Disclaimer: Nada ni nadie de la serie o de los comics me pertenece, si lo hiciera, otro gallo cantaría. No saco mayor beneficio que el entretenimiento puro.

Sumario: Jamás pensó que habría una razón de peso para volver allí. La muerte de Pete lo cambió todo. (¿Sexta temporada?)

Perdonar las erratas y zarpas que pueda haber.

Parte VIII de "Desandando el camino recorrido".

Turno de Beth.


Tras terminar con la comida que ellos le habían dado, una barra que no había probado nunca antes mientras había estado en el hospital, Beth se levantó y acercó hasta las estanterías que llenaban una de las paredes de la sala de estar.

Ladeó la cabeza lo suficiente para intentar leer las letras que había en los lomos de los libros allí reunidos. Había nombres que estaba claro que no eran palabras comunes sino nombres, o quizá sí lo fueran pero ella desconocía qué querían decir.

Uno de ellos, el más grueso de todos con letras doradas en la portada, atrajo su atención. Con un leve temblor en sus brazos por mantenerlos estirados para así poder alcanzarlo de la estantería superior, Beth logró hacerse con él. Su mano derecha limpió el polvo adherido a la portada.

La Biblia. Leyó con calma en su cabeza alejándose de las estanterías hacia una de las ventanas. Se apoyó en la repisa bajo ella, las plantas de sus zapatillas sobre el alféizar y el libro contra sus rodillas unidas.

Abrió el libro y comenzó a pasar páginas. La letra era diminuta, había varias columnas en cada página llenas de letras y números. De nombres que no conocía y expresiones que no lograba comprender. No había ningún dibujo que pudiera ayudarle a comprender lo que no entendía. Desganada, cerró la tapa y dejó el libro en el suelo a su lado. Apoyó su sien contra el fresco vidrio de la ventana bajo la cortina y paseó su mirada por el patrón de agujeros que tenía la tela mirando más allá de ellos hacia el exterior.

- Antes del hospital…- Beth parpadeó al escuchar la voz de Aaron acercándose hacia donde ella se encontraba. Arrastró con cuidado una silla y se sentó en ella guardando cierta distancia.- No nos conocíamos. Era la primera vez que te veía.- Le vio esbozar una sonrisa. ¿Por qué sonreía?- Realmente hasta ese día no sabía que hubieras… existido.

La joven se humedeció los labios flexionando las rodillas lo suficiente para rodearlas con sus brazos, y mantenerlas allí quietas contra su pecho.

- Daryl…- Guardó silencio unos segundos, sus manos entrelazadas entre sí.

Beth miró la disposición de sus dedos e intentó hacer lo mismo con sus manos contra sus piernas.

- No me ha dicho mucho de ti, aunque tampoco me sorprende.- Otra vez esa sonrisa. Comenzaba a comprender que era algo inherente a él como parecía el ceño fruncido de Daryl.- Así que… Dado que no nos conocemos…-Se rascó la nuca mirándole en silencio.- ¿Cuál es tu color favorito?

Beth agachó la mirada clavándola en sus pantalones oscuros. Colores. Sí, los recordaba.

- No… Antes no sé…- Intentó explicarse alzando la mirada de nuevo.

- Lo sé, pero… ¿Y ahora? ¿Cuál… te gusta?

Beth se mordió el labio inferior, eso sí podía responderlo. El ahora, lo conocía.

- El… az… azul.- Dijo finalmente tocando con su mano izquierda la tela de la camiseta que llevaba puesta de ese color.

- ¿Ese azul?- Beth se encogió de hombros negando levemente.- Cuando lo veas, ¿me lo dirás?- Ella asintió a la espera de que… Ahí estaba la sonrisa cordial.

- Y… ¿Tu color… fav… favo… favorito?- Tartamudeó con la mirada seria observándole con detenimiento.

- Me gustan todos, pero… Quizá el verde más que el resto.

Beth asintió y se removió en su improvisado asiento para poder sacar la libreta del bolsillo trasero de su pantalón.

Con calma, la punta de su lengua asomando entre sus dientes anotó: verde. La punta del lápiz quedó suspendida a escasos milímetros del papel cuando apartó la mirada de él para clavarla en Aaron.

Se alejó de la ventana y se acercó a él con el cuaderno en la mano, la hoja visible en su dirección. La página estaba en blanco a excepción del color. Beth dibujó una línea horizontal casi perfecta siguiendo la ya pintada en ella y le tendió el lápiz.

- ¿Qué quieres que escriba?- Le preguntó el hombre cogiendo ambos objetos de sus manos.

Beth se colocó a su lado para poder ver cómo escribía.

