Capitulo 52: Nueva York y la Diosa.

Regresemos unos días antes de año nuevo y vamos al 24 de diciembre, pero no en Japón, sino en América, en Nueva York, donde nuestra querida Momoko se encontraba en la tienda mágica, sentada en el mostrador, donde se inicio como bruja y tenía grandes y hermosos recuerdos de su maestra Maho Monroe.

-Me pregunto ¿Qué me dirías ahora?- Momoko habla a la tienda, como si Maho Monroe la escuchara, hablaba en ingles pero por comodidad se los traduzco –Me pregunto, si estarías orgullosa de mi o me dirías que cometí un error, pero… ¡Soy una Diosa!, No creerías los increíbles poderes que tengo, puedo hacer cosas que antes jamás me habría imaginado, tengo unas excelentes maestras, mi favorita es Belldandy, es una Diosa de primera clase categoría Nona, pues nos enseña cosas como hacer crecer las plantas con cantos, manejar el clima y todo sobre la naturaleza y a hacer hechizos, pero más bien son como comandos, es algo increíble, mis poderes han aumentado muchísimo, pero… tendré que irme de la tierra un tiempo… y no será como irme de América a Japón y viceversa, que eso ya era para mí una fatalidad, sería irme de la tierra y vivir en el cielo, no solo me alejaría de mis amigos, estaría alejada de mis padres y todo lo que conozco, ah pero ya estuve allá un tiempo y aprendí muchas cosas, así que no es como si fuera a un lugar totalmente extraño para mí, la verdad es que vi cosas muy interesantes, lo que hacen los dioses, es asombroso, tienen la responsabilidad de mantener en equilibrio la vida en el universo y eso es algo muy laborioso, pero hay tantos que pueden hacerlo perfectamente, aunque no las vi en un buen momento. ¿Sabes? Tengo una amiga que es mucho más poderosa que yo, es increíble, se enfrenta a demonios de primera clase ella sola y ¡les gana!, creo que podríamos confiarle nuestra seguridad, pero sé que cuando vaya al cielo se sentirá muy sola si no vamos con ella, porque, lo que entendí cuando estuve allá es que las mestizas no son muy apreciadas, no importa lo buenas que sean. Esa es una de las razones por las que quiero ir, otra… es porque allí está la puerta al paraíso, y hay diosas que pueden entrar y salir diariamente para ayudar con las recompensas de los que van allí, claro no son cualquier tipo, son de primera clase, e incluso son especiales, entrenadas precisamente para eso y yo me pregunto… si me convierto en una de ellas… ¿podre verte otra vez?- Miro alrededor, buscando una respuesta y rememorando los que había vivido.

-¿Sabes otra cosa?- bajo la mirada avergonzada –De seguro te molestaras conmigo pero… soy la única que no le ha dicho a sus padres que se irá en primavera, si, si, ya sé, soy una cobarde, es que no sé cómo, una cosa es iniciar la universidad e independizarte, pero eso se hace hasta los 18, yo solo tengo 12 y ya me voy a ir a la universidad, por así decirlo. Estoy segura que ni se lo imaginan, como si fuera una niña genio, que de repente se va. Quiero quedarme con ellos pero a la vez quiero ir al cielo a aprender todo, quiero decir, considerando que viviremos mucho tiempo, Nicole y yo le comentamos al todo poderoso, quien es el líder del cielo y el Dios más poderoso, que si podríamos quedarnos en la tierra por más tiempo, toda una vida si lo quieres ver así, quedarnos hasta que ninguna de las personas que amamos ahora exista, pero, además de ser un poco triste, nos dijo que no se podía, que a pesar de ser diosas nuestros cuerpos están todavía muy humanizados y que el poder que tenemos continuara incrementando, y eso podría destruirnos desde dentro, que es por eso que necesitamos estar por lo menos 4 años en el cielo para que nuestro cuerpo se deshumanice y tome una esencia celestial, tan grave es que incluso a Doremi tuvieron que sellarla antes que a todas ya que ella está más acelerada. Así que, además de ir a aprender a usar bien esta magia y obtener nuestra primera clase, tenemos que dejar que el poder del cielo actué en nosotras y nos termine de convertir en Diosas. No tenemos elección. Es parte de las consecuencias de aceptar la recompensa para nuestras almas. ¡¿Sabías que he vivido más de 5 veces?!... bueno yo no, mi alma. Nos explicaron que desde nuestra primera vida sabíamos cómo usar magia y la usábamos en bienestar de las humanos, no siempre como tú sabes, sino que pudimos haber sido cualquier tipo de ser mágico, pero que nuestros contenedores, o sea nuestros cuerpos en ese momento, tenían un límite para mejorar en la magia, y ese poder residía en nuestra alma, es decir el cuerpo no podía aprender más o usar mas magia de que lo que el alma podía tolerar, a eso se llama poder espiritual o poder del alma, pero cada vez que morimos, el tiempo que estuvimos en el paraíso o en el infierno, el alma se hace más fuerte y puede usar mas magia para la siguiente vida, por eso se necesita de por lo menos renacer 5 veces, para entonces el cuerpo que tengamos será capaz de resistir la magia celestial del alma de una diosa. Interesante ¿no crees, Beth?-

