DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Las risas de Sango, Kohaku y Shippō son contagiosas, animan el espíritu sin mucho esfuerzo. Sonrío al escucharlas, mientras miro de reojo a InuYasha responder de la misma forma, todos miramos a las gemelas que balbucean en brazos de su tío.

Han pasado algunos días, y aunque no hemos dicho nada al respecto, creo que Kohaku sospecha que pronto la familia crecerá. Noto cómo a ratos contempla a su hermana con un cálido brillo en su mirada, sus ojos tienden a desviarse a su vientre y luego sonríe, pero no dice nada.

De pronto se da cuenta que lo observo, fija sus ojos en mí y un leve sonrojo aparece en sus mejillas, pero su mirada me transmite confianza y podría decirse que algo de complicidad.

— ¿Y bien? — La voz de InuYasha nos interrumpe, provocando que todos le prestemos atención. — ¿Cuándo darán la noticia?

L —

"Thankful"

Sango empalidece, estoy seguro que pelea consigo misma para no gritarle por soltar tan de pronto esas palabras, él parece no estar interesado en mantener la noticia en secreto, ni siquiera se da por enterado de que mi esposa lo está fulminando con su mirada.

— ¿Qué noticia? — Pregunta Shippō, con una curiosidad infantil muy inocente.

Miro a mi mujer y veo que abre y cierra la boca, sin decir nada y un poco indecisa; busca mi mirada, sus ojos me dicen todo: pide ayuda, no sabe qué decir en estos momentos. La abrazo por la espalda, ella apoya su cabeza en mi hombro y deja de balbucear, nuestros ojos se vuelven a encontrar y, como muchas veces, las palabras no son necesarias.

— Bueno, esperábamos el momento apropiado para hacerlo — InuYasha bufa al notar mi mirada sobre su persona —. Después de todo, no es algo que podamos tomar a la ligera.

— Bah, no sean melodramáticos — espeta nuestro amigo, haciendo una mueca despectiva —. En cualquier momento se notará, si ya tienes algo de panza…

— ¿Insinúas que estoy gorda? — Niego con la cabeza, InuYasha nunca aprenderá a tener tacto con las personas.

— Es cosa de mirarte, no hay que… — Enmudece al notar la furia en los ojos de mi esposa, escondiéndose tras Kohaku y Shippō. — A-Ah… Sango, lo lamento, no es eso lo que quería decir… y-yo… y-yo…

— ¡Eso fue lo que dijiste! ¿Acaso lo estoy? — Del enfado, Sango pasa rápidamente a la angustia, mirándome con cierto temor en los ojos. — ¿Cariño, estoy gorda?

— No, Sanguito, estás perfecta — le respondo, abrazándola un poco más fuerte por la espalda y besándole la mejilla —. Sabes que no debes prestarle atención a InuYasha, él tiene serios problemas para expresarse.

Mi amigo da un respingo, obviamente no está de acuerdo conmigo. Mi esposa se acurruca en mis brazos mientras yo sigo observando con reprobación a nuestro amigo, no entiendo cómo, después de tanto tiempo, aún sigue así de bruto para decir algunas cosas.

— ¿Entonces, nos darán esa misteriosa noticia?

Kohaku vuelve al tema que nos llevó a esta incómoda situación, Sango simplemente me agarra la mano con más fuerza y asiento con un gesto, mirando a los demás antes de hablar.

— Bueno, lo que sucede es que… volveremos a ser padres — Shippō abre los ojos por la sorpresa, mi cuñado simplemente sonríe —. InuYasha asegura que escuchó el corazón del bebé.

— ¿Entonces, Sango está embarazada de nuevo? — Pregunta el pequeño zorrito, sin salir de su asombro. — ¿No es muy pronto?

— Así es, pero son cosas que pasan…

— ¿Qué más esperabas, enano? Recuerda que hablamos de Miroku, con lo libidinoso que es…

— ¡InuYasha! — Soltamos al unísono mi esposa y yo, sus comentarios están de más. Nos mira enfurruñado, haciendo muecas y dándonos la espalda.

— ¡Felicitaciones! No saben lo feliz que me hace esta noticia — agrega Kohaku, con una alegre sonrisa en su rostro.