- Tu nombre.- Le dijo tocando dos veces con su dedo índice sobre la línea.

- ¿Quieres que escriba mi nombre?- Beth asintió.- De acuerdo.- Estiró su cuello hasta poder ver cómo escribía su nombre.

- A… a… r… o… n.- Deletreó Beth en un susurro cuando terminó de escribir. Cuando vio a Aaron intentar devolverle el cuaderno negó con la cabeza y cambió de hoja del cuaderno mostrándole otra en blanco.- Dar… Daryl.- Le dijo señalando con el mentón el papel.- No tardó en comprender lo que quería que hiciera y pronto vio el nombre del ausente en su cuaderno.- Gracias.- Dijo en tono monocorde alejándose de nuevo hacia la ventana con su cuaderno y la página de Daryl sobre sus rodillas.

¿Qué podía poner en ella? Mordió el extremo del lápiz, pensativa, y finalmente escribió una palabra. Familia.


Escuchaba su respiración pausada al otro lado de la sala. Aún estaban solos, él no había vuelto todavía. No entraba ni pizca de luz desde el exterior. Beth se levantó del sofá donde se había tumbado tras la insistencia de Aaron y se acercó hacia la ventana. Apartó la cortina lo suficiente para mirar el oscuro exterior. En la penumbra, de forma tenue, podía ver dos manchas blancas: su chaleco.

Dejó que la cortina regresara a su lugar y salió de la sala de estar rumbo a las escaleras.

Sus pasos inaudibles sobre el entarimado de madera le llevaron hasta el servicio donde se metió. Cerró la puerta a su espalda y cogió dos toallas que allí había. Con cuidado, se tumbó en el interior de la bañera, una toalla doblada bajo su cabeza a modo de almohada y la otra como una improvisada manta.

Escuchó el grifo gotear a sus pies. Una gota y comenzó a contar en un murmullo.

- Uno… Dos… Tres… Cuatro… Cinco… Seis… Siete… Ocho…- Otra gato cayó y comenzó a contar de nuevo.- Uno… Dos… Tres…


Beth giró el pomo de la puerta con suavidad y asomó su rubia cabeza por el hueco. Abrió más la puerta al encontrarse con el cuerpo tendido, y aparentemente aún dormido, de Daryl en el pasillo junto al servicio. ¿Por qué estaba allí y no en el sofá?

- No puedes desaparecer de esa manera.- Cuando sus ojos habían alcanzado los pies del hombre, volvieron a su rostro despierto de ojos abiertos fijos en ella.

- ¿Desaparecer?- Preguntó sin comprender de qué le hablaba.

- Anoche, te metiste ahí sin decirnos nada.- Beth siguió su mirada hasta la puerta abierta del baño tras ella.- No estabas donde deberías.

- Aaron estaba… dormido.- Se humedeció los labios buscando las palabras para continuar hablando.- Tú… Fuera.- Arguyó ella.- Cerré la puerta.- Se defendió al ver la expresión sombría del hombre tumbado frente a ella.

- Da igual que la puerta estuviera cerrada. No… No puedes desaparecer así.- Le dijo con un tono calmado aunque sus hombros tensos no hacían más que inquietarle a ella.- Si algo hubiera pasado, si…

¿Qué quería que le dijera? ¿Qué quería escucharle decir? ¿Qué quería de ella, de su mente descompuesta?

- Desaparecí.- Dijo llevándose la mano derecha al pecho antes de alzarla hacia su vendaje.- Volví.

Beth se vio incapaz de comprender la expresión de su mirada al escucharla, la forma en la que sus palabras parecieron caer sobre él como la barra que esgrimió el día anterior contra los caminantes.

- Tengo que…- Dijo poniéndose de pie con rapidez.- Tengo que… aprender.- Dijo como única explicación dirigiéndose a las escaleras en busca de su bolsa con sus libros y cuadernos.

El doctor Edwards había insistido en que tenía que practicar todos los días para poder mejorar. Quería mejorar.


Beth dejó el lápiz sobre el libro abierto entre sus piernas recogidas sobre el asiento trasero del vehículo. Cogió la verde manzana con ambas manos y se la llevó a la boca dándole un gran mordisco, el trozo casi no le permitía cerrar los labios. Masticó de forma pausada tal y como le habían demostrado, varios mordiscos y tragó parte de la manzana. Limpió sus labios con el dorso de la mano y dejó la manzana sobre el asiento a su lado.

Tenía que rodear con un círculo tres cosas que pudieran volar. Revisó los dibujos, algunos de ellos los reconocía de los libros que el doctor le había dado pero había otros que no lograba saber qué eran.