Momoko sonrió hacia la ventana y se escucho que algo caía y un pequeño alboroto afuera, y luego se asomo su querida amiga Beth, aquella chica que fue la primera en hablarle la primera vez que sus padres decidieron vivir en América y a la que le debía tanto, por eso había decidido que a ella le contaría, no importaba si se metía en problemas con Yggdrassil que para eso había hechizado la tienda y citado a la chica, y así evitar que el poder entrara en ella, era fácil por la magia acumulada en la misma de sus años de uso, por lo que no parecía que uso magia celestial, solo canalizo la que había, quería decirle a Beth todo y por eso dejo que la escuchara a escondidas, América fue importante para ella, y Beth la representaba, solo a ella le diría aunque después le borraran la memoria, pero sentía la necesidad de soltar todos sus miedos antes de hablar con sus padres.

-Este…- decía Beth –Sabias que estaba aquí-

-Te sentí llegar, ¿te parece interesante lo que conté?-

-Bueno, es muy fantástico, ¿estás escribiendo un libro o algo?- Momoko rio

-No, es la verdad-

-jaja, ¿Quieres jugarme una broma?-

-no, quería decírtelo a ti y a la tienda, por eso hable tanto- le dijo sonriendo

-Vamos Momoko, deja de jugar conmigo-

-No me crees. Bueno no me sorprende, ¿recuerdas esa película que vimos en la que Dios le dice a los humanos que "es una lástima que necesiten de un milagro para creer"?-

-¿Ah?, de seguro fue hace mucho, no me acuerdo-

-Bueno, no importa- Momoko se bajo del mostrador –el punto es que lo que necesitas es un milagro. ¡Ven a mi Momoray!-

Beth no estaba preparada para lo que vio en ese momento, ¿Quién lo estaría?, frente a ella se elevo un ángel hermosísimo, rubio y de ojos del color de Momoko, incluso daba un aire a ella, le sonrió con mucho cariño, el cariño que sentía Momoko por Beth, y esta noto que el ángel no tenía piernas y estaba unida a Momoko por la cintura con varios retazos de tela que flotaban.

-Beth, te presento al reflejo de mi alma y compañera en batalla, Momoray, mi ángel-

-A… Ah… Mucho Gusto- Le tendió la mano elevándola, pues así se presentan en América, totalmente nerviosa, Momoray miro a Momoko quien le sonrió y asintió, y bajo batiendo un poco las alas y tomo con ambas manos la de Beth, esta lo sintió muy cálida y dejo de sentirse nerviosa con la mirada del ángel y de su querida amiga.

-Entonces, si eres…-

-Soy Momoko Asuka, Diosa de segunda clase categoría aprendiz, y tu amiga- Le sonrio.

Estuvieron en Central Park hablando por mucho tiempo, Momoko le contaba prácticamente todo y Beth era una excelente oyente y hacia preguntas certeras. Cuando no sabían que mas decir Beth le pregunto.

