Avatar, el Último Maestro del Aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo historias con ellos.

Nota del autor: La dinámica será la misma que los capítulos anteriores. Espero del guste el capítulo.


Capítulo 50: La Historia de Cómo Morí: El Declive Comienza.

Los meses pasaron. Mai logró convencer a Ozai de que Renzo se quedara en el palacio, y lo mejor fue que mi propio padre le dio el puesto de Jefe de Seguridad de Mai. Todo parecía mejorar, pero a la vez había algo que no se sentía bien.

En el fondo, me molestaba tener que ocultarme con Renzo todo el tiempo. Ya teníamos cerca de un año juntos, y de verdad quería gritárselo al mundo, pero sabía que Ozai no iba a aceptarlo y que ahí se descubriría la verdad de la muerte de Rokuro.

En julio, un mes antes de que se cumplieran tres años del Fin de la Guerra, comencé a tener más alucinaciones con Ursa. No sabía por qué, pero incluso hubo un tiempo en el que tuve que ausentarme de la corte. Hubo rumores de que estaba gravemente enferma. Como ya dije, de un inicio no comprendía por qué, pero al siguiente mes todo cobraría sentido…

Era agosto, y las fiestas del Fin de la Guerra comenzarían pronto. Ese día veía a mi calendario y fue cuando noté que parecía tener un retraso. Me mordí el labio y fui con la única chica, que había estado embarazada, en la que confiaba.

Mai estaba en nuestra oficina, observé que tomaba un vaso de lo que parecía vino y leía una carta.

- Hey.

- ¿Qué hay Azula? – contestó sin mucho interés.

- ¿Puedo hacerte una pregunta al azar? – pregunté, tratando de no sonar nerviosa. Mai levantó la mirada hacia mí.

- Dime…

- ¿Cómo te disté cuenta de que estabas embarazada de Izumi? – me atreví a preguntar. Noté que mi amiga me miró de pies a cabeza con el ceño fruncido. Mai se echó para atrás en su silla y suspiró.

- Tenía un retraso, eso fue lo primero que noté. Después comencé a sentirme cansada todo el tiempo. Al final, vinieron los mareos y las náuseas. Malditas náuseas…- explicó.

- ¿Te arrepientes? – pregunté casi en silencio.

- ¿Qué si me arrepiento de Izumi? No. Ni un solo segundo. No pasó en las mejores circunstancias, pero es lo mejor que he hecho en mi vida y si pudiera regresar al pasado y corregir todos mis errores, Izumi no sería algo que tuviera que corregir – contestó Mai con una de las sonrisas más genuinas que en mi vida vi que esbozó.

- Gracias, Mai…

No dejé que me contestara y salí de la oficina. No creas que no te quería, Kazuo. Solamente estaba asustada, sabía que mi padre se pondría como loco y que tendría que hacer muchas cosas para poder tenerte entre mis brazos, pero al ver a Mai sonriendo ahí por Izumi, comprendí que había madres que realmente harían lo que fuera por sus hijos, y que yo iba a ser lo que fuera por ti.

Ursa sintió como si la última frase hubiera sido una indirecta para ella. Tal vez si ella hubiera sido un poco más valiente, Azula estaría ahora con ella.

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- Mai había notado que Azula estaba actuando extraño. Ella ya sospechaba algo, e incluso me hizo apostar a que algo estaba raro. Azula nos dijo que estaba embarazada a finales de agosto, y si de por si las cosas ya estaban algo complicadas, se pusieron aun peor – explicó Ty Lee con una mueca.

Iroh frunció los labios.

Flashback de Ty Lee:

Azula, Mai y Ty Lee estaban en la habitación de Mai, con Izumi durmiendo en la cama de Mai, con almohadas alrededor de ella para que no se cayera. Ty Lee y Mai ya estaban un poco pasadas de copas, ya que esa noche se había celebrado un baile en el Palacio. Azula estaba sobria, tratando de no caer en caos al ver a sus amigas así.

- Dame eso – dijo Ty Lee, arrastrando un poco la lengua, al ver que Mai tenía un plato de los aperitivos que habían dado en el baile.

La reina le dio el plato a Ty Lee y ella tomó dos aperitivos. La chica le puso el plato de aperitivos a Azula en la cara, y la Señor del Fuego sintió náuseas cuando el aroma de la comida azotó su nariz.