Se deslizó hasta el borde del asiento con el libro en la mano y golpeó con su mano sobre el antebrazo de Daryl.

- ¿Qué es?- Preguntó señalando uno de los que no reconocía.

- Un avión.- Le dijo él mirándola de soslayo.

- Avi… Avión.- Paladeó la palabra en su boca.- Es… Escribe.- Le pidió dejándola el lápiz.

- ¿Escribir?

- Quiere que…- Aaron habló desde detrás del volante.- Quiere que escribas la palabra para que sepa cómo es y…- Beth asintió y le miró obligándose a sonreír levemente.

- Por favor.- Añadió sintiéndose orgullosa por recordar esa fórmula que había escuchado decir a alguna de las chicas que estaban con ella.

- Vale… Aunque quizá no entiendas mi letra…- Comentó el hombro en voz baja comenzando a escribir la palabra.- Ahí tienes.- Beth cogió el libro y miró las letras en su conjunto, su dedo índice bordeándolas y sus labios moviéndose sin emitir un solo sonido. Arrugó la nariz.- Ya te dije que no…

- Parar.

Volvió su rostro hacia Aaron. Apretó las piernas entre sí y dejó el libro y el lápiz junto a la manzana a medio terminar.

- Parar.- Insistió de nuevo apoyando su mano sobre el antebrazo derecho de él.- ¡Parar!- Dijo con más energía clavando sus uñas sobre la tela de su camisa.- ¡Ahora!

- Beth, tienes que…

- Parar… coche. Beth… salir… fuera.

Miró a ambos sintiendo la neblina de su cerebro cerrarse sobre ella con más opacidad que nunca, dejándola muda.

Cerró los ojos apoyando su espalda contra el asiento trasero y como un resorte rebuscó entre las páginas de su pequeña libreta, ahí donde garabateaba cuanto necesitaba. Pasó las hojas con avidez, amenazando con arrancar a alguna con la fuerza con la que lo hacía. Se detuvo en una de ellas y se metió de nuevo en el hueco entre ambos asientos colocándola frente a la cara de Aaron.

- ¡Oh!- Dijo el hombre leyendo la frase subrayada sobre el papel.

- ¿Qué pasa? ¿Qué…?

Beth guardó el cuaderno junto al resto de sus copas al sentir como Aaron aminoraba la velocidad del vehículo hasta detenerse. Antes de que lo hiciera por completo, Beth logró abrir la puerta tras varios intentos y comenzó a desabrocharse el cinturón, y a bajar la cremallera de sus pantalones.

Escuchó una de las puertas abrirse mientras se alejaba un par de pasos antes de bajarse los pantalones y la ropa interior, colocándose de cuclillas.

- ¡Joder, Beth! Mierda… Joder.- Miró por encima de su hombro a Daryl dándole la espalda queriendo meterse de nuevo en el coche frotándose la cabeza.

- ¿Estás bien?- Preguntó asegurándose de no mojar sus zapatillas.

Volvió su mirada al frente al no obtener respuesta exhalando un suspiro de alivio y miró hacia el cielo despejado. Con una sonrisa en la cara, se volvió a colocar las ropas en su sitio y sorteó el charco que había creado para entrar de vuelta en el coche.

- ¿Mejor?- Le preguntó Aaron girado sobre el asiento. Beth sonrió y extendió su dedo índice hacia la ventanilla.- ¿Qué hay fuera? ¿Has visto algo?- Volvió a asentir con la misma sonrisa en la cara.

- Azul.

- ¿Azul?- Preguntó Aaron confuso a lo que ella golpeó de nuevo su dedo contra el cristal y agachó su cabeza para poder ver una buena porción del cielo.- Oh… Azul. Es su color favorito.- Escuchó decirle a Daryl mientras ella apoyaba su mejilla contra el vidrio para poder seguir viendo el cielo despejado.


Recuerdo que cuando estuve investigando un poco por internet sobre posibles secuelas/consecuencias de un disparo en la cabeza, la falta de inhibición-vergüenza era una de ellas. De ahí que Beth no busque unos arbustos o árbol tras el que esconderse para hacer sus necesidades.

Me da bastante apuro manejar a Aaron pues es un personaje que no conozco demasiado como para escribir sobre él, espero que haya salido bastante decente.

Creo que el siguiente capítulo debería retratar la llegada a Alexandría. No sé si seguir el orden establecido y verlo desde los ojos de Daryl o, volver con Beth. Meditaré sobre ello.

Gracias por vuestros comentarios en este fic y por vuestro apoyo anónimo.

Nos leemos