-Conmigo hablas muy fácil. ¿Por qué no le dices todo a tus papás como me lo dijiste a mi?-

-Lo intente, pero las dos veces que me plantee frente a ellos sencillamente decían algo o pasaba algo que hacía que me acobardara. Beth- miro a su amiga a los ojos y termino con angustia –tienen tantos planes para los tres, que no quiero arruinárselos-

-Pero se los digas o no, se los arruinaras, tú no estarás aquí, no puedes- Momoko bajo la cabeza -¿Sabes? Me sentí muy triste cuando te fuiste a Japón, comencé a sentirme muy sola- Momoko la miro interesada –Pero yo sabía que tu lo estarías mas, porque yo me quedaba con todos nuestros amigos mientras tú no conocías a nadie, seguramente solo tendrías a tus padres, y ahora te iras de nuevo y te alejaras-

-¿Qué quieres decir?- pregunto Momoko sin entender

-Digo, que aunque te vayas, Tus padres estarán bien, así como yo, y que además no será como si jamás te volvamos a ver, ¿o no piensas volver?- Momoko entendió y le sonrió

-¡Claro que volveré!- la empujo un poco y ambas rieron – Supongo que se los diré esta noche-

-¿En víspera de navidad?

-Claro, ¿quieres ayudarme?, creo que tengo una idea-

-Por supuesto-

Horas más tarde cerca del atardecer, la madre de Momoko llegaba al departamento donde la compañía donde trabajaba el Señor Asuka los había instalado, era muy espacioso, decorado modernamente y amueblado con lo necesario para vivir allí por varios meses, aunque solo estuviesen unas semanas, llevaba lo necesario para hacer una deliciosa cena de navidad y estaba distraída pensando en los pasos para cocinarla, así que no noto las pequeñas pero notorias cosas que no eran precisamente normales, como las fotografías que la miraron al entrar, las nubes en el techo, peces que nadaban en una burbuja de agua suspendida en el aire y el hecho de que su hija y su mejor amiga estuviesen flotando en la sala junto a un ángel que les erizaba el cabello con pequeños shocks eléctricos mientras reían animadamente.

-Hola niñas- aún no la miraban

-Hola- dijeron al unisonó

-¿Podrían ayudarme a acomodar todo esto?-

-Claro mamá, vamos- y flotando fue hacia ella, aunque a Beth aún se le complicaba y hacia como si nadara en el aire.

La Señora Asuka levanto una caja que Momoko tomo aun flotando y se la llevo, luego levanto otra y la tomo Momoray y siguió a Momoko, luego llego Beth resoplando y tomo algo mas, y así rápidamente acomodaron todo.

-vaya, sí que son rapi…- la señora volteo y al fin vio a su hija y a Beth flotando, y el ángel le saludo sonriendo tímidamente, la señora miro alrededor y empezó a ver todo lo que había en el apartamento y se comenzó a horrorizar y lanzó un grito largo

-¡Mamá, mamá!- Momoko voló hacia ella y le tomo de las manos para que parara

-Te dije que debimos comenzar con algo más simple- le dijo Beth

-El departamento esta embrujado- dijo la mamá y sujeto a su hija y a Beth y salió disparada hacia la puerta

-No mamá espera ¡Fui yo!-

-Vamos, vamos- decía la señora sin escucharla, cuando casi llegaban a la puerta Momoko descubrió que no le convendría que la viera algún vecino flotando y con Momoray saliendo de su cintura, así que en vez de dejarse arrastrar levanto a su madre del suelo, esta grito de nuevo y Momoko le soplo en la cara. Esto la desoriento

-Momoko ¿Qué haces?- dijo y cuando se vio flotando se comenzó a aterrar

-¡Mamá mírame!- lo hizo casi a punto de llorar –Lo siento, y si prometes no seguir gritando, te bajare ¿ok?-

-¿Momoko?-

-¿ok?- la señora asintió asustada, y Momoko poco a poco la bajo del techo, bajo a Beth y Momoray la miraba apenada. –Ahora, desapareceré los peces ¿ok?- la señora asintió y vio como su hija con una floritura de la mano hizo desaparecer los peces –y le quitare la animación a los retratos- y con otra floritura lo hizo.

