Annabeth Chase despertó en el hospital totalmente amnésica, sintiéndose débil y sola. A su alrededor tenía muchos médicos que le hacían preguntas demasiado difíciles. Solo sentía mareos, ganas de vomitar, dolor, tristeza y soledad. Una terrible soledad. Tenía muchas vendas y le daban demasiada morfina como para estar consciente mucho tiempo.

Pasaban los días y ella seguía ahí. Su médico, Will Solace; muy alegre y atento con ella, siempre estaba dispuesto a ayudarla.

Annabeth tenía su rutina, cada día despertaba pronto y le hacían todo tipo de pruebas… Exámenes de sangre, hipnosis, revisión médica de fisioterapia… Pero seguía sintiendo ese vacío en su interior.

Un día intento suicidarse, pero Will había llegado a tiempo para pararla. Le asignaron a Will para que estuviera con ella las 24 horas.

Contra todo pronóstico dejó de autolesionarse. Y con el paso del tiempo estuvo bien de nuevo. Will dejó que se fuera a casa, pero con la condición de que asistiera en sus citas médicas para controlar su estado.

Annabeth llegó a casa y se encontró con un apartamento vacío. Sí, había muebles pero faltaba algo. Alguien. Y entonces llego a la sala donde en una pared vio un montón de fotografías. En todas ellas salía junto a un chico de ojos verdes. Comenzó a llorar. Luego leyó una página arrancada del periódico.

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Annabeth se llevó una mano a su pecho y murmuro "Percy…"

Annabeth…

siempre tendrás mi corazón…

te quiero…

Seeh… vuelvo con drabbles tristes…