Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Las Crónicas del Olimpo pertenecen a Rick Riordan.
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44: Mundos Distintos
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Harry y Mary vieron extrañados como ante ellos estaban James, Lily, Sirius, Remus y Albus.
―Hay un problema chicos ―dijo James ―Tenemos que irnos inmediatamente.
― ¿Hacía donde? ―preguntó Harry.
―Con su regreso, tememos por un posible nuevo ataque ―dijo James, Harry apretó los dientes, ese imbécil no los dejaba en paz ―Usaremos varios transportes, no podemos decirles donde está la base.
―Mary, vendrás conmigo ―dijo su madre. ―Harry, irás con tu padre.
―Entendido ―gruñó el semidiós― ¿Y no se han puesto a pensar, en un posible infiltrado?
―Harry ―habló Albus ―Te aseguro de que aquí no hay ningún infiltrado.
―No es que hayas hecho mucho para poder deshacerte del falso Moody, a pesar de que sabias lo que ocurría ―dijo Harry enfadado ― ¡ESE HIJO DE PUTA VOLVIÓ A LA VIDA Y MI HERMANA SALIÓ MAL HERIDA!
―Harry ―dijo Albus calmado ―Es por eso que nos reuniremos en un lugar seguro. Para planificar el siguiente movimiento en esta guerra.
― "Esta no es nuestra guerra, Albus" ―susurró a la altura del oído del anciano― "Sé que eres como yo"
― "Lo soy Harry, pero no soy tu enemigo" ―aseguró él. Ganarse la confianza del hijo de Hera resultaba ser en extremo difícil, pero ya tenía algo preparado: Que su padre y Sirius, se lo explicaran todo, creyendo que Sirius era algo así como un doble padrino, además de que las habilidades de un mestizo titán no eran bastantes, eran más bien limitadas, en comparación con las habilidades de un Semidiós.
Aun gruñendo, Harry decidió seguir a los demás, pero lo hizo a su modo tomando un atajo y tras varios minutos de verlos tan asustados, ellos le dijeron donde estaba la base de la Orden del Fénix ―Bien. Nos vemos allí.
― ¡Harry! ―gritó Lily desesperada, al verlo entrar en la casa.
―Hora de irnos ―dijo Dumbledore.
― ¡Albus! ―gruñó James.
―No podemos hacer nada más por él James, y lo sabes ―dijo Dumbledore, mientras que todos tomaban algunos cabellos de la chica, quien sacó su espada y prometió que al próximo, le cortaría la mano. Todos bebieron de la poción Multijugos y usaron los distintos medios de transportes que tenían, solo para ser perseguidos por una gran cantidad de Mortífagos que Mary fuera reconocida por un Expelliarmus, al negarse a matar a uno de los golpeadores de Hufflepuff, claramente bajo la maldición Imperius y aunque su madre y ella fueron perseguidas de cerca por Voldemort en forma de una nube negra, Mary se llevó una buena sorpresa, al ver a su madre liberar una rara y poderosa versión del Lumus, que por un instante iluminó los cielos con un color celeste, como si fuera de día, antes de seguir hacía la base de la Orden del Fénix.
Tras llegar madre e hija, se encontraron con que no había nada más, que dos casas, la #11 y la #13.
― "Fidelio" ―susurró Mary al oído de su madre, la cual sonrió y le entregó un papel.
―Deberás de memorizarlo ―dijo su madre, antes de escuchar como la puerta de una casa vacía y que llevaba en venta desde hace muchos años, se abría y Harry salía de ella ―Hola Harry, ¿Cómo nos encontraste?
―Consecutus ―contestó él, ella lo miró fijamente, el otro hijo de su marido no andaba perdiendo el tiempo ―A causa de que mis dos casas pueden moverse en el espacio-tiempo, Dumbledore trata de ganarse mi confianza y de usarlas para sus planes de contraataque a Tom, pero eso no me gustaría. Defiendo la justicia mágica tía Lily, defiendo las decisiones del Wizengamot y apoyo al ministerio y ya se ha dicho varias veces, que la Orden del Fénix es un grupo Para-Mili-Tar ―Lily se limitó a mirarlo desesperada y les entregó unos papeles a cada uno, tras memorizarlo, bastó con pensarlo.