-Momoko-

-Si mamá-

-¿Qué está pasando?-

-Nada en realidad, solo quería usar magia con mi amiga Beth- La señora miro a Beth y esta la saludo tímidamente, luego Momoray la saludo poniéndosele en frente y pidiendo que la notaran

-¿Qué eres?- dijo la madre

-Es Momoray, se moría por estar frente de ti porque, en teoría, eres su madre también- y Momoray se abalanzo con los brazos abiertos a la señora Asuka y el abrazo con fuerza, la señora se quedo paralizada

-Momoko no entiendo nada-

-Lo sé, discúlpame, creí que si lo veías primero sería más fácil explicártelo-

-¿Explicarme?-

-Qué puedo hacer todo esto- Abrieron la puerta de la entrada

-¡¿Qué es eso?!- era el señor Asuka y Momoko había olvidado quitar las nubes que ahora soltaban pequeños rayos. Beth tomo el hombro de Momoko y asintió con la cabeza.

-Siéntense por favor- Momoko apareció un sillón detrás de cada uno y los hizo sentarse y acercarse a ella, mientras se sentaba en otro mas alto para quedar a la altura de los ojos de sus padres. Beth fue a la cocina y comenzó a preparase un emparedado para darles privacidad.

Momoko comenzó desde el principio, desde la primera vez que llegaron a Nueva York y conoció a Mahou Monroe, convirtiéndose en bruja, y término con todo lo que le explico a Beth, sus padres la oyeron, pero no la escucharon, estaban en shock.

-¿Entonces es nuestra culpa?- dijo su madre

-Tú no vas a ir a ningún lado- dijo su padre, ambos hablaban atropelladamente

-Esta es tu venganza por hacer que te mudaras tanto-

-No, mamá…-

-Vamos a encontrar la manera de curarte y no te iras a ningún lado-

-¿Qué?, ¿curarme? ¡No estoy enferma papá y no es tu decisión!-

-¡No, aquí se hará lo que yo diga! ¡Te hemos dado demasiadas libertades, te crees demasiado independiente y ahora quieres abandonarnos!-

-No es como si jamás nos volviéramos a ver- decía Momoko tratando de calmarlos, pero no la escuchaban, sus padres comenzaron a discutir entre sí echándose la culpa y Momoko empezó a entrar en pánico. Era esto lo que temía, sus padres no eran como los Padres de los demás que habían aceptado de tan buen talante la situación, y aunque les entristecía aceptaban el hecho de que sus hijas se marcharan. Pero ella sabía que sus padres no lo aceptarían y que intentarían retenerla, no porque no la respetaran en sus decisiones o que no quisieran que ella se realizara en lo que quería ser. Era porque la amaban demasiado y la consideraban demasiado joven para tomar cualquier decisión en la que ellos no estuvieran en la ecuación.

Sus padres la amaban y temían por ella, aunque más temían por ellos. Egoístas inconscientemente eso eran, egoístas, temían quedarse sin ella. Momoko también podría sentirlo. Por eso no se atrevía a decírselo, los conocía muy bien para prever su reacción, porque ella también los amaba.

Con su ángel fuera de ella se lanzó hacia sus padres y entre ambas los abrazaron acercándose lo suficiente para que entre todos se tocaran, tal acción dejo mudos a ambos padres, impresionados por la reacción y sintiendo de repente una gran calidez que venía tanto de su hija como del ángel.

-Lo siento- dijo Momoko con voz lastimera, y Momoray comenzó a llorar, mostrando que su corazón lo sentía realmente –Quiero que me perdonen por causarles tanto sufrimiento, por dejarlos solos por tanto tiempo. Pero voy a regresar y nada me lo va a impedir, voy a verlos de nuevo de eso estén seguros, Obtendré mi primera clase en 4 años y volveré- Hubo un momento de silencio, a la madre le cayeron en la cara lagrimas del ángel, y aunque Momoko no lloraba, supo instintivamente que eran lagrimas de su hija.