- Quita eso de aquí – soltó Azula con enojo.

Ty Lee estaba a punto de quitarse, pero Azula la empujo y corrió al baño de Mai, cerrando la puerta detrás de ella. Ty Lee vio con curiosidad hacia la puerta y Mai encarnó una ceja.

Cuando Azula salió del baño, estaba pálida y parecía débil. La Señor del Fuego se sentó en la silla más cercana. Ty Lee la vio con curiosidad desde el sillón de Mai. Y la reina la veía divertida desde los pies de su cama, donde yacía acostada con cuidado de no aplastar a Izumi.

- ¿Qué me ven? – preguntó Azula con fastidio.

- ¿Cuántos meses tienes? – preguntó Mai, arrastrando la lengua.

- ¿Qué? – soltó Azula con nerviosismo.

- Te conozco desde que tenías cuatro años, Azula. Conozco tu cuerpo de pies a cabeza- dijo Mai recorriendo todo el cuerpo de Azula con el dedo a distancia – Además, que sé que nunca te enfermas. ¿Crees que no lo noté? Tus caderas están comenzando a ensancharse, tus pechos no tardan en comenzar a crecer. De hecho, me sorprende que ninguna de las dos haya notado cuando yo estaba embarazada de Izumi.

- Yo lo noté, pero no dije nada – admitió Ty Lee encogiéndose de hombros.

- ¿De verdad? Que buena amiga eres – dijo Mai con una mezcla de apreciación y sarcasmo

- No sé de qué hablas – dijo Azula, haciéndose la desentendida.

Mai se levantó y caminó en zigzag hasta un mueble de dónde sacó una botella de whiskey de fuego y se la dio a Azula.

- Toma un trago – retó la reina. Azula se paralizó. Ni siquiera pudo sostener la botella.

- 7 semanas – dijo Azula al fin. Mai empezó a reír descaradamente y ella sí tomó un largo sorbo del whiskey. Ty Lee veía a Azula sorprendida.

- Me debes dinero, Ty – dijo Mai, dándole la botella a la acróbata y regresando a su lugar en la cama.

- ¿Apostaron? – preguntó la Señor del Fuego con el ceño fruncido. Mai y Ty Lee se encogieron de hombros.

- ¿Renzo lo sabe? – preguntó Ty Lee, seguido de un sorbo de la botella. Azula negó con la cabeza.

- Suerte con eso… no, mejor aún, suerte con Ozai… Ven acá, pato-tortuga – dijo Mai, sintiéndose mareada, mientras tomaba el pato-tortuga de peluche de su hija que en un futuro se llamaría Zuko, y les daba la espalda a sus amigas, quedándose profundamente dormida.

- ¿Qué vas a hacer, Azula? – preguntó Ty Lee con preocupación.

Azula no contestó.

Fin del Flashback.

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Renzo estaba sentado en mi cama, la noche que le dije que estaba embarazada de ti. Yo caminaba de un lado al otro, no sabiendo cómo decírselo.

- Oye, lo que sea que sea, no creo que sea tan malo como para tenerte así – dijo Renzo, algo fastidiado por mi actitud.

- ¿Y si te dijera que vas a tener un hijo? – le dije con temor de su reacción. Renzo abrió los ojos.

- ¿Estas embarazada? – me preguntó con voz temblorosa.

- Sí, y antes de que me preguntes si estoy segura o alguna otra estupidez así… sí estoy segura. Lo confirmé hace algunos días con el doctor.

- ¿Por qué no me habías dicho nada? – me preguntó con preocupación.

- No sabía cómo. Estaba asustada. Estoy asustada… - admití. Nunca había sentido tanto miedo en mi vida hasta ese momento.

- Pensaremos en algo, Azula – me aseguró Renzo y me abrazó.

A partir de este momento, tu padre y yo comenzamos a idear un plan para salir de la Nación del Fuego. Era un plan sencillo, de hecho. Mai, se iría primero con Izumi y Renzo a "visitar a su tía Mura". Después, yo me iría con Ty Lee de "vacaciones" a Isla Ember, pero la verdad es que escaparíamos al Reino Tierra y no volveríamos jamás. Estaba dispuesta a renunciar a todo por ti y por Renzo. Todo iba muy bien, estábamos a punto escapar, pero no contábamos con que Ozai se enterara de mi embarazo.

