DarkBehemot13, puede ser :)

Shiho-Akemi, Tsuna no va aceptar que sus sueños no son sueños tan fácilmente XD Y pues... se le vienen mas o menos feas por culpa de Lambo XD

Ktvicky, poco a poco que aquí viene parte de eso :3

Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparece más adelante en la historia.


Familia of the Past

Capítulo 52

En verdad no era algo para sorprenderse, ni algo inesperado, pero igual era algo bastante fuera de lugar: tenían una estatua de tamaño real de Tsuna. Así había quedado el chico: completamente quieto, mirando al espacio, y con una expresión que sugería en gran medida que estaba en shock. No había ninguna sorpresa en eso, ya que lo que había dicho Lambo no fue tomado muy bien por nadie. Eran malas noticias, unas muy malas noticias, y en verdad nadie estaba quieto ante ellas. Quizás, la única razón por la que las cosas no se volvieron caos puro y desmedido era porque esas noticias no sucederían aún. También ayudaba que nadie quería provocarle un infarto a su jefe ni darle una mala pasada luego de tal cosa… de por si necesitaban interro-

- Oe, ¡Hibari! – Llamo el beisbolista al darse cuenta de las intenciones del prefecto. Aun así, fue demasiado tarde: una nube de humo rosa invadió el lugar en donde había estado el prefecto.

Particularmente, Hibari estaba más allá de molesto. No había palabras para describir lo increíblemente molesto que estaba. ¿Qué demonios estaban haciendo en el futuro?, ¿qué demonios estaba haciendo el en el futuro?, ¿jardinería?, ¿cuidando niños?, ¿sirviente?, ¿que podría estar haciendo como para permitir tal atrocidad?, si no obtenía una respuesta satisfactoria… ¡mordería a su yo futuro hasta la muerte!

-… Hmmmm… - El Hibari que había aparecido seguía luciendo tan mortífero y de pocos amigos como el que se fue, solo que también se veía mucho más amargo y su yo pasado no tenía amargura en su expresión.

El plan de Hibari tenía un pequeño fallo: no iba a poder morder a su yo futuro hasta la muerte, porque había cambiado de lugar con él. Desafortunadamente o afortunadamente, dependiendo del punto de vista, Hibari no estaba solo en querer matar a su yo futuro, y por tanto su deseo tenía mucha más probabilidad de volverse una realidad. Claro que, morder hasta la muerte a su yo futuro era contraproducente por dos sencillas razones. Uno: eran sus yo futuros, 10 años de experiencia que ellos no tenían, y eran mucho más fuerte que ellos. Dos: incluso si ganaban y liberaban toda la rabia, e incluso lograban obtener todas las respuestas que querían, todavía eso no los ayudaba en la gran cosa: el Tsuna que tenían podría provenir mucho después de esa época, o incluso antes, y lo que hicieran en esa época no iba a afectar las cosas en el presente.

-… Tsk, herbívoros… - Se quejó el prefecto, mirando a su alrededor fríamente… o al menos así fue hasta que se consiguió con la estatua de su futuro jefe.

- Ma Ma, no has cambiado nada Hiba-

- Silencio, herbívoro. – Demando sin siquiera mirar el Guardián de la Nube.

Muy a diferencia del Hibari de este tiempo, su yo futuro no tenía casi paciencia alguna, y no tenía reparo en morder a nadie hasta la muerte, ni siquiera a sus propios aliados. ¿La razón?, no tenía un Cielo al cual responder, y una nube sin su cielo era una nube perdida. Esta Nube sabía que no estaba perdida, sabía exactamente en donde estaba su Cielo, pero no podía llegar a él, y ese simple hecho le colmaba la paciencia, y por tanto no tenía casi ninguna forma de restricción… sin un cielo al que responder, sin casi paciencia, con una cruz colgando sobre su cabeza… No, lo único que impedía que esta Nube mordiera todo a su paso hasta la muerte era el conocimiento de que no estaba solo, de que su Cielo estaría molesto con él en cuanto volviera en sí, y de que lo que vivía había sido su propia culpa. Si bien no podía advertirle nada a su yo pasado dadas las circunstancias, sabía que Lambo debió de haber dicho algo para propiciar a su yo pasado a actuar de esa forma tan impulsiva, no propia de él. ¿Y que podría movilizar a una Nube de esa forma?, la familia, en especial el mismo Cielo.