-Momoko- la separo un poco para verle la cara –No puedes quedarte ¿verdad?-

-Si se queda puede morir- dijo Beth que había quedado un poco olvidada y con pena había presenciado todo –Señora Asuka, tiene que irse, o la Tierra la matara-

Volvió a mirar a su hija a los ojos y luego miro a su marido, quien aún no salía de su asombro, este la miro sin saber que decir y ella le sonrió con tristeza, él entendió la sonrisa pero no quería darse por vencido.

-No hay manera- comenzó el Señor Asuka -¿No hay manera de que puedas quedarte?-

-No, pregunte. Estos 4 años en el cielo son inevitables Papá- decía Momoko separándose –Tómalo como la Universidad, con la ventaja de que cuando hubiese tenido que irme ya habré vuelto, el Todo Poderoso nos prometió a Nicole y a mí que si tenemos nuestra primera clase, nos daría una licencia indefinida para la tierra, y que ya después entraríamos en funciones celestiales, él entiende que nacimos en la tierra y que tenemos muchos seres queridos aquí por lo que nos dejara esa licencia especial-

-¿Qué tan indefinida? ¿10, 30 años?- pregunto su madre

-Yo estaba pensando que quizás unos 100 o 150 mamá-

-¿Tanto?- dijo su padre –Pero eso significa que tu…-

-Soy inmortal papá, viviré para siempre como diosa- sus padres se miraron a los ojos y Momoko creyó que eso los alegraría pero solo vio preocupación.

-Entonces- comenzó su mamá –Nos verás morir a todos y luego te irás al trabajar para el cielo ¿Eso no será una carga para ti?-

Momoko tomo la cara de su madre en sus manos y con cariño le dijo

-Ya pensamos en ello mamá, pero Doremi nos dijo: "Nosotras nunca olvidaremos a quienes amamos, así que estar tristes es una pérdida de tiempo"- Sus padres se miraron de manera irónica y Momoko se rio.

-Si, ya sé que suena brusco pero Doremi es así, lo que ella quiso decir es que nosotros siempre los recordaremos y será como si jamás se hubiesen ido, no es una maldición, es una bendición. Además quiero trabajar en el área del paraíso así que si son buenos siempre los puedo ver allí-

-¿Eso no es trampa? – pregunto su padre burlón.

-Bueno padre si eres malo de una vez te digo que las diosas tienen prohibidísimo ir al infierno, así como los demonios tienen prohibido ir al cielo-

-Muy bien, seré bueno- y rieron. Luego quedaron callados un poco tristes.

-¿Cuándo..?-

-En primavera mamá-

-Entonces nos quedan unos meses más juntos-

-Sip-

-No se diga mas- la madre se levanto y los miro a ambos –Vamos a aprovechar estos meses al máximo como una familia, tenemos que aprovecharte mientras sigas siendo una niña, cuando regreses serás adolescente y no será lo mismo- Momoko se rio

-Querida, en teoría ya es adolescente-

-No, no,- dijo la madre –Aún es mi niñita y voy a aprovecharla-la abrazo de nuevo y Momoko la dejo hacerlo. Vio a su padre con el cejo fruncido, y cuando este la noto, le sonrió. ¿Se había solucionado? No les había quitado la tristeza pero por lo menos no estaban desbastados. La dejarían ir, aunque no estaban de acuerdo.

-¿y qué paso después?- Le pregunto Hana a Momoko, estaban en la tienda Mágica y las únicas que faltaban era Doremi y Bibi. Era un día antes de que terminasen las vacaciones de invierno

-Pasamos el tiempo juntos, mi padre termino su trabajo y estuvimos paseando por Nueva York, formamos buenos recuerdos-

-Me alegra que pudiste contarles finalmente- dijo Emilie amablemente

-se ve que te dio mucho trabajo decidirte- dijo Nicole desbordando sinceridad

-Ya lo sé, mis padres son demasiado apegados, pero lo aceptaron.

