Snape había necesitado un tiempo para calmarse tras tener que permanecer haciendo solo de espectador de la captura de Potter.
Dejó a la muggle en su cuarto y caminó por los vacíos pasillos de Hogwarts, aliviado de que las vacaciones le proporcionaran ese solitario escondite. Caminaba rápido, porque la rapidez de sus propios pensamientos le impedía enlentecer sus pasos y se dirigió preciso al despacho de Dumbledore. Tenía que contarle lo ocurrido y planear juntos lo que debía hacerse a continuación.
La tarde languidecía, el sol bajaba despacio arrancando destellos anaranjados al profundo lago y las sombras del Bosque Prohibido se alargaban cubriendo el suelo con un manto enfermizamente oscuro.
_Confiesa entonces, que esa mujer al final ha conseguido intervenir en su conducta impidiéndole socorrer a Harry_pronunciaba Dumbledore limpiándose las lentes.
_Le estoy diciendo que su intervención mandando a Dobby ha salvado la vida del chico.
_Si quiere verlo así... ya me he dado cuenta de que su percepción respecto a ella no es muy lógica, al contrario de lo acostumbrado.
Snape no quiso discutir.
Entre las sombras del Bosque Prohibido, una bruma oscura comenzó a tomar forma mientras la marca en su brazo comenzó a latir lentamente. El señor oscuro reclamaba su presencia, justo a los pies del castillo. Suspirando Snape tocó la marca y pensando en Demons le comunicó la visita del Lord y le pidió que viniera al despacho, por si acaso. Sorprendentemente, como si fuera telepatía, ella le respondió asintiendo. Esta nueva capacidad podría ser útil.
_Vendrá ahora y esperará aquí. Tengo que reunirme con el señor tenebroso, me espera ahí abajo. Confío_ adviritó Snape_ en que sea educado y respetuoso con ella.
Dumbledore se irguió ofendido, la relación entre ellos era más distante a causa de esa muggle, pero no contestó y Severus se dirigió al encuentro de su señor..
Severus, tuvo que hacerse el emocionado, el decepcionado y el furioso cuando el Lord le contó lo ocurrido con Potter, ofreciéndose para ir a buscarle personalmente. El señor tenebroso en cambio, declinó el ofrecimiento sugiriendo misteriosamente que esta vez había sido la última que el chico escapaba de su destino.
_ La muggle..._ pronunció el Lord con su aguda e inexpresiva voz_ ... avisa que quiero verla.
Snape asintió.
_Me reuniré contigo en el castillo dentro de poco, ahora vete.
Snape asintió de nuevo y echó a andar de nuevo por el sendero, con la capa negra ondeándole detrás.
Demons, desde la ventana del despacho, le veía aproximarse. Demasiado lejos para ver la expresión de su rostro. Buscó con la vista al Lord, que parecía haberse desvanecido en la nada. Pero no podía desaparecerse en los terrenos de Hogwarts. Eso quería decir que simplemente se había ocultado para que nadie le viera ir...¿A dónde?.
Observó el terreno en círculos cada vez más amplios hasta que una estructura de mármol blanco llamó su atención.
_Dígame_ espetó al retrato_ ¿Tenia planeado desde el principio que Potter y el Perturbado compitieran por encontrar la varita o ha sido sólo mala suerte que el Lord descubriera su existencia?
Dumbledore fingió no comprender al principio, pero convenía averiguar hasta que punto la chica tenía conocimiento de las circunstancias.
_Sopesé esa posibilidad, sí.
_¿Por eso pidió al señor Snape que acabara con su sufrimiento?
El mago asumió un porte digno pero antes de que empezara a hablar, Severus entró y ambos disimularon en su presencia. La mirada aguda de Snape presumió que algo pasaba, pero su enemistad no le cogía de nuevas.
_Quiere verla.
_¡Cómo no!_ se quejó ella.
En un gesto automático, Severus tocó la mano de la muggle, resbalando el dedo por debajo de los de ella, como para darle ánimos, gesto que no pasó desapercibido a Dumbledore. Snape abandonó su mano y se dirigió a la ventana que abrió al dislumbrar la nube oscura que ascendía ya por la pared de piedra. Como actores, ocuparon sus posiciones: Snape al pie de la ventana, Demons unos pasos más atrás, Dumbledore se hizo el dormido en su retrato.
El Lord se materializó con teatralidad. Sus ojos rojizos casi brillaban embargados de una emoción intensa.
_Es sólo una cuestión más Severus, tardaré poco. Tu señor no puede evitar tener curiosidad... _Alzó un brazo invitando a Snape a acercarse mientras fijó sus ojos en la muggle.
¡Qué predecible! pensó ella manteniéndole la mirada.
Lord Voldemort aferró a Snape por el gaznate sin darle tiempo a reaccionar y volvió la cabeza hacia él usando legerimancia. Al tiempo que invadía sus recuerdos, Severus sintió una nueva particularidad. La magia del Lord le invadía presionando las paredes de su corazón. Vivió con angustia las dos cosas. Por un lado la fiereza del Lord buscando esos recuerdos en particular, esos que ella había previsto y por otro, la presión en su pecho, el dolor constreñido que provocaba, la falta de aire, su mente nublándose, los pulmones exhaustos, su vida en un hilo, mientras su corazón latía salvajemente en un desesperado intento por impulsar su sangre.