-… Sawada Tsunayoshi… - Entrecerró los ojos, no tenía tiempo para esto, no tenía tiempo que perder en estupideces.

Por todo lo que sabía, solo tenía 5 minutos para apreciar lo que había perdido por idiota, incluso si lo que había perdido podía ser recuperado… no era tonto: las cosas nunca volverían a ser iguales. De por sí, Hibari estaba plenamente consciente de que las cosas nunca fueron como debieron ser, pero este conocimiento llego muy tarde. Y aunque en verdad nada nunca volvería a ser lo que solía ser, que su Cielo jamás confiaría plenamente en ellos otra vez, que las cosas seguramente quedarían tensas entre ellos, y que Tsunayoshi posiblemente los evitaría como la peste y no se sentiría seguro en su propia piel… nada lo detenía de advertir, de demandar, de pedir a los de este tiempo de cambiar todo. Todo lo que tenía que hacer era demostrar que quería el cambio, ya Lambo había hablado, y ya Yamamoto había advertido antes… Todo lo que realmente quedaba era esperar, y rezar porque sus yo de este tiempo fueran lo suficientemente listos en no repetir sus errores y en darse cuenta con quien en verdad estaban tratando.

-… Parece que han dicho cosas que dan en casa, ¿no es así Sawada Tsunayoshi? – Dijo lentamente, deliberado, y lo suficientemente alto como para ser oído por quien estuviera prestando atención. – Hmmm, pensar que incluso ahora, cuando no eres más que un simple crio, ya estas con la farsa que ha condenado tu futuro y el nuestro…

Hibari frunció un poco el ceño al ver que sus palabras no causaron la reacción que esperaba. Por lo visto, sea lo que sea que dijo Lambo dio más en el blanco de lo esperado y dejo una gran impresión en esta versión de su Cielo… Bueno, pensó comenzando a sonreír, siempre había una forma segura de arreglarlo todo… ¡Smash!

- ¡IIITTAAA! – Ambas manos en la cabeza, posición casi fetal, un líquido carmesí brotando y un indicio de lágrimas traicioneras… Que decepción, la verdad, pero mucho mejor de lo que había esperado. Después de todo, eran 10 años de entrenamiento y experiencia que tenía sobre su víctima, y de por si su yo pasado podía someter a esta persona sin esa ventaja. - ¿Por qué demonios fue eso Re…?, ¿Hibari…san…? – Solo había una cosa que de verdad hizo conexión tan rápido: - No me digas que Lambo volvió a hacer de las suyas…

Y hablando de Lambo, el niño estaba llora que llora en las manos de Gokudera, murmurando algo de que Tsuna-nii no estaba allí para darle caramelos como siempre. En cualquier otro momento el niño se hubiera ganando un tremendo coscorrón por quejarse de tal cosa, pero en ese momento esa simple queja solo agravaba las cosas. No ayudaba la presencia de Hibari del futuro, quien solo había echado más leña al fuego. Y pensar que ya se habían metido con el futuro una vez…

- Deja de actuar como un herbívoro, Tsunayoshi, no te sienta. – Hibari no lo miro al decir esto, evaluando su arma con ojo crítico. Tendría que volverla a limpiar…

Herbívoro o no, eso no le importaba en lo más mínimo a Tsuna, y mucho menos en ese momento. Un momento era un herbívoro, otro un omnívoro, y rara vez un carnívoro… el comía casi de todo por culpa de Reborn, así que por definición era un omnívoro… al igual que casi todo el mundo que conocía. No, en ese momento para Tsuna era mucho más importante maldecir su suerte y preguntarse que había hecho mal como para merecer que le pasara todo esto en un día. Lo último que el quería ver era su familia del futuro, no quería ni hablar con ellos aún, ¡y aquí había llegado Lambo y ahora tenía a la bestia casi incontrolable de Hibari!