«El Cuartel General de la Orden del Fénix, está ubicado en el #12 de Grimmauld Place, en Londres»
Una casa vieja apareció de la nada, entre los números 11 y 13, mientras que entraban en la casa, encontrándose ya a los demás allí.
―Bienvenidos al número 12 de Grimmauld Place, bienvenidos a la ancestral casa Black y base de la Orden del Fénix ―dijo Sirius de buen humor, Harry los miró a todos muy despacio: Dumbledore, el autentico Moody, el Auror Shacklebolt, Remus Lupin, junto a su esposa (recién casados) Nymphadora Lupin, Minerva McGonagall, Severus Snape, Mundungus Fletcher, ¡Toda la familia Weasley! Arthur, Fred, George, además de Molly, Ron y Ginny.
―Interesante ―murmuró Harry ― ¿Qué es la Orden del Fénix?
Snape dio un paso al frente ―La Orden del Fénix, fue creada por el profesor Dumbledore para enfrentarse a los Mortífagos, durante la última guerra ―contestó el maestro de pociones.
―En la guerra, los Mortífagos tenían demasiado poder ―comenzó James, temblando ligeramente al recordar lo acontecido en la guerra ―Así que el profesor Dumbledore reunió a un grupo de personas de su confianza. Algunos éramos muy versados en la Magia Marcial y otros eran Aurores. Nos bastó con tener un par de órdenes y derrotamos a los Mortífagos.
―O a casi todos ―dijo Lily algo incomoda.
―Ya veo ―dijo Harry, aproximándose a la chimenea.
― ¡Harry, espera! ―le llamó Lupin, sabiendo que agarraría los polvos Flu y así lo hizo.
―El Ministerio y el Cuartel de los Aurores existe por y para algo ―dijo Harry ―Si no les damos nuestra completa confianza al cuartel de Aurores, entonces significa desconfiar de los puestos políticos de la Inglaterra mágica y sé que no soy un hijo de Temis o de Dice, pero prefiero que las cosas se hagan a la luz pública y no ocultarme. Aunque… yo mismo admito haberlos ayudado en su guerra empleando acciones que no siguen mis palabras ―todos se quedaron analizando lo que quería decir y Ginevra Weasley lanzó un chillido de miedo y lo miró fijamente.
― ¡¿Acaso tú tienes algo que ver con la desaparición de los hermanos Lestrange, los Carrow, Crouch Jr., Jugson y Pettigrew?! ―preguntó asustada y él asintió, todos lanzaron chillidos de espanto y lo miraron con mucho horror.
―Supongo, que ya los he ayudado bastante y es lo mismo que hago con los ejércitos de Cronos y algunos de sus Semidioses han salido malheridos ―dijo Harry con una sonrisa, mientras que Mary se acercaba a él, se relamía los labios, él se alejó de la chimenea, ella sacó su varita y apuntó.
― ¡Gubraith! ―exclamó, encendiendo las llamas naranjas, antes de arrojar su llave de la casa, una casa a la cual su hermano le había permitido entrar. Y aunque todos los miembros de la Orden sabían sobre dicha casa la cual era (aparentemente) capaz de viajar en el Espacio-Tiempo, nadie había podido encontrar a Harry ―Ya te di un voto de confianza, quemando mi llave de la casa, ¿algo más Harry?
―Solo una cosa más ―admitió él, dando un paso hacia el frente y ante el asombro de todos, Harry agarró a su hermana por la nuca, besándola, para luego escuchar un chillido de enojo de Lily y un suspiro de hermosura (o algo así), por parte de las otras brujas― "Este es tu mundo" ―le susurró al oído― "El tuyo, es el mundo mágico, yo solo lo estoy recorriendo gracias a la suerte, pero es mi destino, el batallar en la guerra contra mi abuelo Cronos, quédate aquí y yo te acompañaré todo el tiempo que me sea posible"
―Lo haré ―le aseguró ella, mientras él agarraba los polvos Flu.
― ¡Harry, espera! ―gritó Sirius, queriendo alcanzarlo, pero él ya estaba dentro de la chimenea.
― ¡100 de Any Place! ―exclamó Harry, antes de desaparecer en llamas verdes, James y Lily entraron en la chimenea y trataron de ir a la casa de Harry, pero fue imposible: Harry había bloqueado la entrada y el hechizo de reparación no sirvió para recuperar la llave derretida.