-Como sea, ya todos lo saben- Comenzó Sophie -por lo que ya no estamos preocupados de que se enteren, es un alivio no tener secretos-

-Si, podremos disfrutar del tiempo que nos queda en la tierra, solo hasta primavera- dijo Hana y luego agacho la cabeza

-Solo hasta primavera- repitió Emilie y esto hizo que bajaran la mirada al piso, les quedaban solo unos pocos meses para despedirse de la tierra e ir a pasar los 4 años de rigor en el cielo, ya lo sabían todos pero pareciera que ellas no quisieran entenderlo, en el fondo de sus corazones no querían marcharse

-Ya quiten esas caras largas- era Lala –Véanlo como una nueva aventura y cuando regresen serán unas bellas adolescentes llenas de conocimiento-

-Es una estupidez que se entristezcan por ir a desentrañar los secretos del universo y la magia- arguyo Mayorca –Ninguna bruja tiene permitida tal cosa, alégrense de ya no serlo-

Las chicas miraron a Mayorca fijamente, decidiendo exteriorizar algo que les preocupada pero que por el mismo temperamento de Mayorca no se habían atrevido

-Mayorca- comenzó Emilie mirándola –También te vamos a extrañar-

La cara de Mayorca se contrajo y con esa simple frase su máscara de dureza y mal genio se borró, observo la cara de todas las niñas que habían sido sus aprendices de bruja la miraban fijamente, pero no con compasión o lastima, sino con cariño y agradecimiento hacia ella que había su primera maestra en la magia. Todo lo que se había estado guardando desde que sus aprendices dejaron de ser brujas, esa frustración y enojo por sentirse poco valorada tanto ella como su magia salió en forma de lágrimas. Estaba cansada de aparentar y en ese momento se dio cuenta de ello.

Las chicas lo sabían, pero no habían querido decir nada hasta ahora, se acercaron a Mayorca para abrazarla entre todas, Mayorca gemía tanto que era incapaz de hablar.

-Sentimos haberte dejado al margen por tanto tiempo- dijo Nicole –No fue porque nos olvidáramos de ti-

-Y no importa lo que vayamos a aprender allá- continuo Sophie –Jamás olvidaremos lo que nos enseñaste y el tiempo que pasamos contigo como brujas-

-Y aunque no vaya a ser la Reina- dijo Hana –Siempre estaré al pendiente del mundo donde nací porque lo quiero mucho y también a ti Mayorca-

-El tiempo aquí ha sido Wonderfull- continuo Momoko –y queremos que tampoco nos olvides-

-Mayorca, te queremos mucho, y siempre serás nuestra maestra- dijo Emilie y la dejaron desahogarse mientras Mayorca extendía los brazos y las abrazaba a todas. Lala y las demás hadas las observaban con lágrimas.

Momentos después, con una Mayorca más calmada, esta les dijo sus planes

-Regresare al mundo de la magia-

-pero ¿y la tienda?- pregunto Hana

-La tienda estará bien- contesto Mayorca –Es solo que no podre estar aquí mientras no tenga a quien gritarle- las miro con cariño –Miren, esta tienda está llena de recuerdos buenos, y francamente me encantaría tener más, pero sin ustedes no será lo mismo, así que yo también me iré por 4 años-

-¿Quieres decir?- comenzó Sophie

-Si, cuando regresen abriré de nuevo la tienda, y será lo que ustedes quieran, será como una pausa, mientras yo también hare investigaciones mágicas en el mundo de la magia, no puedo permitir que me sigan dejando atrás mis aprendices-

Las chicas sonrieron entre si

-Entonces es un trato- dijo Nicole –Cuando todas terminemos nuestros estudios volveremos a la tienda Mágica y reabriremos el negocio-

-Por supuesto- Declaro Mayorca con aire autoritario –No van a regresar a la tierra a solo estar de flojas, deberán tener algo que hacer- todas rieron.

-Muy bien, es una promesa- dijo Emilie y puso una mano al centro, todas las siguieron –Dentro de 4 años volveremos a abrir la tienda mágica-

-Ya como diosas de primera clase- puntualizo Nicole

-Tendremos un gran negocio- dijo Sophie

-y viviremos aquí- agrego Hana y todas la miraron no muy convencidas –Bueno al menos yo sí, esta es mi casa ¿recuerdan?- y rieron todas.

