PALABRAS QUE HIEREN

Hacia pocos minutos que el joven príncipe había sido atrapado por Neherenia, sumiendo a la princesa en una profunda y terrible tristeza.

Serena se abrazó a la rubia, hundiendo la cabeza en su pecho mientras que sin consuelo lloraba. "Todo estará bien", Haruka murmuraba a su oído, aunque sabía que aquellas palabras servirían de poco.

"Neherenia ha cumplido con sus amenazas, ahora me ha castigado llevándose lo que más amo", respondió mientras seguía aferrada a la hermosa corredora.

Michiru observaba sin saber que decir, entendía a la perfección el dolor que esa chiquilla estaba experimentando.

Si bien era cierto que ella sabía del cariño tan especial que Haruka sentía hacia la joven, en aquel momento no le molesto la forma en la que la princesa abrazaba a su amada. De alguna manera pensaba que Haruka le brindaba seguridad y un sentido de protección muy similar al que el joven Darien le proveía.

La aguamarina no estaba tan equivocada en sus conclusiones, Serena sabía que de entre todas sus guerreras, a Urano bien la podía comparar con Darien. Sabía que Haruka la protegería de cualquier mal y que ademas en sus brazos encontraría un refugio. Su presencia en aquellos difíciles momentos le proveía un sentimiento de que todo volvería ser como antes.

"No llores, no desgastes tus fuerzas", Kaio finalmente se acercó a la joven, tomándola del hombro, "Él estará bien y volverá a tu lado"

Ante esas palabras, la princesa se volvió hacia ella; "No me pidas que deje de llorar. Tú ni nadie entiende por lo que ahora estoy pasando. Para ti es muy fácil decir que todo estará bien… Tienes a Haruka contigo, sí Neherenia la hubiera arrancado de tu lado entonces si sabrías cómo es que me siento", con palabras frías, Serena respondió a Michiru.

Su tono y sus palabras molestaron a la hermosa protectora de Neptuno; "Tienes razón, no tengo porque opinar. Haruka está a mi lado y eso es suficiente para no preocuparme", la aguamarina con tono indiferente respondió, saliendo de la habitación para dirigirse al balcón y respirar el aire fresco de la noche.

Las demás jóvenes encontraron reprobables las palabras de la princesa, si alguien sabia sobre perder a quien más amaba, esas eran Haruka y Michiru, quienes habían decidido sacrificar su vida por el bien del planeta. Aunque la verdad era que lo habían hecho la una por la otra.

"Serena, ¿Quieres más víctimas de Neherenia?", Rei cuestiono.

"Por supuesto que no", la princesa respondió liberando a la rubia de sus brazos y limpiándose las lágrimas.

"Sabes perfectamente que no debiste decir eso", Ami dijo con tono sereno.

"¿Quieres que Neherenia las separe para que puedan entender como te sientes?. Serena, tus palabras sin duda lastimaron a Michiru", Lita añadió.

Haruka sonrió un poco, sabia a la perfección que esas palabras habían herido profundamente a su amada, quien solo buscaba darle un poco de consuelo a su atribulado corazón; "Mi cabeza de bombón esta asustada, sin lugar a dudas ella no quiso decir eso ¿Verdad?. Michiru sabrá entender que no fue su intención y que todo ha sido parte de un impulso", la rubia trato de aligerar la tensión que la situación comenzaba a cernir sobre ellas.

"Tienen razón chicas, no debí expresarme de esa forma tan grosera. Iré a disculparme con ella", Serena sonrió sutilmente.

Entonces dirigió sus pasos al balcón donde se encontraba la aguamarina, quien estaba recargada sobre el barandal. Triste observaba la ciudad y mientras lo hacia pensaba en la buena suerte que tenían aquellos que en calma dormían y qué no tenían que luchar contra el mal.

"¿Michiru?", con pena, la joven Serena la llamo.

"¿Qué sucede princesa?", limpiándose las lagrimas del rostro, se giró para quedar frente a ella.

"Realmente lamento lo que dije. Te juro que yo jamás hubiera querido decir algo tan doloroso. Estoy tan asustada y tan confundida que no medí mis palabras. Perdóname", inclino humildemente la cabeza.

"Lo entiendo. No tienes que lamentarlo", Michiru dijo con tristeza. Difícilmente aceptaría ante ella que sus palabras la habían lastimado.

Mina observo que ambas mujeres hablaban así que acercándose a Haruka, sonrió; "Si alguien sabe de perderse, son ustedes. Serena es una inconsciente", sonrojada dijo.

"El amor siempre es más grande que cualquier obstáculo. El amor siempre triunfa", la alta rubia replico son una sonrisa.

"Tienes razón", Mina respondió sin saber que más decir. El mirar de esos ojos verdes siempre la ponía nerviosa.

"Haruka, deberías estar al lado de Michiru. Emocionalmente ella es mucho más fuerte que Serena, pero el que Neherenia los haya separado sin lugar a dudas es algo que la ha afectado", Rei aconsejo.

"Lo haré, con su permiso", Haruka se dirigió al balcón, donde encontró a ambas mujeres riendo, "¿Me perdí de algo?", pregunto acercándose a su amada.

Michiru la abrazo por el talle, introduciendo sus manos por debajo de su saco, "Nada importante, solo bromeábamos un poco", replico con una sonrisa en los labios.

"Michiru tiene razón, me decía que ustedes tienen un pez al que han llamado Haruka, en mi honor Darien llamo a su pez odango"

La rubia soltó una pequeña risa, "Eso no es nada, Michiru en su antigua habitación tiene un muñeco que dice se parece a mí… lo ha llamado Haruka"

Serena también rió, "Eso es muy tierno… ahora las dejo para que platiquen", abriendo el cancel del balcón, más tranquila volvió al lado de sus amigas.