Ursa leyó con temor la última frase, pero tomó un suspiro y siguió leyendo.

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- ¿Qué pasó cuando mi padre se enteró? – preguntó Zuko con temor de escuchar lo que pasó.

- Primero que nada, el plan de vino abajo, y después… - comenzó a decir Mai, bajando la mirada.

- ¿Después…?

Flashback de Mai:

- ¿Por qué no me advertiste que me la iba a pasar vomitando todo el embarazo? – preguntó Azula fastidiada.

- Todos los embarazos son distintos, así que no creí que fuera necesario. Además, al menos puedes comer, yo ni siquiera podía… - comenzó a decir Mai, pero la puerta se abrió de golpe.

- ¡¿Cuándo pretendías decirme que estás embarazada?! – gritó Ozai, cerrando la puerta de la habitación de Mai detrás de él con un portazo.

- No sé de qué hablas…- dijo Azula con voz temblorosa.

- No me mientas, Azula. Lo leí en los registros del doctor, y, por si fuera poco, acabo de oír lo que ustedes dos hablaban – soltó el Rey Fénix con rabia y volteó a ver a Mai. - ¿Por qué tú no dijiste nada?

- Yo…- comenzó a decir Mai, con voz temblorosa.

- Mai no dijo nada porque yo la amenacé. El asunto es conmigo, no con ella – se atrevió a decir Azula con fuerza. Mai la miró sorprendida al escuchar como Azula la defendió.

- ¿Quién es el padre? – dijo Ozai entre dientes.

- No lo sé…- mintió Azula.

- ¡¿Quién es el mal nacido que te embarazó Azula?! – gritó Ozai, con una mano amenazando con golpear a Azula.

- Ya te dije que no lo sé – repitió la chica, con temor de ver su padre amenazándola.

- ¡Dime el nombre! – gritó el Rey Fénix dispuesto a soltar el golpe, pero Mai se puso en medio de los dos, cerrando los ojos fuertemente, preparada para recibir el golpe que era para su amiga.

- No la golpees. En verdad no lo sabe – contestó Mai con voz temblorosa. – Ella estaba muy tomada y no se acuerda de quién era.

- ¡Agh! – gruñó Ozai y pateó la mesa de noche de Mai, partiéndola a la mitad. – Más vale que te deshagas de ese niño, Azula.

- No lo haré…- contestó la Señor del Fuego con decisión.

- ¿Qué? – dijo Ozai apretando los puños.

- No voy a deshacerme de mi hijo – dijo Azula entre dientes. Ozai se acercó de nuevo a las chicas y Mai se aferró el brazo de Azula, parándose derecha enfrente de su amiga en caso de que el rey pretendiera atacar de nuevo.

- Entonces tendré que encargarme yo… quítate de en medio, Mai – dijo Ozai. El corazón de Mai comenzó a latir rápidamente.

- No me voy a quitar – contestó la reina con voz temblorosa, pero segura de lo que decía.

- Hazte a un lado…

- No. Escucha, esto no puede ser tan malo…- dijo Mai, tratando de buscar una solución rápida.

- ¿Qué no lo es? ¿Cómo crees que va a reaccionar todo el mundo sabiendo que mi hija tendrá un bastardo? – soltó Ozai con enojo.

- Podemos pretender que es nuestro hijo – sugirió Mai, tomando la solución más lógica que se le había ocurrido. Azula sintió calosfríos.

- ¡¿Qué?! – gritó Ozai con rabia.

- Tienes dos hijas, ¿cierto? Una puede reinar la Nación del Fuego, y la otra el Reino Tierra, mientras tú gobiernas el mundo, pero y ¿las Tribus Agua? Eventualmente las Tribus Agua se doblegarán, necesitarás a alguien de confianza que gobierne ahí. ¿Quién mejor que todos tus hijos para que gobiernen bajo tu mando? Imagínate lo que podría pasar si pones a otras personas a mandar en los reinos más grandes. Podría haber un levantamiento en tu contra, si toman la suficiente fuerza. Una cosa son tus gobernadores, pero otra sería si pones a los príncipes al mando, ¿verdad? Tu familia jamás te traicionaría – explicó Mai con rapidez, tratando de no tartamudear y de modular su voz.

