El agitado sonido de su respiración delataba perfectamente su posición. Lo sabía. Pero no había escapatoria posible de la amenaza que le seguía los pasos esta vez.

-Responde a tus delitos, el juicio del maestro ha sido decidido – resonaba a través de la cueva en la que se había ocultado.

-¿Delitos? -pregunto sarcásticamente, pensando ganar tiempo de cualquier forma – No podéis hablar de delitos, es demasiada hipocresía para soportarlo.

Jadeó duro, esta vez parecía no ser tan fácil, nadie estaba respondiendo.

-¿Un traidor como tú nos está juzgando?- resonó una voz diferente, con bastante furia escondida - ¡Acabemos este juego Reino! ¡No has descansado ni dormido desde hace una semana, estás débil, cansado y acorralado!

¿Julius? ¿Habían enviado a julius? Desde hace años que llevaban enviando a la élite de su organización, ¿Julius había escalado tan rápido de posición?

-Tanto tiempo sin verte novato – no podía dudar ahora, tenía que aprovechar el temperamento de julius.

-¡No me llames novato! – respondió a gritos - ¡Nunca más seré un novato ante tus ojos, solo tú enemigo!

Las voces y los pasos descuidados ayudaron a reino con la localización. Su débil condición no le permitía usar su localización por energía.

-¿Has mejorado en tus lanzamientos novato? Estoy más tranquilo ahora que sé quién está al mando.

-Pronto te demostraré cuanto he mejorado…

-¿Señor? – uno de los subordinados se inquietó al ver a su líder tan desenfocado y fuera de sí -¿Señor? – alarmado, vio como una pequeña luz se formaba en su mano para luego volverse una llama enorme.

- Poneos detrás de mí – respondió julius a su subordinado.

-Has mejorado bastante julius – La voz se oyó en toda la cueva aunque fuera un susurro – Estoy esperando ese tiro.

-¡Traidor! – volvió a gritar, disparando en la dirección donde sentía energía.

-¡Espere señor! – demasiado tarde para el soldado. La bola de fuego chocó contra la pared, provocando un derrumbe en todo el lugar.

Ante tal desastre todos corrieron, excepto dos personas. Julius podía sentir aún una fuente de energía.

-No está mal – los puntos negros en la visión de Reino le indicaron su pronto desmayo, debía apurarse – Tu maestro está orgulloso de ti – Una espada fue desenvainada.

-Tu orgullo es lo que menos me importa ahora mismo.

La última roca cayó y la oscuridad llenó todo el lugar. La cueva había sido sellada.

-¡No creas que no te puedo ver!

-Jamás lo he pensado, por eso mismo esto ha funcionado tan bien.

Lejos, el lugar más alejado.

Dijo para sus adentros, sin ningún destino en mente. Lo último que notó antes de desmayarse era el aire fresco del exterior.

-Ya no eres mi maestro – julius habló a la cueva ahora vacía – Una simple cueva no es nada.

- ¡Señor! ¡¿Se encuentra bien?! – se oyó por el otro lado.

-Apártese soldado, voy a volar esta roca en pedazos – poso sus manos en la roca, queriendo calentarla hasta partirla en pedazos.

- ¡No toque esa piedra!¡Señor, repito, no la toque! ¡El explorador que mandamos acaba de llegar, esto es un yacimiento de amatistas!

¿Amatistas?

Observó sus manos aterrorizado, ya era demasiado tarde.

-¡Sáquenme de aquí! ¡Ahora!

-Sí, señor.

...

-¿El hermano de Jelly? – preguntó Cole escéptico.

-Si señor, siento haber venido sin invitación, mi hermana insistió en el asunto.

-No se parecen en nada – Cole no se veía nada convencido con su historia.

-No seas así Cole, podrás comprobarlo con Jelly si tanto insistes – comentó Victoria.

Se hallaban sentados los tres en el salón. Kyoko no había tardado en salir con Dean al ver su comportamiento, con la idea de dejar las cosas claras con el sobre lo que había sucedido en el puerto.

Al instante que los dos se iban por la puerta del jardín, Ren se presentaba en el salón acompañado de Ruto.

Una sincronización muy divertida a ojos de Victoria.

- El señor Lory Takarada mencionó lo mismo – soltó Ren una risa desenfadada – Aunque el sabe perfectamente que somos hermanos.