Así que el señor oscuro había aprendido a controlar aquello que con ella sucedía espontáneamente y no había querido privarle de la experiencia. ¡Qué considerado...!
La muggle observó el abandono, la rendición del cuerpo de Snape, igual que sucedía en ella cuando presentía la muerte como inevitable y entonces el Lord paró.
La expresión de su rostro pálido y deforme, el brillo de sus alargadas pupilas era indescifrable.
Soltó a Snape, que inspiró profundamente un par de veces, frenando la necesidad de agarrarse el pecho. El señor tenebroso se volvió hacia la muggle. Ella pensó que la llamaría alzando el brazo igualmente, pero no lo hizo. ¿No quería demostrarle su dominio? Eso era raro. La muggle sospechó que lo que quería era ocultar algo, ocultar lo que ya tenía en su poder: la vara del destino.
Tenía que asegurarse. Debía saberlo. Tenía que saberlo, costase lo que costase. Poque era importante, muy importante. ¡El maldito viejo del retrato y sus brillantes ideas...! Tenía que conseguir tocar al Perturbado, de la manera que fuera. ¡Pero ya se iba! Se giraba hacia la ventana...piensa...rápido...
_Quisiera hablar con usted... en privado_pronunció ella.
Severus le clavó la mirada alarmado tanto por su petición como por su (¿qué demonios está haciendo?) expresión orgullosa y fría al dirigirse al Lord.
_ Vete, Severus_ ordenó el señor tenebroso.
_Mi señor, yo..._ se excusó Severus.
_Ya has oído a la señorita _ el peligro se percibía en la última palabra_ Tu presencia no es requerida aquí.
Snape intentó que la muggle le mirara mientras abandonaba el despacho pero ella le ignoraba manteniendo sus ojos altivos y fijos en los ojos del Lord.
Nada más cruzar la puerta, Voldemort agitó la varita haciendo que la cerradura sonara con un siniestro click y luego, dirigió la mirada hacia ella, dándole la palabra.
_ No creo que el que pudiera ver mis... interacciones... con el señor Snape entrara en nuestro trato.
El Lord entrecerró sus pupilas al escuchar el tono autoritario y frío de su voz sintiendo una excitación creciente ante su descaro.
_ No creo que hubiera ninguna condición al respecto de la cesión de mi siervo para tu disfrute.
¿Parecía sorprendido?¿Decepcionado? Demons no sabría decirlo.
_¿Qué era eso que tenías que decir a tu Lord en privado? ¿Has encontrado algo sobre Potter en los profesores, en los alumnos?
_ Esas investigaciones han sido infrucuosas, o exitosas según se mire. Potter no tiene ayuda de Hogwarts. Lo que tenía que decirle, mi señor_ dijo acercándose a él usando esa expresión gatuna que Snape bien conocía_ es que desde que habéis entrado he notado algo diferente en vos.
Ella se aproximó hasta tenerle al alcance de la mano, pero el Lord no movió ni una pestaña, era evidente que no quería tocarla. Miraba sorprendido la autoridad con la que hablaba y la falta de modestia al dirigirse a él. Era una particularidad en ella que no le desagradaba completamente, tal y como los reyes soportaban la burla de sus bufones.
Vale, el Perturbado no se enfadaba. Tendría que provocarle más, como a Bellatrix. "Loca,"_hablaba la sensatez en su cabeza_"puede matarte en menos de un segundo". "La autoconservación está sobrevalorada"_contestaba la inconsciente sin miedo_"No es de tu vida de lo que se trata".
Tratando que no notara que temblaba como una hoja, la muggle caminó a su alrededor sin amortiguar el sonido de sus pasos que resonaban en la sala. Se situó a su espalda, percibiendo que el Lord no iba a tolerar esa actitud demasiado tiempo.
_Algo que os agranda, mi señor, si eso es posible.
Sin permiso, esa muggle había osado tocarle en el hombro y más aún, había pasado un dedo por su espalda, de la misma manera que él hizo con ella el en bosque, cortándola. Despacio, ligeramente ofendido, empuñó su nueva varita en el bolsillo de la túnica, terminando de sacarla en el momento que ella concluía de rodearle.
_Lo sabía..._ dijo la muggle en un apasionado susurro_ Ya es vuestra...mi señor, ahora nada en el mundo podrá conteneros.
Una sensación de orgullo recorrió al mago oscuro cuando ella volvió a fijar en él una mirada apasionada, similar en parte a las que recibía de Bellatrix, pero a la vez muy diferente, con rabia, con fría decisión.
_Lástima que no seas una bruja. Hubieras sido una valiosa mortífaga.
La muggle se remangó para mostrar su marca. Era el momento de ser servil, modesta y sumisa.
_ Ya lo soy. Soy lo que vos habéis hecho de mí.
Un escalofrío recorrió la espalda de la muggle cuando algo parecido a una sonrisa hendió la cara plana de Lord Voldemort.
Ya se había salido con la suya ¿no? averiguando lo de la varita y ahora... ahora le tocaba pagar.