- Ehhhh… - "Mi suerte tiene que ser la peor del mundo, sinceramente…" – Si sabes que eso es lo que soy, ¿verdad?, no me gusta pelear y-¡HHIIIIIIIIEEEEEEEEE!

En su defensa: ¿quién rayos no iba a gritar cuando casi lo dejan sin cabeza con una tonfa como si solo fuera un mosquito molesto?

- No me hagas repetirme, Sawada Tsunayoshi. – El demonio de Namimori dejo de observar su tonfa y poso su mirada en su víctima. Completamente calmado, pero comenzando a irritarse. – Tal vez solo necesitas un poco de… motivación…

- ¿Motivación? – Tsuna comenzó a sudar frio al ver el brillo característico de querer masacrar a alguien en los ojos de Hibari. - ¡No es necesario!, ¡no es-¡Smash!

- ¿A dónde crees que vas…? – La forma de decir esto fue casi una burla por sí misma. – Hare que muestres, aunque sea un vistazo tus verdaderos colores, Tsunayoshi… - Prometió, alzando la otra tonfa. – Ha pasado tanto tiempo desde que he tenido un adversario digno… - ¡Smash! – Y resulta y acontece que nunca de verdad me has tomado verdaderamente en serio, y sabes… - ¡Smash!, ¡Smash! – aborrezco no ser tomado en serio, Tsunayoshi, y sé que lo sabes muy bien…

- ¡No me culpes por lo que sea que hizo mi yo futuro! – Y el que no quería pelear…

- Solo a ti te puedo culpar, mi jefe está en condiciones muy deplorables como para batallar, bien podría matarlo por mero accidente… - Y, aun así, Hibari estaba casi seguro de que su jefe no pelearía debidamente. – Pero tú, joven Sawada Tsunayoshi… - Lo iba a moler a palos si hacía falta. – no morirás tan rápido, y compartes culpa de todo. ¿Qué mejor castigo que morderte hasta la muerte por todo lo que has hecho y has de hacer…? – Esto fue casi un ronroneo.

- ¡Pero-¡Smash!

- Por atreverte a tales acciones antes nombradas, te morderé hasta la muerte Sawada Tsunayoshi. – Oficialmente la temporada de caza del Guardián del Cielo había comenzado.

De broma Tsuna esquivo los primeros tres golpes, uno destinado a su cara y los otros a su abdomen, pero el cuarto si no logro esquivarlo y termino volando a una pared y cayendo de bruces, y ganando un nuevo verde en su brazo izquierdo como recordatorio del momento. A decir verdad, muy pocos en verdad no pudieron evitar hacer muecas de simpatía ante la paliza que estaba pasando. Quienes intentaron interferir, incluso si solo era una pregunta, recibieron la mirada mortal del demonio de Namimori y eso fue suficiente para apagar cualquier deseo de ayudar a Tsuna. Quienes no se metieron, era porque estaban observando todo detalle y tomando notas sobre lo que veían y oían, lo cual era la verdadera intención de Hibari.

¿Qué mejor forma de afianzar lo que sea que haya dicho Lambo que mostrarles, aunque sea solo brevemente, un vistazo a esas palabras?, una imagen hablaba más que mil palabras, ¿no es así?, planeaba usar esa frase en todo su esplendor. Solo podía rezar porque el tiempo que tuviera allí fuera suficiente como para provocar ese destello que buscaba. Cualquier cosa con tal de cambiar ese futuro que vivía, incluso si tenía que reducirse a herir nuevamente a quien lo había aceptado tal y como era, y no había hecho más que ofrecer su amistad y su cuidado… Su jefe no merecía lo que iba a pasarle si las cosas no cambiaban, y ninguno de ellos quería que el futuro que estaban viviendo se cumpliera. Ya una vez habían re-escrito el futuro, podían hacerlo de nuevo, ¿no es así?