El mensaje fue claro para los dos.

-Bienvenido entonces señor Tsuruga, si me disculpa, tengo que ir a buscar a mi hija – Victoria se levantó con dificultad de su asiento, su vientre prominente le dificultaba últimamente las más pequeñas tareas.

-Déjame llamar a una doncella – Cole ya se había levantado, preocupado, a ayudarla.

-Estoy bien, no es necesario – lo empujo hacia el asiento – Haz lo que tengas que hacer, y no quiero ver a nadie del servicio siguiéndome -advirtió por último.

Ren observó divertido la escena tan doméstica ante sus ojos. Al parecer su capitán lo estaba pasando mal durante el embarazo.

-Señor Tsuruga me gustaría ver la carta de Lory, estoy seguro que enviaría una con usted – mencionó una vez ido Victoria

-Por supuesto

La carta fue leída rápidamente, solo dos líneas, típico de Lory.

Sé bueno con el chico

Lory

-Supongo que estará aquí por-

-No necesito más lecciones Kyoko, caray, solo fue una broma – interrumpió Dean, entrando por la puerta del jardín por donde habían salido anteriormente.

-Una broma que no es necesaria, mi madre no necesita más sobresaltos que los de la patada del bebé.

-Cálmense ustedes dos, tenemos invitados – la pelea se terminó ante la curiosidad de ambos. ¿Había llegado el invitado? – Señor Tsuruga, os presento a mi hija Kyoko y Dean, un amigo de la familia. El señor Tsuruga es el hermano de Jelly.

¡¿Qué hacia este sujeto aquí?! Ella pensó desde un principio que se trataba de un comerciante a quien no volvería a ver ¿Por qué de todos los encuentro desafortunados? Esperaba que se acordará de su petición en mantener en secreto su encuentro. Simplemente haz que no lo conoces…, debería haber aceptado el lavado de memoria….

-Una placer conocerle ¿Es su primera vez en la isla? – empezó Kyoko, esperando que captara la indirecta de actuar como desconocidos.

-La verdad es que si – el rostro tensó de Kyoko era demasiado tentador, su boca habló sin pensar - incluso me he llegado a perder por los callejones más estrechos que he visto nunca.

Está claro que no está de acuerdo contigo ¿quieres que le cierre la garganta? Podrá respirar lo prometo.

-Ya veo, que desafortunado para usted. Si puede, olvide todo los incidentes problemáticos que ha sufrido y centrarse en la belleza que está isla ofrece – la sonrisa de Kyoko se volvió más grande.

Ren se divertía ante las expresiones de Kyoko. Su manera de actuar a la defensiva solo le provocaban más ganas de molestarla.

No. Solo aléjate.

-Seguiré su consejo – respondió calmadamente el. La burla que Kyoko notó en sus ojos había desaparecido.

No sabían ellos dos que tres personas vieron toda la discusión. Una discusión formal que parecía tener cierto grado de intimidad. Solo una de ellas pensó en lo interesante que serían las cosas.

-Encantado de conocerle – dijo Dean, interponiéndose entre las miradas de Ren y Kyoko – Así como ha dicho Kyoko, espero que disfrute de las bellezas de la isla, si nos disculpan – salió de la habitación con Kyoko por detrás siendo arrastrada.

-Tsuruga – la voz de Cole se volvió grave – Aún no hemos terminado nuestra conversación, venga conmigo a mi despacho.

- Como usted diga señor Graham.

-¿Qué fue todo eso? ¿Conoces a ese tipo? – Dean estaba más que desconcertado ante la actitud de Kyoko.

Ella no respondió. Solo pensaba en aquel extraño cambio que pareció haber tenido aquel hombre. Juraría que sintió como si fuera otra persona en un instante.

Dos personalidades en un cuerpo, eso me recuerda a alguien….

Ella frunció el ceño ante esa contestación. No era lo mismo, fue como si otra persona se apropiara de todo el cuerpo. No dos, uno sobre el otro repentinamente como un cambio.

Estás pensando demasiado en esto. ¿Es que te gusta? Parece que por fin has superado ese enamoramiento infantil.

-¡No! – gritó sin poder controlarse.

-¿Kyoko?¿ Puedes centrarte en mí y dejar de hablar con tu bruja encantada? Es algo serio lo que tengo que decir….

