Sasuke Uchiha POV

Madre mía ¡Mi hermano me había pillado! No sé si podía haber una vergüenza mayor, puede que sí, que me pillase con un rubio imbécil como él y no sólo eso, me había pillado inmovilizado, sin poder hacer nada y dejando a Naruto metiéndomela ¡No podía caer más bajo para un Uchiha como yo!

Aparté a Naruto de golpe ante la cara de asombro de este que no entendía lo que me ocurría y subiéndome el pantalón salí detrás de mi espantado hermano, porque al verme y tras intentar creerse lo que veía, había salido disparado, supongo que en busca de Deidara. Naruto me seguía y yo no quería que me siguiera, por una vez necesitaba hablar de esto con mi hermano y a solas, sin ese cabezón que me había metido en este lío detrás.

- Itachi – le llamé pero no se detuvo – para ya Itachi – le dije cogiéndole del brazo y girándole.

- A ver Sasuke… puedes hacer lo que quieras con tu vida, voy a hacer que no he visto nada ¿Vale? – me comentó aunque no me creía ni una palabra.

- No hablas enserio.

- Claro que no, voy a matar al imbécil que está profanando a mi hermano –me gritó – ¿Naruto? ¿No podías enamorarte de otro? Hasta dudo de que te quiera, siempre iba con aquella chica…

- Sakura – le dije.

- Sí como se llame – me comentó sin darle importancia - ¿Te ha forzado? – me preguntó.

- No – le dije – puede parecer que sí por lo que has visto, pero no, le he dejado.

- Vale… voy a buscar a Dei – me dijo

- ¿Vas a contárselo?

- De momento quiero olvidar la escena que he visto, joder… que ni yo lo he hecho delante de ti – me dijo

Iba a irse de nuevo cuando se giró suspirando con resignación mientras me miraba y luego volvió hacia atrás hasta mí.

Quizá soy un poco egoísta, sabes que te quiero Sasuke, eres mi hermanito, haría cualquier cosa por ti y lo sabes, pero Naruto… si eres feliz lo entenderé, pero aún me cuesta un poco imaginarme a Naruto, aunque reconozco que lo imaginaba, siempre ha estado preocupado por ti así que supongo que en parte tendría que estarle agradecido, pero no me hagas ver otra vez una escena de esas.

- Vale – le dije – lo siento.

- Venga… nos vemos en casa.

Se marchó de nuevo en busca de su chico mientras yo miraba hacia atrás a Naruto que me esperaba con cara de niño bueno como si nunca hubiera roto un plato. No sabía en este momento si matarle por la pillada o besarle por la excitación. Me acerqué hacia él y me miró extrañado, hasta me cerró los ojos y encogió el cuello como si esperase mi golpe, pero al no recibirlo abrió uno de sus ojos mirando con dudas porque tardaba tanto.

- ¿Estás enfadado? – me preguntó mirándome de reojo.

- No – le dije serio – pero que sea la última vez que me haces esto en público

- Vale – me comentó – Sasuke – me llamó cuando ya empezaba a caminar hacia la casa de mi hermano - ¿por qué te fuiste así? Y no me digas lo de que no te creía, porque sí creía en ti, no comparto lo que hiciste, pero sé que eras sincero cuando comentaste lo de la tortura y que no los habías matado tú.

- Y no los maté.

- Lo sé – me dijo – pero quien lo haya hecho te ha acusado y te están buscando por asesinato.

- ¿Por qué crees que me fui?

- Lo sé, sé el motivo, pero podías habérmelo contado, siempre haces las cosas sin consultar nada, te lanzas a lo loco, decides irte y lo haces, ni siquiera me preguntaste si quería irme contigo.

- No querías, tú ibas a ser Hokage – le dije – tenías que serlo maldita sea, eres el mejor para el puesto ¿No lo ves?

- No quiero serlo si tú no estás a mi lado.

- ¿Por qué Naruto? – le grité – yo no puedo darte nada, esto es lo máximo que tengo para darte, un aldea de cuatro gatos donde no pasa nada nunca, un lugar olvidado de la mano de dios, ganarnos la vida como podamos, no volverás a ver a tus amigos, no volverás a tu hogar nunca más.

- Pero estaré contigo, es suficiente para mí, sólo te necesito a ti, me da igual las cosas materiales, me da igual en qué trabajar para sobrevivir, me da igual no ser el jefe de la villa ni volver a ella si puedo tenerte a ti. Ya te lo dije Sasuke… si quieres que sea Hokage lo seré en tu cama, no necesito a toda una villa bajo mí para ser feliz.

- Estás loco – le dije.

- Sí, lo estoy, pero no voy a perderte, haré lo que haga falta por ti y lo sabes, no puedes huir de mí, por mucho que corras siempre te alcanzaré – me dijo y no pude evitar besarle.

Llegamos hasta la casa de Naruto a trompicones, chocándonos contra todo mientras nos besábamos sin control alguno y cuando llegamos a la puerta de la casa de mi hermano, creo que rompimos un jarrón de flores de la entrada, pero nos dio un poco igual en este momento, entramos y le empujé hacia la habitación que me habían dejado a mí para estos días.

Fue Naruto quien cerró la puerta tras él empujándome luego a mí contra la cama. Me caí en ella con Naruto encima que ya volvía a atrapar mis labios entre los suyos sin darme tiempo a nada, ni siquiera a poder decirle algo. Sus manos estaban en mi cintura, acariciándome con suavidad mientras intentaban colarse bajo mi camiseta… y lo hicieron, tocó mi abdomen y subió hacia mi pectoral.