Un futuro en donde esta persona no pasara años fingiendo siempre estar bien, complaciendo cada capricho, y en general siendo dulce y amable incluso cuando solo quería decirles algo hiriente por alguna tontería que hubieran hecho. De todas las personas, Tsunayoshi era quien debería de al menos estallado una vez, ninguno de ellos era fácil de tratar… Unos eran más tranquilos que otros, pero el nivel de destrucción que podían causar era descomunal, y quien siempre limpiaba los platos rotos era el mismo Tsuna. Ya sea por ser su jefe, su amigo, o simplemente porque lo responsabilizaron de ello al ser el Décimo Vongola, al ser el jefe, al ser quien debía de controlar a sus Guardianes. Controlarlos… por favor, ni aunque fuera posible, Tsuna nunca lo intento. Su jefe bien podría haber sido la persona más amable que hubiera conocido en la mafia.

Aun no se perdonaba no haber visto la farsa, mucho menos se perdonaba haber necesitado ser revolcado en el suelo y que le dijeran las duras verdaderas, y de paso se las explicaran. Si bien había sido asegurado que todos pasaron por lo mismo, igual no le sentaba bien que Reborn hubiera tenido que hacer tal cosa en primer lugar. Reborn tampoco estaba para nada complacido de tener que llegar a tales extremos, y peor aún: aun no había liberado toda su ira ante la situación que se encontró al regresar… o tratar de regresar a casa. La única razón por la que el ex-Arcobaleno del Sol los había cazado tan rápido era debido a que no podía entrar a la mansión por sí mismo y no quería armar una revuelta con toda Vongola al entrar sin autorización.

Igual los iba a cazar, pero lo primero que Reborn había querido hacer era visitar a Tsuna, cosa que no logro como quería. Nadie podía culpar al mejor asesino a sueldo por viajar por unos años, pasar tiempo con su esposa y su hija, y en general pasar un tiempo fuera de Vongola y fuera de trabajos. Podía hacerlo, y Tsuna llevaba algunos años convidándolo a que lo hiciera, a que aprovechara que su hija aún estaba pequeña y le diera unas hermosas memorias del mundo. Lo que seguramente su jefe no conto era que Reborn decidiera matar dos pájaros de un tiro: lo que él le había pedido por tanto tiempo en conjunto con darle una última lección… aprender a valerse por sí mismo, porque no siempre iba a tener a alguien a quien pedirle consejo.

Pensar que en esa misma época haya sucedido aquello y todo terminara por desmoronarse… Eran una desgracia de Guardianes, eso era lo que eran, y nada iba a cambiarlo. El único que faltaba para dar su versión de los hechos era el mismo Tsuna, pero realmente dudaba que fuera a dárselas, o fuera a permitir la ayuda de nadie en cuanto pudiera medio arreglárselas solo. Cuidado y si no los sacaba a todos fuera de la mansión… era sorprendente que nunca pidiera los anillos, pero al mismo tiempo no lo era… Después de todo, Tsuna siempre les había complacido cada uno de sus caprichos… todos y cada uno…

- Tsk, patético… - ¿Por qué no peleaba?, ¿acaso de verdad tenía que atacar a otra persona para que decidiera contraatacar?, a veces odiaba a su jefe por hacer estas cosas… - ¿Qué pasa?, ¿dejaras que te muerda hasta la muerte Sawada Tsunayoshi? – Muy rara vez peleaba por quererlo hacer, pero… su jefe tenía una sed de sangre muy similar a la suya propia, la pregunta era… ¿cómo la hacía relucir? – Si no peleas…

No iba a matarlo, pero sin duda alguna lo terminaría dejando en el hospital si no atacaba, si lo único que hacía era esquivar y defender… Oh como le hacía hervir la sangre cuando hacia precisamente esto. No era algo nuevo, quizás era un tanto común, cosa que solo lo hacía enojar más. Si no supiera que su jefe simplemente no quería herirlo, lo consideraría un total insulto. De todos los Guardianes, el más flexible y versátil seria Tsuna por simplemente esta odiosa practica de solo defenderse y esquivar y rara vez darles-¡Crash!