―Harry tiene razón ―dijo Mary y todos la miraron, sin saber que pensar, muchos no entendían nada, ni sabían de ningún barrio en toda Londres o Inglaterra llamado Any Place ―Esta es nuestra lucha, no de él… ni de los Mestizos.
―Sí, supongo que lo es ―dijo Dumbledore molesto porque Harry hubiera actuado como lo hizo y supo que era cosa de la maldición de Hera ―Aunque muchos decidan no creer en mis palabras... los dioses existen. Harrison Potter Mann, es el único hijo semidiós de la diosa Hera, la familia Potter es descendiente de Zeus y Mary cuenta con la protección de Selene ―el hombre suspiró ―Deseaba contar con Harry y Mary en la Orden, porque las armas de los Semidioses podrían acabar con criaturas como los gigantes y otras criaturas fantásticas las cuales Voldemort traerá en la guerra. Harry, posee un conocimiento muy grande en las Runas espacio-temporales y cuando descubrí lo que su apartamento podía hacer: moverse de un lugar a otro, deseé ganarme su confianza para poder usarlo y… ¿Qué haces, Mary?
―Director, quítese el anillo: ahora ―ordenó la chica, mirándolo fijamente. La chica estaba sintiendo la energía negativa proveniente del anillo
―No Mary, el anillo es mío y no te lo entregaré ―dijo de forma completamente antinatural en él. Ese comportamiento no era normal en Dumbledore.
―Director…
― ¡Flipendo! ―exclamó él, alejando a Mary.
―No quería hacer esto, pero ese anillo es muy peligroso ―dijo la chica.
―Mary ―le llamó su padre.
― ¡Fos! ―exclamó abriendo las palmas de las manos y liberando una luz tan brillante, que todos cerraron los ojos, temerosos de quedarse ciegos, la luz despareció y se escuchó el grito de Dumbledore, todos abrieron los ojos: Mary le había cortado el dedo anular derecho al director y ahora, con su espada acababa de destruir el anillo, del cual salió un humo negro que llenó la estancia, así como lo hizo con el Guardapelo de Salazar Slytherin, cuando Harry y Mary lo destruyeron, en esa misma casa en una ocasión anterior.
― ¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?! ―chilló Ronald asustado ―Ese anillo… sentí… sentí como si el ambiente…
―Como si todo a nuestro alrededor estuviera muriendo y estuviéramos todos podridos ―dijo Arthur, respirando pesadamente, mientras sudaba.
―Se le llama Horrocrux ―dijo Mary ―Y eso, era un trozo de alma de Voldemort. El Horrocrux es una magia oscura, la cual permite una inmortalidad parcial, al momento de cortar tu alma en varios trozos. Cuando cometes un asesinato, el alma se quiebra y permite el extraerla y encerrarla en un objeto para así, poder volver a la vida. Si matas a un gran número de personas y encierras los trozos de tu alma en objetos comunes…
―Entonces, podrías volver, una y otra vez de la muerte ―dijo un pálido y asombrado Sirius― ¿Pero, como supiste que el anillo era un Horrocrux?
―No el anillo Sirius ―habló Dumbledore, aun sangrando ―Sino la piedra y otra cosa: La piedra negra, que Mary acaba de destruir, no solo era un Horrocrux, sino que además: era La Piedra de la Resurrección, la segunda de las tres reliquias de la muerte… ―Mary miró hacía el techo y luego fue rodeada por un aura negra.
―Buen trabajo para ambos… Harry y Mary… ahora, solo falta un Horrocrux más y tendré a Tom Sorvoro Ryddle, sufriendo en lo más profundo de mis Campos de Castigo ―dijo una voz masculina y profunda a través de Mary ―Y en cuanto a ti, hijo de Ceo… ―murmuró mirando a Dumbledore, antes de acercarse ―Ya has jugado suficiente a ser un dios ―el aura de muerte que provenía la chica era tanto, que Dumbledore, no pudo moverse y le fue arrebatada la varita de Sauco, para luego ser quemada en fuego verde. Entonces, Mary volvió a la normalidad.
Nadie dijo nada, no sabían que decir.
Harry envió una carta al ministro Fudge, hablándole sobre la Orden del Fénix y su ubicación.