-Lastima que Doremi y Bibi no están- recordó Momoko

-Las incluiremos más tarde- dijo Sophie –No se opondrán.-

-Por cierto- Comenzó Lala -¿Alguien ha visto a Doremi estos días?-

-No desde Año nuevo- dijo Nicole

-Yo desde antes de eso- dijo Momoko

-Tampoco he podido sentirla- dijo Nicole, mas Emilie no decía nada y tenía la cabeza baja

-Me muero por preguntarle cómo le fue en el examen- dijo Hana -¿Tu no Emilie?... ¿Emilie?-

-¿eh?, ¡Ah!, Urd dijo que paso- les sonrió

-Si, pero solo dijo que paso- dijo Nicole –No dijo cómo-

-Ya nos lo dirá- Emilie se alejo y se fue hacia la salida, dejando a las chicas algo desconcertadas.

Cuando Emilie cruzo la puerta, suspiro largamente, ella si sabía donde se la pasaba Doremi. Él se lo había dicho, no quería que se preocupase por ella y quería que avisara a los demás. Pero Emilie no había podido siquiera digerirlo, por lo que no había informado a las demás. Le dolía pensarlo, le dolería mas decirlo. Doremi pasaba todo el día en casa de Masaru.

Doremi nada más amanecía iba a la casa de Masaru y regresaba para cenar a casa, justo después iba a dormir, si Emilie supiera de los caminantes de los sueños, se daría cuenta de que en realidad pasaban las 24 horas juntos. Lo que tampoco sabía era porque.

Se dedicaban a investigar. Doremi había pedido tanto a Belldandy como a Peorth información sobre maldiciones y como romperlas, incluso se lo había pedido a Urd lo cual le resulto un gran sacrificio a su orgullo, les pidió además no dijeran nada de esto, a lo que aceptaron ya que en sí solo tenían permitido avisarle al Todo Poderoso, y Doremi no tenía problemas con que lo supiera, iba a demostrarle que podía romper la maldición. Así que mejor se enterase lo que hacía, sino se lo habría prohibido antes, no quería darle la excusa.

Así que el itinerario era este: junto con Masaru soñaba con el pasado buscando como otros seres mágicos habían roto todo tipo de maldiciones a la vez le mostraba como usar ese poder. Y por el día se la pasaban con los documentos que les habían dado las otras diosas y probando con distintos hechizos. Usaban el cuarto de Masaru, ya que como ella era la única Diosa que entraba a esa habitación ninguna chica descubriría los papeles, o los hechizos para ocultarlos de la familia de Masaru. Doremi creía que Emilie la descubriría, que iría en cuanto supiera donde pasaba el día. Después de todo no pudo convencer a Masaru de que no le dijera nada, pero como él le había prometido no decir lo que estaban haciendo y ella se juro que no se entrometería en sus decisiones respecto a Emilie mientras no le dijera sus secretos, tuvo que aguantarse. Masaru solo quería que Emilie no se preocupara por Doremi sino la iba a ver por días. Pero Emilie no corrió hacia ellos. Se preocuparía después ahora estaba muy ocupada.

Pero para el último día de vacaciones, no habían encontrado nada, y Doremi estaba en la ventana apretando los puños de pura frustración. Masaru lanzó otro papel que no le decía nada y se apretó los ojos de cansancio. Doremi lo miro y suspiro con resignación. El zorro se puso en el cuello de ella.

-Déjalo- le dijo y volvió a mirar por la ventana el atardecer

-¿Qué dices?- dijo Masaru con voz cansada pero con convicción de continuar y Doremi lo noto y sonrió para si

-digo que lo dejes, mañana tenemos escuela y te vez demasiado cansado, no te molestare esta noche así descansaras-

-espera… ¿Te vas a rendir?- Doremi le dedico una triste sonrisa

-Mañana veras a Emilie y no te puedo entregar en ese estado, me regañara-

-No respondiste a mi pregunta- Odiaba eso de él. Actualmente no podía ocultarle nada y estaba demasiado cansada para usar sarcasmo

-Solo necesito un descanso… No me estoy rindiendo- agrego al ver la mirada molesta de Masaru –Es solo que en esto no está la respuesta que buscamos, la mayoría son cosas terrenales, no celestiales, incluso el pasado no nos ha dicho nada. Estoy tan cansada-