-… ¿Qué pasa?, ¿te comió la lengua el gato? – "Siempre es la misma estupidez contigo, siempre, siempre, siempre, siempre… ¡siempre lo mismo!, nunca escuchas, nunca me prestas atención a menos que te convenga…" – Todo lo que quieres es pelear, ¿no?, es lo único que te interesa, ¿cierto?

Desde el suelo, y limpiándose la sangre que había obtenido de tal golpazo en la quijada, Hibari solo podía mirar a su presa impresionado e irritado. Bien, lo había logrado, lo que no sabía era exactamente como… sería muy útil de saber. Lo había molestado, era más que obvio por la forma en como apretaba los puños. Esas llamas eran inconfundibles aun ahora, y nunca había que subestimarlo en este estado. Hacerlo sería un grave insulto, y bien podría significar una derrota simple y rápida. Para alguien que rara vez peleaba, a veces eliminar al adversario era una buena idea para no pelear en lo absoluto.

- Se lo dije a tu yo de esta época, y te lo repetiré claramente Hibari-san. – Estaba molesto, era más que obvio. Quizás su idea había funcionado un poco muy bien. – Si todo lo que te interesa son buenos combates, no es necesario que uses ese anillo que tienes en el dedo. – Hibari entrecerró los ojos aquí duramente, levantándose y colocándose en posición para seguir el combate. – Hay muchas formas mucho más sencillas sin comprometer tu lealtad, tu vida, y tu libertad para que te devuelvan tu trasero en bandeja de plata.

-… Hmmm, grandes palabras para un debi-

- Todo lo que deseas es combate, ¿no? – Se oyó justo detrás de él, y antes de poder reaccionar para contratacar o evadir, había sido pateado en la retaguardia y mandado a volar unos metros. – Estoy harto, estoy totalmente harto, había sido un buen día y la ultima hora se ha vuelto un sufrimiento total, y para rematar llegas tú, exigiendo algo que no te pertenece, no te incumbe y mucho menos te complacerá… - Apretó aún más los puños. – Dime, ¿qué de interesante podría tener combatir con alguien que ya te sabes todos los trucos y has peleado por años y en una época en donde es 10 años más débil y con casi nada de experiencia?

Hibari evadió un golpe y contraataco golpeándolo satisfactoriamente en el abdomen… el único dilema es que no logro mover a su adversario. Interesante, para ser 10 años más "débil", estaba teniendo mucha más habilidad de la esperada.

- Patético, eres patético Hibari-san. – Siseo el chico, envolviendo un puno en llamas. – El guardián más fuerte, ¿eh?

Y fue en ese punto en donde Hibari se dio cuenta que había traído mas sed de sangre de lo que había esperado: fue golpeado con ganas en el estómago, y antes de poderse recuperar estaba bloqueando una lluvia de puños.

- Yo soy el guardián más fuerte, yo soy el que he sobrevivido a toda la estupidez de la mafia siendo solo un mero civil. – Si, mucha más sed de sangre de lo esperado. – Sobreviví a ti, al prefecto demonio de Namimori, sobreviví a Mukuro, sobreviví a Xanxus, sobreviví aquella versión del futuro, y aún más importante que todo eso: he sobrevivido a la persona más sádica, fuerte e inteligente de toda esta habitación por meses. - ¡Crash! – Dime, ¿puedes decir tú lo mismo?, ¿eh?, soy mucho más fuerte que tú, aquí. – Señalo su cabeza, indicándole su mente. – Quien pueda sobrevivir a Reborn y vivir para contarlo no es alguien a quien desees molestar, ¿no lo crees?