Le agradecemos con un gesto, Shippō comienza a saltar, felicitándonos mientras las gemelas se ríen ante sus piruetas. Apoyo mi cabeza en la de mi mujer y cierro los ojos, es muy agradable estar así, con esta calma, compartiendo una tranquila tarde soleada con nuestros amigos, nuestra familia…

— Lo siento.

Abro los ojos al escuchar la disculpa de InuYasha, sorprendido. Sango lo mira sin decir nada, pero se nota que aún está molesta.

— De verdad, lo siento. Tengo que aprender a… bueno, a mantener la boca cerrada. Disculpa, Sango.

Ella niega con un gesto, soltando un suspiro antes de contestarle.

— De acuerdo, pero para la próxima, piensa mejor antes de hablar. No siempre tendré a Miroku al lado para calmarme, y creo que no te gustaría terminar esto a golpes.

— Claro que no… aunque tampoco podrías ganarme.

— ¿Quieres apostar?

— Ven por mí, si puedes…

— ¡Basta, muchachos! No van a pelear aquí, en estos momentos, con las niñas mirando y un bebé en camino, ¿o sí? — Los detengo, ambos me miran para luego intercambiar miradas entre ellos y hacerse un gesto de desprecio, desviando la vista, con el ceño fruncido.

— Keh, agradece que tienes a Miroku…

Se aleja para volver a jugar con nuestras pequeñas, mi esposa sonríe y luego me besa con ternura, acariciándome el rostro, con ese brillo único en sus hermosos ojos.

— Debo admitir que InuYasha tiene razón en algo — murmura, noto algo de sonrojo en sus mejillas.

— ¿En qué?

— Todos los días, agradezco tenerte a mí lado. Si no fuera por ti, muchas cosas serían diferentes. Seguramente me hubiese consumido mi deseo de venganza y no hubiese tenido nada por lo que seguir viviendo después de derrotar a Naraku. Pero tú cambiaste eso: me diste un motivo distinto, un sueño por el que luchar. Me diste esperanza, Miroku, cuando pensé que nunca la volvería a tener. Los muchachos también fueron parte importante, pero tú… — Sus ojos destellan por un segundo, yo guardo el aliento ante sus palabras. — Tú, Su Excelencia, marcaste la diferencia. Gracias.

— Sango… no es necesario que agradezcas… yo también debo darte las gracias a ti, me salvaste de muchas maneras.

Mi esposa no suele hablar de este tipo de cosas, por lo que me sorprenden sus palabras pero sé que son honestas porque el sentimiento es el mismo que tengo con ella. Nos sonreímos en silencio, disfrutando y agradeciendo lo que la vida nos permitió llegar a tener.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1028


Ooook, no es una viñeta, pero no quise cortarla. Me gusta como está porque, en parte, relata un día relajado, todos compartiendo, felices, riendo, disfrutando la calma a la que han llegado. Además, los otros debían enterarse de la gran noticia, aunque claro... con InuYasha es imposible planificar cómo o cuándo decirlo, ya sabemos que es especialmente bruto para algunas cosas. Y pues, también quise expresar el cómo se siente Sango, porque ya se ha visto lo que ellas significaron en la vida de ellos, pero pocas veces de deja ver lo importante que fue Miroku para Sango. Hay que recordar que al principio, Sango no esperaba mucho del viaje, incluso se rehusaba a formar algún lazo con ellos, pero Kagome y Miroku -sé que todos pusieron su aporte, pero ellos dos fueron los que más la apoyaron- le dieron cariño y esperanzas, volvieron a darle un sentido a su vida. Y creo que ella estaría eternamente agradecida por eso, al igual que todos.

Nuevamente, agradezco con el corazón a Nuez y a Mor por sus sexys reviews fangirleros, los amodoro igual que a ustedes; le doy la bienvenida a Shinki S, ¡gracias por leer y comentar! Aunque apenas vayas en el 2, sabes que tienes para rato con el fic :) y obviamente, a todos los que leen. ¡Un review nunca está de más!

Ahora me despido, pero anuncio que el siguiente estará arriba antes de lo que se imaginan.

Besos~

Yumi~