- Tienes suerte que ésta hable rápido y sea inteligente, Azula…- dijo Ozai entre dientes y salió de la habitación de Mai con un portazo.

Mai comenzó a jadear aire y Azula a llorar desesperadamente. La reina abrazó a su amiga y juntas se dejaron caer en el piso.

- Lo siento, lo siento. No pude decir nada más. No se me ocurrió otra cosa – dijo Mai entre jadeos y soltando lágrimas ella también. Azula negó con la cabeza.

- No, me salvaste. Ozai me hubiera matado si tú no hubieses dicho nada – contestó Azula entre sollozos.

- Lo siento – volvió a decir Mai.

- Prométeme que vas a ayudarme. Promete que cuidarás a mi hijo, Mai. Dame tu palabra – dijo Azula con desesperación.

- Te lo prometo. No les pasará nada ni a tu hijo ni a ti – dijo Mai, mientras hipaba.

Azula se aferró a Mai, y se quedaron así por lo que parecía una eternidad.

Fin del Flashback.

- Creí que esa sería la única promesa que le haría a Azula y que al final, sólo tendría que cuidarle la espalda de Ozai mientras ella estuviera embarazada, pero me equivoque… - dijo Mai con nostalgia.

Zuko miró a Mai pensativo y soltó un suspiro, sabiendo que lo peor estaba por venir.

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- Ozai anunció en la corte que Azula había enfermado y así fue cómo ella dejó de presentarse en el palacio. Unas semanas más tarde, Ozai anunció el supuesto embarazo de Mai, pero dijo que era un embarazo delicado y así fue como también a Mai la alejó de la corte. Ozai mantenía vigilada a Azula día y noche. Sólo Mai, Ozai y yo éramos los únicos que podíamos verla. Mai y yo, le ayudábamos a Renzo para que se escabullera en las noches, pero a veces era imposible por la vigilancia tan fuerte que le había puesto Ozai a Azula, y así fue como ella empezó a empeorar cada día más. Las visiones de Ursa se volvieron constantes y lo peor fue cuando ella perdió su fuego control por completo – explicó Ty Lee, soltando un suspiro al final.

- ¿Así que lo perdió por completo? – preguntó Iroh, tocando su barba.

Flashback de Ty Lee:

Mai y Ty Lee estaban sentadas en la habitación de Azula, mientras veían preocupadas a Renzo, tratando de tranquilizar a Azula, quien caminaba de un lado con desesperación.

- Azula le va a hacer daño al bebé – era lo único que argumentaba Renzo para tratar de calmar a la chica.

- ¡No! Le va a hacer daño Ozai y yo no voy a poder detenerlo porque ni siquiera puedo hacer fuego control – dijo Azula desesperada.

- Tranquila, Azula. Tal vez sólo necesitas calmarte un poco y el fuego regresará a ti – dijo Ty Lee tratando de calmar a su amiga.

- ¡Lo he intentado todo! Y es que, entre más intento, menos puedo hacerlo y… agh, ¡dile que se vaya, Renzo! – gritó Azula, aventando un cepillo hacia la pared.

Renzo tomó a Azula por las manos y la abrazó con fuerza. Ella se tapaba los oídos y él le susurraba palabras inentendibles para Mai y Ty Lee.

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- Tenemos que sacarla de aquí, si no queremos que se ponga peor – dijo Mai, después de que Azula se había quedado dormida en brazos de Renzo.

- ¿Y cómo planeas hacer eso? Ozai jamás va a permitir que salgamos de aquí – soltó Renzo con frustración.

- Creo que tengo una idea – admitió Mai.

Renzo y Ty Lee miraron a la reina con curiosidad.

Fin del Flashback.

- ¿Cuál era la idea de Mai? – preguntó Iroh con curiosidad.

Ty Lee sonrió extrañamente, dejando al hombre perplejo.


Nota del autor: Y llegamos al maravilloso capítulo 50. La verdad cuando comencé a escribir esta historia nunca pensé que iba a ser tan larga, pero bueno heme aquí, publicando hasta este capítulo. Espero les esté gustando mucho mucho esta historia, tanto como a mí me está gustando escribirla. A partir de ahora es posible que haya algunos retrasos en la publicación de los capítulos, espero no se molesten. Mil gracias por todo el apoyo. Nos leemos en el próximo capítulo.

GirlFanatic30.