Gemí cuando sentí los suaves labios de Naruto aprisionar mis pezones, besarlos y lamerlos como si no lo hubiera hecho en su vida, con ansias, devorando todo a su paso, mordiéndolos con suavidad y hasta pellizcándolos a veces con dulzura excitándome más. Creo que Naruto aprendía demasiado rápido porque encima… cuanto más intentaba contener mis gemidos, más pasión ponía en sus movimientos intentando conseguir que gimiera por él.

- Gime para mí maldito Teme – me dijo extrañamente serio

- No te creas lo que no eres – le dije con una voz aún más seria e intimidante que la de él.

- No me lo creo, ya te dije que yo sería tu Hokage y te he ordenado que gimas – me dijo metiendo la mano hacia mi miembro y acariciando suavemente la punta con sus yemas haciéndome gemir más fuerte – así Teme, me gusta que sepas quien está al mando.

- Vete al cuerno Naruto – le dije intentando volver a acallar mis gemidos.

- No seas grosero Sasuke o tendré que castigarte por ese vocabulario – me dijo sonriendo esta vez con superioridad mientras repetía el movimiento anterior haciendo que volviera a gemir.

- Chúpamela – le dije sonriendo de forma prepotente como él me había hecho y no pareció gustarle mi contestación, porque se bajó un poco el pantalón y sentándose prácticamente en mi pecho, metió su miembro en mi boca sin compasión.

- Chúpamela tú Sasuke – me dijo sonriendo aún más – aprenderás por las buenas o por las malas, que las órdenes sólo las doy yo.

No pude responderle, tenía la boca ocupada con su miembro que entraba y salía como quería, porque podía ver a Naruto mover la cintura para metérmela hasta el fondo mientras me sujetaba el cabello y empezaba a gemir. Conocía a Naruto, sé que le excitaban estas cosas, mandar, pero yo no estaba acostumbrado a que mandasen sobre mí, tenía mi orgullo y sin embargo, estaba aquí tumbado, con este rubio prácticamente sentado encima de mi pecho metiéndome su miembro de mi boca ¿Y qué hacía yo? Chupársela como si me fuera la vida en ello, darle todo el placer que pude en vez de enfadarme y es que no podía enfadarme con él.

Naruto la sacó de mi boca de golpe para besarme con fuerza, metiendo su lengua a jugar con la mía y cuando se separó, pude ver su cara de sorpresa cuando no se esperó que yo hablase y mucho menos… se esperaba lo que le pedí.

- Fóllame la boca – le dije en la forma más sucia que encontré y él sonrió volviendo a meterme su miembro en la boca y dejándome chupársela a mi antojo mientras se movía en mi interior como quiso.

- ¿Esto es lo que querías Teme? – me preguntó burlón mientras no paraba de moverse sin dejarme hablar – pues ya lo tienes, disfrútalo como yo disfruto de tu boca.

Me excitaba escuchar los gemidos de Naruto llenando la habitación y tuvo que salir de mí cuando no aguantaba más, porque si seguíamos así, acabaría corriéndose en mi boca. Se acercó a mí oído para susurrarme mientras yo intentaba recuperar la respiración, que iba a follarme como nunca antes, que le suplicaría por más y cuando entró en mí y empezó a moverse, ¡Desde luego que le pedí más! el cabrón había aprendido mis trucos y no podía evitar pedirle que entrase más, que lo hiciera más rápido… pero se fue cuando le grité que me iba a correr, porque se lo grité todo lo alto que pude excitándole el doble.

Nos quedamos dormidos un buen rato, ni siquiera tenía constancia del tiempo, me daba igual, tenía a Naruto abrazándome y podía dormir tranquilo, sabiendo que él estaba a mi lado, que me protegía y cuando sonaron golpes en la puerta despertándonos, nos asombramos los dos. Yo creí que mi hermano y Deidara habrían tenido que llegar hace rato mientras nosotros dormíamos, pero al escuchar como tocaban insistentemente, nos tocó levantarnos para abrir y fue Naruto quien abrió la puerta quedándome yo a su espalda un poco más a distancia. ¡Era Kakashi! Y yo no podía creérmelo.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Naruto enfadado

- Tenemos un problema en la Villa, tenéis que volver.

- No voy a volver – le dijo Naruto – no después de cómo tratasteis a Sasuke.

- Naruto… no habrá villa a la que volver si no lo hacéis ahora, los demás países han mandado a sus ejércitos, nos están asediando, necesitamos a todas las fuerzas necesarias.

- Pedid refuerzos a las otras villas – le dijo y yo estaba un poco asustado, no por el hecho en sí, sino por la actitud de Naruto, porque seguía siendo su villa y yo no quería que lo perdiera por mi culpa.

- Iremos – le dije yo a su espalda y Naruto se sorprendió, no entendía mi decisión – no voy a dejar que destruyan tu ciudad Naruto, sigue siendo algo importante para ti.

- Pero no lo es para ti.

- Somos una pareja Naruto, lo que es importante para ti, lo es para mí, si quieres ir, iremos, pero lo haremos juntos, no voy a dejar que vayas solo y pueda pasarte algo.

- Vale – me dijo – pero con una condición… el país de la lluvia tiene que estar de nuestro lado – le dijo a Kakashi y este se sorprendió.

- No aceptarán, son delincuentes, no lucharán por Konoha.

- Entonces iré yo en nombre del Hokage a hablar con ellos, haré lo que haga falta para que nos ayuden, porque no podemos luchar solos.

- Nosotros también iremos – escuché a mi hermano detrás junto a Deidara – aún es mi villa supongo y Pain controla la villa de la lluvia, será más fácil convencerle de que participe si voy con vosotros.