Con Ryo, Reborn y Tsuyoshi:

- Wow, creo que alguien está molesto. – Lo suficientemente molesto como para ignorar los golpes y sus propias heridas. – Debería ya de estar noqueado, tiene varias costillas rotas. – Su respiración lo delataba.

- Todo este tiempo hemos estado cuidando del Decimo… - Le iba a dar algo, no solo por esa información, sino porque no podía creer lo que estaba viendo. - ¿Cuándo rayos el adorable Tsuna-chan se convirtió en eso? – No podía evitar señalar y preguntar, nunca había visto ese niño tan determinado en hacerle daño a alguien.

- Hibari lo estaba provocando, y todo lo que ha estado pasando solo le hizo las cosas mucho más fáciles. – Reborn ni siquiera los miro al contestar, su vista fija en Tsuna. – En este momento, Tsuna solo quiere hacer sufrir a Hibari del mismo modo en que Hibari lo estaba haciendo sufrir… - Y peor. – Necesito una larga charla con él, Hibari ha hecho bien en provocar esto.

- ¿Qué ha hecho bien?, por Dios-

- Tsuna nunca muestra ira, y la ira que está mostrando en este momento está mezclada con frustración, es lo suficientemente intensa como para bloquear el dolor y su entorno… - Ese no era el problema: - Algo como esto no se forma de la noche a la mañana, y tanto Lambo como Hibari lo están acusando de fingir y ocultar emociones negativas… - Luego de que se calmara, Tsuna iba querer meterse en un hoyo y nunca salir. – Por algo es, y por algo Hibari provoco esto, no podemos descartarlo. – Sentencio.

Todo lo que en verdad quería hacer Hibari era abrazar a Tsuna, eso era lo que aun ahora quería hacer. Para ignorar ese deseo y buscar que sucediera esto no era algo sencillo, y tenía que ser súper importante, solo por eso no debía ser descartado. De por si le parecía raro que Tsuna nunca se molestara, pero esto… Reborn internamente suspiro profundamente, queriendo matar a alguien. Embotellar emociones nunca era algo bueno, y justo en frente de él tenía una prueba irrefutable de ello. ¿Qué era lo que en verdad había pasado con este Tsuna?, ¿y qué era lo que pasaría en el futuro?, demasiadas malas noticias y pocas respuestas… Aun así, las cosas se centraban en Tsuna, al parecer, si tan solo supiera en verdad por qué. ¿Había algo que no estaba viendo?, ¿había algo que paso por alto?, la única pista que en verdad tenia era el comportamiento de Tsuna, y ahora por dos causas.

La primera siendo que este Tsuna era un Tsuna del futuro y su comportamiento era algo errático, depresivo, cosa que no era una buena señal. La segunda era lo que tanto Lambo como Hibari han señalado: Tsuna finge ser una buena persona todo el tiempo, siempre estando bien, nunca molestándose… Esta simple pelea indicaba que Hibari realmente quería que vieran algo, porque provoco demasiado a Tsuna para que este le atacara… y si bien lo logro, no era en verdad un combate. Hibari en verdad no quería herir a Tsuna, y por lo visto había caído en cuenta que Tsuna no estaba sintiendo dolor y ya había roto varias costillas, por lo que su ataque había bajado considerablemente, pero Tsuna… Tsuna era lo contrario, estaba centrado en el ataque.

-… Pelea, pelea, pelea… - Una tonfa voló fuera del alcance de su dueño. – Eso es todo lo que te importa, así que te hare un gran favor…

La traición en el rostro de Hibari fue algo que pocos pudieron ver, y realmente no podían culparlo: Tsuna le arrebato el anillo luego de romperle el brazo. Podría decirse que Tsuna había ganado el combate, porque Hibari ya no estaba luchando, y porque el solo estaba buscando herir al otro… sin matarlo, como una especie de desquite.