Ese mocoso, en verdad que me hubiera gustado colgarlo de "aquel" sitio en especial

-Lo siento Dean, simplemente me sorprendió su aspecto. Es raro ver a alguien más alto que papá.

-mmmm, supongo que no se puede evitar. Eres muy cercana a tu padre después de todo.

-¿Eh?

-Pensar que te gustarán los hombres parecidos a el, no es tan descabellado al ver cuánto tiempo habéis pasado juntos.

-¿De qué estás hablando? – el rostro de ella se volvía más furibundo cada vez más. Si Dean no hubiera estado de espaldas habría parado de hablar.

-Ya era hora de que te casaras, veinte años y soltera deben haber sido un infierno para ti – Dean masculló las palabras de mala gana. Kyoko era como su hermana, saber que pertenecería a otro hombre no le gustaba.

El fuerte golpe en la cabeza le hizo voltearse a ver una verdadera Reina del infierno.

-Nunca vuelvas a suponer una cosa así. Estoy casada con el mar, mi novio es la mar. Jamás renunciaría a tal libertad solo para estar enjaulada en una solitaria mansión, atendiendo a gente que lo único de lo que sabe hablar es de chismerías y más sinsentidos

-Kyoko… - Dean no sabía que mostrar, alegría por ver tal determinación o tristeza por verla tan empeñada en quedarse sola.

- Jamás dejaré que alguien me controle como una posesión Dean

-¿No deseas tener lo que tus padres tienen? Victoria no es privada de su libertad en ningún momento, ella tiene más de la que tenía antes.

-Eso pasa tan poco Dean, no me puedo arriesgar a perder mi único refugio solo por un poco de amor.

-Me gustaría resolver el asunto de una vez señor Graham. No molestaré más su reunión, solo entreguen la información.

-Créame, me encantaría tanto como usted darle todo en un buen informe pero no va a ser posible. Lory debió haberle informado mal al enviarlo aquí.

-¿Qué? – Tan sencillo y fácil, debió haberlo visto venir.

-Esta en verdad no es una simple reunión familiar. Nos estamos preparando para partir. La información del movimiento ha sido enviado por un contacto en Francia, pero este niega hablar a menos que sea en persona.

-¿Está formando un equipo para viajar?

-Al saber que era un mandado de Lory, supuse que vendría como ayuda extra.

¡Astuto Lory! Que mejor manera de no poder escapar de tales personas que encerrarlo en un barco en medio del mar con ellos.

-Has supuesto bien señor Graham. Aunque he escuchado que aún esperan algunas personas.

-Faltan Rick, mi sobrino y un discípulo mío – Ren casi se arrepiente al oír mencionarle en al lista de los que faltan. No. No podía titubear. Se alejaría de cualquier forma.

- Yo y la señorita Woods nos adelantaremos.

-¿Jelly?

-Esta relacionado con mi nombre actual. Será mejor acercarse a Francia como nobles aburridos. Sería mejor en pequeños grupos, ya veo que sois muchos.

-No tantos. Pero es mejor ser precavidos, estoy de acuerdo con su planteamiento. – Sobretodo si incluía alejarse rápidamente de su hija.

-Me alegro que coincidamos – se dieron la mano .

-¿No crees que es muy apresurado? Ni siquiera hemos pasado un día entero bajo su techo.

-No hay razón para quedarse, la información no está aquí.

-¿Solo te interesa la información?

El rostro de su capitán le vino a su mente, junto con su mujer embarazada. El nerviosismo bajo la fachada de Kyoko y la sonrisa forzada que le había dado. La gran fortaleza que, en su día, Cole había descrito solo como una visión sin fundamento.

-Así es, esa es la misión. Zarpamos esta noche.

-Darling estará tan decepcionado….

Cole sonrió mientras veía como el barco se alejaba. La visita del señor Tsuruga fue un visto y no visto.

-No creo que sea sano que un padre esté tan obsesionado con su hija.

-Entonces reza para que el niño en tu vientre sea un varón.

Victoria no contestó, ella sabía en su interior que llevaba una preciosa niña en su vientre. Aún así, estaba segura que tanto niña cómo niño sería protegido con fiereza por su marido.

-No puede ser real… - Ren observó con cansancio al muchacho dormido, escondido en las entrañas de su barco – El destino debe odiarme.