujer se despegó del cuerpo de Snape y lo miró fijamente a los ojos con seriedad y convencimiento. –Eres un buen hombre, Severus Snape. No mereces más dolor. Y cualquiera que diga lo contrario está sumamente equivocado, y desde luego, no conoce los enormes sacrificios que has hecho por los demás.

-También he hecho cosas horribles.

-Pero has rectificado, es lo importante. Siempre has sido buena persona, no te mortifiques. Ahora todo ha pasado y podrás empezar de nuevo sin tener que engañar a nadie, y sobre todo a ti mismo.

-Eso no implica que todo vaya a ir bien, Morgan. –Susurró sin dejar de mirarla, embriagándose de aquella melancolía interna que desataban sus nefastos pensamientos.

-¿Por qué eres tan negativo siempre? Parece que no quieres ser feliz.

-Claro que quiero, pero no sé hacerlo; Jamás he tenido la oportunidad y no quiero arrastrarte conmigo por ello.

La morena sintió el pesar y el dolor que habían atormentado al hombre durante tantos años en aquellas simples palabras, en el brillo y cansancio de sus ojos, y no pudo hacer más que besarlo con ímpetu, al hallar aquella profunda tristeza y remordimiento en su ser.

-Jamás podrás hacerme infeliz si estás a mi lado, Severus. Quiero ayudarte, quiero ser capaz de hacer que vuelvas a sonreír como cuando eras niño. Y no me importa tu pasado, ni que seas un testarudo desconfiado por su culpa. –Sonrió mientras acariciaba el rostro del hombre, manteniéndole la mirada hasta que Snape se acercó lentamente hasta posar sus labios sobre los de ella.

-Prométeme que no te irás. –Susurró el hombre apartándose unos centímetros de la boca de ella, completamente serio.

-No podría hacerlo aunque quisiera, eres lo único por lo que sigo en pie todavía. Mi única razón para vivir. –Murmuró con amargura al recordar todos los que habían muerto, todos sus amigos, su hijo... Todo lo que tenía.

El mago no pudo hacer otra cosa que volver a besarla con todas sus ganas, demostrándole aquel amor inmenso e inexplicable que se había ido creando poco a poco en su alma, y que ya era algo totalmente irrevocable.

La pareja intensificó el beso a medida que avanzaban los segundos, sintiendo aquella angustiosa necesidad de hacer saber al otro que aquello les estaba consumiendo; El no estar juntos cada segundo de sus vidas, no poder levantarse al lado del otro cada mañana, no decirse mutuamente que eran la fuerza motora el uno del otro.

-Nunca pensé que pudiera volver a amar a alguien después de la muerte de Lily. –Se sinceró cuando ambos se apartaron, mirando a la mujer a los ojos, sintiéndose invadir por aquella sensación tan inmensa cada vez que la miraba tan fijamente.

-En la vida pasan cosas sorprendentes que ni siquiera imaginamos. –Susurró mirándole con una sonrisa al escuchar aquella declaración, para después besarlo de nuevo con las mismas ganas y pasión.

-Siento interrumpir este emotivo momento, pero estábamos empezando a preocuparnos ahí fuera. –Habló Dumbledore introduciéndose súbitamente en la estancia, haciendo que la pareja se separara con rapidez y vergüenza.

El mago de pelo cano los cntempló con una pequeña y divertida sonrisa, aún sujetando la puerta de la habitación.

-Me alegra ver que te encuentras tan bien, Evelyn. Deberíamos volver al castillo y celebrar que por fin el mundo mágico está a salvo. Además, creo que a Remus y Jarek también les gustaría poder disfrutar de tu compañía, aunque claro, es sólo una sugerencia. –Acto seguido el hombre desapareció con aquella pícara sonrisa en los labios, dejándolos solos de nuevo.

-Creo que tiene razón, ya tendremos tiempo de estar solos a partir de ahora. Todo el del mundo. –Comentó con alegría separándose unos centímetros de él.

-Puede que eso sea demasiado tiempo como para aguantarte sin volverse loco, Morgan. ¿No lo habías pensado? –Bromeó volviendo a ser el mismo de siempre, mostrando aquella fachada de indiferencia mientras alzaba una ceja.

-¡Mira quién fue a hablar! ¿Y me lo dices tú? No sé quién volverá loco antes a quién... –Respondió con chulería alzando ambas cejas al aire, para acto seguido, dirigirse hacia la puerta y agarrar el pomo dispuesta a abrir, siendo detenida por Snape antes de hacerlo.

-Estoy deseando averiguarlo. –Murmuró con desdén y chulería muy cerca de ella, para después terminar de abrir la puerta rápidamente, observando frente a ellos a Lupin y Kalinac.

En el momento en que ambos aparecieron en el umbral de la puerta, los dos magos se levantaron de sus asientos impacientes, acercándose a al mujer, quien salió dirigiéndose hacia ellos.

-¡Oh, por Dios, Evelyn! ¿Cómo nos has hecho esperar tanto? Nos tenías preocupados. –Dijo Lupin mientras la abrazaba fuertemente y después cedía el turno al rubio.

-Lo siento mucho, chicos. Gracias por todo lo que habéis hecho. –Agradeció la morena tras separarse de Jarek, observando a los dos ante la atenta mirada de Snape.

-Siempre hemos estado juntos en todo esto, pero por fin parece que la lucha valió la pena. –Respondió el hombre lobo con una leve sonrisa.

-Juntos desde el principio hasta el final. –Afirmó al mujer con una sonrisa llena de nostalgia. –Por fin todos ellos pueden descansar en paz.

-Al igual que nosotros. –Respondió Lupin mientras Evelyn asentía con tristeza, pero sintiendo una increíble paz interior al saber que había cumplido, al igual que sus amigos, su cometido tras tanto sufrimiento y esfuerzo.

-Venga, chicos, ahora no es tiempo de estar tristes, todo se acabo. Nos esperan en Hogwarts, debemos irnos.

-Claro, tienes razón; Vamos.

Tras las palabras de Remus, el grupo comenzó a caminar silencioso hacia la salida del hospital, sin dejar de pensar en cada una de las vidas perdidas a lo largo de aquellas sangrientas y largas batallas, que jamás podrían ser borradas de sus mentes, ni de sus corazones.

Perdóóón por tardar y esas cosas, ya sabéis mis motivos, siguen siendo los mismo. No sé muy bien que estoy haciendo ahora mismo, es todo improvisado sobre la marcha, estoy un poco perdida sobre como continuar pero bueno, intento sacarlo.

Muuuuuuchas gracias por seguir leyendo y comentando, sobre todo a Alexza Snape ¡me animas enormemente a seguir y esforzarme con tus comentarios!