- Nunca debiste haber tomado esto. – Arrojo el anillo fuera del alcance de su dueño como si fuera basura. – Nunca debiste haberte convertido en mi Guardián… - Tsuna soltó el brazo roto, y se quejó: - ¿Y bien?, ¿no ibas a morderme hasta la muerte oh gran carnívoro?, eso es lo único que quieres, ¿no?, ¿por qué no lo haces?, ¿eh?, soy mucho más-

-… Es preocupante ver que incluso ahora, teniendo solo 14 años, tienes toda esa ira contenida, Tsunayoshi. – Se limitó a decir el Guardián de la Nube, acariciando levemente la cabeza del chico que sería su jefe en un futuro, ignorando la sangre y las heridas. Ambos se habían hecho puré, una pulpa sangrienta, y aun así ambos podían seguir peleando.

-… ¿Qué demonios esperabas?, tu eres el tarado que aun luego de 10 años sigues con el mismo cuento de siempre de solo querer pelear y que los demás vayan a freír mono y te obedezcan solo porque eres el gran Hibari. – Tsuna rodo los ojos aquí y todo, pero se relajó ante el contacto, dejándose caer al lado de quien acababa de insultar. – Además, la ultima hora ha sido bastante mala, mi suerte apesta.

- Hmmm… - Aun así, Hibari no detuvo sus movimientos. - ¿No han pasado ya los 5-

- La bazuca esta dañada, y tu yo de este tiempo lo sabía, no sé qué lo poseyó a… oh, ya recuerdo. – De verdad ahora quería matar a alguien. – Puede que quedes atascado aquí hasta nuevo aviso junto con Dino, o puede que no como le paso a Lambo. – Tsuna tomo una respiración profunda para luego toser, llevándose una mano a la boca… la cual termino más ensangrentada de lo que ya de por si estaba, alertando a Hibari de que se había pasado con los golpes. – De verdad no deberías haber aceptado ese estúpido anillo si te iba a hacer tan infeliz, tarado.

Hibari no contesto eso. ¿Cómo hacerlo?, no había sido infeliz… hasta ahora. Había pasado muchas aventuras, peleas, y siempre tenía a alguien que estaría feliz de verlo. Habían sido los mejores años de su vida, cosa que no admitiría en voz alta, pero eso era lo que habían sido… Aceptar ese anillo, seguir este chico que en ese momento estaba molesto con él, había sido una de las mejores decisiones que había tomado. ¿Arrepentirse?, no, ni siquiera ahora. Si había algo de lo que se arrepentía era no haberse dado cuenta de la farsa que este chico había creado para no preocupar a nadie, y solo Dios sabe que otras razones más. Otro arrepentimiento igual de grande era haberlo abandonado, en especial durante tanto tiempo… Estaba plenamente consciente de que podría haber regresado para encontrar a nadie, o pudiera haberle llegado una mera carta o informante para comunicarle que su jefe había fallecido en su ausencia. No, Hibari no estaba orgulloso de cómo se desarrollaron las cosas luego del incidente… Si esto ayudaba a cambiar las cosas, con gusto haría lo que hiciera falta, incluso si…

-… ¿Qué haces…? – Era un poco difícil quejarse cuando alguien estaba tocándolo en lugares que podían dejarlo noqueado si no se tenía cuidado.

- ¿Todavía quieres pelear? – Desvió la pregunta con otra, haciendo un poco más de presión en la parte baja del cuello.

- Si me tomaras en serio sí, pero incluso si lo hicieras no valdría la pena porque no puedo igualar las condiciones de combate. – No sin dar a conocer que no era de este tiempo. – Sé que no diste lo mejor de ti, hubieras terminado hiriéndome de gravedad o matándome.

-… 10 años de diferencia puede ser abismal. – Concordó lentamente el Guardián, observando con detenimiento como su plan estaba funcionando.

- Y aun así querías pelea. – Se quejó el chico, antes de darle una mala cara: - ¿Qué estás haciendo?

- Considéralo la mordida que tu yo futuro merece mas no puedo darle. – No sin matarlo, pensó Hibari sin mucha emoción.