"Perdónala, ella no quiso decir eso", Haruka la abrazo contra su pecho.

"Lo sé, pero que sabe ella si casi te pierdo", habiendo dicho deposito un beso en sus labios...

Sentada frente al tocador, Michiru cepillaba sus hermosos cabellos aguamarina. Pensante observo su reflejo en el espejo. La verdad era que seguía siendo presa de sus preocupaciones, las cuales habían aumentado luego de ver lo que al joven príncipe le había ocurrido.

Haruka ingreso en la habitación. Finalmente había logrado que la pequeña Hotaru se quedara dormida. Y aunque esa niña era la reencarnación de Sailor Saturn, la Senshi de la destrucción, como cualquier otro niño normal y de su edad, era víctima del miedo y de pesadillas.

"¿Cómo está?", pregunto la aguamarina.

"Ella está bien. Es fuerte, pero aún sigue siendo una niña", se acercó a su amada para darle un beso en la mejilla.

"El enemigo es poderoso, es lógico que tenga miedo", respondió volviendo a observar el espejo.

La rubia se sentó en la cama. Observando como su amada deslizaba el cepillo por sus cabellos. El miedo que encontró en sus hermosos ojos azules era infinito.

"¿Sucede algo?", Haruka pregunto viendo el reflejo de su amada.

"Estoy bien", respondió la otra, contemplando el reflejo de los ojos de Haruka en el espejo.

"Sí estás bien, ¿Por què percibo cierta tristeza en tu mirada?", Haruka volvió a cuestionar.

Michiru se levantó del taburete y caminando hacia la rubia, la abrazo dejando que apoyara la cabeza en sus senos. Haruka la estrecho tomándola de la cintura; "Tú eres la única persona a la que no podría mentirle, pero tienes razón. Tengo mucho miedo", con sus dedos acariciaba la nuca de su amada. "Ahora debo reconocer que esta energía es muy parecida a la que ataco durante nuestras vacaciones, ¿lo recuerdas?"

"Lo recuerdo perfectamente, aunque debo decir que no logre percibir nada. Lamento mucho haberme enfermado"

Michiru rió un poco, "No lo lamentes, no fue tu culpa. Recuerda que de esa forma el enemigo te ataco. Aunque eso no te detuvo"

"Me detuvo, no pude luchar a tu lado", Haruka respondido de forma lastimosa.

"Me refería a que el resfrió no te detuvo en ser tan coqueto con la joven mucama", la aguamarina recordó el incidente.

"Casi lo olvido", la corredora se sonrojo.

"Que conveniente... pero olvidemos eso, la verdad es que estoy muy preocupada"

"No deberías estarlo. Uniendo nuestras fuerzas lograremos destruir a cuanto enemigo tengamos que enfrentar"

"Mejor ven a la cama y abrázame", Michiru soltó a la rubia y levantando un poco el edredón, se metió en ella. Haruka hacia lo mismo.

Una vez que se acostó al lado de su amada, la atrajo hacia su cuerpo para abrazarla.

"¿De qué tienes miedo pequeña?", pregunto la rubia envolviéndola en sus brazos.

"Cuando estoy entre tus brazos no tengo miedo. Pero luego de lo que te sucedió y luego de haber contemplado como Neherenia tomo al príncipe con ella, no pude evitar pensar que ese mismo destino tenia para nosotros", apoyo su rostro en el pecho de la alta mujer.

"No tienes de que preocuparte, estoy y estaré contigo"

"Neherenia amenazó a esa jovencita con arrebatarle lo que más amaba y mira lo que hizo. Me da temor pensar que ella podría volver para separarnos"

"Eso no pasara. Estaremos juntos, además su odio es contra ella"

"La herida en tu mano no fue casualidad… Neherenia pudo haberte arrancado de mi lado"

"¿Sabes porque no pudo hacerlo?", Haruka cuestiono viéndola a los ojos.

"La aguamarina negó con la cabeza, "No"

"Ella no pudo hacerlo porque el amor que me tienes no se lo permitió", la rubia explico tratando de tranquilizar a su amada, "El amor es más fuerte que cualquier enemigo"

"Jamás hubiera permitido que cumpliera con su propósito"

"No deberías preocuparte. El objetivo de esa mujer era herir a Serena, no a nosotros"

"Solo por ti este mundo merece ser salvado, nada ni nadie es más importante que tú… ni aun siquiera los futuros reyes de este planeta… yo sé que nuestra misión es protegerlos y comprendo que debimos quedarnos a su lado para consolarla, pero la verdad es que quería estar a solas contigo. Ya mañana pensaremos que hacer", Michiru explico.

"No era conveniente que le comentáramos lo sucedido, eso lo hubiera puesto peor"

"Quien trate de separarnos no lo lograra. Nacimos para estar juntos", la protectora de Neptuno deposito un beso en sus labios.

"No pienses más en eso y mejor descansa", Haruka apoyo su barbilla sobre la frente de su compañera.

"Espera", Michiru se reincorporo un poco y calzando sus pantuflas, se acercó al espejo en el que había visto a Neherenia.

"¿Qué haces?", Haruka pregunto al verla sacar las flores del jarrón que estaba sobre el tocador.

Entonces la aguamarina arrojo el florero en contra del cristal, el cual se rompió en finos pedazos, "Asegurarme de que Neherenia no nos separara mientras dormimos", con una sonrisa volvió a la cama, dejando que la rubia la arrullara entre sus protectores brazos…


Notas de autor:

Maryels: pronto, pronto ;), se paciente diría Setsuna.

Osaka, pobre espejo, pobre Michiru, pobre Haruka que tuvo que limpiarlo.

Hotaru Tomoe, esa niña es demasiado inoportuna.

VaMkHt, :( :( lamento que sean tan cortos.