-En eso tienes razón- dijo Masaru dándose cuenta de algo

-¿Que, tan mal me veo?- dijo sujetándose la cara

-No eso, que si te ves fatal- Doremi le lanzo una mirada asesina –escucha, tu lo dijiste, son cosas terrenales, quizás cuando vayas al cielo puedas encontrar algo, habrá alguna biblioteca allá ¿no?- Doremi suspiro, bajo la cabeza y la movió de un lado a otro

-¿Crees que si la respuesta estuviese en el cielo no la habrían encontrado ya?-

-Creo- se levanto del suelo y fue hacia ella –Que no estabas tú para encontrarla-

Doremi lo miro sorprendida, eso la halago pues estaba lleno de confianza hacia ella, sin presunción, hacía mucho tiempo que no sentía, sinceramente, que alguien tuviese la esperanza de que ella lograra algo tan importante, al menos no por ella misma. Hasta ahora sabían que lograría lo que le pidieran solo por ser mitad demonio, algo que ella detestaba, pero por el tono de Masaru supo que no se refería a eso, sino que él tenía confianza en ella por todo lo que era, no solo una parte. Rio para ahogar un sollozo, ya la había visto llorar demasiado, una vez mas y su orgullo quedaría por los suelos.

-Es por eso que le gustas a Emilie- dijo sin sarcasmo, con el corazón, Masaru se sonrojo tanto y puso una cara que Doremi no dudada que él también la quería. Nunca lo había dudado. –Pero ¿y si no la encuentro?-

Dijo esto en tono de suplica desesperada, con cara de niña pequeña a la que habían negado estar con sus padres. Masaru no soporto esa expresión

-Si no encuentras la manera de romper la maldición de Ceres y te enamoras de Kotake, Te prometo que…

Continuara…

Next…

Doremilie: Soy mala. Próximo Capitulo: El baile de la Demonio Supremo.

Ending song

La luna ilumina tenuemente un camino

Me pregunto ¿A dónde iremos desde aquí?

La luna oscila tenuemente en un lago cercano

¡Vamos! Muéstranos nuestro futuro desconocido

Nos da miedo adquirir más cosas irreemplazables

Hemos vivido aislándonos pero parece que nos acabaremos encontrando de todos modos

Así que si el destino intenta separarnos

Yo quiero protegerte, aunque este mundo se destruya

Aunque sé que este sueño es fugaz

Quiero vivir mi vida con otros

Aunque conozca el dolor de una partida

Siempre anhelare a otro

Adiós, adiós

La luna ilumina tenuemente un camino

Me pregunto ¿A dónde iremos desde aquí?

Esta noche hay una luna llena, no se oye ni un solo sonido

Algo está a punto de desvanecerse en esta ciudad que se evapora

Un parque repleto de recuerdos, de pasos elevados y oxidados

Y de tu voz cantora todos ellos han ido más allá del olvido

Si nunca amamos nada, no habrá nada que perder

Lo entendemos en nuestras mentes, pero acabamos solos de todos modos

Aunque sepa que este sueño es fugaz

Quiero vivir mi vida contigo

Aunque conozca el dolor de una partida

Quiero continuar amándote

Hasta el último momento

Todo lo material empezara a desvanecerse

La ciudad se va un poco pronto

¡Te volveré a ver en algún lugar!

La luna esta preciosa esta noche ¿no crees?

Las lágrimas que brotan dentro de mí

Desatan un no me olvides mas

La tristeza es grave mientras

La noche se lo lleva todo

Adiós, adiós

Este adiós superare

Ah

Info About Ending: Sayonara Moon Town, Ending 2 de Boruto, debo confesar que no lo veo, con Naruto estoy súper atrasadísima, (donde voy: Sasuke aun esta en Konoha, si así de atrás) pero sé lo que sucede tranquilos, como sea esta es la traducción literal, pero en lo personal y para animar le recomiendo ir a Youtube y buscar las versión de Amaia y Misezao, queda incluso mejor. No la pongo aquí porque siempre he puesto traducciones literales y no adaptaciones, es más por tradición o tozudez, como lo vean. Saludos