- Deja de desviar el tema. – No, él no era tonto, pero en verdad no veía que era lo que… - No tan abajo…

- Hmmm… - Hibari entrecerró los ojos al encontrar un gran moretón en donde el chico se había quejado, pero accedió. Ese era un lugar menos que podía usar para su objetivo-

- De verdad, deja de desviar el tema. – Se quejó de nuevo, golpeando levemente al adulto en la frente con una mano antes de toser un poco. Si, se había pasado con los golpes en el abdomen. – No creas que no sé lo que estas tratando de hacer. – Y lo más irónico era que no lo detenía si eso era cierto.

-… Hmmm.

- Tú no eres al que van colgar si todo se vuelve un desastre, Hibari-san.

- Tú no tienes el poder para detenerlo así estés consciente para hacerlo, Tsunayoshi. – En especial en esta época.

- Touché. – Es no cambiaba que Reborn lo mataría si todo se salía de control… como siempre.

- Solo por una hora o dos. – Prometió el Guardián de la Nube, a sabiendas de que no iba a obtener un no a estas alturas.

- Ten cuidado con lo que digas del futuro entonces. – Eso era en lo que estaba contando en realidad.

- Eres interesante, Tsunayoshi. – Si tanto le preocupaba eso-

- No te voy a poder detener no importa lo que digas, y son capaces de repetir lo que hizo tu yo de este tiempo, y francamente no quiero más gente usando una bazuca rota y echando chispas, muchas gracias. – Conocía a su familia, no era tonto. Eso, y de verdad no quería pensar en nada, absolutamente nada… y no era su culpa que Hibari y la mayoría en el futuro supieran en donde demonios tocar para hacerlo dormir. Si no eran pastillas, era esto, y si no eran ninguna de las dos… lo noquearían. Mejor se resignaba a algo pacifico, ¿verdad?

En otro lugar muy cercano:

-… Nunca había visto a Tsuna-sama tan enojado. – Eso metió miedo, mucho miedo.

- Y que lo digas. – Yamamoto había quedado anonadado. - ¿Cómo es que no nos ha intentado sacar los ojos a nosotros?, quiero decir, con todo lo que ha pasado… - Se rasco la nuca nerviosamente. – Dígame aquella vez en donde volamos su cuarto tres veces en un día por accidente… - Cualquiera se molestaría mucho, ¿verdad?

-… ¿Milagro? – Gokudera perdió mucho color al ser recordado de ese día. – Lo que estaba diciendo la estúpida vaca está empezando a sonar muy realista… - Y hablando de Lambo, ya había caído rendido. Solo duraría unos minutos antes de despertarse y seguir como si nada hubiera pasado. – Aun así, da que pensar, ¿no crees?, no cualquiera se traga todo lo malo, así como así-

- A menos que lo haya hecho desde pequeño, lo cual en verdad no me sorprendería luego de esto, Gokudera. – Yamamoto no tenía ni una sonrisa al decir esto. – Nunca lo he visto hacer otra cosa que no sea llorar o sonreír cuando niño, ¿qué tal tu Kyoko?

- Igual. – Y si a alguien le había pasado cosas de niño fue a Tsuna. - ¿Hermano?

- Nada diferente. – El boxeador negó con la cabeza. – Incluso si se hubiera molestado, no hubiera logrado más que se metieran más con él.

Silencio.

- Bueno, allí tenemos un inicio. – Tragarse el enojo para evitarse más problemas. – Quisiera decir que le preguntáramos a Nana, pero…

Nadie contesto eso. Reborn había preguntado y no había obtenido respuestas muy satisfactorias que digamos… y lo que ellos habían preguntado tampoco era muy-¡un momento!

- ¡Tenemos a esos dos y al viejo! – Señalo Gokudera, sonriendo como un lunático. – Ellos conocen a Tsuna desde joven, tal vez nos puedan decir algo útil. – Y hablando de esos dos, pues… estaban discutiendo algo entre ellos y parecían listos para intentar regañar a Hibari hasta la muerte. Muy buena suerte con eso…